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sábado, 22 de febrero de 2014

ATARDECER EN EL DELTA ( By Guillermina Pedris)


"ATARDECER EN EL DELTA" (by Guillermina Pedris)
(Parte I)

Cae la noche lentamente en la 
Hostería Acto de Fe, anoche fue la fiesta de disfraces. La lancha colectivo acaba de llevarse a los últimos invitados y Pedro se tira sobre la arena a disfrutar los últimos rayos de sol.
Guille se acercaba hacia él desde un ángulo en el que Pedro no podía verlo y al observar semejante belleza recostada sobre la arena se detiene para mirarlo. " ¡Ay precioso! Tratar de describirte sería como analizar un cuadro impresionista. Habría que usar el ojo subjetivo, flexibilizar la mirada. O sería simplemente imposible. Tendría que torturar a mis sentidos para poder describirte". Sigue caminando, al llegar donde se encuentra Pedro se sienta por detrás de él y lo abraza por la espalda. Pedro gira el rostro para mirarlo y le sonríe. Esos hoyuelos a ambos lados se roban la cordura de Guillermo en cuanto asoman enmarcando la boca de Pedro. Le toma el mentón con firmeza para inmovilizarlo solo un instante y le dice: _Listo hermoso. Te inmortalicé Pedro_. 
Pedro ríe y se recuesta sobre el pecho de su hombre. Ese es su lugar en el mundo, el pecho de Guillermo. El es su esclavo y su Rey.
Guille señala un lugar a lo lejos mientras lo abraza con mucha fuerza, con mucha ternura y le dice _ ¿Ves allá cielito? Allá donde los últimos rayos de sol tocan la Tierra? 
P _ Si, lo veo_ ronronea. _ ¿Qué pasa allá amor?
G_ Te lo voy a regalar, ese va a ser siempre nuestro lugar. Cuando mires hacia allá pensá en mi, que yo voy a estar pensando en vos. 
P_ ¿Y cómo vas a saber que estoy mirando hacia allá y pensando en vos, para entonces pensar en mi?
G_ No va a hacer falta _ Lo atrae contra él y lo encierra entre sus brazos_ No va a hacer falta cielito, yo pienso todo el día en vos. 
Anochece lentamente en el Delta.
G_ Pedro mirame
Pedro gira su rostro una vez mas y lo mira a los ojos _¿Qué pasa amor?
G_ Nada. No pasa nada precioso, es solo que cuando tus ojos no están en los míos termino los días cansado de extrañarte_ Sus ojos se posan sobre la boca de Pedro y la atrapan en el más dulce de los besos. Se abrazan con fuerza mientras el río los abraza a los dos.

 ( Parte II)

Pedro y Guillermo continuaban sentados sobre la arena. Abrazados, contemplaban la puesta de sol. Pedro recostado sobre el pecho de Guillermo no dejaba de mirar el lugar que él le había señalado unos minutos atrás. Ahí, justo ahí donde los rayos de sol tocan la Tierra. Guille lo nota, pero elige el silencio. En ese instante las palabras sobran. ¡Puede ser tan extraño el amor! Siente el leve peso de la cabeza de Pedro sobre su hombro y acopla su cuerpo contra el de él cerrando el abrazo. Le besa la sien y se queda extasiado admirando su perfil.
“Precioso”, piensa, “tan curioso, tan dulce, tan sensual. Un hombre creado para amar y para ser amado. 
¿Qué después de vos Pedro? Si algún día me faltaras, después de vos solo conoceré la nada.
Sos mi cielo y mi infierno. La gloria de tenerte y el miedo de perderte.
Amarte fue como enamorarse por primera vez pasada la mitad de la vida. Me enamoré de vos con un corazón virgen, desvestido de heridas y cicatrices. Desnudo de rebordes de amores pasados.
Al principio me costó comprender tu torpeza de debutante, pero despeinaste con tu vuelo errante mi corazón dormido y al hacerte todo uno con el viento y me arrastraste con vos en tu partida.
Pedro, ráfaga de aire con calor de hogar, tierno como el sol de otoño, perfumado como menta salvaje. Amor con aroma a tierra mojada.
De tus vertientes pude beber aguas cristalinas y saciar mi sed peregrina.
Vivo en la omnipresencia de tus besos, en la nítida figura de tu desnudez entre mis sábanas. Despertás el hambre del néctar que eternamente pienso robar de tus corolas y la sed insaciable del licor que inunda tu colmena.
Amo la luz de tos ojos no tan claros, el brillo de tu cabello al viento, la firmeza de tus pasos junto a los míos, el eco de tu risa que es como el canto de pájaros sin dueño en vuelo libre contra el viento. Y tu voz… A tu voz jamás podré describirla.
Amo mi pasión cuando vos la encendés  y de la misma manera que salta el corcho de una botella de champagne, me desborda el amor, me rebalsa, me inunda y me moja.
Pedro, tu presencia se filtra en mis espacios y desde que te amo, olvidé mi nombre para hacerme tuyo.

