Audiencia - Parte XIV El Regreso

El
amanecer los sorprende, el sol asoma lentamente, Guillermo está despierto desde
hace varias horas pensando como resolverá sus asuntos con Ana. Observa a Pedro
dormir, tan relajado, con su semblante tan pacífico, ajeno al dolor y quiere
poder evitarle lo que vendrá pero tanto él como su amor deberán enfrentar
situaciones complejas para lograr estar juntos. Pedro se despereza y abre esos
hermosos ojos para clavarlos en la mirada de Guillermo, sonríe y el mundo se
transforma en un lugar mejor para vivir “como no amarte con la misma intensidad
que me regalas con cada mirada” piensa Guillermo y acaricia ese rostro
angelical “Buen día precioso” le dice embobado, “Buen día mi amor, ¿hace rato que estas despierto?” le
consulta Pedro, “no, cielito, una hora más o menos” le miente Guillermo “estas
preocupado ¿no?” indagándolo con sus ojos “me espera un día bastante complicado
precioso, no solo debo hablar con Ana sino también con mi hijito, Fabián, él no
sabe de mi inclinación sexual y temo herirlo tan profundamente, que luego solo
sienta desprecio hacia mí” y desvía la cabeza hacia al costado sumiéndose en
una gran tristeza. Pedro no soporta ver a Guillermo de ese modo, trata de
reconfortarlo “eso no va a suceder mi amor, porque Fabián te adora, quizá al
principio sea duro para él pero lo entenderá, no tengo dudas de eso” y hunde su
rostro en el cuello de Guillermo besándolo, “lo sé cielito, pero es difícil
para mí hacer algo así, siempre me preocupé de que nunca se revelara esa parte
de mi vida privada para resguardarlo de cualquier tipo enfrentamiento o
situaciones incómodas y ahora no se bien como haré para explicarle” cierra los
ojos y suspira, Pedro acerca sus labios para besar sus párpados “no te tortures
ahora con lo que pueda llegar a decirte, no saques conclusiones apresuradas,
Fabián es grande y quizá le duela la confesión pero no cambiará el amor que
siente por vos Guille” se abrazan y quedan un largo rato de ese modo sin
moverse. Luego deciden levantarse para desayunar, gracias a Maidana cuentan con
víveres para prepararse un rico café con tostadas, Pedro silva feliz mientras
ordena todo, Guillermo lo observa de lejos contemplándolo a cada paso, aún le
cuesta creer que Pedro sienta ese amor tan grande que le demostró esos días,
por él. Al fin puede decir que se siente completamente pleno y afortunado, la
vida le ha demostrado que no era tarde para él que no importa la edad lo que
tenga que suceder, sucederá y está seguro que ese acto de fé lo ha llevado
hasta Pedro, hasta el amor de su vida. Pedro lo descubre observándolo “¿estás
bien, mi amor?” le pregunta inquieto “sí, cielito, nunca estuve mejor pero
tanta felicidad me alarma” y Pedro estalla en una carcajada “ay Guille,
disfrutemos este momento sin dudas ni miedos, “esto” es lo único importante
ahora” haciéndole ese gesto con la mano que los abarca y lo llama a la mesa. No
pueden dejar de recorrerse con la mirada y Pedro lo toma de la mano haciendo
estremecer a Guillermo, ese gesto desconocido para el abogado hizo latir fuertemente
a su corazón, Pedro y su dulzura, esa tranquilidad que traspasa y que se
instala generando bienestar, esa sensación de haber llegado a casa luego de un
largo recorrido por caminos sinuosos, esa conexión inexplicable con ese ser
maravilloso que le enseña en cada caricia una nueva forma de amar y se descubre
amándolo no solo con el cuerpo sino también con el alma. La lancha llega y
ellos están prestos a salir, dan un último vistazo a la casita maltrecha y
marchan pensando en volver, durante todo el viaje se mantienen uno apoyado en
el otro sintiendo el calor emanar de sus cuerpos y evitan mirarse para no
invitar a la tentación a instalarse entre los dos, se van aproximando al
puerto, desembarcan y Guillermo toma al celular para hablar con Beto pero Pedro
lo detiene “tengo el auto en el estacionamiento” le informa “bien, vamos” le
dice Guillermo. Ya en el auto el nerviosismo es evidente “¿te dejo en tu casa o
vamos al estudio?” le consulta Pedro “no, dejáme en casa, no se puede atrasar
lo inevitable, y vos deberías hacer lo mismo. Camila debe estar esperando una
explicación, ¿Qué le vas a decir?” y el rostro de Pedro se llena de
interrogantes “no lo sé, la verdad supongo, ya la herí lo suficiente pero tengo
que sincerarme con ella” y sus ojos se pierden en los de Guillermo mientras
espera que el semáforo cambie a verde, Guillermo lo acaricia “puedo ir con vos,
si me lo pedís” le ofrece “no, Guille, no puedo someterte a eso porque vos
tenes que resolver lo tuyo también, anda tranquilo y más tarde hablamos” y
arranca para hacer un par de cuadras más y detenerse en la entrada de la casa
de Guillermo. Se quedan allí, buscándose con los ojos, Guillermo se acerca
lento para tomarle la cabeza y besarlo por su frente y luego por sus mejillas,
se detiene un instante allí para luego abrazar a Pedro “no importa cuán difícil
y doloroso sea este proceso porque lo único que realmente me reconforta es
saber que vamos a estar juntos al final” le confiesa Guillermo y Pedro le
responde estrechándolo aún más contra su cuerpo. Guillermo se deshace del
abrazo y sale del auto, no quiere siquiera voltear a mirar a Pedro porque
regresaría a su lado para huir con él. Pedro lo ve partir sintiendo que la
ansiedad se hace presente, y enciende el auto para emprender la marcha hacia su
departamento.
