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domingo, 13 de mayo de 2018

"DESEOS" - Cap. 2 - (By Luz)








“DESEOS” – BY LUZ (Basada en un libro anónimo)

CAPÍTULO 2

Bastones pesados se establecían delante de él bloqueando su camino a la entrada del reino de FAE.
_ Dejadme pasar _ se volvió hacia los dos guardias de la entrada
_ Buena voluntad Pedro _ dijo el consejero real  
_ ¿Por qué no me dejan pasar?
_ Señor, el tribunal se reunió con la reina en este momento... ya han descubierto su alejamiento por tanto tiempo.
Pedro suprimió un gruñido enojado
_ ¡Pero no ha pasado tanto tiempo! Quiero ver a mi madre, la reina, llévame ante ellos.

El consejo se reunía en un amplio salón, su madre lo vio llegar desde su trono cargado de flores.
_ ¡Pedro! ¡Hijo mío, has vuelto...! ¿Encontraste tu última moneda...?
Caminaba a través de la multitud para llegar hasta la pálida mujer. Como de costumbre, ella estaba vestida con capas de gasa de seda que brillaban como telarañas espolvoreadas con el rocío de la mañana. Era, tal vez, demasiado hermosa para la vista, pero se obligó a mantener la mirada de todos modos.
_ No madre, no la encontré todavía
_ ¡Pero, hijo mío! ¿Cuánto tiempo más tardarás?
Lamentó mentirle pero ya estaba hecho, le pesaba hacerlo en su interior.
_ ¡Salgan todos! Deseo hablar con mi hijo a solas.
Todos salieron del lugar en silencio
_ Has vuelto a mí diferente de lo que eras cuando saliste de mi reino... No lo niegues... Nunca me habías mentido y ahora lo haces.
Pedro se encogió de hombros, él no sabía si su madre se había enterado de su noche con Guillermo.
_ Yo no planeaba mentirte, pero encontré el amor en la cama de un humano.
Hizo una pausa, frunciendo el ceño a juego con sus labios.
Él no había pensado en el amor ni una sola vez en todos los siglos que había vivido.
_ ¡Esto no puede ser Pedro! ¡Tú lo sabes bien! ¡Conoces la profecía!
Respiró a fondo mientras consideraba las palabras de su madre.
_ Madre, conozco bien la profecía, pero en este momento necesito de usted a la madre comprensiva, no a la reina y su autoridad.
_ Pedro, soy tu madre pero también soy la reina de este reino y has recibido trato preferencial durante años por tus salidas en busca de tu última moneda, ocultándoselo a todos y poniendo la seguridad del reino en peligro... ¿Dudas de mi amor hacia ti?
_ No dudo de tu amor de madre, pero entiéndeme, yo no esperaba que pasara esto.
_ Tienes que regresar al mundo de los humanos y traer la moneda, es tu legado… O tomar una decisión: quedarte aquí para siempre y usar la fuente de la clarividencia para ver a tu amor y perder tu moneda... o el exilio de este mundo.
Madre… ¿qué me pides? Es algo imposible y no sería lo mismo, he vivido lo suficiente de mi inmortalidad sin amor y elijo no vivir más así.
_ El amor del que hablas es delirante, equivocado, ignorante.
Pedro no estaba seguro de lo que era el amor, pero en ese momento, no iba a negar que lo que sentía por Guillermo era delirante o cualquier otra cosa con que su madre quisiera llamarlo.
_ Madre, lo siento, pero no puede ser_.  Susurró Pedro mientras las lágrimas se reunían en sus ojos.
La reina asintió y bajó la cabeza para ocultar sus lágrimas...
_ Si realmente quieres el exilio entonces renacerás como otro, debes hacer tu propio camino en esta nueva vida. Debes cuidarte de ellos y de ti mismo, me temo que no vas a disfrutarlo, eres demasiado viejo para recordar cómo ser niño.
_ ¿Un niño...? No puedes decir...
Su madre sonrió
_ ¡Oh si! Tu espíritu será colocado en el cuerpo de un niño
_ ¡Pero voy a ser un niño mientras Guillermo envejece y nunca lo conoceré!
_ No Pedro, tu siempre vas a recordar todo y esa será tu maldición... me temo.

