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jueves, 14 de junio de 2018

"SE CASÓ... SE CASÓ" - Cap 4 - (By Maby Arroyo)







SE CASÓ...SE CASÓ

Capítulo 4

El momento de la verdad había llegado…
Pedro había preparado muy bien su plan. Fue a casa al mediodía para almorzar con Camila, y para informarle de su cena con clientes, ficticia, y así evitar reproches e interrogatorios posteriores.
Tomó una pequeña siesta y salió hacia el estudio. Pero antes tenía que hacer una parada obligatoria… debía buscar el atuendo adecuado para causar un buen impacto en los invitados, especialmente en UNO.
Mientras se probaba distintas combinaciones, sus pensamientos sólo eran ocupados por una persona, y se sonreía pícaro frente al espejo del probador, diciéndose a si mismo, “vamos a ver cuánto te resistís a esto Guillermo Graziani”, y cómo si lo tuviera enfrente, decía - señalando su propia silueta - y vos doctorcito ni sueñes que voy a dejar que me robes al amor de mi vida-. Cuando el espejo del probador le devolvió la imagen que él quería, pagó y tomó rumbo hacia el estudio.
Llegó y ya se percibía clima de fiesta. Isabel mandaba a la gente del catering. Marcos discutía con su mujer por los gastos excesivos de la fiesta. Gaby y Beto estaban ayudando a  decorar el estudio y Cuca ordenaba a los mozos en la cocina, cuando lo vio llegar – ¡Ay nene que chulo estás! Camila no te va a dejar ni a sol ni a sombra.
Pedro la miró tierno – ¡Gracias Cuquita! No hay problema porque Camila no viene.
-¿Cómo que no viene? – interrumpió Isabel – Si cuando fui a llevarle la invitación me dijo que encantada iba a asistir.
-Si quería venir, pero tuvo que ir a ver a su padre que enfermó -  se apuró a responder Pedro – pero me dijo que les diera a vos y a Marcos los mejores deseos por éste nuevo aniversario.
-¡Que linda! Gracias. Pero nos hubiera gustado que venga. – le dijo la anfitriona.
-La próxima seguro puede venir. – Le respondió Pedro – ¿En qué puedo ayudarlos?
-En nada… andá tranquilo, casi está todo listo. – Le dijo la mujer – Aunque podrías hacerme el favor de llamar a Guillermo, a ver a qué hora viene.  Gracias.
- ¿Acaso no va a venir? – preguntó Pedro un poco pálido –
-Mirá, no sé. Me dijo que tenía que arreglar unos asuntos con Fabián que eran urgentes. Y que iba a hacer lo imposible para venir. Pero no me aseguraba nada. ¿Podés?
-Si Isabel. Ya lo llamo. – le dijo tomando el celular y marcando el número.  Escuchó los tonos insistentemente una y otra vez, hasta que el contestador le devolvió la voz de Guille. Cortó. Y marcó a la casa…pero solo los tonos fueron su respuesta.
Llamó un momento a Gaby, estaba empezando a ponerse nervioso. Los invitados habían empezado a llegar y Graziani brillaba por su ausencia.
-¿Gaby sabés algo de Guillermo?
-No. solamente que tuvo un problema con Fabián y que tenía que arreglarlo. Eso me dijo Cuquita. 
-¿Sabés si va a venir con él?
-Si por él te referís al cardiólogo, creo que sí.
-Ojalá se le pinche el auto.
No terminó de decir la frase, cuando apareció el cardiólogo.
-Buenas noches – Dijo Matías
-¡Buenas noches Doctor! -se apresuró a decir Isabel- pase, por favor, póngase cómodo-
-Muchas gracias Isabel. Felicidades por su aniversario – les dijo dirigiéndose a Marcos y ella. -Buenas noches Gabriela, Cuca – saludándolas con un beso – Dr. Beggio – con un apretón de manos-
-Buenas noches Maty – respondió  Gaby, con un beso  y Pedro la fulminó con la mirada –
-Hola doctor – le respondió Cuca –
-Matías, solamente, por favor Cuquita – respondió el cardiólogo –
Pedro no emitió palabra.
-¿Guillermo todavía no ha llegado? – Preguntó Matías-
Y Cuca se apresuró a responder – Salió en la tarde, tenía que arreglar un asunto familiar –
-Ah, bien. Pasa que no hablamos desde el mediodía, cuando acordamos encontrarnos acá directamente – dijo el doctor – Voy a llamarlo a ver si quiere que lo vaya a buscar, con su permiso bellas damas – y se retiró hacia un costado a realizar la llamada.
