
Diciembre.
La temperatura en la ciudad parece haber alcanzado la cúspide en esa primavera que está llegando a su fin. La cercanía de las fiestas de fin de año acelera las actividades en el hotel, el trabajo se vuelve frenético y trae consigo el regalo de no tener que pensar. Pedro siente que éso es una bendición, una compensación por todas las horas de amargura que vivió desde que él se fue. A duras penas recogió los pedazos de alma que su partida desparramó por el piso, los unió y los pegó como pudo, pero el resultado deja mucho que desear, siente que nada está en el lugar que debería. Si pudiera analizar con un scanner su estructura interna, notaría las partes remendadas, saltaría a la vista el fraude de este impostor que ocupa el lugar de un iluso que creyó que ser feliz era un derecho conquistado para siempre. Ya no piensa en nada, qué sentido tendría. Se deja llevar y eso le procura una cierta comodidad. Porque pensar duele. Incomoda. Tortura.
Alex no ha querido tocar el tema, entre los dos las charlas discurren por anécdotas laborales, por cosas intrascendentes. Como si no hubiera ocurrido una catástrofe, o como si no importara. Se muerde por decirle algo, por entablar una conversación que ayude a su compañero a salir de ese mutismo, de esa clausura que se ha impuesto y que no hace otra cosa que nublarle el semblante. Vive espiándolo, esperando una reacción que le dé vía libre para disparar ese comentario que aún no se anima a deslizar.
-El viernes tengo franco. Voy a ver a Ivette Sangalo en el Solar do Unhão. ¿Qué te parece si pides el día también y vamos juntos? Hace como dos semanas que no dejas de venir ni un solo día.
-No, no tengo ganas. –Pedro revisa unas invitaciones y las va controlando con la planilla que tiene delante. Ni siquiera lo mira.
“¿Es cobardía callarse ante semejante atonía?” Su amigo se hunde y él no hace nada. Decide que éso tiene que terminar. Se arriesga.
-Mira, no quiero ser entrometido… pero me parece que no está bien lo que haces.
-¿Qué es lo que estoy haciendo? –le pregunta sin desviar la vista de los sobres.
-Tú sabes. Desde que él se fue eres una sombra. Trabajas todo el tiempo. No hablas con nadie. Estás anulado.
Ahora sí se digna levantar la vista y lo mira, sorprendido.
-¿Nunca estuviste mal por alguien? Cuando tu mujer te dejó, ¿Saliste así, del pozo, tranquilamente, como si nada hubiera pasado?
-Yo sí… Además ya hacía tiempo que estábamos fatal.
-Justamente, Alex. A mí me cortaron la cabeza de un día para el otro, no lo ví venir.
-Tienes que reponerte, si no lo puedes cambiar.
Pedro le dirige una última mirada cargada de reproche y continúa con las revisiones.
-Luciano, mira, yo me siento culpable de lo que pasó. Tal vez si me hubieras dejado hablar con él…
-Jamás te habría escuchado. Lo conozco. Y además, ése no fue el único motivo.
-Ah, no, y qué fue, entonces… ¿Si todo estaba tan bien?
-Cosas… diferencias de pensamiento. Él dice que está en un lugar, y yo en otro, que tengo que hacer mi camino, vivir mis experiencias. No sé, te juro que pensé días enteros, que mastiqué cada palabra que me dijo, intentando comprender… Y no puedo. He llegado a pensar si todo no fue una gran excusa… para no aceptar que al fin de cuentas no me amaba cómo creía. No se puede querer tanto y arrancarse a la otra persona así, de un solo tirón, sin medir las consecuencias, el impacto que tendrá en esa persona que se dice amar.
-Qué pena… Ojalá pudiera ayudar.
-Nadie puede Alex. Si tan sólo pudiera yo hacer lo mismo, quitármelo de la cabeza, vaciarme el corazón, dejar de necesitarlo. Volver a respirar como antes de conocerlo. Es imposible. Él es mi espina, lo llevo clavado en el alma y nada va a conseguir arrancarlo de ahí. Tendré que vivir con éso…
-No entiendo cómo la gente echa por la borda lo mejor que tiene, pensando que es un lastre.
-Si, es así. Yo le pesaba. Ahora se debe sentir liviano, liberado. Se sacó de encima la responsabilidad de asumir que estar conmigo era un riesgo que valía la pena correr. Al fin de cuentas… resultó ser un cobarde. Y yo pagué las consecuencias.
-Todo enseña algo en esta vida. He visto muchas personas morir de amor, llorar y lamentarse, y al poco tiempo volver a enamorarse, como si nada hubiese sucedido. Quién sabe, tal vez esa persona que es la ideal para ti no llegó aún… No pierdas la esperanza. La vida puede sorprenderte.
-Gracias, pero no. Ya me sorprendió bastante últimamente. Y con respecto a eso que decís, es verdad. Hay gente que se vuelve a enamorar, que hace borrón y cuenta nueva como si nada. –Pedro suspira largo y profundo, se queda mirando hacia la nada-. Pero Alex… para lograr eso hay que conservar el corazón… Y yo lo perdí. Para siempre. Descubrí que no siento más nada. Solo hay espacio para el dolor. En este momento, la palabra amor no significa nada para mí. No sé qué es. O mejor dicho, sí, sé lo que me provoca… Viste cuándo una comida te cae mal, te descomponés, te enfermás, y después no podés volver ni a pensar siquiera en esa comida porque te provoca náuseas? Así estoy yo. Me da asco esa palabra. Veo a la gente caminar abrazada por la calle, besarse, y siento deseos de gritar, de pedirles que paren. Se me revuelve el estómago, la sangre, de sólo pensar en estar con alguien más.
