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martes, 11 de marzo de 2014

UNA NUEVA OPORTUNIDAD – Capítulo 1 (By Mariana Chávez)

UNA NUEVA OPORTUNIDAD – Capítulo 1


Un día agotador como tantos otros en la vida de Pedro Beggio, médico de profesión, pediatra, especialidad jodida si las hay! pero su amor hacia los niños es inconmensurable y eso  lo llevo a elegirla, su afán por el bienestar de sus pacientes lo demora siempre más de la cuenta y hoy no es la excepción. Hace dos horas ya debió haberse retirado y sigue allí.
Otra urgencia. un pequeño ha caído de su cama, un corte en el cuero cabelludo, nada grave: lo sutura y el niño amenaza con berrear y Pedro lo observa con tanta ternura que lo calma; así es Beggio un encantador, capaz de controlar hasta la voluntad de un pequeño si se lo propone.
Ya pasa los treinta años, atractivo al máximo, dueño de unos ojos marrones enormes y expresivos, sonrisa impactante, cuerpo perfecto, seductor nato. Ha visto un sinfín de mujeres pasar por su cama, pero ninguna dura más de una semana, ni hablar que se queden a dormir con él, lo detesta, su intimidad es sagrada, así que nada de pareja formal, ni hijos y menos matrimonio. Eso no existe en el mundo Beggio, su vida, su trabajo en el hospital de niños desde hace dos años es el  lugar donde se siente útil y valorado; sus amigos; solo un par, con ellos sale a flote el otro Pedro, el que da rienda sienta a su locura bailando, bebiendo cuando sus guardias lo permiten.
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En un pequeño receso aprovecha  tomar un café de la máquina expendedora
- ¡Ah horrible!- hasta que escucha el sonido del timbre de la recepción insistente
-¿No hay nadie  que conteste?- le pregunta a una enfermera y ésta se encoge de hombros como respuesta. Decide acercarse, y ve un hombre desesperado con un niño en brazos-
- ¡Por favor, por favor, un médico, Mi hijito esta inconsciente!
- Tranquilo, tranquilo ¿qué le sucedió? -le pregunta tomando al pequeño él mismo y atravesando el pasillo en un santiamén para depositarlo en la sala de urgencias
- No, no sé yo estaba lavando los platos de la cena ,escuche un golpe y estaba ahí tirado en el piso- La angustia le impide seguir relatando toma aire y prosigue- Lo primero que hice fui traerlo hacia acá.
- Bueno, bueno, déjeme revisarlo, por favor espéreme afuera, necesito actuar solo!- Su tono es enfático y no le da lugar a dudas!
--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------Guillermo Grazziani, abogado de profesión, especializado derecho penal, ¡que mierda de especialidad a veces! Pese a ello una carrera brillante, su pasión: su estudio que tiene con Marcos Labrapolus, Gabriela Soria, recién recibida, Cuca su tía que hace a veces de secretaria y Beto Marin su fiel guardián; ha invertido tiempo y esfuerzo y al fin lo había logrado a nivel laboral estar satisfecho, pero en lo personal eso era otra cosa.
Hacia años se había divorciado de Silvina, la mamá de Fabián, su hijito en ese entonces de un año y medio. Él se había hecho cargo del niño pues ella los había abandonado al darse cuenta que lo sucedido no era temporario ni solo deseo sexual, era una decisión de vida, de su vida. Tanto ahondar en su interior, solo hallaba miedos, prejuicios, cobardía, culpa que le impedían asumir su sexualidad, su esencia ante el mundo, y su matrimonio…su matrimonio se fue al demonio, y el con temor ante un futuro incierto.
Fabián un chiquito adorable que supo acompasarse a sus tiempos, entre el estudio, el jardín de infantes, la ayuda invalorable de Cuca, alguna niñera. El niño fue creciendo sano ,puro ,libre de todo rencor, el tiempo fue transcurriendo hoy ya tiene ocho años, está en el tercer grado de la escuela.
Ya pasa los cuarenta, atractivo, buen porte, ojos profundos, sonrisa esquiva, de pareja estable ni hablar, él no está para esas cosas; solo en ocasiones le pesa la soledad ahí prefiere no pensar y refugiarse en relaciones esporádicas con otros hombres.

