UNA NUEVA OPORTUNIDAD – Capítulo 1
Un día agotador como tantos otros
en la vida de Pedro Beggio, médico de profesión, pediatra, especialidad jodida
si las hay! pero su amor hacia los niños es inconmensurable y eso lo llevo a elegirla, su afán por el bienestar
de sus pacientes lo demora siempre más de la cuenta y hoy no es la excepción.
Hace dos horas ya debió haberse retirado y sigue allí.
Otra urgencia. un pequeño ha caído
de su cama, un corte en el cuero cabelludo, nada grave: lo sutura y el niño
amenaza con berrear y Pedro lo observa con tanta ternura que lo calma; así es Beggio un encantador, capaz de controlar hasta la voluntad de un pequeño si se
lo propone.
Ya pasa los treinta años, atractivo
al máximo, dueño de unos ojos marrones enormes y expresivos, sonrisa impactante,
cuerpo perfecto, seductor nato. Ha visto un sinfín de mujeres pasar por su
cama, pero ninguna dura más de una semana, ni hablar que se queden a dormir con
él, lo detesta, su intimidad es sagrada, así que nada de pareja formal, ni hijos y
menos matrimonio. Eso no existe en el mundo Beggio, su vida, su trabajo en el
hospital de niños desde hace dos años es el
lugar donde se siente útil y valorado; sus amigos; solo un par, con
ellos sale a flote el otro Pedro, el que da rienda sienta a su locura bailando,
bebiendo cuando sus guardias lo permiten.
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En un pequeño receso aprovecha tomar un café de la máquina expendedora
- ¡Ah horrible!- hasta que
escucha el sonido del timbre de la recepción insistente
-¿No hay nadie que conteste?- le pregunta a una enfermera y
ésta se encoge de hombros como respuesta. Decide acercarse, y ve un hombre
desesperado con un niño en brazos-
- ¡Por favor, por favor, un médico,
Mi hijito esta inconsciente!
- Tranquilo, tranquilo ¿qué le sucedió?
-le pregunta tomando al pequeño él mismo y atravesando el pasillo en un
santiamén para depositarlo en la sala de urgencias
- No, no sé yo estaba lavando los
platos de la cena ,escuche un golpe y estaba ahí tirado en el piso- La angustia
le impide seguir relatando toma aire y prosigue- Lo primero que hice fui traerlo
hacia acá.
- Bueno, bueno, déjeme revisarlo,
por favor espéreme afuera, necesito actuar solo!- Su tono es enfático y no le da
lugar a dudas!
--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------Guillermo
Grazziani, abogado de profesión, especializado derecho penal, ¡que mierda de
especialidad a veces! Pese a ello una carrera brillante, su pasión: su estudio
que tiene con Marcos Labrapolus, Gabriela Soria, recién recibida, Cuca su tía
que hace a veces de secretaria y Beto
Marin su fiel guardián; ha invertido tiempo y esfuerzo y al fin lo había
logrado a nivel laboral estar satisfecho, pero en lo personal eso era otra
cosa.
Hacia años se había divorciado de Silvina, la mamá de Fabián, su hijito en ese entonces de un año y medio. Él se
había hecho cargo del niño pues ella los había abandonado al darse cuenta que
lo sucedido no era temporario ni solo deseo sexual, era una decisión de vida,
de su vida. Tanto ahondar en su interior, solo hallaba miedos, prejuicios, cobardía,
culpa que le impedían asumir su sexualidad, su esencia ante el mundo, y su
matrimonio…su matrimonio se fue al demonio, y el con temor ante un futuro
incierto.
Fabián un chiquito adorable que
supo acompasarse a sus tiempos, entre el estudio, el jardín de infantes, la ayuda
invalorable de Cuca, alguna niñera. El niño fue creciendo sano ,puro ,libre de
todo rencor, el tiempo fue transcurriendo hoy ya tiene ocho años, está en el
tercer grado de la escuela.
Ya pasa
los cuarenta, atractivo, buen porte, ojos profundos, sonrisa esquiva, de pareja
estable ni hablar, él no está para esas cosas; solo en ocasiones le pesa la
soledad ahí prefiere no pensar y refugiarse en relaciones esporádicas con otros
hombres.
Realizado los primeros controles
el niño abre los ojos lentamente algo confundido:
- ¿Dónde estoy, y mi papá? ¡Quiero
a mi papá!
- Tranquilo, estás en el
hospital, te desmayaste pero ya estás bien ¿Tu papá? si es el que creo está
afuera esperándote, termino con vos y lo llamo ¿sí?- su tono de voz es tan
dulce que inmediatamente se relaja y lo deja hacer.
- Bueno, bueno a ver contame ¿cómo
te llamas?
- Fabián, Fabián Grazziani y mi
papá es Guillermo, Guillermo Grazziani como yo y tengo ocho años-le dice
atropelladamente, Pedro esboza una sonrisa
- Te acordás de tu nombre, eso es
importante ahora te vamos a hacerte unas plaquitas de tu cabecita ¿si? para
controlar que este todo bien y así te podes ir a tu casa.
