
“El tiempo no nos hace más sabios, sólo más cobardes”. Carlos Ruiz Zafón
La ventana tiene los postigos cerrados, una débil franja de luz se escurre por las rendijas dibujando líneas que se desvanecen en una penumbra agonizante. Atravesado sobre la cama, apenas vestido con un pantalón de algodón, mira el techo donde las aspas del ventilador giran incansablemente en un ritmo lento desde hace dos días. Perdido en pensamientos oscuros, navegando sin brújula ni radar por un mar de incertidumbres. “Qué estará haciendo… Por qué me abandona en mi dolor?” Preguntas a las que intenta encontrar una respuesta , una que disipe la amargura que siente y le restaure un poco de la esperanza que perdió. Mira el celular sobre la mesa de luz. Toca la pantalla, lo vuelve a dejar. Se pregunta si debería llamarlo. “Él se fue, él tiene que llamar”. Se fuerza a no hacerlo y eso le provoca aún más desesperación.
Alguien golpea la puerta. Primero tímidamente, con el correr de los minutos en forma apremiante. –Luciano! Oxossi! A porta por favor! Eu sou… Soy Clarita… por favor! ¿Estás doente?
Se levanta con infinito desgano y va hasta la puerta. Tiene las piernas entumecidas, agarrotadas de estar tanto tiempo en la cama. La chica que está golpeando se detiene con el puño en el aire cuando él abre de improviso. Lo mira asombrada al punto de quedarse con la boca abierta.
–Lu? Você está muito mal… vá para a cama, bonitinho…
Pedro entorna los ojos, la luminosidad que le llega desde el pasillo le hiere las pupilas. Tiene profundas ojeras moradas, y el dorado de su piel se ha convertido en un pálido tono ceniza. –Clarita, no te preocupes… no estoy enfermo. Estoy en cama desde ayer. Me siento… cansado.
-¿Estás com gripe?
-No, por favor, Clarita, hoy no puedo darte la clase… me siento muy mal.
-Estás doente, tem que ser assim.
-Enfermo. Así se dice. No voy a darte clase hoy. Okey? Nos vemos mañana.
-Hoje é quinta-feira, Oxossi… No seas malo.
-Ah, eso te salió muy bien. Vas progresando. ¿Qué día es hoy?
-Mmmm… ¿Joeves?
-Cerca….
-¿Posso entrar?
-¿Puedo entrar?
-¿Vas a dar classe na porta?
-No, Clarita. Hoy no. De verdad.
-¿Y tu Oggún? ¿Ele não está aqui?
-No. Se fue.
-Meu solcito, você está triste… As coisas do amor… duelen muito. Eu sei isso.
-Clarita, hoy no puedo, no me da la cabeza. No puedo entenderte, no puedo enseñarte, no puedo nada. ¿Me disculpás? –Va a cerrarle la puerta pero ella la detiene.
-Me vou, mas se vôce precisa, vou voltar aqui, ¿sim?
-Gracias, Clarita. Voy a estar bien. Mañana. O el domingo. Algún día.
-Algún día… vôce me amará…muito. –Le dice mientras le acaricia el pelo.
Pedro se sonríe, a pesar suyo. Esta niña es una maravilla, puede iluminar los rincones más sombríos, levantar a un muerto de su tumba con esa mirada tan inocente y la sonrisa pícara que la contradice. Cierra la puerta y apoya la frente contra la madera. Latigazos de dolor se expanden por todo su cuerpo, la cabeza le palpita y empieza a tener mucha sed. Va hasta la cocina y se sirve un vaso de jugo helado. Apenas traga y ya siente un calambre que le parte el estómago en dos, corre a la pileta y vomita lo que acaba de beber. Se enjuaga la boca, el ácido espantoso le quemó la garganta, ya no puede más, se ha pasado el último día sin comer, vomitando, revolviéndose en la cama. Siente que la cocina empieza a moverse, otra vez el maldito mareo que lo sube a esa calesita infernal, se agarra fuerte de la mesada y se va dejando caer despacio hasta quedar sentado en el suelo. Apoya la espalda en la fórmica del mueble y cierra los ojos. El mareo comienza a ceder, pero no tiene fuerzas que lo sostengan, no puede incorporarse. Se queda un rato allí, esperando que la sangre retome su curso, recuperar un poco de fortaleza para levantarse o al menos arrastrarse hasta el sofá del living. Unos minutos después, escucha un sonido que ya se le antoja fantasmal. El celular. Hace un esfuerzo y se levanta del piso, camina hasta el dormitorio tratando de hacerse a la idea de que será cualquiera menos él. Pero sí es él. Lo está llamando. Dios. De pronto ya no quiere atenderlo. No soportaría escuchar su voz diciéndole que se va definitivamente, que todo fue un error. Pero no puede, no puede no atender. Presiona la pantalla y se lleva el celular a la oreja.
-Pedro…, ¿me oís? Pedro, escuchame por favor. Tengo que hablar con vos.
Su voz potente y decidida lo sumerge en un nuevo abismo de dolor. No hay una gota de ternura en ella.
-Guille… -Habla tan bajo que ni él mismo se oye-. Vení, por favor.
-¿Qué te pasa? Casi no te oigo…
-Acá estoy, no sé… me siento mal. –El esfuerzo por alzar la voz le trae un acceso de toses, suelta el celular y se dobla en dos, no puede parar, la garganta le arde, siente arcadas nuevamente. Respira hondo y contiene el aire.
Guillermo lo oye toser a través de la línea y se pregunta si estará enfermo. Se obligó durante esos dos días a no llamarlo, porque hacerlo sería reconocer la tremenda inseguridad que está sintiendo, la que le grita que se equivoca, que está cometiendo un error imperdonable.
-Pedro, qué tenés? Contestame. –La comunicación permanece en silencio-. ¡Mierda!
No tiene más remedio que llegarse hasta el departamento, es justamente lo que quería evitar, pero no puede irse sin antes verificar que Pedro esté bien.
…
Entra al departamento y lo llama desde la puerta. Pedro no le contesta, va hasta la cocina, no está, pasa al dormitorio y ve la cama deshecha y el ventilador prendido. Desde el baño le llega el sonido de la ducha. Le golpea la puerta (ya se siente incapaz de volver a entrar sin avisar, después de lo del otro día). –Pedro, ¿estás ahí? ¿Entro?
Como no le contesta, abre despacio y mira hacia la ducha. Tiene abierta la canilla baja, el vapor sube desde la bañera, lo envuelve y lo hace parecer una estatua perdida entre la bruma. La cabeza inclinada hacia atrás, los cabellos húmedos, despeinados. Un brazo cuelga hacia afuera rozando el piso. Camina hasta allí y se sienta en la banqueta que está junto a la bañera.
–Pedro… ¿estás bien?
Él abre los ojos y lo mira sin dar señales de asombro ni emoción. Su voz es un susurro bajo, monótono. –Se equivoca, señor. Aquí no vive nadie con ese nombre…
-Pedro…¿qué te pasa? Te veo mal, ¿estás enfermo? ¿Qué sentís?
Le apoya la mano en la frente, está ardiendo.
–Tenés fiebre, voy a buscar el termómetro.
-No! Déjeme, no tengo nada…
-Pedro… ¿qué tenés, por que me hablás así?
