Audiencia
– Parte XII Registro Civil
Los
meses transcurren volando, Guillermo trata de mantenerse alejado de darle
espacio a Pedro, pero este no desea dejar su lado. Comparten casos, las horas
en el estudio se extienden, Pedro no duda en llevarlo a cuanto lugar debe
dirigirse Guillermo, el almuerzo imposible retrasarlo y olvidarlo ya que si no
es uno el que deja todo para comer, es el otro quien invita a un restaurant. Las
miradas se intensifican, los roces se hacen más presentes, buscados por un
lado, temidos por el otro. Las charlas acerca de la vida se prolongan, el
querer descubrir al otro, sus deseos, sus anhelos, esa necesidad de detener el
reloj y que la noche no llegue. Duelen esos momentos en que se separan para
descansar cada uno en su hogar, invadidos por el insomnio no dejan de recordar
esos instantes en que las manos se tocan brevemente, en que los ojos se buscan,
las bocas se abren para hablar pero las palabras se atoran en la garganta.
Pedro da vueltas en la cama sin poder detener la angustia que lo vence, siente
que ya nada es igual, a pesar de tener a Camila a su lado la soledad no lo
abandona. Comienza a imaginar cómo sería su vida junto a Guillermo, ambos
conviviendo, jamás se aburriría a su lado porque tiene cada ocurrencia que a
veces no lo puede creer, o quizá no dejaría de reír como cuando le cuenta las
cosas relacionadas a su juventud, profesores de la universidad o clientes, o
sus berrinches tan Graziani. Ha descubierto tanto de él en tan poco tiempo y
sin embargo no puede saber a ciencia cierta que siente, se escuda, se esconde y
esto lo amarga. Cómo tomar una decisión respecto a su vida si el objeto de su
afecto se mantiene alejado cerrándole las puertas de su corazón.
Guillermo
trata de conciliar un sueño que se niega a llegar, Pedro siempre en su mente y
con más fuerza en su corazón, lo domina. Ya es dueño de cada momento de su
vida, aunque trate de alejarlo él persiste, ha intentado poner una barrera
imaginaria que logra derribar con su sola presencia, como hará para seguir es
un planteo que no abandona su cabeza.
Se
acerca el día del casamiento, unos amigos de Pedro le organizan la despedida de
soltero, ubican a Guillermo para pedirle el estudio a fin de festejar con un
asado y accede. Por supuesto que no asistirá, no tiene sentido, despedirse de
él imposible, no va a acompañarlo a semejante celebración porque para el
abogado será una calamidad. El día llega y los dos hablan en el despacho
“¿venís esta noche?” le consulta ilusionado Pedro “no, no me interesan ese tipo
de festejos, no tienen sentido” le responde Guillermo “¿Cómo que no tienen
sentido?” Pedro necesita saber lo que piensa, una luz de esperanza se vislumbra
“es ridículo Pedro, vos hace rato convivís con Camila, ¿despedirte de qué?”
argumenta Guillermo “ya sé, pero es solo un asado, algo que podríamos hacer
habitualmente” le responde “pero ahora tiene otra connotación, ¡te casas Pedro!”
