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domingo, 4 de marzo de 2018

"AMOR OSCURO" - Cap. 6 - (By Verónica Lorena)







CAPÍTULO 6

Mientras Guillermo se duchaba tranquilo, Pedro se encargó de levantar la mesa que había quedado de la noche anterior. Mientras lavaba los platos, recordando su noche mágica junto al hombre que amaba, este lo tomó suavemente por la espalda regalándole un cálido beso en el cuello.
-  Dejá precioso, yo sigo – respondió Guillermo tomándolo de la cintura
- Que rico olés amor… te comería a besos  –  respondió Pedro abrazándolo del cuello
- Me encanta la idea, pero dejémoslo para más tarde… ahora andá que yo me encargo del desayuno – contestó Guillermo sonriente
- Ayudame a  bañarme, dale… capaz que en el agua me ahogo – contestó Pedro sensual
- No me provoques chiquito… que sabés que cumplo… Dale, que llegamos tarde – respondió Guillermo besándolo en los labios
-  Está bien… vos te lo perdés – respondió Pedro partiendo hacia la ducha
- No seas malo precioso… me quedo con culpa –  contestó Guillermo viéndolo partir
-  Enseguida vuelvo… te amo – contestó Pedro cerrando la puerta del baño

Luego de desayunar y más enamorados que nunca, ambos abogados partieron rumbo a sus destinos.
Después de  pasar por su casa y ante la llamada de Juan, quien le avisó que se encontraba detenida la impostora, quedaron en juntarse en la comisaría para interrogarla.
Mientras tanto, Pedro se dirigió a la fiscalía de José para hablar sobre el caso de los menores que tanto le preocupaba a su amigo.
-  Buen día fiscal Miller – saludó Pedro sonriente
-  Buen día Dr. Beggio… Perdón por despertarlos tan temprano  _  saludó José haciéndolo pasar
- No te disculpes José… no pasó nada.  ¿Tenés el expediente del caso de violencia? – quiso saber Pedro
-  Sí, acá está… sé que no me incumbe, pero más que estos desgraciados me importan los niños… tienen seis o siete años y están en ese instituto del estado que es espantoso… creo que los voy a denunciar – respondió José indignado
- Paso a paso José… veamos que tenemos acá. Después vamos a ver a los niños y pedimos una auditoría del lugar… estamos metiéndonos con un organismo estatal, no te olvides _ respondió Pedro revisando la carpeta
-  Lo sé… pero hay tantos casos de adopción y tantos niños sin hogar… no sé porque no agilizan las cosas… igualmente, ese lugar debe ser supervisado, y esta es la oportunidad que tengo – respondió José
- Está bien… te voy a ayudar… pero seamos cautelosos con todo esto… ¿Hablaste con Juan por esto? – quiso saber Pedro
-  Sí, claro… pero esto es asunto de la fiscalía del estado, no de la corte… Juan acá no tiene mucha jurisdicción – señaló el flamante fiscal a su amigo
-  Si, entiendo… bueno, veamos que tenemos  _  respondió Pedro leyendo los papeles  - José, sé que no me incumbe pero…  ¿vos seguís medio enojado con Guillermo? Te lo pregunto porque te noté medio cortante esta mañana –quiso saber Pedro
- No… lo nuestro fue historia pasada, pero a pesar de que es amigo y lo quiero, no puedo perdonarlo  del todo… Entendeme que no estoy celoso ni enojado ni nada de eso, por favor… solo que tengo cierto rencor, dolor mejor dicho – respondió José mirándolo serio
- Claro que entiendo… lo que quiero que sepas es que estamos juntos… No quiero ser hipócrita ni mucho menos. Se lo que tuvieron y porque sos mi amigo y te aprecio quiero ser sincero… Lo amo, y quiero todo con Guillermo…  _ respondió Pedro
- Lo sé y te agradezco que seas sincero… Lo que tuve con Guillermo está superado. Solo que soy un poco rencoroso, nada más… Ahora con Juan estamos muy bien… es todo un caballero y de verdad lo quiero… es al hombre que elijo para mi vida – respondió el joven fiscal
-  Entonces… amigos?  – quiso saber Pedro
-  Claro… por supuesto. Siempre Pedro… para lo que sea – respondió José abrazándolo cálidamente

