Vistas de página en total

Vistas de página en total

Vistas de página en total

domingo, 18 de diciembre de 2016

"TUS OJOS" - Cap. 2 - (By Madame Butterfly)







El lugar estaba lleno de gente, varios bailaban al ritmo de la música, otros charlaban en la barra tomando alguna bebida...  No se podía negar que el arte de seducir era su carta de triunfo y a la vista se notaba, su caminar hasta la barra hizo que tanto hombres como mujeres levantaran la mirada para verlo pasar, algo a lo que él no prestó atención, ya estaba acostumbrado a esa clase de insinuaciones.
Pidió algo para beber y con la mirada recorrió el lugar porque de algo estaba seguro, siempre las reglas del juego las imponía él...  La noche  era ideal, unas copas de más, algunas miradas, roces y muy pocas palabras al oído le dieron a saber de antemano que tendría sexo. No le interesaba mucho conocer nada de la vida de su acompañante de turno mientras cumpliera un solo requisito que para él bastaba, aunque por cortesía, hacía que prestaba atención a lo que le decían...   
Varias horas después, en una cama de algún albergue transitorio de Buenos Aires, daba rienda suelta a sus bajos instintos... 
No se podía negar. La elección, como siempre, fue acertada. La mujer tenía un cuerpo perfecto  y  enseguida consiguió su propósito, excitarlo. Con suma delicadeza él estimuló sus partes más intimas hasta conseguir de sus labios gemidos de placer y lo demás bueno… como diría él "una descarga para el alma” 
Unas horas  después, con elegancia, la dejaría en la puerta de su casa como todo un caballero.... y daría la vuelta a otra página del libro de su vida 
Llegó a su departamento y después de una ducha reconfortante se tiró en el sofá. No estaba muy seguro de tomar un nuevo trabajo ya que necesitaba urgente vacaciones, pero el llamado de Rogelio lo intrigaba. Recurría a sus servicios si era extremadamente de vida o muerte y al parecer era así.

Su mente voló a varios años atrás, a otra ciudad, a una noche como esta, aunque de mucha tristeza

"Corría por las calles desiertas.  No podía recurrir a la justicia, era solo él en una tierra que no era la suya y con un idioma diferente, en sus manos llevaba su más preciado tesoro, su pasaporte a la libertad. Sabía que lo habían descubierto y que sus horas estaban contadas, solo albergaba una esperanza. Una dirección y alguien que lo sacaría del país por la vía no tan legal, un sudor frió recorría su cuerpo, era el miedo a la muerte que lo acechaba. Nunca se imaginó que un simple viaje de negocios lo llevaría a su propia muerte, tan distraído estaba en sus pensamientos que no escuchó los pasos que lo seguían velozmente 
Desesperado quiso correr más fuerte pero no pudo, ya sus piernas no le respondían, estaba agotado. Su corazón latía frenético, en una audacia de coraje se paró en seco y le dio la cara a la muerte. El hombre que lo seguía le sonrió sarcásticamente mientras que con sus manos le apuntaba con un arma 
- Deme el sobre
- Si no se lo doy que me va pasar
- El final va a ser el mismo, igual lo voy a matar...  Esa es la orden que tengo 

Cerró los ojos y se persigno. Pensó en su familia, en los momentos vividos y aceptó resignado su destino. El disparo llegó a sus oídos pero nunca a su cuerpo. Sintió un grito y al abrir sus ojos observó a su atacante tirado en un charco de sangre con un impacto de bala. Horrorizado por el espectáculo y al sentir su final tan cerca, ni se dio cuenta cuando unas manos tomaron su brazo fuertemente
- Vamos, camine. No nos podemos quedar acá parados, ya deben de haber llamado a la policía
- Vos lo mataste a sangre fría 
- Era él o usted. ¿Qué prefería? ¡Dele, sígame!

Varias horas después, sentados en un vagón de un tren, cada uno se mantenía callado. Ocultos en sus propios pensamientos, uno agradecía a DIOS por otro día de vida, el otro  pedía perdón a DIOS  porque era la primera vez que mataba a alguien a sangre fría.”

