CELOS - PARTE 3 - UNITARIO.

Guillermo y Pedro
trabajan arduamente en el estudio, los casos han aumentado generando
satisfacción en todos pero el mundial ya se instaló y Pedro como buen fanático
del futbol no se ha perdido ningún partido, Guillermo no logra entender del
todo ese afán de convertirse de un día para otro en un experto futbolero cuando
en todo el tiempo que llevan juntos no le ha prestado atención a ningún juego
en particular.
- Pero Guille, es la
copa del mundo, varios países se juegan todo por ser el mejor y ganar la copa –
le explica Pedro
- La verdad no
entiendo, de golpe la gente se vuelve más patriota que nunca, ¿sólo por un
partido? Sinceramente no logro comprender ese fanatismo. Además la vida no
cambia, ni se modifica por eso querido, hay que seguir laburando, seguir
pagando las cuentas, yo no veo la diferencia – establece su punto de vista
Guillermo
- Pero ¡qué amargo
que sos!, la camiseta mueve pasiones, ¿nunca hinchaste por un equipo de futbol?
– le pregunta Pedro casi alterado
- No, no pertenezco a
ningún club, no me interesa, no tengo ambición de juego, ahora ¿Qué se le puede
ver de atrapante a 22 tipos corriendo detrás de una pelota? – le pregunta
irónico
Pedro no cabe en su
cuerpo de la estupefacción que le genera semejante pregunta - ¡No son 22 tipos
corriendo detrás de una pelota Guillermo! Es el juego, es la adrenalina, la
sensación de tener al alcance de la mano la gloria, hacer vibrar a todo un país
con la posibilidad de un gol, que todos se unan por una sola bandera y que no
existan las diferencias porque lo que importa es el país – y se emociona al
decir todo esto
Guillermo lo mira
incrédulo – Pedro, ¿vos estas llorando? – y comienza a reírse
Pedro se gira y se
pasa la mano por los ojos - ¡No!, no estoy llorando, no te burles de mí – le
dice fastidioso
- Bueno calmate, pero
es ridículo que llores por el futbol. Entiendo que exista gente muy fanática y
loca pero tampoco es para tanto – y no puede dejar de reír
-¡¿Viste como sos?!
Claro, porque si se trata de algo que te apasiona lo defendés con uñas y dientes,
pero como es algo que a mi me interesa, le restas importancia – Pedro sale
ofendido del despacho de Guille y se va a la cocina a prepararse un café.
Guillermo queda
confundido, trata de entender que fue precisamente lo que disgustó a Pedro pero
solo piensa “la gente está muy loca” y sigue en lo suyo. Guillermo continúa
compenetrado con los casos y cuando se da cuenta de que Pedro no regresó a su
despacho empieza a dudar de lo dicho “¡no puede ser que se haya enojado por
eso!” se dice a si mismo, y se levanta buscándolo por el estudio, luego en la
cocina y le pregunta a Cuca - ¿viste a Pedro? –
- Sí, querido, se fue
a ver el partido de Chile – Holanda ¿por qué? – le contesta Cuca
- ¿Se fue? ¡No me
dijo nada este chiquito! – dice Guillermo perplejo
-¿Vos peleaste con
él? – le pregunta en tono inquisidor Cuca
- No, ¿qué pelea? Se
ofendió porque le dije que no entendía el fanatismo alrededor del futbol –
responde relajado
- Ay Guille, que a
vos no te guste el futbol no significa que el resto no pueda sentir pasión por
eso, además juega el equipo de su país y vos lo dejaste solo – y Cuca mueve la
cabeza de un lado a otro en señal de reproche
- Ah bueno, ahora
todos se ponen en contra mía, que haga lo que él quiera pero que no me arrastre
a su lado por semejante pelotudez – y sale enardecido hacia el despacho, no
puede creer el tupé de Pedro “yo te voy a agarrar ofendidito como estas en
casa, y vas a ver” piensa mascullando su bronca.
Después de unos 10
minutos no puede concentrarse en nada, le molesta esa actitud infantil de
Pedro, pero más que nada el hecho de que se haya ido sin avisarle, le parece
demencial, no tiene sentido seguir en el estudio así que toma sus cosas y
decide regresar a casa. Al llegar, ve a Pedro compenetrado con el partido, no
vuela una mosca, y Guillermo que trae un humor de perros no piensa hacérsela
fácil.
