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domingo, 8 de marzo de 2015

"CONFRONTACIÓN" - Cap. 2 - (By Mary Buhler)

CONFRONTACIÓN - CAPÍTULO 2




El despertador arrasa con los últimos fragmentos de un sueño confuso y profundo.  Manotea en la oscuridad y lo apaga.  Su mano sigue de largo al deslizarse por su costado izquierdo.  Se sienta en la cama y entonces recuerda que es jueves, que tiene sesión de fisioterapia y que en apenas cuarenta y cinco minutos un remis pasará a buscarlo.  No acostumbra a desayunar antes, el esfuerzo de los ejercicios suele causarle dolores abdominales.  Se da un baño rápido y se viste.  Ropa cómoda para ahora y ropa formal sobre la cama para después porque  hoy piensa ir al estudio.  Guillermo le ha pedido que espere un poco más hasta sentirse en plena forma pero no quiere seguir dejando pasar el tiempo. Quién sabe cuánto tiempo faltará para estar así.  Y si podrá considerarse en plena forma alguna vez.  Puede caminar de manera fluída con los bastones ortopédicos, incluso sin ellos logra dar algunos pasos ya no tan vacilantes.  Ha adquirido una tremenda fuerza en los brazos pero los ejercicios no han podido aún derrotar esa leve insensibilidad en sus piernas, la sensación de que pertenecen a otra persona.  O de que están adormecidas.  Le piden que tenga paciencia, que siga con su rutina de rehabilitación, que llegará el momento en que podrá lograr una recuperación casi total.  Echa de menos las mañanas en que salía a correr, la posibilidad de aquellas escapaditas al club de golf cuando el estrés lo agobiaba, pero lo que más extraña es estar parado un rato sin la sensación de que es una marioneta a la que empiezan a cortársele los hilos y se desplomará en cualquier momento al piso. Cada vez que cae en la autocompasión se obliga a pensar que podría haber muerto en ese accidente.  Esa reflexión termina disipando toda su tristeza. 
Al regresar de la sesión de fisioterapia se da una ducha rápida y se viste con la camisa y el pantalón que preparó al levantarse.  Se mira en el espejo y la imagen que observa lo satisface.  Ha recuperado algunos kilos y los contornos de su cuerpo lucen fuertes y ejercitados.  Obra de su rehabilitación, sin duda, aunque el ejercicio que realiza en esa cama no se queda atrás.  Mira las sábanas deshechas, se sonríe al recordar lo tarde que se terminan durmiendo siempre.  De a poco ambos han retomado un ritmo que creían perdido. El cuidado que se prodigan compensa los excesos.  O al menos éso piensan.  ¿Pero cómo sería posible ponerle un freno a tanta pasión?  Guillermo se ríe de la lista de situaciones prohibidas. Dice que prefiere morir antes que resignarse a llevar una vida de geriátrico.  Pedro extrema las precauciones aunque a veces siente que están jugando con fuego, que caminan por el borde de un precipicio. No sabe por qué, no hay nada en su pareja que lo induzca a temer, la fortaleza y la energía que Guillermo demuestra a la hora del amor le hablan de un cuerpo y un corazón sano, pero su mente bordea una ciénaga de dudas y le resulta imposible eludir la sensación de peligro. Tal vez sea, simplemente, ese deseo imperioso de cuidar lo que más ama en la vida.
Lo que más le molesta y no puede desterrar, es la incomodidad de tener que andar sofocando la libertad de expresar lo que sienten en el momento que sea, o el límite que tienen que respetar para no permitir que su pasión se cuele a través de la delgada pared que los separa de los otros cuartos de la casa.  A veces quisiera mandar todo al diablo y gritar como antes, desfogarse como corresponde, tirar la almohada con la que se cubre por los aires y que él haga lo mismo.  No ve la hora de irse de allí.
Al bajar se encuentra con Valeria que está dándole un biberón a Lautaro.  El pequeño estira sus bracitos y lo llama.  No puede resistirse. Lo toma en brazos y deja que le recorra la cara con sus manitos.  Tan suaves, tan delicadas.  El bebé se ríe cada vez que toca su barba, debe de parecerle extraña esa cara tan llena de pelo. 
-Lauti, despacito  -lo reta Valeria mientras Pedro sofoca una queja.  Ha pasado de acariciarlo a tirarle de la barba sin ningún miramiento.
-Dejalo Vale, necesita reconocer qué cosa es ésto.
El pequeño lanza una carcajada cuando Pedro para divertirlo le hace gestos de enojo exagerados.  Finalmente lo abraza como queriendo disculparse.  Una cosquilla le corre por adentro cuando el bebé lo aprieta con sus bracitos.  Aspira el perfume de su colonia en los mechones húmedos por el baño y percibe la increíble suavidad de su piel. “Dios, qué lindo se siente…”
-Es tan parecido a Guillermo… -le comenta Valeria-. Ví una foto suya de cuando era chiquito.  Se parece más a él que a Fabián.
-No sé, pero de lo que estoy seguro es que es un Graziani auténtico.  El mismo carácter fuerte y la misma ternura. En eso son un calco.
Valeria se queda mirándolos encantada.  Ella disfruta enormemente la compañía de Pedro y siente una abierta simpatía hacia la relación que tiene con su suegro.  Fabián no comparte sus sentimientos con respecto a éso.  Pedro ignora el motivo real por el que tiene esa actitud distante, intuye que hay mucho de celos, aunque no sabe si son por Guillermo, por Valeria o por su hijo.  O una mezcla de todo.   Le devuelve al niño y le promete que le traerá algo cuando regrese por la noche para que no haga pucheros al verlo partir. Lautaro no se deja impresionar por la promesa y apenas Pedro sale por la puerta se larga a llorar.
Marcos acompaña a los clientes que estaba atendiendo hasta la vereda.   Está despidiéndolos con un apretón de manos cuando ve detenerse el remis y bajar a Pedro.  Corre a ayudarlo, se dan un abrazo.  -Pedro Beggio! ¿Cómo el de los autos locos, no? -bromea como Beto aquella vez hace casi tres años.  Entran riéndose y Gabriela sale a su encuentro, lo besa efusiva como siempre, Alberto lo abraza también.  De pronto un clima de alegría desmesurada inunda el ambiente del estudio.  Todos quieren tocarlo, besarlo, contarle cuánto lo extrañaron.  Pedro siente que está más en casa que nunca.  Éste es el lugar que verdaderamente extrañaba.  El aire que le faltaba volver a respirar.  La voz de Guillermo lo hace girar rápidamente.  La sonrisa se desvanece en sus labios al verlo junto a Matías.
