
El
despertador arrasa con los últimos fragmentos de un sueño confuso y
profundo. Manotea en la oscuridad y lo
apaga. Su mano sigue de largo al
deslizarse por su costado izquierdo. Se
sienta en la cama y entonces recuerda que es jueves, que tiene sesión de
fisioterapia y que en apenas cuarenta y cinco minutos un remis pasará a
buscarlo. No acostumbra a desayunar
antes, el esfuerzo de los ejercicios suele causarle dolores abdominales. Se da un baño rápido y se viste. Ropa cómoda para ahora y ropa formal sobre la
cama para después porque hoy piensa ir
al estudio. Guillermo le ha pedido que
espere un poco más hasta sentirse en plena forma pero no quiere seguir dejando
pasar el tiempo. Quién sabe cuánto tiempo faltará para estar así. Y si podrá considerarse en plena forma alguna
vez. Puede caminar de manera fluída con
los bastones ortopédicos, incluso sin ellos logra dar algunos pasos ya no tan
vacilantes. Ha adquirido una tremenda
fuerza en los brazos pero los ejercicios no han podido aún derrotar esa leve
insensibilidad en sus piernas, la sensación de que pertenecen a otra
persona. O de que están
adormecidas. Le piden que tenga
paciencia, que siga con su rutina de rehabilitación, que llegará el momento en
que podrá lograr una recuperación casi total. Echa de menos las mañanas en que salía a correr,
la posibilidad de aquellas escapaditas al club de golf cuando el estrés lo
agobiaba, pero lo que más extraña es estar parado un rato sin la sensación de
que es una marioneta a la que empiezan a cortársele los hilos y se desplomará
en cualquier momento al piso. Cada vez que cae en la autocompasión se obliga a
pensar que podría haber muerto en ese accidente. Esa reflexión termina disipando toda su
tristeza.
Al
regresar de la sesión de fisioterapia se da una ducha rápida y se viste con la
camisa y el pantalón que preparó al levantarse.
Se mira en el espejo y la imagen que observa lo satisface. Ha recuperado algunos kilos y los contornos
de su cuerpo lucen fuertes y ejercitados.
Obra de su rehabilitación, sin duda, aunque el ejercicio que realiza en
esa cama no se queda atrás. Mira las
sábanas deshechas, se sonríe al recordar lo tarde que se terminan durmiendo
siempre. De a poco ambos han retomado un
ritmo que creían perdido. El cuidado que se prodigan compensa los excesos. O al menos éso piensan. ¿Pero cómo sería posible ponerle un freno a
tanta pasión? Guillermo se ríe de la
lista de situaciones prohibidas. Dice que prefiere morir antes que resignarse a
llevar una vida de geriátrico. Pedro
extrema las precauciones aunque a veces siente que están jugando con fuego, que
caminan por el borde de un precipicio. No sabe por qué, no hay nada en su
pareja que lo induzca a temer, la fortaleza y la energía que Guillermo
demuestra a la hora del amor le hablan de un cuerpo y un corazón sano, pero su mente
bordea una ciénaga de dudas y le resulta imposible eludir la sensación de
peligro. Tal vez sea, simplemente, ese deseo imperioso de cuidar lo que más ama
en la vida.
Lo
que más le molesta y no puede desterrar, es la incomodidad de tener que andar
sofocando la libertad de expresar lo que sienten en el momento que sea, o el
límite que tienen que respetar para no permitir que su pasión se cuele a través
de la delgada pared que los separa de los otros cuartos de la casa. A veces quisiera mandar todo al diablo y
gritar como antes, desfogarse como corresponde, tirar la almohada con la que se
cubre por los aires y que él haga lo mismo.
No ve la hora de irse de allí.
Al
bajar se encuentra con Valeria que está dándole un biberón a Lautaro. El pequeño estira sus bracitos y lo
llama. No puede resistirse. Lo toma en
brazos y deja que le recorra la cara con sus manitos. Tan suaves, tan delicadas. El bebé se ríe cada vez que toca su barba,
debe de parecerle extraña esa cara tan llena de pelo.
-Lauti,
despacito -lo reta Valeria mientras
Pedro sofoca una queja. Ha pasado de
acariciarlo a tirarle de la barba sin ningún miramiento.
-Dejalo
Vale, necesita reconocer qué cosa es ésto.
El
pequeño lanza una carcajada cuando Pedro para divertirlo le hace gestos de
enojo exagerados. Finalmente lo abraza
como queriendo disculparse. Una cosquilla
le corre por adentro cuando el bebé lo aprieta con sus bracitos. Aspira el perfume de su colonia en los
mechones húmedos por el baño y percibe la increíble suavidad de su piel. “Dios,
qué lindo se siente…”
-Es
tan parecido a Guillermo… -le comenta Valeria-. Ví una foto suya de cuando era
chiquito. Se parece más a él que a
Fabián.
-No
sé, pero de lo que estoy seguro es que es un Graziani auténtico. El mismo carácter fuerte y la misma ternura. En
eso son un calco.
Valeria
se queda mirándolos encantada. Ella
disfruta enormemente la compañía de Pedro y siente una abierta simpatía hacia
la relación que tiene con su suegro.
Fabián no comparte sus sentimientos con respecto a éso. Pedro ignora el motivo real por el que tiene
esa actitud distante, intuye que hay mucho de celos, aunque no sabe si son por
Guillermo, por Valeria o por su hijo. O
una mezcla de todo. Le devuelve al niño
y le promete que le traerá algo cuando regrese por la noche para que no haga
pucheros al verlo partir. Lautaro no se deja impresionar por la promesa y
apenas Pedro sale por la puerta se larga a llorar.
…
Marcos
acompaña a los clientes que estaba atendiendo hasta la vereda. Está despidiéndolos con un apretón de manos
cuando ve detenerse el remis y bajar a Pedro.