-Yo no conozco a ese Pedro… mejor dicho… Se murió. Lo mataron de dos balazos en el pecho. Uno de Camila… y el tiro de gracia lo dio él.
-Basta, no me gusta que hables así… Debe ser la fiebre que te hace decir pelotudeces, voy a buscar el botiquín.
Se levanta y busca la cajita con los medicamentos, saca una tira de ibuprofeno y un termómetro. Llena un vaso con agua, se agacha y le abre la boca. Pedro se deja hacer sin reaccionar. Le introduce la pastilla y le hace tragar un poco de agua.
No ve que mueva la mandíbula. –¿La tragaste? A ver, abrí la boca. –La pastilla sigue sobre la lengua-. Pedro, por favor, colaborá.
Sigue en su trance catatónico, no lo mira ni hace nada. Decide metérsela por la fuerza. Le vuelve a abrir la boca, agarra la pastilla y se la lleva lo más profundo que puede hasta la garganta, pero hace una arcada y la escupe. –Mierda! Parecés una criatura!
Totalmente ofuscado, sacude el termómetro y se lo pone debajo de la axila, sosteniéndole el brazo con fuerza.
-Por Dios… treinta y nueve y medio. Tengo que bajarte la fiebre.
Corre hasta la cocina y llena una olla con agua fría. Busca un repasador y regresa con él. Tira del tapón de la bañera para desagotar el agua, le moja la cabeza con el paño helado.
–Pedro, mirame, ¿me escuchás?
El revolea los ojos tratando de fijar la mirada pero no puede enfocarla. Aprieta los párpados y tira la cabeza para atrás con un gesto de dolor. Guillermo dobla una toalla y se la pone bajo la nuca para que no se golpee contra el borde. Tiene que mojar repetidamente el repasador porque la temperatura hace que se entibie enseguida. Toma una toallita de mano, la humedece y se la apoya en el cuello. Al hacerlo, nota que tiene el pulso acelerado. Vuelve a sacar una pastilla del blister, la pone en el vaso junto con un poco de agua y la aprieta con el borde del cepillo de dientes hasta desarmarla. Le abre la boca y se la hace tragar. Esta vez no la escupe, asi que vuelve a llenar el vaso y le hace beber un poco más de líquido.
Ubica el tapón en la bañera y abre la canilla de agua fría. Sigue aplicándole los paños, de a poco comienza a notar que tardan más en calentarse. Vuelve a tomarle la temperatura. Treinta y ocho y medio. Eso lo tranquiliza un poco pero aún no es suficiente. Durante la hora siguiente trabaja sin descanso, consigue bajarle un grado más la temperatura y se da por satisfecho. Pedro está dormido, su pulso está tranquilo también y él siente que un tren le pasó por encima. Le sería imposible levantarlo y llevarlo hasta la cama sin que colabore, así que desagota la bañera y va a buscar un par de frazadas y una almohada al dormitorio. Seca su cuerpo con una toalla, seca la bañera y extiende la manta más gruesa por debajo de su cuerpo, la más liviana por encima hasta su cintura. Le acomoda la almohada bajo la cabeza. Se queda allí agachado, vigilando que no se golpee, atento al ritmo de su respiración y de su sueño. “Ay, mi amor… Si te pasara algo… no puedo ni pensarlo siquiera”. Le acaricia la frente, le acomoda el cabello con suavidad, le besa los ojos con ternura, posa sus labios sobre los labios dormidos. Una vez más… sentir el aroma de su piel, la suavidad y la tibieza de su boca. Sólo una vez, una despedida, un último regalo para su corazón lastimado.
Pedro abre los ojos, lo mira en silencio, los vuelve a cerrar. –Volviste, mi vida… no podemos estar separados.
-Yo… quedate tranquilo, Pedro. Vamos a hablar más tarde, cuando te sientas bien. Dormí un ratito, yo me quedo acá con vos. Yo me quedo, mi amor.
…
Enciende la cafetera. Al minuto, el aroma penetrante del café invade la cocina. Busca un par de tazas y como no encuentra leche fresca saca el paquete de leche en polvo que usa en casos de necesidad. Uno con tres cucharaditas de azúcar, el otro amargo. Los lleva hasta el dormitorio y los deja sobre la mesa de luz.
–Te traje un café… ¿Te ayudo a sentarte? –Pedro se incorpora y él le acomoda un almohadón en la espalda. Se sienta a su lado, en el borde de la cama.
–Tomalo, está bien calentito. Te va a hacer bien, te fuiste para el otro lado ahora, tenés la piel helada.
Pasó la noche en vela, sentado en el piso del baño, apoyado sobre el borde de la bañera vigilando el sueño con altibajos, deslizando su mano para tocar su frente. Después, cuando ya a Pedro comenzó a dolerle el cuello y los huesos de estar ahí recostado, lo ayudó a levantarse y caminar hasta la cama.
-Está rico el café…
-Si, dale, tomalo todo. Después si querés te traigo algo para comer. No encontré nada de pan ni galletitas así que voy a bajar a comprar.
-No, quedate conmigo. No tengo hambre.
Beben en silencio, Guillermo evita su mirada, Pedro sigue cada movimiento de sus manos, el ritmo de su respiración, nota lo cansado que está, recuerda haberlo sentido cerca suyo toda la noche, pendiente, preocupado.
-Si no hubieras venido… a lo mejor ahora estaría muerto.
-No digas eso. No busques hacerme sentir culpable por haberme ido.
-No quiero que te sientas culpable… la culpa es mía… de todo lo que pasó. Te pido perdón por todas las cosas estúpidas que hice, y que dije. Jamás te haría sufrir.
-Lo importante ahora es que te pongas bien. ¿Qué pasó, te contagiaste algo?
-No sé… después que te fuiste, me dediqué a castigarme de mil maneras. Creo que comí porquerías y bebí demasiado. Tengo el hígado destrozado.
-Pedro… yo… -Lo mira a los ojos y entonces ya no puede seguir hablando. Se ve absorbido por esas pupilas que se agrandan tan sólo de mirarlo, esos ojos que se vuelven más inmensos aún, que le dicen cosas que las palabras no pueden llegar a traducir.
Baja la vista para no perder la fuerza que necesita para seguir adelante.
–Yo tomé una decisión. Me voy.
-¿Cómo que te vas? ¿Adónde…?
-Me vuelvo a Buenos Aires. El avión sale esta noche. Es lo mejor, no podemos seguir dilatando lo que ya es inevitable.
-No podés estar sintiendo lo que decís. No podés ser el mismo que hasta hace tres, cuatro días me hablaba de amor, el que me decía que no sabía vivir sin mí…
-No dejé de amarte, ¿Cómo podría? -Guillermo suspira hondo y lo mira con una tristeza entrañable, pasa su mano por la frente de Pedro, se detiene en su barbilla como despidiéndose y después la quita. Casi sin darse cuenta, la lleva hasta su propio pecho y la deja allí, al calor de sus latidos, resguardando la tibieza que quedó en ella.
-¿Vas a arrancarme de tu vida, así, tan fácilmente… después de todo lo que pasamos, de todas las pruebas que tuvimos que soportar… vas a matarme en tu corazón otra vez, como cuando me creías muerto y salías con otra gente?
