
MEDIANOCHE
(Libro de anclaje: “Medianoche” – Claudia Gray)
PARTE I - “EL ENCUENTRO”
CAPÍTULO 15
A medida que los años fueron pasando esa manera de ver y vivir nuestro amor fue lo que nos salvó. Con él, o mejor dicho, conmigo… había que aprender a alimentarse de los momentos felices porque los obstáculos no se detendrían en llegar. Nuestro amor era especial y los dos lo sabíamos.
Esa vez no fue fácil despedirse. Después de bajar la escalera con el mismo sigilo que la habíamos subido, Beto acompañó a Gaby a su torre y Guillermo había insistido en acompañarme hasta la mía.
Al llegar a la puerta de mi habitación me abrazó contra la vieja pared de piedra y me besó hasta dejarme sin aire. Ese beso acababa de darle sentido a su insistencia, no es lo mismo besarse a solas.
Acariciando mi cabello y besando mi frente dejó salir su confesión
_ ¡Te admiro tanto Pedro! ¡Tanto, tanto, tanto…! Tan joven y tan valiente. No quise mencionarlo antes por no arruinar la noche, pero el valor con el que enfrentaste a Franco no deja de impresionarme.
_Tal vez no fue como lo vos lo viste…
_Si lo fue. Yo puedo escuchar tus pensamientos Pedro, ¿acaso lo olvidaste?
_Estaba muerto de miedo
_Si, es verdad. Pero por nosotros, no por vos. Ni un solo instante pensaste en tu propia vida, todo el tiempo que luchaste con él tu mente estaba pensando en nosotros. Tan joven y con tanto valor… ¿Te das cuenta por qué te amo? Yo me enamoré de vos por esa consagración que le ponés al otro, siempre al otro, nunca en tu beneficio. ¿De donde sacás ese desprendimiento? Confieso que no soy tan generoso, a menos que se trate de vos… Me dejás empobrecido con tu capacidad de dar.
_ ¡Basta! No es tan así…
_ Si lo es, y lo sabés
_ No lo es, y vos también lo sabés. _ Bajé la vista un poco avergonzado _ Sino nunca te hubiese mordido
_Yo te lo pedí
_ La segunda vez, pero la primera…
_La primera… ¿Acaso todavía no te diste cuenta que todo fue parte del mismo juego? Yo sospechaba que eras un vampiro, estaba casi seguro, y me expuse porque lo que sentía por vos era mucho más fuerte que cualquier temor. En cierta manera, yo te di lugar a que lo hicieras. Pedro, si hubiese querido evitarlo no hubiese estado ahí.
Me confundieron sus palabras… ¿Había sido realmente así o él estaba tratando de hacerme sentir lo que yo no era?
Aquella noche me costó soltarlo, quería devorarlo con mis besos y amanecer junto a él, pero irremediablemente tenía que marcharse. Solo Dios, él y yo supimos el dolor que sentí al ver su figura alejándose de mí.
Una vez más me dormí pensando en él, imaginándolo entre la tibieza de mis sábanas y rogando volver a estar a solas entre sus brazos.
Fue una noche diferente, nada de pesadillas, sueños exóticos o los viejos temores que me despertaban en plena madrugada. La luz de la mañana ya había invadido nuestro cuarto pero no había logrado despertarme, fue seguramente eso lo que provocó que Marcial perdiera la paciencia y me arrojara un almohadazo desde su cama. Abrí los ojos sobresaltado y confundido hasta que su voz me trajo de regreso a la realidad, arrancándome de manera imperdonable de mi primera noche de verdadero descanso después de tantas en vela. Pero él no podía saberlo.
_¿Por qué me despertás así inadaptado? _ pregunté tapándome los ojos con la misma almohada que me había arrojado. _ Es domingo.
_Si ya sé que es domingo, pero no doy más de la curiosidad. ¿Dónde te metiste anoche? No viniste a nuestro cuarto cuando el micro regresó de Riverton. ¿Acaso te quedaste por ahí a solas con Guillermo?
