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domingo, 11 de enero de 2015

"RESURRECCIÓN" - Cap. 10 - (By Mary Buhler)

RESURRECCIÓN - CAPÍTULO 10



Juan recorre los pasillos del segundo piso de la clínica, se detiene en un mostrador y le consulta a una recepcionista por el cardiólogo.  Cuando llega a la sala de espera que lo antecede cuatro o cinco personas aguardan su turno, comprueba de un vistazo que no él no está esperando y se pregunta si estará dentro o ya se habrá ido.  Espera unos minutos maldiciendo la demora que tuvo en la Panamericana y que lo hizo llegar tarde.  Él mismo había insistido en acompañarlo a la consulta.  La puerta se abre y sale una pareja. “No puede ser…” Se acerca rápidamente a interrogar al médico.  Éste mira la planilla y le contesta que su turno ya pasó, que no se presentó.  Lo llama al celular y no lo atiende.  Comienza a preocuparse, sabe lo meticuloso que es, no dejaría colgado un turno sin avisar.  Recorre los kilómetros que lo separan de la casa puteando cada semáforo que lo detiene.  Al llegar, el mismo Guillermo le abre la puerta, lo más tranquilo.  Juan le pasa por al lado y entra hecho una furia.
 –¿Qué mierda te pasó que no fuiste!
-Eh  Juancito… ¿Qué te pasa a vos?  Mirá la cara que tenés.
-No puede ser Guille… no podías faltar a esa consulta.  Decime qué pudo ser tan importante.
Guillermo se acomoda en el sofá y lo mira sin decirle nada.  Juan está de pie, las manos en la cintura y con aspecto de haber pasado por un muy mal momento.  Hace más de dos semanas que vive al borde del colapso él también.
-Me está cansando tu actitud, Guille.  En cualquier momento te agarro de un brazo y te llevo por la fuerza.  No podés comportarte así, como si no te importara de los que te queremos.
-Vení, sentate, Juan.  Me parece que tenemos que hablar.
-Bueno, me alegro que por fin quieras hablar. 
Titubea antes de sentarse, está molesto y siente un hormigueo que le corre por todo el cuerpo.  Guillermo le palmea el sillón y le hace un gesto conciliador, una bajadita de cejas que en otra ocasión resultaría compradora.  Acepta de mala gana y se sienta a su lado.
-Mirá… todos esos días que estuve internado tuve tiempo de pensar, no podía hacer otra cosa, estaba atrapado.  Me imaginé cómo sería mi futuro.  Lo visualicé.  Como una película.  ¿Y sabés a qué conclusión llegué? Que no me gustaba, para nada. Yo no quería ser protagonista de esa historia. 
-No entiendo… ¿de qué futuro hablás?
-Del mío sin Pedro. 
-Guille… saliste de muchos pozos.  No es la primera vez que pasás por una situación como ésta.  Y seguiste adelante.
-Por eso mismo, estoy muy cansado de vivir siempre las mismas cosas.  No hay derecho, Juan.  Además, no es tan así como vos decís.  Hubo un momento en que decidí no continuar.
-¿A qué te referís?
-Yo… estuve a punto de acabar con todo.  No daba más, no quería seguir.  Si no lo hice fue porque algo muy importante me detuvo.  El conocimiento de que Pedro podía estar vivo.
-Ahora tampoco tenés la seguridad de que no lo esté, Guille…
-Si, yo lo sé. No hay motivos para pensar que pueda estar ocultándose otra vez.  Todo es distinto ahora.  Vos me dijiste que la tierra no se traga a las personas, ¿te acordás?
-Por eso mismo, no puede estar muerto.
-Pero Juan… el mar sí puede.  No hay otra explicación.
-No podés darte por vencido tan pronto, no tenés pruebas.
-No hables como abogado.  Esto es la vida, simplemente.  Pasaron tres semanas, no está.  No quiero reiniciar esa vida, Juan.  Esta vez… no voy a necesitar de un arma. 
-¿Qué querés decir?
-El arma la tengo acá  -se señala el pecho-.   Ni siquiera me pueden culpar. 
-¿Vos te das cuenta que eso que me estás diciendo también es un acto suicida? ¿No pensás en Fabián, por ejemplo, no viste lo destruido que está con lo que pasó?
-Algún día me voy a morir, y según lo que me dijeron, no está tan lejano.  Tengo los días contados.  ¿Para qué dilatarlo? Me evito un sufrimiento, y también a ustedes.  ¿Te parece que es vida lo que me proponen?  ¿Y para qué?
-No puedo creer lo que estoy escuchando. 
-Cuando lo pienses un poco lo vas a entender.  Ponete en mi lugar. No tiene sentido. 
-Guille… no es tan terrible como lo estás pintando.  Hay tratamientos, cirugías, no está todo dicho.  La podés pelear.
-Pero es que justamente no tengo ganas de pelear nada. No encuentro la motivación…  ¿Solamente para complacer un capricho ajeno?  ¿Y prolongar mi propia agonía?  Juan, mi padre murió aún más joven que yo, de lo mismo.  Pero él no sufrió, simplemente un día se desplomó y ya no se despertó más.   Nosotros fuimos los que sufrimos, pero con el tiempo, como sucede siempre, las heridas fueron sanando.  Quiero esa muerte para mí.   ¿Sabés cuántas veces ahí tendido en el hospital maldije que me hubieran rescatado?  ¿Para qué mierda me salvaron?  ¿Para despertar y recordar que Pedro no iba a estar nunca más, para que me dijeran que tengo una enfermedad incurable, que tengo que llevar una vida de cuidados, que aún así la máquina está tan estropeada que con sacrificios y tratamientos a lo sumo puede resistir  unos pocos años más?  Qué clase de ganancia es ésa.
Juan se queda callado.  Si se pone en su lugar, casi puede entenderlo.  Pero le duele demasiado aceptarlo.
-¿Y qué pensás hacer entonces? No vas a ir al médico, no vas a seguir ningún tratamiento.
-No.
-¿No estás tomando los medicamentos?
-No, Juan… pero no quiero que vayas corriendo a contárselo a mi hijo.  Eso lo angustiaría mucho, antes de tiempo.  Y no evitaría que yo siga firme en mi decisión.
-Y qué va a pasar cuando por fin consigas lo que estás buscando, cómo lo voy a mirar a Fabián a los ojos… me voy a sentir una basura, Guille.  No quiero ser cómplice de ésto.
-Vos no sos cómplice de nada.  Sos mi amigo.  Y como tal, y como sos inteligente, me vas a apoyar, porque sabés bien que tengo razón.  Lo veo en tus ojos, no podés mentirme. 
-Me siento muy mal, Guille.  No puedo hacerme a la idea de que te vas a morir.  Y no hacer nada por evitarlo.
-No seas tonto… todos nos vamos a morir, no te creas tan invencible.  A veces los más sanos son los que se van primero.
Juan se acerca un poco más y lo abraza de costado. 
-Te quiero mucho, Guille. No sabés cuánto.  -siente que si no se va pronto de allí ya no va a poder evitar ponerse a llorar como un chico.
-Yo también, Juan… andá, hacé tu vida y dejame a mí hacer la mía.  Así es como debe ser.