Todo ha cambiado en la vida de Guillermo después de ese viaje, si ya era conocido por su carácter de gruñón, ahora ese estado era acompañado por una triste mirada.
Ya que era muy celoso de su vida privada, nadie se atrevía a preguntarle qué le pasaba, no fuera el caso que se enojara y los sacara corriendo de su oficina, por eso de mutuo acuerdo todos en el estudio decidieron dejarlo solo.   Ya cuando él quisiera, hablaría de lo que le pasaba. Eso esperaban...
Él mismo al mirarse en el espejo cada mañana se había dado cuenta de ese cambio y aunque repasaba todo lo vivido en días pasados, siempre sus pensamientos  volvían a ese viaje y al sueño que había tenido.
_ Estoy loco, ¿cómo puede ser que ese sueño me persiga todas las noches…? y esta moneda es la única testigo de mi locura, es imposible que me separe de ella.
Él tenía mucha razón, desde que regresó de ese viaje quiso separarse de ella pero le fue imposible. Trató por todo los medios dejarla guardada en su casa, pero como toda obsesión, volvía en un taxi desesperado a  buscarla.

Pedro tampoco pasaba por un buen momento, el reino de FAE al sentir hablar de su partida también había caído en un manto de tristeza y eso no debía pasar.
_ Señor tenemos que hablar, su madre no está bien y usted sabe que ella es el alma en este reino...
_ Entiendo lo que me quieres decir buen consejero… ¿y qué puedo hacer? Mi corazón sufre por mi madre, pero también sé que moriría si no volviera a ver a ese hombre.
_ Señor, yo no puedo opinar, pero sé que usted hará lo mejor para este reino.
¿Qué es lo mejor para este reino? ¿Que él deje a su corazón encerrado en una cárcel para cumplir su mandato y cumpla la profecía,  o que se deje llevar por lo que siente y se vaya detrás de su amor?
Sabía que ya no le quedaba tiempo, él que siempre tuvo todo el tiempo del mundo, hoy ya no era así. En dos días, cuando cayera el sol y la luna brillara ante el consejo, él tendría que decidir si aceptaba su destino como rey de este reino o lo abandonaba para ser un simple mortal con el amor de su vida...
_ ¿Qué pasa si no me recuerda, si no me quiere, si sacrifico mi inmortalidad, pierdo amigos y mi reino solo por una fantasía? No, él es mío y de nadie más. Si yo supiera que él ama a otra persona enloquecería de dolor.
_ Calma Pedro, recuerda bien que el odio y la tristeza son tus peores enemigos y nunca debes dejarlos entran en tu corazón...
_ Ni en este reino señor.
El guardián de la fuente de la clarividencia apareció ante la presencia de Pedro sin haber sido requerido, cuando  eso ocurría podrían estar pasando dos cosas: o eran buenas o eran malas. El semblante del hombre nunca reflejaba que pasaba, tenía el privilegio de poder ver el pasado, el presente y el futuro de todos en su fuente y aunque para otros sería un honor para él era una maldición...
Pedro al verlo tuvo miedo por su madre y por Guillermo.
_ Si estás ante mi presencia algo ocurrió o está por pasar
_ Tranquilo, ni la reina ni el humano van a ser visitados por la muerte, pero me preocupa lo que vi de los dos.
_ Habla, dime que has visto...
_ Mejor que contarlo, es verlo por ti mismo.
Muy pocos tenían el privilegio de estar en ese lugar, y menos ante esa fuente. Allí, con un roce leve de las manos del guardián, las aguas en su reflejo le mostraron a Pedro un Guillermo sentado en un sillón, con la cabeza recostada en su respaldo y los ojos cerrados...
Quería que abriera los ojos, que lo mirara, necesitaba con desesperación saber en qué o en quien pensaba... Una sonrisa cubrió sus labios al ver en  esas manos que tan bien conocía por haber sido tocado por ellas en cada parte de su virilidad, a su moneda. Tan fuerte fue la conexión con ella que en segundos sintió su calor...
Guillermo abrió los ojos asombrado, la moneda en su mano volvió a irradiar  un calor suave y su color había vuelto a cambiar... La acercó más a su rostro buscando una respuesta a ese dilema y solo encontró en ella dos palabras… “DESEO CUMPLIDO...”
¿Cómo y cuándo? Dos preguntas que no se podía contestar a sí mismo... y que no tenían respuestas. Si la moneda nunca estuvo fuera de su mirada, nadie pudo haberla tocado y menos grabarla, se necesita herramientas para eso y ¿por qué él no se dio cuenta hasta ahora?
_ Tenía razón ese hombre cuando me advirtió,  esta moneda me hechizó... ¡No! Eso es imposible… ¿quién es sus cabales pensaría una cosa así? Estoy cansado, muchos quilombos en mi vida, en el estudio. No estoy bien, pero… ¿y ese sueño que vuelve a mi cada noche...? Me veo en brazos de un hombre sin rostro y quiere algo de mí. ¿Pero que quiere? ¿Qué tengo que es tan  importante para él...?
Su memoria vuelve a esa noche, a ese pedido y a su respuesta.
_ Yoooo… ¡no puede ser verdad! Sí, yo le pedí que me hiciera el amor a cambio de su moneda.  Él y yo... nosotros…
Deja la moneda apoyada sobre el escritorio, sea como sea necesita alejarse de ella...

