
Capítulo 4
El sobrino de Santiago
Parte 2
No te rindas, por favor no cedas, aunque el frío queme, aunque el miedo muerda, aunque el sol se esconda, y se calle el viento, aún hay fuego en tu alma, aún hay vida en tus sueños…
Pedro estaba inmerso en un mar de dudas respecto a la reunión que lo esperaba junto a Sebastián. Para ese entonces, habían pasado dos meses, tiempo en que permaneciendo oculto en la casa del doctor Barros, seguía sin saber qué rumbo tomar en su vida. Solo pensaba en esa venganza que no tenía formas, pero no habría razón de ser que le quitara la idea de acabar con Camila.
Octavio lo observaba sentado junto al respaldar de la cómoda de una sala de estar, esperando que Sebastián se presentara allí junto a su joven abogado. No parecía preocuparse ante la ida y venida de su amigo a cada lado del lugar. Porque si bien Cáceres no conocía en persona al hombre que había salvado a su amigo, sabía perfectamente que nada malo podía ocultarse en ese encuentro. Para Pedro significaba todo lo contrario. En el momento que Octavio le había mencionado el nombre de Matías Olazábal, fue motivo de sobra para desistir de volver a ver a su médico. A la altura de las circunstancias no podía confiar en nadie y saber que él, precisamente Matías, estaba dispuesto a intervenir en su causa, no podía aceptarlo, de ninguna manera. No se trataba de cualquier persona. Se trataba de un joven que había provocado los celos que jamás se hubiera imaginado sentir como sintió, cada vez que un hombre se acercaba a Guille
_ No entiendo tu actitud, sinceramente, Pedro - sentenció su amigo. Pero bueno - agregó después, dando un suspiro, -si Sebastián acordó con vos citarte aquí , no veo el por qué del problema. Ahora cuando venga, hablás con él de lo que tienen que hablar y asunto terminado.
_ Para vos es sencillo decirlo- expresó él, al darse vuelta. -Yo no se que mierda hago acá. Tendría que haber hablado con él y no huir así sin ninguna explicación. Y mucho menos puedo hacerlo - continuó bajando la mirada hacia el piso- sabiendo que está ese tipo.
_ Ese tipo como lo llamás es Matías Olazabal y es uno de los mejores abogados con los que he tenido el gusto de trabajar, desde que volví de Estados Unidos. Tu problema es otro Pedro - Sentenció Cáceres, clavando su mirada hacia él, en un dejo de molestia.
Pedro lo miró extrañado y no podía darse cuenta de lo evidente que su amigo acababa de ser en sus sentimientos.
A los quince años la atracción que sentía hacia personas de su mismo sexo, había dado sus primeras señales y no le resultaba extraño, lo suficiente para que ningún temor le impidiera confesar su verdad ante sus padres.
Pedro era el primer ser que había provocado en él, el deseo más grande y prohibido que una persona pueda sentir. En ese entonces su mejor amigo era reservado, celoso de hablar de su vida privada y por momentos taciturno. Por lo que Octavio optó por callar sus sentimientos, más aún, cuando Camila apareció en su vida y Pedro se enamoró de ella.
Pero ahora todo era distinto y la presencia de aquel hombre en la mente de su amigo, su nombre constantemente en sus labios, le hacía odiarlo sin conocerlo. Envidiaba los besos robados, las caricias marcadas a fuego en su piel, aunque solo se hubiera tratado de una noche.
Él, que había llegado primero a su vida, Guillermo, se había llevado consigo todo de ese hombre que él amaba más que nunca.
Lejos de sus celos estaba convencido que Guillermo tenía el mismo grado de culpa que Camila. Por eso esta vez no estaba dispuesto a perderlo de nuevo, por nadie y haría lo posible hasta demostrarle que él era la única persona que podía hacerlo feliz.
_ Él no es un problema.
_ Vos mismo me dijiste que Matías se había sentido muy interesado en tu ... socio.
_ ¿Por qué hablás así, en ese tono? se supone que tengo que recibir tu apoyo.
_ Yo lo único que no quiero es que te lastimes por causa de él.
_ Para él yo estoy muerto. Eso fue lo que me dijo Beto. Para todos yo estoy muerto. Y es mejor que las cosas sigan así
_ ¿Por cuánto tiempo amigo? Hasta que lo veas y no puedas aguantarte las ganas y le digas que sos vos. Cosa que va a ser evidente.
La conversación se vio interrumpida por el ama de llaves, encargada de la casa.
_ El señor lo está esperando en el despacho - dijo la mujer, dirigiendo su mirada hacia Pedro.