Se queda un rato más con la ilusa esperanza de poder influir en él, pero Guillermo se muestra ausente y reacio a seguir discutiendo el tema. Es como si hubiera presentado su alegato en el tribunal, sencillamente terminó con lo que tenía que decir y se retiró a su mutismo de las últimas semanas.  De mala gana, Juan se despide de él y se va, tiene el ánimo liquidado y no podría sentirse más inútil.  Guillermo apoya la cabeza en el respaldo y cierra los ojos.  Se queda pensando en aquellos días internado.  En las interminables horas mirando el techo, tragándose las lágrimas, haciéndose el fuerte.  La preocupación de Fabián, la carita triste con que lo miraba mientras apretaba su mano.  Recordar éso lo hace poner mal, pero vivir así… De dónde sacará las fuerzas, el empuje que necesita para continuar una existencia que siempre va cuesta arriba.  En la clínica, pasó los primeros días sumergido en una vigilia difusa, los calmantes lo mantenían sedado y le evitaban el estrés de pensar.  Se sentía en parte vivo y en parte una cosa indefinida, un conjunto de órganos batallando por salir a flote, una máquina con los componentes en reparación que por momentos prefería simplemente dejar de funcionar.  Lo apabullaba la nítida sensación de estar muy lejos, desdoblado, su cuerpo tendido en esa cama mientras su mente vislumbraba cosas que no podía llegar a explicar.  Dormir le hacía percibir aún más fuerte esa otra realidad, ese estar en otro sitio, con una persona que le pedía que no lo abandonara, que le suplicaba que se quedara a su lado. Al despertar no podía apartar de su cabeza la loca idea de haber estado con Pedro, de haber tocado su frente y sentido la tibieza de sus ojos clavados en los suyos.  Nunca le puso un título a esas experiencias, simplemente lo tomó como una alucinación que su espíritu fabricaba para sortear el vacío de no tenerlo.  Para poder sobrevivir sin él.
Agarra el celular y busca la fotografía que tiene guardada.  La que Pedro le pasó desde su propio teléfono, ese atardecer frente a la bahía donde una adolescente les tomó esa foto que retrató la felicidad que estaban viviendo.   La elige como fondo de pantalla, necesita tenerla cerca.  No hay día que no la busque, que no la mire por largo rato queriendo convencerse de que ese momento existió, que no es otro producto de su imaginación.  Con un golpe certero al corazón, le viene una frase de Pedro a la cabeza: …“la muerte es un cachetazo, una ironía.  No se puede morir después de algo como ésto. Yo no quiero morir ahora que te tengo.” Aquellas palabras tuvieron la cualidad de una profecía.  ¿Quién podría haber pensado en morir en un momento así?  Tan sólo tres meses atrás, los fríos dedos de la muerte comenzaban a rozar sus pensamientos.  Ahora, después de todo lo ocurrido, parece que hubiera transcurrido un siglo desde ese momento perfecto, intachable. Siente trepar dentro de su pecho esa familiar sensación de angustia, la necesidad de deshacerla en lágrimas.  Es verdad, como le dijo a Juan, qué sentido tiene nada a partir de ahora.  Luchar, intentar, es sólo prolongar el dolor, retrasar lo inevitable.
Último día de la semana laboral, siete de la tarde.  Gabriela guarda unas carpetas en el archivo y resopla fastidiada.  Apenas unas pocas carpetas más y ya puede ir dando por finalizado el trabajo extra, ése que más odia hacer.  Esta semana transcurrió complicada, con Guillermo aún sin venir al estudio y Marcos de vacaciones.  Se siente desbordada, con ganas de mandar todo al diablo y dedicarse por fin a esa sesión de spa que viene planificando con Sonia desde hace semanas.  Cuca está terminando de limpiar y guardar los adornos del árbol y la mira comprensiva.   -¿Qué te parece si largamos todo y nos vamos a casita, nena? Somos las únicas taradas que nos quedamos un viernes hasta cualquier hora.
-Sí, tenés razón… Ya está lo mío.  Te ayudo a terminar así nos vamos.
-No querida, vos andá que en cinco minutos yo también termino –se oye una bocina en la calle-.  Ves, ése debe ser Beto.  Andá.
Está terminando de cerrar la caja con los adornos cuando suena el teléfono.  Atiende desde el escritorio de Marcos.  –Hola, estudio Graziani, ¿quién habla?
La respuesta tarda en llegar, se escucha el eco de su propia voz.  –Hola, necesito hablar con el doctor Guillermo Graziani, por favor.  Le hablo desde Brasil.
-No, él no está… Ya no queda nadie en el estudio… Recién lo va a encontrar la semana que viene. 
-En realidad necesito hablar un tema personal, ¿usted podría informarme en qué otro número lo encuentro?
-No…  no puedo.  Llame el lunes, si no está puede hablar con algún socio.
-Si usted fuera tan amable, tengo urgencia por hablar con él, es muy importante. 
-No insista, no es posible.  ¿Quiere dejarle un mensaje?
-Qué contratiempo… No, yo… tengo que hablar directamente con él.  Mejor llamo el lunes.  Buenas tardes y gracias.
Cuelga y se queda dudando.  ¿Dijo Brasil? Qué extraño.  Hablaba en castellano, igual. De cualquier manera, su sobrino le tiene prohibido pasarle el número privado a nadie. Está segura que hizo bien en pedirle que vuelva a llamar el lunes.  Guillermo tampoco está para andar atendiendo a nadie, el mismo Fabián le dijo que tiene que hacer reposo y mantenerse alejado de todas las preocupaciones. Pero Brasil… éso le suena raro.  Bueno, tal vez cuando llegue a su casa lo llame para comentarle.  Ahora es tiempo de cerrar todo y marcharse.
Al llegar al hospital Alex se encuentra con la novedad que lo trasladaron de la terapia intermedia a una habitación común, compartida con otras personas. 
-Hey… hermanito, qué suerte, ya vas progresando. –Le da la mano y recién en ese momento se da cuenta la mala cara que tiene-.  Qué pasa…,  ¿te sientes mal?
Pedro suspira y se queda mirando la sábana en estática contemplación.  No muestra señales de querer articular palabra. Está semisentado con la cabecera de la cama inclinada a cuarenta y cinco grados y una bandeja con el desayuno intacto a un costado.
-No me asustes, ¿qué pasó?  Ayer estabas tan entusiasmado…
Levanta la vista y lo mira, serio, tiene las ojeras más oscuras que antes. 
-Los médicos hablaron anoche conmigo.  No me dijeron algo bueno.
Alex busca una silla y se sienta a un costado de la cama.  En la habitación, otras visitas charlan o ayudan a comer a sus familiares.
-Pedro… se te enfría. ¿Quieres que te ayude?  –De repente no quiere saber, no le gusta la idea de enterarse de esa mala noticia.
-No tengo hambre.
-Dime cuál es el problema, amigo.  No me hagas asustar más.