Corre a ayudarlo, se dan un abrazo.
-Pedro Beggio! ¿Cómo el de los autos locos, no? -bromea como Beto
aquella vez hace casi tres años. Entran
riéndose y Gabriela sale a su encuentro, lo besa efusiva como siempre, Alberto
lo abraza también. De pronto un clima de
alegría desmesurada inunda el ambiente del estudio. Todos quieren tocarlo, besarlo, contarle
cuánto lo extrañaron. Pedro siente que
está más en casa que nunca. Éste es el
lugar que verdaderamente extrañaba. El
aire que le faltaba volver a respirar.
La voz de Guillermo lo hace girar rápidamente. La sonrisa se desvanece en sus labios al
verlo junto a Matías.
-Pedro…
¿no habíamos quedado en que te quedabas unos días más en casa? -Guillermo se
acerca y le da un beso en la mejilla. Le
molesta tanto acartonamiento, el trato distante, hoy ni siquiera lo vio cuando
se fue.
-Es
que… no podía aguantar más… sin hacer nada.
Extraño mucho ésto.
Matías
se le acerca y le extiende la mano. -Hola,
Pedro -luce una sonrisa formal, indudablemente
forzada.
Le
toma la mano y le devuelve la falsa sonrisa.
-Hola,
Matías.
Se
hace un silencio incómodo. Guillermo lo
arregla tomándolo del brazo y arrastrándolo hacia su despacho, Pedro intenta no
tropezarse y se extraña del apresuramiento. Supone que a Guille lo atacó alguna
clase de vergüenza frente a los demás, es la primera vez que están juntos en el
estudio en esa nueva condición de pareja.
¿Será posible que aún le queden reservas? Por suerte no le da tiempo a
enredarse con suposiciones, una vez allí solos, cierra la puerta y se recuesta
en el borde del escritorio. Lo mira con
una ternura que destierra cualquier duda.
Pedro se pone frente a él.
-¿Fuiste
a fisioterapia?
-Fui. Vos…¿ me extrañaste?
-Qué
pregunta, amorcito… te extraño cada minuto que estoy sin vos.
Pedro
deja los bastones a un costado. Toma su
cara entre las manos y lo besa sin compasión.
Guillermo pasa las manos por su nuca, despeinándolo. Lo atrae contra su cuerpo. Aspira el calor perfumado de su cuello y
siente que el mundo desaparece, lo marea desearlo tanto. Pedro separa su rostro y lo mira, sorprendido.
-¿No era que acá no se podían hacer ciertas cosas? Éso que estoy sintiendo ahí abajo no creo que
sea un expediente que te guardaste en el bolsillo…
-Qué
malo que sos, Pedro… primero me besás provocador y después pretendés que no
reaccione.
-Yo
también te extrañé mucho, por si te interesa.
La cama estaba muy fría. No
quiero despertar y que no estés.
-Es
que nos dormimos tarde y quise que descansaras un poquito más… tenías tu
sesión, además. Te prometo que mañana
desayunamos juntos.
-Nos
dormimos tarde porque empezamos tarde, mi vida.
Esa sobremesa se alargó más de lo que hubiera querido.
-Sí,
ya sé… yo también no veía la hora de subir, pero hay que conservar un poco las
apariencias. Sabés bien que vivo
pensando todo el día en ese momento.
-Bueno,
no pienses tanto y menos si no estás conmigo.
Acá hay gente que podría aprovecharse de un momento de debilidad…
-Qué
decís! Si me puse contento es porque te
tengo cerca.
-¿Querés
ponerte más contento todavía? Cerramos con llave y listo.
Guillermo
se ríe con ganas. -Vos siempre queriendo que haga papelones… está bien que la
gente acá sea discreta, pero no abusemos, Pedro.
-De
lo único que quiero abusar es de vos -le dice acercándose a su oído con ese
tono insoportablemente seductor. Guillermo
se da cuenta de que a Pedro no hay nada que lo canse. Mejor hace algo pronto porque lo está
llevando a una zona peligrosa. Zafa de
su cercanía dando la vuelta al escritorio y señalándole unos papeles. Pedro
sonríe complacido. Cuánto más lo esquiva
más lo excita. Ya se cobrará esos deseos
reprimidos por la noche.
Mira
el escritorio. -¿Qué hacías?
-Estaba
revisando las últimas modificaciones al Código Penal. Mañana tengo que ir al Juzgado. Un caso bastante jodido.
-Y
Matías… ¿te está ayudando con ese caso?
-No. Bueno, sí.
Un poco. Pero ahora que viniste…
-Ahora
que vine… supongo que va a ocupar su lugar
-Guillermo lo mira sin comprender-. Digo, su escritorio está ahí afuera,
no? Quisiera saber dónde está el mío.
-No
tenés uno todavía. El tuyo lo usa
él. Mientras reorganizamos el estudio
vas a trabajar acá, conmigo.
Pedro
vacila. Guillermo le pregunta
conciliador. -¿No le parece bien,
amorcito?
-No
intentes congraciarte… No querías que viniera.
Seguramente Matías es mejor abogado.
Guillermo
se ríe con ganas. -Sentate, tontín. Usá mi sillón que es más cómodo. Te voy a preparar un café. ¿Querés comer algo? Hay unos sandwiches que
compró Marcos.
-Bueno
-Pedro se sienta en el lugar de Guillermo.
Desde la cocina le pregunta si no prefiere unos mates porque el café se
terminó-. Sí, no hay problema. Pero con azúcar.
Trae
el termo y los sandwiches y los deja en el centro del escritorio. Le ceba un mate y se lo alcanza. Revuelve entre los papeles buscando un
expediente. Se asoma a la puerta y alza
la voz. -Matías! ¿Me traés el expediente de Carrasco, por
favor?
Matías
le alcanza el expediente y se queda esperando.
-Estaba evaluando los atenuantes.
¿Te lo dejo?