-Pedro… ¿no habíamos quedado en que te quedabas unos días más en casa? -Guillermo se acerca y le da un beso en la mejilla.  Le molesta tanto acartonamiento, el trato distante, hoy ni siquiera lo vio cuando se fue.
-Es que… no podía aguantar más… sin hacer nada.  Extraño mucho ésto.
Matías se le acerca y le extiende la mano.  -Hola, Pedro  -luce una sonrisa formal, indudablemente forzada.
Le toma la mano y le devuelve la falsa sonrisa. 
-Hola, Matías.
Se hace un silencio incómodo.  Guillermo lo arregla tomándolo del brazo y arrastrándolo hacia su despacho, Pedro intenta no tropezarse y se extraña del apresuramiento. Supone que a Guille lo atacó alguna clase de vergüenza frente a los demás, es la primera vez que están juntos en el estudio en esa nueva condición de pareja.  ¿Será posible que aún le queden reservas? Por suerte no le da tiempo a enredarse con suposiciones, una vez allí solos, cierra la puerta y se recuesta en el borde del escritorio.  Lo mira con una ternura que destierra cualquier duda.  Pedro se pone frente a él.
-¿Fuiste a fisioterapia?
-Fui.  Vos…¿ me extrañaste?
-Qué pregunta, amorcito… te extraño cada minuto que estoy sin vos.
Pedro deja los bastones a un costado.  Toma su cara entre las manos y lo besa sin compasión.  Guillermo pasa las manos por su nuca, despeinándolo.  Lo atrae contra su cuerpo.  Aspira el calor perfumado de su cuello y siente que el mundo desaparece, lo marea desearlo tanto.  Pedro separa su rostro y lo mira, sorprendido. -¿No era que acá no se podían hacer ciertas cosas?  Éso que estoy sintiendo ahí abajo no creo que sea un expediente que te guardaste en el bolsillo…
-Qué malo que sos, Pedro… primero me besás provocador y después pretendés que no reaccione. 
-Yo también te extrañé mucho, por si te interesa.  La cama estaba muy fría.  No quiero despertar y que no estés.
-Es que nos dormimos tarde y quise que descansaras un poquito más… tenías tu sesión, además.  Te prometo que mañana desayunamos juntos.
-Nos dormimos tarde porque empezamos tarde, mi vida.  Esa sobremesa se alargó más de lo que hubiera querido. 
-Sí, ya sé… yo también no veía la hora de subir, pero hay que conservar un poco las apariencias.  Sabés bien que vivo pensando todo el día en ese momento.
-Bueno, no pienses tanto y menos si no estás conmigo.  Acá hay gente que podría aprovecharse de un momento de debilidad…
-Qué decís!  Si me puse contento es porque te tengo cerca.
-¿Querés ponerte más contento todavía? Cerramos con llave y listo.
Guillermo se ríe con ganas. -Vos siempre queriendo que haga papelones… está bien que la gente acá sea discreta, pero no abusemos, Pedro.
-De lo único que quiero abusar es de vos -le dice acercándose a su oído con ese tono insoportablemente seductor.  Guillermo se da cuenta de que a Pedro no hay nada que lo canse.  Mejor hace algo pronto porque lo está llevando a una zona peligrosa.  Zafa de su cercanía dando la vuelta al escritorio y señalándole unos papeles. Pedro sonríe complacido.  Cuánto más lo esquiva más lo excita.  Ya se cobrará esos deseos reprimidos por la noche.
Mira el escritorio.  -¿Qué hacías?
-Estaba revisando las últimas modificaciones al Código Penal.  Mañana tengo que ir al Juzgado.  Un caso bastante jodido. 
-Y Matías… ¿te está ayudando con ese caso?
-No.  Bueno, sí.  Un poco.  Pero ahora que viniste…
-Ahora que vine… supongo que va a ocupar su lugar  -Guillermo lo mira sin comprender-. Digo, su escritorio está ahí afuera, no?  Quisiera saber dónde está el mío.
-No tenés uno todavía.  El tuyo lo usa él.  Mientras reorganizamos el estudio vas a trabajar acá, conmigo.
Pedro vacila.  Guillermo le pregunta conciliador.  -¿No le parece bien, amorcito?
-No intentes congraciarte… No querías que viniera.  Seguramente Matías es mejor abogado.
Guillermo se ríe con ganas.  -Sentate, tontín.  Usá mi sillón que es más cómodo.  Te voy a preparar un café.  ¿Querés comer algo? Hay unos sandwiches que compró Marcos.
-Bueno -Pedro se sienta en el lugar de Guillermo.  Desde la cocina le pregunta si no prefiere unos mates porque el café se terminó-.  Sí, no hay problema.  Pero con azúcar.
Trae el termo y los sandwiches y los deja en el centro del escritorio.  Le ceba un mate y se lo alcanza.  Revuelve entre los papeles buscando un expediente.  Se asoma a la puerta y alza la voz.   -Matías!  ¿Me traés el expediente de Carrasco, por favor?
Matías le alcanza el expediente y se queda esperando.  -Estaba evaluando los atenuantes.  ¿Te lo dejo?
-Si, gracias.  Después seguimos.
Le echa una mirada fugaz a Pedro y sale del despacho.  Pedro alcanza a percibir el perfume en el que parece haberse bañado entero.  Todo en él le molesta pero intenta disimularlo.  No quiere darle importancia delante de Guillermo, tendrá que comerse cada milímetro de sus celos.
-Este caso viene complicado para mi cliente. Mató al socio.  Parece que se enteró que la mujer lo engañaba con él, justo el mismo día que descubrió que se iban a fugar juntos y con toda la plata de la empresa que mi cliente había fundado.  Era un viejo amigo de la escuela.  Ese sí que era una joyita.
-¿Y cómo lo mató?
-De un tiro en el pecho. 
-¿Lo vas a encarar como emoción violenta?
-No, el tipo estaba de lo más calmado en apariencia, había testigos. El arma la compró el día anterior.  No creo que  se pueda dibujar mucho. Pero vamos a ver cómo nos la rebuscamos.
-¿Y la mujer?
-Destrozada por la muerte de su amante.  Quería ser parte querellante, ¿lo podés creer?
-¿Al hombre éste lo conocés de antes? ¿Sabés si no se merecía que lo cagaran tanto?
Guillermo se sonríe.  -Si, era socio del estudio, le atendíamos asuntos de la empresa.  Hace como tres o cuatro años que no tenía ningún quilombo.  Todo en regla. Me parece un buen tipo, pero una traición como ésa descoloca a más de uno.
-¿Querés que lo llevemos juntos?
-Sí.   Nuestro primer caso después de tanto tiempo…
-¿Y Matías no se va a ofender?  Digo, porque estaba trabajando en éso.
-No, no creo.  Igual me estaba dando una mano nada más.  Se dedica más a casos civiles.
-¿Eso no lo hacía Gaby?
-Ella está con civil y algo de penal, igual no es estricto, ya sabés.  Ahora que viniste lo penal lo vamos a llevar vos y yo en su mayor parte. Matías tiene mucho trabajo.
-Bueno, parece que el estudio floreció bastante estos últimos tiempos…
-Si, la incorporación de Matías fue acertada, trajo un montón de clientes nuevos. 
-Baunes debe estar muy feliz con vos.  ¿No vino a felicitarte?