- ¡Ah que bonito!, yo
laburando quemándome la cabeza con los casos y el señor prendido a la tele – es
el saludo que le dedica
Pedro ni lo mira,
tampoco hace ademán de hablarle, su interés radica en otro tema. Guillermo deja
las cosas en la mesa y se vuelve hacia Pedro – ¿No me va a contestar? –
Nada, ni una sola
palabra sale de sus labios. Guillermo entrecierra los ojos y luego mira la
pantalla del televisor - ¿Quién juega? – le dice buscando calmar los ánimos. Lo
único que consigue es que Pedro le pase el Fixture con los partidos pero aún
así no lo mira. Guillermo revisa y no entiende nada, lo tira sobre la mesa y
luego se sienta en el sofá.
Pedro suspira,
gesticula, insulta por lo bajo, se levanta y se vuelve a sentar, se pasa una
mano por el cabello, el nerviosismo es evidente y Guillermo lo observa, le
parece fascinante todos esos estadíos juntos en una sola persona y todo por un
partido, aunque no puede evitar pensar en lo hermoso que se ve. Luego desvía la
mirada nuevamente al televisor y se detiene en cada jugador, en el réferi y sin
pensarlo, lanza un comentario fuera de lugar.
- ¡No sabía que los
jugadores usaran una camiseta tan ajustada, desde acá puedo verles los
abdominales marcadísimos que tienen!-
Y mira embobado sin
poder creerlo, Pedro al escucharlo siente una gran indignación, pero sabe que
solo quiere provocarlo con lo cual opta por no responderle. Guillermo continúa
con su fachada – la verdad que esos pantalones cortos también están bastante
ajustados, interesante – en realidad no le habla a Pedro, habla en voz alta
llamando su atención.
Pedro se mueve aún
más inquieto, el equipo chileno tiene la pelota y arremete en el campo
contrario – ¡Vamos carajo! – se le escucha gritar, pero en ese momento el
jugador es interceptado por otro jugador del equipo holandés y lo derriba al
suelo. Pedro se levanta violentamente emitiendo toda clase de improperios.
Guillermo lo mira y
acota - ¿no fue penal eso? –
Pedro siente que la
sangre se le agrupó inmediatamente en la yugular y lo mira destilando fuego por
sus ojos, tiene unas ganas de hacerlo callar pero sabe que sería
contraproducente, de repente Holanda tiene la pelota y llega al arco
Goooolllllll grita el periodista deportivo. Pedro se toma la cabeza con las dos
manos despotricando contra el televisor - ¡Noooooooo! – se le escucha gritar de
indignación.
Guillermo va desde
Pedro al televisor y viceversa, no opina porque evidentemente el horno no está
para bollos. Pedro ladea la cabeza no pudiendo creer lo acaba de ver. Falta
poco para el final, Guillermo se mantiene callado contemplando el devastador
resultado, por un lado le resulta cómica toda la situación, como si se tratara
de vida o muerte pero por otro lado siente pena ante tanto sufrimiento que vive
Pedro. Sigue chequeando a los jugadores y lanza otro comentario fuera de lugar.
- ¡Que buen cuerpo
que tiene ese jugador, por favor! – mirando ahora con los ojos como platos
Pedro trata de no
inmutarse pero mantiene la quijada tensa al punto de casi hacerla rechinar. No
le quita los ojos a la pantalla hasta que de golpe Gooooooool otra vez de
Holanda y se levanta para irse a la cocina a gritar su bronca. Guillermo ríe
ante la reacción de Pedro pero no quiere provocarlo así que ni siquiera se
mueve, Pedro regresa sumamente tenso a sentarse, no queda prácticamente nada
para que termine el partido, se nota el aire denso, Guillermo mira el techo y
alrededor y finalmente el réferi da la pitada final concluyendo el partido.
Ninguno habla pero como Guillermo no puede con su genio, ni su cinismo, ataca.
- ¿Por esto me dejas
plantado en el estudio con todo el trabajo que hay? –
Pedro respira
profundamente para enfrentarlo – Realmente no es momento para que me reclames
nada, Guillermo. Te sugiero que hablemos mas tarde – le dice con todo el
control del cual es dueño.