-Ves, no podés evitar caer siempre en lo mismo.
-Estoy empezando a creer que no me amás lo suficiente.
-Cada uno es dueño de creer lo que le parezca…
-Estás siendo demasiado cruel, no sos la persona que yo conocí, de la que me enamoré.
-A lo mejor, sí. Y no me conocías realmente. O tal vez cambié. La vida es así, Pedro. Somos cambiantes las personas. Nos afectan las cosas, nos modifican. Y a veces revelan lo que teniamos escondido, lo que nadie veía.
-Estás enojado, por eso hablás así. Cuando se te pase…
-No, no es enojo. No con vos. Es conmigo ésto. Es un problema mío.
-No entiendo nada de lo que me estás diciendo…
-No quiero seguir fastidiando todo. Me declaro incompetente en ésto, Pedro. No sé cómo. Ojalá pudiera convencerme de que puedo mejorar, que puedo superar mis fobias, que me puedo adaptar a lo que estoy viviendo, que con el tiempo todo lo que está fuera de foco se va enfocar. Que las cosas van a ir ocupando el lugar que merecen. Creí que era tan fácil ésto… todos deseamos cumplir nuestros sueños… Alguien dijo: “cuídate de tus sueños, porque se te pueden cumplir”. ¿Qué se hace al día siguiente, al despertar y darse cuenta que todos los días venideros van a tener el mismo sabor a gloria? Da miedo, Pedro. No fuimos hechos para ser felices todo el tiempo. No es natural. Tarde o temprano se termina.
-¿Preferís sufrir? ¿Querés volver a la vida que tuviste antes, cuando aún no nos conocíamos? Dijiste una vez que yo te había despertado. ¿Lo recordás?
-Si.
-¿Y entonces? Qué clase de vida es la que estás eligiendo…
-No quiero seguir llenando mi vida con tu presencia, porque cuando no estés más conmigo, se me va a hacer insoportable seguir viviendo. Tengo que asumir que tuve mucho más de lo que alguna vez soñé vivir.
-Y ahora, vas a poder seguir, es tan fácil para vos juntar tus cosas, tomarte un avión y alejarte para siempre?
-No, pero cuánto más largo sea el sueño, más duro será despertar… Y tampoco quiero hacerte perder el tiempo a vos, Pedro. Sos muy joven, tenés una vida por delante, el mundo está lleno de oportunidades… Hay tanto que todavía no conocés! Y yo no puedo ofrecerte todo, yo estoy más allá, he vivido ya algunas cosas y se me hace difícil empezar de nuevo, fingir que estoy dispuesto a todo, porque la verdad… hay cosas que no las veo posibles…
-No logro ver qué cosas, Guille. ¿Qué más podría querer que vos no?
-Un hijo, por ejemplo. Todas las personas lo desean, lo digan o no. Es un afán universal. Algo instintivo. ¿Qué vas a esperar? ¿Que yo me muera? ¿O vas a resignarlo… hacer de cuenta que no importa, ponerle un precio al hecho de estar conmigo?
Pedro se ha quedado sin palabras. Nunca se lo había planteado, nunca conoció la necesidad de la que le habla Guillermo. Cuando descubrió que Camila no estaba embarazada, sólo sintió un alivio inmenso. Su amor por Guillermo no tiene precio, está por encima de todo. Y él parece no verlo.
-No me interesa, mi amor… Lo último que quiero en esta vida es ser padre… tuve una infancia terrible. No sabría cómo. Me parte el corazón pensar que puedo parecerme a él, que puedo equivocarme aún proponiéndome ser distinto. No traería un hijo al mundo, no haría semejante experimento. La única manera hubiera sido cuando estaba con ella, y sin buscarlo. No siento esa necesidad. No, ni ahora ni nunca.
-Vas a cambiar de idea, lo sé. Te he visto cómo tratás a los niños. La dulzura, la paciencia que tenés con ellos, aún sin ser tus hijos… Algún día vas a sentir esa cosquilla, vas a desear probar. Y yo voy a ser un obstáculo. No quiero éso.
-Estás planteando cosas que ni Dios sabe si van a ocurrir.
-Dios lo sabe, y nosotros también. Mirá Pedro… a veces, hay que dejar que las aguas se aquieten, que se asiente la arena, cuando está revuelta, para poder volver a apreciar el fondo. Nosotros tenemos que pasar un tiempo así, alejados, quietos. Esperar que todo esto se calme. Darle la oportunidad de revelar lo que esconde el fondo, lo que ahora no podemos ver.
-No hay nada que pueda decir para convencerte, no? Mi suerte ya está echada. Decidiste a cara o cruz, y salió cruz. Tan simple como eso. Vas a dar vuelta la hoja, y se acabó todo. Fin del capítulo Pedro Beggio. Que venga lo siguiente.
-Estás muy equivocado. Ni siquiera escuchás lo que te digo… Pensás que soy cruel, que no te quiero. ¿No entendés que porque te amo más de lo que nunca amé a nadie, es que te dejo libre?
-¿Qué clase de libertad sería si no te tengo?
-La libertad de encontrar una persona que te pueda dar más que yo, alguien con quien no tengas que andar haciendo cálculos de cuánto tiempo te queda para disfrutar con ella…
-Hablás como un hombre acabado, y sabés que no es así. ¿Qué carajo te pasa, Guille, qué es lo que te hizo retroceder? Si es cierto que me creés, que entendiste que no te había engañado… qué pesa tanto para que acabes con todo?
-Yo… estoy cansado de luchar Pedro… de sentirme que no estoy a la altura. Antes de conocerte, me devoraba el mundo. Me creía fuerte, indestructible. Con vos mordí el polvo, se me derrumbaron las murallas que protegían esta fortaleza. El dragón que había en mí… de pronto se quedó sin fuego para atacar. Ahora soy yo el desvalido, el que no sabe de dónde sacar la lanza que me permita salir a las batallas y ganarle a todos esos enemigos que me acechan. El paso del tiempo, tu necesidad de crear vínculos con otras personas con las que yo no me entiendo, tu obsesión por vivir en este país que no es el nuestro, dejando de lado lo que realmente somos. Y la posibilidad de que quieras formar una familia en la que no voy a poder ser parte. Son muchas cosas, demasiadas. Tal vez no me entiendas porque de tu lado del camino todo se ve distinto. Y ese espacio tan grande que hay entre los dos, esa imposibilidad de comprenderme que ahora tenés, es la clara muestra de que es mucho lo que nos separa, lo que nos diferencia.
Pedro se queda mirándolo sin decir nada. Siente que todo ese palabrerío es una bolsa de excusas que con gusto tiraría al mar, no le aclaran nada, no le justifican lo importante. Lo único que puede ver es que el amor de su vida le está diciendo adiós. Que lo está abandonando irremediablemente, sin que pueda luchar por evitarlo, sin dejarle siquiera la remota esperanza de poder recuperarlo. Porque las cosas no van a cambiar mirándolas como él las plantea.
-Entonces, ya está. No hace falta que yo diga más nada, que intente refutarte. No vas a escucharme.
-Ya está decidido, es verdad. No sigamos con esto. Pedro, es demasiado doloroso para los dos.
-Una vez más, el doctor Graziani decide unilateralmente. Deberías haber sido juez, te sale muy bien ese papel.