Mientras tanto afuera, Guillermo
caminaba de lado a lado desesperado queriendo derribar la puerta para saber porque
tardaban tanto, el solo pensar que a su hijo le sucediera algo grave lo
desgarraba.
-¡Ay la puta madre la puta madre
y este médico de mierda que no sale ¿Qué pasa?!-las lágrimas ya corren sin
piedad.
Pedro asoma su cuerpo y lo ve al
padre del pequeño tan angustiado y hablando solo que le dio mucha pena, y lo
busco rápidamente.
- ¿Guillermo, Guillermo
grazziani?
- Si soy yo doctor, ¿Qué pasa con
mi hijo? ¡por favor dígame!
- Ok su hijo ya reaccionó, revisándolo
le encontré un golpe en la cabeza, el dice que estaba jugando y se cayó, así
que estimo que no es nada grave, le hacemos unas placas por control y vemos.
- Vemos ¿que vemos? Doctor yo
quiero saber si mi hijo está bien o no ¡por favor dígame!
- Lo sé, comprendo su
preocupación pero debe tener paciencia y esperar-
- Paciencia, paciencia como si
fuera tan sencillo
Pedro que estaba acostumbrado a
lidiar con padres alterados hizo caso omiso al tono de voz y prosiguió:
-Si hay daño interno, eso veremos.
Aparentemente está perfecto, bien de reflejos, bien de ánimo, ubicado en tiempo
y espacio pero bueno venga y compruébelo usted mismo
Guillermo suspira ni espera que
termine de hablar que ya está al lado de su pequeño
-¡Ay hijito que susto por
favor!-le dice emocionado acaricia esos rulotes preciosos-
-Ya estoy bien pa, me caí y me
golpee un poco aca- señalándose la cabeza- ¡ay me duele!
-Cuantas veces te dije que tengas
cuidado al jugar...mmm-un dulce reproche sale de la boca de Guillermo.
Fabián llora despacito y se
abraza a su padre fuertemente trepándose en él, abrazándolo con el corazón-
-Shhh shhh ya está, ya paso
tranquilo mi amorcito- su hijo saca lo mejor de él, lo llena de amor, de luz. Lo
convierte en otra persona. Solo con él es auténtico.
Transcurren las horas, los
estudios del niño dan perfectos, así que Pedro le da el alta:
-Bueno amigo, te vas a tu casa, todo
está muy bien así que a cuidarse y jugar con cautela por unos días ¿sí?-le dice
dulcemente Pedro a Fabián
A Guille no se le escape ese
detalle, y los mira amorosamente a los dos ¡Dios mio que lindo es! Al instante se reprime - ¡Déjate de joder Grazziani estás loco! tu hijo estuvo en peligro y
vos fijándote en el medico- exagerado al máximo, tan Grazziani, tan Guillermo.
-Doctor le agradezco tanto por
favor discúlpeme si le hable mal antes pero los nervios me jugaron una mala
pasada-Guillermo sonríe cautivado
-Por favor ni lo diga lo
comprendo-algo lo inquieta un cosquilleo, algo lo sorprende sin saber que es.
-Ok igual le vuelvo a reiterar
las disculpas y le dejo mi tarjeta soy abogado por si algún día necesita algo
no lo dude.
-¡Gracias! espero no necesitarlo
igual- contesta Pedro con la sonrisa más bella que jamás en su vida vio
Guillermo, y se quedó ahí iluminado por
esta, no sabe que un escozor le eriza los vellos del cuerpo, una alerta, como
un incendio.
Al retirarse se toman las manos,
en un saludo afectuoso su corazón late desbocado, inquieto. ¿Qué te pasa Pedro? se pregunta entre
fastidioso y sorprendido…
Continuara…..
gracias infinitas lucero por tu paciencia y tu ayuda invalorable!mariana chavez
ResponderEliminarHermoso, tierno, dulce, precioso. Hermosisimo comiezo para una historia que apunta a ser una de mis preferidas. Miles de Gracias. Felicitas
ResponderEliminargracias felicitas por tus calidas palabras!mariana
EliminarMariana, que revelación has sido! Que bonito tu relato y que buena tu creación, Un Pedro pediatra!! Con esa dulzura no le cabía mejor profesión.. ¡¡Gracias, Mariana. Infinitamente gracias por haber abierto tu cajita de Pandora para nosotros!! Un abraxo Guilledrista!!
ResponderEliminarpero mira lo q encontre! desiste d leer a Durkheim, y me meti al blog (soy nueva aca!) y me encontre con esta belleza literaria!!! me volvi a morir d amor con este Pedrito pediatra!! gracias Mariana, ya me voy a leer la continuacion! besos
ResponderEliminarInmensamente enamorada de esta ficción mara rosas
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