Realizado los primeros controles el niño abre los ojos lentamente algo confundido:
- ¿Dónde estoy, y mi papá? ¡Quiero a mi papá!
- Tranquilo, estás en el hospital, te desmayaste pero ya estás bien ¿Tu papá? si es el que creo está afuera esperándote, termino con vos y lo llamo ¿sí?- su tono de voz es tan dulce que inmediatamente se relaja y lo deja hacer.
- Bueno, bueno a ver contame ¿cómo te llamas?
- Fabián, Fabián Grazziani y mi papá es Guillermo, Guillermo Grazziani como yo y tengo ocho años-le dice atropelladamente, Pedro esboza una sonrisa
- Te acordás de tu nombre, eso es importante ahora te vamos a hacerte unas plaquitas de tu cabecita ¿si? para controlar que este todo bien y así te podes ir a tu casa.
Mientras tanto afuera, Guillermo caminaba de lado a lado desesperado queriendo derribar la puerta para saber porque tardaban tanto, el solo pensar que a su hijo le sucediera algo grave lo desgarraba.
-¡Ay la puta madre la puta madre y este médico de mierda que no sale ¿Qué pasa?!-las lágrimas ya corren sin piedad.
Pedro asoma su cuerpo y lo ve al padre del pequeño tan angustiado y hablando solo que le dio mucha pena, y lo busco rápidamente.
- ¿Guillermo, Guillermo grazziani?
- Si soy yo doctor, ¿Qué pasa con mi hijo? ¡por favor dígame!
- Ok su hijo ya reaccionó, revisándolo le encontré un golpe en la cabeza, el dice que estaba jugando y se cayó, así que estimo que no es nada grave, le hacemos unas placas por control y vemos.
- Vemos ¿que vemos? Doctor yo quiero saber si mi hijo está bien o no ¡por favor dígame!
- Lo sé, comprendo su preocupación pero debe tener paciencia y esperar-
- Paciencia, paciencia como si fuera tan sencillo
Pedro que estaba acostumbrado a lidiar con padres alterados hizo caso omiso al tono de voz y prosiguió:
 -Si hay daño interno, eso veremos. Aparentemente está perfecto, bien de reflejos, bien de ánimo, ubicado en tiempo y espacio pero bueno venga y compruébelo usted mismo
Guillermo suspira ni espera que termine de hablar que ya está al lado de su pequeño
-¡Ay hijito que susto por favor!-le dice emocionado acaricia esos rulotes preciosos-
-Ya estoy bien pa, me caí y me golpee un poco aca- señalándose la cabeza- ¡ay me duele!
-Cuantas veces te dije que tengas cuidado al jugar...mmm-un dulce reproche sale de la boca de Guillermo.
Fabián llora despacito y se abraza a su padre fuertemente trepándose en él, abrazándolo con el corazón-
-Shhh shhh ya está, ya paso tranquilo mi amorcito- su hijo saca lo mejor de él, lo llena de amor, de luz. Lo convierte en otra persona. Solo con él es auténtico.

Transcurren las horas, los estudios del niño dan perfectos, así que Pedro le da el alta:
-Bueno amigo, te vas a tu casa, todo está muy bien así que a cuidarse y jugar con cautela por unos días ¿sí?-le dice dulcemente Pedro a Fabián
A Guille no se le escape ese detalle, y los mira amorosamente a los dos ¡Dios mio que lindo es! Al instante se reprime - ¡Déjate de joder Grazziani estás loco! tu hijo estuvo en peligro y vos fijándote en el medico- exagerado al máximo, tan Grazziani, tan Guillermo.
-Doctor le agradezco tanto por favor discúlpeme si le hable mal antes pero los nervios me jugaron una mala pasada-Guillermo sonríe cautivado
-Por favor ni lo diga lo comprendo-algo lo inquieta un cosquilleo, algo lo sorprende sin saber que es.
-Ok igual le vuelvo a reiterar las disculpas y le dejo mi tarjeta soy abogado por si algún día necesita algo no lo dude.
-¡Gracias! espero no necesitarlo igual- contesta Pedro con la sonrisa más bella que jamás en su vida vio Guillermo, y se quedó  ahí iluminado por esta, no sabe que un escozor le eriza los vellos del cuerpo, una alerta, como un incendio.

Al retirarse se toman las manos, en un saludo afectuoso su corazón late desbocado, inquieto.  ¿Qué te pasa Pedro? se pregunta entre fastidioso y sorprendido…
Continuara…..


6 comentarios:

  1. gracias infinitas lucero por tu paciencia y tu ayuda invalorable!mariana chavez

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  2. Hermoso, tierno, dulce, precioso. Hermosisimo comiezo para una historia que apunta a ser una de mis preferidas. Miles de Gracias. Felicitas

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    1. gracias felicitas por tus calidas palabras!mariana

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  3. Mariana, que revelación has sido! Que bonito tu relato y que buena tu creación, Un Pedro pediatra!! Con esa dulzura no le cabía mejor profesión.. ¡¡Gracias, Mariana. Infinitamente gracias por haber abierto tu cajita de Pandora para nosotros!! Un abraxo Guilledrista!!

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  4. pero mira lo q encontre! desiste d leer a Durkheim, y me meti al blog (soy nueva aca!) y me encontre con esta belleza literaria!!! me volvi a morir d amor con este Pedrito pediatra!! gracias Mariana, ya me voy a leer la continuacion! besos

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  5. Inmensamente enamorada de esta ficción mara rosas

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