El miedo lo había paralizado y no sabía qué camino tomar. Pero sabía que huir sería peor. Miro a Octavio y en un gesto de templanza lo convenció de que fuera.
_ Tranquilo amigo, todo va salir bien - Le aseguró Cáceres, tomándolo fuerte de los brazos.
Al verlo entrar con una timidez que él no conocía y ese cambio de apariencia física en su paciente, sorprendió por completo a Sebastián. Se veía distinto en verdad. Había perdido peso a como él lo había encontrado. El cuerpo más trabajado. Tenía el pelo más largo y abundante, que dejaba una gran apariencia atractiva en su rostro.
Se presentó ante él, vestido sencillamente, abrigado en un saco de color beige que ocultaba apenas la camisa blanca puesta.
_ Sebastián...
_ No, no digas nada. - Lo interrumpió - Lo que hiciste no pudo salir de otra cabeza que no fuera la de mi hijo.
_ Lo siento. Yo no quise irme así sin darte explicaciones.
_ No estoy enojado con vos, pero tenés que entender que me preocupé por tu salud. Aún no estás en condiciones de llevar una vida normal, no dentro de lo posible. Debés hacerte varios controles y llevar una dieta estricta y necesaria.
Al reparar su vista en la presencia de Matías allí, le dijo:
_ ¡Ah lo siento! Te di tantas indicaciones y me olvidé de presentarlos, pero, ustedes por lo que estoy al tanto ya se conocen.
_ Así es _ afirmó Olazabal corriendo la silla hacia atrás y colocándose frente a los dos. _Pedro Beggio _ agregó a sus palabras.
Los dos estaban frente a frente. Pedro lo miraba con desconfianza, pero a Matías, esa actitud resistente, no le intimidaba.
_ Estás irreconocible.
_ Pensé que íbamos a estar solos _ dijo Pedro, mirando hacia su médico en una expresión de sumo enojo.
_ Lamento incomodarte Beggio. Pero hace muchos años que representó los intereses económicos de Sebastián - sentenció Olazabal, con una mirada desafiante que irritó más a su interlocutor- Su padre y el mío eran grandes amigos- agregó a sus palabras. Se ve que tu paso breve por la muerte no logró quitarte esos aires de prepotencia y esos celos incontrolables que tenés.
_ Ya basta _ intervino Sebastián, viendo la tormenta que se avecinaba entre los dos. _ Los conozco perfectamente a los dos.
_ Yo solo estoy acá porque me mandaste a llamar por tu amigo.
_ Lo sé, y porque te conozco, se que sos impulsivo y no medís las consecuencias de tus actos. Es absurda esa venganza y no te va llevar a nada. Y no voy a permitir que te dejes llevar por el fastidio de mi abogado. No hagas caso. Matías siempre fue así, queriendo fastidiar para llamar la atención. - Continuó, dirigiéndose hacia el escritorio.
_ Yo solo quería ser agradable, pero él siempre tan reacio a relacionarse con alguien
_ Yo sé para qué fuiste ese dia al estudio.
_ ¿Así, para qué? Vamos Beggio, vos ganaste. Me ganaste sin haberme presentado batalla.
_ No sé de qué estás hablando.
_ No voy a hablar más. _ le dijo levantando las manos. _El pasado pisado.
_ Mejor, porque tengo ganas de seguir escuchándote - lo interrumpió Pedro, levantando la voz.
Matías cambió la expresión de su rostro, más serio. _ Lo siento. Sebastián tiene razón, soy así. Vamos _ le dijo, haciendo ademán de apartarse.
_ Yo no voy a ningún lado con vos.
_ Si quieren los dejo solos - sugirió Sebastián.- Es mejor que arreglen sus diferencias y terminamos con esto.
Pedro asintió en silencio. Matías se apartó junto a él unos pasos más lejos de donde el médico se encontraba
_ ¿Qué vas a decirme? ¿Vas a seguir amargándome la vida con el tema de Guillermo?
_ Por favor Pedro, somos grandes. No es eso. Desconozco si Sebastián te tuvo al tanto de que yo intervine en la causa Moravia a tu favor.
_ ¿Vos? - preguntó Pedro, riendo irónicamente. - Esa causa nunca avanzó.
_ No fue por mi culpa. Yo iba a hablar con Guillermo el mismo día que tu esposa te disparó.
_ Yo ese día iba irme con él. No entiendo que podías hacer.