-Caray, éso es algo pasajero. Eres inteligente, no puedes creer que vas a seguir así de por vida…
-Él me dijo que soy muy joven. ¿Qué hacen los jóvenes cuando les rompen el corazón, Alex? ¿Salen corriendo a buscar alguien que los cure? No va a ser mi caso, porque mi mal es incurable.
-No hay ningún mal de amor que no se cure con el tiempo. Cuando este humo se disipe un poco, vas a ver que hay gente que merece la pena, que el mundo siguió girando…. Yo te aseguro que vas a salir de ésto.
-Bueno, espero estar vivo cuando éso pase. –Pedro se sonríe y Alex sacude la cabeza, se siente esperanzado a pesar de todo, su amigo es joven y atractivo, no le faltarán oportunidades para volver a enamorarse.
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Guillermo termina de afeitarse, abre el perfume nuevo que compró (ése que no le trae recuerdos, que nunca usó con Pedro). Elige la ropa que se va a poner, la deja sobre la cama y la observa evaluando la combinación. Le cuesta creer que hasta hace tan poco existió aquel Graziani pintor, bohemio y relajado, que salía con el bastidor al hombro a ensayar sus trazos de principiante. Ha tomado unos días de descanso para aclimatarse, para hacer la transición entre una vida y la otra, entre ese paraíso que dejó atrás y este purgatorio que eligió volver a transitar. A nadie puede culpar de sus decisiones, pero cómo cuesta. Trata de esquivar cualquier pensamiento que lo dirija hacia él, no quiere ni acercarse a la sombra de su recuerdo porque sabe que dolerá tanto como deslizar los dedos sobre la llama de una hornalla. Perdió, en ese tiempo gris que lleva desde que llegó, todos los impulsos y las expectativas que creyó que tendría al regresar a su país… ya no hay nada que le interese realmente, vive por vivir, respira por respirar. Se deja estar en ese limbo, indolente y a la vez, tenaz, pero la gente lo reclama. Todos ven su agonía. Impotentes, asisten a ese duelo misterioso que ignoran dónde se inició. Intentan alentarlo, desviar su atención, impulsarlo a poner en marcha la maquinaria que parece estacionada en una zona oscura y peligrosa. Decidió hacerles caso, reiniciar su vida de abogado, salir de ese letargo. Hoy es el día que marca el fin de la transición, el comienzo real de ese futuro sin Pedro.
Fabián entra a su dormitorio a devolver un libro que sacó y se queda admirándolo. -Uy qué facha, papá! Hace tiempo que no te veía así… Por fin volviste a tus trajes… Ese oscuro te queda muy bien.
Guillermo se sonríe mientras acomoda el nudo de la corbata, se observa en el espejo. Piensa que su hijo tiene razón, la imagen que tiene enfrente luce mucho mejor a pesar del sombreado triste de la mirada. Nota que la ropa le queda un poco floja, va a tener que pasar por la farmacia y comprobar cuánto peso perdió.
-La dieta que estás haciendo… ¿te la mandó el médico?
-No, no estoy haciendo ninguna dieta. Como menos, no tengo hambre. Además, mal no me venía, no? Puedo ponerme camisas que hace rato no me entraban.
-¿En el estudio ya saben que volvés? Digo, porque me enteré que hay gente nueva trabajando…
-No te preocupes, hijo, ya está todo hablado, y la gente que decís es sólo un abogado que contrató Juan.
Fabián se queda mirándolo. –¿Qué te preocupa, hijo?
-Nada, me preocupás vos… Cómo te vas a sentir. Te conozco bastante, papá. Cuánto más el Chuck Norris te hacés, más hecho pelota estás. Te ponés la mejor ropa, te perfumás, sonreís, y te vas al estudio. Al lugar donde conociste a Pedro. ¿Me vas a decir que cuando termine el día no vas a querer estar cortándote las venas?
-Eh pará un poquito…. Que me conozcas y sea tu padre no te da derecho a meterte en mi intimidad de esa manera. Lo que yo sienta, lo que me… duela, es asunto mío y no voy a hacer una exposición de eso, y menos con vos, hijito.
-Bueno pero al menos decime que vas a hacer el intento por no caer en la tentación de ponerte melancólico. Que vas a cuidar ese corazón, que te vas a dar la oportunidad de salir delante de verdad… y no sólo por afuera.
-Hago el intento, Fabián, lo hago. ¿Me veo bien, entonces? ¿Por afuera?
-Si no te miro a los ojos, puedo decirte que estás hecho un galán.
Guillermo se sonríe a su pesar. –Bueno, entonces me voy a poner anteojos oscuros, ¿Te parece? Así nadie se da cuenta.
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Apenas pone un pie en el estudio siente una avalancha que se le viene encima sin que pueda salir corriendo para evitarla. Cuca, Gaby, Beto, Solange. Hasta Marcos siempre tan frío se anima a darle un abrazo. Todos están desbordados, si bien ya sabían, algunos hace bastante tiempo, que estaba vivo y muy bien por cierto, no fue hasta este momento de verlo entrar al estudio que han caído en la cuenta de lo mucho que lo extrañaban, que les hacía falta.
-¡Compré una botella de champán! –le avisa Cuca mientras sale corriendo hacia la cocina–. Vení, Solange, ayudame a sacar los sandwiches. ¡Hasta torta Guille compré!
Todos se ríen, el clima es de alegría, de cierto alivio, como si por fin se vieran libres de alguna extraña maldición que les complicaba la vida.
-Bueno, menos mal que ya casi es mediodía… si no iba a ser medio raro estar brindando con champán a las ocho de la mañana. Eh, ¿que és esto, Gaby?
Recibe un paquete envuelto en papel de regalo y moño.
–Un pequeño obsequio, de todos. Abrilo, dale. Te va a gustar.
Rompe el papel y descubre una agenda con tapas de cuero. Lee la dedicatoria firmada al pie por cada uno de ellos. “Cada año que comienza la vida da otra oportunidad. Feliz 2016. Te amamos”.