-Dicen que… tengo una lesión en la columna.  Unos nervios de la médula. Después del accidente me operaron, había una hemorragia que estaba comprimiéndola, tenían la sospecha de que podrían haber quedado secuelas pero recién ahora… al estar plenamente consciente y no poder moverme confirmaron que existía un daño.   Hoy me llevaron a hacer estudios, me explicaron que no es una lesión completa, que además tuve suerte que el golpe haya sido tan abajo.  Tengo una cierta sensibilidad y puedo mover las piernas un poco, pero no voy a poder caminar en bastante tiempo.  Voy a necesitar rehabilitación.  Me puede llevar muchos meses recuperar la fuerza.   Y tal vez nunca la recupere del todo.
-Pedro… lo siento tanto.  Era una posibilidad, pero lamento que te haya tocado.  De todas formas, si te dijeron que puedes recuperarte no deberías tomarlo tan mal.  Eres joven, fuerte, estás acostumbrado a realizar mucho ejercicio.  Simplemente vas a tener que entrenar más duro.  Ya vas a ver que no es tan terrible.
-Nada es terrible cuando le toca a los demás, Alex. 
-Perdóname, amigo, sólo quiero que estés bien, que no te deprimas.
-No es solamente por éso. También estuve pensando en ciertas cosas… que me pusieron mal. 
-Aleja ya los pensamientos negativos, no los necesitas. Yo te voy a ayudar en todo, no estás solo.  Tengo una buena noticia: ayer conseguí contactarme con tu estudio, lo encontré por internet. La mala noticia es que la mujer que me atendió me dijo que Guillermo no estaba y que no podía informarme dónde encontrarlo.  Pero el lunes voy a volver a llamar y …
-No,  Alex.
-No… ¿qué?
-De éso se trata lo que estuve pensando.  No quiero que hables con Guillermo.
-¿Estás loco? ¿Qué nuevo disparate es éste?
-Ninguna locura.  Lo pensé mucho.  No quiero que le avises nada.  Anoche, después que se fueron los doctores, me quedé reflexionando y llegué a una conclusión.  Un poco tarde, pero es que a veces tardo en darme cuenta de ciertas cosas… obvias.  Alex, pasaron tres semanas desde el accidente.  Y él no vino a buscarme.  Supuestamente, no debe saber nada porque si averiguó como me dijiste, lo hizo por Luciano y yo acá figuro como Pedro.  Es imposible que sepa nada.
-¿Y éso que tiene que ver? A lo mejor vino y no nos enteramos.  O tal vez mandó a alguien.  Cómo no va estar preocupado… estás muy suceptible, éso es lo que te pasa.
-No.  No vino, te habría ido a ver, estoy seguro.  O al menos habría hablado con alguien del hotel.  Solamente hubo un llamado, desde Buenos Aires.  ¿Tan poco importante soy?  ¿Qué cosas pueden pesar más en su vida que dejar todo y venir corriendo a buscarme?  Es lo que yo hubiera hecho en su lugar.
-No me creo tanta inseguridad, Pedro.  Siempre están dudando el uno del otro, ¿qué les pasa?  Tiene que haber otra explicación. 
-Lo conozco.  No se habría conformado con un simple llamado.  Si lo hizo fue porque se dio cuenta que está cansado de preocuparse por mí.  Una vez hace tiempo ya me lo había dicho… que yo lo encadenaba, que no tenía ganas de correr detrás mío.  Que era yo el que tenía que ir detrás suyo.  Escuchar aquellas palabras fueron una cachetada, pero traté de entenderlo, eran otras circunstancias.  Apenas habíamos empezado, y en condiciones muy complicadas.  Pero ahora, después de tantas cosas que compartimos… tanto amor que nos dimos… no puedo entenderlo.  No encuentro justificación. 
-Pedro, no es lógico lo que estás pensando.  Y no está bien que saques conclusiones sin haber hablado con él.  Sigo creyendo que tiene que enterarse.  Ya habrá ocasión de buscar los motivos por los que no vino.   Él se merece saber y tú, que te explique. 
-Eso por un lado, no es el único motivo.  ¿Te parece que voy a querer hacerlo cargar con algo como ésto?   Mirame, Alex.   Soy un lastre.  Tengo meses por delante de ardua rehabilitación, voy a necesitar una persona que esté conmigo todo el tiempo, que me ayude a ir al baño, a ducharme, que me lleve, que me traiga.   Doy lástima.  Una planta, éso soy.
-Pero qué dices, hermano, la depresión habla por ti, no exageres…
-No quiero obligarlo a ésto.  No conociendo su forma de pensar y de sentir.  Lo nuestro era algo incomparable… perfecto.   No voy a consentir en estropearlo de esta manera.  Estamos mejor así.  Que él siga con su vida feliz de abogado, en su lugar en el mundo, y yo me quedo acá, sin hacerle sombra, sin complicarlo. Ya lo pensé, aún soy empleado del hotel, ¿no? Bueno, averiguame por favor qué tipo de licencia me cabe por ésto y yo me voy a pagar una enfermera que me atienda.  Puedo  resolverlo sin él.
-Me dejas sin palabras… no sé si hacerte caso.  No quiero sentirme cómplice de esta locura.
-Es mi decisión.  Y basta, por favor.  No te metas en medio de mi pareja, no está bien. 
-No, si no me meto…  Pero me parece injusto que ni siquiera lo escuches, que no le des el derecho de saber. 
-¿Podemos terminar este tema?
-Está bien… por ahora.  Pero no creas que me voy a quedar tranquilo.  Tarde o temprano él tiene que enterarse.
-Pero no ahora.  Primero quiero ver qué tan grave es lo que tengo. Saber cómo lo llevo. Pasado mañana me dan el alta.  ¿Me vas a averiguar lo que te pedí?
-Si, te averiguo.  Y desde ya te digo que vas a venir a mi casa.  Ahí donde alquilo ahora tengo espacio suficiente para que estés bien. Sólo necesito conseguir otra cama.  Yo me encargo de todo, no te preocupes.  Hoy mismo me pongo en campaña.
-Gracias, amigo… -Alex lo abraza y le da un beso-.  ¿Ya te vas, no?
-Si, hoy tengo turno nocturno en el hotel, y mañana domingo también.  Vengo temprano.  Te voy a traer una muda para el alta.  La mía te va a ir casi perfecta.
-Me va a sobrar un poquito de largo, nada más.
-Y de ancho.  No me vas a decir que tienes estos músculos… -se jacta en tono de burla.
-Noo… y menos después de este desastre.  Me siento un pollito aplastado.
-Eso va a cambiar, Pedro, va a cambiar. Ten fe.
Detiene el auto frente al chalet y toca bocina como habían acordado.  La puerta no se abre.  A los cinco minutos ya está discando el número en su celular.  Lo sorprende el golpe de los nudillos en el vidrio. 
-¡Guillermo!  Te estaba llamando, habíamos quedado temprano.
-Sí, disculpame Matías, me quedé dormido.  Salí a comprar café.  ¿Querés pasar y esperás adentro? Tengo que pegarme un baño.
Matías despliega una sonrisa encantada.  Qué más quiere que recibir una invitación de su parte.  El día comienza prometedor. Entran y Guillermo va hasta la cocina.  Vierte las cucharadas de café recién molido en la cafetera y llena el depósito con agua.  –En cinco minutos ya está listo.  Mientras me voy a duchar. 
-¿Estás solo? Digo, tu hijo…
-Esta semana no están.  Se fueron de vacaciones a la costa.  Enseguida vengo, ponete cómodo.