_ Mucho. Descubrí los negocios turbios en que estaba metido Mendoza junto a tu suegro. Enseguida deduje la muerte de Moravia y que quien estaba detrás de todo eso era Miguel. ¿Quién más iba a tener razones para matarlo? ¿Vos? No creo. ¿Qué razón ibas a tener para hacerlo?
_ El juez seguramente iba a encontrar una.
_ Si te réferis a nuestra condición sexual, no me sorprendería.
¿Acaso tu suegro sabía de tus sentimientos hacia Guillermo?
_ No voy hablar de eso con vos. No me interesa lo que pensaba Moravia. Demasiado que estoy cargando con su cadáver, y respecto a mi relación con Guíe, eso es asunto mío y no etiqueto mis forma de sentir. Si un día estuve con Camila fue porque quise. La amaba en ese momento y mucho. Por causa de todo esto no sé quién soy. El mismo que era antes no existe y resulta lógico, porque todos me creen muerto. Soy alguien a quien ni siquiera puedo ponerle un nombre.
_ Siento que estés así, de verdad te lo digo. El juez ni siquiera llegó a una conclusión. Si, estaba seguro que Miguel podía ser el causante de la muerte de Maidana.
_Lo sé. Pensé que iba a poder entregarme y limpiar mi causa.
_Yo siempre creí en tu inocencia, fue Miller el que no creía. Quizás por eso se complicó mi intervención en la causa. Tuve que renunciar e investigar por mi cuenta. Fue imposible trabajar con él.
_ ¿Quién es ese tipo, un cómplice mas de Miguel?
_ No, fue el fiscal que se encargaba de tu acusación como ya te dije, y después tomó en sus manos la causa contra tu esposa. Te digo algo, no todo es lo que parece en tribunales. Miller parece honesto, pero no termina de cerrarme. Pero no me hagas caso, son deducciones mías.
Las asperezas limadas entre los dos, agilizó el asunto que lo llevó a Pedro a reunirse allí.
_ ¿Por qué hacés esto? _ preguntó Pedro a su médico, una vez que firmó el documento.
_ Porque sos mi hijo, porque así lo siento. Necesitás una protección económica.
_ De qué me sirve tu fortuna? Todo esto le pertenece a tu hijo no a mí.
_ Esta casa sí, pero poseo una hacienda… y abrí una cuenta a tu nombre en el extranjero. En poco tiempo podrás disponer de ella.
_ Yo no puedo acceder a nada con mi nombre.
_ En realidad está al nombre de tu madre. Averigüé sus datos y sería una especie de disimulo.
_ ¿Mi madre va ir al banco y va a cobrar el dinero por mi? Esto es absurdo. Yo ni siquiera hablo con mi madre y ella debe creerme muerto, como todo el mundo.
_ No, le pedí a Octavio que lo haga. Nadie va a sospechar.
_ Exacto. Octavio puede ser el puente para que vuelvas a tu vida habitual, claro, bajo otra identidad. - Agregó Olazabal.
_ Matías redactó un falso documento donde dejás asentado que le dejás toda posesión que tuvieras a tu madre y que dejás como protector de ella y sus intereses a Octavio. ¿Quién más que tu mejor amigo?
_ Esto puede complicarme.
_ Nadie sabe nada - contestó Sebastián
_ De manera que te encargaste de todo esto. Hiciste esto por mí.
_ Estos dos meses seguí tus pasos y averigüé lo que necesitaba dentro de tu círculo íntimo. El departamento en el que vivías con Camila, Guillermo se encargó de quedará en manos de Juan Arizmendi. Supongo que lo conocés.
_Beto me dijo algo y la cuenta que tenía fue para él abogado que defendió a Camila.
_ Cómo ves, ya tenés una protección económica, solo falta encontrar un nombre para tu nueva identidad. Estoy dispuesto ayudarte en lo que sea, pero si vos vas a olvidarte de esa venganza.
_ Eso no te lo puedo prometer. No creo que un juez pueda poner sentencia a lo que ella me hizo. En cuanto a Miguel ya no me importa. Solo quiero encargarme de Camila y recuperar al hombre que amo.
_ No vas a mancharte las manos de sangre.
_ La que está manchada de sangre es ella.
_ Veo que no voy a poder convencerte de lo contrario.
_ Pues no. Estoy decidido hacer lo que me prometí a mismo. Si no hubiera tenido otra razón mayor me hubiera quedado con vos y tu hijo. Ustedes son mi nueva familia ahora.
_ Quizás no deberías ser tan duro con tu madre y recuperar tu relación con ella.
_ No lo hice antes menos lo voy hacer ahora. Estando ese hombre presente.