-Si,
gracias. Después seguimos.
Le
echa una mirada fugaz a Pedro y sale del despacho. Pedro alcanza a percibir el perfume en el que
parece haberse bañado entero. Todo en él
le molesta pero intenta disimularlo. No
quiere darle importancia delante de Guillermo, tendrá que comerse cada
milímetro de sus celos.
-Este
caso viene complicado para mi cliente. Mató al socio. Parece que se enteró que la mujer lo engañaba
con él, justo el mismo día que descubrió que se iban a fugar juntos y con toda
la plata de la empresa que mi cliente había fundado. Era un viejo amigo de la escuela. Ese sí que era una joyita.
-¿Y
cómo lo mató?
-De
un tiro en el pecho.
-¿Lo
vas a encarar como emoción violenta?
-No,
el tipo estaba de lo más calmado en apariencia, había testigos. El arma la
compró el día anterior. No creo que se pueda dibujar mucho. Pero vamos a ver cómo
nos la rebuscamos.
-¿Y
la mujer?
-Destrozada
por la muerte de su amante. Quería ser
parte querellante, ¿lo podés creer?
-¿Al
hombre éste lo conocés de antes? ¿Sabés si no se merecía que lo cagaran tanto?
Guillermo
se sonríe. -Si, era socio del estudio,
le atendíamos asuntos de la empresa.
Hace como tres o cuatro años que no tenía ningún quilombo. Todo en regla. Me parece un buen tipo, pero
una traición como ésa descoloca a más de uno.
-¿Querés
que lo llevemos juntos?
-Sí. Nuestro primer caso después de tanto tiempo…
-¿Y
Matías no se va a ofender? Digo, porque
estaba trabajando en éso.
-No,
no creo. Igual me estaba dando una mano
nada más. Se dedica más a casos civiles.
-¿Eso
no lo hacía Gaby?
-Ella
está con civil y algo de penal, igual no es estricto, ya sabés. Ahora que viniste lo penal lo vamos a llevar
vos y yo en su mayor parte. Matías tiene mucho trabajo.
-Bueno,
parece que el estudio floreció bastante estos últimos tiempos…
-Si,
la incorporación de Matías fue acertada, trajo un montón de clientes
nuevos.
-Baunes
debe estar muy feliz con vos. ¿No vino a
felicitarte?
-Yo
no tuve nada que ver. Ya se habían
separado cuando lo tomamos. Y si viene,
de la piña que le pego me mete una demanda por desaparecerle todos los dientes.
No le tengo miedo.
-¿Habrá
aprendido lo que es casación? -los dos se ríen del viejo chiste.
Guillermo
se sienta al otro lado del escritorio y abre la notebook. Se calza los anteojos de leer. -¿Listo para
empezar, doctor Beggio?
Pedro
despliega su mejor sonrisa, suspira y se acomoda en el asiento.
-Completamente,
doctor Graziani.
…
Al
final de la tarde Pedro siente florecer un profundo dolor de cabeza. Se había desacostumbrado al ejercicio de su
profesión, dos años y cuatro meses le bastaron para sentirse otra vez
novato. Más allá de las modificaciones
de las leyes, lo que más le cuesta superar es la idea de que no extrañó para
nada el contacto con el complicado mundo del delito. Después de haber pasado por la terrible
experiencia personal de ser él mismo una víctima y ser acusado de victimario,
ha adquirido un nuevo concepto acerca de esas vivencias humanas. Sufrir todo eso en carne propia le dejó un
gusto amargo. Si antes tenía dificultad
para enfrentarse con las situaciones de violencia, ahora le parece
decididamente insoportable la idea de tomar contacto con ellas. No quiere manifestarlo en voz alta, teme que
Guillermo lo malinterprete. Ya verá cómo
lo soluciona. Pero todo intento de superación claudica ante esas fotos
espantosas que contiene el expediente. No
quiere seguir allí, necesita salir y respirar aire exterior.
-Guille…, ¿te molesta si salgo un momento?
-¿Estás
cansado? -Mira el reloj, se da cuenta de
que lo tuvo muchas horas ahí sentado-. Ya son las siete. Mejor nos vamos.
Junta
los expedientes y apaga la computadora. En la calle sienten el choque del aire
caliente. Nubes de tormenta comienzan a
juntarse allá arriba. Suben al remis que llamaron.
-Extraño
manejar -dice Pedro.
-Ya
vas a poder hacerlo de nuevo.
-No
sé -desvía la mirada hacia el
costado. Siente un raro malestar y
piensa que ése puede ser el causante de su dolor de cabeza. Hace un par de días que no puede dejar de
pensar en Camila. Hubo un tiempo en que
la odió profundamente. Después sólo la
olvidó. Ahora, en Buenos Aires, no
entiende por qué su mente vuelve a traérsela.
Cada cosa se la recuerda. Hace
unos segundos, fue la idea de manejar, de tener auto otra vez. Un par de horas atrás la mención de la esposa
del cliente de Guillermo. El otro día,
la conversación que tuvo con él sobre el departamento que le gustaría comprar.
La asocia con todo. Quisiera borrarla
por completo, olvidar que existió. Pero
no puede, y no sólo por lo que su cabeza se obstina en refregarle, sino por el
simple hecho de saber que aún están casados.
Maldita sea. La cosa no se
solucionó con el acto de quitarse el anillo o
irse de su lado. Ella sigue allí,
enlazada a él, metida en sus pensamientos y en su libreta de matrimonio.
Esa
noche apenas prueba unos bocados. Para
colmo de males, Ana no tuvo mejor idea que venir a cenar con ellos. Creía que podría tolerarla desde esta nueva
posición que él ocupa en la casa, pero aún siente esa molesta incomodidad cada
vez que ella se le acerca. No puede
olvidar sus insultos, la impertinencia de meterse a influenciar a Camila, su
alianza con Miguel para destruir a Guillermo.
