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domingo, 28 de enero de 2018

"AMOR OSCURO" - Cap. 3 - (By Verónica Lorena)








CAPÍTULO 3

Luego de casi cuatro horas agotadoras, ambos hombres se habían quedado dormidos. Al escuchar la sirena nuevamente y el ascensor que comenzaba a moverse, Pedro se despertó de su sobresalto, pudiendo notar que Guillermo estaba despierto, pero seguía cómodamente recostado en su regazo contemplándolo con ternura.
-  ¿Estás cómodo Graziani? – quiso saber Pedro levantándose
- Demasiado cómodo… Gracias Pedro… por todo – respondió Guillermo levantándose también
- Se está moviendo… ya casi  salimos de este lugar – respondió Pedro esquivándole la mirada
-  Pedro… ¿estás bien?... – quiso saber Guillermo tomándolo del rostro
-  Si… estoy bien… pero ahora soy yo el que quiere salir de este infierno  –respondió Pedro
-  ¿Están bien señores…? Es que se cortaron dos cables y no podían mover el ascensor… es demasiado viejo – respondió el rescatista
- Estamos bien… solo quiero un poco de aire _ respondió Pedro saliendo corriendo hacia la calle
- Pedro, esperá… ¿Qué te pasa?... ¿No era yo el que estaba nervioso y desesperado? ¿Te dije algo dormido que te incomodó? – quiso saber Guillermo
- No Guille… no sos vos… es que todo fue demasiado raro y estoy confundido… solo quiero irme a casa…  ¿No te enojás si dejamos la cena para otro día? – quiso saber Pedro
-  Para nada… tomate un taxi… no  podés manejar en ese estado tan nervioso – respondió Guillermo parando un taxi
-  Gracias… ¿Vos vas a estar bien Guille…?  ¿Estás bien?  –  quiso saber Pedro mirándolo
-  Estoy bien… gracias a vos chiquito… ahora, descansá – respondió Guillermo abrazándolo con fuerza
- Te quiero Guille… pase lo que pase, te quiero – contestó Pedro entrando al taxi
- Lo sé Pedro… ahora andá –  contestó Guillermo viendo como partía su joven amado.

Al día siguiente Pedro le comunicó a su hombre que necesitaba dos días para descansar y despejar su mente, además de tiempo para poder revisar toda la información adquirida en los documentos fotografiados aquella noche nefasta. Guillermo le concedió el plazo pero sabía que había algo más que aquel joven no quería decirle.
Ya que el estar en su casa le hacía pensar solamente en Pedro, decidió ir al estudio y ocuparse un poco de los casos pendientes.
Luego de los dos días de gracia, Guillermo estaba desesperado. Quería verlo y abrazarlo, quería sentir el calor de su cuerpo junto al suyo y saber que estaba bien, que nada lo estaba atormentando.
Sin poderse concentrarse en sus cosas, le preguntó a Marcos detalles del caso, quien le informó que en la comisaría le habían dicho que la esposa de su cliente tenía un prontuario relacionado con el cartel de la droga como para empapelar la oficina. Sin esperar demasiado, fueron juntos a buscar copia de los registros policiales que les habían preparado extraoficialmente.
Gabriela, sola en el estudio, llamó a Pedro para ver como estaba, ya que sabía que su ausencia no se debía solo a los papeles del caso, sino que su prestigioso jefe tenía algo que ver en todo eso.
-  Hola Gabriela, ¿cómo estás? – quiso saber Pedro
-  Bien… avanzando en el caso ¿Vos cómo estás? – preguntó la joven
-  Estoy mejor… estoy revisando los papales que fotografiamos y creo que la esposa de nuestro cliente no es ninguna santa, sino que tomó la identidad de otra mujer y creo que es la de su hermana – respondió Pedro
-  Eso es una bomba Pedro… ¿Guillermo lo sabe? – quiso saber la joven
-  Todavía no hablé con él… no puedo  _ respondió Pedro
-  Guillermo no es mala persona, de verdad te aprecia – contestó Gabriela
-  Lo sé… nunca puse en duda la calidad de persona que es… Es justamente que estoy confundido… Estar cerca de él me confunde – respondió Pedro
-  Es el efecto que genera en los hombres… es normal, pero con vos es distinto… nunca jugaría con alguien de nosotros, eso lo sé – respondió Gabriela
-  Por eso mismo, no quiero ser un juguete más en su lista de trofeos… no lo soportaría – respondió Pedro sincero
-  No lo sos Pedro… lo conozco y creo que te quiere demasiado… lo noto en su mirada – respondió la joven
-  ¿Vos decís?... no sé, quiero creerte Gaby – respondió Pedro
-  Hacelo… ¿Cuándo venís…? Te necesitamos acá – quiso saber la joven
-  Mañana voy… nos vemos – saludó Pedro
-  Hasta mañana entonces… te mando besos – saludó Gabriela.