_ Ese hombre, como lo llamás, es tu padre.
_ Hace años que rompí mi relación con ellos. Ese hombre es totalmente un desconocido para mí y si él supiera sobre mi vida privada sentiría vergüenza y repudio por mí. Seguramente piensa que el disparo que Camila me hizo me lo tenía bien merecido.
_ No voy a quitarte más tiempo. Mañana sale mi avión hacia Chile. No puedo quedarme más tiempo. Dejo todo esto en manos de Matías y cualquier cosa que necesites comunicate con él.
_ Si no hay de otra. _ Le contestó, levantándose.
_ Disculpalo. Nadie vuelve de la muerte así como así.
_ Pedro no volvió de la muerte Matías, porque nunca lo estuvo y te contará las circunstancias en la que lo encontré, tirado en un depósito del hospital, te darías cuenta la mugre que debe haber detrás de todo esto.
_ No me sorprende. Déjame que yo hable con él.
La fachada de la casa estaba fuera de todo lujo o de cualquier detalle arquitectónico, salvo el frontispicio que ornamentaba el frente superior de la estancia.
El camino delante estaba cubierto de piedras que dejaban una hermosa vista pareciendo imitar por la sencillez de la casa, las campiñas inglesas acompañado a cada lado de la casa, de extensas filas de pinos que hacían respirar un rico aroma en el lugar.
Matías lo detuvo justo a la entrada de la hacienda. Octavio estaba fuera esperando cerca de su auto.
_ Pedro
_ ¿Qué querés?
_ Fuiste demasiado duro con Sebastián, el solamente quiere ayudarte.
_ Eso lo tengo muy claro. Pero necesito que él me entienda a mí. Mientras yo estoy acá sin mi vida, Camila está encerrada y dentro de seis años puede salir, o menos, y hacer lo que sea. En cambio yo, sigo siendo un asesino para todo el mundo
_ Ella también lo es. Bueno, al menos es lo que creen todos. No te mató por fuera pero te mató por dentro. Si yo estuviera en tu lugar hubiera hecho lo mismo.
_ Todavía no comencé nada, Matías.
_ Pero en tu mente ya tenés todo bien planeado. Admiro tu valentía.
No conozco a Camila, pero lo que hizo merecía una mayor condena, pero es hija de un juez. Muchos reciben privilegios sin serlo, porque ella siéndolo iba ser una excepción?
_ Moravia está muerto.
_ Pero sus influencias no Pedro. Camila siempre va gozar de privilegios.
_ Eso está por verse. _le contestó, saliendo furioso de allí.
_ ¿Te quedás? - preguntó Pedro a su amigo, una vez que había llegado a su casa.
_ No estoy tapado de trabajo, pero eso no significa que me olvidé que me debés una cena juntos, los dos solos.
_ Octavio yo ya te dije...
_ Si ya lo sé - lo interrumpió. - Guillermo.
_ Yo no quiero que te abrigues ilusiones conmigo. Yo lo amo a él.
_ Es una cena de amigos. Además, hacía años que no nos veíamos.
_ Hecho, _ le dijo en complicidad golpeando a su brazo _ vos elegí el lugar.
_ Humm , creo que es mejor en mi casa. Aún no es momento que te hagas ver en público.
_ Tenés razón. Pero tengo esas ganas de salir a gritar que estoy vivo.
_ Tranquilo campeón, aun no llegó el tiempo de tu revancha. Mandale un saludo a ese Beto. Buen tipo.
_ Sí lo es. _ Le contestó mientras hacía ademán de despedirse.
Cuando llegó a la entrada del departamento, Beto ya estaba allí, esperándolo, como los dos habían acordado.
Pedro le hizo un gesto de que entrara y así lo hizo, en silencio. Desde el poco tiempo en que habían vuelto a verse, Marini actuaba en una actitud silente y lleno de miedos. Que Pedro no fuera el mismo chico dulce que él recordaba, con una sonrisa sincera siempre en su rostro, cada vez que él entraba a la cocina las risas y complicidades compartidas con Gaby, lo descolocaban demasiado para un carácter totalmente contrario al que Beto poseía en su forma de ser.
Ahora su amigo también permanecía callado y le parecía leer en su mente esa maquiavélica telaraña que se tejía, listo para atrapar a su presa.
_ Disculpá que te reciba así. - Se disculpó al ver el desorden que había alrededor, mientras los dos caminaban hacia la cocina justo a unos pasos de la entrada. Beto se apoyó en la baranda que servía de mesada observándolo preparar el café.