Guillermo se queda callado, con la mirada ausente, ya no quiere seguir explicando lo inexplicable. Cómo justificar lo que ni él mismo entiende.
-Creo que lo peor ya pasó, vas a estar mejor. Tenés que cuidarte, descansar, si sube la temperatura, si te sentís mal… tomá inmediatamente una de esas pastillas que te dejé ahí en la mesa de luz. Y si no mejora, llamá al médico. En el primer piso vive una doctora. Le voy a pedir que venga a verte esta noche y que me dé su teléfono.
-No quiero. No me interesa nada si te vas.
-Bueno… me estás castigando. Está bien, le voy a pedir igual. Te comportás como un chico, entonces hay que tratarte así.
-Vos te vas, no te importa si me muero. No te preocupes, entonces. Seguí adelante. Ya lo hiciste una vez.
Guillermo se da cuenta que no hay caso, no van a ponerse de acuerdo jamás.
-Chau, Pedro. Si te ayuda, si te sirve… pensá que esto es transitorio. Vos sabés donde voy a estar. Dejá correr el agua y después… Dios dirá. La verdad, a veces tarda tiempo en salir a la luz. Démonos ese tiempo, para pensar, para sentir, para ver qué nos pasa.
Lo mira unos segundos más, y sale del dormitorio.
“Dios, Guillermo, no… no voy a poder, no voy a poder… Dios mío, ayudame.”
La angustia es tan grande y pesada que hasta le cuesta respirar. Mira el reloj digital que está sobre la mesita de luz. Las diez y veinticinco de la mañana. “Esta es la hora en que mi vida se acaba para siempre”. Quisiera tener la osadía de levantarse de ese lecho febril y correr hasta él, parar esta película que amenaza con un desenlace absurdo. Pero alguien escribió el guión por él, decidió las escenas que tendría que interpretar. No le queda más que hacer su papel, y aceptar que las cosas son así. Cierra los ojos y se queda quieto, esperando el fatal sonido de la puerta al cerrarse. Ese sonido que le marcará el comienzo del fin.
Guillermo agarra un bolso que preparó temprano y echa una última mirada alrededor. Le duele ver que todo está en su lugar, como siempre. Sus cosas, las que compraron juntos, las que guardan el significado de todo lo que compartieron, ese valor que le asigna a los objetos la cualidad de un alma intangible. Cada rincón encierra un recuerdo. La mesa de la cocina, el sillón del living, la ventana hacia la calle. El atril de las pinturas, desnudo y abandonado como un artefacto inútil. Una vez que se haya ido, los objetos seguirán allí, indiferentes. Como si nada hubiera sucedido. Como si no importara. Para él significan tanto, y para ellos, él nada.
Se detiene un momento más con la mano en el picaporte, quizá esperando que ese hombre que dejó atrás pase por alto esa montaña de absurdos que puso entre los dos y corra a evitar la partida. Desea tanto oirlo venir hacia él, gritarle que no siga, que acabe de una vez y para siempre con ese simulacro de huída, que le infunda un resto de coraje para no tener que marchar. Pero el silencio es la única respuesta, un silencio frío y la sensación de que tal vez se equivocó. Duda entre dejar el bolso y correr hacia el dormitorio, se imagina por un momento haciéndolo. Es esa quietud la que lo evita. Si Pedro lo amara como él creía, no permitiría que cruce el umbral. Su amor no era lo bastante obstinado, al fin de cuentas.
Sale y cierra la puerta despacio. Se guarda la llave en el bolsillo y se dice a sí mismo que va a poder, que en última instancia él conoce el camino de retorno, que no hay nada que no se pueda deshacer. Pero está equivocado. A veces las decisiones son irrevocables, a veces la vida se encarga de no permitirnos retroceder.
…
Camina hasta la esquina de la Iglesia de San Francisco para buscar un taxi. Un impulso repentino y sorpresivo lo hace avanzar un poco más y detenerse frente a las altas puertas de acceso. Mira hacia arriba y le parece ser observado por el Santo desde el centro mismo de la fachada. Lejos de amilanarse, y siguiendo con ese extraño llamado que cree sentir, ensaya una caminata lenta pero firme hacia el interior del edificio. Un olor a incienso y velas eternas lo detiene a pasos de la entrada. Intenta abarcar con la vista toda la inmensidad que lo rodea, la fastuosidad barroca ornamentada de oro, la profusión de seres del mundo celestial y terreno, la opulencia recargada que no deja espacios libres. La locura de la adoración humana llevada a su máxima expresión. Siente que tanto oro y detalle lo abruman, lo aplastan contra el suelo. Le cuesta respirar ese aire cargado de metales y maderas. Ni siquiera la calidez del juego de luces ocres y naranjas que baila y rebota entre las paredes de la magnífica bóveda consiguen infundirle paz. Reanuda la marcha, respirando hondo, intentando calibrar el aire que pasa por sus pulmones, obligándose a no entrar en un pánico irracional.
Se acerca al altar donde un San Francisco piadoso parece querer acoger en sus brazos a un Cristo crucificado. La escultura lo impacta, lo deja trémulo, casi tembloroso. Se arrodilla en un banco y ensaya persignarse. Ese gesto lo hace sentirse torpe, fraudulento, un impostor que tiene la osadía de creer que puede engañar a ese Dios todopoderoso que se asoma en los ojos doloridos de su hijo terrenal, confrontándolo con su pequeñez, con su pobre humanidad. Con esa vanidad ilusoria que le hace pensar que sus ruegos pueden ser escuchados por un Ser tan magnificente. Lo sorprende ese deseo repentino de pedir perdón, de bajar la cabeza y dejar escapar las lágrimas que lo vienen persiguiendo sin tregua, de sincerar su corazón frente a un Dios que hace tiempo no visita, que no intenta oir, al que ya olvidó cuánto hace que no le pide ni agradece nada. La angustia le sube desde el centro mismo de su vientre, sube por su pecho y lo ahoga en un llanto que ya no puede sofocar. Se cubre la cara con las manos, se deja atravesar por ese terremoto imposible, por esa asfixia que le paraliza hasta el deseo de seguir viviendo. No sabe cuánto tiempo le lleva desahogar todo ese veneno, son minutos que parecen horas, o tal vez horas que se disfrazan de minutos. Da igual, para cuando los temblores aflojan, levanta la vista y todo sigue como antes, inmutable, nada ha cambiado su posición, está solo y quebrado en miles de partículas de dolor y nadie se enteró. Ni siquiera ese Dios que continúa colgado de su cruz, sostenido apenas por la misericordia de un Santo que nunca conoció.
Podría sentirse estafado, podría levantarse ahora mismo y gritarle pidiendo que lo mire, que deje de presumir su muerte, que baje de su trono de clavos y le brinde el consuelo que desesperadamente necesita. Daría el resto de su miserable vida sólo por una mirada suya, por una tierna mirada de comprensión, por un pequeño gesto de amor de ese Hombre Dios que parece haber muerto en ese momento y para siempre. Un resto de piedad ante el sufrimiento del Cristo lo hace levantarse y acercarse al pie mismo de la escultura. Levanta una de sus manos y bordea en el aire la imagen, dibuja la silueta de la figura, le envía un desesperado y último ruego en forma de caricia.