-Yo no tuve nada que ver.  Ya se habían separado cuando lo tomamos.  Y si viene, de la piña que le pego me mete una demanda por desaparecerle todos los dientes.  No le tengo miedo.
-¿Habrá aprendido lo que es casación? -los dos se ríen del viejo chiste.
Guillermo se sienta al otro lado del escritorio y abre la notebook.  Se calza los anteojos de leer. -¿Listo para empezar, doctor Beggio?
Pedro despliega su mejor sonrisa, suspira y se acomoda en el asiento.
-Completamente, doctor Graziani. 
Al final de la tarde Pedro siente florecer un profundo dolor de cabeza.  Se había desacostumbrado al ejercicio de su profesión, dos años y cuatro meses le bastaron para sentirse otra vez novato.  Más allá de las modificaciones de las leyes, lo que más le cuesta superar es la idea de que no extrañó para nada el contacto con el complicado mundo del delito.    Después de haber pasado por la terrible experiencia personal de ser él mismo una víctima y ser acusado de victimario, ha adquirido un nuevo concepto acerca de esas vivencias humanas.  Sufrir todo eso en carne propia le dejó un gusto amargo.  Si antes tenía dificultad para enfrentarse con las situaciones de violencia, ahora le parece decididamente insoportable la idea de tomar contacto con ellas.  No quiere manifestarlo en voz alta, teme que Guillermo lo malinterprete.  Ya verá cómo lo soluciona. Pero todo intento de superación claudica ante esas fotos espantosas que contiene el expediente.  No quiere seguir allí, necesita salir y respirar aire exterior.
-Guille…,  ¿te molesta si salgo un momento?
-¿Estás cansado?  -Mira el reloj, se da cuenta de que lo tuvo muchas horas ahí sentado-. Ya son las siete.  Mejor nos vamos. 
Junta los expedientes y apaga la computadora. En la calle sienten el choque del aire caliente.  Nubes de tormenta comienzan a juntarse allá arriba. Suben al remis que llamaron.
-Extraño manejar  -dice Pedro. 
-Ya vas a poder hacerlo de nuevo. 
-No sé  -desvía la mirada hacia el costado.  Siente un raro malestar y piensa que ése puede ser el causante de su dolor de cabeza.  Hace un par de días que no puede dejar de pensar en Camila.  Hubo un tiempo en que la odió profundamente.  Después sólo la olvidó.  Ahora, en Buenos Aires, no entiende por qué su mente vuelve a traérsela.  Cada cosa se la recuerda.  Hace unos segundos, fue la idea de manejar, de tener auto otra vez.  Un par de horas atrás la mención de la esposa del cliente de Guillermo.  El otro día, la conversación que tuvo con él sobre el departamento que le gustaría comprar. La asocia con todo.  Quisiera borrarla por completo, olvidar que existió.  Pero no puede, y no sólo por lo que su cabeza se obstina en refregarle, sino por el simple hecho de saber que aún están casados.  Maldita sea.  La cosa no se solucionó con el acto de quitarse el anillo o  irse de su lado.  Ella sigue allí, enlazada a él, metida en sus pensamientos y en su libreta de matrimonio. 
Esa noche apenas prueba unos bocados.  Para colmo de males, Ana no tuvo mejor idea que venir a cenar con ellos.  Creía que podría tolerarla desde esta nueva posición que él ocupa en la casa, pero aún siente esa molesta incomodidad cada vez que ella se le acerca.  No puede olvidar sus insultos, la impertinencia de meterse a influenciar a Camila, su alianza con Miguel para destruir a Guillermo.  Sabe que él la perdonó y que incluso valora su éxito en abandonar el alcohol, que confía y le ha permitido volver a ocupar un sitio allí en calidad de abuela.  Pero aún así no tolera tener que estar en su presencia.  Compartir la mesa, conversar como si nada hubiera pasado.  Cada vez que se miran, le parece que ella está diciéndole con la mirada “putito depresivo” y él a su vez siente que sin proponérselo le expresa con los ojos “borracha resentida”.  No la odia, pero le haría inmensamente feliz no tener que compartir con ella ningún momento más.  Cada palabra amable que le dirige a él le parece una provocación, una burla.  Hizo un esfuerzo por no abrir la boca cuando se refirió a ellos como “el abuelo y su novio” mientras le hablaba a Lautaro.  Hubiera querido tirarle el salero de porcelana por la cabeza. Guillermo se dio cuenta de la furia contenida y trató de sacar un tema de conversación para distraer pero no pudo disipar el enojo de Pedro.  A partir de ese momento dejó de comer. Su expresión se volvió más hosca todavía. Apenas alguien sugirió traer el postre se levantó y se excusó de seguir allí diciendo que se sentía mal.  Guillermo lo miró mientras subía la escalera.  Se viene una tormenta brava, pensó.  Y acertó, no sólo en cuanto a Pedro sino con el tiempo porque apenas Ana se fue y terminaron de lavar los platos se largó un aguacero. 
Cuando entra al dormitorio se encuentra con las luces apagadas.  Se acerca hasta la cama tratando de aprovechar la luz de los relámpagos para no llevarse por delante ningún mueble.  Se desnuda y se pone un piyama.  Hoy no habrá fiesta, piensa desilusionado.  Pedro está inmóvil, presuntamente dormido, no da muestras de sentirlo acostarse a su lado. Muy mala señal, advierte, jamás lo encuentra así.  Incluso tiene puesta una remera.  Supone que, o bien realmente se sentía mal o está fastidiado con él.  Debe ser culpa de Ana, no puede con su genio, siempre mete algún bocadillo irritante.  En lo futuro tratará de evitar que coincidan en una cena común.  Se tapa con la sábana y cierra los ojos. Un rato después se queda dormido.  Pedro se da vuelta y lo mira.  “Ni siquiera me dio un beso”.  Esperaba que él tomara la iniciativa.  Ahora tiene que intentar dormir, pero sabe que le costará un triunfo con ese vacío que siente sin el contacto que tanto necesita.  Está a punto de estirar la mano y tocarlo, olvidando su disgusto, pero el orgullo puede más y no lo hace.  La tormenta sube la intensidad, cerca de las dos de la mañana un granizo pesado comienza a golpear el techo y las paredes de la casa.  Guillermo se levanta y cierra la persiana.  Al acostarse advierte que Pedro está despierto.  Lo está mirando en la penumbra sin decirle nada, cruzado de brazos. 
-¿Te despertó la tormenta?
-Nunca me dormí  -su voz es cortante.
-Pensé que estabas dormido cuando me acosté…
-No puedo dormir si no me despido de vos.
Guillermo enciende la luz de la mesita y se gira para mirarlo.
-¿Qué te pasa, Pedro? Estás hostil conmigo,  ¿qué te hice?
