
Pedro llega de tribunales, tuvo que
presentar un caso complejo pero todo salió a su favor así que se siente feliz.
Deja sus cosas en el escritorio y se va directamente al despacho de Guillermo
para comentarle como le fue, al ingresar descubre un panorama nada agradable.
Guillermo sentado en su sillón trabajando con la notebook y a su lado,
demasiado cerca está José que mira hacia la pantalla y eso no es lo peor, las
manos de Guillermo y José se rozan. Ambos se sobresaltan al ver a Pedro y José
inmediatamente se aleja, pero ya es tarde porque pudo observar muy bien cuan
cerca estaban
- ¡Pedro! Regresaste, ¿cómo te fue en
tribunales? – le dice Guillermo al notarle la cara
- Muy bien, y veo que por acá también
están muy bien – no puede ocultar el desagrado que le causa encontrarlo con
José
- Bueno, mejor me voy, Guillermo te
llamo más tarde – dice José tratando de zafar de la situación
- ¡Pero no José!, por favor quedate,
si el que está de más acá soy yo, evidentemente – le dice en tono muy irónico y
luego se gira para cerrar la puerta y dejarlos solos
- José quedate acá – le dice
Guillermo – esto lo arreglo en un minuto –
Sale del despacho buscando a Pedro
para encontrarlo en la cocina, lo mira de lejos antes de acercarse y puede
notar que está bastante enojado, muy celoso y eso le gusta. Ha evitado hacer un
escándalo pero es imposible disimular la bronca, no puede dejar de admirarlo en
su magnitud, tan hermoso pero tan posesivo al mismo tiempo.
- Ey, doctor, ¿Qué le pasa? – le dice
al fin sonriéndole
- ¡¿Qué me pasa?! Dejá de reírte de
mí Guillermo, cada vez que llego al estudio siempre hay un moscardón rondándote
– está muy ofuscado
- Me encanta cuando te pones así,
celosín – y se le acerca lentamente
- Ah ¿sí?, ¿te encanta? A mí también
me encanta verte tan celoso cuando Diego anda cerca –
- No me corras con Diego, además él
dejó muy en claro que le gustas así que estoy en todo mi derecho de ponerme
celoso si lo veo cerca tuyo –
- A ver déjame aclarar este punto,
vos sí podes ponerte celoso pero yo no puedo, interesante – dice al fin
pensando para sí
- ¡Es que vos reaccionas de una
manera querido!, sabes bien que no me gustan los escándalos –
- Ahhh bueno, ¿yo soy el escandaloso
Guillermo? Te recuerdo que la última vez que me viste con Diego armaste flor de
quilombo en el restaurante delante de un montón de personas, al menos yo no lo
hago en público –
- Mira como sos ¿eh? Me seguís
echando en cara el quilombo del restaurante, ya te pedí disculpas, le pedí disculpas
a tu amigo, ¿Qué más querés? –
- Nada Graziani, volvé al despacho
que dejaste solo a Miller –
- Cielito, por favor, no quiero que
empecemos otra pelea –
_ No voy a pelear, pero si llego a
ver a Miller rozándote siquiera un dedo, le parto la cara, ¿escuchaste? –
Guillermo asiente y le acaricia el
rostro suavemente como le gusta hacerlo, admirando esos labios carnosos – Esta
noche preparo unas ricas pastas y nos olvidamos del mundo, ¿te parece? –
Pedro sonríe ante la idea, le guiña
un ojo y lo ve partir de regreso al despacho. A pesar de esos momentos de tensión
de ver al objeto de su afecto rodeado de hombres, siempre logra reconfortarlo
con una sonrisa o caricia. Tiene muy en claro que no existe en el mundo
Graziani otra persona que no sea él, tanto han pasado juntos que estos pequeños
roces sirven para alimentar la relación y para ratificarla día a día. Se
distiende y prepara un café mientras se dispone a revisar otros expedientes. Pasan
20 minutos desde el aquel momento, y siente una extraña sensación que lo lleva
como un imán hacia el despacho, pero solo acerca el oído a la puerta impulsado
por la necesidad de escuchar que sucede y para su asombro se lleva una
sorpresa.