Nuevas lágrimas se despiertan en el borde de sus ojos y se derraman por él. “Perdón, perdón… Señor”. Repite con el corazón encogido. “Por favor, perdoname…”.
Cierra los ojos y trata de no pensar más, de dejar de castigarse sintiéndose una oveja perdida, un pobre descarriado. Quiere creer que Dios lo está mirando, que lo comprende, que lo sostiene. Que no ha tomado en cuenta sus olvidos, sus negaciones, sus rencores. Que puede verlo tal cual es, desnudo de todo disfraz, despojado de sus armaduras. Con la piel hecha trizas y el alma en carne viva. De a poco comienza a sentir, a estar convencido de que el Paraíso no puede ser otra cosa que la mano de ese Cristo apoyándose en su cabeza, regalándole el consuelo que necesita aún más que la vida misma. Esa vida que ya no entiende por dónde continúa. “Dame paz, Señor, te lo suplico”.
Un sacerdote lo sorprende cuando apoya una mano sobre su hombro. Se da vuelta y se queda inmóvil, sin saber qué hacer, qué decir. El cura le sonríe y le toma la mano. Lo lleva en silencio hasta el primer banco y lo invita a sentarse junto a él. De pronto es fácil dejarse llevar, buscar en su limitado vocabulario las palabras aisladas que definan el dolor de su soledad y esa tremenda necesidad de consuelo. Sin darse cuenta casi, termina hablando de lo que no quería, de su desgarrado amor hacia una persona que el mundo dice que no debería amar. Otro hombre. Desnuda su aflicción y su culpa. Su temor ante esa vida en la que se siente navegar a la deriva, sin más guía que su mente torturada y sin el consuelo de una religión que lo ayude a encontrar su camino. Busca en la mirada del cura una sombra de rechazo pero no la encuentra.
El sacerdote lo escucha y asiente, la mano aún en su hombro, dándole fuerzas, instándolo a liberar eso que tanto lo oprime. Cuando intuye que ha terminado con su confesión, le sonríe con dulzura y le dice. “Deus é maior do que todo o ouro desta igreja. Ele está com você sempre. Deus não julga seu amor, porque Deus está à procura de amor”. Todo en él es un descanso, un oasis de comprensión. Después de recibir la bendición, reza y deja que las últimas lágrimas terminen de drenar el resto de su angustia.
Se aleja despacio del altar, deja atrás el peso de ese oro que no representa a un Dios mártir y humilde, se siente liviano, ya no le oprimen la culpa ni los ornamentos, el aire pareciera haber recuperado todo el oxígeno que le faltaba.
La luz de un mediodía ardiente le lastima las retinas. Entrecierra los ojos inflamados por el llanto. A una cuadra de distancia, la fachada celeste de su edificio se le antoja un reflejo de ese cielo que entrevió por unos minutos dentro de la Iglesia. “Allí está toda mi vida, todo lo que ansío”. Se queda mirándolo, tratando de grabarse en la memoria esa imagen para siempre. “Adiós, mi amor. Te dejo libre. Que Dios me perdone, y a vos te proteja”.
Detiene un taxi y le da la dirección del hotel donde se aloja. Mira el reloj, en pocas horas estará volando con destino a Buenos Aires. Se da vuelta para abarcar por última vez el Largo del Pelourinho, inspira profundo y deja que esa fotografía se imprima en lo más profundo de su mente. Bajo otros cielos cumplirá su destino.
Continuará
***
Perdón no puedo decir nada estoy muy triste....muy triste......estoy llorando ...perdón Mary vos no tenes la culpa....soy yo ...no puedo verlos sufrir...porque te juro que los veo....te amo perdóname....es demasiado duro para mi......Escribís de maravillas pero yo sufro mucho....te amo Mary.....besito mi niña...
ResponderEliminarMirta!!!! besos besos y más besos. Bueno, ya sabés... somos dos. Te quiero!!!!
EliminarSin palabras felicitaciones mata rosas
ResponderEliminarSin palabras felicitaciones mara rosas
ResponderEliminarMaraaaaa no te gastes che en comentarios jajajajaja Bueno, te perdono porque estás reservando los deditos para tu fic... espero!!!! Muy lindos tus mensajitos... un beso enormeeee!
EliminarNo quiero pensar que esta historia va a terminar aquí, verdad? Estoy muy angustiada, pero sigo esperando otra resurrección. Magnifico relato..Gracia!!!
ResponderEliminarNo, Adri, cómo va a terminar... casi que recién empieza jajaja En serio, falta muchisimo, no sé si es una buena noticia o no, pero falta. Besos!!!
EliminarA vos te parece Mary????!!!! y ahora? otra semana de espera???!!! POR FAVOR!!! esta fic me puede demasiado!!! me llega demasiado!!!! (seguramente en un rato puedo escribirte algo menos afectado por la tristeza, o no) Romina
ResponderEliminarIgualmente no pudo dejar de decir que me encanta como escribís (ya lo dije mil veces). La sutileza, la creatividad, como fluyen las palabras es de una calidad excelente. (lo que me mata es esto de los capítulos, yo leo los libros "casi" de corrido, sin importar las páginas que tengan, no puedo dejarlo si esta bueno; y este fic esta bueno! y atrapante!). aaaayyyyy!!! LO QUIERO COMPLETO!!! ooopppssss, perdón ;) Besos Romina
EliminarSí Romi pero al menos así dura más... jajajaja yo soy igual a vos, un día me pasé todo el día con el traste en la silla y me leí un libro de un tirón (En el nombre del Padre, de Quinnell). Ni siquiera paré para ir al baño. Soy capaz de devorar un libro, literalmente, si me gusta. Pero cuando lo termino, lloro porque lo terminé... necesitaría que alguien me los ponga en una caja fuerte y me impida liquidarlos tan rápido. El gran genio Stephen King publicó un libro en entregas, La milla verde(El pasillo de la muerte) inicialmente. Me parece una buena idea para comelibros como nosotras. Por eso no me resulta tan malo lo de los capítulos. Bueno, gracias, y pensá que en un tiempo cuando termine lo vas a poder releer si te gusta... en forma completa, jajjajaja besitos!!!
EliminarMe supongo que la palabra resurreccion juega un papel importante en este relato porque sino es para ponerse ya a llorar...de todas maneras esta muy bien planteado...yo lo entiendo a Guillermo...era de esperar que despues de su viaje mil dudas lo asaltaran...lo que no me puedo ni quiero imaginarme es a Pedro con otro hombre...eso me mataria...la verdad que este fic es fuerte y duro...pero muy bien presentado....LPM como pudo pasar esto!!!!!!! besos a la autora ...que por favor las fiestas nos encuentren con ellos felices!!!!!
ResponderEliminarContestando tu comentario, sí, la palabra juega un rol más que importante... ya lo verás. En el tercer cap. ya se hablaba de una necesidad de que ellos resuciten a su vida anterior... como un pensamiento de Guillermo al volver de su viaje. Con respecto a fiestas felices, no será posible porque ya estamos casi ahí... y esta tortura de fic no está ni a la mitad, así que imaginate... Mil gracias por tu comentario y tu saludito. Un beso enorme!!!