Mientras espera, se dedica a inspeccionar el ambiente.  Lo primero que le llama la atención es la profusión de fotos familiares sobre una biblioteca.  Un detalle que se le antoja bastante femenino, obra sin duda de la mamá o de la esposa de Fabián.  Algunos libros de derecho en desuso que debió traerse del estudio.  Sobre la mesita del living, descubre una foto suelta, dada vuelta.  Por simple curiosidad la levanta y se encuentra con la imagen de Pedro, sonriente y relajado,  apoyado sobre una baranda observando el mar.  Tiene el cabello mucho más largo que lo que recuerda de la última vez, y la barba apenas se insinúa.  Posiblemente sea de cuando estuvieron juntos, la arena que se observa al fondo tiene una inconfundible tonalidad blanca y hay algunas palmeras distribuidas a lo largo de la playa. 
Vuelve a colocarla como estaba y se sienta en el sofá.  A los diez minutos baja Guillermo, abrochándose la camisa, una oleada de intenso perfume le llega hasta donde está.  “Dios mío, -piensa-, cómo voy a resistir ésto”.  Ya demasiado difícil es trabajar con él en el estudio y tener que fingir que no le pasa nada, pero estar acá en su casa es aún peor.  Todo el ambiente tiene el sello de su personalidad, la fuerza de su presencia varonil y relajadamente hogareña.  Le acerca una taza de café sin preguntarle nada, ya le conoce las preferencias.  En la mesita deposita una bandeja con leche y azúcar.  Beben en silencio, Guillermo con la vista baja, tal vez pensando en el modelo de la fotografía.  Y él mirándolo, intentando encontrar un mínimo resquicio por donde introducir un comentario que suene interesante, que lo haga salir de la abstracción y repare en su existencia.
-¿Estás seguro que podés regresar al trabajo? Mirá que aunque estamos en época de vacaciones hubo un par de quilombos importantes estos últimos días…
-No voy a meterme en nada complicado.  La gente la van a atender ustedes, yo me dedico a trabajar en mi despacho.  No quiero que ahora que Marcos no está se acumule todo.  Después vienen las vacaciones de Gaby, y supongo que las tuyas también.  No podemos darnos el lujo de dejar todo para dentro de un mes.
-No, yo no me tomo vacaciones Guille.  Hace poco que empecé, me quedo a trabajar con vos.
-¿Y qué tiene que ver? Trabajaste todo el año, necesitás un descanso.  De ninguna manera voy a aceptar que no te tomes unos días.  Y no se discute.
-Está bien, jefe.  Usted manda, como siempre. Pero con dos o tres días ya estoy bien.  Los voy a usar para visitar a mis padres, viven en Entre Ríos, en Colón.
-Qué bueno… muy lindo lugar, ése.  Es el de las palmeras, ¿no?
-Si… Si querés, podés venir conmigo.  A vos también te vendría bien despejarte, salir un poco de todo este encierro, respirar aire puro.
-Te agradezco, pero no… tal vez en otra ocasión te lo acepte  –se levanta y recoge la bandeja y las tazas-.  ¿Vamos?
“No, no vamos nada, a menos que sea directo a tu cuarto”.  -Dale, vamos, se hace tarde.
Decididamente va a ser muy difícil todo ahora que Pedro no está.  No tiene nada que lo frene, nada salvo la actitud distante de Guillermo.
Los siguientes días la rutina no tiene demasiadas variaciones.  Se respira un ambiente medianamente despejado en las calles, incluso en el estudio, mucha gente se fue de vacaciones y lo que están no deben tener ganas de sacar a relucir conflictos. Hace demasiado calor, pegajoso y agobiante, es un verano inusualmente seco, sin tormentas que traigan alivio, complicado de soportar. La temperatura no baja de los treinta y cinco grados y a veces se eleva hasta cinco o seis grados más.  El aire acondicionado nuevo funciona de maravillas, al menos allí dentro se puede pasar la jornada con dignidad.
Matías lo busca por las mañanas  y lo lleva al estudio, siente que poco a poco Guillermo se va relajando más, permitiendo que él haga chistes (que en realidad no lo son) sobre sus intenciones amorosas, ya no lo ve tan suceptible, en guardia, poniendo distancia con las miradas como lo hacía al principio.  No acusa recibo, pero al menos no se enoja.
Guillermo se deja mimar, oye sus comentarios de doble sentido y les pasa por encima, lo toma como un simple cumplido, como un hábito que su compañero acostumbra jugar.   Ya no le preocupa, lo deja ser.  Tiene otras cosas en las que pensar.  Ultimamente la sombra de una inquietud le revolotea, lo persigue, insistente, tenaz.  Siente que se dejó convencer fácilmente, que tal vez no debió haber supuesto tanto las cosas.  Esa manía de creerse dueño de la verdad, de sacar conclusiones precipitadas.  ¿Y si las cosas no fueran como las supuso? Le da vueltas y más vueltas, busca los caminos alternativos que puedan explicar de forma diferente lo que en un primer momento dio por sentado. ¿Acaso no debió dejar los pensamientos de lado y pasar a la acción? Tomar ese mismo día un avión e ir a buscarlo.   Su vacilación y la angustia frenaron toda posibilidad con ese infarto inesperado.  ¿Pero en qué habrían cambiado las cosas si hubiera ido? Pedro no es un niño perdido, si estuviera bien ya tendría noticias de él.  Nada puede cambiar lo que pasó.  Su presencia allí no lo traería de vuelta, recorrer los lugares que fueron de ellos sólo aumentaría ese dolor insoportable.  El viejo deseo de desaparecer vuelve a instalarse en su alma. Ya no quiere seguir cargando esta cruz a la que parece predestinado. Estuvieron a punto de comenzar una nueva vida, de reiniciar el contador desde cero y dejar atrás para siempre ese pasado que les pesaba tanto. Pero alguien detuvo la cuenta regresiva a segundos de terminar, le puso fecha de vencimiento a la ilusión. 
Por las tardes, a veces noches, cuando deciden finalizar la jornada, declina la invitación de Matías para llevarlo a su casa.  Prefiere caminar algunas cuadras, luego tomar un remis, poner un poco más de distancia con la hora en que debe regresar y fingir ante su familia una paz que no siente.  Hoy se quedó solo en el estudio, ya pasó la primera semana de trabajo, el balance es positivo.  Se siente útil allí y eso le quita tiempo para pensar.  Es el momento más tranquilo, viernes a última hora, va hasta la mesita del rincón y se sirve un trago de whisky sobre dos cubitos de hielo.  Puede hacerlo, nadie lo ve.  Ama la libertad que experimenta, la completa libertad de decidir cómo y cuándo quiere que termine todo. No teme, ya lo experimentó y no recuerda ningún dolor demasiado prolongado, apenas esa puntada que terminó pronto diluyéndose en la nada. Sabe que la esperanza de vida que le dieron los médicos es un cálculo relativo.  Sin cuidados el plazo se acortará dramáticamente.  En buena hora.
Está recogiendo las cosas para irse cuando se abre la puerta que da a la cocina, Cuca entra alterada, ansiosa como siempre que piensa que Guillermo la va a retar por algo, aunque él tenga debilidad por ella y sea más indulgente de lo que es con nadie.