En la seccional policial, Juan Arismendi en calidad de Juez de la causa de divorcio Ordoñez - Suarez y ahora magistrado a cargo de las causas por narcotráfico, posible secuestro, falsificación de identidad y posible homicidio agravado por el vínculo, se encontraba esperando a su amigo para interrogar a la sospechosa.
Al llegar Guillermo, este lo saludó y lo felicitó por el compromiso con José, fundiéndose ambos en un cálido abrazo. Después, se sumieron de lleno en el trabajo que les competía.
-  Buenos días señora Suarez, soy el Dr. Graziani… abogado de su esposo en la causa de divorcio – respondió Guillermo
-  Mi esposo… ¿Ahora soy la señora Ordoñez? – quiso saber la mujer
- Tiene razón… hasta que se demuestre lo contrario lo es… pero déjeme decirle que es un hecho que usted tomó la identidad de su hermana y se creó una partida falsa – respondió Guillermo
-  ¿Mi hermana…?  ¿Usted que sabe de ella…? ¿Cómo lo supo?  –  quiso saber la mujer
- Eso no importa… solo quiero saber dónde está, que hizo con ella  –  quiso saber Guillermo
- No sé nada de eso… solo que llegó en el momento oportuno, nada más  –respondió la mujer
-  Usted viaja mucho… ¿no es verdad? – quiso saber Guillermo
-  Lo es… ¿A quién no le gusta viajar…? Volar…  _ contestó la impostora
- A mi no me gusta… ¿Cómo contactó a su hermana?... tengo entendido que a usted la habían dado por muerta al nacer – quiso saber Guillermo
- ¿Quien le dijo eso?... Ella me contactó, yo no la conocía – respondió la mujer
- ¿Quien la crió a usted? Porque debe haber tenido padres adoptivos, supongo  – quiso saber Guillermo
-  Los tuve… Mi padre es Escobar – respondió la mujer
- ¿Ahora me va a decir que Pablo Escobar, el magnate de la droga, es su padre?... No juegue conmigo  _ respondió Guillermo
-  Ese es mi tío… Mi padre es Luis Escobar… Mi nombre de adopción es Luciana Escobar, cuando mi hermana me contactó encontré los registros de mi nacimiento _ respondió la mujer
-  Con eso supo de su partida de defunción y se mando a hacer el documento con su nombre real, Mara Eugenia García Suarez. Tomó la identidad de su hermana  Paola  para quedarse con la fortuna de su marido…. Para luego matarlo y quedarse con todo… y Luciana Escobar desaparece…  ¿no es así? – quiso saber Guillermo
-  No lo sé… Usted es el abogado… Investigue – respondió la mujer
- Claro que lo voy a hacer… Usted no me conoce señora – respondió Guillermo
- Pero yo si Graziani… Así que esta entrevista terminó… Si querés algo más nos vemos en tribunales – contestó una voz conocida desde la puerta
-  ¿Quién es usted? – quiso saber la mujer
- Soy el Dr. Miguel Mendoza, su abogado… recomendado por su padre _ respondió Miguel
- No me extraña… una lacra como los Escobar no pueden contratar a otra lacra… sos de lo peor Miguel… por desgracia sos mi hermano  – respondió Guillermo
-  ¿Su hermano? – quiso saber la mujer
- Hermanastro mejor dicho… Y te odio, así que nos vemos en la corte –respondió Miguel
-  Como quieras desgraciado – contestó Guillermo retirándose.