Si que era joven en esa época. Tenía la adrenalina a full por su primera misión, nada salida de lo normal le dijeron, era solo acompañar el paquete desde lejos, pero todo se complicó y desde esa noche su vida cambiaría para siempre y él ya no sería el mismo...

Dejó la oficina sin avisar a donde iba, ya el reloj marcaba las 10:00 de la mañana. Como siempre, cuando se encontraba con él, tomaba sus recaudos. Por las dudas se dirigía en taxi hacia el lugar del encuentro y de vez en cuando observaba al pasar si alguien seguía el auto.  No se preocupaba ya tanto por él. A su edad, lo que tenía que ser pasaría tarde o temprano, pero le debía a ese joven flaco de pelo largo con barba incipiente y de mirada triste, lealtad... Por haberle salvado la vida y principalmente por lo que le iba pedir como un favor personal

Llegó al bar y se sentó en la mesa del fondo con ventanal a la calle, eso le brindaba la oportunidad de ver su llegada.  Pidió un cortado, un vaso de agua y prendió un cigarrillo que fumó lentamente, saboreándolo bocanada a bocanada. Al cabo de un rato lo vio bajar de un taxi y se dio cuenta que el  tiempo había pasado para ellos dos, aunque las heridas del alma ahí seguían, abiertas como el primer día
- Tanto tiempo… Te veo bien.
- Dale che, no me mientas.  Estas canas y esta panza no dicen lo mismo
- Detalles, solo eso son 
- ¡Vos sí que seguís igual! El tiempo no pasa para vos 
- ¿Te parece? Yo me siento más viejo 
- Será por dentro, yo te veo todavía más joven. Solo hay algo que continua igual en vos, como cuando nos conocimos... tus ojos y esa tristeza que te acompaña
- Bueno… ¿Me llamaste para hablar del pasado o  para lo que me necesitás?
Siempre las cosas eran así con él, había una barrera que no permitía que nadie pasara. Todo estaba bajo su control, todo fríamente calculado. Cada detalle, cada paso ya estaba planificado antes por él. Nada se dejaba al azar, ni en su trabajo ni en su vida personal. Sin chances de pasar esa barrera optó por ir al pedido
- Quiero que tomes un trabajo que te será pagado según tu criterio, pero hay condiciones. 
- Sabes que no soy barato. ¿Tu compañía...?
- No. Ellos están afuera de esto... Es personal. Colocá la cifra en la servilleta y yo te diré si la puedo pagar
- ¡Ah bueno! ¡Debe ser importante para que vos cargues con el monto de mi servicio! 
- Es la plata que con más gusto voy a pagar 
- Antes de poner un precio quiero saber cuáles  son las condiciones....
- Vas a ser el custodio de una  persona que no desea ser cuidada y que es un farsante en su vida. 
Le entregó una carpeta y ante sus manos cayó una foto de un hombre común y corriente pero con una mirada atrayente. Soltó la foto de inmediato sobre la mesa, en sus manos quemaba, y miró fijo a Rogelio.
- ¿Qué esconde este tipo y quien lo quiere muerto?
-Gente muy pesada lo quiere fuera del juego, nosotros quisimos resguardarlo y nos mandó a la mierda. En el único que confía de nosotros es en Luis, ex compañero de facultad. Él también fue amenazado, pero tuvo la suerte que nosotros tuviéramos una charla con ellos…  ya te lo imaginarás.
- Claro que me lo imagino _ dijo con mucha diplomacia _  y tu cabo suelto es este tal Graziani 
- Si, sería un cargo de conciencia si algo le pasara
- Pará... a mí no me vendas ese buzón, quiero la verdad. ¿Por qué deseás protegerlo?
- ¡Porque no sabe con quién se está metiendo y es un tipo intachable en su profesión! Su único defecto es esa farsa de vida que tiene...  ES GAY...
- Bueno, yo no juzgo a las personas por su condición sexual. No te niego que sería fácil que cualquiera de sus amantes de turno lo mande al otro mundo, pero…  ¡Hablá Rogelio! Algo escondés…  ¿Te enamoraste del tipo?
- ¡Me conoces bien Eduardo…!  O como mierda te llames esta semana 
Se rió. Claro que lo conocía y por mucho tiempo siguió sus pasos. La graduación de sus hijos, la enfermedad de su madre, y en la distancia lo acompañó en su muerte. Pero algo le ocultaba y no era precisamente amor al tipo de la foto
Escribió una cantidad en la servilleta y se la entregó... El otro, al leer la cifra, aceptó.
- Para tu información, Eduardo está de vacaciones_.  Le dijo mientras corría la silla y tomaba la carpeta, empezando a alejarse del lugar
- ¡Che! ¿Y el café quien lo paga....?
- Vos, yo no tengo ni un peso  
- Supongo que aceptás 
- No sé, te aviso. 
- ¡Pará! No hay tiempo… necesito una respuesta ya 
- No me presiones, dame veinticuatro horas. 
- No. El tipo tiene la soga en el cuello, una hora tenés a lo sumo
- No tires de la cuerda Rogelio, dame lo que te pido 
- Está bien, confío en que aceptes 
- Chauuu!