-Nada.  No hiciste nada, justamente.
-¿Qué querías que hiciera?  Te molestó lo que dijo Ana, o su presencia… ¿Qué podía hacer? Yo no la invité.  Lo siento.
-Es tu casa, Guille.  Vos decidís quien se queda y quién no.
-Es la madre de Fabián, la abuela de Lautaro.  No le puedo prohibir la entrada.  Tenemos que tratar de ser indulgentes con ella.  Ya sabemos cómo es.  Bastante es lo que  mejoró.
Pedro suspira.  -No sé cuánto podré soportar… estoy empezando a cansarme de tener que esquivar comentarios caústicos, o irónicos.  Si no es ella, es Fabián.
-¿Y él que te dijo?  Por lo que yo veo casi ni se hablan, ¿cuándo te dijo algo irritante?
-No me lo va a decir en tu presencia, no es tonto.  Desde que estuvo en Brasil me hace sentir como un cero a la izquierda.  Allá me dijo que yo no podía decidir sobre tu tratamiento, que el familiar era él.  Ayer me dijo que no quiere que me tome atribuciones con Lautaro, que no soy su abuelo, que si quiero un hijo que me lo consiga. Y todo porque se enteró que sugerí llevarlo una tarde al estudio porque Ana no podía venir a cuidarlo. Y hoy, cuando estábamos cenando… no entiendo cómo no lo escuchaste… dijo que las mujeres de esta casa le escapaban a las tareas domésticas.  Se refería a Valeria y a mí. 
Guillermo sofoca una risa, lo menos que necesita es que Pedro se enfurezca con él.  -No sé... habrá creído que era un buen chiste... no le hagas caso.
-Es que no es la primera vez que dice algo semejante.  El día siguiente al que llegamos… cuando estabas sacando unas cosas de la valija,  yo fui a servirme un vaso de agua y él me cruzó y me dijo “espero que no te olvides cuál es tu lugar en esta casa… todo el puterío mantenelo dentro de los límites de tu dormitorio”.  Yo me quedé helado.  No supe qué contestarle.  ¿De qué puterío hablaba?  Cuando por fin reaccioné y le pregunté me dijo que no olvidara que éramos dos hombres, que conservara el pudor.  Por Valeria y por su hijo.  Me hizo sentir una mierda, Guille.  No te lo dije antes para no herirte, pero la verdad me está atragantando toda esta situación. Yo la remo, trato de no molestarlo… pero él no me banca.
Guillermo se queda pensando, repentinamente molesto.  Ignoraba que Fabián continuara después de tanto tiempo con esa actitud.  Creía que había superado los prejuicios, que le importaba un poco más  la felicidad de su padre.  Apoya una mano en el pecho de Pedro. 
-Perdoname, cielito… es mi culpa.  No debí haberte traído acá.  Mañana mismo busco un lugar para nosotros. 
Pedro se acerca y le apoya la cabeza en el hombro.
-Está bien, mi amor.  Disculpame vos… no quería decírtelo, lo siento.  Lo único que deseo es que sigamos viviendo como lo hicimos allá… solos, libres, sin tener que ocultar nada ni ponernos bozales.  Cada día con vos es un regalo para mí.  Quiero darte lo que te merecés, nada menos.  Y quiero que puedas amarme sin reservas.
Guillermo siente que una frase se le clava adentro como un puñal.  “Cada día con vos es un regalo para mi”… como si Pedro supiera que el tiempo que tienen es muy limitado.  Nunca le dijo la verdad, no ha querido confrontarlo con esa amargura.  Tal vez hizo mal.  Debería saber qué le espera, hasta donde llegará ese paraíso que un día no muy lejano van a perder. ¿Está jugando con trampa? ¿O simplemente lo está queriendo proteger?  No sabe a ciencia cierta.  Y le da miedo descubrir la verdad de esa renuencia.  No le gustaría comprobarse un cobarde que sacrifica la juventud de Pedro para no perderlo.  Porque eso es lo que está haciendo: lo deja proyectar un futuro y no tiene idea lo corto que será.  A veces se engaña diciéndose que los médicos exageraron, que si se siente tan bien su enfermedad no puede ser tan grave. Rehúye constantemente la posibilidad de una charla con él, y eso lo desespera más. 
Pedro le acaricia el brazo, sigue hasta la abertura del pecho y se detiene en su vello.  Comienza a darle pequeños mordiscos en el cuello.  La angustia ha hecho presa de Guillermo.  No quiere hacer el amor así.  Se siente desvalido y también culpable. 
-Estoy muy cansado, Pedro.  Quisiera dormir, disculpame.
-Está bien, mi vida, tenés razón, es tarde  -se recuesta y entrelaza su brazo con el suyo.
-Te amo tanto, Pedro…
-No tanto como yo a vos, mi amor. 
Esa noche apenas logra dormir, la inquietud lo tortura sin que pueda ponerle freno.  Algún día tendrá que decir la verdad.  Pero no hoy, ni mañana. 
El niño se despierta sobresaltado.  Un grito desgarrador surge de las entrañas del sueño, le eriza la piel, le congela la transpiración. Se incorpora con los ojos desorbitados buscando en las sombras del cuarto, persigue el rastro de la pesadilla que, intuye, no puede ser producto de su imaginación. Enciende el velador y su luz difusa espanta los últimos retazos de oscuridad. Afuera los grillos mantienen su discordante sinfonía, la brisa ondea apenas las ramas del sauce que deja ver su copa oscura a través de la ventana. El otoño aún no hace sentir su presencia.  Oleadas de calor se confunden con los vaivenes de un aire cargado de aromas de río, la luna es apenas un pequeño rayo de luz que se desvanece tras los árboles.
Espera que el corazón aquiete sus latidos.  Que el pánico haga retirada y la cordura vuelva a ocupar su lugar.  Se obliga a ir hasta la ventana.  A través del mosquitero, observa un halo de insectos que ensayan una danza caótica alrededor de la luz de la calle. Apoya las manos sobre el alféizar, respira profundo y cierra los ojos. Poco a poco, los ecos de ese grito descolocado van desapareciendo.  La adrenalina  retrocede como la marea matutina, la paz suaviza cada rincón de su atormentada alma. De esa alma que a veces parece no caber dentro de su pequeño cuerpo.
Vuelve a la cama, se acuesta de costado y se hace un ovillo.  Aprieta entre sus manos esa gomera de la que no se despega ni a sol ni a sombra.  Es su amuleto, la que lo protege contra los espectros.  En lo que resta de la noche, cerrar los ojos no empuja al sueño a regresar. Tampoco rezar, ni aferrarse a ese pequeño trozo de madera y goma.  En la mesita, el velador permanece encendido y su luz se funde poco a poco con la luminosidad del día.
Tiene razón al suponer que los fantasmas prefieren las sombras. Despierto en las primeras luces de la aurora, piensa que ésa será la última noche que pase desvelado.  En éso se equivoca.