-Ay, Guille, perdoname mi amor… no te enojes.
-Qué pasa Cuqui, ¿qué rompiste? –le pregunta con una sonrisa mientras se abrocha los puños de la camisa y recoge la corbata.
-No me mates, soy una tarada! Debo estar empezando con el alzheimer como la mamá de Gaby, no entiendo cómo me olvidé sino…
-¿De qué, corazón, te olvidaste?
-Hace unos días…, llamaron por teléfono.  Vos todavía no estabas viniendo.  Le dije que llamara el lunes pero no sé, no sé si llamó.
-¿Quién?  ¿Algún cliente?
-No sé, Guille. Preguntó por vos y dijo que llamaba de Brasil… me prometió que iba a llamar el lunes.  ¿Llamó?
Se queda paralizado en el mismo momento en que está a punto de apagar la luz del estudio, con la mano sobre el interruptor. Pareciera que algún choque eléctrico lo hubiera detenido. Se gira despacio y la mira sin poder creer lo que acaba de escuchar.
-¿Cómo dijiste…?
-Que llamaron y preguntaron por vos, de Brasil, pero me dijo que te iba a llamar el lunes.
Ahora la expresión conque la mira es de franco desconcierto. 
-Por quién preguntaron.
-Y por vos, nene, te lo dije varias veces, por el doctor Guillermo Graziani.
-Pensá bien lo que me estás diciendo, Cuca.  Porque en Brasil… no hay nadie que conozca al doctor Graziani.  Es imposible.  Tenés que estar confundida.
-Pero me dijo éso… Brasil. – Ahora Cuca ya empieza a ponerse mal,  la está mirando de una manera que la hace sentir idiota.
-¿Hablaba en castellano, o ahora sabés portugués?!
-No, hablaba como nosotros, aunque medio distinto, no sé… tenía un acento caribeño, igual no se escuchaba muy bien, había eco y …
-¡Cuca, por Dios! ¿Cómo no me lo dijiste antes?  ¡Pasó una semana! ¿Y recién ahora te acordás?!
-Y bueno… -ya empieza a pucherear, a poner esa cara que comúnmente lo desarma, pero esta vez está demasiado shockeado como para poder caer en la compasión.
-¿Qué más te dijo?  ¡Hacé memoria por favor!
-No me quiso dejar el mensaje.  Dijo que llamaba el lunes…
-¿No te dio el nombre tampoco? ¿Nada?
-No… era un hombre,  pero no me dijo quién.  Qué pasa Guille, por qué es tan importante?  ¿Tiene que ver con Pedrito?
Guillermo se pasa las manos por la cara, intenta devolver la movilidad a los músculos que se le quedaron paralizados, tensos.  –No puede ser… qué mierda es ésto!
Juan está llegando a su departamento cuando recibe la llamada de Guillermo.  Detiene el auto en el borde de la acera y contesta.
-Juan!  Vení por favor, tengo que hablar con vos… estoy muy mal!  Te necesito…
-Guille ¿qué pasa, te sentís mal?  Llamo una ambulancia ya…
-No Juan, vení si podés, tengo que hablar con vos, por favor, por favor.
Guillermo no acostumbra a rogar así, está desconocido, desesperado.  Arranca y parte veloz para su casa.
-¿Te das cuenta que ésto no puede ser una casualidad, o una equivocación?  El único que conoce mi nombre allá es él, es Pedro, por Dios… ¿no lo ves?
-Tranquilizate, analicemos un poco.  Si hubiera llamado de parte de él, lo habría dicho, o hubiera repetido el llamado y no lo hizo.  ¿Ya hablaste con los demás, confirmaste que realmente no llamó?
-Hablé con todos, Juan.  No volvió a llamar. 
-Es muy raro… ¿por qué no insistió?
-Me dijiste que cuando tu amigo habló mencionó a Joaquin.  Y yo estaba con vos cuando hablaste con la gente del Consulado.  Jamás me mencionaste.  ¡Nadie me conoce!
-¿Qué estás pensando?  Alguna idea debés tener.
-Tiene que ser él, Juan.  Hay un compañero de trabajo, se llama Alex.  Es colombiano, todo coincide.  ¡Estoy seguro!  Es Pedro, él lo envió a llamarme!
-Supongamos que es así…  ¿Entonces por qué no llamó otra vez?  ¿O por qué no llamó Pedro? ¿Por qué al estudio y no a vos, o a tu casa?  Es absurdo.
-No lo sé… tiene que haber una razón.  No puedo quedarme acá, esperando. 
-Pero entonces llamá por teléfono al hotel, hablá con ese hombre.
-¿Me creés tan tarado, Juan?  Ya llamé, me dijeron que no viene hasta el lunes, no me quisieron dar su teléfono. Tengo que ir personalmente, tengo que buscarlo.
-Pará un poquito, pará.  No estás en condiciones de ir.  Recién te estás recuperando. Y mirá como estás…
Se acerca y le pasa el brazo por los hombros.  –Estás temblando, Guille.  Esto es muy malo para vos.  Tranquilizate o voy a tener que llamar una ambulancia.
-No puedo Juan… no puedo parar.  Siento que el corazón se me sale por la boca.  Quiero tranquilizarme y no puedo.
-¿Dónde tenés las pastillas?
-No quiero doparme, tengo que hacer algo.  Ya se me va a pasar.
-Decime o doy vuelta la casa hasta encontrarlas.
-Está bien… en mi mesa de luz hay una cajita con medicamentos. 
-¿Cómo se llaman?
-¿Cuáles?
-¿Me estás cargando, Guille?  Los calmantes! Dejá, ya me voy a dar cuenta por el nombre.
Cuando baja trae varios blister con pastillas.   –Me juego que es este que dice diazepam, ¿no?
-Si, es ése.  –Va a hasta la cocina y llena un vaso con agua. 
-¿Me podés explicar para qué compraste tantos remedios si no tomás ninguno?
-No fui yo, los compró Fabián.
-¿No te da pena hacerle ésto?
-No me hagas la cabeza… ya tengo bastante con lo que me está pasando.
-Bueno. Pero en algún momento se va a avivar.  Andá preparando el discurso.
Guillermo vuelve y se queda parado, cruzado de brazos.  Quisiera que la pastilla hiciera efecto inmediato, el nerviosismo que siente casi no lo deja razonar.
-¿Qué carajo hago? Decime.  Tengo que buscarlo.
-¿Te imaginás si te pasa algo en medio del viaje? Guille, no podés ir, te mandaron reposo y ni éso hacés.  Nadie en su sano juicio lo intentaría…
-Si no voy, me voy a morir acá. 
Juan siente que no va poder convencerlo, como de costumbre.  Tiene que encontrar una solución pero no se le ocurre ninguna.
-Si querés yo puedo ir por vos, lo busco, averiguo. 
-Sería complicado explicarte, y además a vos no te conocen, no entendés nada de ese idioma, no sé…  soy yo el que tiene que ir.  Algo me dice que tengo que ir.  Lo presiento.
-Entonces si no te puedo convencer, voy con vos.  Si no puedes vencer a tu enemigo, únete a él, dice el dicho.
-No puedo pedirte tanto…
-No es tanto, Guille.  Lo haría con mucho gusto, no es ir al Medio Oriente, tampoco.  Es un lugar bonito, me gusta la idea.  Lo que no me gusta es pensar que te pueda pasar algo.  Te voy a tener que hacer firmar un documento eximiéndome de culpa y cargo.
-Dale.  ¿De verdad querés venir?
-Si.  Te quiero cuidar, ya que vos no lo hacés.
-Me va a venir bien que me acompañes, Juancito.  Estoy necesitando un amigo como vos al lado.  No sé si podría hacerlo solo.
-Por supuesto… Siempre voy a estar, Guille.  Siempre. -Juan le toma la mano, lo mira con dulzura-.  Para éso son los amigos, no?