Salió del bar con la carpeta en su mano, el sol ya brillaba más fuerte. Se acomodó sus lentes y escondió sus ojos a las miradas de los transeúntes. Camino varias cuadras, hasta donde había dejado estacionado su auto y se subió a él con rumbo desconocido.
Esperó prudentemente el tiempo necesario para retirarse del bar, no sin antes pedir otro café, observar el andar de peatones y autos pasar por esa esquina. Su celular sonó varias veces 
- Hola, si... Tengo una vida, no todo es trabajo...  Adelantame algo... Bueno, quédate tranquilo, ya voy para allá.
Bastante intranquilo pagó la cuenta y se fue. Ya en el taxi rumbo al edificio de la corporación, sus pensamientos giraban en la respuesta que le daría esa persona. Por el bien de todos, y especialmente por Graziani, esperaba que fuera la correcta. 

Siempre usó el mismo lugar para pensar y tomar decisiones en su vida, el lugar en el que encontraba la paz y la tranquilidad que había perdido desde hacía mucho tiempo. Era en el único sitio donde podía sacarse  la máscara y ser él mismo... Gracias a la hora el lugar estaba vacío, y eso en si lo complacía. No era necesario pedir horario de visita, la persona de entrada al verlo llegar se acercó a saludarlo y lo dejó pasar sin nada más que decir 
Tener la posibilidad que en pleno mediodía  de Buenos Aires él pudiera  ver el universo en su inmensidad, con estrellas y constelaciones incluidas,  en ese mundo infinito que era para él EL PLANETARIO era un privilegio. Observar ese firmamento… Muchas veces se imaginó tocando cada estrella con sus propias manos.  Desde chico ese mundo lo había fascinado y muchas veces soñó con ser parte de él, sus recuerdos lo llevan de la mano a su pasado donde le aseguraba a su padre que él sería astrónomo o astronauta, en muchas de las visitas que hicieron al lugar, entre la risa de su padre y la cara de enojo de él 
- ¡Te lo juro papá...!  Yo voy a ir a las estrellas... ¡No te rías...!

¿Y qué podía hacer ese hombre más que sonreír a los dichos de su pequeño hijo...?  El tiempo pasó, ya no era ese niño y  su padre hacía mucho tiempo que se había  ido a ese inmenso espacio.  Hoy todo era distinto. Él no pertenecía a ese mundo, aunque siempre volvía a él para tomar decisiones

Leyó varias veces el expediente. La información recabada era lo básico, no estaba hecha por un experto y se atrevería a asegurar que la fuente ni siquiera pertenecía a las fuerzas policiales, en ella no se cumplían ni los más mínimos requisitos  
Si un tiempo atrás él hubiese presentado un informe en esas condiciones, sus superiores ya lo hubieran hecho desaparecer.  Una pequeña sonrisa salió de sus labios al recordar sus inicios en la profesión que hoy en día no era la de sus sueños de niño 
La foto cayó al piso y al tomarla con sus manos sus ojos observaron otros ojos profundos y oscuros como el mismo universo...