(Parte III)

P_ Guille hablame más sobre ese lugar. Guillermo sonríe sin que Pedro pueda verlo porque siguen ahí, sentados en la arena.  Pedro recostado contra su pecho y la cabeza reposando en su hombro.
G_ Ese es un lugar inespacial, donde están intactos todos nuestros recuerdos.
P_ ¿Porqué no me está gustando lo que decís?
G_ ¿Y por qué no te está gustando, Cieliito?
P_ No sé. Me pone  triste
G_ ¿Qué te pone triste amor?
P_ La palabra “recuerdos”
G_ La vida está llena de recuerdos chiquitín lindo, indudablemente somos lo que hemos vivido.
Guillermo abraza con fuerza por la espalda el cuerpo de Pedro, mantiene cruzados los brazos sobre él acoplándolo contra su propio cuerpo. Con una mano le acaricia el cabello a contrapelo, despejando la base del cuello que besa con adoración
G_ No te pongas triste Pedro, vos sos mío. Mío, mío, mío... Nada te va a separar de mí, nunca.
Pedro gira su cuerpo quedando de lado sobre le cuerpo de Guillermo, le pasa un brazo sobre los hombros y rodea con él su cuello. _ ¿A ver? Prometelo Graziani
Los ojos de guille se llenan de lagrimas. _ Te lo prometo cielito, te lo prometo. Nada va a separarte de mí._  Un nuevo beso cierra el pacto. Un nuevo beso…  ¿Acaso puede un beso ser igual a otro?
G_ ¿Sabes Pedro? Hay cosas que no te digo por pudor, pero no tenés idea de lo que sos para este hombre que alguna vez pensó que ya lo había vivido todo.  ¡Ay Pedro! Vos sos un universo nuevo al cual El Creador le decreto el “Fiat lux” de la existencia solo para mí. Yo era un hijo de la soledad, hasta que te conocí. Vos me arrancaste de esos tenebrosos rincones de mi cerebro y me mostraste la vida_  Le besa los labios, el cuello, el hombro, baja por el brazo y besa su mano, sus dedos largos._  Pedro, me quema tu nombre_
Los ojos de Pedro se encienden _ Quiero terminar mi vida con vos, abrazame, que tu abrazo sea eterno. Te amo cada minuto de cada día.
G_ ¿Porqué me amas Pedro?
P_ Una vez leí algo que decía: “Algún día alguien te abrazará tan fuerte que todas tus partes rotas volverán a juntarse”. Y vos fuiste esas palabras en mi vida. Desde aquella primera vez que me trepé a tus hombros supe que tu fortaleza era mi fuerza, tu seguridad mi refugio y tu amor un océano sin límites ni fondos del cual no quiero resurgir jamás.  Guille _ Pedro hunde su mirada en la de su hombre_ quiero seguir bailando esta melodía con vos eternamente. Siento que antes de vos viví como una marioneta tirada de los piolines por una sociedad hipócrita. Con vos y de vos aprendí que no basta con seguir los pasos del que va adelante. Que a veces es necesario crear caminos desconocidos y tus ojos son los nuevos senderos que quiero recorrer.
G _Ay Pedro, Pedro… Ya no sé qué decir…
P _No digas nada, abrazame.
Otro abrazo mas, siempre diferente, cada abrazo es único.
Vuelven a mirar, esta vez juntos hacia el lugar que Guillermo le regalo a Pedro
P_ ¿Este recuerdo también está guardado allá, amor?
G_ Este también precioso.
Pedro vuelve a hundir su mirada en la de Guillermo.
G _¿Porqué  me miras así Pedro?

Pedro le sonríe con esa infinita ternura que hace renacer un nuevo Graziani creado solo para amar a Pedro y le responde _Para que no termines el día cansado de extrañarme amor.

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