CONTINUARÁ

***

26 comentarios:

  1. Y YA EMPEZAMOS CON LOS MAMBOS....SABIA QUE NO LA IBAS A HACER FACIL...LA VERDAD QUE YO TAMPOCO PODRIA VIVIR CON TODA LA FAMILIA DE GUILLERMO QUE NO SE LA ESTAN HACIENDO FACIL...ME PARECE QUE EN ESTE PUNTO GUILLE ESTA FLOJO...ANA NO TIENE NADA QUE HACER AHI...YA PASARON POR MUCHO Y DEBEN RESOLVER SUS PROBLEMAS JUNTOS Y SOLOS....LA ACTITUD FALSA DE FABIAN ME PARECE DE POCO HOMBRE...NO SE ...ESE AMBIENTE NO ME PARECE QUE SEA EL IDEAL PARA SU AMOR...ESCRIBIS TAN BIEN!!!! PERO NO TE RESULTA FACIL LO FACIL AUNQUE PAREZCA UNA REDUNDANCIA....SOS BRILLANTE Y COMPLEJA...ESTE CAPITULO ES DIFICIL Y HERMOSO A LA VEZ...PERO TE SIGO PORQUE ME FASCINA ESTA HISTORIA....BESOS PILAR

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    1. hola Pilar! no te preocupes por el aire enrarecido de la casa, no es el quid de la cuestión, van a durar ahí menos que el sueldo en el bolsillo. Guille es demasiado bueno, eso es lo que pasa... y Fabián me parece que le falta un poquito de maduración pero todo llega. Gracias por tus palabras, gracias, de verdad son un lujo y las espero con mucho gusto, un beso grande!