CONTINUARÁ
***

29 comentarios:

  1. Ay Mary MAry!!!! que lindo despertar de este domingo con este capítulo, un poco desesperante al principio pero absolutamente esperanzador hacia el final. Ahora estos dos son....son....Terribles!!!! cuanto mas va a tener que pasarle para que se den cuenta que NO PUEDEN estar separados.....antes Guillermo ahora Pedrito y su ataque de "NO PUEDO HACERLE ESTO" MAry tu relato me hace viajar con ellos a donde vos quieras....me lleva de la desesperacion, a la tristeza, de las ganas de morir de Guille a la decepcion de Pedro porque no lo fue a buscar.....por Dios mujercita! Como me gusta esta fic.....es un culebron en serio!!!! Mary! no veo la hora de leer el proximo...tal vez, digo, si te parece, podrias dar un adelantito para el proximo......mi cabecita hilo unas cuantas posibildades que quisiera descartar pero se, que aun falta para el tan soñado encuentro, asi que como mi lastimado corazoncito no se si resistira necesito una punta para saber que esperar y corroborar cual serán los pasos siguientes!!! Guille!!!! mi amorcito cuida ese corazon porque Pedro te necesitara fuerteeeeeeeee ahhhhhhhh me meto tanto en la historia que tengo que retarlo! lo sacudiria un poco a ver si reacciona hombrecito!!!! sos grande ya! no piensa en nadie mas que en él!!!! agggggg me dan ganas de agarrarlo de los pocos pelos que le quedan #miamor igual ,lo amo!!! y a vos Mary! no se como agradecerte esta fic! para mi lejos! entre las mejores de la Radio!!! Gracias GRacias Gracias! Silvana

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    1. ahhhh y me olvidaba!!! necesitamos un capitulo doble...será que existira la posibilidad Mary de que se de...digo por ahi...en el proximo domingo un doblete??? yo creo que amerita..nos venimos portando bien...no hubo tomatasos ni nada parecido...no se charlalo con la editora a ver que puede hacer..... te quiero Mary!!!

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    2. Gracias Silvana por semejantes comentarios, da tanto gusto leerlos! Pero no puedo adelantar, ponete en mi lugar vos también escribís y sabés que no se puede andar spoileando nada, jajaja, hay que mantener la intriga... quedan pocos capítulos, paciencia! Lo único que te puedo decir es que nada será fácil van a tener que sufrir hasta el final casi... esta parte viene jodida..., muy! Vivir en Brasil les salió muy caro a los dos, pobrecitos... encima cuando no es uno es el otro, se turnan para embarrar la cancha. Te felicito Sil por lo del viernes, de corazón te digo que me hizo muyyyyyy feliz verlas, lloré de emoción! Me estaba lamentando por no poder ir al teatro con uds. hasta que las ví en las fotos y me olvidé de la obra (y si, de Julio también...raro no?). Conocí a Mirta y Guille Belardi por fotos y me alegró la noche! Mucha, pero mucha emoción! Gracias por compartirla, un beso enorme!!!!

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    3. AH! Silvana, fijate lo que le contesté a Romina, lo de los capitulos.(me había olvidado de contestarte éso).

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    4. Si Mary, te entiendo lo de los adelantos!!! pero probé que onda... por ahi te agarraba con las barreras bajas o en un raro momento de bondad y me salia bien la jugada!!! ;) uno se tira el lance viste!!! ajjajaja Te re super hiper archi banco como siempre..y ya se, me imagino q esto se viene jodido..aparte no se donde lei que aun falta otra parte mas??? es asi eso? confirmame please asi me preparo para seguir sufriendo esta tortura que no puedo soltar!!! y no puedo soltar porque me encanta!!!! que cosa rara somos los seres humanos diria nuestro Guille!!! gracias Mary! en serio que me gustaria conocerte! Silvana

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    5. Si, hay otra. Al final voy a sortear un premio entre los que se hayan bancado semejante suplicio, la medalla de oro a la Santa Paciencia. Creo que más de uno va a desertar. Y bueh... Como sea ahi estaré. Besitos Silvana y mil gracias! ;)

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  2. hayyyyy Mary!!!!, por favor!!!!. QUE NERVIOS! No me canso de decirte como me hacer "vivir" cada palabra tuya! El dolor de Guille, tan entendible! Mi amor..... me duele a mi. Y su desesperación por ese amor inmensurable. Sos "una máquina" escribiendo #MeSalioLaFieritaDeAdentro ;) like Guille "yo no te voy a decir que.... que si realmente me amas....." " ....terminemos con esto". A que no sabés? quiero todo el fic completo YA! ;) sorry pero esto es por escribir en caliente. Mil disculpas por los exabruptos. Me fascina este fic! ....... Sandra: nos vendría tan bien un doble capi ;) ...... pleaseeeeeee..... Besos Romina

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    1. Romi "si me amás... bancate esperar!" jajajajajaja Capítulo doble creo que va a haber a fin de mes... Por ahora, el 11 y el 12 van de a uno, para no abrumar y que no se termine tan pronto que aún no estoy psicológicamente preparada yo jajajaja, pensar que antes de publicarlo creí que no les iba a enganchar tanto! Además hay muchas chicas de vacaciones y algunas no pueden entrar al blog, no quiero que se queden tan rezagadas... igual no te podés quejar que mis capítulos no son tan cortos, traté de fraccionarlos en medidas parejas y de milagro lo conseguí y que terminen en momentos claves... porque no lo escribí de a capítulos sino de un tirón, así que demasiado que quedó así, de puro pepe! A partir del prox. cap. me imagino que me vas a pedir con más ahinco la continuación, jajjaja, lo puedo apostar. Un beso gigante Romi, feliz de que estés ahí... cuando termine me mandás tu email por mensaje y yo te envío si querés los capítulos en word para que los puedas releer algun día como me dijiste.

