
Pedro
luego de un largo viaje llega hasta la casa del cliente, está bastante
maltrecha pero trata de acomodarse en ella. El cuidador lo recibe, un tal
Maidana que le explica que se encargara de traerle provisiones y todo lo que
precise. Pedro le comenta que es abogado y su estudio se encargará de remodelar
el lugar para luego ponerlo a la venta, así que él estará varios días
realizando inventario y cálculos de los gastos a realizar. Se instala y
comienza a ordenar un poco, el lugar esta bastante desastroso pero no necesita
nada más, tiene que ordenar sus pensamientos para enfrentarse a Camila y luego
a Guillermo. El celular lo deja apagado, aunque siente ganas de hablar con su
socio, desiste porque no tiene sentido abrumarlo con sus sentimientos.
Guillermo
llega al puerto y le pide a Beto reserva en cuanto a su paradero, cuando
resuelva las cosas con Pedro, volverá y explicará todo “el pibe te quiere
Guille, se le nota a la legua” lo despide Beto, y Guillermo sube a la lancha
que lo transportará hasta la casa. Durante todo el viaje no deja de pensar en
las palabras de Beto, siente entusiasmo y a la vez pánico de que Pedro lo
enfrente enojado, no desea pelear con su socio “muchachito precioso” se dice y
sonríe. El viaje es largo pero al fin llega, al menos hay luz todavía, no ve a
nadie alrededor prueba llamar al celular de Pedro pero está apagado. Toma
coraje y sube los escalones, se queda de frente mirando la puerta y en ese
momento alguien se asoma, cuando Pedro ve a Guillermo esboza una gran sonrisa
“que difícil que es llegar hasta acá ¿eh?” le dice a su socio y él corre a
abrazarlo, no quieren despegarse uno del otro “perdonáme Guille, no sabía qué
hacer, se me ocurrió este lugar y vine” le explica Pedro hundiendo su rostro en
el cuello de Guillermo “tranquilo precioso, tranquilo, me asusté al principio
pero ahora todo va a estar bien” lo consuela, se miran reconociéndose y luego
ingresan a la casa. No cuenta con muchos muebles pero al menos una mesa y dos
sillas tiene, se sientan y Pedro trata de articular sus ideas, “no podía seguir
con esa mentira” Guillermo lo mira enternecido “me enamoré de otra persona” y
clava su mirada en los ojos de su socio “tal vez pienses que es un arrebato de
adolescente pero no sé que hacer, no sé qué pensar” y baja la vista sintiendo
vergüenza, Guillermo toma su mentón levantando su rostro porque quiere ver sus
ojos “¿Qué es lo que te tiene tan mal Pedro? El amor en un sentimiento puro y
hermoso, si te enamoraste no podés sentirte culpable son cosas que pasan” le
sonríe para darle fuerzas “pero yo me enamoré de alguien que no puedo saber si
me corresponde, ¿y si se siente asqueado por mi confesión?” Guillermo entiende,
cuando dijo “asqueado” supo inmediatamente que se refería a otro hombre y
decide confesarle su secreto “Pedro hay algo de mí que no sabes, que por todos
los medios he tratado de mantener en silencio, pocas personas lo saben pero
forma parte de mi vida privada” Pedro lo observa intrigado “mi matrimonio con
Ana es una farsa, un acuerdo a fin de brindarle a Fabián una familia normal” y
sonríe ante lo irónico de esas palabras “hace 20 años descubrí mi verdadera
inclinación sexual, fue como si me explotara una bomba en la cara, no podía
concebir sentir deseo por otro hombre” se detiene para tomar aire, los
recuerdos se agolpan en su mente “entiendo que debe ser chocante, hasta loco
comprender que te sucede algo así pero es parte de tu naturaleza y es imposible
luchar contra eso” Pedro ahora comprende porqué Guillermo lo alejaba, porqué
trataba de poner distancia porque sabe que siente lo mismo hacia él “pienso
todo el día en vos” interviene antes de que su socio continúe “no dejo de
pensar en vos, pensé que iba a volverme loco por todos estos sentimientos que
trataban de salir, Guillermo yo me enamoré de vos” al fin puede hablar sin
sentir miedo, sin que las palabras mueran en su garganta y Guillermo se
paraliza de la emoción “vos ¿sentís lo mismo por mí?” pregunta preocupado Pedro
y en un acto involuntario Guillermo coloca su mano en el rostro de Pedro y este
responde cerrando sus ojos “sí, cielito, yo siento lo mismo por vos” y Pedro
abre sus ojos anegados en lágrimas “¿Qué vamos a hacer con esto?” Guillermo
suspira “no sé precioso, ¿Qué querés hacer?” le consulta “no sé, pero yo no
puedo seguir así, necesito estar a tu lado, no me interesa lo que diga la
gente, lo que piensen de mí, yo solo quiero estar con vos” le responde y
Guillermo se acerca despacio, roza con la punta de sus dedos esos labios
carnosos mientras los mira con deseo y los besa suave, contenido, esperando la
respuesta de Pedro y este responde arrebatado, abarcando la totalidad de la
boca de Guillermo profundizando el beso. Ambos se ponen de pie, y se separan
para recuperar el aliento reposando uno en la frente del otro “te quiero Guille”