Llegó a su oficina con caminar ligero, ya ahí se encontraba Luis, esperándolo sentado con vaso de agua en sus manos 
- ¿Qué pasó Luis? ¿Por qué me llamaste? ¿Recibiste otra amenaza? 
- Te llamé porque sos el único de todos de los que están acá adentro que me podría ayudar 
- Bueno hablá, te escucho.
- ¿Qué va a pasar con Guillermo...? No podemos soltarle la mano 
- ¿Y qué esperás que haga? Se le ofreció ayuda y no la aceptó.... vos fuiste testigo
-  Yo no puedo dejarlo solo… si a él o a su familia les pasa algo será mi culpa, yo lo metí en esto
Nunca imaginó verlo así, tan asustado, y no era por su propia vida… era por la vida de un amigo. Un lazo tan grande que ni el paso del tiempo los pudo separar. Ni estar  en diferentes situaciones sociales y económicas hizo quebrar esa unión.  
¡Y pensar que Luis, antes de buscar a algunos de sus socios o a él mismo para confiarle sus temores recurrió a su amigo de la vida!  Aunque ahora temía por su seguridad y culpa lo consumía
- No tendría por qué decirte nada, pero considero que merecés saber que ya estoy buscando una solución a ese problema, aunque te aclaro… los demás no saben nada y convendría que mantuvieras la boca cerrada. 
- ¿Qué estás por hacer? ¡Contáme algo! Te prometo no decir nada, apoyaré todo lo que digas ante los demás
- Los demás nunca se van a enterar de nada… y tranquilízate. Prometo contarte todo, si claro, todo sale como espero. Volvé a tu oficina y quédate en calma  
- ¿Puedo preguntar por qué lo hacés? 
-  No. No podés. 

El edificio ya empezaba a quedar vacío, todos se retiraban a su casa después de otro largo día de trabajo mientras afuera, en la calle, las luces artificiales se empezaban a prender una a una.   Luis caminaba hacia su coche sin ningún temor, con un solo pensamiento en su cabeza. Saber cómo Rogelio podría ayudar a Guillermo...
Este, en su oficina, veía pasar las horas en el reloj esperando un  llamado en su celular que no llegaba. Aunque una esperanza lo mantenía firme, todavía no habían pasado las veinticuatro horas.
Ya no había necesidad de quedarse en su oficina, apagó las luces y tomó el ascensor al subsuelo. En el trayecto varias cámaras de seguridad lo vieron y deseó buenas noches al personal de seguridad que pasó por su lado. A esa hora ya era habitual que el edificio fuera custodiado con máxima seguridad...
Sacó la llave de su bolsillo y abrió la puerta del auto. Se acomodó en el asiento y prendió el motor, hasta que distinguió la sombra de una persona en el asiento de atrás
- No te atrevas a gritar... No sería bueno para mi legajo que la persona que salvé tiempo atrás muera por mis propias manos  
- ¿Cómo mierda...? Bueno, no sé para qué pregunto… ¿No hubiese sido mejor un llamado al celular?
- Hay ciertas cosas que se hablan mejor personalmente 
- ¿Y qué decidiste? ¿Cuento con vos?
- Tengo dos condiciones para aceptar
- ¿Cuáles?
- Primero, depositá en esta cuenta la mitad de lo pactado. Recordá el número. 84859436
- ¡Pará...! De nuevo…
- Segundo. Quiero completa libertad 
- Trato hecho, decime el número
- Te conozco Rogelio, ya lo sabés de memoria 
Cuando estaba por decir algo ya nadie estaba con él.  Estaba solo adentro del auto... Un guardia se acercó sorprendido por su tardanza, a lo que él solo atinó a pedir disculpas con el celular en la mano.

Camina por una calle solitaria.... De él, solo se ve el humo de un cigarrillo que se esparce por el aire...

TUS OJOS... continuará.

6 comentarios:

  1. ME ENCANTO...GRACIAS POR TUS HISTORIAS!!

    ResponderEliminar
  2. Me encanta! ' esta fascinante esto! Queremos más, saluda anónimo

    ResponderEliminar
  3. Intrigante muy bueno la verdad saludos!!!!!!! !

    ResponderEliminar
  4. Muy a su estilo... en cuenta gotas, pero vale la pena esperar. Como todos, mordida por la intriga. Esperamos pronto la continuación y muchas gracias por sus historias Madame!

    ResponderEliminar