- No, querido. Vamos
a hablar de esto, ¡ahora! – le contesta en tono sobrador
Se miran largamente,
desafiándose, hasta que Pedro explota - ¿Qué mierda queres de mí Guillermo? ¿Te
gusta verme sufrir, te excita? Siempre hacemos lo que vos queres, pero resulta
que si quiero hacer algo solo, ¡el señor se molesta! No tengo que pedirte
permiso para nada Guillermo, no soy un objeto que lo movés de aquí para allá
cuando se te canta. ¡Me cansé, me harté! – y se levanta tomando su chaqueta
para salir de un portazo.
Guillermo queda
helado, pero se da cuenta que se sobrepasó, decide no llamarlo y se dirige a la
cocina para preparar el almuerzo cuando Pedro se calme volverá quizá compelido
por el hambre. Luego de casi una hora de deambular tratando de despejar la
cabeza, Pedro regresa, apenas abre la puerta siente el aroma proveniente de la
cocina y el estómago reclama, ingresa y ve a Guillermo sentado comiendo -
¿Tenes hambre? – le consulta.
- Sí, bastante –
- Sentate que ahora
te sirvo – Guillermo se levanta y busca cubiertos, un plato y una copa.
La comida se
desarrolla sin que ninguno hable, la vista clavada al frente, no hay nada que
decir. Cuando ambos terminan, Pedro hace ademán de recoger los platos pero
Guillermo lo detiene – Dejá, yo me ocupo – y luego de levantar todo comienza a
lavarlo. Pedro se dirige al living y se sienta observando el Fixture, a los
pocos minutos Guillermo está ahí – ¿Sabías que Chile pasó a octavos? – le
comenta
- Ah mira vos, que
bien, felicitaciones –
- Argentina también
pasó a octavos, quien sabe, por ahí nos encontramos en la final – y le sonríe
- Eso sí que sería
interesante - y le sonríe en respuesta
pero en ese momento suena el celular de Guillermo.
- ¿Matías? ¿Cómo
estás? –
Pedro al escuchar ese
nombre siente que los vellos de la nuca se le paran, siente un rechazo
automático contra esa persona.
- Sí, claro, ¿te
parece que nos encontremos en unos 15 minutos en el estudio? -
Pedro lo mira
incrédulo, encima que tuvo que soportar que Guillermo se le ría en la cara,
luego que se comportara insoportablemente durante el partido, ahora se va para reunirse con Matías, ¡increíble!
- ¿Para qué te llama
Matías? – le pregunta inquisidor
- Tiene un problema y
necesita ayuda –
- Y vos corres a su
lado para asistirlo ¿no? –
Guillermo puede oler
los celos de Pedro – No empecemos de nuevo con tus celos por favor –
- ¿Mis celos? Como te
gusta mofarte de mí, Guillermo, te acompaño-
- No, dejá, acaso
¿vos no querías ver todos los partidos del mundial? Bueno ahora en un rato
empieza Camerun – Brasil, quédate en casa y disfrutalo, nos vemos más tarde – y
sale de la casa sin permitirle a Pedro la posibilidad de discutirlo.
El partido empieza y
lo que menos hace es mirarlo, no puede evitar caminar de un lado a otro
sintiendo la bronca crecer, el nerviosismo. Siempre que discuten aparece Matías
como si pudiera oler que entre ellos hay un problema y lo peor de todo es que
Guillermo corre a verlo. Pero no quiere actuar arrebatadamente, la última vez
que lo hizo se esguinzó un pie, aunque eso le dio lugar a una reconciliación
única entre él y Guillermo, pero tiene que pensar antes de actuar. El tiempo
transcurre lentamente, ya no aguanta y toma el teléfono para llamar al estudio-
- Hola, ¿Cuca? –
- Hola nene, ¿cómo
estás? –
- Estoy bien Cuca,
decime ¿Guillermo sigue reunido con Matías? –
- Sí, querido pero
vos no te preocupes porque ya le advertí a Guille que no se le ocurra nada raro
que ese chiquito y además Beto los está vigilando –
Pedro no puede evitar
lanzar una carcajada ante la confesión de Cuca pero se lo agradece de corazón –
Gracias Cuca, por favor no digas a Guille que llamé –
- Quedate tranquilo
querido, de mi boca no saldrá nada, chau lindo-
Y luego de despedirse