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    2. ah... si, tenés razón, no me resulta fácil lo fácil... cuando lo intento, me embrollo peor..., y además trato de imaginar algo más o menos real, como hubiera sido la historia siguiendo la línea argumental de la novela, para mí Fabián venía bastante pelotudazo... la cosa tiene que ser más gradual.

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  2. Respuestas
    1. Mara por favor quisiera saber qué significa tu comentario, sin palabras de horrible que es, o sin palabras de bueno... se puede interpretar de las dos maneras! Besos!!!!!!!! (algún día aclarámelo o boicoteo esas presentaciones de la obra en Montevideo, jajjaa)

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  3. A ver.. Vayamos por parte diría Jack.. En primer lugar, me quedó la zapatilla temblando de las ganas de ponerle a Fabián un boleo en el orto.. ¡Si no te gusta, formá tu propio hogar querido! Mudate a otra casa y pagá un alquiler, tenés mujer e hijo.. ¡Hacete hombre imbécil! (Ay.. Perdón! Me quedó la correo girando en falso con lo que leí jaja ) Segundo, "el casado casa quiere" decía mi abuela y tenía razón, después de haber vivido solos en Bahía, convivir con la familia de Guillermo es pasar de Beverly Hills a la fabella de Brasil... ¡Guillermo remontá esto! Tercero.. ¿Qué te traés entre manos con Pedro pensando en Camila? Te estás buscando un lugar en mi "libreta negra" Mary???? Y por último, si que me descolocaste con ese final.. ¿Quién es ese niño? ¿A que le teme tanto? ¿Qué lo mantendrá despierto otras veces más? ¡¡¡Ay Mary, Mary... !! Con vos no se puede.. decí que te quiero tanto! ¿Pero cómo voy a hacer para esperar al próximo domingo? Tu excelencia me provoca adicción.. ¡Abrazo inmenso mujer! Nunca dejes de escribir!

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    1. Cierto, no? Porque Fabián está viviendo en la casa paterna... No le da vergüenza? Preñó a la novia, después de haber abandonado la carrera y mentir al respecto, no terminó de estudiar que ya se tiene que hacer cargo de su paternidad, tuvo su hijo y no les puede dar un hogar propio... Por qué tiene que ser Guille el que se va de su casa? Porque tiene un corazón de oro y le cede su hogar... Con Pedro no te metas, Fabiancito!! Ejemplo de qué sos, querido? Mucho mejor ejemplo para tu hijo es Pedro!

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    2. Guillermina Pedris (aclaro porque son dos), me hiciste reir con ese deseo de bolearle la zapatilla a Fabián! La verdad, se la merece con amplio mérito. Lo que pasa es que siempre que una persona es buena, otra se aprovecha... suele suceder, al menos. Y Guille es muy bueno, no se atrevería a pedirle que se vayan... Ahora mi duda grande es la siguiente...: Decime que no entendiste que Pedro está pensando en Camila con un interés romántico porque entonces largo todo a la mierda y me dedico a vender churros con el tipo que pasa a la siesta con el carrito y la musiquita de Para Elisa, si entendiste éso mi utilidad como "narradora" (jajajaja) está finiquitada, renuncio! Y el chico+río+sauce+gomera=Pedrito Jr.! Ya veremos que se trae... Gracias señora editora y espero que el próx. capítulo le guste, se viene onda belicosa como la sala de espera de Teatro, celos, piñas, jajaja de todo! combo completo. Un beso grande!

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    3. ¡No no no.. ! Soltá esos churros porque te pego en la mano con un "matamoscas", esas de plástico ypegoteadas de grasa que convivían en la cocina antes que llegaran las sagradas pastillitas.. No lo pensé con un toque romántico, solo me quedó le espina.. ¿por que carajo la piensa a esa yegua? Solo eso.. jajajaja! Me hiciste reír..

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    4. auch qué asquete jajajajajaja no por favor no por favor, me muero me dan asco los insectos! Yo mato todo con veneno, ni loca aplasto uno de esos despreciables seres viscosos y microbiosos! Qué alivio que no te dí esa impresión... porque Pedro pensando románticamente en Camila me da más asco que un ejército zombie de insectos gigantes.

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    5. uds dos me hacen c.... de risa estan re locas sabiannnnn???????? so yo obvio quien mas????

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  4. Bellisimo..Sublime!! Gracias por esto!!

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    1. Gracias Adri, tan sublime no, pero que te guste me alegra mucho! Besos!!!!

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  5. Mi querida Mary:
    Ya te dije que mi parte favorita es la del "expediente" en el bolsillo. En realidad es todo tan tierno desde que Pedro llega al estudio: su preocupación por si fue a fisioterapia, el cederle su sillón (Matías, reventá!), el cebarle los mates. Herrrrmosoooooo.
    Ana pero sobre todo Fabián son flor de sheguossssssss!!!!
    Me caí al piso deshecha con Lauti y Pedro... Awwwwwwwwwwww (Grande Valeria)
    Ahora, no me gusta mucho la "sentencia" que pesa sobre Guille por su enfermedad... No sé cómo lo vas a ir llevando peroooooooo, te quiero decir que igual no me preocupa porqueeeeeeee en otro lado eso va a tener una solución, ya que sino se complica la perspectiva para lo que ya sabés... Y no digo más!
    No me extiendo en más elogios sobre tu forma de escribir porque eso es más que obvio ya hace mucho.
    Y aguante la Ciencia Ficción!
    Te adoro Mary!
    Besoooooooo super mega extra gigante

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    1. Guille Belardi, siempre con los mickey mouse dando vueltas vos, jajajaja, pero bueno que suerte que también te fijaste en lo tierno... che, sos casi la única que se fijó que le cedió su silloncito sagrado! Es un dulce mi Guille... Y lo de la enfermedad, bueno, viene así la cosa... the real life... ya veremos qué pasa. Me imagino el merengue que se va a hacer más de un lectora con los dos fics, en uno está hecho pelota y en el otro curado por los aliens... se les van a morir las neuronas... por Fabián no te preocupes que no corta ni pincha, ya sabrán zafar de ese problema... (de ése, de otros, hummmm) Un beso grande!!!!

