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domingo, 28 de mayo de 2017

"LA FÓRMULA DE G Y P" - Cap. 2 - (By Luz)







“LA FÓRMULA DE P Y G”
Capítulo 2
Basada en una historia de Stormy Glenn

Pedro trató de maullar, asustado de haber podido hablar como su dueño, pero le salió como un gemido ahogado. Cuando lo quiso intentar de nuevo unos ojos lo miraban asombrados y vio que Guillermo  caía de la cama al suelo como un ladrillo de dos toneladas.
Se acercó al borde de la cama y al ver a su humano tendido en el piso con los ojos cerrados se empezó a preocupar. Consiguió bajarse de ella dándose cuenta que sus brazos y piernas eran más largos de lo normal,  y quien dijo que los gatos siempre aterrizaban sobre sus pies, no debieron tener pies humanos. Pedro sentía que había perdido el suelo por completo cuando salió de la cama y que el techo no se veía tan cerca antes.
Pedro se inclinó y lamió un lado de la mejilla pálida de Guillermo, fue un gesto que había hecho un millón de veces cuando él tenía pelaje y cuatro patas. Mientras que la piel de Guillermo tenía el mismo sabor salado, Pedro se encontró lamiendo más piel, aunque a él no le gustaba la segunda piel restrictiva que su humano usaba durante el día. 
Esta capa inferior de la piel era mucho más cálida,  Pedro jugueteó con los botones de la camisa de Guillermo que había visto a su humano colocarse, pero una vez que ellos cedieron y el material de algodón blanco se separó, el felino deslizó su mano en la abertura ronroneando bajo en su garganta ante la cálida sensación de la piel desnuda de Guillermo. 
- ¡Ohhh, miráme utilizando pulgares oponibles...! Ahora, si solo Guillermo despertara…
Pedro había aumentando su preocupación por el científico despistado y estaba realmente asustado, ¡y el piso estaba tan frío! Tenía sentido ya que no tenía su maldito pelaje...  Se tendió junto a su ser  humano y se acurrucó a su cuerpo más caliente, Guillermo siempre le daba calor. Como un gato eso había sido maravilloso, abrazar a su humano era como estar envuelto en la luz del sol. 
Pedro no tenía idea como iba a entrar en calor, incluso ahora, pegado a él como estaba, había todo un lado de su cuerpo que estaba helado. Deseó tener una segunda piel como Guillermo... Le gustaría algo de color  azul, el azul era un color agradable, le recordaba a Pedro el cielo cuando el sol brillaba. O tal vez de color amarillo, al igual que el sol. Si se frotaba alrededor de las piernas de Guillermo podría ser capaz de convencer a su humano para que le comprara una capa de piel externa de color amarillo. Funcionó para sus golosinas para gato. 
Guillermo gimió.
El aliento de Pedro se humedeció cuando su humano se movió contra su nuevo cuerpo. No era una sensación desagradable, solo que nunca lo había experimentado antes. No estaba seguro de que pensar de la manera en que su cuerpo se estremecía ante el contacto, él siempre había disfrutado frotándose contra Guillermo, pero su piel se había estremecido como nunca antes… tal vez era la falta de pelo.
Los ojos de Guillermo revolotearon rápidamente antes de abrirse, levantó una mano y la frotó por su rostro mientras comenzó a reír 
- ¡Oh hombre, Pedro…! Tuve un sueño muy raro, nunca vas a creerlo…
- ¡Oh sí que lo haría! Yo estaba ahí cuando te fuiste al piso 
- ¡Santa mierda...! ¿Quién demonio sos vos? 
- En serio, hay un hombre totalmente desnudo en tu habitación y eso es lo único que vas a preguntar? 
Guillermo lo quedó mirando anonadado
Por un momento Pedro se preocupó de que su humano estuviera teniendo algún tipo de convulsiones, las había visto antes cuando vio documentales con él en la caja cuadrada que su dueño llama televisión y muchas veces se enojó con su gato cuando trataba de cambiar de canal. 
Pedro pudo ver que su dueño necesitaba consuelo, Guillermo se estaba pellizcando de lo sorprendido que estaba... Se acercó a él de la mejor manera que pudo, teniendo en cuenta que su trasero  era más grande... ¡Y su cola había desaparecido!
Se detuvo y pasó su mano sobre el lugar en la parte superior de su trasero, donde la cola debería haber estado. Las lágrimas se acumularon en sus ojos cuando se dio cuenta de que su cola verdaderamente se había ido… él amaba su cola! 
- Guillermo… ¡Mi cola se ha ido!
Las palabras salidas de la boca del que fuera hasta hace pocas horas su gato, hicieron de nuevo desmayar a Guillermo, así  que esto no iba nada bien. ¡Guillermo se tenía que despertar de una puta vez y pensar en algo para devolverle la cola de nuevo!
Pedro quería respuestas y no esperaría que se despertara solo, le dio una leve palmada a Guillermo en su cara, pero igual la mejilla  quedó colorada e hizo un nudo en el estómago del gato. 
- Tal vez no debería haberlo golpeado tan fuerte… ¡Vamos científico loco, despertate de una vez! 
Ya estaba a punto de golpearlo otra vez cuando este abrió los ojos de nuevo. Pedro tomó entre sus manos el rostro de Guillermo y se inclinó hasta que las puntas de sus narices se chocaron. 
Guillermo tragó saliva, sus ojos miraban fijo al otro rostro 
- ¡Pedro…! 
- Sipi…
- ¿Cómo…? 
- Vos sos el cerebro de este equipo, decime vos. 
- Yo... Yo... El accidente del laboratorio, tal vez… 
- Esa sería mi primera apuesta. 