Luego del interrogatorio, quedó con Pedro que se encontrarían para almorzar. Fueron al restaurante preferido del joven abogado, cerca del río en Puerto Madero.
-  Hola amor – saludó Pedro dándole un dulce beso en los labios
-  Hola cielito… ¿cómo te fue? – quiso saber Guillermo sentándose
- Estuve con José… vimos el caso  de violencia y estuve investigando sobre los niños y el hogar… se llaman Brisa y Daniel, 7 y 6 años, sus padres perdieron la patria potestad y no poseen otros familiares… y el hogar del estado es un desastre – respondió Pedro mirando la carta
- Y José quiere que intervengas e investigues las condiciones del hogar… hace rato que quiere intervenirlo o cerrarlo – respondió Guillermo mirándolo
-  Como lo conocés… Exacto. Es su oportunidad para hacer algo por ese lugar y los niños que están ahí…  _ respondió Pedro
- Está bien… Te apoyo en esta… ¿Sabés quién es al abogado de Mara Eugenia García Suarez?... – quiso saber Guillermo mirándolo
-  Tu hermano… no me extraña, te detesta y mucho – respondió Pedro
- Hoy estás con todas las luces precioso… y tan sexy –  respondió Guillermo sonriéndole
- Hablé con José… de nosotros… le conté la verdad.  Está un poco molesto con vos, tenés que hablar con él – respondió Pedro mirándolo serio
-  ¿Que le dijiste?...  – quiso saber Guillermo
-  La verdad… es mi amigo y lo aprecio y vos sos mi hombre y  te amo… eso le dije. Y de verdad está bien con eso… Juan lo quiere y se eligieron y de verdad me alegro… pero quería saber que le pasaba con esto  –  contestó Pedro
-  ¿Y qué dijo? _ quiso saber Guillermo
-  ¿Que dijo? ¿Solo eso te importa Guille…? Es tu amigo, te quiere, está dolido y enojado con vos… ¿No podés disculparte y ya? – quiso saber Pedro
- Bueno amor… Como estás... No quiero pelear chiquito – respondió Guillermo
- No estamos peleando, sino hablando… y quiero que hables con tu amigo. Quiero que estemos bien, tranquilos… que seas mi hombre, mi compañero, mi amante… ¿Puede ser? – quiso saber Pedro
- Claro que puede ser… ya entendí… voy a hablar con él, te lo prometo amor – respondió Guillermo
- Muy bien… entonces pidamos amor, me muero de hambre – respondió Pedro sonriente
-  Pidamos…