- Guillermo, no quiero incomodarte
pero es que tenía que decírtelo, aun así no me correspondas era necesario
expresártelo – le dice José
- Pero hombre, ¡no podés largarme
algo así y no esperar que me incomode! –
- Disculpame pero me es difícil
trabajar a tu lado y resistir este deseo de tocarte, de besarte –
- ¡Basta! Te pido por favor que no
sigas, Pedro está a pocos metros de aquí, pero ¿Qué queres? ¿Qué te golpee?
Porque ya me lo advirtió y yo como un boludo tratando de convencerlo de que son
injustificados sus celos – toma entre sus manos el rostro moviendo la cabeza de
un lado a otro
- Lamento lo de Pedro, pero yo no
puedo evitar lo que siento, tal vez si él no se enterara ¿considerarías la
posibilidad de vernos? –
Y antes de que Guillermo pueda
responder la puerta se abrió violentamente mostrando la figura de Pedro
completamente sacado, toma a Miller del cuello y lo golpea contra la pared, sus
ojos desencajados lo increpan sin piedad
- ¡¿Quién mierda te crees para
hacerle una propuesta así?! ¡¡Contestame!! –
Guillermo corre desesperado a su lado
para tratar de quitárselo de encima a José – ¡Por favor Pedro, soltalo! –
- No te vuelvas a acercar a Guillermo
porque te mato, ¿escuchaste? –
- Esto no va a quedar así Pedro, me
voy pero te aviso que acabas de agredir a un fiscal y … -
- Y ¡¿qué?! ¿Me vas a denunciar?
¡¡Cobarde!! Vamos afuera y resolvemos esto como hombres –
- Andate José, ¡pero ahora! – le
grita Guillermo mientras cómo puede retiene a Pedro
- ¡Soltame Guillermo que este no va a
zafar de mis puños! –
- ¡Basta Pedro! No seas irracional,
es un fiscal y no va a tener problemas en hacerte un sumario. ¡Por favor, ya te
pareces a Beto! –
- ¿Qué hubiese pasado si no los
escucho? ¡Te das cuenta que por el único motivo que viene constantemente es
para estar con vos, y no precisamente como un colega! –
- Pero vos que te pensás ¿eh? ¡Que yo
me ando rifando por ahí, que ando provocando a los tipos en mi tiempo libre! –
- No sé, no sé qué hiciste o que
haces pero claramente están todos atrás tuyo esperando serrucharme el piso, que
te canses de mí para ocupar mi lugar, salvo Miller que no tiene ningún problema
en convertirse en tu amante –
- ¿Vos te escuchas lo que decís? ¡Yo
no hago nada querido y deja de tratarme como una putita! –
- El que te trata así es justamente
Miller. No puedo creer las agallas de este tipo de hacerte semejante propuesta
– mira a Guillermo quien es incapaz de cambiar su cara de culo después de lo
dicho – No me mires así, lo único que falta es que descargues tu bronca conmigo
cuando quien inicio todo fue Miller –
- Mira Pedro, mejor dejamos esto acá
porque vamos a pelear y tengo mucho trabajo por delante –
- Sí, Graziani, te doy la razón, dejemos
esto acá, dejemos TODO acá – sale del despacho hecho una furia
- ¿Qué queres decir con dejar todo
acá? ¡Pedro! – pero solo ve la puerta del estudio golpearse al salir Pedro
Pedro sube al auto y arranca haciendo
rechinar los neumáticos. Siente tanta impotencia, tanto dolor y entiende que
nunca nada será fácil con Guillermo, ese magnetismo que lo envolvió al
conocerlo, esa atracción casi animal que le generan esos ojos, esas manos
también abarcan tanto al pasado como al presente. Nunca tuvo tantos deseos de
romperle a alguien la cara por Guillermo, jamás le sucedió con Camila, pero no
puede controlar esos sentimientos, ese arrebato que nace desde lo más profundo
de su ser y va quemando todo a su paso, destruyéndolo sin remordimientos.
Guillermo toma el celular y llama a
Pedro pero no contesta, su cara cambió drásticamente a preocupación, las
últimas palabras dichas por su cielito no dejan de darle vueltas por la cabeza.