Algo había pasado, ya no sentía la presencia del hombre tan cerca de su moneda y eso en si lo ponía furioso.
_ ¿Qué pasa se Alejo? No lo veo...
_ No se impaciente señor... que la fuente no se lo muestre tan nítidamente no significa que no esté cerca.
_ No te entiendo, explícate.
_ La fuente muestra lo que deseas, pero si esa persona no desea por alguna razón, la fuente cumple su pedido...
_ ¿Qué razón podría tener Guillermo...?
_ Descubrir que lo que pasó entre ustedes, no fue un sueño... señor.

Sentarse en la cocina con una taza de café en mano no había sido una buena idea, el ir y venir de todos los presentes preguntándole si le pasaba algo ya lo tenían un poco enojado y lo peor de todo es que de alguna manera la moneda lo llamaba... Lo reclamaba como suyo... Como un manto que se descubría de su memoria a él llego un nombre.
_ Pedro... Si, así se llama el... duende.
Si... Guillermo ya sabía que todo fue real, no un sueño. Su corazón latía velozmente al sentir su nombre en los labios de su amado.
Observaba silencioso a la moneda que sostenía en su mano después de la sorpresa, al darse cuenta de la verdad y ya más tranquilo, volvió en un taxi hacia su casa en busca de respuestas. Solo ahí las encontraría... en ese libro que compró en esa extraña tienda.
Dolorido en su alma al sentir el rechazo de Guillermo al saber la verdad,  Pedro regresa a su habitación para pensar que va hacer... El tiempo se acaba y muchas cosas están en juego.
Él sabe bien qué no es un duende como todos los demás, él tiene un legado que tarde o temprano deberá asumir: tomar posesión de su reino... y así cumplir  la profecía.
Dejar su reino e ir detrás de Guillermo no era la solución para su mundo... Darse cuenta que su madre y consejeros hablaban con la pura verdad, sólo lo comprometía más con su destino ya escrito.
Ya la tarde cubría con su manto el final del día cuando Guillermo dejó el libro sobre la mesada de la cocina... Ansioso, leyendo cada página, las horas se le habían ido volando y todavía le quedaba muchas hojas por leer... Cada una de las páginas era devorada por sus ojos y lo llevaban ansiosamente a seguir leyendo, y aunque era demasiada información para su mente le era imposible dejar el libro.
En un momento de cordura dejo de leer y se sirvió una taza de mate cocido sin azúcar, tenía que asimilar en su cabeza todo lo leído.
Muchas de las cosas ya leídas tenían mucho de lo dicho por aquel hombre extraño de la reunión, en si el escritor relata en el libro sobre la posibilidad de mundos paralelos habitados por seres mágicos con poderes sobre naturales, algunos de ellos con carácter gruñón y codiciosos, otros más sensibles y nobles de corazón.
Esto a Guillermo le causó mucha gracia ya que en el reparto de duendes a él le tocó un ser muy codicioso... y muy desobediente. Él recordaba muy bien su pedido… Vergüenza tendría que tener de haber pedido semejante cosa a un desconocido y ¿por qué no se llevó la moneda? El libro asegura que después de un deseo cumplido, el duende era dueño de nuevo de ella... ¿Volverá por ella alguna vez?
Las luces naturales del reino de FAE brillan con gran esplendor esa noche... el consejo supremo con sus representantes en los diferentes reinos y la propia reina en persona escucharán por última vez al príncipe de los elfos y decidirán su futuro...
Pedro camina por el largo pasillo en busca de la tierna mirada de su madre, esperando encontrar en ella el consuelo ansiado
_ Bueno su alteza, esperamos su discurso...
_ No voy a dar ningún discurso... Solo les voy hablar de mis sentimientos hacia el humano
_ ¿Y si el humano no siente lo mismo y usted sacrifica su inmortalidad por nada?
_ Eso no es así, él me ama como yo a él
_ Cómo lo sabe, solo tuvieron relaciones y ni siquiera hablaron
_ ¿Quién les dio permiso... para usar la fuente?
_ Yo hijo... Acá hay mucho en juego. No sólo hablamos de tus sentimientos sino también de tus responsabilidades. Tu legado.
_ Ya lo sé madre y no pienso abandonarlos
_ ¿Queeee? ¿De qué está hablando...?
_ Hijo mío que nos propones
_ Quiero que la mitad de mi inmortalidad se la cedan a Guillermo... Mientras yo reine, él podrá cruzar el portal del padre tiempo... y venir a mí.
_ ¿Sabes lo que pides hijo mío?
_ Claro que lo sé... Madre, reinaré FAE con la mitad de mi inmortalidad y el resto, como mortal con los humanos
_ Sabe a lo que se expone, tarde o temprano la muerte lo reclamará y nosotros no lo podremos ayudar
_ Claro que lo se consejero, pero... ¿qué es el amor en sino un acto de entrega...? Un acto de fe...
_ Hijo mío, ¿es eso lo que deseas? ¿Todavía quieres hacerlo? Estás a tiempo para pasar la eternidad aquí con nosotros... conmigo
_ Madre te juro que no me perderás, continuaré aquí a tu lado
Pedro tragó en seco, ¡había tanta esperanza expresada en la petición de su madre! No quería hacerle daño, pero no podía darle la espalda al amor de Guillermo ahora que lo había encontrado. No estaba seguro si el hombre lo aceptaría una vez que se encontrarán nuevamente, pero tenía que intentarlo.