Sabe que él la perdonó y que incluso valora su éxito en abandonar el
alcohol, que confía y le ha permitido volver a ocupar un sitio allí en calidad
de abuela. Pero aún así no tolera tener
que estar en su presencia. Compartir la
mesa, conversar como si nada hubiera pasado.
Cada vez que se miran, le parece que ella está diciéndole con la mirada
“putito depresivo” y él a su vez siente que sin proponérselo le expresa con los
ojos “borracha resentida”. No la odia,
pero le haría inmensamente feliz no tener que compartir con ella ningún momento
más. Cada palabra amable que le dirige a
él le parece una provocación, una burla.
Hizo un esfuerzo por no abrir la boca cuando se refirió a ellos como “el
abuelo y su novio” mientras le hablaba a Lautaro. Hubiera querido tirarle el salero de
porcelana por la cabeza. Guillermo se dio cuenta de la furia contenida y trató
de sacar un tema de conversación para distraer pero no pudo disipar el enojo de
Pedro. A partir de ese momento dejó de comer.
Su expresión se volvió más hosca todavía. Apenas alguien sugirió traer el
postre se levantó y se excusó de seguir allí diciendo que se sentía mal. Guillermo lo miró mientras subía la escalera. Se viene una tormenta brava, pensó. Y acertó, no sólo en cuanto a Pedro sino con
el tiempo porque apenas Ana se fue y terminaron de lavar los platos se largó un
aguacero.
…
Cuando
entra al dormitorio se encuentra con las luces apagadas. Se acerca hasta la cama tratando de
aprovechar la luz de los relámpagos para no llevarse por delante ningún
mueble. Se desnuda y se pone un
piyama. Hoy no habrá fiesta, piensa
desilusionado. Pedro está inmóvil,
presuntamente dormido, no da muestras de sentirlo acostarse a su lado. Muy mala
señal, advierte, jamás lo encuentra así.
Incluso tiene puesta una remera.
Supone que, o bien realmente se sentía mal o está fastidiado con
él. Debe ser culpa de Ana, no puede con
su genio, siempre mete algún bocadillo irritante. En lo futuro tratará de evitar que coincidan
en una cena común. Se tapa con la sábana
y cierra los ojos. Un rato después se queda dormido. Pedro se da vuelta y lo mira. “Ni siquiera me dio un beso”. Esperaba que él tomara la iniciativa. Ahora tiene que intentar dormir, pero sabe
que le costará un triunfo con ese vacío que siente sin el contacto que tanto
necesita. Está a punto de estirar la
mano y tocarlo, olvidando su disgusto, pero el orgullo puede más y no lo hace. La tormenta sube la intensidad, cerca de las dos
de la mañana un granizo pesado comienza a golpear el techo y las paredes de la
casa. Guillermo se levanta y cierra la
persiana. Al acostarse advierte que
Pedro está despierto. Lo está mirando en
la penumbra sin decirle nada, cruzado de brazos.
-¿Te
despertó la tormenta?
-Nunca
me dormí -su voz es cortante.
-Pensé
que estabas dormido cuando me acosté…
-No
puedo dormir si no me despido de vos.
Guillermo
enciende la luz de la mesita y se gira para mirarlo.
-¿Qué
te pasa, Pedro? Estás hostil conmigo,
¿qué te hice?
-Nada. No hiciste nada, justamente.
-¿Qué
querías que hiciera? Te molestó lo que
dijo Ana, o su presencia… ¿Qué podía hacer? Yo no la invité. Lo siento.
-Es
tu casa, Guille. Vos decidís quien se
queda y quién no.
-Es
la madre de Fabián, la abuela de Lautaro.
No le puedo prohibir la entrada.
Tenemos que tratar de ser indulgentes con ella. Ya sabemos cómo es. Bastante es lo que mejoró.
Pedro
suspira. -No sé cuánto podré soportar…
estoy empezando a cansarme de tener que esquivar comentarios caústicos, o
irónicos. Si no es ella, es Fabián.
-¿Y
él que te dijo? Por lo que yo veo casi
ni se hablan, ¿cuándo te dijo algo irritante?
-No
me lo va a decir en tu presencia, no es tonto.
Desde que estuvo en Brasil me hace sentir como un cero a la
izquierda. Allá me dijo que yo no podía
decidir sobre tu tratamiento, que el familiar era él. Ayer me dijo que no quiere que me tome
atribuciones con Lautaro, que no soy su abuelo, que si quiero un hijo que me lo
consiga. Y todo porque se enteró que sugerí llevarlo una tarde al estudio
porque Ana no podía venir a cuidarlo. Y hoy, cuando estábamos cenando… no
entiendo cómo no lo escuchaste… dijo que las mujeres de esta casa le escapaban
a las tareas domésticas. Se refería a
Valeria y a mí.
Guillermo
sofoca una risa, lo menos que necesita es que Pedro se enfurezca con él. -No sé... habrá creído que era un buen
chiste... no le hagas caso.
-Es
que no es la primera vez que dice algo semejante. El día siguiente al que llegamos… cuando
estabas sacando unas cosas de la valija,
yo fui a servirme un vaso de agua y él me cruzó y me dijo “espero que no
te olvides cuál es tu lugar en esta casa… todo el puterío mantenelo dentro de
los límites de tu dormitorio”. Yo me
quedé helado. No supe qué
contestarle. ¿De qué puterío
hablaba? Cuando por fin reaccioné y le
pregunté me dijo que no olvidara que éramos dos hombres, que conservara el
pudor. Por Valeria y por su hijo. Me hizo sentir una mierda, Guille. No te lo dije antes para no herirte, pero la
verdad me está atragantando toda esta situación. Yo la remo, trato de no
molestarlo… pero él no me banca.
Guillermo
se queda pensando, repentinamente molesto.