Pedro sólo escuchó las palabras del médico. Cómo ya había intentado lo mismo, estaba seguro que iba a obtener el mismo resultado… casi sonreía victorioso, hasta que escuchó “Hola Guille…si estoy en el estudio como acordamos… ¿estás bien? ¿Querés que te vaya a buscar?... ¿Dónde estás?...”
Casi se quedó sin aire al escuchar que le había respondido.
“Como tenés Graziani la osadía de no responderme hace cinco minutos, y a éste tarado le respondes al instante…” Inhala, exhala. “Pedro…pelotudo, mil veces pelotudo, la culpa es tuya, por haber jugado con sus sentimientos y haberlo dejado al borde de la muerte para que éste aparecido, venga, se las dé de héroe y te lo quite sin más. Idiota.”
Esos eran algunos de los pensamientos que lo invadían y no permitían que escuchase un poco más de la conversación telefónica que se estaba produciendo unos pasos más allá de donde se encontraba, entre su jefe y el doctorsucho.
-Pedro – lo zamarreó Gaby, para sacarlo de sus cavilaciones – ¡¡Pedro!!
-¿Qué querés Gabriela? – le preguntó Pedro un poco mal entonado –
-Epa – le retrucó la abogada – si te la tenés que agarrar con alguien, es con él que le contestó la llamada del cardiólogo y no la tuya, y no conmigo. 
- Disculpá Gaby, estoy un poco nervioso – le respondió Pedro.
-Está bien, pero tranquilízate, sino esto se te va a ir de las manos, y en vez de recuperarlo lo vas a perder más aún. Voy a intentar saber que le dijo Guille –
-Dale Gaby, Gracias –
Se quedó ahí parado, mientras la colorada se acercaba a Matías.
-Y doc ¿pudiste contactarte con el jefe? – indagó Gabriela –
-Si. Me dijo que lo espere, que está saliendo para acá. – le respondió Matías.
-¡Qué bueno!  Voy a avisarles a Isabel y Marcos que Guille está por llegar, se van a poner re contentos –
-Dale, te acompaño y les decimos juntos ¿Te parece? –se ofreció el médico
-Si, por supuesto, vamos – mientras miraba de reojo hacia donde estaba Pedro, y éste con un movimiento de cabeza le dio a entender que ya lo había escuchado.
Pedro maquinaba en su cabeza la forma de sacar a Matías del juego, pero mientras más pensaba, menos ideas venían a su cabeza.
Mientras tanto Guillermo había estado arreglando un pequeñísimo asunto con Fabián.
En la mañana le habían llamado de la facultad para decirle que la cuotas desde hace tres meses estaban impagas y que el alumno Fabián Graziani, había quedado en condición de libre en éste semestre, por sus reiteradas faltas y se le iba a tornar imposible salvar las materias. Hecho una furia había llamado al decano, un amigo suyo, para que le buscara el expediente de Fabián, la historia académica y las materias regulares que tenía su hijo, concertando una cita para esa misma tarde y charlar del asunto.
Hecho una tromba había salido del estudio para llegar a la cita con el decano. Allí, éste le informó que Fabián había abandonado literalmente la carrera, desde inicio del año, no había  asistido ni aprobado ninguna materia, así como tampoco había estado pagando la cuota desde el comienzo del ciclo lectivo. Le habían llamado para advertirlo, porque habían esperado que regularizara su situación, pero habían llegado al extremo y se lo habían tenido que informar.
Su amigo le aconsejó que hablara con Fabián tranquilamente, quizás su hijo se había dado cuenta que ese no era su futuro, y no había encontrado la forma de decírselo.
Graziani había salido derrotado de la facultad, su orgullo máximo, su único y más puro amor, lo había traicionado. Trataba de serenarse, el problema no era que no quisiera seguir más física, el problema era la mentira y que había hecho con el dinero que él le entregaba religiosamente para que pagara la facultad.
Se tomó un café, meditó una media hora, tomó su celular y llamó a su hijo…
-En una hora te quiero en casa…quiero hablar con vos – no le dijo ni hola –