Los ojos y la mente de Guillermo se perdieron en el espacio, murmurando palabras para sí mismo como solía hacer cuando él estaba considerando algo, este era un aspecto ya conocido por Pedro 
- El compuesto que.... 
La voz de Guillermo se fue apagando, sus ojos se posaron de nuevo en Pedro y por un momento el felino no entendió el rubor que llenó el rostro de su humano convirtiéndolo en  un color rojo intenso… y entonces sintió algo largo empujando con fuerza entre sus muslos.
Pedro miró entre su cuerpo y el de Guillermo, estaba bastante seguro de que sabía lo que era eso. El hombre parecía tener una obsesión con acariciar su cola delantera, pero solo cuando las luces estaban apagadas. 
“Humano estúpido, ¿no sabe que los gatos podemos ver en la oscuridad?” (pensó Pedro)
- Lo siento.... yo… ¡Uyy! (susurró Guillermo)
- Guillermo… puedes jugar con tu cola más tarde, después de haber descubierto lo que le paso a la mía.
- ¡Oh hombre! Eso no es una cola Pedro. 
- ¿En serio? (Las cejas de Pedro se elevaron mientras miraba el bulto cubierto de tela y sentía la curiosidad abrumándolo)  ¿Qué es?
- Ummm… _ Los labios de Guillermo se apretaron enrojeciendo más su rostro.
La vergüenza del científico era adorable, pero el rojo de sus cachetes no se iba y era verdaderamente guapo con esa mirada. Pedro necesitaba de nuevo centralizar su mente en este problema… Guillermo siempre le había parecido el ser humano más atractivo que hubiera visto, aunque siguiera siendo un humano, por supuesto. Frunció el ceño hacia su cuerpo desnudo sin pelo, también parecía un humano ahora. 