Ignoraba que Fabián continuara después de tanto tiempo con esa
actitud. Creía que había superado los
prejuicios, que le importaba un poco más
la felicidad de su padre. Apoya
una mano en el pecho de Pedro.
-Perdoname,
cielito… es mi culpa. No debí haberte
traído acá. Mañana mismo busco un lugar
para nosotros.
Pedro
se acerca y le apoya la cabeza en el hombro.
-Está
bien, mi amor. Disculpame vos… no quería
decírtelo, lo siento. Lo único que deseo
es que sigamos viviendo como lo hicimos allá… solos, libres, sin tener que
ocultar nada ni ponernos bozales. Cada
día con vos es un regalo para mí. Quiero
darte lo que te merecés, nada menos. Y
quiero que puedas amarme sin reservas.
Guillermo
siente que una frase se le clava adentro como un puñal. “Cada día con vos es un regalo para mi”… como
si Pedro supiera que el tiempo que tienen es muy limitado. Nunca le dijo la verdad, no ha querido
confrontarlo con esa amargura. Tal vez
hizo mal. Debería saber qué le espera,
hasta donde llegará ese paraíso que un día no muy lejano van a perder. ¿Está
jugando con trampa? ¿O simplemente lo está queriendo proteger? No sabe a ciencia cierta. Y le da miedo descubrir la verdad de esa
renuencia. No le gustaría comprobarse un
cobarde que sacrifica la juventud de Pedro para no perderlo. Porque eso es lo que está haciendo: lo deja
proyectar un futuro y no tiene idea lo corto que será. A veces se engaña diciéndose que los médicos
exageraron, que si se siente tan bien su enfermedad no puede ser tan grave.
Rehúye constantemente la posibilidad de una charla con él, y eso lo desespera
más.
Pedro
le acaricia el brazo, sigue hasta la abertura del pecho y se detiene en su
vello. Comienza a darle pequeños
mordiscos en el cuello. La angustia ha
hecho presa de Guillermo. No quiere
hacer el amor así. Se siente desvalido y
también culpable.
-Estoy
muy cansado, Pedro. Quisiera dormir,
disculpame.
-Está
bien, mi vida, tenés razón, es tarde -se
recuesta y entrelaza su brazo con el suyo.
-Te
amo tanto, Pedro…
-No
tanto como yo a vos, mi amor.
Esa
noche apenas logra dormir, la inquietud lo tortura sin que pueda ponerle
freno. Algún día tendrá que decir la
verdad. Pero no hoy, ni mañana.
…
El
niño se despierta sobresaltado. Un grito
desgarrador surge de las entrañas del sueño, le eriza la piel, le congela la
transpiración. Se incorpora con los ojos desorbitados buscando en las sombras
del cuarto, persigue el rastro de la pesadilla que, intuye, no puede ser
producto de su imaginación. Enciende el velador y su luz difusa espanta los
últimos retazos de oscuridad. Afuera los grillos mantienen su discordante
sinfonía, la brisa ondea apenas las ramas del sauce que deja ver su copa oscura
a través de la ventana. El otoño aún no hace sentir su presencia. Oleadas de calor se confunden con los
vaivenes de un aire cargado de aromas de río, la luna es apenas un pequeño rayo
de luz que se desvanece tras los árboles.
Espera
que el corazón aquiete sus latidos. Que
el pánico haga retirada y la cordura vuelva a ocupar su lugar. Se obliga a ir hasta la ventana. A través del mosquitero, observa un halo de
insectos que ensayan una danza caótica alrededor de la luz de la calle. Apoya
las manos sobre el alféizar, respira profundo y cierra los ojos. Poco a poco,
los ecos de ese grito descolocado van desapareciendo. La adrenalina
retrocede como la marea matutina, la paz suaviza cada rincón de su
atormentada alma. De esa alma que a veces parece no caber dentro de su pequeño
cuerpo.
Vuelve
a la cama, se acuesta de costado y se hace un ovillo. Aprieta entre sus manos esa gomera de la que
no se despega ni a sol ni a sombra. Es
su amuleto, la que lo protege contra los espectros. En lo que resta de la noche, cerrar los ojos
no empuja al sueño a regresar. Tampoco rezar, ni aferrarse a ese pequeño trozo
de madera y goma. En la mesita, el
velador permanece encendido y su luz se funde poco a poco con la luminosidad
del día.
Tiene
razón al suponer que los fantasmas prefieren las sombras. Despierto en las
primeras luces de la aurora, piensa que ésa será la última noche que pase
desvelado. En éso se equivoca.
CONTINUARÁ
***
Y YA EMPEZAMOS CON LOS MAMBOS....SABIA QUE NO LA IBAS A HACER FACIL...LA VERDAD QUE YO TAMPOCO PODRIA VIVIR CON TODA LA FAMILIA DE GUILLERMO QUE NO SE LA ESTAN HACIENDO FACIL...ME PARECE QUE EN ESTE PUNTO GUILLE ESTA FLOJO...ANA NO TIENE NADA QUE HACER AHI...YA PASARON POR MUCHO Y DEBEN RESOLVER SUS PROBLEMAS JUNTOS Y SOLOS....LA ACTITUD FALSA DE FABIAN ME PARECE DE POCO HOMBRE...NO SE ...ESE AMBIENTE NO ME PARECE QUE SEA EL IDEAL PARA SU AMOR...ESCRIBIS TAN BIEN!!!! PERO NO TE RESULTA FACIL LO FACIL AUNQUE PAREZCA UNA REDUNDANCIA....SOS BRILLANTE Y COMPLEJA...ESTE CAPITULO ES DIFICIL Y HERMOSO A LA VEZ...PERO TE SIGO PORQUE ME FASCINA ESTA HISTORIA....BESOS PILAR
ResponderEliminarhola Pilar! no te preocupes por el aire enrarecido de la casa, no es el quid de la cuestión, van a durar ahí menos que el sueldo en el bolsillo. Guille es demasiado bueno, eso es lo que pasa... y Fabián me parece que le falta un poquito de maduración pero todo llega. Gracias por tus palabras, gracias, de verdad son un lujo y las espero con mucho gusto, un beso grande!