EliminarMi tan querida Mary, la "Señora del suspenso", tal como te escribí en la página de face creo que en cada capítulo te superas a vos misma, cada día escribis mejor, tu pluma parece tocada por una varita mágica.. Pero cuanto me hiciste sufrir esta noche. Leía y me dolía el pecho.. Todo bien, más que bien, pero si me dejan jugar un ratito en la fic,.. ¡Guillermo te pasaría por encima con el Tren Bala! Y haría primera y marcha atrás hasta desintegrarte.. ¿Por qué te vas? Detesto cuando el miedo inmoviliza al amor.. Habían construido un paraíso juntos, y ahora te vas por miedo a que la magia un dia se termine. No puedo con el dolor de Pedro, esas palabras.. "Pedro murió de dos balazos en el pecho. El primero Camila, y el tiro de gracia.. " La respuesta a tus miedos estuvo presente en esa iglesia, en las palabras del sacerdote.. "Dios no juzga el amor". ¿Que te pasó Graziani? Doy mi palabra de honor que si alguna vez me siento en riesgo de volver a enamorarme, voy a empapelar las paredes de mi casa con este capítulo, para no caer en ese error. Mary, estoy con el alma desintegrada, a medida que iba leyendo se trasformaba en hilachas con las que no podría hacer ni un plumero.. No se si te voy a poder perdonar. ( jajajaja.. sabés que te adoro) Bueno, tiempo al tiempo, a ver si algún día esta escritora nos resarce como merecemos y como esperamos, de tanto dolor. ¡Abrazo inmenso mujer! Cada día escribís mejor!!!!!!!!!!!!! Te adoro.
ResponderEliminarAy que malotaaaaa jajajajaja pobre mi Guille adorado, el tren bala no será mucho? Al menos pasale con una bicicleta así no queda aplastado!!!! Y yo te digo una cosa, hoy se equivocó, pero después... quién sabe las cosas que hará... tiempo al tiempo, cuidado porque Graziani te puede sorprender... convertirse en objeto de adoración... no me lo castiguen tanto pobrecito o más adelante van a sentirse muy culpables de todo lo que lo insultaron... jejeje cualquiera se puede arrepentir de un error... no sean tan duras, que Pedrín también puede meter la pata, no hay santos en esta fic, aunque puede sí haber mártires. (wow te maté con éso, no? jajaja=) Gracias Sandri, tus elogios son un néctar del paraíso... no está bien que lo diga, pero me gusta, soy humana, qué se le va a hacer... yo también te adoro! Feliz de estar aquí!!!!
EliminarBueno, ya veremos si algún día lo perdono le saco el pie al acelerador.. jajaja! Pero si me lo cruzo hoy lo corro a tiros por las callles jajaja! ¡Y a vos también! jajaja.. Abrazo inmenso Mary!!!
EliminarQuerida Mary....yo no se si me vas a creer cuando te cuente que estoy llorando de tristeza, de desesperación por esta separación q ninguno de los dos merece ni siquiera quiere realmente...no te voy a hablar de mis sentimientos de dolor ...no ...no lo voy a hacer ...solo quiero decirte que me impresiono tu escritura en este capitulo mas que en ninguno.....todo todo impecable....pero el encuentro de Guille con Dios en esa Iglesia...si,... vos diras fue con un sacerdote sin embargo yo que soy una persona de mucha fe creo que ese fue un encuentro con Dios....una reconciliación con El ... que le devolvio la paz a traves de las palabras de ese cura.....y le dio la fortaleza para terminar de tomar la determinación que a su manera de ver las cosas es un acto de amor aunq en realidad este partiendo al medio a la persona que mas ama....sabés que creo MAry? que esta separación tiene dos caminos posibles....1-la separación se concreta definitivamente Guille retorna a su vida de antes de Pedro o sea a eso a lo que el llama vida (?) y sobrevive a lo que queda de ella aceptando que perdió la ultima posiblidad de ser feliz por cobarde y Pedro luego de penar por ese amor perdido y habiendo caido hasta el fondo sobrevivir y rehacer su vida con el eterno sabor amargo de esa gran perdida ......o 2- que se concrete ese "tiempo" deseparación donde ambos deben madurar....sanar heridas, aceptar fracasos y realidades....aceptar al otro con lo que es pero fundamentalmente aceptarse a si mismos....crecer.....reencontrarse y sin mas...sin fantasmas....sin fobias...sin miedos....volver a la vida....a su vida.....Pedro tambien tiene que aceptar que sin Guille puede vivir....y Guille debe entender que en el amor las diferencias complementan...no separan....q la edad es un tema de charlas y mas charlas pero no un motivo de separación.....que debe jugarse por lo que siente y no por lo que piensa que es correcto porqu en el amor...lo correcto es subjetivo....
ResponderEliminarSi tu opcion es la 1- yo lo voy a aceptar (llorando y maldiciendote un poco) pero lo aceptare...ahora MAry querida si tu opcion es la segunda.....espero un botiquin de emergencias que borre una a una todas las heridas que causo en ellos (y tb en mi) cada uno de estos capitulos....no quiero meter presión...pero espero desesperadamente un medico en sala de urgencias que no le falten recursos..... ;) te quiero Silvana (Barby)
Sil, Presidenta de Resurrección, tus opciones son sólo dos? Me extraña que conociendo mi mente retorcida no hayas evaluado otras situaciones... Sería muy misericordioso de mi parte que su relación termine acá, o que vuelvan a estar juntos... tan pronto. Si consideramos que esta Resu tiene por lo menos trece capitulos(o quince, hay que ver), queda mucha tinta para hacerlos padecer... así que no me quieras sonsacar cómo termina que falta muchoooo jajajajaja Me complace enormemente tu apreciación sobre el momento en la iglesia... yo también lo ví así... esa mano del sacerdote cuando se la apoya en el hombro... justo cuando él suplicaba la atención del Cristo y su consuelo, no fue casualidad. Y lo que le dice... no lo dice cualquier cura. Fue una manera de que Guille tenga un poco de fuerzas, exactamente como decís, un impulso para que se vaya sin tantas cargas, con el dolor de perder lo que más ama, pero reconfortado en otros aspectos. Como dice el dicho, "andá a llorar a la iglesia"... y sí, qué mejor lugar... yo te cuento que sufrí mucho mientras escribía esa parte... puse todas mis emociones ahí, yo también a veces siento la necesidad de esa mano, de esa caricia, de esa comprensión... quién no lo necesita? Bueno Sil, un millón de gracias no alcanzan para agradecerte tu apoyo... tu compañía, tu calidez y tu humor... sin duda que sin tus comentarios ésto tendría un vacío muy grande... no me faltes nunca, por favor, te quiero. Pero no conjetures más porque me hacés sentir culpable... de elegir caminos a veces tan tortuosos, tan retorcidos... cuando se podría optar por algo más sencillo, pero ése no es mi fuerte, lamentablemente amo los laberintos... te prometo una sola cosa, y es que toda la historia, vista en perspectiva, no será tan terrible. Un beso grande Sil, ah...por ser Presi te cabe el derecho de saber que el proximo no es tan denso... huele a esperanza. Besotes!!!!!!!