Pedro se siente un poco más calmado pero no del todo. El tiempo transcurre, el
partido está por terminar y siente las llaves, Guillermo ingresa-
- ¿Y? ¿Cómo fue el
partido? –
- Gana Brasil, ¿todo
bien con Matías? –
- Sí, ya resolvimos
el problema –
- ¿Por qué me dejaste
fuera? Podría haberte ayudado – insiste Pedro
- Porque no Pedro,
vos estabas ocupado, Matías me llamó a mí, punto –
- Ah claro, te llamó
a vos. Pero ¿vos le aclaraste a ese tipo que no te moleste más? –
- No empecemos otra
vez con lo mismo –
- ¿Perdón? ¿A qué te
referís con lo mismo? –
- A esta situación
Pedro, pareces Ana – y en ese momento incurre en el error más garrafal que
podría haber cometido
-¡¿Qué?! ¡¿Me estas
comparando con Ana?! Esto es inaudito – Pedro siente explotar por dentro
- Disculpame no quise
decirlo así, no fue mi intención –
- A ver explícame, de
qué manera querías decirlo – lo mira aniquilándolo con los ojos
- Pedro no sigamos
peleando, por favor –
- Si realmente me
parezco a Ana, entonces tenes un pequeño problema Guillermo porque seguís
eligiendo mal, yo no tengo porque aguantar todo esto – y sube la escalera
indignado, al llegar a la habitación busca un bolso y empieza a guardar ropa
Guillermo sube y se
encuentra con el panorama - ¿Qué haces Pedro? – le reclama
- Me voy, me cansé de
todo, de pelear con vos, de que te burles de mí, hoy lo único que hiciste fue
reírte en mi cara por el tema del futbol, después tuve que soportar tus
comentarios acerca de los jugadores que “qué bueno que está este” o “que
ajustado usan las camisetas”, después Matías y encima ¡ahora me comparas con
Ana! No puedo creerlo, me voy porque evidentemente no congeniamos, no hacemos
más que discutir y ……… -
Cuando Pedro quiso
seguir, Guillermo que hasta ese momento escuchaba sin intervenir, se le acercó
sin dejar de mirarlo y le tomó el rostro entre sus manos para hundir su boca en
la de él, el beso al principio fue suave pero luego se volvió intenso,
Guillermo buscó la lengua de Pedro para acentuar el beso y aunque Pedro quería resistirse
nunca logró hacerlo, trataba de no responderle pero era una ardua tarea.
Guillermo movió una de sus manos a la cintura de Pedro y la otra mano abarcó su
nuca, no paraba de besarlo y comenzaron los gemidos de un lado y otro, Pedro se
animó lentamente a abrazarlo pero no parecía del todo convencido. Guillermo lo
notó y apretó el cuerpo de Pedro al suyo con más vehemencia, mientras lo
acariciaba moviendo la mano de la nuca al cabello. Luego comenzó besarle el
cuello, Pedro ya estaba totalmente entregado a sus besos y caricias, y Guillermo
comenzó a desabrocharle uno a uno los botones de su camisa sin dejar de
estrecharlo, se la quito de un solo movimiento besándolo por todo su pecho,
luego lo giró para besarlo en la espalda y volvió a su boca. Termina de
desvestirlo al mismo tiempo que se desviste él, sin que Pedro se diera cuenta
yace de espaldas sobre la cama y Guillermo devora cada centímetro de su piel,
solo puede responder con gemidos y jadeos, nunca nadie lo amó de esa manera,
nunca se dejó amar así pero Guillermo lo redescubre cada vez que le hace el
amor, y avanza sobre su cuerpo sin restricciones, incendiando cada recoveco con
su lengua. Se reclaman sin remedio y se poseen con la misma intensidad que
siempre lo hacen, no se dan tregua y Guillermo en un hilo de voz acercando sus
labios al oído de Pedro le confiesa “Te amo cielito, no puedo vivir sin vos, te
amo” y ambos se derraman concretando ese amor que los une.
Pedro descansa en el
pecho de Guillermo, solo caricias alrededor, adora esos momentos en que pueden
perderse en la ternura, en que solo hay espacio para la devoción que sienten
uno por el otro. Guillermo revuelve el cabello de Pedro y besa su frente.