Al día siguiente estaban todos reunidos en la sala de reuniones del  estudio Graziani. Los cuatro estaban sentados alrededor del escritorio con un montón de papeles desparramados sobre la mesa.
-  Bueno, ¿que tenemos hasta ahora? – quiso saber Guillermo
-  Nuestro cliente, el Sr. Ordoñez, está casado con la Sra. Mara Eugenia Suarez, la sospechosa – empezó hablando Marcos
-  Encontramos unos documentos relacionados con esa mujer pero en los mismos también se menciona a una segunda persona: Paola García Suarez. La investigué y descubrí que ambas tienen relación… son hermanas –respondió Pedro
-  ¿Hermanas…? Pero no coinciden los apellidos, ¿estás seguro? – quiso saber
Gabriela
-  Paola García Suarez es la verdadera esposa de nuestro cliente. Es la que figura en la partida original que conseguimos en el archivo. Esta se enteró que su hermana estaba en negocios relacionados con la droga y la encaró, así que esta decidió matarla y ocupar su lugar – contestó Pedro
-  Parecés un detective Pedro… matarla… no tenemos el cuerpo  –  respondió
Marcos
-  Bueno, la hizo desaparecer… tomó su identidad siendo su verdadero nombre Mara Eugenia García Suarez, la que tiene el prontuario maravilloso que conocemos….  – respondió Pedro
-  Y entonces, ¿a dónde nos lleva todo esto? _ quiso saber Marcos confundido
-  A que la impostora necesitaba una partida falsa para luego matar a su marido y quedarse con todos los bienes… ya que como eran supuestamente gemelas nadie sabía del intercambio de esposas – contestó Guillermo siguiendo el hilo de la teoría de Pedro
-  Brillante teoría…  ¿Pero entonces si no consigue nada de lo que quiere en este juicio el próximo paso es matar a su marido para heredar su fortuna?  – quiso saber Marcos
-  Así es… por eso no creo que el marido no sepa nada de todo esto, siendo millonario debe tener gente que investigue para él… necesitamos hablar con el Sr. Ordoñez – respondió Guillermo
-  ¿Se dan cuenta que si probamos todo esto vamos a cobrar una fortuna de honorarios, no?... Es un caso apasionante y a la vez brillante… pero extremadamente complicado – respondió Marcos
-  Lo sabemos… por eso quiero que vos Gabriela y Alberto se encarguen de investigar todos estos casos relacionados y antecedentes que encontramos. Tenemos que ganarle a esta impostora. En tanto que vos Pedro, a mi despacho – respondió Guillermo decidido
-  Pero me gustaría ayudarlos… es un caso importante Guillermo. Necesitan de nuestra ayuda – respondió Pedro evitándolo
-  Lo sé, y los vamos a ayudar en todo, pero ahora tenemos una conversación pendiente… A mi despacho dije  –  contesto Guillermo retirándose.
Pedro entró detrás de Guillermo y cerró la puerta. Se sentó enfrente del escritorio, mirando fijamente la cara transformada que su hombre,  que estaba sentado frente a él.
-  ¿Qué te pasa Pedro? ¿Estás enojado conmigo…?  Estás raro  –  quiso saber Guillermo
-  No me pasa nada… es que lo del ascensor me tomó por sorpresa… eso es todo – respondió Pedro esquivándolo
-  No es todo… ¿Tenés miedo que te proponga algo indebido…? ¿Qué sentís…? ¿Qué soy un depredador sexual y que te voy a  cazar en cualquier momento…? No me conocés todavía para hacer ese juicio de valor sobre mi persona - contestó Guillermo enojado
-  Vos no me conocés a mí  Guillermo… vos solo pensás en vos,  ¿querés saber lo que siento con esto que me pasa para ver cuando podes dar el zarpazo? Pero te equivocás conmigo… no soy esos que podés tener un tiempo, jugar y descartarlo… conmigo no va ese jueguito – contestó Pedro mirándolo enojado
-  ¿Qué te hace pensar que solo pienso en mí, que no te valoro, que solo te veo como a uno más? – quiso saber Guillermo
- Todas tus conquistas… La diferencia es que algunos siguen siendo tus amigos, pero en mi caso eso no va a pasar… O todo o nada  –  respondió Pedro sin pensar
- Todo o nada… Interesante…  ¿Qué  querés  entonces? – quiso saber Guillermo
-  Solo que me entiendas… Que te pongas en mi lugar por un momento y sientas lo que me pasa. Nunca en mi vida me atrajo ningún hombre, solo estuve con una sola mujer que fue mi novia por casi diez años y nos separamos hace poco… y conocerte revolucionó mi vida… No sé qué es lo que siento, pero no puedo dejar de pensar en vos, de querer saber todo el tiempo como estás, que te pasa… si me podés llegar a querer de verdad o solo soy un pasatiempo… No sé, estoy confundido…  _ contestó Pedro enojado