-Gracias chicos… es hermosa, la agenda y la dedicatoria. Les prometo que esta vez la voy a usar.
-Si, Guille, ya lo dijiste otras veces, pero ésta es un lujo, no la desaproveches o alguno acá te la va a robar.
-Bueno, prometido, apenas empiece el año la estreno.
Marcos sirve las copas con el champán.
-Propongo un brindis –dice levantando la copa-. Por Guillermo, por nosotros, y por que este nuevo año sea mejor que los anteriores, por favor, amén.
Todos se ríen, hasta Guillermo hace un esfuerzo por sonreír. El último año… para él fue el más feliz de toda su existencia, no habrá otro igual. Y en ocasiones, no quisiera que hubiera ningún otro, en realidad.
-¿Llego tarde para el brindis?
Guillermo se da vuelta y se encuentra con un rostro conocido, vagamente.
-¿Matías? ¿Sos vos? -El joven abogado se acerca y le da un abrazo.
-¿Tanto cambié en un año y medio, Guillermo?
–No, a tu edad no se cambia, soy yo el que me encuentro un poco perdido, disculpame.
-Vos sí estás cambiado. Parece que el sol de Brasil te renovó completamente… o la buena vida.
-Veo que ya estás enterado, sí… Pero ya estoy acá, dispuesto a perder mi bronceado, y mi tranquilidad.
-Bueno, tengo una parva de casos para ver con vos. Como para que vayas entrando en calor, ¿Qué te parece?
-No te vas sin comer algo Guille, -lo amonesta Cuca-. Y vos también, nene. No sabés el trabajo que me da este chico, por eso está tan flaco. Nada le gusta.
-No es cierto, Cuca, cuando cocinás vos yo no me resisto. –le dice Matías mientras le dedica una sonrisa.
-Me vuelven loca, Guille. Unos por poco, y otros por mucho. No hay equilibrio acá.
-Dejá de rezongar –la reta Beto-. ¿Cortamos la torta?
-El centro para mí… –avisa Gaby.
-Hum, está muy rica, pero no debo, no quiero recuperar el peso que perdí. –Come un par de bocados y deja el plato sobre el escritorio-. Con este poquito ya está bien. ¿Vamos entonces a mi despacho, Matías?
Todos se quedan saboreando la torta mientras Guillermo y Matías desaparecen en el interior del despacho. Beto espera que cierren la puerta, vuelve a llenar su copa y la alza.
-Faltó algo. Un brindis por Pedro.
Se miran serios, y alzan la copa también. –Y porque pronto podamos verlo por acá. –dice Gaby.
Aunque, de verdad, observándolo a Guillermo nadie cree que eso sea posible.
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-Así, no, Clara, estás conjugando mal el verbo. Repetí conmigo “anoche me fui a dormir temprano”.
-Anoche me fui… a dormirme...
-A dormir. Clarita, ¿Qué te pasa hoy? –Pedro se rie y le pasa la mano por el pelo enmarañado, corto y rubio como el de un querubín descuidado. –Estás muy distraída, no me escuchás.
-Esta niña no va a aprender nunca si la miras así. –Previene Alex desde la cocina mientras sirve unos batidos en vasos altos.
-Você é ruim. Eu não posso con dois verbos.
Alex larga una carcajada y Pedro se aprieta las sienes, evidentemente cansado de lidiar con una alumna difícil y con su propia inexperiencia como profesor.
-Mejor intentamos otro día corazón, hoy yo me declaro completamente derrotado.
Clara hace un puchero con la boca y se levanta fastidiada.
-Você não quer ajudar esta pobre menina. Nos vemos amanhã. Adiós Oxossi belo.
Le da un sonoro beso en la mejilla y sale revolucionando el aire como sólo una adolescente sabe hacerlo.
–Bueno, tu amiguita tiene su carácter, y se ve que tiene ojos sólo para tí… a mí ni me saluda. –Alex deja los vasos sobre la mesita del living y Pedro se sirve uno.
-Está rico ésto… me hacía falta… el calor se está volviendo pesado durante el día.
-¿Hace un año que viniste, no?
- Si… Pasamos el verano en Itapoa, y yo le saqué el jugo a la playa… no sentí este calor.
-Es cierto, aquí en la ciudad se sufre un poquito más, aunque este año es más caluroso que otros. Si quieres, podemos ir mañana, ésto del cambio de horario en el hotel nos viene mejor para aprovechar la playa…
-No, yo no quiero ir a la playa. Ya no me llama.
Alex intuye que una vez más no va a poder inducir a su amigo a salir de su encierro, físico y mental. Se da cuenta que es una batalla perdida.
-¿Por qué te llama así Clarita?
-¿Qué…? Ah, Oxossi… -Pedro se estira a lo largo en el sofá y cierra los ojos. No parece tener intención de contestar por el momento.
-Oye, hombre. Que así no puedes seguir. Me está preocupando tu actitud.
-Shh… no empieces con el sermón. Quiero descansar mi mente un rato.
A través de la ventana la luz se va atenuando, cambiando el perfil de las cosas. El sol comienza a bajar y las fachadas de las casas van perdiendo su colorida personalidad, se amalgaman en distintos tonos de ocres y marrones. La actividad en la calle de a poco va subiendo los decibeles, se empieza a oír el ritmo de los instrumentos de percusión que acompañan las capoeiras de la tarde. Ese es el momento que Pedro odia más, que se siente más solo que nunca. Ya no le seducen las armonías ni los bailes ni los aromas de la calle que se despiertan al declinar el sol. Más bien le traen a la memoria los días en que salía con él envueltos en la fragancia de la ducha, caminando despacio y sin rumbo. Ajenos a nada que no fuera embeberse uno del otro, dejándose llevar en la marea anónima de las calles, inventando cada tarde un recorrido distinto, maravillándose de estar juntos en la simpleza de lo cotidiano. Cada día que pasa se siente más ajeno a este pequeño mundo, más extraviado de los lugares que se había habituado a sentir como propios.