y esta respuesta parece más un reclamo “¿Qué me queres decir con eso?” siente
que abrió una brecha en su socio “¿vas a analizar todo lo que diga? Escúchame,
hace tu asado, pasala bien y ¡listo hombre!” empieza a incomodarse “pero
¿venís?” insiste Pedro “no, no voy a venir, basta no sigamos con esto” comienza
a enojarse “¿me vas a abandonar ahora? ¡Somos amigos Guillermo y yo quiero
estar con mis amigos!” Pedro es terminante en su mentira, busca una reacción,
un gesto que le dé el pie para armarse de coraje y confesarle “¿y si yo no me
quiero despedir de vos? ¿Despedirte para qué? ¿Para que entres en tu nueva
vida?” Guillermo se muerde la lengua para no continuar, cómo pudo descuidarse
así piensa, Pedro lo observa asombrado y cuando se decide a hablar Guillermo lo
detiene “disculpame Pedro, no quise reaccionar así, vos tenes derecho a hacer
lo que quieras, por favor no pienses que no quiero tu felicidad” ahora Pedro lo
mira confundido, “voy a venir, no te preocupes pero no me exijas más por favor,
¿podemos seguir con el caso?” Guillermo se disculpa y trata de evitar mirarlo
porque su fachada se derrumbaría. El resto del día transcurre sin otro episodio
similar, Pedro está desconcertado por un momento sintió esa chispa entre los
dos pero Guillermo se empecina en demostrarle lo contrario, ya no sabe bien que
hacer porque tiene miedo que ser rechazado y a Guillermo le sucede lo mismo,
“si Pedro supiera mi inclinación quizás lo asquearía y se alejaría para
siempre” piensa afligido. La noche llega y ya todos están reunidos en el patio
deleitándose con un asado hecho por Beto, los brindis no cesan, Guillermo no
está a gusto pero soporta para poder compartir unas horas más con Pedro,
“gracias a todos por venir, me siento feliz por este momento, gracias Beto por
el asado, a mis amigos por estar y a mi socio” lo mira directamente a los ojos
“gracias por quedarte, es muy importante para mí que estes aquí ahora” se hace
el silencio y Beto entiende que es el momento para hablar “gracias a vos Pedro
y te deseo lo mejor” se acerca para darle un abrazo y el resto lo imita menos
Guillermo, entonces Pedro se le acerca “¿no vas a saludarme?” le dice
ilusionado y Guillermo lo abraza como si quisiera tatuarse en su piel, lo
contiene y el estremecimiento de Pedro se hace notorio “no te cases” le susurra
al oído Guillermo y antes de que todo se vuelva un caos, se deshace de ese
abrazo toma la copa y brinda “por la nueva vida de Pedro” todos ríen y chocan sus
copas, pero Pedro quedó en estado de shock ante esas palabras, ve a Guillermo
retirarse y quiere frenarlo pero todos lo detienen. Beto sale detrás de
Guillermo “hey, ¿Qué fue eso?” lo cuestiona “nada Beto, me voy no pienso
quedarme más, ya hice demasiado” le explica Guillermo “¿Qué hiciste Guille?” le
pregunta anonadado “no lo suficiente” y se marcha ante el desconcierto de Beto.
Llega
a su casa y para no escuchar a Ana se encierra en el dormitorio, no puede creer
el error que cometió, mostrarse tan vulnerable frente a Pedro, exigirle que no
se case, ha rebasado un límite. Pedro por su parte no sale de su estupor pero
se critica a él mismo por no responderle o por no haberlo llevado al despacho
para hablar, era el momento justo y no hizo nada. Todos se despiden, y Beto
lleva a Pedro hasta su departamento, lo ve indeciso perdido en sus pensamientos
“Pedro, ¿estás bien? O ¿el vino te hizo efecto?” le dice en son de burla “estoy
bien Beto, pero algo no me cierra, algo me hace ruido” le explica Pedro, y Beto
sabe a qué se refiere, los ha visto a él y a Guillermo mirarse más de lo
debido, acercarse hasta el punto de que se confundan sus cuerpos sin que
ninguno lo note, esos roces furtivos y la actitud, lo que no dicen pero demuestran,
la atracción que sienten “¿Qué es lo que no te cierra Pedro?” le consulta
porque realmente quiere ayudarlos pero no sabe cómo y Pedro quiere hablar pero
se detiene “no te preocupes Beto, deben ser los nervios por mañana, gracias por
traerme” desvía el tema “Pedro, si tenes dudas es mejor que no te cases” le
lanza Beto “esa decisión es para toda la vida, si crees que cometes un error
mejor pensalo un poco viste” y Pedro lo mira extrañado. Se baja del auto y
entra al departamento, Camila no está ahí, decidió pasar la noche en la casa de
su padre para poder relajarse y prepararse. En su cabeza las palabras de
Guillermo le hacen eco, lo abruman, no le dan respiro y finalmente entiende que
no puede seguir adelante con esa idea de casarse, no quiere lastimar a Camila
pero lo hará más profundamente si se casa con ella para luego dejarla, aunque
Guillermo no le corresponda no puede siquiera pensar en seguir compartiendo la
cama con Camila para rechazarla.