-  ¿Por qué no me lo dijiste Pedro…? No soy un ogro… soy una persona, soy tu amigo – respondió Guillermo
-  Para mi sos mas que eso Guille… y eso es lo que me confunde… no sé si te idolatro como profesional o si esa admiración es porque te quiero – respondió Pedro
-  Uff… de verdad es difícil esto precioso… no sé qué decir… es la primera vez que me dejan sin palabras – contestó Guillermo
Sobre el escritorio, Pedro notó un papel que decía “Para Pedro” y debajo unas líneas que no llegaba a leer desde el lugar donde estaba. Sobre el papel reposaba una estilográfica, por lo que pensó que Guillermo estaba escribiendo esa nota tan particular para él.
-  ¿Qué es esto…?  _ quiso saber Pedro tomando la hoja
-  No es nada… dámelo – respondió Guillermo intentando quitársela
-  Es una carta… No, es un poema… Guille,  ¿es para mí?  –  quiso saber Pedro enrojecido
-  Así como vos estás confundido, yo también… jamás en mi vida escribí nada para nadie… pero vos me inspiraste… es cursi, pero es así – contestó Guillermo levantándose de su escritorio
-  “PARA PEDRO: Dormir contigo es el camino más directo al paraíso,  sentir que sueñas mientras te beso y las manos te acaricio. Dormir contigo es navegar en una estrella hasta el espacio, es embriagarme con el susurro de tu hablar tierno, despacio.  Dormir contigo es conocer la dimensión que tiene un verso, sentir que duermo y al mismo tiempo conocer el universo. Dormir contigo con tu cabello acomodado aquí en mis brazos y el terciopelo que me brinda tu regazo solo me hace sentir que es una  maravilla dormir contigo…”–leyó Pedro en voz alta
-  Es hermoso… Un poema hermoso…  ¿Cuándo lo escribiste?  –  quiso saber Pedro mirándolo a los ojos
-  A la noche,  cuando volví a casa después del episodio del ascensor no pude dormir… me senté en el piano  y solo pude pensar en vos… en el momento en que me dormí en tus piernas… no sé, estar con vos así no me hizo sentir miedo… me sentí cuidado, protegido – respondió Guillermo
-  ¿Tocás el piano?, eso no lo sabía…  ¿Es una canción?  –  quiso saber Pedro levantándose de su silla
-  Es un verso, pero todo tiene melodía… me gusta la música clásica y tocar el piano de mi abuela me relaja… quería ponerle música…  pero nunca pensé que la ibas a leer – respondió Guillermo
-  ¿No me la ibas a dar?... ¿Por qué? – quiso saber Pedro
-  Justamente por lo que me dijiste… se que estás confundido y no quiero apurarte en nada. Pero…  ¿cómo podría pensar que un viejo como yo podría tener algo con un joven tan talentoso y lindo como vos? Esto puede ser solo una amistad Pedro… lo que escribí nunca debiste haberlo leído  –  respondió Guillermo parado frente a la ventana
-  Pero lo leí… y es hermoso…. Es tan romántico. Quiero que la toques para mi algún día… cuando quieras  _ contestó Pedro acercándose a su hombre
-  Mañana en mi casa… una cena… le ponemos  música  –  contestó Guillermo tomándolo de la mano que sujetaba la nota
-  Mañana… es un trato – respondió Pedro acercándose un poco más
- Somos amigos… no podemos, no me provoques chiquito – respondió Guillermo tomándolo de la cintura casi a un centímetro de su boca
-  Sabes que no somos amigos… no podemos serlo… y no te provoco, lo siento – contestó Pedro acercando su boca para besarlo con deseo.
-  ¿Están bien…? Creo que encontramos algo  –  entró Gabriela sin golpear la puerta, interrumpiendo el momento
-  Si… estamos bien…  ¿no es verdad Guille?  –  contestó Pedro apartándose de Guillermo con una sonrisa
- Sí… pero podríamos haber estado mejor… sos inoportuna Gaby… _ contestó Guillermo mirándola
-  Perdón… no pensé… es que… soy una inútil. Arruiné todo, lo siento –respondió Gabriela apenada
-  Vení para acá linda… no sos una inútil, sos la hija que nunca tuve… no puedo enojarme con vos – contestó Guillermo abrazándola con fuerza
-  Te quiero Guillermo… perdóname. Vos también Pedro – respondió la joven apenada
-  No hay problema… vamos a ver que tienen  –  contestó Pedro saliendo del despacho con una sonrisa.