-¿Sabés la historia de los orixás Oggún y Oxossi, Alex? No son pareja, simplemente están juntos por necesidad, por conveniencia. Es lo que Clarita piensa de él y yo. Que no es amor lo que sentimos, que estábamos juntos por alguna clase de pacto, de acuerdo, y que ahora él ya no me necesita más, que encontró la manera de sobrevivir sin mi ayuda.
-Ella dice dice éso porque no acepta tu condición. Pretende convertirse en tu amor la muy bandida. ¿No te diste cuenta cómo te mira? Lo de las clases de español es una excusa, no presta atención, está pendiente de tu boca, no de lo que le enseñas.
-Si, ya sé. Pobrecita. Es tan dulce, tan inocente…
-Y además, de candomblé no entiende una papaya. Usa las deidades a su gusto, como los niñitos que juegan con las fichas de dominó y arman casitas.
-Vos te reís, pero en algo acertó… Oxossi es protector de los que tienen problemas con la justicia… -Pedro se detiene y comprende el desliz que ha cometido. Alex no sabe nada de su pasado como abogado. Su compañero se queda mirándolo, tratando de comprender el alcance de lo que dijo.
-¿Alguna vez me contarás qué hacías en Buenos Aires? Porque hay que ser muy bobo para comerse el cuento que vendías carros.
-No interesa mi pasado, Alex. Importa lo que soy, lo que intento ser.
-Pues tú lo has dicho. Lo que intentas.
-Hago lo que puedo.
-Para mí, que no es suficiente. Deberías esforzarte más. El resultado está a la vista.
Pedro se endereza y lo mira con renovado interés. –¿Estás diciéndome que me cague en todo lo que siento, que siga como si nada hubiera sucedido? ¡No puedo, hermano, no puedo! Me explotó una bomba en la cabeza, se me derrumbó un rascacielos, y vos pretendés que siga… ¿Enterito y feliz, que rehaga mi vida, que reparta felicidad?
-No, Luciano. Te fuiste por otro camino. Yo estoy diciendo que te has rendido, que no diste pelea. Que deberías levantarte, lavarte la cara y salir a buscar lo que perdiste. “No te des por vencido ni aún vencido”, te suena? A veces hay que inventarse la valentía, dibujársela. No ceder. Por si acaso.
-Por si acaso, qué? ¿Te parece que no fue claro conmigo, que dejó margen para la duda? Me sacó de su vida en sólo dos pasos, no dudó, no consideró ni por un segundo lo que yo tenía para aportar… Es evidente que estaba harto, aunque no me lo decía. Mirá… una vez estuvimos hablando con él justamente de éso. Que a veces la gente explota por pavadas, por tonterías, pero que en realidad es porque venía acumulando rencores desde hace tiempo. Seguramente vernos en el baño le llenó el vaso, lo hizo decidir que ya tenía bastante. El mismo aseguraba que cuando hay amor, se soporta casi todo. Entonces lo suyo no era amor. Así de simple.
-No es lo que yo ví, y tengo ojo para esas cosas. A ese hombre el amor lo llevaba.
-Pues se vé que estábamos equivocados. El amor lo llevó, sí, pero bien lejos.
-Uno se dá cuenta cuando no es amado. Las personas emitimos señales, a veces son gestos, a veces palabras, otras son reacciones. Incluso la mirada. ¿Me vas a decir que no te enteraste, que de un día para el otro pasaste del cielo al infierno?
Pedro suspira y trata de reflexionar en éso, de encontrar algún indicio, alguna evidencia, un pequeño anuncio de tormenta en la relación con Guillermo, pero no logra recordar nada que pudiera tener apariencia de conflicto.
-Así es. Increíble, pero real. A ver… ¿cuál es tu sugerencia? ¿Que salga corriendo y lo vaya a buscar, que me arrodille y le suplique que vuelva a aceptarme, que pase por alto su desinterés, su frialdad, su silencio? Tuve tiempo en todo este mes para pensar, para calmar mis ímpetus locos y mantener un poco de cordura. Decidí que no, no voy a rebajarme más, si ya no me quiere en su vida, si nuestra historia y nuestros sentimientos no pesaron lo necesario, en fin… acepto lo que él decidió. Punto. Y final.
-No tuvieron la conversación que merecían. Date cuenta, se separaron de golpe, él ofendido, tú enfermo, debilitado, incapaces de entenderse, de escucharse como es debido. Yo no quiero entrometerme, pero me parece que algo así no se termina tan fácilmente.
-Fácil no es la palabra que lo describe.
-Entonces hazme caso. Inténtalo. Sólo por no tener que llegar un día a confrontarte con la duda. Siempre, siempre terminamos dudando de las decisiones que algún día tomamos. Aún estás a tiempo.
Pedro baja la cabeza y asiente en silencio. Aunque el convencimiento de estar derrotado lo haya invadido hace rato, comprende que algo de razón hay en esas palabras. Después que su amigo se va, permanece recostado, ajeno al transcurso de las horas, sopesando cada palabra, cada consejo. No es hombre de tomar decisiones precipitadas, lo suyo es la vacilación, la precaución, el cuidado. Pero hay algo demasiado importante, demasiado definitivo en permanecer ajeno a lo que le dicta el corazón y dejarse llevar por la fría razón. Está en juego, tal vez, no sólo su felicidad sino el propio carácter que tomará su actitud frente a la vida de ahora en más, su modo de relacionarse, de valorar los sentimientos propios y ajenos. No quiere terminar convirtiéndose en una persona cínica y descreída.