le declara Pedro “yo también te quiero cielito” responde Guillermo y se abrazan
sintiendo cada rincón de sus cuerpos, las manos acarician y recorren, las bocas
vuelven a encontrarse y esta vez Guillermo no se reprime, lo necesita, el deseo
que lo embarga es muy grande y Pedro se deja llevar, se deja arrastrar por la
pasión que lo abruma. Se miran entendiendo que los besos no son suficientes, y
Pedro lo conduce al cuarto, un colchón gastado sobre una cama de hierro, unas
sábanas percudidas tapadas por un acolchado viejo es con lo único que cuentan
pero es lo menos porque los brazos del otro se convertirá en el refugio de cada
uno. Guillermo se quita el saco, y besa a Pedro suavemente por su rostro, quien
no puede dejar de estremecerse ante cada caricia, cierra los ojos disfrutando
en silencio. Guillermo le desabrocha la camisa mientras Pedro busca su boca,
luego la deja caer al suelo, sus manos recorren la espalda y el pecho al mismo
tiempo que besa sus hombros. Pedro besa el cuello de Guillermo y tímidamente
sus manos se dirigen a los botones de la camisa, comienza a desabrocharlos y
por fin puede ver en su plenitud el pecho de su amado, deja caer la prenda para
dedicarse a acariciarlo. De a poco se van encendiendo uno al otro, aletargando
los besos, descubriendo sensaciones nuevas, Guillermo mueve sus manos al cinto
de Pedro quitándolo despacio, lo mira dudando de continuar y Pedro lo besa
confirmándole que siga, le quita el pantalón y Pedro hace lo propio con el
pantalón de Guillermo. Casi desnudos se acomodan en la cama y Guillermo se
acerca al oído de Pedro para susurrarle “dejáme enseñarte cómo hacerlo” y Pedro
se entrega completamente a la voluntad de Guillermo. Nunca imaginó sentir un
placer tan grande, sabe dónde tocarlo para encenderlo, para prolongar esa
sensación de deseo y aprende rápidamente como hacerlo porque quiere incendiar
el cuerpo de Guillermo del mismo modo. La electricidad se instala en cada poro,
se mezcla con los escalofríos que siente en aquellos lugares en donde Guillermo
pasa sus manos que recorren lentamente cada espacio, cada rincón, cada pliegue
de su piel erizándolo, estremeciéndolo. Su cuerpo recepciona cada sensación,
cada gemido de Pedro, sabe bien que no se trata solo de sexo, es mucho más que
eso, quiere hacerle el amor como nunca lo hizo con otro hombre, quiere
descubrir ese ser lujurioso que guarda en su interior, ese fuego para avivarlo
y sostenerlo hasta incinerarlo. Esos ojos que lo escrutan y que lo consumen de
pasión, lo reclaman y Guillermo se hunde en la boca de Pedro saboreándolo,
muerde sus labios y los chupa, los besa, los lame. Pedro lo imita, esa manera
de amarlo lo provoca. Guillermo prepara su cuerpo para que lo reciba, no quiere
apurar nada, tiene todo el tiempo para descubrirlo, para enloquecerlo. Esas manos
queman en el cuerpo de Pedro, y arden en su miembro, nunca imaginó algo
semejante pero solo quiere que Guillermo aletargue el momento, su corazón late
desbocado, su espalda se arquea, Guillermo acaricia sus nalgas y va explorando
entre ellas con sus dedos, Pedro gime más fuerte, cree no soportar tanto deseo,
tanta pasión que lo embarga. Cuando Guillermo acapara con su boca la longitud
de Pedro una oleada de placer lo inunda, casi lo hace perder el conocimiento,
todo su cuerpo vibra y Guillermo continúa el recorrido lamiendo cada rincón de
Pedro, vuelve a la boca para enloquecerlo aún más. Sabe bien que su cuerpo no
resistirá más y lentamente, consciente de cada respiración de su precioso, lo
penetra suave, dejando que su cuerpo se acostumbre a su presencia. Pedro lo
observa asistiendo y Guillermo lentamente comienza a amarlo, acomoda sus
piernas en la cintura de Guillermo acompañando el vaivén rítmico, ese cuerpo
sobre el suyo, ya nada puede alejarlos, ya nada puede interponerse entre ellos.
El mundo desaparece, esa casita maltrecha se esfuma, son ellos, conectados al
fin no pierden contacto visual, besándose, acariciándose hasta sentir que el
cuerpo se libera y Guillermo se derrama en Pedro respirando agitadamente, y
Pedro se deja llevar en un grito liberador al sentir el calor espeso
desparramarse en su cuerpo. Ambos sudados, se mantienen las miradas, Pedro
acaricia a Guillermo, lo besa por todo su rostro “Te Amo” le susurra
emocionado, no cabe en su ser tanto amor por él. Guillermo solloza de felicidad
y Pedro lo abraza “tranquilo mi amor” le dice “nada puede separarnos ahora” y
está deseoso de repetir el mismo ritual para Guillermo. Sus manos lo enloquecen
y acarician lentamente, recorre con su lengua ese cuerpo adorado y Guillermo es
quien gime ahora, sintiendo que su corazón se expande de amor y deseo, y Pedro
lo penetra suave, ese contacto, ese calor lo eleva, lo engrandece, casi pierde
el control pero enlentece el vaivén y lo besa reclamando esa boca, Guillermo es
suyo y él es de Guillermo y sonríe para derramarse luego en él, en su amor, en
su hombre.