Eliminarnanananaaaaaa no me vengas con que hay mas tortura!! por favor! mujer la del capitulo de ayer crei que seria la peor! y ahora vos me adelantas que sigue un laberinto de opciones??? mmmmm nononono creo que voy a renunciar a mi presidencia....jajajaja ...La verdad Mary para mi en la vida siempre son dos caminos uno escoge cual de los dos seguir....no se si esta bien o mal...y obvio que en el medio hay pequeños desvíos.... (como el blanco el negro y los matices) pero mas alla del camino.....de como lo recorremos....de que hacemos frente a cada colectora de ese camino...las opciones...al final son dos....!!! ahhhhhh pero ahi pones que huele a esperanza...no se como agradecerte! necesitamos respiro! creo que tu fic es decididamente la mas sanadora de todas...porque despues del final ridiculo que decidieron darle a Pedro vos nos presentas opciones diferentes frente a temas que tranquilamente podrian haberse agarrado para no matarlo temas que definitivamente faltaron tocar....profundizar...como lo son la diferencia de edades....de concepciones del amor....la testarudez de cada uno....etc etc cosas tan reales como la muerte sin ser tan tragicas....y al final darnos ese tan ansiado final feliz.....bueno...basta de palabrerio! ya esta....me quedo.....siempre!!! ahora 13 capitulos sufriendo?? mas que suficiente.... no lo hagas...no lo alargues mas!!! por favor!!!!!!
EliminarUfff que fuerte este capítulo, aún más desgarrador que el anterior. Y me hace reflexionar acerca de lo necios que podemos ser los seres humanos cuando queremos imponer nuestro punto de vista o cuando tenemos las estructuras tan soldadas que no nos permiten vislumbrar una luz de esperanza o tan solo considerar la duda de por que no? porque esto o aquello no puede ser distinto a como yo lo concibo? Guillermo es de otra época, un hombre que vivió una mentira para llevar y encubrir la vida paralela que siempre deseó, y Pedro es un hombre joven con otra mentalidad, con ilusiones, con un modo de ver la vida que no solo hizo despertar a Guillermo sino que le sacudió los cimientos. Ojalá pudieran comprenderse dejando de lado esa estructuras, pero son tan necios los dos!!! Guillermo al querer convencerlo de que en algún momento querrá un hijo, porque la gente se esmera en imponerte que es lo que vas a querer de la vida?? Pedro ama a Guillermo, y dejaría esa posibilidad de lado solo por compartir con él su vida. Existen mucho casos así, no será el primero ni el último. Mi caso es que yo no quiero hijos y no existe posibilidad en esta tierra que me haga cambiar esa opinión, es mi derecho, es mi opción, es mi necesidad, es lo que me define. Y Pedro hermoso Pedro, le cuesta entender esas manías de Guillermo, esa necesidad de aferrarse a lo que conoce, a lo que le genera paz interior que es su país, su hogar, dejando de lado esa gran amor porque esa es su prerrogativa. Me encantó este capítulo en donde siguen conociendose porque uno nunca deja de conocerse a uno mismo, menos al otro. Una genialidad tu escritura!! Besos
ResponderEliminarCuántas sabias reflexiones July... sin duda provenientes de alguien que tiene madurez y sabe lo que quiere... lo de los hijos me parece que viene de un mensaje tácito que tenemos casi todos en el disco duro, éso de que hay que tener un hijo sí o sí, porque sino la vida no termina de cerrar un sentido... y la verdad que no es así... Para mí, ser madre era un sueño, para vos no, y las dos tenemos razón. Te confieso que muchas veces, pienso que yo no debería haber sido madre, no porque me arrepienta de eso que es lo mejor que pude hacer en la vida, y lo que me da mayor felicidad, pero también siento que es algo tan pero tan grande que excede mi capacidad de manejar las emociones... de adaptarme a los cambios que trae el paso del tiempo en nuestra vida familiar, de tolerar las preocupaciones que ser madre me provocan. Y la responsabilidad de haber traido a esas personitas a un mundo tan jodido... la verdad que hoy siento que ese acto encierra lo mejor y lo peor de cada uno... el egoismo de crear un ser para encontrar nuestra felicidad, y la entrega maravillosa de saber que uno daría la vida por él, y que uno de hecho da cada día la vida, la pone al servicio de ese hijo... uf qué tema... escapa a esta historia, pero es lo que me genera tu reflexión... quería decirte eso porque pienso que nadie, nunca, debe tener un hijo irreflexivamente, por mandato o por error. Hay que pensarlo bien, con la mente y el corazón. Tarea casi imposible, pero bueno... la vida tiene bastante de imposible en ciertos aspectos. Te mando un beso July, y gracias por todo, gracias por esos pensamientos tan profundos que siempre tenés... a mí me gustan las bromas pero este tipo de reflexiones como las tuyas me hacen también pensar y éso está muy bueno.
EliminarBueno Mary, tengo que decir que hace un rato cuando vi que estaba el capi, no estaba muy segura de querer leerlo, porque después de pasar una tarde de domingo maravillosa, no tenía ganas de amargarme. Pero la curiosidad fue más fuerte y lo leí.
ResponderEliminarY me siento bien, no estoy herida, porque comprendí que NADA me va a lastimar, excepto la muerte de Cielito y el desamor de Guiie.
Así que, pegue nomás, que yo le pongo el pecho! Y de última, al día siguiente llega la enfermera Guillermina Pedris =)
La escena de la iglesia... Chapeau!!!
Un placer leerte, siempre!
Beso grande!
Gracias Guille, al menos hoy no le tiraste palos a Guillermo asi que ya estoy hecha!!!!! Qué bueno ver que gustó lo de la iglesia, estaba dudando si dejarlo, para mí fue muy importante pero no sabía si les iba a gustar. Ahora, creo que ya te está gustando el tema masoquismo... ejem... ese pegue nomás me sonó a provocación... tengo que decirte que voy a darte el gusto con creces jajajaja Te voy a pegar, y te va a doler mucho! Pero sí, es como decís, mirá... si como ayer tenemos Toma Uno y después viene Teatro... no se quejen eh! estoy hecha sanguchito entre dos hermosuras de fic... la tortura solo dura un día! Un beso grande Guilleeeee!!!
Eliminar" PEDRO... ESTO VA A PASAR MI AMOR, ESTO VA A PASAR, AUNQUE NO LO CREAS ESTO, TAMBIEN VA A PASAR"
ResponderEliminar"MIRAN AL CIELO Y PIDEN UN DESEO CONTIGO LA NOCHE MAS BELLA"
P/D: SOBERBIO LO SUYO MARY, ME DESTROZO EL CORAZON. MONICA DE LANUS.
Moni, no dejes de mirar el cielo en Resurrección, vas a ver que lo surcan hermosos cometas, aunque cueste encontrarlos... aunque haya agujeros negros y tormentas, no sufras que al final van a brillar las estrellas... gracias Moni por tu pasión, me hace bien saber que te llega... beso enorme!!!
EliminarVamos, que Pedro todavía esta a tiempo de empastillarse, ducharse, ponerse irresistible e ir a buscarlo al aeropuerto... Eso voy a esperar que haga!!! Toda la semana!
ResponderEliminarHmmmmmmm te contesto? jajajaja me mando un spoiler si lo hago... mejor esperá a verlo... Gracias por tu comentario, te espero el domingo entonces, besos!