Se levanta y va al dormitorio. En el fondo del placard, ocultos bajo una tela, hace un mes encerró los bastidores abandonados por Guillermo. Los saca y los apoya sobre la cama. Uno a uno los va repasando, embebiéndose de la profundidad de las luces y las sombras, los trazos a veces terminados, otras inconclusos, la aparente simplicidad de los motivos que se despliegan ante sus ojos como una galería de momentos que compartieron juntos, de sentimientos que se quedaron atrapados entre la tela y el óleo. Aquel atardecer en la playa, cuando se dedicó a perseguir cangrejos y Guillermo retrató la huella de sus pies sobre la arena. La lluvia cayendo sobre el Terreiro de Jesús, esmerilando los pasteles de las fachadas, mientras Pedro se esforzaba por amasar un puñado de nostálgicas tortas fritas…, o aquella guitarreada en la Lagoa do Abaeté con los amigos del bar y Guillermo profundamente ensimismado en retratar el contraste visceral entre las dunas blanquísimas y el agua mansa y oscura. Ama sus pinturas porque en ellas está su mirada, su reflexiva intensidad, su desdén por las formas grandilocuentes, su pequeña eternidad detenida en la visión de un momento fugaz, irrepetible. Pasa sus dedos por la geografía irregular de las pinceladas, aspira el aroma de los óleos, compara sus recuerdos con las imágenes aprisionadas. Trata de adivinar qué sentimientos vibraron en su interior mientras las ejecutaba. Admira al abogado pero el pintor lo conmueve de una forma misteriosa, fascinante. Nunca logró que lo retratara de cuerpo entero. Argumentaba que no tenía los recursos, que debía aprender más. Recuerda una tarde en que Guillermo practicaba en la cocina retratando un bol de frutas. Salió de la ducha, húmedo y provocativo, se paró detrás del centro de mesa y robó una manzana ante la mirada atónita del pintor principiante. Se puso a comerla sentado en el borde de la mesa sin más ropa que la propia piel. No puede evitar sonreir al evocar el estrépito de las frutas, el bastidor y los óleos cayendo al unísono sobre el piso, mientras sus manos ejecutaban otra clase de manifestación artística, un poco menos trabajosa, infinitamente más placentera. No había nada más seductor que verlo con su remera rota y manchada de pintura, mordiendo el borde del pincel mientras evaluaba la mezcla de colores que usaría, o detenido en la contemplación de su obra, decidiendo los retoques, intentando darle la pincelada final que tanto le costaba definir. ¿Cómo resignarse a no verlo más, a perder definitivamente ese tesoro que es sólo suyo, que nadie conoce, cómo renunciar a semejante privilegio?
Comienza a guardar los lienzos, intenta hacerlos entrar nuevamente en el placard pero no logra acomodarlos bien. Corre una bolsa con bastidores que está al fondo y entonces descubre una pintura que no había visto. Estira el brazo y la alcanza. Apenas puede creer lo que está viendo. La apoya sobre la cama, la repasa una y otra vez con la mirada. Una ola de calor le sube por el pecho, siente que las lágrimas no tardarán en llegar.
“Pedazo de mentiroso. Si esto no es estar preparado… Dios.” La pintura que tiene frente a sí es una obra terminada, un retrato en delicados tonos pasteles. Un Pedro de mirada mansa esboza una leve sonrisa desde la tela. Hace memoria pero no puede recordar en qué momento estuvo así. Jamás posó para ese pintor renuente que decía no saber lo suficiente, nunca le habló de su intención. ¿Habrá usado alguna foto? No logra descubrir la trampa. Le conmueve ese gesto de amor y de inocencia que Guillermo tuvo con él, pintándolo en secreto, guardando su obra en un lugar oculto, esperando tal vez el momento para entregársela. Una ocasión especial… o simplemente cuando lograra vencer la timidez y exponerla ante su pareja. La acaricia con amorosa ternura, la lleva contra su pecho y la mantiene apretada por un largo rato. Las lágrimas que pugnaba en no dejar escapar comienzan a bajar por su cara, se detienen un instante en el borde de su barba y luego se arrojan al vacío. “Ay no puedo más, no puedo más…”
Después de guardar todo en su sitio y devolver el cuadro a su lugar, se queda un rato sentado sobre la cama. Le empieza a doler la cabeza de tanto pensar, de tanto sentir. Decide que la única opción es huir de la opresión de ese departamento. Sale a la calle, respira hondo y comienza a caminar. Recorre a paso lento las calles intentando encontrar en la geografía de las baldosas una respuesta a todas sus dudas, pero si le hablan lo hacen en un idioma que él no puede comprender. Baja por el elevador Lacerda hacia la ciudad baja, bordea los puestos de artesanías ubicados frente al Mercado Modelo que ya están levantando las mercaderías. Se cruza con un grupo de niños que lleva cintitas de Bonfim en las manos, pequeños vendedores ambulantes de regreso hacia sus hogares. Una niña pequeña, no parece tener más de seis o siete años, se detiene frente a él y le ofrece una de sus cintas, estrujándole el corazón con la sonrisa más tierna que haya visto.
–Não… obrigado… -Le acaricia la cabeza y va a seguir de largo pero la niña insiste con sus ojitos cargados de diestra súplica.
-Por favor, fitas do Nosso Senhor do Bonfim… -Y como él se queda mirándola, indeciso, comienza a enumerarle los supuestos significados de las distintas cintas-. Azul, fidelidade… vermelho, desejo… branco, pureza… verde, masculinidade… amarelo, prosperidade…
La interrumpe señalándole la cinta azul. –Esta fita… -Y añade otra más, indicándole la verde.
La pequeña se las da y él saca veinte reales del bolsillo y se los entrega. Ella sonríe feliz y le da las gracias. Antes de irse se ofrece a ayudarlo. A cada deseo formulado en su cabeza, la niña le ata el nudo respectivo. –Apenas três…? –bromea él. Se queda observándola mientras se aleja con los otros niños. Recorre unos metros y se da vuelta a mirarlo, le dedica una sonrisa bella y fugaz, sus ojos tienen el color de la inocencia. La saluda con la mano. Ese pequeño acto le ha devuelto la paz y la alegría. Se siente renovado, iluminado por un rayo del cielo. Mira la cinta azul, la acaricia. “Todos mis deseos hablan de vos”, piensa enternecido. Se guarda la cinta verde en el bolsillo.
