
(Parte uno)
El día se estira más de lo necesario, el trabajo siempre es la excusa perfecta... La causa de la demora... Ese no querer alejarse... Inevitable, el tiempo se escurre entre sus manos, deshaciendo esos momentos... Separándolos, cuando la noche se presiente inoportuna, impaciente, dolorosa.
Se buscan, se reconocen en la mirada del otro y presienten que el instante llega, no hay chance... Las luces se apagan y el tan usual “¿te llevo?” resuena. La respuesta sabida: “si, por supuesto”.
El viaje transcurre en silencio, se espían de tanto en tanto, sonríen, ese leve roce de las manos, torpe, tímido, eléctrico, chispas... Algo los une pero, ¿qué?
Semáforo en rojo, suspiro, resignación, angustia que vuelve y el deseo inmenso de aletargar ese momento...
Se respiran, se agudiza el oído y los latidos resuenan, acelerados, presurosos... dominando la escena.
Guillermo, su casa. ¿Su prisión?
Abrazo inmenso. Se abarcan... Se funden una vez más.
Beso en la mejilla, acariciarse el rostro, sonrisas tristes, fingidas.
Abrir la puerta y sentir esos ojos clavados es su espalda... Se da la vuelta, saludo breve con la mano...
Entrar en ese espacio vacío, sin vida, sin él... El alma en el piso... Lamento constante… Arrojar las llaves... Y ese profundo deseo de alguna vez dejarse llevar por un arrebato, por lo que siente, por lo que debe ser...
Sentarse en el sillón y de nuevo sollozar en silencio por su cobardía, por no tenerlo… Por Pedro.
Se adormece y ese teléfono que suena sin parar lo revive...
Ahí está su cielito para él, como hoy lo estuvo... Como siempre...
Amándolo, cuidándolo... A escondidas.
(Parte dos).
Sentirse desamparado, como si una parte suya se quedara tras esas rejas. Inevitable estado de orfandad, aguarda indeciso el ingreso, una vez más lo perfora con la mirada.
Él lo intuye, voltea, saludo final...
El automóvil retoma su curso. Por costumbre continúa el camino...Recrudece con más ímpetu ese nudo en la garganta, aflojar la corbata... Dar vía libre a la angustia que ya le provoca su falta. Las lágrimas que amenazan salirse, lucha en vano... Florecen.
Detener la marcha, las manos en el pecho, esa opresión que lo paraliza... “¡Pensá en algo bonito!” se obliga... Guillermo y su imagen se presentan oportunos. Aspira… Retiene… Suspira… Respira. Lentamente el ritmo se normaliza.
Como puede arriba a su departamento. Oscuridad... Silencio, solo la nada lo une a este lugar.
Nota sobre la mesa:
" Me fui a la casa de mi padre, estás imposible, ya no te soporto más. Camila."
Agradece íntimamente este repentino abandono, se desploma en la cama, se retuerce confuso, el aire que se corta... ¿Puede alguien necesitar tanto a otra persona? se cuestiona, conoce de sobra la respuesta...
Un par de analgésicos, una bebida, la cabeza que estalla, el agotamiento y la presión que hacen hacen mella en él, duerme intranquilo.
El sueño lo sorprende. Una escena bizarra, casi cómica, los dos en bata, representando una pareja y Guillermo que le reclama: ¡decile la verdad a Camila!
Despierta confundido, aturdido, buscándolo en el cuarto, la soledad instalada y la nada... Su único pensamiento: Guillermo.
El corazón está en juego, el amor al fin se le presenta claro, luminoso, como un rayo atravesándolo, sacudiéndolo...
El teléfono azul marca su número favorito.
-No doy más, Camila se fue.
-Vas a estar bien, vas a ver... Tranquilo.
-Es que ya no puedo más, Guille.
-Quiero darte fuerzas, estar con vos y decirte tantas cosas... Pero no sé, Pedro, tal vez necesites estar solo...
- Esperá Guille, dejáme hablar...
- Yo también quisiera decirte cosas… pero después quedas pegado.
- entonces, las voy a decir yo, porque aprendí a mirarte y a conocerte... ¡Te quiero!
La voz quebrada. La emoción ante la confesión…
- Decilo de nuevo, precioso… Me hace bien.
- Que te quiero y no me lo quiero negar más. Se acabó Guillermo, mi historia con ella se acabó.
-Vas a estar bien, vas a ver... Tranquilo.
-Es que ya no puedo más, Guille.
-Quiero darte fuerzas, estar con vos y decirte tantas cosas... Pero no sé, Pedro, tal vez necesites estar solo...
- Esperá Guille, dejáme hablar...
- Yo también quisiera decirte cosas… pero después quedas pegado.
- entonces, las voy a decir yo, porque aprendí a mirarte y a conocerte... ¡Te quiero!
La voz quebrada. La emoción ante la confesión…
- Decilo de nuevo, precioso… Me hace bien.
- Que te quiero y no me lo quiero negar más. Se acabó Guillermo, mi historia con ella se acabó.
El teléfono azul, cómplice, amigo, compañero de tantas charlas en las que fueron descubriéndose, conociéndose, enamorándose, está empapado en lagrimas de felicidad renacida, transmitiendo palabras de amor infinito...
De goce perfecto.
FIN
"Porque el amor no es y no puede ser simple afecto. No se trata de costumbre o de amabilidad. El amor es locura, es el corazón que late a dos mil por hora, la luz que surge de noche en pleno atardecer, las ganas de despertarse por la mañana, sólo para mirarse a los ojos..." (Federico Moccia)
ahhhhh bueeeeeeeeeeeeno!!! amiga Marian! ésta no la tenia, nunca la había leido!! o al menos no la recordaba...una belleza, Gracias Sandris por traer estas viñetas para recordarlos siempre! inmortalizando viñetas como inmortalizamos su amor!!!! hermoso Felicitaciones Marian!!!
ResponderEliminarEscondete del agua mujer, porque sos un terrón de azúcar! Solo de tu alma puede brotar tanta poesía... Así creaste este momento tan inolvidable como ellos mismos, con poesía. Preparate porque cuando me quede sin musas te voy a chiflar para que me ayudes con Teatro! Jajaja!! Me siento feliz de estar inmortalizando estas viñetas que son un lujo y se merecen un espacio por siempre dentro del blog. Te adoro Mariana!!!! Belleza total!!!
ResponderEliminarMaravilla, de principio a fin, cómo con pocas palabras se puede decir tanto... Me llenó de nostalgia leerlo y recordar aquel llamado..., como siempre me hace feliz y me duele al mismo tiempo. Gracias chicas por revivirlo. Marian, no lo había leido, me encanta tu estilo, qué bueno que hayas vuelto a escribir, un beso!
ResponderEliminarSimplemente perfecto!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
ResponderEliminarSOS UNA GENIA MARIAN CADA DIA ME DEJAS CON LA BOCA MAS ABIERTA Y EL CORAZON MAS DISPUESTO ...TE QUIERO TENES UNALMA PLENA!!!!........majo
ResponderEliminarMarian la verdad no se porque no "dije" nada .seguro quedé deslumbrada.....La verdad estoy fascinada....Sos tan dulce niña....tan dulce que ya no puedo detener las lágrimas Es hermosa la Fics.....hermosa.........Mi corazón se quiere salir y mi alma los ve......los veo.....te amo Marian.......Mirta..
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