El consejo supremo  y la reina deliberaron a solas que iba ocurrir con el futuro de Pedro mientras este, intranquilo, esperaba la resolución final caminando por el amplio salón. Al cabo de varias horas -en tiempo de humanos- cada uno volvió a ocupar su lugar en el gran salón para proceder al veredicto.
_ Pedro, príncipe de los elfos, tu pedido ha sido tomado en cuenta y este consejo te quitará tu inmortalidad y se le concederá la mitad de ella al humano. Tu vida se dividirá en ser un elfo y un humano a la vez... Pero tú sabes bien que has cometido faltas muy graves y que aunque lleves mi sangre real debes ser castigado y con eso dar el ejemplo a mi pueblo... Yo te castigo a renacer en la forma de un bebé humano, vivir con tus padres adoptivos  en suelo terrenal y sin tus poderes, crecer y vivir tu adolescencia sin ningún recuerdo de tu legado y de tu reino... Pero si en tu madures llegaras a encontrar de nuevo a tu moneda, ella te traerá la memoria y a lo que tanto anhelas... Aceptas o renuncias a esta locura.
_ Madre siempre la voy a querer y respetar... Acepto sus términos. Que se haga tu voluntad.

Corre por los pasillos del juzgado, se acostó muy tarde leyendo sus escritos. Ya van a ser las 12:30hs, tendría que estar ante el juez y su defendido... tan apurado está que ni se fija en la persona que lo sigue...
Hace mucho que por alguna razón especial busca un puesto en el estudio de este abogado y aunque ha mandado currículos y cartas de presentación nunca fue citado. Desde que tuvo uso de razón y sus padres lo trajeron a vivir a Buenos Aires, La reina del plata, como la llaman ellos...  ansió defender a los inocentes desde chico, tanto en la escuela primaria como en la secundaria  por eso siempre estaba metido en problemas y sus padres le tenían mucha  paciencia a su futuro abogado Pedro Daniel Beggio.
El abogado ante él era todo un maestro, sacaba conejitos de la galera y derriba con audacia cada  prueba presentada por el fiscal. El caso terminó en segundos y con los aplausos de toda la concurrencia…
_ Doctor Graziani,  me presento, soy Pedro Beggio, abogado. _ Le tendió la mano con mucho orgullo, ante él se encontraba una eminencia en las leyes y él quería trabajar para él...
Lo miró de arriba abajo... La desfachatez del doctor lo dejó sin habla... la verdad que su foto no le hacía justicia, era más bonito personalmente... Muchas veces revisó su currículo, pero algo en su interior le decía que más que una solución iba a ser un problema en su vida... y él ya tenía serios problemas... Desde aquel día que terminó de leer ese extraño libro ha hecho arduas investigaciones referente a los seres mágicos en busca de un sueño, y de él solo le queda una moneda, fiel testigo que nunca estuvo loco
_ ¿Doctor se siente bien?
_ Si claro, discúlpeme, es que tuve una mañana caótica
_ Lo entiendo muy bien... representar un caso y ganarlo, debe dejar una adrenalina en usted…
_ Si es eso, pero dígame joven ¿que necesita de mí...?
_ Doctor necesito hablar con usted, tener una reunión, en si… poder trabajar con usted, aprender del mejor....
_ Gracias por sus palabras pero me es imposible, estoy en un momento de mi vida complicado, si yo le contara diría que estoy loco...
_ Yo nunca me atrevería a decir una cosa así
_ Mire mi mano joven... ¿ve esto...?
Relucía en la mano de Guillermo con más esplendor que nunca y ante los ojos de Pedro, su moneda le hizo recordar un reino, una madre, y un amor.