Cuando regresa al departamento, ya claudicó. Decide dejarse arrastrar a un último intento, evita pensar asimismo que con ello se enfrenta a la estocada final porque éso supondría detener la acción sólo por un miedo pueril. No hay peor estrategia que la que nunca se despliega. Esa noche casi no puede conciliar el sueño, de a poco la adrenalina comienza a correr nuevamente por sus venas, a reinventarle el valor que creía perdido.
A la mañana siguiente junta un poco de ropa y sale para el aeropuerto, liviano, tranquilo. Liberado al fin de las pesadas cadenas que lo mantenían amarrado a su derrota. Se permite acunar una cierta esperanza. Pequeña, vacilante, como la llama de una vela que recién se prende. Hace un mes y seis días que no logra sonreír. Se mira en el reflejo de un ventanal mientras espera la hora de subir al avión y descubre que hasta su postura ha cambiado. La esperanza aliviana el cuerpo, le da alas. Pedro sonríe, el contador de los días de frustración se ha puesto en pausa. No habrá recurso que no utilice, no habrá rendición que no esté dispuesto a presentar. A las cinco y cuarenta de la tarde, cuando el avión pisa el suelo de Ezeiza, ya no dispone de más tácticas que seguir los latidos de su corazón, firmes y constantes, en pos de ese amor al que nunca, ahora siente, debió renunciar.
CONTINUARÁ.
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#mori Mary....ese retrato de pedro firmado por Guille fue un puñal.....cuando vi la foto no entendi y al leer! ahhhhhh suspiros y mas suspiros....tu escritura esta colmada de tantos detalles que no logro captar todos en mi primer lectura. No quiero exponer mis ideas de como sigue esto porque me da miedo acertar....pero creo que voy conociendo tu manera de llevar la historia y algo me dice que mas alla de la esperanza de ese regreso...esto no mejora...sino que empeora aún mas si es eso posible! tengo tantos sentimientos encontrados que me cuesta expresarlos! solo decirte que tu escritura es excelente! muy! y que no abandono el puesto venga lo que venga!...si tu intención es probar al máximo nuestra resistencia al dolor debo informarte que te encontraste con una loca que le encanta golpearse la cabeza mil veces y no abandona!!!.gracias por esta entrega! es un placer leerte!!! Silvana (Barby) ;)
ResponderEliminarGracias, Silvana, tu lealtad y tenacidad me conmueven, te imagino como un capitán de barco que se hunde con las manos en el timón, jajaja, qué imagen tan poco esperanzadora, vos sabés que me gusta hacer chistes, no te enojes, bromear sobre lo que escribo me ayuda a soportar toda crítica, la verdad yo soy la primera en criticarme. Si me preguntás qué opino de esta resurrección, no dudaría en calificarla de culebrón al estilo mexicano, jajaja, mientras la escribía me sentía Shakespeare pero releyendola tengo que admitir que por ahí lo tomarían como argumento para una novela de Televisa, con suerte,,, qué mejor que reirse de las cosas de las que uno se puede reir! Ayuda a no darle más importancia de la que tienen... Gracias por tu amorosa compañía, y a seguir firme en ese timón! Besos!!!
EliminarEsperando con desesperación el próximo capitulo...Gracias!!
ResponderEliminarGracias Adri, espero te siga gustando, en las buenas y en las malas como un matrimonio... besos!!!
EliminarHay mi amor me estas ,muy despacito devolviendo la vida.....La vida que no tengo si no están juntos.....no puedo parar de llorar,pero con una pequeñita esperanza....Sos una genia escribiendo y describiendo....es maravilloso como transcurren los días para >Pedro sumido en dolor,y para Guille sin su Cielito que hasta la pancita perdió......N o se ,yo entiendo que es una historia,una novela,una fics,pero mi alma en pedacitos no entiende de sufrimientos.Será que ya la vida me castigó bastante y no puedo sentir y ver sufrir ni a un personaje.....y menos si son Guille y Pedro....ya se que lo que viene es duro y lo acepto ,pero no me pidas que no llore.......No logro juntar los pedacitos de mi alma......y no lo lograré nunca.....Te amo tanto pequeña...te admiro.....pones la vida escribiendo .No me hagas caso....vos seguí haciendo lo que te gusta que lo haces MUY BIEN...Lo que yo opine no importa,además ,por ahí me hace bien llorar y decir que me duele el alma y el corazón......Te deseo lo mejor....sos increíble....Mi niña beso inmenso y abrazo de oso de esta abuela que tanto te quiere(y es vieja verde) .
ResponderEliminarMirta, llorar leyendo o viendo una novela es una bendición, lo malo es llorar en la vida... Ahí es donde verdaderamente duele... Gracias por tanto elogio y desde ya que eso que dijiste es tal cual, pongo la vida cuando escribo, me lo tomo muy en serio pero también como le decía a Silvana, después lo leo y me doy cuenta que también me mueve a pensar que la pifio como el peor, es así, es parte de esta locura de escribir un fic, de dejar salir lo bueno y lo malo que uno lleva adentro, los aciertos y los errores. Me viene a la mente una frase del gran idolo mío, el maravilloso Charles Chaplin en Candilejas, "mirada de cerca, la vida es una tragedia, pero vista de lejos parece una comedia". Te mando un besote gigante!
EliminarMmmmmmm, me da miedito con lo que se puede encontrar en Buenos Ayres... Será que con Sandris tenemos que preparar el tren bala Buenos Ayres-Rosario-Córdoba para pasarselo por encima a Guiie? (Y darle marcha atrás) =P
ResponderEliminarPobre mi Pedrito, yo que él le hubiera dado cabida de una a Clarita...