Al día siguiente el estudio era un caos. Juan y José fueron citados para comentarles las novedades del caso que tenían entre manos y ambos abogados se quedaron asombrados por la teoría alocada pero brillante de Pedro. 
Todos reunidos en la sala de reuniones era un alboroto. Todos hablando al mismo tiempo y haciendo comentarios, conjeturas, teorías. Lo único que sobresalía del contexto eran las miradas cómplices que casi imperceptibles para el resto se regalaban Pedro y Guillermo… se sonreían cómplices, se escuchaban, se deseaban en secreto.
-  Todo es una locura…  ¿cómo vamos a demostrar todo esto?... ni siquiera tenemos el supuesto cuerpo de la hermana – quiso saber José
-  No lo tenemos porque nunca la dieron por muerta… si podemos probarlo y hacemos la denuncia formal, les aseguro que la encontramos enterrada en algún lugar  _ respondió Pedro
-  A ver Poirot, y ¿qué hacemos ahora? – quiso saber Juan
- José, por ser fiscal, puede investigar casos relacionados con las dos hermanas. Si encontramos algo abierto y relacionado con el cartel, podemos detenerla y pedir un receso del juicio… si es culpable, chau fortuna _ contestó Pedro
-  Es peligroso todo esto. Con lo que encontraron puede ser la misma hermana de Pablo Escobar. ¿El esposo sabrá de esto? – quiso saber José
-  No lo creo… hoy a la tarde lo cité para una reunión. Vemos que sabe de todo el caso – respondió Guillermo
-  Podemos hablar con los padres de las hermanas, a ver que nos pueden decir… si estamos en lo cierto o no  _ contestó Marcos
-  Buena idea… Gabriela ¿podés encargarte de eso? – quiso saber Guillermo
-  Por supuesto… José, ¿querés acompañarme a ver a la familia? – quiso saber la joven
-  Encantado… es un placer compartir este caso con una hermosa joven –contestó el flamante fiscal
-  No te pases Miller… la dama está comprometida con Alberto…  _  contestó Juan celoso
-  Bueno… ¿estás celoso? – quiso saber José a modo de broma
-  ¿Y si lo estuviera que…? ¿Acaso importa? – contestó Juan enojado
-  Juan… ¿qué te pasa?... fue una broma…  _ contestó José confundido
- Perdóname… perdónenme todos… es que estoy un poco alterado últimamente…  _ contestó Juan
-  ¿Querés que hablemos a solas?  Una copita de  coñac te va a caer bien  – propuso  Guillermo a su amigo
-  Creo que voy a aceptar… gracias –contestó Juan
-  Marcos… vamos a  revisar todas las escrituras, cuentas bancarias del matrimonio y unamos los antecedentes que tenemos… Capaz que podemos crear un perfil de la impostora y de nuestro cliente también – Dijo Pedro mirando a Guillermo con una sonrisa
- Sorprendente… ahora somos criminalistas… Me encanta esto… vamos Pedro, a trabajar – contestó Marcos retirándose
- Gracias – respondió Guillermo casi en susurro mirando los ojos almendrados de Pedro que le estaban regalando una sonrisa.