Al
día siguiente Pedro se levanta más decidido que nunca a cambiar su vida,
prepara una valija con ropa y la deja en el auto, luego se dirige al estudio,
necesita imperiosamente hablar con Guillermo, ya no hay más tiempo que perder,
cuando Guillermo llega se sorprende “¿Qué haces acá Pedro? ¿No era que te ibas
a tomar el día para prepararte?” le consulta “¿podemos hablar?” le dice Pedro
nervioso y juntos van hasta el despacho. Guillermo lo mira, sabe bien que algo
sucede “¿qué pasa?” le dice “no me puedo casar, no me quiero casar” le suelta
sin vueltas, Guillermo queda pasmado ante la confesión “¿a qué te referís con
que no te queres casar?” y Pedro traga saliva “no quiero, no puedo” replica
“pero ¿por qué? ¿Vas a dejar a Camila plantada?” Guillermo necesita que le
explique las razones “no puedo seguir con esto, me estoy volviendo loco, yo no
quise ni quiero lastimar a nadie pero no puedo seguir así” empieza a temblar y
Guillermo quiere acercarse pero teme hacerlo “no entiendo cuál es el problema,
me estas asustando ¿Qué pasa Pedro?” y lo mira esperando una confesión o alguna
palabra que le permita acortar ese espacio que los separa “me enamoré de otra
persona” le revela y Guillermo no sabe bien si sentir dicha o temor “¿te
enamoraste de otra persona?” repite “tengo miedo Guille, esto nunca me pasó
antes, tengo mucho miedo” y los ojos se le llenan de lágrimas “¿Qué queres
decir con que nunca te pasó antes?” y de repente ingresa Beto en el despacho,
se ha originado un altercado entre un cliente de Marcos y un cliente de Gaby
“Guille te necesitamos” le explica y Guillermo antes de salir le dice a Pedro
“quedate acá, ahora vuelvo y seguimos” y le acaricia el rostro. Pedro siente
morir con esa caricia pero sabe que no puede continuar en el estudio, sin que
nadie lo note se escabulle y sale, conduce hasta llegar al puerto para
esconderse en la casa del Delta que Marcos recibió de un cliente. Gracias a que
Gaby no quiso ocuparse del tema, él tomó las llaves que le entregó Marcos para
devolvérselas al cliente pero no tuvo tiempo de hacerlo, ahora podrá estar
tranquilo.
Cuando
Guillermo vuelve al despacho no encuentra a Pedro, lo busca en todo el estudio
pero no lo ubica, llama al celular pero salta el contestador. Las horas pasan y
llega el mediodía, debería estar en el registro civil así que salen todos para
allí, cuando llegan se encuentran un terrible panorama, Camila desmayada y
todos asistiéndola, Pedro no se presentó y la llamó para pedirle disculpas
diciéndole que no se casaría con ella que en cuanto las cosas se calmaran
volvería para hablarle, “¿volvería?” piensa Guillermo “¿Dónde te metiste
precioso?” se pregunta. Salen de registro y Guillermo le pide a Beto que trate
de localizarlo como sea, que recorra todo Buenos Aires hasta dar con él. Siente
culpa por no haberle hablado con sinceridad, luego comienza a hacer memoria y
recuerda esa famosa casa en el Delta, llama a Marcos para consultarle y le
confirma que le entregó la llave a Pedro, Guillermo le pide discreción y vuelve
hasta su casa, prepara un bolso con ropa y le pide a Beto que lo lleve hasta el
puerto. “Esperame precioso, tenemos muchas cosas que aclarar” piensa mientras
se dirige a encontrarlo.