- Bueno, mirá Guillermo… sos un buen humano y me alegro de que seas mi humano, he oído algunas historias procedentes de los otros gatos en el barrio acerca de lo que algunos humanos hacen a sus gatos. No es bonito ¿pero esto?  Esto es demasiado 
- Lo siento… 
- No lo sientas Guillermo, arreglalo, me estoy congelando las pelotas aquí y ni siquiera puedo lamerlas. ¿Cómo demonios se supone que debo lavarme cuando me veo de esta manera?
- Uh... ¿una ducha?
Pedro se echó hacia atrás  - ¡Oh diablos! ¡No! (Apuntó su dedo pulgar al pecho)  Este gatito no toma duchas. 
- ¡Vos ya no sos más un gato Pedro! (le gritó Guillermo)
Pedro cayó hacia atrás mientras se alejaba de Guillermo. A excepción de cuando se metió en la basura y esa vez que había dejado un ratón muerto debajo de la mesa, Guillermo nunca le había gritado... Y eso no le gustaba. 
Guillermo suspiró y se quedó arrodillado. 
- Perdón Pedro, hasta que pueda resolver esto tenés que actuar como un... ¡Dios! ¡No puedo creer que vaya a decir esto! Como un ser humano… 
- ¿Y cómo demonios se supone que voy hacer eso? Yo sé cómo actuar como un gato, no como un ser humano. 
- Yo te voy a enseñar. 
Pedro se quedó mirando al científico, adoraba a su humano, él realmente lo adoraba. Guillermo era un buen tipo, siempre tenía buenas intenciones, se aseguraba de que él tuviera un montón de comida y cosas de buena calidad también, no esa mierda que la mayoría de los gatos tenían que comer. Siempre le daba una gran cantidad de juguetes e incluso tenía su propio canasto junto a la ventana grande para que estuviera cómodo mientras tomaba sol, en general Guillermo era el hombre perfecto, solo había un problema con el tipo… era un tremendo seductor y ni él mismo se daba cuenta. 
- Sería bueno que mantuviéramos esto en secreto Pedro, ya que probablemente vendrían y te llevarían lejos de mí. 
Pedro gruñó. 
- Seguro que no confías en este momento en mí teniendo en cuenta lo que pasó… ¡Pero no era mi intención que pasara! Estoy seguro que fue la fórmula. 
- ¿Qué era? 
- Unos componentes...
Aunque prestó atención a la explicación que su dueño le daba, no entendió nada, ya que él era un simple gato... Tan perdido estaba Guillermo en sus palabras que ni cuenta se dio que Pedro ya no estaba ahí. 
Se acercó a su tazón para beber su leche cuando sintió que Guillermo se la sacaba de sus manos 
- No Pedro... te vas a enfermar 
- La he bebido siempre así 
- No ahora, sos humano, hay que calentarla, sino te caerá mal...
Ya lo tenía decidido, iba a cagar las pantuflas de Guillermo. ¡Por esto claro que lo haría!
Guillermo abrió la heladera y sacó un jarro con la materia blanca. Pedro se humedeció los labios, sabiendo lo que contenía el recipiente pero se asombró más cuando Guillermo la puso a calentar en el aparato ruidoso y se la sirvió en un vaso que acercó hacia él 
Pedro tomó el vaso como lo vio hacerlo a Guillermo y se la llevó a los labios inclinándolo demasiado hacia arriba y quedando con la cara llena de leche. No ayudó mucho la risa de Guillermo al verlo en ese estado. 
Pedro enojado arrojó el vaso al piso y se alejó. 
- ¡No Pedro! ¡No te alejes! ¡Perdón…! Me pareció gracioso. 
- No desde mi punto de vista 
- Lo sé Pedro... Realmente lo decía en serio, lo siento. 
- Si puede ser... ¡Vamos a ver lo divertido que a vos te resulte cuando te conviertas en un gato! 
- Ahí tenés un punto muy válido… 

Pedro empezó a perder algo de su enojo ahora que su rostro estaba de nuevo limpio. Guillermo le alcanzó esta vez una taza de leche y él la pudo beber toda sin que se le cayera ni una gota. 
- Está bien, mirá… Estoy exhausto y apuesto que vos también, creo que deberíamos dormir un poco y luego voy a tratar de bajar a mi laboratorio y tratar de ver si podemos resolver esto. ¿Qué te parece?
- Eso creo… 
- Vamos, te voy a encontrar algo para dormir
La frente de Pedro se frunció mientras miraba hacia abajo, hacia su cuerpo. Se dio cuenta de que Guillermo hacía un esfuerzo para evitar mirarlo y no entendía bien porque, ya que su dueño nunca tuvo problema para mirarlo antes. Por supuesto, antes él había tenido un hermoso abrigo de piel blanca. 
- ¿Es la falta de pelaje? 
- ¿Es que la falta de pelaje? ¿De qué hablás Pedro?
- Por lo que no mirás hacia mí…
- Estás desnudo Pedro… 
- Hum... Si...  Yo… como que noté eso. 
- Se considera de mala educación mirar a alguien cuando está desnudo 
- ¿Por qué? ­(los humanos tenían más reglas que estrellas en el cielo) yo te veo desnudo todo el tiempo 
Las cejas de Guillermo se dispararon 
- ¿En serio? No, no es eso, lo que quise decir… no importa. Eras un gato entonces. Simplemente no lo hagas cuando estés como un ser humano, es de mala educación
- ¿Estoy respirando bien o hay una regla contra de eso también?
- No recuerdo que fueras así cuando eras un gato 
- Eso es porque estás fuera de la casa todo el día
- ¿Y se puede saber que has estado haciendo mientras no estoy? 
- Eso nunca te lo diré 
Los ojos Pedro se estrecharon y si, las pantuflas de Guillermo ya estaban condenadas...

Continuará 

5 comentarios:

  1. Con toda sinceridad Luz, que agradecida estoy por esta historia. Hacía mucho que no me reía tanto! ¡¡¡Las pantuflas de Guillermo están sentenciadas!!! ¡Jajajaja! Inmensamente agradecida. Todos los aplausos todos y ojalá llegue pronto la continuación.

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  2. Muchas gracias Luz. Muy divertida y tierna. Espero el siguiente ;) Besos Romina

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  3. Señorita Luz...su nota es un....aplausossss!!!esperando la continuación!!maby

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  4. Que lindo capitulo tierno ese gatito bello un amor

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