-Pará viejo…estoy en la facultad, no puedo ir…
Al escuchar, la poca calma que había logrado adquirir, se esfumó.
-¡TE DIJE QUE EN EXACTAMENTE 60 MINUTOS TE QUIERO EN CASA, PORQUE TENEMOS QUE HABLAR! TE DEMORÁS UN MINUTO MÁS Y TE CORTO LOS VÍVERES FABIÁN GRAZIANI! – sin esperar respuesta, cortó la llamada –
Meditó unos quince minutos más y se dirigió hacia la casa, caminando para tratar de calmar su enojo.
Iba llegando a su casa, cuando el celular sonó insistentemente, miró la pantalla y era del estudio.
-¿Qué pasa Cuca? – respondió molesto
-Ay nene, ¿qué te pasa? ¿Te hizo mal la siesta?
-Perdóname tía, una muy mala tarde tengo, ¿Qué necesitas? – le dijo tratando de calmarse –
-Mi amorcito, acordarte que hoy es la fiesta de aniversario de Isabel y Marcos y tenés que venir-
Después de un largo suspiró, recordó la invitación de sus compadres –Tenés razón, ni me había acordado, pero ahora tengo que resolver un problema mucho más importante con Fabián, si logro resolverlo voy, sino que me disculpen, pero no voy a ir, chau tía – y cortó hastiado.
Suspiró nuevamente, entró a su casa y decidió darse una ducha y esperar a su hijo.
Mientras el agua recorría su cuerpo y se llevaba todo lo negativo del día, recordó a su abogado, si era suyo, aunque sea en sueños y sus momentos íntimos. Aunque la realidad lo golpeara de una manera muy distinta, y aunque él se empeñara en alejarlo lo más posible, su sistema no lograba sacarlo de su mente ni de su alma. Había intentado de todas las formas, pero no lo lograba, es más, a cada intento parecía ensartarse más en su corazón.
Sino fuera por la determinación de su decisión aquella noche en la cama del hospital, hace rato hubiera buscado la formas de compartir más de un caso con su cielito, pero él debía mantenerse firme, debía tenerlo lejos, a pesar de amarlo con todas su fuerzas, sabía que no iba a ser correspondido nunca, que él había elegido a Camila para compartir su vida, y no había más vuelta al asunto. Para que buscarle la quinta pata al gato. Y en ése quilombo de sentimientos que tenía apareció Matías, su cardiólogo. Para ayudarlo a estar alejado de Pedro. Era lindo, inteligente, de una conversación agradable, le había salvado la vida. Pero él había sido claro con sus sentimientos, desde el principio. No quería usarlo, entonces le expuso la situación sin mencionar a su colega. Matías había aceptado las reglas de juego, sabiendo de antemano a lo que se exponía. Quizás por eso lo admiraba un poco más. Aún a sabiendas de que su corazón pertenecía a otro, intentaba llamar su atención. Y lo hacía bastante bien. Muy caballero, habían salido a cenar varias veces, habían pasado un fin de semana en la casa de Chascomús. Nunca supo como hizo para no sucumbir ante la tentación de tener algo, ya que el médico no se lo ponía fácil y había intentado de varias maneras acercarse más íntimamente, pero él no quería dañarlo. Al menos no por ahora, cuando tenía a Beggio clavado en el medio de su alma.
En sus pensamientos profundos estaba cuando escuchó la voz de su hijo llamándolo. Rápidamente salió del baño, se colocó ropa cómoda y salió hacia el living.
Allí estaba Fabián sentado cómodamente en el sofá esperándolo.
-¡Hola pá! ¿Qué pasó? ¿Qué es eso de que si no llegaba me ibas a acortar los víveres? ¿Se te zafó un tornillo? ¿Un cliente te maltrató? – le dijo un tanto chistoso Fabián, pero al ver que Graziani no le seguía el juego y verle la cara serio dejó sus chistes de lado.
-Fabián quiero que me digas ¿por qué no vas a la facultad y porque no la pagas si yo te doy el dinero?
Su hijo palideció, tragó en seco. No se esperaba ese cuestionamiento.
-Que decís papá- intentando defenderse - estás loco