Tenía la mitad de la cara tapada con la almohada, pero solo de escuchar su nombre dejé salir una sonrisa. _ Marcial, ¿por qué no te dejás de joder?
_¡Lo sabía! ¡Lo sabía! _ abandonó su cama y se trepó sobre la mía sacudiéndome. _ Quiero que me cuentes todo.
_No pienso contarte nada_ Mi manera de dirigirme a él intentaba ser determinante, pero esa sonrisa que no podía quitar de mi cara de enamorado me restaba credibilidad.
Marcial quitó arrebatadamente la almohada que estaba debajo de mi cabeza y volvió a golpearme con ella logrando hacerme reír. _ Sí que me vas a contar, se que vas a terminar contándomelo todo Pedro. Así que empezá a hablar.
_Así no podría siquiera empezar a hablar aunque lo deseara, ya sabés…
Claro que lo sabía, pertenecíamos a la misma especie humana con sangre de vampiros en nuestras venas. Siempre despertábamos con los sentidos exacerbados. _ Quedate acá, yo te lo traigo.
_Dale, y de paso corré un poco las cortinas hasta que me estabilice. Hay demasiada luz acá.
Marcial corrió a la heladera, tomó un recipiente del freezer y lo metió en el microondas. A toda prisa buscó un vaso y cuando la alarma sonó, vertió el contenido en el vaso. Después de correr las cortinas como yo se lo había pedido se sentó sobre la cama y lo acercó a mi rostro.
_Todo tuyo. Néctar de vida. El elixir que nos permite convivir entre los humanos, nada más placentero para nosotros mi pequeño vampiro. Vamos, incorporate que tu dosis de sangre te está esperando, tibia, sabrosa y refinadamente elegida.
No es fácil admitir que el mismo aroma que un humano común no toleraría a esa hora de la mañana, era afrodisíaco y delicioso para nosotros. Me senté en la cama con las encías hormigueantes y se lo arrebaté de las manos. Lo bebí desesperado y hambriento, de un solo trago y casi sin respirar, la penumbra me sentaba como los dioses y cuando terminé con él incliné la cabeza hacia atrás para no perderme una sola gota.
_¡Mi Dios! ¡Eso sí que es hambre! ¿Qué anduviste haciendo Pedro Beggio? Limpié mi boca con el dorso de mi mano y terminé lamiéndome como un desesperado. _Ya Pedro, ya… Se terminó. Dame el vaso. _Quería seguir bebiendo. _ ¡Vasta Pedro! No seas angurriento… Por lo que veo estás muerto de hambre. Esperá solo unos minutos y vas a poder desayunar tus copos de cereal. Por hoy, esto se terminó.
Me dejé caer sobre la cama casi satisfecho, solo casi, pero en pocos minutos estaría realmente bien.
Seguramente a Marcial lo estaba devorando la curiosidad porque nunca había tenido tantas atenciones conmigo. Si bien siempre había sido cordial y buen compañero, nunca me había tratado así, como un verdadero vampiro.
Me dio unos minutos de paz mientras preparaba una bandeja con leche tibia y copos de cereal, pero cuando volvió a sentarse sobre mi cama, su mirada y su postura me dejaron en claro que no iba a ceder.
Volví a incorporarme y me senté en la cama, mis sentidos estaban atenuados. Ahora podía comenzar el día como un humano más. _Ya podés descorrer las cortinas si querés. _ Le dije abalanzándome sobre mi segundo y más humano desayuno. _Ya estoy bien.
Marcial hizo lo que le pedí y la luz del día volvió a inundar nuestra habitación, ahora parecíamos dos adolescentes más de los muchos que amanecen un domingo.
_¡Quien te ha visto y quién te ve, Pedro Beggio! Qué lejos estás de ese muchachito tembloroso e introvertido que llegó a Medianoche. Te juro que nunca creí que pasáramos de ser dos buenos compañeros, pero ya no sos el mismo, y no es que el otro Pedro no me gustara, pero con este puedo entenderme mucho más y mejor.