La llamada de su amigo lo había llenado de dudas. Si bien por su naturaleza de héroe, siempre se metía en problemas, no estaba seguro de sí esta vez estaría dispuesto arriesgarse a ayudarlo por vengarse de Camila.
_ De verdad me siento apenado. - Continuó al darse vuelta contra la mesada de mármol
_ No te disculpes. - le dijo. _ Pensé que seguías viviendo allá - le dijo al alcanzarle la taza de café, recién hecho.
_ No Peter, - contestó dando un suspiro y agachando la cabeza._Yo preferí abrirme, vistes.
_ Es por Gaby?
_ Por Gaby, por todo. Ahora estoy viviendo con Paola, ella me consiguió un trabajo en la clínica donde está.
_ Vamos. _ Le dijo invitándolo a que lo siguiera hacia a la sala de estar. El departamento por dentro era bastante grande.
Dificultaba caminar entre almohadones tirados y maletas medio abiertas como si hubiera habido una batalla campal.
_ Terminaste siendo peor que yo con el desorden o acaso vos y… _
Pedro lo miró sorprendido
_ ¿Vos pensaste que Octavio y yo? Nada que ver!_ Agregó, riendo. _Recién me instalé, hace unos días, pero tengo que acostumbrarme a ser ordenado con mis cosas. Vos sabés que nunca podría, ni con él ni con nadie. Yo lo amo a Guie, a ninguno más.
_ Yo decía… A tu amigo se lo ve bastante interesado en vos.
_ Pero mi corazón está ocupado y va a ser siempre así. Ahora respecto a Gaby, de verdad, necesito verla - le dijo al sentarse ambos al mismo tiempo.- Necesito que busques la forma de encontrarme con ella.
Marini lo miró sorprendido. La respuesta inesperada en su amigo lo tomó por sorpresa. _ ¿A Gaby? ¿Pero por qué?
_ No me hagas preguntas. Ya no puedo seguir así, escondiéndome de todos los que amo. - le dijo al llevar la taza de café a sus labios.
_ Pensé que me ibas a preguntar por Guille o que ibas a querer volver a verlo a él, pero Gaby?
_ A él no. No es todavía el momento de encontrarnos.
_ Pero Guille está mal y por lo que se, está a punto de hacer una locura, igual que Gaby
_ ¿Qué? No me asustes.
_ No es lo que estás pensando. No lo hizo antes, menos lo va a hacer ahora. Además siempre a pesar de la carga de dolor que tiene piensa en su hijo.
_ Entonces no entiendo, explicate, porque ya a esta altura nada me sorprendería escuchar. Dijiste algo de Gaby además, que es?
_ Gaby se va casar, es eso.
_ Por eso? Por eso vos estas asi? Es por ella. ¿Qué tiene que ver Guíe con que ella se case? No entiendo.
Beto no podía decirle lo que un día antes acababa de escuchar de boca de Cuca, sobre la decisión que Guille había tomado respecto a su vida sentimental. Sabía que explotar esa verdad en manos de su amigo lo devastaría por completo. Se llamó al silencio, sabiendo que aun guardaba ese plan para que Guille desistiera de esa idea descabellada, que en mil años a Marini se le hubiera pasado por la cabeza que fuera capaz de cometer el mismo error de hace veinte años. Lo conocía muy bien para saber que buscaría cualquier atajo para escapar del recuerdo de Pedro, aun a costa de mentirse a si mismo y de ser infiel a sus sentimientos.
_ ¿Por qué te quedaste callado?
_ No es nada, no me hagas caso, fue una tontería que me dijo Cuca.
_ Nada que tenga que ver con él es una tontería para mí. ¿Qué te dijo?
_ Nada, creo que Guille quiere irse a vivir lejos, a otro país. Es eso. Él dejó el estudio hace mucho. No sé porque lo asimilé con lo de Gaby.
_ Es lo que yo quiero, irme lejos, pero con él. Es para eso que regresé, para buscarlo.
_ Pensé que querías vengarte de tu mujer.
_ Ella ya no es mi mujer. No vuelvas a decir eso. Y por supuesto que no me voy a ir hasta que no la vea arrastrando el mismo dolor que yo padecí todos este tiempo por culpa de ella y de ese maldito de Mendoza. Pero ese asesino no me importa - sentenció apoyando la taza contra la mesita.
_ ¿Y después que Pedro? -pregunto Marini al verlo dirigirse junto a la ventana de la sala. _No creo que a Guille le gustaría escucharte hablando así, con ese odio que llevás dentro
_ Él me cree muerto. Los cadáveres no hablan. Buscame una cita con Gaby - le pidió al volverse donde él estaba._ Quiero verla, a nadie más.