EliminarMi MUY QUERIDA MERY ANTES DE DECIRTE QUE OPINO DE ESTE CAPITULO QUIERO QUE SEPAS QUE TE ADORO Y RESPETO ENORMEMENTE COMO LA GRAN ESCRITORA QUE SOS Y ME ALUCINA COMO ESCRIBIS ..SOS IMPRESIONANTE....LA VERDAD TEMBLE AL VER QUE ESTABA EL CAP PARA LEER Y PENSE QUE ME IBA A IR PEOR QUE LA LA SEMANA PASADA,PERO NO ...SE VE O QUE LOS DOS CLONA HICIERON EFECTO O EL TILO DOBLE SACO O MI ARMADURA SURTIO EFECTO JAJAJA......(mentiritas no tomo clona jaja) PERO A PESAR DE TODO EL DOLOR DE GUILLERMO Y SU ENTRADA A LA IGLESIA ,IMAGEN IMPECABLE Y ESRITA MAGISTRALMENTE SIGO PENSASNDO QUE ES UN FLOR DE COBARDE Y QUE SE PUEDE IR A LA RECONFERENCIA DE SU HERMANA!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Y OJALA EL SUFRA EL DOBLE DE LO QUE ESTA HACIENDO A SUFRIR A MI QUERIDO PEDRO Y QUE VUELVA ARRASTRANDOSE COMO UNA AMEBA......((fiuuuuu lo dije ahora me siento mucho mejor)) Y ESPERO QUE NO SEA TARDE MALDITO GUILLERMO Y SUS INSEGURIDADES SERA QUE LO QUE DICE EL PRINCIPITO ES REAL ...NO SE VE BIEN SINO CON EL CORAZON???BUENO SE VE QUE GRAZZIANI NECESITA QUE LE HAGAN UNOS CUANTOS BY PASS POR QUE LO TIENE BLOQUEADO CEERADO Y CAPRICHOSO.....
ResponderEliminarMAS ALLA DE TODO ESTO MI MUY SADICA AMIGA TE RECONTRAFELICITO SOS IMPECABLE!!!!!!HOY ESTOY TRISTE Y ENOJADA PERO TE SOY FIEL A MUERTE.....GRACIAS POR ESTA HISTORIA !!!!!!............majo
Otra malota como Sandra por acá...! Te vas a tener que comer esas palabras tan horribles para con mi pobre Guillermo, le vas a pedir perdón de rodillas... che que no está cerrada la historia, no juzguen que todavía no terminaron los alegatos... ustedes serían terribles como juezas... esperen un poquito, a ver si no se termina dando vuelta la cosa... mirá que Pedro también se la va a mandar, eh... flor de cagadón para ser precisa. Pero falta mucho, no me hagas ir de lengua... sé buenita y esperá... no tires todos los dardos contra Guille que sino después no te van a quedar disponibles para Cielito, jajajaja... aunque ya me veo venir un montón de justificaciones... te conozco mascarita. Gracias por tu fidelidad.... me encanta, para qué mentir. Y te vuelvo a felicitar por tu fic... realmente me encanta y ansío ya ese tercer capitulo. Besotes!!!!!!! (ah... y sorry por el comentario delante de ... ya sabés... no sabía que era tan celosillo...jajajaja pero vos, mano dura con esas fans asquerosas, eh! que no serás Pampita pero tenés lo tuyo, así que a proteger lo tuyo, como corresponde amiga!!!)
EliminarNanana meru con gaby esta todo bien ni te preocupes esta más que curado de espanto con mi pasion por pedro /benja y derivados ....con respecto a Guille yo estoy enijada con el hace mucho me debe un monton y se lo estoy cobrando no me pidas parcilidad por que mi objetividad con pedroo es bajo cero !!!Jajajajaa y ojala guille muerda el polvo aca en tu fic y se de cuenta del corazon de pedro y q nunca va a encontrar alguien mejor para el y que lo deberia defender no con unas con garras y que le ponga el pecho che....
Eliminaradoro tu historia pero soy absolutiste a full del #teamcielito te quiero buja y ansío la. Llegada del domingo nuejejejejejejeje ....majo
Mary, estoy escribiendo bajo emoción violenta, por lo cual no me hago cargo de lo que mis dedos tipean. Jajaja Lo tuyo es directamente proporcional... A mayor crueldad... Mejor son tus capítulos. Por dios que manera de escribir! Odio que Cielito este sufriendo tanto x culpa de Guille. Una vez mas Guille y su egoísmo. Por que en lugar de ir a la iglesia , no va a un psiquiatra y trata todos sus miedos. Un bien a la humanidad haría. Después de tanto sufrimiento este hombre no aprendió nada. Sufro con Pedro... Se que vendrán tiempos mejores pero por ahora nos harás navegar por aguas turbulentas. Espero ansiosa la continuación. Un beso
ResponderEliminarConnie sufro con tus comentarios jajaja es tu forma de castigarme por lo que escribo, así que está muy bien, ojo por ojo... Como dice el refrán. No, al psiquiatra no lo mandaría porque creo menos en ellos que en los curas... Guillermo solito se tiene que convencer. Y como le dije a Sandra y a Majo, esperen que no terminaron los alegatos, no tilden a Guille de cobarde porque esto fue solo un tropezón... Y no adelanto más! Un beso grande, Connie, gracias por seguir en las buenas y en las malas...
EliminarQuerida Mary días complicados me impidieron comentarte antes, absolutamente sorprendida con la capacidad que tenés para escribir, mejoras cap a cap , tu crueldad querida no tiene limites, jaja como sufren x favor, llorovy me angustio a la par de ellos, esa escena en la iglesia fue lo mejor que he leído en mucho tiempo, un poco de paz para ese Guille atormentado x la culpa y el dolor, impecable!!!! Se que esto va a doler mar todavía , pero realmente vale la pena , si eso nos trae tamaña creación literaria, felicitaciones totalmente atrapada por esta inmensa historia que esto y segura que sigue siendo del amor más grande que conocimos alguna vez.mariana.
ResponderEliminarPor favor Marian, yo espero tu comentario bien confiada, sé que estás... Me alegra que te haya gustado la escena de la iglesia...dudé en incluirla porque si bien dejé el alma al escribirla, no sabía si les iba a interesar. Y sí, Mariana, si este no es el amor más grande... Hubo muchos otros que anclaron en mi corazón... Pero ninguno tan profundo como ese amor... Los recordaremos siempre! Un beso grande!
EliminarMary, Mary... Qué me está haciendo tu fic.... Hoy fui a la Feria de Artesanías en La Rural y al llegar al puesto de Ajedreces Artesanales... A qué no sabés que se me vino a la cabeza? =P Y sobre todo se me vino a la cabeza el "castigo" impuesto al perdedor de la partida... Sabes lo que es empezar a reírse sola y tratar de disimular porque no le iba dar explicaciones a mis acompañantes...
ResponderEliminarHermosos los ajedreces, tuve muchas ganas de comprarme uno (me encanta el ajedrez pero además te juro que cada vez que lo viera me iba a acordar de LA escena), pero ya tenía tantas bolsas encima (y pesadas) que me fue imposible... no faltará oportunidad.
Esa parte es mi preferida de toda tu fic, cuando me "pegues", me voy a ir a ese capi para recrearme, jijiji!!!