Eliminarah... si, tenés razón, no me resulta fácil lo fácil... cuando lo intento, me embrollo peor..., y además trato de imaginar algo más o menos real, como hubiera sido la historia siguiendo la línea argumental de la novela, para mí Fabián venía bastante pelotudazo... la cosa tiene que ser más gradual.
EliminarSin palabras mara rosas
ResponderEliminarMara por favor quisiera saber qué significa tu comentario, sin palabras de horrible que es, o sin palabras de bueno... se puede interpretar de las dos maneras! Besos!!!!!!!! (algún día aclarámelo o boicoteo esas presentaciones de la obra en Montevideo, jajjaa)
EliminarA ver.. Vayamos por parte diría Jack.. En primer lugar, me quedó la zapatilla temblando de las ganas de ponerle a Fabián un boleo en el orto.. ¡Si no te gusta, formá tu propio hogar querido! Mudate a otra casa y pagá un alquiler, tenés mujer e hijo.. ¡Hacete hombre imbécil! (Ay.. Perdón! Me quedó la correo girando en falso con lo que leí jaja ) Segundo, "el casado casa quiere" decía mi abuela y tenía razón, después de haber vivido solos en Bahía, convivir con la familia de Guillermo es pasar de Beverly Hills a la fabella de Brasil... ¡Guillermo remontá esto! Tercero.. ¿Qué te traés entre manos con Pedro pensando en Camila? Te estás buscando un lugar en mi "libreta negra" Mary???? Y por último, si que me descolocaste con ese final.. ¿Quién es ese niño? ¿A que le teme tanto? ¿Qué lo mantendrá despierto otras veces más? ¡¡¡Ay Mary, Mary... !! Con vos no se puede.. decí que te quiero tanto! ¿Pero cómo voy a hacer para esperar al próximo domingo? Tu excelencia me provoca adicción.. ¡Abrazo inmenso mujer! Nunca dejes de escribir!
ResponderEliminarCierto, no? Porque Fabián está viviendo en la casa paterna... No le da vergüenza? Preñó a la novia, después de haber abandonado la carrera y mentir al respecto, no terminó de estudiar que ya se tiene que hacer cargo de su paternidad, tuvo su hijo y no les puede dar un hogar propio... Por qué tiene que ser Guille el que se va de su casa? Porque tiene un corazón de oro y le cede su hogar... Con Pedro no te metas, Fabiancito!! Ejemplo de qué sos, querido? Mucho mejor ejemplo para tu hijo es Pedro!
EliminarGuillermina Pedris (aclaro porque son dos), me hiciste reir con ese deseo de bolearle la zapatilla a Fabián! La verdad, se la merece con amplio mérito. Lo que pasa es que siempre que una persona es buena, otra se aprovecha... suele suceder, al menos. Y Guille es muy bueno, no se atrevería a pedirle que se vayan... Ahora mi duda grande es la siguiente...: Decime que no entendiste que Pedro está pensando en Camila con un interés romántico porque entonces largo todo a la mierda y me dedico a vender churros con el tipo que pasa a la siesta con el carrito y la musiquita de Para Elisa, si entendiste éso mi utilidad como "narradora" (jajajaja) está finiquitada, renuncio! Y el chico+río+sauce+gomera=Pedrito Jr.! Ya veremos que se trae... Gracias señora editora y espero que el próx. capítulo le guste, se viene onda belicosa como la sala de espera de Teatro, celos, piñas, jajaja de todo! combo completo. Un beso grande!
Eliminar¡No no no.. ! Soltá esos churros porque te pego en la mano con un "matamoscas", esas de plástico ypegoteadas de grasa que convivían en la cocina antes que llegaran las sagradas pastillitas.. No lo pensé con un toque romántico, solo me quedó le espina.. ¿por que carajo la piensa a esa yegua? Solo eso.. jajajaja! Me hiciste reír..
Eliminarauch qué asquete jajajajajaja no por favor no por favor, me muero me dan asco los insectos! Yo mato todo con veneno, ni loca aplasto uno de esos despreciables seres viscosos y microbiosos! Qué alivio que no te dí esa impresión... porque Pedro pensando románticamente en Camila me da más asco que un ejército zombie de insectos gigantes.
Eliminaruds dos me hacen c.... de risa estan re locas sabiannnnn???????? so yo obvio quien mas????
EliminarBellisimo..Sublime!! Gracias por esto!!
ResponderEliminarGracias Adri, tan sublime no, pero que te guste me alegra mucho! Besos!!!!
EliminarMi querida Mary:
ResponderEliminarYa te dije que mi parte favorita es la del "expediente" en el bolsillo. En realidad es todo tan tierno desde que Pedro llega al estudio: su preocupación por si fue a fisioterapia, el cederle su sillón (Matías, reventá!), el cebarle los mates. Herrrrmosoooooo.
Ana pero sobre todo Fabián son flor de sheguossssssss!!!!
Me caí al piso deshecha con Lauti y Pedro... Awwwwwwwwwwww (Grande Valeria)
Ahora, no me gusta mucho la "sentencia" que pesa sobre Guille por su enfermedad... No sé cómo lo vas a ir llevando peroooooooo, te quiero decir que igual no me preocupa porqueeeeeeee en otro lado eso va a tener una solución, ya que sino se complica la perspectiva para lo que ya sabés... Y no digo más!
No me extiendo en más elogios sobre tu forma de escribir porque eso es más que obvio ya hace mucho.
Y aguante la Ciencia Ficción!
Te adoro Mary!