Hacía unos minutos que Guille estaba ahí, sentado junto a la ventana, esperando la llamada que lo haría evitar pasar el día entero con José. Lógicamente era responsable de haber abrigado las ilusiones en el fiscal, lo suficiente para que tomara el primer vuelo de regreso a Argentina para ir a su encuentro.
Miller estaba allí en la cocina, en una actitud demasiado complaciente para Graziani hasta el punto que estaba llegando al máximo de irritarlo, cuando la llamada del otro lado de su tía no se hizo esperar.
_ Hasta que por fin te dignas a llamar querida!
_ ¡Ay nene!, seguís enojado porque le conté a los chicos.
_ ¿Y a vos qué te parece? Venite ya para acá, te necesito o me voy a volver loco. No sé en qué estaba pensando cuando le pedí eso. No me bastó con veinte años de matrimonio con Ana.
_ Gaby está contenta.
_ Humm, me imagino. Que organice el catering y me saque los pasajes para luna de miel también, que yo le oficio de cura en su
casamiento.
_ ¿Pero vos estás seguro de querás casarte con ese chico?
_ No vuelvas a mencionar una palabra de eso en el estudio.
_ Yo sé porque lo hacés nene, pero mejor no te lo nombró porque no te gusta que ni que te lo mencione.
_ Mirá, en el estado de irritación que estoy ahora…_Tomó aire y luego le dijo: _ No, dejá.
_ A vos te gustaría verlo de nuevo? Todo los extrañamos acá.
_ Cuca no quiero hablar, por favor!
_ Yo lo soñé vivo. Hace días que lo veo así, como si estuviera cambiado. Hermoso lo veo en el sueño.
_ Me alegra que sea así, pero yo también lo sueño así. Todo el tiempo, pero eso no significa que él esté acá.
_ No cometas un error nene. Si yo lo soñé vivo es por algo, y si así no fuera vos lo querés a él.
_ Basta.Vos venite para acá hoy mismo.
_ ¿Pero qué digo?
_ No sé, lo que se te ocurra, que se te rompió una pierna, no se. Que te traiga Marcos, hace dedo.
_ Una vieja de mi edad haciendo dedo, nene!
_ Cuca por favor!
_ ¿Qué le vas a decir a ese chico?
_ No sé, pero necesito que te quedes acá hasta que yo vuelva a Buenos Aires por lo del libro.
_ ¿Para que querés una vieja ahi?
_ Mi amor, vos no sos ninguna vieja, pero necesito que te vuelvas una tía pesada que necesita que su sobrino la cuide.
_ ¡Cómo te digo que no a vos!
_ Y, no podes decirle que no a tu sobrino preferido.
_ Sos el único que tengo!
_ Hace esto, le pedís a Juan que te traiga y listo.
_ Vos y Pedrito son mi debilidad, así que te digo que sí y en dos horas me tenés ahí.
_ Vos me lo haces a propósito!
_ No hace falta que yo te lo nombre nene. “No, mi chiquito”- se dijo para sí, en un dejo de añoranza.
_Ahora te vas a tu casa, preparás tus cosas y le pedís a Juan que te traiga para acá.
_ Ahí voy a estar nene.
_ Adios.
Hubiera querido sostener mucho más la conversación con su tía pero él sabía muy bien que era imposible escapar, mucho menos de las consecuencias de sus propias decisiones.
Soltó el teléfono y lo colocó en la mesita que apoyaba junto al respaldar de la ventana, dirigiéndose hacia la sala de estar que horas antes había estado.
Se sentó con la vista puesta frente a la chimenea que estaba en la habitación contigua. Por un momento reparó en el libro que había abandonado hacía unos días junto a una mesa hecha de mármol.
No dejaba de pensar en la conversación sostenida hacía unos meses con el psiquiatra. En todos los consejos que le había dado, en la cita próxima que lo esperaba con él. Hasta llegar a la conclusión de que tenía razón, en efecto, ya no podía mentirse. Había utilizado a Miller para abrigar las noches de soledad que lo perseguían tal como ese último día que había estado con él, cuando José decidió que lo mejor era apartarse de una relación que nunca existió entre los dos.
Si nunca había podido hacerlo parte de su vida, por qué ahora? Por qué se le había ocurrido pedirle que se casaran? No podía dejar de cuestionárselo. Le parecía absurdo llevar a cabo semejante decisión.