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  3. Hay Mary querida qu manía de hacerme sufrir......lo lei muy por arriba.....y estoy llorando desconsolada....no veo las letras.....cuando vuelva a la normalidad prometo intensificar la lectura y decir algo coherente........Bue yo ya no digo cosas coherentes....jajajajajajajate amooooooooooooooooooo!!!!!

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    1. no me firmaste así que no sé si sos Mirta, si sos te digo que ya no pretendo nada más que ese "te amo", lo asumí, y si no sos Mirta, perdon, espero tu otro comentario "coherente" jajajaja pero me juego que sí sos!

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    2. Pero ese TE AMO es verdadero.........sos increíble mujer..........Y prometo bancarme ,solo por vos,lo que venga ....aunque me cueste..........te amo mi locurita..........No me pidas coherencia.....son ellos yo no soy coherente........Mi corazón es tuyo........MIRTA.......

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  4. CON MAYUSCULA EL COMENTARIO PORQUE CADA CAPITULO SUPERA AL ANTERIOR CUANDO YA PARECE IMPOSIBLE!!!! CUANDO TODO TERMINE LOS VOY A IMPRIMIR PORQUE ES PARA LEER Y VOLVERL A LEER !!! Y VUELVO A " ALGO PARA RECORDAR" ....CON DECIRTE QUE VOLVI A VER LA PELICULA Y SI... ME SIGUE HACIENDO ACORDAR...CUANDO EL LA VE EN EL TEATRO CON OTRO ...NO SE SI JUAN SERA ESE OTRO...LO QUE HUBIERA SIDO TENER UNA SEGUNDA PARTE DE FARSANTES TAL CUAL ESTA HISTORIA !!!! MARTIN FIERRO DE ORO PARA LA ESCRITORA !!!! UN ABRAZO Y GRACIAS POR RESURRECCION...

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    1. Hola mi amiga anónima! gracias pero no hay que exagerar jajajaja, dónde se consigue la peli? en internet? La voy a buscar, hace añooooos que no la veo! qué linda es! y ese galanazo por favor... me acuerdo tanto de esa escena en que él viene y habla con ella, que está en un sofá, creo que algo le tapaba las piernas, y no sabía él que ella estaba paralítica... se da cuenta por un cuadro...? O me confundí de peli? Viste que antes las daban siempre, pero después se acabó...hay, que peliculón! quiero verla otra vez! Gracias por los elogios desmedidos pero por suerte no me los creo, jajaja igual me hacen bien! (ah, y en algo acertaste...). Un beso enormeeeeee

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    2. ah, como le dije a Romi, mandame tu dirección de email y te mando los capitulos en word así no te tomás el trabajo de sacarlos del blog!

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    3. NO, NO TE CONFUNDISTE DE PELICULA...ES ESA...EL LA VE PRIMERO EN EL TEATRO CON UN AMIGO Y CREE QUE ESTA CON OTRO ( ELLA YA ESTA PARALITICA) ..AHI DECIDE VENDER EL CUADRO QUE LE PINTO...Y CUANDO LA VISITA ....BUENO ...PODES LLORAR TODA LA TARDE....LA PALABRA RESURRECCION ES MUY LINDA PORQUE SIGNIFICA UN NUEVO COMIENZO...POR ESO YA LA ESPERO CON GANAS Y NO CON AMARGURA COMO AL PRINCIPIO....

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  5. Me gusto mucho, sufro mucho y sigo mucho esta hermosa historia!! Gracias y en espera de la próxima!!

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    1. Gracias Adriana, no sufras, mis finales son benévolos, pensá éso y no te va a doler tanto, te agradezco mucho tu compañía tan leal y cumplidora...beso grande!

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  6. Hay me morí de amor Es ESPERANZA pura se que no va durar pero igual espero un 50 y 50 gracias , comenzar la semana así vale la pena muchas gracias mara rosas

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    1. Mara gracias! aliento puro el tuyo... no te olvides que prometiste algo del tuyo...jajajajajaja estoy ansiosa por leerlo! Bessosssss

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  7. Maryyyyy, es este el comienzo del "cagadón" que se va a mandar Cielito y atrás viene nuestra horda de justificaciones? =P Me palpito que sí... Para justificarlo o no, voy a esperar al próximo capítulo para adentrarme un poco más... Aún no sé si se merece justificación o no... Pero convengamos que no es lo mismo la situación en que Guille decide soltarlo, que esta otra situación.
    Bueno, mi queridísima Mary, ya tengo guardado bajo siete llaves el autógrafo de mi tocaya Guillermina Pedris... Ahora necesito el tuyo!!! Me urge!!! ;-)
    PS: Ahora que Guille tiene la sospecha de que Cielito está vivo, que me tome los medicamentos!!! Porque no va a llegar vivo a encontrarlo =S

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  8. Guille, antes que nada, tremenda emoción verte en las fotos! Igual me pasó con Mirta... qué alegrón inmenso...!!! Me reí mucho con tu pedido de autógrafo, que amorcito que sos, y la carita de Sandra para ponerla en un cuadrito... las recontra quiero a las dos!!! Si yo hubiera estado ahí y me pedías éso me iba a poner roja como un tomate y me iba a esconder por ahí, ni loca firmo yo un autógrafo, jajajaja Sandri es escritora de verdad verdad, yo no! Vas a ver que ella termina publicando... se lo merece y yo voy a pedirle que me autografíe el libro que voy a correr a comprar con desesperación... Con respecto a lo de cielito, sí, me refería a ésto y lo que sigue, la manera en que a veces las personas se enredan en sus creencias y la cagan, pero yo siempre los voy a defender a los dos obviamente, "hagan lo que hagan" tienen su punto de vista cada uno y todo es entendible, hay que ponerse en el lugar de cada uno, Pedrito está muy afectado por lo que le pasó y por pensar que Guillermo no lo ama lo suficiente... es que ignora lo que le pasó a Guille! (viste que retorcida soy, jajaja)... cuando termine esta fic me voy a postular para guionar culebrones mexicanos... al menos no voy a tener que usar tanto el traductor de google que es re choto! Bueno Guille, gracias por tanto tanto que me das cada semana, espero mantener tu interés... si veo que decae incorporo alguna mención de tus preferencias... tal vez lo hago queenie a Cielito o lo hago sacar boletos en el OE a Guille...jajajajaja cualquier cosa por no perderte!!! Te quiero mucho, besotes!!!!!!