Esa misma tarde, ambos abogados fueron hasta el Instituto de Menores indicado por el joven fiscal. Entraron al establecimiento y vieron a varios niños jugar en el salón comedor. Se acercaron a una mujer mayor presentándose.
- Buenas tardes, somos los abogados Guillermo Graziani y Pedro Beggio… venimos de parte de la fiscalía del Dr. Miller – se presentó Guillermo
-  Buenas tardes… ¿por qué asunto? – quiso saber la mujer
- La causa de los menores Brisa y Daniel Luna… por violencia  domestica –respondió Pedro
-  Los hermanos Luna… esos niños son buenos, pero tienen un carácter que ni les cuento… están en el salón comedor – respondió la mujer
- ¿Le parece que no van a tener carácter si sus padres les pegaban y solo conocían la violencia dentro del hogar?... ese comentario no es apropiado señora – respondió Pedro enojado
-  Está bien señor Beggio… disculpe… pueden pasar  _ respondió la mujer
-  Gracias – respondió Pedro
-  ¿Qué te pasó Pedro…? Estás enojado…  _ quiso saber Guillermo
-  Es que no me gusta que maltraten a los niños…  ¿Cómo no van a pelear si solo conocen eso?... Mirá, son esos dos – respondió Pedro
-  ¿Cómo sabés amor que son ellos? – quiso saber Guillermo
-  Porque lo siento Guille… solo lo siento y no sé porque… son ellos  –contestó Pedro mirándolos
Brisa era una niña rubia con pelo largo ondulado y su hermano un niño moreno que se refugiaba detrás de su hermana mayor. Otro niño moreno los estaba peleando y empujó a la niña hasta tirarla al piso.
- ¿Qué pasa acá? No se le pega a las mujeres – intervino Guillermo levantando a la niña del piso
- Ella empezó… se cree mejor que todos nosotros… y ese hermano que tiene...  – respondió el niño peleador
- No importa quien empezó. No se le pega a las mujeres y punto. Y ese hermano que tiene es su hermano y  tenés  que respetarlo. ¿Entendido?  –quiso saber Guillermo, quien tenía a la niña abrazada a su cintura.
-  ¿Quien lo dice? – quiso saber el niño
- Yo… soy abogado y mi colega también. Si no querés ir preso pedile disculpas – respondió Guillermo
-  Soy un niño, no puedo ir preso – respondió el niño llamado Ezequiel
- Cambiaron las leyes. Podés ir preso de por vida… así que vos elegís… _ respondió Guillermo mirando al niño
-  Está bien… Brisa, disculpame… no va a volver a pasar – respondió el niño
-  No te disculpo Ezequiel…  _ respondió la niña abrazada a Guillermo
- Brisa… sos una dama. Aceptá la disculpa… _ respondió Guillermo tocándole la cabeza
- Está bien… te perdono Ezequiel, pero pedile perdón a Daniel… él solo quiso defenderme – respondió la niña
- No quiero su disculpa… no quiero ser amigo de un chico que golpea a mi hermana y se cree mejor que todos… _ respondió Daniel de la mano de Pedro
-  Daniel… sos un hombre. Por tu hermana aceptá la disculpas de tu amigo  –respondió Pedro
-  Está bien… acepto – respondió Daniel
- Entonces, ya que son todos amigos… Ezequiel, podés ir a jugar? Necesitamos hablar con Brisa y Daniel – respondió Guillermo
-  Está bien señor – contestó el niño retirándose. 
Ambos abogados estaban nerviosos. Brisa estaba golpeada y Daniel tenía un raspón en la frente. Apenas los vieron, ambos niños se sintieron contenidos por ellos. Brisa se aferró a las piernas de Guillermo como si fuera su ángel guardián, mientras que Daniel sintió en Pedro la calidez de un padre que jamás en su vida había sentido.
- Brisa, estás lastimada… Tenemos que llevarlos a un médico – respondió Guillermo mirándola
- Estoy bien. Daniel está lastimado en la frente. Ahí está la enfermería. Podemos ir para allá – respondió la niña
-  Muy bien… vamos – contestó Guillermo
Luego de que la enfermera los atendiera y revisara a ambos niños, le indicó a los flamantes abogados que se quedaran un rato con ellos hasta que llegara la directora del instituto.
-  ¿Como se llama señor? – quiso saber Daniel
- Soy Guillermo Graziani y él Pedro Beggio, somos abogados. Estamos investigando el instituto – respondió Guillermo al niño
-  ¿Vinieron por nosotros…? ¿Por nuestros padres? – quiso saber el niña
-  En parte sí Brisa… sus padres están presos. Ya no van a poder hacerles daño. Pero queremos hablar con ustedes de ellos, solo para ayudarlos en una posible adopción… _ respondió Pedro sincero
-  ¿Quien nos va a adoptar…? ¿Otra familia que nos pegue…? No quiero eso –respondió Daniel
-  Eso no va a pasar precioso… Pedro y yo nos vamos a encargar que eso no pase. Pero necesitamos que hablemos, sé que es duro, pero queremos ayudarlos – respondió Guillermo tocándole la cabeza al niño
-  ¿Soy precioso?... gracias – quiso saber el niño sonriendo
- Claro que lo sos, y tu hermana también es hermosa… ambos lo son _ contestó Guillermo mirándola
-  Gracias… ¿Qué quieren saber Guillermo? – quiso saber Brisa decidida
-  No sé, lo que quieran contarnos de su vida. Como eran sus padres, a que colegio iban, si tienen amigos, lo que quieran contar – respondió Guillermo
-  Ellos no van a contarles nada señores… no pueden hablar con dos menores sin un mayor presente – respondió la voz de la directora
-  Claro, por supuesto… entonces le diremos a la fiscalía del Dr. Miller que sus chicos no están supervisados en hora de recreación… que no tienen modales adecuados y que el lugar no está apto para albergar tantos jóvenes –respondió Pedro peleador
-  ¿El Dr. Miller los mandó? De verdad que es persistente en su trabajo. Hace años que quiere cerrar el lugar.  – respondió la mujer irónica
-  Bueno… ahora le daremos el informe y va a tener un motivo para ello. Estos niños son parte de una causa de violencia que la fiscalía está tratando y necesitamos hablar con ellos… Usted decide – respondió Pedro
- Está bien caballeros… vayan los cuatro a mi despacho. Van a estar más tranquilos – respondió la directora
- Gracias… muy amable  –  respondió Guillermo abrazando del cuello a la niña