_ Guille, Guillermo.
La voz de José lo había sacado de sus pensamientos. Miller se sentó acercando una silla delante de él.
El olor de los fideos con salsa recién hechos lo atrajo hacia él, sin embargo poco captaba su presencia allí.
Si, no podía dudar que en los últimos tiempos, Miller había significado un gran apoyo para él y eso lo hacía sentirse agradecido, pese a sus reclamos constantes y esos detalles aunque solo fuera una cena, no podía menospreciarlo. Se sentía bien, pero hasta un punto en su compañía. Estar con José le traía una sensación de vacío. Todo con él era culpa
Si tan solo tuviera un matiz oscuro en su persona, hubiera sido razón suficiente para cortar toda relación con él - pensó en sus adentros. El hablar mal de Pedro no era suficiente, lo tomaba más bien como una reflexión inmadura, luchando con un recuerdo que solo a él le pertenecía. A nadie más.
_ Pensé que estabas en la cocina - le dijo. Su mente parecía divagar hacia otros mundos, apenas había probado bocado.
_ Por lo visto querés que me quede allá. Está bien que soy un buen cocinero, pero si volví es para estar con vos no para ser tu ama de casa.
_ Por favor no empecemos. Te pedí que fuéramos despacio, pero lo que te pedí… está hecho, lo vamos hacer - le afirmó. Su voz temblaba y sus gestos iban en caminos contrarios a lo que acababa de decirle.
Para José era evidente
_ No parecés seguro lo que me decís, por tu cara. Mirá Guillermo, yo estoy seguro de dar este paso, pero antes necesito cerciorarme que vos no seguís pensando en Pedro.
_ Escuchame, si yo te pedí lo que te pedí, es porque necesito continuar con mi vida. Él merece que lo deje ir.
_ Yo no veo eso cuando me lo decís. Ni siquiera podés ponerle palabras a lo que me pediste. Casarnos. De todos yo me voy a ir por unos días a Buenos Aires. Te voy a dejar tiempo para que asimiles todo. Tengo la seguridad que pronto el recuerdo de Pedro va dejar de ser una carga para vos.
Odiaba cuando el nombre de él, el hombre que amaba, José lo utilizaba para descargar su odio. Hasta ese momento él lo tomaba como algo pasajero, pero no sabía las cosas que se ocultaban detrás de ese sentimiento tan vano.
Demostrar su enojo acrecentaría más discusiones y no lo soportaría. Pero tenía su estrategia pronto a llevar a cabo y antes de que Miller se fuera a la habitación le dijo:
_ No quería decírtelo en la cena pero mi tía está mal y le pedí que viniera acá a quedarse, por unos días solamente
_ ¿Pero que está grave?
_ Si la verdad no anda bien. No se si debe estar sufriendo lo mismo que tiene la mamá de Gabriela, pero yo no podía quedarme tranquilo ante el temor de que le pasara algo. Ella es como una madre para mí.
¿ No te molesta ?
_ Si no tenés otra opción. Cambiando de tema, ahora que rotamos la relación vos y yo supongo que tendríamos que empezar a dormir juntos. Merezco que me des mi lugar
_ No, es muy pronto y yo la verdad estoy muy mal con lo de Cuca. Sinceramente no puedo pensar en nada.
_ Está bien - le dijo resignándose.
Beto no esperó a que la oportunidad se presentara para poder hablar con Gaby. Sabía en que en el estudio sería fácil encontrarla, pero aun continuaba firme en no volver jamás en su vida allí, por esa razón, decidido como estaba y sin importarle que ello le llevaría un enfrentamiento con Antonio, fue hasta a su casa a cumplir con la promesa que había hecho a su amigo.
Después de ese breve encuentro entre los dos Gaby no esperaba que al abrir la puerta él estaría esperándola para hablar con ella. La presencia del hombre que amaba traía consigo peligro. Sus dudas de casarse con su novio de toda la vida aún persistían en ella. Verlo ahí, respirándolo tan cerca de ella, hacia que todos sus planes de recomenzar de nuevo con Anto se derrumbaran frente a sus pies.
Planes de los que ni siquiera se sentía partícipe aunque su prometido le hablara de cada detalle en un éxtasis de emoción, como si fuera un niño que esperaba el regalo prometido por sus padres.
_ ¿Vos? ¿Qué hacés acá?_Su voz temblaba al igual que su cuerpo.
_ ¿Puedo pasar? Digo, si estás sola.
_ Si estoy, en realidad mamá está durmiendo, pero Antonio no está.