Continuará...
¡Bien! ¡Bien! ¡Bien! ¡no se casó! ¡ Jamás se tendría que haber casado! Ahora se refugió en la casita del Delta y Guillermo va por él! Te adoro Juliana!!! Si existiera Farsantes II te quiero de guionista!! ¡Un abrazote Guilledrista amiga!
ResponderEliminarque emocion!!!! la dejo plantada no mas!!! que buen giro dio esta historia!!!! me encantaaaaaaaaaaaa Gracias y por favor segui escribiendo que necesito imperiosamente saber lo que pasa en esa casita de DELTA!!!!!! Barby
ResponderEliminarJuliana, què decirte, maravillosamente expresada cada emociòn, la historia que pudo ser, el Pedro valiente aùn ante la indecisiòn de Guillermo y se viene un final para alquilar el Gran Rex.
ResponderEliminarBEllìsima Juli, tan simple como reconocer el Amor a tiempo. Abrazote y màs fan que nunca.
UUuffff ya me da taquicardia imaginarme ese encuentro!!!!! besoos!
ResponderEliminarayyyyyyyyyy que juli que me estoy muriendooo de la emocion lo que siempre soñamos , que pedro no se case tantas veces lo repeti que no se case que no se case y ahora vos lo traes asiii que felicidad leerte, mujer siempre!!! mariana
ResponderEliminarNo se casò!!! Excelente. Pedro, siempre tomando el toro por las astas aunque muera en el intento! Muy bueno Juliana. Espero que Guille sepa estar a la altura y no se mande una Grazianada. Marlene Rodrìguez
ResponderEliminarwow ! , no se caso Pedro , siiiii !!!!!!!.... ahora ya va Guille junto a el ...... no veo la hora del sgte capitulo , me encanto Juliana ,(xq no pudo haber pasado esto :( hubiera sido tan diferente todo )
ResponderEliminarGraciela CT
AHHH Juliana que suerte que no se caso Pedro!! Bueno espero con mas ansiedad la proxima!!Gracias
ResponderEliminarJULIANA vos queres que me de un infarto masivo nenaaaaa????como me dejas aca a punto del desmayooooo no podessss buaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa noooooooooooo ,increible capitulo supercalifragilistico te adoro amiga escribis de putisima madreeeeeee jajajajaja majo
ResponderEliminarJULI SOS INCREIBLE, ME ENCANTO EL CAPITULO Y ESTOY ESPERANDO Q VA A PASAR CUANDO SE ENCUENTREN LOS DOS SOLOS EN LA CASA DEL DELTA. SEGURO Q UN DERROCHE DE AMOR Y PASION COMO DEBE SER.
ResponderEliminarAyyyyy qué lindo!! Guiie lo va a ir a buscar al Delta!! Qué bueno que Cielito se decidió y la dejó plantada a Cami, y le dijo que estaba enamorado de otra persona... Y Guiie que no sabe quién es esa persona. Precioso. Ansias por ese encuentro en el Tigre.
ResponderEliminarIMPRESIONANTE!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Me encantó...quedé con taquicardia...dedicate a escribir Juli, lo haces muy bien! Te pido el 13 yaaaa!!!!!!!!! Besos
ResponderEliminarMuy bueno! Que bien contada la historia, me vuelvo a enamorar de los dos!!!
ResponderEliminarPor favor!!!!!!!! Como cambia todo cuando la misma frase se dice al oido, susurrada, y si desmentirla despues!!! Y esa frase: "acercarse hasta el punto de que se confundan sus cuerpos" Esta historia me esta matando!!! Por favor, que no demore en llegar esa charla que tanto necesitamos, miles de gracias por crear esta historia.
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