Luego de casi dos horas de charla, ambos abogados cada vez se convencían más que esos niños eran especiales. Brisa era inteligente, amante de la música clásica y del baile. Daniel era fanático del fútbol y de los deportes en general, además del dibujo, cosa que a Pedro lo enamoró casi al instante.
Entre los cuatro se había generado una conexión especial. Con la promesa de volver a verlos y pasar  más  tiempo con ellos, ambos abogados se disponían a marcharse, cuando Ezequiel se acercó a Guillermo.
-  Señor, disculpe…  _ preguntó el niño
-  Si… ¿qué pasa Ezequiel? – quiso saber Guillermo
- ¿Es verdad que puedo ir preso?... no quiero estar en la cárcel  –  respondió el niño
- Es mentira Ezequiel… te lo dijo para asustarte.  ¿No vez que los niños no podemos ir presos? – respondió Daniel metiéndose
- ¿Cómo sabés eso Daniel…? El Señor dijo que cambiaron las leyes –respondió el niño
-  Soy Guillermo… y es verdad lo que dice Daniel… No podés ir preso porque sos menor… pero igualmente no te podés comportar de esa manera con una niña… Los hombres somos caballeros y respetamos a las mujeres. – respondió Guillermo tocándole la cabeza al niño
-  ¿Entonces no voy a ir preso? – quiso saber nuevamente
- Por supuesto que no Ezequiel… ahora, vamos… se tienen que ir  – respondió Brisa tomando a su amigo de la mano
-  Cuídense… Brisa, acá te dejo mi teléfono, por cualquier cosa… Cualquiera de los tres, si pasa algo me llaman… ¿Prometido? – quiso saber Pedro
-  Prometido – respondieron los tres niños a coro

Esa noche, luego de una cena tranquila, Pedro se quedó a dormir en la casa de Guillermo.
Juntos decidieron relajarse, por lo que tomaron un baño de inmersión. Sentados abrazados en la bañera y desnudos, ambos abogados estaban callados, concentrados en sus pensamientos.
- Esos niños son especiales amor… me tocaron el alma  –  respondió Pedro siendo abrazado por Guillermo
-  A mi también… ¡Como unos padres pueden castigar así a sus hijos! Me voy a encargar que los encierren de por vida – respondió Guillermo abrazando a su joven moreno
- Quiero ayudarlos, hacer algo por ellos… no sé,  encontrarles un hogar. Sé que es loco pero Daniel es tan parecido a mí... Le gustan los deportes, el aire libre, el dibujo… podría ser mi hijo  –  respondió Pedro acariciando la pierna de Guillermo
- Es verdad… es igual a vos precioso. Pero Brisa es inteligente, audaz. Le gusta la danza – respondió Guillermo seducido por las caricias de Pedro.
- Y le gusta la música clásica…  ¿A qué niña le gusta eso?... puede ser tu hija… _ respondió Pedro introduciendo su mano en la entrepierna de Guillermo
-  No hagas eso cielito…  sabés que no respondo de mi… me  volvés  loco _ respondió Guillermo excitado
- Entonces no respondas Guille… hacé conmigo lo que quieras – contestó Pedro volteándose para besarlo en los labios
- Solo amarte quiero… para siempre  –  respondió Guillermo aferrándose  a sus nalgas
- Entonces hacelo amor… solo hacelo  –  contestó Pedro respondiendo a sus deseos.

CONTINUARÁ



3 comentarios:

  1. Hermoso capítulo Verónica, con esa ternura a la que nos tenés acostumbradas y con la ilusión que se viene una bella familia. ¡graciassssss!

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  2. Gracias por mantener vivo este espacio. Saludos. Verónica

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  3. Muy bueno .... Mara rosas

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