- ¿Me vas a dejar? –
le pregunta Guillermo
- No sé, lo estoy
pensando, todo depende de cómo te comportes de ahora en más – le plantea con
seguridad
- ¿Estoy castigado? –
se sonríe al preguntarlo
- Sí, el castigo
consiste en ver todos los partidos que Chile y Argentina conmigo desde ahora. Y
si llego a escuchar algún comentario lascivo acerca de los jugadores, te juro
Guillermo ¡que te saco tarjeta roja! – y lo mira apuntándole con el dedo índice
Guillermo ríe a
carcajadas – Está bien cielito, prometo portarme bien – luego lo mira serio -
¿Dónde pensabas ir sí me dejabas? -
- Por un momento
pensé en Beto pero está con Gaby, Marcos ni loco y de golpe se me vino a la
mente Diego, quizá él no tendría problemas en recibirme en su casa – haciéndose
el desentendido
Guillermo se tensa –
Así que, ¿Diego? –
- Si, me dejó su
número de celular por si alguna vez quería tomar un café con él. Y tal vez lo
haga, cuando vos tengas una reunión con Matías, yo llamo a Diego y me tomo un
café con él –
- Mira Pedro, no me
provoques porque esto sino ¡explota! –
- Ahhhh ¿viste que
lindo que es? – le dice triunfador
- No sé a qué te
referís –
- Eso mismo que
sentís ahora, me pasa a mi cuando me dejas sólo para irte con Matías,
interesante ¿no? –
- Vos sos un
atorrante de primera, ¡te gusta hacerme sufrir! –
- No más de lo que
vos me haces sufrir a mí –
- Te amo cielito –
- Yo te amo más, mi
amor –
Y se acurrucan
olvidando las peleas vividas, así será siempre, lo saben bien pero tienen la
certeza de que el amor todo lo supera.
FIN
Juliana querida, qué lindo es leerte, una historia llena de ingenio, celos y el Amor que todo lo vence con la excusa del mundial. Qué decirte que no te diga siempre, adoro leer todo lo que escribes amiga.
ResponderEliminarMe encantóooo. Besos del alma.Gracias.
Ay me mori de amor Juliana!!! Preciosa historia. Este Graziani no puede con su genio. Ese caracter parece que lo va a estropear todo, pero siempre termina rindièndose ante Pedro. Esos celos me vuelven loca. Divino capìtulo!!!
ResponderEliminarJuliana.. Que escritora impecable! Que estilo, que narración y que bien elegido el tema de este unitario. Los celos,siempre son un condimento exquisito.. Pero sumados a esa esencia "Graziani" se convierten en un elixir del deseo y la pasión. Gracias por dejarnos estas preciosuras en el blog. Nunca te detengas, seguí escribiendo que tenés un maravilloso don al igual que tantas otras maravillas que comparten su imaginación con nosotras. Te quiero con el alma y te mando un abrazo eternamente Guilledrista!
ResponderEliminarMe encantó!!!!!!! #GuilledroMundialista era el ingrediente que nos faltaba, seeeeeeeeeee, yupiiiiiii!!!!
ResponderEliminarAmo estas historiassss graciasssss :-) :-)
ResponderEliminarQue padecimiento los celos Juliana! Pero traen esas reconciliaciones furiosas y apasionadas que nos dejan tranquilas...parece que siempre serà asì.Lindìsima historia. Espero que pronto sigas con otra, tan bien que escribis- Gracias. Marlene Rodrìguez
ResponderEliminarDivinos Juliana!! Esos celos les vienen geniales a estos hombres, los llevan luego a paraísos impensados para los mortales!! Espero que arrancas pronto con otro de tus hermosos relatos!!Gracias!!
ResponderEliminarQue alegria entrar a la pagina y encontrar esta historia! Hermosa Juli, prontito la proxima por fa! besos!!!
ResponderEliminarBuenísima, me encantó esta historia. Besos
ResponderEliminaramigaaaa la mejor version de celos de toda la historia ,la parte de pedro llendose lo mejor de lo mejor jajaja mi imaginacion volo por el aire y me pinto una sonrisa enorme,si me vieras...juliana millan no me canso de decirte dedicate a esto flaca sos lo mas!!!!!!!!
ResponderEliminarAhhh Juliana me encanto..estos celos son lo mas, y este Guille siempre gana, Pedro al fin se rinde a sus pies !!! Que lindo capítulo que escribiste..!!!
ResponderEliminarHermoso Juli como todo lo q escribis. Muero de amor cuando Pedro cela a Guille y este se enoja pero no puede estar lejos de su cielito mucho tiempo. LOS AMO A LOS DOS!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
ResponderEliminarJuliana me encanto!!! muy muy bueno...ahora pobre cielito ni tranquilo para ver el mundial lo deja este Guille!!! amo sus peleas y sus celos porque traen una reconciliacion para la historia!! amo tus unitarios! listo lo dije! Gracias Barby
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