Sentado en el despacho de Guillermo, Juan estaba aturdido. No sabía porque había reaccionado así de esa manera y lo estaba pasando muy mal.
-  ¿Qué te pasa Juan…? José no estaba haciendo nada malo – le preguntó Guillermo
-  Lo sé… es que Miller no me da ni la hora y eso me pone como loco… no se qué hacer con esto que siento… no puedo más… trabajamos juntos en casi todos los casos y salvo por eso, no tenemos otro tema de conversación –contestó Juan
-  Crealo vos… Invítalo a almorzar… No sé, regalale algo que le guste, no sé, un disco con su música preferida… dale algo de qué hablar – respondió Guillermo
-  Le gusta el ballet y las obras de teatro…  ¿Queda mal que lo invite a una? –quiso saber Juan
-  Para nada… y después una cena. Sin compromiso decile, a ver si pica el anzuelo – respondió Guillermo
-  No sé cómo hacer Guillermo, pero a vos nadie se te resiste – respondió Juan a su amigo
-  No te creas… con Pedro la estoy remando demasiado… y de verdad este desafío me encanta, me llena de vida… de verdad no quiero perderlo _ respondió Guillermo sincero
-  Entonces  cuídalo… es bueno e inteligente. De verdad es muy buena persona  _ contestó Juan
-  José también lo es… cuidalo. Se merecen ser felices Juan… dale, animate – contestó Guillermo dándole un fuerte abrazo
-  Gracias… lo necesitaba  –  respondió Juan respondiendo al afectuoso abrazo.