Guillermo
ingresa a su casa donde lo espera Ana completamente borracha “Ahhhh ¡el
doctorcito se acordó donde vivía!” apenas se le entiende lo que dice “Ana, ¡por
favor dejá esa botella mujer! ¿Qué queres morir ahogada en tanto alcohol?” se
acerca a ella para quitársela “¿ahora me abandonas por tu socio? Dale
confesámelo Guillermo, ¡ya lo sé todo!” y lo mira destilando rabia, odio hacia
él “y si lo sabes ¡mejor Ana!, me allanas el camino para terminar con esta
farsa con esta mentira que nos está destruyendo a los dos” su voz se quiebra “y
Fabián ¿dónde está?” pregunta mientras lo llama “tu hijo se enteró de todo y se
fue querido, pero ¿qué te crees que no iba a reaccionar mal?” Guillermo
palidece y encara a Ana tratando de controlarse “¿vos le dijiste? ¡Ana,
contestáme! ¿se lo dijiste?” y Ana lo mira horrorizada no sabe qué responder
“se me escapó Guille, estaba enojada despotricando contra vos y ese chiquito,
tu socio y Fabián me escuchó” Guillermo se toma la cara con las dos manos
tratando de calmarse pero siente que el mundo se fue a sus pies, la
desesperación lo invade, no sabe qué hacer no sabe que decir. Ana solloza
disculpándose “Guille perdonáme, no sabía lo que hacía” pero Guillermo a pesar
del dolor recupera la templanza para finalizar la charla con Ana “esto se
termina acá Ana, mañana Gaby se ocupará del divorcio. No quiero volver a verte,
sólo nos encontraremos para firmar los papeles, la casa te la dejo a vos y a
Fabián pero ya no pienso seguir con esto que me asquea, demasiado tiempo esperé
para hablar con mi hijito y ahora todo se vuelve en mi contra” y sube a su
habitación “no te va a ser tan fácil dejarme Guillermo, no voy a dejar que me
abandones así por un tipo, ¡yo te dí 20 años de mi vida!” le grita y Guillermo
solo le responde “tiraste a la basura esos 20 años y sólo puedo sentir
desprecio por vos Ana, ni siquiera me das pena, no te odio porque criaste a
Fabián conmigo pero me traicionaste no solo a mi sino también a Fabián al
herirlo con una verdad que me correspondía decírsela” y entra a su habitación
para tomar un bolso y guardar todo lo que necesita, sale de su casa con los
gritos de fondo de Ana y decide caminar hasta que toma el celular para ubicar a
su hijo, sin esperarlo lo atiende y Guillermo se apura a hablar “Fabián, hijito,
tenemos que hablar por favor necesito que me escuches, andá al estudio que te
espero ahí” del otro lado del teléfono no se escucha nada hasta que por fin
habla “está bien” dice Fabián y luego corta.
Pedro
llega al departamento, se arma de coraje e ingresa, camina hasta el comedor
para ver a Camila acostada en el sillón, se le acerca despacio “Hola Cami, acá
estoy para que hablemos” comienza a decirle y ella se levanta, cuando lo mira
su rostro está completamente desencajado y sus ojos totalmente hinchados de
tanto llorar “¿ahora querés hablar? ¡Sos una basura Pedro!” le grita sin piedad
“¿de qué mierda queres hablar? De que me dejaste por tu socio, por ese puto de
mierda, ¿eh?” Pedro la mira sorprendido, no se esperaba algo así, que lo
encarara de ese manera “por favor Camila, no nos agredamos, tampoco hables así
de Guillermo por algo que es culpa mía” intenta calmarla “¿culpa tuya? A ver
explícame porque es culpa tuya Pedro porque no lo entiendo, acaso ¡¿te gusta
ese tipo?!” lo mira con repugnancia, Pedro trata de encontrar las palabras para
esclarecer todo sin generar más conflicto, no desea herirla pero evidentemente
no podrá evitarlo “Cami, yo no sabía que me pasaba, no entendía hasta que fue
demasiado tarde. No debería haber llegado tan lejos con el tema de casamiento y
te pido perdón por eso, pero yo me enamoré de él” su voz temblaba pero
necesitaba que lo escuchara, y Camila estalló “¡te odio Pedro! ¡A vos y a ese
Guillermo, son una basura, me dan asco! ¿Cómo pudiste hacerme algo así?”