Traga saliva y camina de un lado a otro, una vez más prueba al celular “mierda” se le escucha decir al saltar el
contestador. Llama a Gaby para corroborar que no se ha contactado con ella,
nota el dejo de inquietud en su voz y le miente diciéndole cualquier excusa que
se le ocurre. Las horas pasan y no hay noticias de él, siente el celular y al
chequear la pantalla es José Miller
- José, no es buen momento, te pido
disculpas por la reacción de Pedro pero vos tenés que reconocer que se te fue
la mano y además me faltaste el respeto –
- Guillermo, llame para disculparme
con vos, lamento lo que sucedió y la estúpida propuesta que te hice. Nunca fue
mi intención llegar hasta ese extremo, no sé qué me pasó –
- Esta bien, está todo bien pero a
partir de ahora ni se te ocurra aparecer por el estudio, cualquier cosa que
tengamos que tratar lo haremos en tribunales, mantengamos una distancia
prudente por un tiempo al menos hasta que todo se calme con Pedro –
- Entiendo, lo siento mucho Guillermo
–
Las horas transcurren entre llamados
fallidos, la desesperación arremetiendo sin piedad en Guillermo. La puerta se
abre al fin e ingresa Pedro con una cerveza en mano caminando ligeramente inclinado
como si el suelo que pisa se moviera a voluntad. Al alzar la cabeza ve a
Guillermo que lo mira sorprendido
- Si vas a empezar con tus reproches
de que porque estoy alcoholizado, desde ya te aviso Graziani que te los ahorres
–
- ¿Dónde estabas Pedro? Estaba
preocupado por vos –
- Hoy me quedo acá, no tengo ganas de
volver a casa –
- Pero cielito, vamos a casa y
hablamos, te duchas y comemos algo rico como habíamos planeado -
- Andá, pero solito o mejor, llamalo
a Miller que seguro quiere acompañarte – y se mete en el baño, Guillermo lo
sigue
- Pedro, por favor vamos a casa, ¿Qué
haces? – le dice mientras lo mira desnudarse
- Me voy a bañar, ¿algún problema? –
abre la ducha y como puede ingresa en la bañera – llama a tu amante para que
venga a buscarte porque de acá no me muevo –
Guillermo siente como un volcán de
furia sube desde sus pies hasta llegar a sus ojos – ¡Yo no tengo ningún amante!
- grita y en un momento de ímpetu entra
en la bañera y toma a Pedro del rostro con sus dos manos mientras el agua moja
completamente su traje y zapatos. Se acerca a centímetros de sus labios y lo
besa profundo, invadiéndole la boca con su lengua, Pedro responde con la misma
vehemencia, quitándole la ropa mojada. Las manos recorren insolentes generando
oleadas de gozo, los gemidos van acrecentándose y los cuerpos reclaman posesión.
Guillermo se deshace del abrazo y gira a Pedro colocándolo contra la pared, lo
aprisiona con su cuerpo y se mueve sobre él haciéndolo enloquecer. Sus manos lo
incendian, su boca lo provoca y sin la menor anticipación lo penetra haciéndolo
gritar, el dolor y el placer se mezclan en cada embestida. Ambos jadean, gimen,
se entregan completamente hasta llegar al orgasmo. Agotados no pueden
separarse, Guillermo acaricia los hombros de Pedro y luego su cuello, sus
cabellos y las bocas se buscan y se encuentran. Ahora es Pedro quien acorrala a
Guillermo, quien descarga toda la bronca, todo el temor, todo el amor en ese
cuerpo que adora.
Yacen acomodados en la bañera,
entrelazados de piernas y brazos, Pedro descansa su cabeza en el lugar que más
le gusta, el cuello de Guillermo y sonríe.
- Cielito, si no salimos ahora, nos
vamos a congelar – le dice besándole la frente
- Abrazado a vos, es imposible sentir
frío pero sí tengo hambre ¿habrá algo para picar en la heladera? –
- Sos un atorrante precioso, dale,
levantate que busco ropa para ponerme y te preparo algo rico –
Guillermo se viste y Pedro ya lo
espera en la cocina, al verlo ese cabello mojado, ese perfil y esas manos lo atraen irremediablemente
hacia él abrazándolo por la espalda, besándole el cuello – no existe nadie más
para mí en este mundo, que no seas vos Pedro – y vuelve a besarlo con la misma
intensidad y con la misma entrega, la comida puede esperar.