Le sonreí abiertamente, sabía lo que estaba sintiendo porque ni yo mismo podía comprender como me había transformado. _Gracias Marcial. Yo tampoco me atreví a pensar que un día podíamos ser buenos amigos.
Se revolvió inquieto y con una gran sonrisa en los labios. _ Bueno, no vayas a creer que te estoy haciendo de mucama solo para ver esa sonrisa, así que empezá a hablar de una vez.
_¿Y que querés saber? _ le pregunté mientras llenaba mi boca de cereales y me atragantaba con la leche tibia.
_Ya sé que ustedes dos andaban besuqueándose por los rincones de Medianoche, todo el mundo lo sabe. Pero ahora… ¿están “oficialmente” juntos? ¿Estás de novio con Guillermo?
No encontré un solo motivo para no decirle la verdad, así que mientras asentía lo confirmé con mis palabras. _ Parece que así es… “Oficialmente juntos”.
Marcial saltó de mi cama, se subió a la suya y empezó a brincar sobre ella. _¡Lo sabía! ¡Lo sabía!
_Pará de hacer eso que vas a romper tu cama y vas a tener que dormir en el suelo, porque te juro que en la mía no dormís.
En el último salto casi rozó el techo, dio una vuelta en el aire y cayó de pie sobre el piso. Solo un vampiro podía lograr esa destreza. _ ¡Me encanta, Pedro! ¡Realmente me pone muy feliz que estén juntos! _ Me miró de arriba abajo. _Que suerte tiene ese tío, si fueras mío te aseguro que no hubieses despertado solo.
Lo miré confundido. _ Marcial…
_No Pedro… no te preocupes, no hay nada porque hacerlo. Desde el día que llegaste a este cuarto nunca dejé de ponderar interiormente tu belleza que descalifica a todas las maravillas del mundo, pero he vivido lo suficiente como para que no se me mezclen las cosas. Vos sabés que me parecés lindo, muy lindo, uno de los chicos más atractivos de Medianoche. Cada vez que me pediste que acomodara tu cabello pudiste sentir de qué manera te rozaban mis manos, pero podés quedarte tranquilo. No es más que eso, me parecés muy lindo, pero a la vez me gusta que estés con Guillermo. _Volvió a mirarme fijamente. _ No estoy enamorado de vos, pero sé muy bien que si tu destino se hubiese encaminado hacia mí, me habría enamorado. Sos especial Pedro. _ Hizo una breve pausa y volvió a hablar con naturalidad. _Guillermo también es especial, por eso me gusta que estés con él. Si te hubieses fijado en un chico cualquiera de la Academia no sentiría lo mismo, solo hay dos rivales que respeto. Uno es Guillermo y el otro, Balthazar.
Cuando pronunció su nombre caí en cuenta del tiempo que hacía que no compartía nada con él, seguramente estaba decepcionado. Algo me decía que le había dado falsas esperanzas, o al menos que él lo había percibido de esa manera.
Marcial ya había vuelto a ser el mismo que me había despertado, más que un buen compañero o un nuevo amigo, se comportaba como las chusmonas de los pueblos que viven espiando por la ventana a los demás. Era realmente gracioso verlo así. _Bueno, ya con este tema. Ahora quiero que me cuentes si pasaron a mayores.
Me tenté. La forma en que lo preguntó me dio la certeza que estaba siendo sincero y eso soltó mi risa. _ ¿A mayores?_ Sabía muy bien de que estaba hablando, pero no estaba seguro de querer responder
_¡Dale Pedro! ¡Hablá! _ Me suplicaba haciéndome reír cada vez más. Sentí que los colores subían a mis mejillas, pero antes de verme obligado a responder la puerta de la habitación se abrió de par en par. Era Camila.
_Marcial, Pedro… ¿han visto a Franco? _ Estaba despeinada y parecía desencajada.
_Buenos días Camila _ Dijo Marcial disgustado. _ ¿Te parece forma de entrar?