Pero qué lindo lo del retrato!! Se lo podría haber llevado de recuerdo al menos Graziani, DESGRACIADO.
Porfis, hacenos un pequeño spoiler... Nos tenemos que preocupar? Cielito va a salir montado en el Concorde de vuelta a Bahía? (A los brazos de la menina)
PS: Como TODO en mi vida cotidiana parece que me remite a tu fic, el otro día hojeando una revista en el médico, lo veo a Sir Elton John muy feliz presentando a su segundo hijito a los 65 años junto a su marido... Mary, chistale a Guiie y decile que no ponga de excusa lo del hijo con Pedro, que Sir Elton pudo, él no es menos =P
Besooooo
Guille, ya te dije, no os apresureis, no está todo dicho... leed y verais, jajajaja Cómo es éso de darle cabida a la niña? Encima de heterosexual me lo querés volver pervertidor de menores! Clarita tiene menos de 18, qué barbaridad! Con respecto a lo de Elton, perfecto lo suyo, pero sinceramente no me puedo imaginar ni por las tapas a Graziani cantando "But it's no sacrifice No sacrifice It's no sacrifice at all...", creo que no. Jajajaja Eso es peor que imaginarlos jugando al ajedrez en el San Martín en la hora pico (si alguien más lee ésto va a pensar que enloquecí). Un beso amiguita, te adoro... aún con tus sugerencias locas! Bueno, por ellas te quiero aún más!
EliminarHuyyyyyyyyyyy impresionante espero ansiosa la continuación de esta ficción COMO EL AVE FENIX ESE AMOR RENACERÁ FELICITACIONES MARA ROSAS
ResponderEliminarSí, Mara querida, el problema es que hay muchos peligros en renacer... se puede volver a morir! (Frase top pesimista ajaja)Gracias nena, un besote grande!
EliminarBien.. Voy a tomarme mi tiempo para escribir. Hoy pensé todo el día en que me iba a encontrar cuando abriera el archivo en la página de Gmail.. Al abrirlo, sentí temor. Lo empecé a leer haciendome cruces.. y si, no voy a negar que sufri, pero fue como ir cayendo en cámara lenta y en las últimas lineas sentir que unas manos me salvaban de estrellarme contra el piso. Ya he usado esta metáfora, pero es tan gráfica para expresar lo que sentí, que vuelvo a usarla. Mary, cada día escribis mejor.. Creo que las chicas tienen razón, que el regreso a Buenos Aires lejos de ser para la alegría, va a traer mas dolor.. pero al menos ese final me deja la ilusión por siete días.
ResponderEliminarQuiero inmortalizar acá el comentario de la publicación porque te juro que lo escribi con el alma.
"Hay ficciones que reflejan solo amor, otras tienen pinceladas de dolor, pero así como el dolor suele ser el crisol donde el alma se purifica, la magia puede volver a aparecer entre renglones bañados de lágrimas, como una brisa fresca que trae de regreso la esperanza."
Adoro tu pluma mujer!
Gracias amiga mía... bellisimas palabras. Vos mejor que nadie sabe que ésto viene en picada, pero es verdad, una semana de ilusión y después otra más... porque es bueno un bis. Hay que aprovechar cuando baja el tomate y comprar en abundancia... jajaja Y no vayan a tirármelos cuando se les pasen, que es muy ácido para la piel !!! Besote guilledrista!!!!!
EliminarMary, Estaba con panic attack de venir al blog. Di un millón quientas mil vueltas hasta que decidí hacerlo ....y a medida que fui leyendo fui disfrutando este capítulo hasta llegar al final. Me encantó aunque temo que lejos de juntarlos, tu sadistic side, va a ir por el lado contrario. Por que??? Los quiero juntos, amontonados y amándose! Please!!! Compadecete de nosotras ya sufrimos bastante con Farsantes.... Adoro tu forma de escribir. Gracias! Besos , Connie
ResponderEliminarConnie, es verdad que es muy lindo verlos juntitos y amontonados, pero ya les dí bastante de éso... pasaron casi un año de lujuria brasileña! Ahora tienen que transitar algunas cosillas... no tan lindas, pero igual no te preocupes que la novela nos curó de espanto. Peor que éso que hicieron no habrá ninguna otra ficción, ningún otro final. Un beso grande!
EliminarBUENO QUERIDA SADIC WITCH DEBO RECONOCER QUE ESTA FIC ES UN VIAJE DE IDA ,AUNQUE QUISIERA NO PODRIA SAFAR ME LLEVA DE LAS NARICES ,ME CORRE UNA ENERGIA IMPRESIONANTE CUANDO TE LEO ESTA HISTORIA ES MAGNETICA ME TORTURA ME DESARMA ME REVOLEA Y ME SOSTIENE ME COLMA ME HIPNOTIZA ME PARTE Y ME DESTROZA Y ME ESPERANZA Y ME DA DA DOLOR Y ME DA MUCHISIMO AMOR ME TRANSPORTA ME HACE CAER Y ME AGARRA JUSTO A TIEMPO Y SIEMPRE TENGO GANAS DE LEER MASSSS DE VERDAD MERY QUERIDISIMA SOS UNA MAGA EN ESTE INCREIBLE ARTE DE ESCRIBIR Y AUNQUE A VECES ME ACOGOJA LA HISTORIA DE ELLOS SOY CONCIENTE DE QUE EN LA VIDA PARA SER FELIZ.... A VECES NOS TOCA TRANSITAR CIERTOS DESAFIOS LO SE POR QUE ME TOCO PASARLOS Y HOY SOY FELIZ Y MAS FUERTE EN PARTE GRACIAS A ELLOS..... SUFRO Y DISFRUTO ESTA APASIONANTE FICCION....Y LE TENGO A PETER UNA FE CIEGA E INAMOVIBLE......MERY REINA SOS INMENSA TE QUIERO!!!! majo
ResponderEliminarMajo... mi querida colega (no te me achiques, eh, que escribís herrrrrmoso), qué lindo lo que pusiste, y sí, es verdad en esta fic van a tener que soportar muchisimas pruebas, es la única forma de que ambos (los dos, aunque no lo creas) aprendan a pensar con la mente y el corazón en armonía. Porque ni la vida se presenta tan complicada como la ve Graziani, ni tan idílica como la quiere pintar Beggio. Tendrán que invertir roles... los golpes los despertarán y saldrán cambiados. Esa es mi misión con ellos, mi desafío. Ojalá salga bien.