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  6. hay Mary....que miedito que te tengo! Me entristece tanto esa "sentencia" que sufre Guille con su corazón. Siente que tiene poco tiempo... :( Me encanta, me deleita leerte...pero como sufro.... ;) Besos Romina PD: como lo critican a Guille las chicas, si es un dulce de leche derretido por su cielito, siempre pensando en los demás... (a "vecesito" mete la pata....pero es de bueno nomas ;) revindicalo please!

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    1. Romi te dije la otra vez que no me pidas imposibles (que no se complique), pero esta vez tengo que decirte que tenés razón en que Guille es un dulce de leche, es demasiado bueno y se aprovechan un poco de él, no hace falta que yo lo reivindique porque es un amorrrrr... él no hizo nada malo pobre mi vida... y las cosas que va a hacer! Lo vas a amar más todavía. (Sobre todo a partir del cuarto cap.). Un beso enorme Romi, gracias por tus comentarios tan tiernos, y por tu visión tan amorosa hacia nuestro querido Graziani. :)

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  7. Bueno Mery Mery!!! q decirte!!! no podías no?? darle un changui mas, digo...ahhhhhhhhh Dios!!!! no se puede asi, si no fuera porque escribis tan bien!!! Pobrecito Pedro...está padeciendo este regreso como me imaginaba, pobre ángel, Tu Fabian me saca de quicio Mal!!! que boludo que es! disculpas por la expresión! pero realmente!!!!chico grande che! Basta !!!y Guille!!! a ver si estamos mas atenti a lo que pasa a tu alrededor! al final volvió y le agarro la estupidez!!!! querido!!! volvió a no REGISTRAR EL ENTORNO!!!! ay Mary viisualizo que a Guille no le va a alcanzar la vida para arrepentirse de haber querido regresar porq sospecho que Pedro lo va a hacer pagar con creces esta decisión... no lo juzgo, no es fácil su situación yo?? ya hubiese armado mi bolsito que tanto!!!! y bueno y para terminar de completar!!! La aparición del niño #intrigatotal GRACIAS por regresarme a esta eterna incertidumbre de cada domingo y que suele seguir hasta la semana siguiente!!!! Sos una genia! Mujer!!! que mas te puedo decir!!!!! GRACIAS eternas! Silvana

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  8. Sil, pobrecito nuestro Guille amado, no se dio cuenta, Pedro fue un poquito duro con él... ya va a reaccionar. Además dijo que iba a buscar un lugar para ellos, che! Por qué me lo critican tanto! Es muy bueno mi ángel... no echaría a su hijo y flia de la casa, eso no sería un comportamiento Graziani... Tal vez Guille va a andar un poquito flojo en registrar otros entornos... pero es que no le da importancia a ciertas cosas... él solo piensa en Pedro... y Pedro se viene con todo en el proximo, celos, reclamos, puf... pobre Guille! Arde Troya! Gracias y muchos besos Silvana!!!

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    1. sabes que me imagine que Pedro se venia en el próximo con los tapones de punta!!! siiii obvio que es asi...nuestro Guille de tan buenito se pasa y como siempre tenes razón! no registra porque no da tanta importancia para el que Pedro esté con él es lo unico importante!!!

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  9. Mi bella escritora llegue al fin!!!!! Perdón por la demora !! Capitulazo como nos tenés acostumbradas !! Mi vida pobre mi Guille no me lo cascoteen tanto, es bueno y a veces se abusa Fabián de eso igual que Guillermina que patadita le daría bien ahí donde le da el sol, por egoísta y no ver que su padre es feliz con la vida que eligio! Y Pedro celoso de Matias ayyy que hermosorrrrrrr!!! Esperando el próximo cap con muchas muchas ganas!! Beso enorme Marian

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    1. Sí, Mariana, vos sos de las mías!!!!! Siempre me critican a mi pobre Guille no hay caso, casi se muere tres veces ya por su amorcito, que más necesitan, qué más por Diosssss!!!! jajajajaja se me saltó la cadena. Esto que te acabo de decir es un adelanto de lo que viene... "¿qué más necesitás?" no digo más... pero los celos van a causar un terremoto ... y no por culpa de Guille esta vez. Beso enorme para vos Marian, gracias!!!!! Te espero el domingo, ahí el avión deja de carretear y levanta vuelo...