_Perdón, pero Franco no aparece por ningún lado. ¿Alguno de ustedes lo vio?_ No parecía la misma Camila de siempre, almidonada, bien vestida y con ese cabello rubio perfectamente arreglado. Estaba angustiada.
_¿Franco? No… No recuerdo haberlo invitado a dormir en nuestra habitación. ¿Vos Pedro?
No era mala voluntad por parte de Marcial, pero su interrupción inoportuna le había cambiado el humor.
_Guardate el sarcasmo Marcial, Franco no aparece por ningún lado. ¿Acaso no te importa que haya desaparecido?
_Camila, estás exagerando. Ya va a aparecer. Le gusta ese juego. Espera que el micro salga de Medianoche para escabullirse solo a Riverton, es grande, sabe lo que hace. Ya va a volver. ¿Le preguntaste a su compañero de habitación?
_Si, pero David asegura que no lo ve desde… Desde anoche
_¿Ves? Es lo que te dije. Volvió a irse solo a Riverton, de nada le sirvió limpiar los pasillos una semana. Ese tío no aprende más.
_ ¡Sos un desalmado Marcial! _ Desistió con él y continuó conmigo _ Pedro, ¿vos lo viste?
Sentí como los músculos de la cara se me tensaban, pero pude responder con naturalidad. _No Camila. No lo vi.
Una figura conocida y oportuna apareció detrás de ella _ ¿Qué pasa que están casi a los gritos? _ Gaby estaba junto a la puerta.
_¿Qué hacés vos acá? _ La interpeló Camila de modo desagradable.
_No creo que tengas autoridad para preguntarme eso Camila, en todo caso vos tampoco deberías estar acá. Es la torre de los chicos. _ ¡Vaya que había cambiado! Era evidente que el amor podía hacer estragos a esa edad. Desde que estaba con Beto tampoco era la misma niña apabullada que se escondía en los rincones.
Camila se tragó las palabras de Gabriela de mala gana, necesitaba ayuda.
_ Estoy buscando a Franco. No aparece por ningún lado. Gaby, ¿vos lo viste?
Por un momento tuve mucho temor que su actitud nos delatara, pero reaccionó de manera imprevista.
_ ¿Cómo que Franco desapareció? _ De haber podido hacerlo la hubiese aplaudido de pie. Llevó las manos a su pecho y dejó ver un semblante compungido _ ¡Ay que terrible! ¿Estás segura Camila? Todavía es temprano, tal vez aparezca antes que llegue el mediodía… O tal vez por la tarde. ¿Averiguaste que hizo anoche? ¿Dónde estuvo? ¿Quién fue el último que lo vio?
_ No… todo eso no. Solo hablé con David, su compañero de habitación.
_¿Y qué te dijo? _ le preguntó tomándole las manos, fingiendo estar seriamente preocupada, pero yo que la conocía muy bien vi el brillo de satisfacción escondido en su mirada.
_Nada… no me dijo nada _ Camila también sabía fingir. Ella sabía muy bien donde había estado Franco por última vez.
_Bueno, esperemos algunas horas a ver si aparece. En caso contrario podemos organizar una excursión por Medianoche para ver si lo encontramos. Yo solo vine a buscar a Pedro, estamos invitados a comer con sus padres y tuve temor que se quedara dormido. ¿Ya estás listo Pedro?
_Ya casi Gaby, me visto y nos vamos. _ Por lo bajo le susurré a Marcial _ Después seguimos.
_ Claro que después seguimos _ murmuraba también por lo bajo mientras me seguía por la habitación. _ Ya te dije que no te hice de mucama para que te termines yendo sin decirme nada.
La interrupción me había venido como anillo al dedo _ ¡Marcial, por favor! _ le dije más bajo aún acercándome a su rostro _ Están las chicas, no me expongas.
Retrocedió dándose por vencido pero con una sonrisa cómplice enmarcando sus labios. _ Ya te voy a volver a agarrar a solas Pedro y vas a tener que contarme todo.