EliminarBueno...puedo decir que no me anime a leerla anoche porque pense no quiero dormirme angustiada asi que aca estoy leyendola...debo decir que a veces me dan ganas de esperar que termine y leerla como un libro de un tiron...pero es mas fuerte que yo....QUE BIEN ESCRIBIS !!!! Me temo que la idea de Pedro de viajar a Bs. As. pinta para catastrofe.. Y un Pedro despechado y amargado pinta para mas catastrofe....Ay Guillermo PORQUE LO DEJASTE???? Besos enormes !!!!!!!
ResponderEliminarNo me firmaste, sos Romina? Por lo de la ansiedad, pienso. Tenés razón en que Pedro amargado es de temer, no sabés cómo acertaste. Es un bomboncito dulce, tierno, pero también se va a equivocar, aunque no en la forma que pensás... esta bruja retorcida (o sea, yo) pensó las cosas de otra manera. Gracias por estar ahí siempre y por no resistir a la tentación de leerlo, sino me perdería tus comentarios! Besos!!!!
EliminarMary, Mary, Mary! Yo también le pongo humor a mis comentarios y trato de que nos riamos, así por lo menos lo hacemos más leve =D
ResponderEliminarRespecto de la menina, si San Martín se casó con una niña de 14 años, bien Pedro le puede dar cabida a Clarita, si ella es lo que quiereeeee XD
Y no es que lo quiera volver heterosexual... Yo no creo mucho en los encasillamientos heterosexual/homosexual... Yo creo más bien, como dijo alguien que yo admiro, en la "polisexualidad", que las personas se enamoran de personas y no de sexos. Y que nunca se sabe en esta vida qué nos puede sorprender mañana, nunca digas nunca. Esa es mi humilde opinión.
Elton, mi querido Elton... Sabes que yo fui fanática de él antes que de Queen? En mi más tierna edad, fue al primero que admiré y justamente lo conocí con Sacriface, allá por los años '89/'90. Cuántos recuerdos!!!! Esa canción me emociona profundamente! Y fue al primer recital que fui en mi vida en 1992 en River, con 13 años. Así que es muyyyyy especial para mí.
Y a Graziani le dedico una canción que adoro de él para que se relaje un poco (vive muy tensionado ese hombre con el corset que se pone) y deje fluir: LIVE LIKE HORSES. En un rato la posteo en FB en la versión inglés/italiano que Elton canta a dúo con el grandísimo Luciano Pavarotti ;-)
PS: No hay caso, tu fic me inspira de todo y me hace divagar para cualquier lado... Pero eso es muyyyy divertido =D
PS2: Al final, se supone que tu fic es la más dramática y que todas están llorando y... yo estoy llorando, sí... pero de la risa!
Guille, yo opino igual en cuanto a los sexos... Escribí un diálogo que habla justo de éso... Pero mucho más adelante en la historia, lo expresa Guille. (Faltan años luz pero cuando lo leas te vas a acordar). Hermosa la canción... Gracias, y me encanta que en vez de llorar sonrías, es algo muy sano. Si pudiera escribiría comedia porque hacer reir es lo más grande que hay, pero también lo más difícil. Besos
EliminarHola Mary. Soy Romina (la ansiosa y la que se olvida de firmar), todavía no te había escrito (el otro comentario no es mío). Ayer, después de leer no quise escribirte porque iba a poner lo de siempre: "que hermoso escribís..., me encanta la historia...., no quiero imaginarlos sufriendo... dales solo amor... dame el fic COMPLETO YA!!!... por favor!!!!.....por favor!!!!...y bla bla bla" ;) Hoy te pondría exactamente lo mismo :) No sirvió de mucho aguantarme :) No puedo con esta historia!. Me encantaría que alguien me explique porque después de haber visto muchas novelas o películas o series, después de haber leído tantos libros o historias o cuentos, una historia como la de Guille y Pedro o un fic como el tuyo, no se queda en la parte racional del cerebro donde entiende que solo es ficción y no debe afectar mas de lo necesario. Trato, trato y trato, por momentos gano y después vuelvo a perder la batalla. Genia! me gusta mucho como escribís!, no me gusta sufrir con la historia!. Pero bue... como era? el traje y la mancha, no?. Besos Romina
ResponderEliminarSi...jaja me persiguen con el quitamanchas! Pero no van a poder conmigo. El otro comentario era tan "Romina"! Estoy intrigada, me gusta que firmen para poder charlar y conocer a la gente... Y saber por qué ponen lo que ponen... Me interesan mucho sus opiniones pero más que nada para ir sabiendo más de cada una de ustedes. En tan poco tiempo, ya las siento muy cercanas, amigas. Es una experiencia rara pero a la vez muy linda. Por mi parte, estoy muy feliz de que les llegue la historia, riendo o llorando, como les nazca... Pero que la puedan sentir, éso para mí es una satisfacción impresionante... Es oro puro. Gracias Romi... Te mando un besote y el domingo aventurate sin miedo, ese capi es puro amor como Materazzi... (Esa frase no me la olvido más, jajaja)
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