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  10. MARY, MARY, MARY, ¡QUE TALENTO PARA DESPERTAR MIEDOOOOOO!
    LEER EL CAPITULO TE SUMERGE EN UNA DESESPERACIÓN, INTRANQUILIDAD, DESOLACIÓN ES COMO UNA A UNA COPA DE CRISTAL, Y EL TEMOR DE QUE EN CUALQUIER MOMENTO SE CAE , SE DESPLOMA E INEVITABLEMENTE SE ROMPE EN MIL PEDAZOS, IMPOSIBLE DE DERECUPERAR, SEMBRANDO UNA ANGUSTIA PERTURBADORA.
    AYYYY, EN CUANTO A LA ESCRITURA QUE AGREGAR QUE LAS HISTORIAS DE FICCIÓN TIENEN SUS PROPIAS REGLAS QUE SEAN CREÍBLES ES UNA DE ELLAS, OTRA LA DESCRIPCIÓN, PORQUE NARRAR RESPONDE A UNA SECUENCIA CRONOLÓGICA DE LOS HECHOS, QUE VAN OCURRIENDO O PODRÍAN HABER OCURRIDO, PERO EN LAS DESCRIPCIONES NO EXISTE UN ORDEN, ES DECIR HAY QUE TENER EN CUENTA LO QUE SE DESCRIBE, QUE "COSAS" SON OBJETOS DE DESCRIPCIÓN,LA DIFICULTAD RESIDE EN QUE SE DEBE DIVIDIR FRAGMENTAR DICHO OBJETO PARA PODER EXPRESARLO A TRAVÉS DEL LENGUAJE Y DESPUÉS PRESENTARLO CRONOLÓGICAMENTE.
    EN CONCLUSIÓN ME ENCANTAN ESOS " OBJETOS QUE ELEGÍS PARA DESCRIBIR Y COMO LOS PRESENTAS DENTRO DE LA CRONOLOGÍA DE LA HISTORIA HACIENDO QUE ESTA SE SIENTA REAL, QUE LA PUEDAS SENTIR, TAL VEZ INCONSCIENTEMENTE, PERO LO LOGRAS.PORQUE MAS ALLÁ DE TODO LAS DESCRIPCIONES TE PERTENECEN AL IGUAL QUE ALGUNOS HECHOS. BUENO, AHORA ME CORRO Y ME VOY A DEDICAR EN CRIOLLO A ATENDER A FABIANCITO. ESCUCHAME "FLAQUITO" SOS MUY CHIQUITO VOS, NO SABES NADA, NI SIQUIERA TENES CASA PROPIA TENES QUE VIVIR JUNTO A TU FAMILIA EN CASA DE PAPI, PORQUE NO CRECES Y TE VAS A VIVIR SOLO CON TU FAMILY , A OTRA CASA, DE LA CUAL TE HAGAS CARGO, EN CONCLUSIÓN DEJATE DE JODERRR, NO TE METAS CON CIELITO,
    GUILLE, MI AMOR,LLEVÁRTELO DE ESE INFIERNO, Y SEGURAMENTE ESE CORAZÓN DE DULCE DE LECHE QUE TENES, SE TE CURA , SE REPARA.
    ESOS ÚLTIMOS PÁRRAFOS DEJARON AL GALOPE MI CORAZÓN, ¿ ESE NIÑO? ¿SERA LO QUE IMAGINO? POR DIOSSSSS, PARA ALQUILAR BALCONESSSSSS.
    MARY TODAS LAS FELICITACIONES TODAS, ENAMORADISIMA DE ESTA NOVELA.

    P/D.1 " -Te amo tanto, Pedro…
    -No tanto como yo a vos, mi amor. " Y CLARO DENTRO DEL CONTEXTO DE UNA HISTORIA TAN BELLAMENTE NARRADA, ESTOS DIÁLOGOS ME DESARMAN, ME ANIQUILAN DE TERNURA.

    P/D 2. 2 MIRAN AL CIELO Y PIDEN UN DESEO CONTIGO LA NOCHE MAS BELLA" MONICA DE LANUS

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  11. Moniiii! Tuve que leer y releer tu comentario, no sabía si me estabas retando o elogiando, jajajaaja, creo que lo segundo, finalmente entendí... qué lujo tenerte aquí! Yo no soy escritora, ni estudié, no sé nada de técnicas ni recursos, es puro instinto y años de lectora voraz. Mis dedos escriben lo que mi cerebro le dicta, no hay más intermediario entre los dos que mi corazón... soy una amateur y me alegro que te guste, la finalidad es ésa, nada más... que libere mi pasión por ellos y compartirlo con gente que sienta como yo.
    Preparate para el próximo, hay unos diálogos francamente... para alquilar balcones, como decís vos, (va a ser casi todo diálogos esta vez), la situación lo ameritaba... espero con ansias tu opinión! Muchos besos!!!

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  12. Sabes una cosa ojitos lo mio con vos ya pasa de la admiración y se transforma en absoluta devoción ,a tu alma a tu arte a tu capacidad infinita de escribir tan esquicita e inteligente mente no hay mas no hay menos hay exacto donde tiene que estar.Es tan gratificante leerte amiga que me banco la venga como siempre vos te mereces cualquier dolor o sufrimiento que se venga por tenes la varita magica para resolverlo asique Mery ataque que aca nos bancamos las balas.
    Otrosidigo mil veces lo critique a Guillermo y lo llegue a odiar por como lo trataba a Pedro pero vos logras reivindicarlo y que yo lo empiece a querer asique gracias por eso...hagamos vaquita para que se vayan a vivir a su propia casa para que Peter pueda gritar todo lo que se le cante la soberanisima gana y segun el extasis provocado, Fabian ponete una pila y tratamelo bien a Pedro te estoy vigilandooooooooooooo.
    Decirte que me encanto el capitulo seria redundar como dice ArjoNa asi que voy VER QUE PALABRA INVENTO FOR THE NEXT TIME ....JAJAJAJAJAAJJA.miQUERIDA BRUJIS GRACIAS INMENSAS Y APLAUSOS SON DE OTRO PLANETA PERO PLIS QUEDATE EN ESTE TE AMAMOS ....majo

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    1. Majo gracias! qué talento para divertir que tenés nena por favor! Escribís dramáticamente genial y lo acabo de leer tu capítulo ahora voy a comentarlo, hoy estuve muy atrasada pero es que tuve que hacer trámites, ya me pongo al día. Gracias por decirme que te bancás lo que sea... creo que me vas odiar en algún momento de esta parte tres, me vas a mandar una carta bomba jajaja así que aprovecho ahora que todavía me querés! Ya tengo mis entraditas (día 25) así que si Dios quiere nos podemos ver otra vez... contame cuando puedas como anda todo... super besote gigante!!!

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