-Puede ser que esté medio loco, pero terminé de enloquecerme entre este mediodía y la tarde. Porque a la mañana me llamaron para decirme que había tres cuotas impagas y además que habías quedado libre por faltas… ¿Pero cómo puede ser les dije, si mi hijo sale todos los días a la universidad para estudiar…? Me hiciste quedar como un pelotudooo…!!! Llamé al decano y pedí una reunión con toda tu historia académica esperando que fuera un error de sistema… ¿y a que no sabés que…? Ahí terminaste de darme el golpe de gracia, el señorito no va desde principio de año y tiene perdido todo el puto ciclo lectivo. Ahora te pregunto Fabián Graziani, ¿dónde mierda te metías cuando decías que ibas a estudiar y mejor aun que carajo hacías con la plata que te daba para pagar la facultad? ¡¡Contestáme!! Merezco una explicación – lo increpaba Graziani.
-Calmate papá. Te tenés que cuidar el corazón.
-Qué corazón ni  ocho cuartos, ¿vos me tomas por pelotudo a mí? ¿Me querías tomar el pelo? ¿Acaso dijiste “a este viejito puedo engañarlo cuanto tiempo quiera”? Pues lamento informarte que estás bien equivocado. No querés estudiar, perfecto, vas a trabajar entonces porque yo vagos en mi casa no voy a tener. Desde mañana agarrás el diario y empezás a buscar un trabajo así sea de payaso, porque yo no te doy un solo centavo más. Querés ropa, te la comprás vos, querés salir te lo pagás vos. Lo único que vas a tener acá es cama y comida. Y más te vale que arranques a las siete a buscar trabajo porque me levanto mañana y te veo durmiendo y primero te tiro un balde de agua helada y después te cago a palos. ¿Fui lo suficientemente claro no? Y parte de lo que ganes, por no decirte la mitad, viene a mi cuenta por el año entero que te fifaste la plata de la cuota hasta que me lo devuelvas y si no te gusta, ya conocés la puerta.
Fabián solo lo miraba. Atónito. No podía articular palabra.
-Sos lo que más amo Fabián, pero no te voy a tolerar estas pelotudeces de adolescente malcriado. ¿Por qué no me dijiste que no querías estudiar o no te gustaba la carrera? En vez de eso preferiste mentirme y de la manera más vil. Sabes que desteto que me quieran ver la cara de idiota.
-Pero papá…- intentaba hablar Fabián
-Papá las pelotas, no me salgas ahora con lo de mi internación porque no me enfermé al inicio del año… Estás advertido Fabián Graziani. Mañana a las seis dejan el diario, máximo seis y media te quiero buscando en los clasificados. Y más vale que al mediodía ya tengas un trabajo aunque sea de lavacopas, porque sino a la tarde te venís a trabajar al estudio.
-Papá….
-Ya te lo dije…hasta el mediodía, sino te llevo al estudio. Y vos sabés muy bien lo hincha pelotas que puedo llegar a ser si me lo propongo. Pensá muy bien tus acciones, no te voy a tolerar un desliz mas. Vos me obligaste a ser así con vos hijo, ahora no vengas a quejarte. Si antes no te puse en vereda, todavía estoy a tiempo. Y una cosa más, ojo con ir a llorarle la carta a tu madre o a tu tío, porque ése seguro te va a querer ayudar, desde ya sabés que tenés prohibido trabajar con él o en cualquiera de sus matufiadas.
-Me dijiste en lo que sea…- replica Fabián
-No te hagas el vivo Fabián, ya te dije lo único que no. Así que cuidadito con pasarte de la raya, porque sino ni casa ni comida...

CONTINUARÁ

5 comentarios:

  1. ¡Por fin tenemos el placer de volver a leerte Maby! ¡Cómo se extrañó tu pluma qurida amiga Guilledrista! Encima la editora, una vez más, tardó demasiado en hacer la publicación. Perdón por la demora y mil gracias por hacernos tan felices. ¡Hermoso capítulo! ¡Muero por saber como sigue la historia! ¡Besossss!

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  2. Felicitaciones maby y gracias por volver a escribir esta hermosa historia .....gracias mil veces gracias
    Mara rosas

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  3. Para cuando la proxima???

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  4. Respuestas
    1. Todo tiene un tiempo bajo el sol, quien te diga pronto reabramos las alas y volvamos con mas fuerza que nunca

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