Lancé una carcajada y me metí en el baño.
Gaby y yo acabábamos de pisar el vestíbulo cuando vimos a un grupo de los legítimos reunidos en el centro.
_¿Es cierto que Franco ha desaparecido?_ Preguntó una de las chicas. Evidentemente las noticitas volaban.
_ No hay rastros de él por ningún lado _ Al pasar junto a ellos ambos pudimos ver como Camila levantaba una ceja y nos dirigía una mirada fulminante. Una mirada que no había dejado salir en presencia de Marcial. _Y no sé porque presiento que tal vez alguno, o algunos, no estén diciendo la verdad.
_ ¡Camila! _ le dijo un chico alto con gafas muy gruesas que evidenciaban su escasa profundidad visual. _No deberías acusar a nadie sin pruebas.
_Esta vez estoy de acuerdo con Dominick, tal vez simplemente se marchó. Creo que Franco estaba harto de la escuela, sobre todo después de haber sido castigado limpiando los pasillos. Según he oído muchos alumnos abandonan la Academia antes que termine el primer año. _ Dijo David.
_Los alumnos que se fugan son los más inteligentes _ acotó Bill, un rubiecito menudo con aspecto de “sabelotodo” _ por eso no me sorprende que se haya marchado.
_ Parecen estar muy seguros que se ha marchado _ les dijo Camila en tono de reproche _ pero no voy a conformarme con eso. Franco no hubiese soportado la humillación de limpiar los pasillos si en su mente estaba la idea de abandonar la Academia. Estoy segura que algo le pasó y no voy a detenerme hasta averiguarlo.
Gaby y yo nos habíamos detenido junto al grupo dando falsas señales de preocupación. _Camila, tratá de tranquilizarte. Si en el curso de la tarde Franco no aparece, te doy mi palabra que vamos a ayudarte a buscarlo. _ Le dije solemnemente intentando desviar las sospechas.
_ Contá con nosotros Camila_ agregó Gaby, y con esas palabras logramos amortiguar su desconfianza.
_Gracias _ nos dijo mirándonos con menos recelo, pero era obvio que todavía no estaba convencida.
_¡Uyyy! ¡Qué quilombo! _ dijo Gaby aferrada a mi brazo mientras subíamos la escalera que conducía al departamento de mis padres. Hubiese preferido caminar un poco al aire libre antes del almuerzo, Medianoche estaba totalmente alterada por la desaparición de Franco. Necesitaba más información acerca de lo que había pasado la noche anterior y solo mis padres la tenían. Solo ellos sabían la verdad. _ ¿Crees que van a llamar a la policía?
Antes que pudiera responderle un pequeño grupo compuesto por tres de los legítimos nos sobrepasó en la escalera hablando entre ellos.
_ Seguramente después de haber sido obligado a trapear los pisos llamó a sus padres para que vinieran a recogerlo. Ya debe estar en otro internado.
_ Si. A Camila le gusta dramatizar. Seguro la señora Bethany está al tanto de todo.
_ No me sorprendería, Franco es el típico narcisista al que le encanta llamar la atención.
_Tal vez anoche hizo otra de las suyas y prefirió marcharse antes que la señora Bethany lo obligara a lavar los calzones de toda Medianoche una semana entera. _ Se fueron alejando de nosotros soltando carcajadas y haciendo más conjeturas que ya no pudimos escuchar.
_Por lo que veo, está perdiendo popularidad.
_ Si _ dijo Gaby, pero se escuchaba preocupada.
_¿Qué pasa Gaby?
_ Si Franco no aparece van a terminar poniendo de cabeza Medianoche para saber que le pasó, lo van a investigar todo… y tarde o temprano la verdad acabará sabiéndose. ¡Pedro que va a pasar si descubren que estuvo en Riverton, que intentó matarnos a todos y que finalmente fueron tus padres los últimos en verlo!
El tema estaba empezando a intranquilizarme, iba a tener que hablar con mis padres seriamente. _ Mantené la calma Gaby, estoy seguro que todo se va a solucionar.