La
noche transcurre, no hay reloj, el tiempo no es tirano y ellos se hacen el amor
sin descanso, sin miedos, sin culpas. El amanecer los encuentra enredados de
piernas y brazos, sus semblantes serenos, una paz que desconocían hasta el
momento los cautiva y los retiene. Guillermo observa cada línea del rostro de
Pedro, y sonríe como nunca antes lo hizo, Pedro despierta y lo descubre y en un
acto reflejo también sonríe “Buen día hermoso” le dice Guillermo “Buen día mi
amor” responde Pedro, no quieren hablar por miedo a que se acabe la magia pero
se miran largamente, besándose con los ojos como muchas veces lo hicieron
antes. Pedro se acomoda en el pecho de Guillermo sin dejar de acariciarlo “¿Es
posible sentir tanta felicidad?” le pregunta “por supuesto que sí, mi amorcito,
es así como me siento en este momento” responde Guillermo “¿cómo sigue “esto”?
continúa Pedro mientras sonríe enamorado “no va a ser fácil, tenemos que
solucionar cada uno sus historias, vos con Camila y yo con Ana, pero juntos
porque no pienso separarme de vos cielito” y Guillermo le sonríe en reflejo.
Ambos
se levantan y se visten para desayunar, no pueden dejar de mirarse y regalarse
caricias, esa nueva complicidad los seduce y los atrae a cada momento. Dos
seres enamorados, entrelazados a través de las miradas, “cielito, tenemos que
pensar bien lo que vamos a hacer” le comenta Guillermo preocupado “yo sé bien
lo que tengo que hacer mi amor, las dudas se disiparon, los miedos también” le
responde Pedro sonriendo, “tenemos que volver y enfrentar lo que se nos venga” agrega
Guillermo “no me importa, ahora que estamos juntos vamos a cuidar uno del otro,
pero no regresemos todavía quedémosnos un
día más, ¡por favor!” suplica Pedro y Guillermo no puede negarse, toma su
mano y la acaricia suavemente mientras le sonríe en aceptación de su pedido.
Durante el día arreglan la casita, Guillermo cocina y Pedro se acerca por
detrás queriendo probar lo que prepara, lo toma del rostro y lo atrae besándolo
desesperado “se quema lo que cocinas” le advierte Pedro y en un movimiento
rápido Guillermo apaga el fuego para luego arrastrar a Pedro hasta la
habitación. Las horas pasan, la noche llega y saben que cuando amanezca deberán
partir para afrontar lo inevitable, pero juntos serán invencibles porque ya
nada podrá separarlos.
Continuará...
¡Me encantó! Juli, adoro tu "Audiencia".. como te dije en la página eso era exactamente lo que quisimos ver en la pantalla grande! Mil gracias por regalarnos este recomenzar tan bonito, tan diferente a la crueldad que vimos.. ¡Abrazote Guilledrista! ... Y no dejes de escribir..
ResponderEliminarQue belleza juliana que belleza de capitulo la noche que siempre soñamos vos la haces realidad con la magia de tu maravillosa pluma , como se hace para agradecerte ?? ya no tengo mas palabras la emoción me gana , abrazo inmenso !!!! mariana
ResponderEliminarJuliana, desde el dìa uno me convertiste en adicta de audiencia y este encuentro, esta trama simplemente es perfecta amiga, no tengo otra palabra para definir esta historia ni este cap. Te quiero con el alma. Gracias.
ResponderEliminarJuliana, què encuentro! no se puede decir demasiado, pero los dialogos y la entrega disipando toda duda entre ellos y todo miedo, me encanta! Es lo que merecen, estar juntos. Hermosos capìtulo. Marlene Rodrìguez
ResponderEliminarJuliana!! La noche que siempre pensamos, lo que nos imaginamos vos lo haces realidad..Me encanto Audiencia!! En espera el proximo!!Gacias!!
ResponderEliminarEstoy super emocionada... Esas frases puestas en un contexto tan bello... Ese lugar resignificado en algo mucho más agradable, apacible. El inicio de amor lleno de esperanza. Me late fuerte el corazón!
ResponderEliminarjuliana total y definitivamente enamorada de tu fic.....como se puede contar una noche de furia y pasion de manera tan exquicita ,tenes una manera de describir estas situaciones como nadie ,rendida de admiracion plena y total..gracias amiga me alegraste la noche besos y te quieroooo ..majo
ResponderEliminarQ puedo decirte. Hermoso y super tiernos al momento de las confesiones. Los amo c el alma.
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