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  9. Ayyyyyyyyyy Mary!!!! Vos transformas a Majo en la enfermera personal de Cielito y los pones a los dos juntos a compartir un disco de Queen y creo que Majito se nos muere =P No sabes como estábamos codo a codo leyendo la última Billboard Argentina que los tiene en la tapa y viendo el disco que salió ahora... Ya sabes que nos vamos las dos a peregrinar a pie a Altagracia ;-)
    Y respecto del autógrafo... Después de llegar a Altagracia te voy a perseguir por toda Córdoba hasta que me lo firmes. En serio Mary, vos sos muy grosa esciribiendo y manejas muy bien el suspenso... Es uno de los pocos textos en donde vas leyendo renglón a renglón en vilo de lo que vendrá en el siguiente.
    No te vas a salvar!!
    Bueno, ya te voy a postear otra canción acorde al momento de cortarse las venas por la separación en que estamos... Pero primero tengo que cumplir con lo que le prometí a Majito, que es abundar en el material de Freddie & Monserrat Caballé, que va bastante más allá de la famosa "Barcelona" ;-)
    Besoooooooo

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  10. BUENO, BUENO, BUENO, LA ESPERANZA ES LO ÚNICO QUE NO SE PIERDE. EL CIELO DE APOCO, MUY DE A POCO COMIENZA A DESPEJARSE.
    ALEX TE LLEVAS A CIELITO A TU CASA PARA CUIDARLO, LO ÚNICO QUE FALTA ES QUE GUILLE AL LLEGAR A BRASIL, SE ENTERE O PEOR VEA ESA CONVIVENCIA, NOOOOOOOOOO!!!!! MARY, MARY, MARY, DESALMADA TOTAL...Y ESE CORAZONCITO DE GRAZZIANI ME INQUIETA.
    CIELITO SIENTE QUE GUILLE NO LO AMA, LO VA A VER O, SE VA A ENTERAR DE QUE VIAJO CON JUAN, MI DIOSSSSSS!!!!! PARA ALQUILAR BALCONES. CULEBRON BIEN MEXICANO ¡ ME ENCANTAAAAAA! AUNQUE SUFRO BASTANTE.
    EXCELENTE CAPITULO, LOS TIEMPOS JUSTOS, ADECUADOS, DE APOCO TODO SE VA RESOLVIENDO, LENTAMENTE, SIN SALTOS QUE ESTROPEARÍAN EL RELATO.
    UNA VEZ MAS FELICITACIONES.
    P/D 1 QUE ONDA ALEX? DIJO QUIEN TE DICE LO VE A JUAN Y,,,,DESPUÉS DE TODO ME ESTA EMPEZANDO A CAER UN POQUITO MEJOR.
    P/D 2 TE GUSTO LA IDEA DE MANDARTE AL ASESINO SERIAL, TU COMENTARIO FUE EL QUE ESPERABA.ES QUE SOMOS UNAS CUANTAS QUE QUISIÉRAMOS CAER EN SUS GARRAS, JA, JA, JA
    GRACIAS, MIL GRACIAS POR TANTO.
    "MIRAN AL CIELO Y PIDEN UN DESEO CONTIGO LA NOCHE MAS BELLA"MONICA DE LANUS

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    1. Muy buenas apreciaciones Moni, en algo acertaste pero no voy a decir en qué. Lo del asesino espero siga en pie, a fin de mes lo quiero por acá, que se venga nomás! Lo estaré esperando con la puerta sin llave. Habrá que ver quién es la víctima, jajajajaja ;) Te mando un beso grande, gracias por no perder la esperanza...!

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  11. Querida mary tarde pero llego siempre a comentarte, perdón la demora!! Leo de un tirón y vuelvo a releerlo súper emocionada con Guille que no toma coraje y al fin decide buscar a Pedro, se que esto no va a ser fácil! Pero que es fácil en la vida?? Sino conocemos de tropiezos y escollos nada es sencillo, el valor del amor se da al perderlo, y ojalá ellos lo hagan pronto, los amamos tanto!! Gracias bella escritora por esta maravillosa fic!!! Marian

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    1. Gracias Mariana, se me pasó por alto no ví tu comentario, por éso no te contesté! Si es cierto la vida es difícil, a veces demasiado y uno tiene que elegir entre luchar o tirar los guantes, pobrecitos mis G y P, les tocó en esta historia un camino lleno de tropiezos y escollos como decís, no les hago fácil nada! Y a ustedes que lo leen tampoco! Son muy buenas, se ponen el casco y siguen adelante... no voy a terminar de agradecerles nunca... un beso grande Mariana!

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  12. ¡¡¡Ay por fin mujer!! Que difícil fue llegar acá... todos estos dias de viaje peleando con la señal de internet!
    Mary.. sin palabras. Abrumada por tu pluma, Guillermo decidiendo dejarse morir al pensar que nunca más volvería a ver a Pedro, y este. del otro lado, suponiendo equivocadamente que su estado podría ser un impedimento para estar juntos. ¡Qué error suelen ser los supuestos básicos! Y finalmente Cuca que recuerda comentarle la llamada que le hicieron de Brasil, Juan ofreciéndose a acompañarlo.. ¡Ay Mary, Mary! Por favor juntalos lo antes posible.. (Ya empecé a garronear jajaja!)
    Como siempre te digo, si vas a hacer sufrir hacelo bien, por eso te banco señora del suspenso. A pesar del sufrimiento, vale la pena leerte. Gracias por confiar tu creación en este espacio, perdón por la demora en contestar y seguí escribiendo así! ¡Abrazote Guilledrista!

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    1. Si, es cierto, asumo el dolor que causo... empiezo a comprenderlo cuando leo algo doloroso en otras historias... como en la de Marian y Sil, me angustia mucho esa separación que tuvieron... ahí bebo mi propia medicina y entiendo que no es fácil leer ciertas cosas desde "este lado"... lo que pasa es que uno lo escribe sabiendo cómo va a terminar y por éso parece más leve. Pero cómo le cuesta al que lee sólo un capítulo a la semana! Gracias por tu apoyo mi amiga editora y espero que en este descanso escribas mucho (extraño a quién ya sabés, me intriga muchisimo su historia... JF, jajajaja). Besotes!!!!!

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  13. MERY ANTES QUE NADA MIL. Disculpas por Lo tarde de La devolucion Pero entre el viaje a baires y una Serie de complicaciones imprevistas se Me fue complicando La lectura y La devol ...pasamos unos Dias Re lindos En baires Pero Me hubiera encnatado verte p alla Ojala sea La proxima amis muero de ganas de conocer auna de mis escritoras favoritas!!!
    En cuanto a La fic va increscebdo Como una opera Donde Todo comienza sotto voce y despües Todo se desparrama y aumenta y se vuelve un aquellarre de musica movimientos actiuaciones eximias y letras sin comparacion....Como veras No Estoy En mi animo de siempre Ya se pasara Pero No dejo de disfrutar una historia Que Me llevaal Maß puro deleite ,Amiga SOS estupenda ...eso Si voy a tener q llamar a algun discipulo del consagrado Dr Favaloro para un recambio coronario p q las sensaciones Que Me producen los movimientos de Tu ficcion son TAN extremos q Me superan.
    Gracias MERY SOS una tremenda escritora esto es Lo tuyo JAMAS Lo dudes TEQUIERO y Te admiro eternamente....Tu Fan.........majo

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