gritaba y lloraba, Pedro trataba de abrazarla pero ella lo rechazaba “¡no te me
acerques, no me toques!” le advertía “Camila no quiero que terminemos así, por
favor hablemos” insistía Pedro “no quiero saber nada más de vos Pedro, ¡andate
de acá!, ¿me queres explicar cómo voy a mirar a mis amigos, a mi familia? Me
arruinaste la vida” y sale para la habitación y Pedro la sigue “ahí tenes tus
valijas, quiero que te vayas de este departamento” y se saca la alianza para
tirársela en la cara “Nunca quise lastimarte, perdóname por favor” le ruega
Pedro “¡como pude estar tan ciega!, si no hubiese sido por Ana jamás me hubiera
enterado de la verdad” Pedro la mira desconcertado, la mujer de Guillermo se
había adelantado destruyendo toda posibilidad de hablar con Camila para explicarle,
no había nada más que decir “espero que algún día podamos hablar de esto, me
duele terminar así porque te quiero pero no es el momento, lo siento” y toma
sus valijas para salir, Camila lo sigue “mi papá está muy enojado con vos, no
te descuides de él Pedro” le advierte y antes de partir Pedro le deja las
llaves. Camina lento hacia su auto, siente un profundo dolor en su pecho, no
quiso parecer un insensible pero las cosas están dadas así. Va manejando y
abruptamente se cruza un auto en su camino que lo obliga a frenar de golpe,
cuando baja para enfrentar al conductor tres hombres salen del otro auto y
entre ellos reconoce a Moravia padre de Camila “¡Orestes!” le dice asombrado
Pedro “con vos quería hablar” lo encara directamente “así que ahora te gustan
los hombres ¿no?” Pedro comienza a sentirse incómodo “ese es un asunto mío” le
responde ofuscado “no querido, vos te ibas a casar con mi hija, pero ¿Quién
mierda te pensás que sos para arruinarle la vida de esa forma?” nota que los
dos hombres se le acercan de a poco “yo no quise lastimarla, este tema es
personal y no pienso hablarlo con vos” cuando trata de llegar al auto lo
detienen “vos no te la vas a llevar a arriba, putito” sin esperarlo los hombres
se le vienen encima y comienzan a golpearlo “no lo maten, no tengo ganas de
explicarle a mi hija que le pasó a este tipo” les advierte Moravia y luego de
dejar a Pedro tirado se marchan. Como puede llega a su auto y toma el celular
para ubicar a Guillermo “¡por favor atendéme!” ruega mientras siente que pierde
el conocimiento.
Continuará...
Juliana querida, !què decirte ya!, me atrapaste desde el Cap 1, escribes cada dìa mejor, es magistral la descripciòn de sentimientos y sensaciones y este final de Cap me mata, ¿ comenzarà un policial?. Gracias genia amiga colega, genial.
ResponderEliminarAbrazote guilledrista.
Gracias amiga querida, emocionada como todas ustedes por poder expresar en palabras lo que mi corazón quiere gritar a los cuatro vientos. Muchas gracias por tus palabras, un verdadero mimo al alma!! Besos
EliminarNoooo!!! No nos podes dejar asi!!!!!! Juliana que buen camino tomo esta historia of encanta!!! Mujer!!! Por favor! Que esto siga pronto!!!! Barby
ResponderEliminar¡Ay Juli! Tu fic me tiene atrapada de pies a cabeza.. Es una fic generosa en todos los sentidos.. Te adoro por ese estilo tan sanador.. yo te leo distendida, como los niños cuando se saben en buenas manos y confina.. Me entrego a tu creación de lujo y leo lo que siempre quise ver en la pantalla. Amé esas palabras de Guillermo y por eso las elegí para la viñeta de la página...“no importa cuán difícil y doloroso sea este proceso porque lo único que realmente me reconforta es saber que vamos a estar juntos al final”.. ¡Te adoro Juli!
ResponderEliminarGracias querida Guillermina, son palabras del alma, palabras que sanan, palabras que invitan a soñar y que nos hacen crecer con amor!! Abrazo grande amiga!!
EliminarJuli un maravilloso capítulo lleno de desiciones para seguir la vida llena de AMOR. Gracias por esta historia.
ResponderEliminarAyyyy qué final!! Pobre mi Cielito =( Esperemos que lo auxilien pronto!
ResponderEliminarJuliana que hermoso capìtulo! Todo lo que quisièramos haber visto en la tele, con lògica, ternura, dificultades, amor, intriga! Con los vaivenes y sorpresas propios de la vida, pero con finales .merecidamente felices para ellos y nosotras. Gracias por escribirlo. Marlene Rodrìguez
ResponderEliminarmaravilloso capitulo juli como siempre nos tenes acostumbradas!!! ese decidirse a luchar contra todo y todos por ese inmenso amor me conmueve!!! felicitaciones cada dia escribis mejor!!! mariana
ResponderEliminarjuliana ESTE CAPITULO ESTA EN EL ORDEN DE LOS PEDAZOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO DE CAPITULO nena no podes mas con tu genialidad no dejes de escribir nunca porque muero te quiero brujis majo
ResponderEliminar