Me encanta celos, son tan ellos, asi me los imagine juntos,... es un placer leerte!! Gracias por todo!!
ResponderEliminarJuliana me encantan los celos de Pedro......Hay José que mal te portaste.....Sabes creo que si de verdad estuvieran juntos(para mi lo están) su vida seria así....celos muchos celos.....y mirá Graziani jajajaja como lo persiguen los muchachos....la verdad CELOS es una luz en el camino,un rayo que ilumina mi alma y me alegra la vida....Gracias....son hermosos......Mirta.
ResponderEliminarDelicioso tu relato, cómo nos gusta el tema de los celos July! Es pimienta para esta historia... yo no entiendo cómo no lo mató, después de escuchar a través de la puerta semejante proposición... y de haber visto previamente las manos rozándose... es muy fuerte! Pedro estaba en un día zen, seguramente jajaja Se me hizo corto, la combinación celos+momento amoroso de reconciliación siempre es un cóctel exquisito... te felicito, escribís hermoso, escribí más! Beso enorme
ResponderEliminarJuli sos colozal amooooooooooooooooooooooooooooo tus celos y me leíste la mente pero el corazón me los andaba reclamando Grosso Pedro lo tendría q desarmar a piñas al desubicado este de José jajajaaja y Grazziani vive sólo por el latir de Pedro adoro como le demuestra cuanto lo ama ...gracias amiga del alma que siga esta saga siempre te quierooooo.....majo
ResponderEliminar¡Ay Juli, Juli, Juli!!!! Cuanto amo tus "celos"... Son maravillosos, siempre distintos, me llevan al cielo! Los adoro porque siempre me arrancan una sonrisa sin pedir permiso. Ese Pedro azotando contra la pared a José fué lo más! Jajaja Pude verlo amiguita!!!! Y Guillermo sonriendo en la cocina al ver los celos de Pedro me derritió.. Coincido con Mirta en eso de que así hubiese sido su vida en común, celos y berrinches que terminan en altas dosis de amor! Cada día estoy más asombrada de como se distingue la forma de escribir de cada una y del efecto maravilloso que cada una provoca. Juliana!!! Adoro tus fics!!! Beso y abrazo Guilledrista! Te adoro Juli..
ResponderEliminarjULIANA CELO ES UNA BELLEZA ME ENCANTA COMO SE PONEN LOCO UNO DEL OTRO CUANDO ALGUIEN INTERVIENE EN SU MUNDO LOS AMO A LOS DOSSSSSSSSSSSSS GRACIAS POR COMPARTIR ESTA HISTORIA,,,,,, Y POR FAVOR CONTINUALA PRONTO,,,,,,,,,,,ELDA
ResponderEliminarPOR FINNNN, BIENNNN PEDRO EN UBICAR A ESE BICHO ASQUEROSO, PLATO DE SEGUNDA DE MILLER, PERO QUE TUPE QUERER OCUPAR EL LUGAR DE CHIQUITIN LINDO.
ResponderEliminarTRANQUI CIELITO , VOS SOS INALCANSABLE .MILLER IMITACION BARATA
GUILLE ES, Y SERA SOLO PARA PEDRO.
ADORO ESTOS CELOS, FELICITACIONES Y GRACIAS POR TANTO, SON UNICOS Y ESAS RECONCILIACIONES LO MAS.MONICA DE LANUS.
Juli sos una genia!!!! Amo tus celos! Ya los estaba extrañando.. Amo a este Pedro decidido a cuidar a su Guille de todos los moscardones!!! Y ese reconciliación fue mortal!!!! Mariana
ResponderEliminarMe encantan estos Celos Juli!!!! era hora de que alguien pusiera en su lugar a este fiscalucho!!!! y fue bastante bueno Pedro... Celos y reconciliación, combinación perfecta para ellos. Gracias!!
ResponderEliminar