_¡Pedro! _ Me dijo de repente como si hubiese visto un fantasma.
_ ¿Qué? ¡Me asustás Gaby!
_¡Ay! Perdón… No quise asustarte Pedro. Es que todavía no es mediodía. No podemos ir al departamento de tus padres o tu madre me va a obligar a beber sangre!
Su ingenuidad me hizo sonreír, había tomado las palabras de mi madre al pie de la letra. _ ¡Tonta! Esa fue una de las tantas bromas de mi madre, pero ya que tenemos tiempo aprovechemos para caminar un poco.
Faltaba casi una hora para que el reloj marcara el mediodía y el universo acababa de complacer mi deseo. Un rato al aire libre era lo que más necesitaba en ese momento. Descendimos los mismos peldaños de piedra que habíamos subido, cruzamos el vestíbulo y salimos a caminar por los prados. Los legítimos ya se habían retirado.
Gaby seguía aferrada a mi brazo pero yo no podía dejar de mirar hacia atrás. Mantenía la vista fija en la ventana que pertenecía a la habitación que Guillermo compartía con Beto. No veía la hora de volver a verlo.
_¿Qué te pasa Pedro? ¿Por qué estás todo el tiempo mirando hacia atrás? ¿Tenés miedo que nos estén siguiendo?
_ No, no es eso. Es Guillermo. Quiero verlo.
Rápidamente Gaby comprendió el motivo de mi actitud y me sonrió _ Estás completamente enamorado. _ No hubo necesidad de asentir, el rubor en mis mejillas lo había confirmado. Estaba definitivamente enamorado de ese hombre. _ Tranquilizate Pedro, él está tan enamorado como vos, ya van a aparecer.
Cuando lo vi cruzar la puerta principal junto a Beto, el corazón casi se me salió del pecho. Era imposible explicar con palabras lo que sentía por él, como si un hechizo nos hubiese embriagado de amor, atracción y deseo. No podía pasar un solo día sin tenerlo a mi lado. Tomé a Gaby de la mano y la obligué a correr conmigo hacia ellos.
No tengo registro de cómo fue el reencuentro de Gaby y Beto, con solo verlo el resto del mundo desaparecía. Solo sé que apenas el viento me dejó sentir su aroma inconfundible solté la mano de Gaby y me precipité sobre él. Necesitaba con urgencia la fuerza de sus brazos, la contextura de su cuerpo y el aire que él respiraba para poder respirar. Sin él volvía a ser la rosa de mis sueños, un ser frágil, un desterrado que se aferra a una planta nodriza solo para no morir. Aunque pensándolo bien, prefería morir a no volver a estar entre sus brazos.
_Te extrañé_ me dijo apretándome a su cuerpo.
_Yo más mi amor, yo más.
_Vení, necesito hablar con vos. Tengo algo que decirte. _ Me separó de su cuerpo y me arrastró unos pasos para que nadie pudiera escuchar lo que íbamos a hablar.
_Guillermo, no me asustes.
_ Si… Lo siento mucho, pero te voy a asustar. _ Me dijo tomando mi rostro entre sus manos.
_¡Ay, no! _ supliqué sin detenerme a escudriñar en sus pensamientos. El miedo era más fuerte.
La forma en la que rió desvaneció todos mis temores. _ ¡Pedro! ¡Chiquito lindo! ¡Mi cielito! No es lo que estás pensando… es todo lo contrario. _ Y de repente, se llamó a silencio. Me miró invitándome a entrar en su mente, las imágenes pasaron con nitidez por sus iris cristalinos y descifré el enigma rápidamente. De pie frente a esos ojos de miel que en un principio me habían parecido tan oscuros, supe perfectamente lo que estaba pensando.
_¡No! ¡No, no, no! ¡No puedo hacer eso Guillermo!
_Si, tenés que hacerlo.
_¡No voy a poder!
_Vas a poder, mi amor te va a dar la fuerza necesaria para hacerlo.