Besoooooooo super mega extra gigante
Guille Belardi, siempre con los mickey mouse dando vueltas vos, jajajaja, pero bueno que suerte que también te fijaste en lo tierno... che, sos casi la única que se fijó que le cedió su silloncito sagrado! Es un dulce mi Guille... Y lo de la enfermedad, bueno, viene así la cosa... the real life... ya veremos qué pasa. Me imagino el merengue que se va a hacer más de un lectora con los dos fics, en uno está hecho pelota y en el otro curado por los aliens... se les van a morir las neuronas... por Fabián no te preocupes que no corta ni pincha, ya sabrán zafar de ese problema... (de ése, de otros, hummmm) Un beso grande!!!!
Eliminarhay Mary....que miedito que te tengo! Me entristece tanto esa "sentencia" que sufre Guille con su corazón. Siente que tiene poco tiempo... :( Me encanta, me deleita leerte...pero como sufro.... ;) Besos Romina PD: como lo critican a Guille las chicas, si es un dulce de leche derretido por su cielito, siempre pensando en los demás... (a "vecesito" mete la pata....pero es de bueno nomas ;) revindicalo please!
ResponderEliminarRomi te dije la otra vez que no me pidas imposibles (que no se complique), pero esta vez tengo que decirte que tenés razón en que Guille es un dulce de leche, es demasiado bueno y se aprovechan un poco de él, no hace falta que yo lo reivindique porque es un amorrrrr... él no hizo nada malo pobre mi vida... y las cosas que va a hacer! Lo vas a amar más todavía. (Sobre todo a partir del cuarto cap.). Un beso enorme Romi, gracias por tus comentarios tan tiernos, y por tu visión tan amorosa hacia nuestro querido Graziani. :)
EliminarBueno Mery Mery!!! q decirte!!! no podías no?? darle un changui mas, digo...ahhhhhhhhh Dios!!!! no se puede asi, si no fuera porque escribis tan bien!!! Pobrecito Pedro...está padeciendo este regreso como me imaginaba, pobre ángel, Tu Fabian me saca de quicio Mal!!! que boludo que es! disculpas por la expresión! pero realmente!!!!chico grande che! Basta !!!y Guille!!! a ver si estamos mas atenti a lo que pasa a tu alrededor! al final volvió y le agarro la estupidez!!!! querido!!! volvió a no REGISTRAR EL ENTORNO!!!! ay Mary viisualizo que a Guille no le va a alcanzar la vida para arrepentirse de haber querido regresar porq sospecho que Pedro lo va a hacer pagar con creces esta decisión... no lo juzgo, no es fácil su situación yo?? ya hubiese armado mi bolsito que tanto!!!! y bueno y para terminar de completar!!! La aparición del niño #intrigatotal GRACIAS por regresarme a esta eterna incertidumbre de cada domingo y que suele seguir hasta la semana siguiente!!!! Sos una genia! Mujer!!! que mas te puedo decir!!!!! GRACIAS eternas! Silvana
ResponderEliminarSil, pobrecito nuestro Guille amado, no se dio cuenta, Pedro fue un poquito duro con él... ya va a reaccionar. Además dijo que iba a buscar un lugar para ellos, che! Por qué me lo critican tanto! Es muy bueno mi ángel... no echaría a su hijo y flia de la casa, eso no sería un comportamiento Graziani... Tal vez Guille va a andar un poquito flojo en registrar otros entornos... pero es que no le da importancia a ciertas cosas... él solo piensa en Pedro... y Pedro se viene con todo en el proximo, celos, reclamos, puf... pobre Guille! Arde Troya! Gracias y muchos besos Silvana!!!
ResponderEliminarsabes que me imagine que Pedro se venia en el próximo con los tapones de punta!!! siiii obvio que es asi...nuestro Guille de tan buenito se pasa y como siempre tenes razón! no registra porque no da tanta importancia para el que Pedro esté con él es lo unico importante!!!
EliminarMi bella escritora llegue al fin!!!!! Perdón por la demora !! Capitulazo como nos tenés acostumbradas !! Mi vida pobre mi Guille no me lo cascoteen tanto, es bueno y a veces se abusa Fabián de eso igual que Guillermina que patadita le daría bien ahí donde le da el sol, por egoísta y no ver que su padre es feliz con la vida que eligio! Y Pedro celoso de Matias ayyy que hermosorrrrrrr!!! Esperando el próximo cap con muchas muchas ganas!! Beso enorme Marian
ResponderEliminarSí, Mariana, vos sos de las mías!!!!! Siempre me critican a mi pobre Guille no hay caso, casi se muere tres veces ya por su amorcito, que más necesitan, qué más por Diosssss!!!! jajajajaja se me saltó la cadena. Esto que te acabo de decir es un adelanto de lo que viene... "¿qué más necesitás?" no digo más... pero los celos van a causar un terremoto ... y no por culpa de Guille esta vez. Beso enorme para vos Marian, gracias!!!!! Te espero el domingo, ahí el avión deja de carretear y levanta vuelo...
EliminarMARY, MARY, MARY, ¡QUE TALENTO PARA DESPERTAR MIEDOOOOOO!
ResponderEliminarLEER EL CAPITULO TE SUMERGE EN UNA DESESPERACIÓN, INTRANQUILIDAD, DESOLACIÓN ES COMO UNA A UNA COPA DE CRISTAL, Y EL TEMOR DE QUE EN CUALQUIER MOMENTO SE CAE , SE DESPLOMA E INEVITABLEMENTE SE ROMPE EN MIL PEDAZOS, IMPOSIBLE DE DERECUPERAR, SEMBRANDO UNA ANGUSTIA PERTURBADORA.