El hombre se levantó lentamente del escritorio, él no había parado de observarlo desde que llegaron ahí  y comenzó a caminar en su dirección.
Guillermo  estaba comenzando a sentirse incomodo.
_ Desde que llegamos me mirás sin siquiera hablar. ¿Qué pasa...?
_ Eres tu... _ susurró Pedro _ he estado esperando tanto tiempo por esto
_ No sé de qué hablás, ¡y dejá de mirarme así!
_ Sos Guillermo Graziani, abogado. Días atrás fuiste de viaje a Irlanda...
Guillermo asintió y siguió mirándolo fijamente en silencio.
Los labios de Pedro se convirtieron en una sonrisa.
_ Tuviste en ese viaje a un hombre en tu cama pero pensaste que fue un sueño, luego te despertaste y la moneda había sido movida de su lugar.
_ Sos… el duende… _ tartamudeó Guillermo mientras sentía que la sangre desaparecía de su rostro.
_ Mi moneda está en tu bolsillo izquierdo y te reclamo, a voz y a ella. Y recuerdo muy bien tu pene en mi boca... y mucho más tus gemidos..._ luego tomó la boca de Guillermo para besarlo con pasión.
Guillermo se echó para atrás, necesitaba respirar mientras observaba los extraños ojos que le sonreían...
_ Tranquilo mi amor te voy a contar una historia… El nombre con el que fui criado es Pedro, igual que mi nombre biológico.  Mi madre tomó mi espíritu y lo colocó en un niño humano, yo siempre fui un duende pero ahora ya no y tampoco  tengo más mis poderes, me crié entre humanos...
_ ¿Por qué...?
_ Silencio... déjame terminar mi historia... Durante siglos mis amigos y yo hicimos apuestas entre nosotros sobre quién podía encontrar su oro más rápido una vez perdido... Estaba por encontrar mi última moneda cuando un humano la encontró primero. Tuve que hacer un trato contigo para obtener la moneda de vuelta… tú querías hacer el amor y yo felizmente tomé tu oferta. Me hiciste sentir mejor de lo que me sentí en años y entonces dejé la moneda, con el pretexto de recuperarla...
_ Perdón, pero no sé si te creo…
_ Siéntate y escucha humano necio, cuando dejé tu habitación me dirigí directamente al reino de FAE. Me detuvieron al cruzar el velo, mi madre estaba enojada por haberme enamorado de un humano y me dio la opción de quedarme y no verte más o vivir como ser humano. Elegí ser humano...
_ ¿Así que estás diciendo que eres Pedro, que eras un duende y ahora eres humano...?
_ Si… y que tuve un delicioso encuentro sexual contigo que podríamos repetir ahora mismo.
Guillermo se puso de todos colores...
_ Así que eres un duende…
_ ¿No me crees...? Bien, si no me crees pregunta lo que quieras
_ ¿Cómo entraste a mi habitación?
_ Por la ventana
_ ¿Qué escribiste en la moneda?
_ Yo no escribí nada en la moneda
_ Acabás de perder todo el crédito que te di…
Pedro soltó un gruñido
_ Guillermo, todavía tengo en mi poder los dulces y la caja con el trébol...
_ ¿Eso es verdad...?
_ Sí que es verdad. Como que te di una parte de mi inmortalidad para que puedas entrar en el Reino de FAE
_ ¿Vos hiciste eso por mi Pedro?
_ Si Guillermo, tu eres mi moneda más preciada...
_ Pedro ¿harías el amor conmigo?
Pedro río y comenzó a trabajar en el botón de sus vaqueros…

     FIN

2 comentarios:

  1. ¡Felicitaciones Luz! Me encantó esta fic, tan diferente, tan romántica, tan especial... ¿No da para que la extiendas un poquito mas? Muero por saber como siguió esa vida en mundos paralelos. ¡Aplausos genia!

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  2. De verdad muy linda historia. Gracias Luz. Besos. Verónica

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