_¡Guillermo!
_No te pido que lo hagas hoy, tampoco mañana. Solo te pido que lo hagas antes que el tiempo nos separe. Pedro, yo no quiero esta vida sin vos.
_Mi amor… _ Cerré los ojos con fuerza y la imagen de la rosa de mis sueños volvió a cruzarse por mi mente. El viento aullando entre los árboles, sacudiéndola hasta hacerla estremecer, pero ella completamente abierta se prendía a la rama temblorosa. Cuando el viento le arrancó un pétalo, introduje mi mano entre las espinas. Volví a sentir como lastimaban mi piel, pero eso no me detuvo. Estaba decidido. Era lo más fascinante que había visto en mi vida. Tenía que ser mía.
_Pedro…
_Si, ya te entendí.
_ Quiero que me conviertas, quiero ser un vampiro como vos.
_No sé si es justo. _ Las palabras de Franco hacían estragos dentro de él. “Lo estás transformando Beggio… ¡Qué asco tu amor! ¡Lo estás convirtiendo en parte de esta raza que no encuentra paz sobre la Tierra! ¿A eso le llamás amor? Si en verdad lo amaras no lo someterías a semejante tortura, a deambular sin rumbo, a ver morir a tus seres queridos, a no tener el derecho de morir junto a ellos”.
_Lo que no es justo es la imposición. Que alguien te transforme sin tu consentimiento, pero esto es otra cosa Pedro, esto es amor. Prometeme que al menos vas a pensarlo.
_¿No te vas a enojar si te digo que es lo único que por ahora puedo prometerte? Pensarlo… solo pensarlo.
_Con eso me alcanza para soñar y para volver a sonreír. Te amo Pedro. _ Y me besó en pleno día, en el centro del prado y a la vista de quien quisiera vernos. Medianoche tenía muchas reglas, pero entregado entre sus brazos di gracias al cielo que los besos no fueran parte de ellas.
Aun con los ojos cerrados y mis labios pegados a los suyos, supe que tarde o temprano iba a ceder. Poder besarlo durante trescientos años valía lo que viniera, sin importar el precio que tuviéramos que pagar. Después de todo, yo mismo sentía que moría día a día cada vez que no podía tenerlo a mi lado.
Esto estaba escrito, la rosa de mis sueños me lo había anunciado antes de conocerlo. Él era la vida a la que yo me aferraba con tanta fuerza, a pesar del viento, de la tempestad y de lo que intentara separarnos.
Éramos uno. Solo uno. El amor había salido a nuestro encuentro y nada iba a evitar que siguiéramos siendo uno el resto de nuestras vidas.
CONTINUARÁ
Y? QUE POCO ...Y LAS ESCENAS ERÓTICAS MUCHOS BESOS Y ABRAZOS Y DE LO OTRO NADA DE NADA..
ResponderEliminarIGUALMENTE ESTÁ MUY BUENO MARA ROSAS
¡Ay señora! Usted se queja y se queja, pero no escribe. Así que vaya conformándose con lo que hay. Y deje de pedir escenas de sexo, ¿acaso no ve que tienen asuntos muy importantes que solucionar? ¡Jajajaja! ¡Gracias Mara! Como siempre un abrazo desde este lado del río.
EliminarAy me morí de amor en este capítulo pero que corto genial Guillermina Pedris
ResponderEliminar¡Jajajaja! ¡Romi! ¿No será que a ustedes se les hizo corto? Tiene diez páginas como la mayoría de mis capítulos, además andaba tapada de trabajo. Gracias corazón por no dejarme sola en este viaje y ojalá sigas muriéndote de amor! ¡Besossss!
EliminarHermoso super tierno!!!! Me quedo corto pero me lleno el corazón de AMOR
ResponderEliminar¡Gracias Valeria! Siempre tan gentil y tan buena onda. Está bien, ya me conmovieron... voy a ver si puedo estenderme un poco más el próximo capítulo. Un abrazo rompecostillas y un beso inmenso Vale!
Eliminar