AYYYY, EN CUANTO A LA ESCRITURA QUE AGREGAR QUE LAS HISTORIAS DE FICCIÓN TIENEN SUS PROPIAS REGLAS QUE SEAN CREÍBLES ES UNA DE ELLAS, OTRA LA DESCRIPCIÓN, PORQUE NARRAR RESPONDE A UNA SECUENCIA CRONOLÓGICA DE LOS HECHOS, QUE VAN OCURRIENDO O PODRÍAN HABER OCURRIDO, PERO EN LAS DESCRIPCIONES NO EXISTE UN ORDEN, ES DECIR HAY QUE TENER EN CUENTA LO QUE SE DESCRIBE, QUE "COSAS" SON OBJETOS DE DESCRIPCIÓN,LA DIFICULTAD RESIDE EN QUE SE DEBE DIVIDIR FRAGMENTAR DICHO OBJETO PARA PODER EXPRESARLO A TRAVÉS DEL LENGUAJE Y DESPUÉS PRESENTARLO CRONOLÓGICAMENTE.
EN CONCLUSIÓN ME ENCANTAN ESOS " OBJETOS QUE ELEGÍS PARA DESCRIBIR Y COMO LOS PRESENTAS DENTRO DE LA CRONOLOGÍA DE LA HISTORIA HACIENDO QUE ESTA SE SIENTA REAL, QUE LA PUEDAS SENTIR, TAL VEZ INCONSCIENTEMENTE, PERO LO LOGRAS.PORQUE MAS ALLÁ DE TODO LAS DESCRIPCIONES TE PERTENECEN AL IGUAL QUE ALGUNOS HECHOS. BUENO, AHORA ME CORRO Y ME VOY A DEDICAR EN CRIOLLO A ATENDER A FABIANCITO. ESCUCHAME "FLAQUITO" SOS MUY CHIQUITO VOS, NO SABES NADA, NI SIQUIERA TENES CASA PROPIA TENES QUE VIVIR JUNTO A TU FAMILIA EN CASA DE PAPI, PORQUE NO CRECES Y TE VAS A VIVIR SOLO CON TU FAMILY , A OTRA CASA, DE LA CUAL TE HAGAS CARGO, EN CONCLUSIÓN DEJATE DE JODERRR, NO TE METAS CON CIELITO,
GUILLE, MI AMOR,LLEVÁRTELO DE ESE INFIERNO, Y SEGURAMENTE ESE CORAZÓN DE DULCE DE LECHE QUE TENES, SE TE CURA , SE REPARA.
ESOS ÚLTIMOS PÁRRAFOS DEJARON AL GALOPE MI CORAZÓN, ¿ ESE NIÑO? ¿SERA LO QUE IMAGINO? POR DIOSSSSS, PARA ALQUILAR BALCONESSSSSS.
MARY TODAS LAS FELICITACIONES TODAS, ENAMORADISIMA DE ESTA NOVELA.
P/D.1 " -Te amo tanto, Pedro…
-No tanto como yo a vos, mi amor. " Y CLARO DENTRO DEL CONTEXTO DE UNA HISTORIA TAN BELLAMENTE NARRADA, ESTOS DIÁLOGOS ME DESARMAN, ME ANIQUILAN DE TERNURA.
P/D 2. 2 MIRAN AL CIELO Y PIDEN UN DESEO CONTIGO LA NOCHE MAS BELLA" MONICA DE LANUS
Moniiii! Tuve que leer y releer tu comentario, no sabía si me estabas retando o elogiando, jajajaaja, creo que lo segundo, finalmente entendí... qué lujo tenerte aquí! Yo no soy escritora, ni estudié, no sé nada de técnicas ni recursos, es puro instinto y años de lectora voraz. Mis dedos escriben lo que mi cerebro le dicta, no hay más intermediario entre los dos que mi corazón... soy una amateur y me alegro que te guste, la finalidad es ésa, nada más... que libere mi pasión por ellos y compartirlo con gente que sienta como yo.
ResponderEliminarPreparate para el próximo, hay unos diálogos francamente... para alquilar balcones, como decís vos, (va a ser casi todo diálogos esta vez), la situación lo ameritaba... espero con ansias tu opinión! Muchos besos!!!
Sabes una cosa ojitos lo mio con vos ya pasa de la admiración y se transforma en absoluta devoción ,a tu alma a tu arte a tu capacidad infinita de escribir tan esquicita e inteligente mente no hay mas no hay menos hay exacto donde tiene que estar.Es tan gratificante leerte amiga que me banco la venga como siempre vos te mereces cualquier dolor o sufrimiento que se venga por tenes la varita magica para resolverlo asique Mery ataque que aca nos bancamos las balas.
ResponderEliminarOtrosidigo mil veces lo critique a Guillermo y lo llegue a odiar por como lo trataba a Pedro pero vos logras reivindicarlo y que yo lo empiece a querer asique gracias por eso...hagamos vaquita para que se vayan a vivir a su propia casa para que Peter pueda gritar todo lo que se le cante la soberanisima gana y segun el extasis provocado, Fabian ponete una pila y tratamelo bien a Pedro te estoy vigilandooooooooooooo.
Decirte que me encanto el capitulo seria redundar como dice ArjoNa asi que voy VER QUE PALABRA INVENTO FOR THE NEXT TIME ....JAJAJAJAJAAJJA.miQUERIDA BRUJIS GRACIAS INMENSAS Y APLAUSOS SON DE OTRO PLANETA PERO PLIS QUEDATE EN ESTE TE AMAMOS ....majo
Majo gracias! qué talento para divertir que tenés nena por favor! Escribís dramáticamente genial y lo acabo de leer tu capítulo ahora voy a comentarlo, hoy estuve muy atrasada pero es que tuve que hacer trámites, ya me pongo al día. Gracias por decirme que te bancás lo que sea... creo que me vas odiar en algún momento de esta parte tres, me vas a mandar una carta bomba jajaja así que aprovecho ahora que todavía me querés! Ya tengo mis entraditas (día 25) así que si Dios quiere nos podemos ver otra vez... contame cuando puedas como anda todo... super besote gigante!!!
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