Llegó la noche. Guillermo estaba ansioso por la cena con Pedro. No sabía cómo comportarse, que hacer. Nunca se había sentido tan vivo y a la vez tan nervioso por una simple cena. Sonó el timbre.
-  Hola Pedro… pasá – contestó Guillermo sosteniéndole el abrigo
-  Es hermosa tu casa… de verdad me gusta _  contestó Pedro entrando al comedor
-  Gracias.  ¿Querés  tomar algo?... estoy preparando la cena. ¿Pastas te gustan? – quiso saber Guillermo
-  Me encantan. En realidad me gusta todo… no tengo problemas con nada… Qué lindo piano. Costoso – contestó Pedro tocando suavemente el instrumento con las yemas de sus dedos
- Era de mi abuela como te dije. Ella me enseñó lo que se. Era una concertista fabulosa. Si querés tengo unos discos de ella. ¿Te gustaría escucharla mientras que cenamos? – quiso saber Guillermo
-  Será todo un placer…  ¿puedo servirme una copa de vino?  –  quiso saber Pedro dirigiéndose a la cocina
-  Por supuesto. Servime una para mí  –  contestó Guillermo mientras ponía la música
- ¡Qué rico huele esa salsa! Me encanta probar con pancito  –  comentó Pedro acercándose a la salsa
- No, no me gusta que hagan eso. Pero probala con la cuchara. Tomá –respondió Guillermo acercándole el cucharón a la boca
-  Está buenísima. Sos una caja de sorpresas Guille… cocinás, tocás piano, sos un abogado excelente, talentoso, tenés  un hijo… El partido perfecto para cualquier mujer – respondió Pedro mirándolo con la copa de vino en la mano
-  Puede ser… con Ana estuve casado más de veinte años. Crió a Fabián desde bebé. Fue una madre excelente, de eso no tengo quejas, pero nunca supe como quererla… no pude amarla  como ella me amaba a mí… se que suena egoísta, pero sé que me quiso siempre – respondió Guillermo
-  Pero le diste todo lo que ella necesitaba en la vida. Una familia, un hijo, un hogar, siempre estuvo contenida. Ella se casó sabiendo que nunca ibas a corresponderle como hombre… ¿o me equivoco? – quiso saber Pedro
-  No, para nada… es así la cosa. Ese era el acuerdo. Seguridad económica, estatus, un hijo… siempre supo que podía tener el hombre que quisiera afuera, como yo tenía mis amoríos, no te lo voy a negar… pero ella siempre fue fiel a su amor por mi… y eso creo fue lo que le molestó tanto que tuvo que llegar hasta ese juicio – contestó Guillermo sincero
-  Pero ahora están bien… limaron asperezas… están en paz. No te culpes por todo. Nadie es perfecto en esta vida  –  respondió Pedro colocando la mesa
-  Vos sos perfecto… y con eso no quiero insinuar nada. Solo que para mi sos perfecto. Joven, talentoso, atractivo, romántico. ¿Qué te gusta? – quiso saber Guillermo
-  La naturaleza, el deporte, los niños, formar una  familia… no sé, siempre quise casarme, tener hijos, vivir de mi profesión a la que amo… pero bueno, estuve de novio diez años con la única mujer que conocí en mi vida y que me dio bola… pero nunca quiso compromiso, y bueno… todo se termina – respondió Pedro sincero
- Todavía podés casarte, tener hijos… sos joven – contestó Guillermo sintiendo un puñal sobre el pecho
-  Lo sé… pero ahora no quiero. Bueno, si quiero… pero no sé si ahora… no se con quien… bueno, se con quien, pero no sé si ese alguien quisiera hacerlo conmigo – respondió Pedro mirándolo seductor
-  Nunca  creí  en el amor…. nunca tuve puesta una alianza en mi mano. Nunca estuve verdaderamente enamorado… pero si me lo preguntás ahora, en este momento, te contestaría que mi vida cambió radicalmente –respondió Guillermo
-  ¿En qué sentido? – quiso saber el joven
-  En que desde que te conocí supe que podría volver a creer en el amor, en sentir esa sensación de cosquillas en la panza, de latir con fuerza el corazón y todas esas cosas de película…  No sé que siento de verdad Pedro, pero te contestaría que ahora, en este estado, podría llevar una alianza de compromiso sin importarme nada de nada de lo que piensen de mí – respondió Guillermo sincero

CONTINUARÁ

3 comentarios:

  1. Me encantó este capítulo... que bien logrado! Esas dudas tanto en uno como en el otro que no hacen más que confirmar como el amor va creciendo son maravillosas. Muy bien manejados los tiempos y ni hablar de la ternura exquisita de esta fic. Felicitaciones Verónica!

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  3. FELICITACIONES VERÓNICA. MARA ROSAS

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