_ Mejor, yo necesitaba que habláramos. Es sobre algo importante, vistes.
_ Si es por lo de la otra vez ya hablamos y ademas Guille ...
_ No vine hablar de Guille - la interrumpió - Es algo importante que tengo que hablar con vos.
_ Vos y yo ya hablamos.
_ Es importante - insistió al detener la puerta avecinándose contra él.
_ Está bien, pasá.
Gaby lo escuchaba atenta, viendo como su conversación se guiaba hacia su gran amigo y al mismo tiempo, se sentía en medio de una incertidumbre. No comprendía el afán de Beto de querer hablar de Pedro si todo ya se había dicho. Aunque lo quisiera y lo extrañara a cada momento de su vida, para ella significaba un capítulo doloroso, un final trágico, que debía dar vuelta la página y cerrar el libro para nunca más volver a leerlo.
_ Estoy esperando que digas para qué viniste. Me estuviste hablando de Pedro de cosas que yo ya sé. Hablar de él solo nos trae dolor y quizás Marcos tiene razón.
_ ¿Razón en que Gaby? Vos nunca le diste la razón a Marcos en nada.
_ Pero es el único que ha tenido una actitud fría y estuvo al margen de todo lo que pasó. Salvo cuando tuvo que buscar un abogado para que la defendiera a Camila. Yo se que todos los extrañamos pero buscar cualquier excusa para traerlo a nuestra memoria no va hacer que él vuelva. Y menos que utilices a Pedro como excusa para venir a verme. Me voy a casar con Antonio y punto. Capítulo cerrado
Si vos te propusiste hacer eso, hacelo. Yo no voy a continuar con esto. Cada uno sigue a su manera. Yo lo estoy haciendo y también Guille y creo que es lo correcto para él y para todos.
_ Lo que quiere hacer Guille es problema de él y no estoy de acuerdo. Voy a ir al grano y si me querés creer cuando te lo diga hacelo, pero lo que te voy a decir es verdad.
_ ¿Qué? Te vas a casar con Paola, porque ya me enteré que estás viviendo con ella.
_ Escuchame
_ No me interesa - contestó haciendo ademán de su firmeza.
_ Te lo voy a decir así para que no pienses que se me chifló la cabeza. Hay una persona que necesita verte, un amigo que vos y yo tuvimos en común.
_ Vos y yo no tenemos ya nada en común y no sé qué tiene que ver en esto Pedro - agregó colocando sus manos en su cintura.
Marini no pensó y mucho menos podía saber que Pedro lo había seguido durante todo el trayecto de su casa al departamento de Gaby. No es que desconfiara de él y no tenía razones para hacerlo tampoco. Beto era un hombre de palabra, pero la desconfianza se había vuelto la más terrible de sus dudas.
Cuando llegó, la puerta estaba entreabierta. Entró sigilosamente, procurando que ninguno de los dos se percatara de su presencia.
Gaby estaba de espaldas cuando Beto lo vio ocultándose a unos pasos muy lejos de ella. Su corazón se aceleraba con fuerza dentro, no sabía cómo Gaby podría reaccionar.
Un gesto cómplice de Pedro y una súplica de que hiciera silencio le devolvió la calma.
_ ¿Y me vas a decir? Porque Antonio puede llegar en cualquier momento y no quiero que nos vea a los dos acá.
_ Gaby, soy yo.
Gaby sintió como si toda la sangre se le hubiera helado dentro, la piel se le erizaba al escuchar su voz claramente y que pensaba que jamás volvería a oír.
Lo miro a él, al hombre que amaba, buscando en sus ojos la respuesta de esa verdad que aun su mente no daba crédito. Pero su corazón lo sabía, quizás mucho antes de ese encuentro.
CONTINUARÁ
¡AY DANI! ¡CUANTO ME GUSTÓ ESTE CAPÍTULO... ¡QUE PUNTERÍA QUE MATÍAS SEA EL ABOGADO DE SEBASTÍAN! EL MUNDO ES UN PAÑUELO DE VERDAD.. Y ENCIMA OCTAVIO HASTA LA FRENTE CON PEDRO! PANORAMA COMPLETO.
ResponderEliminarAHORA.. ¡QUE DIFERENTE ESTÁ PEDRO! NO ES EL MISMO CHIQUITÍN LINDO Y DULCE QUE GUILLERMO RECUERDA, LLORA Y EXTRAÑA. ES UNA PELOTA DE FURIA Y CON UNA SED DE VENGANZA INSOSPECHADA EN ÉL. SE NOTA QUE HA SUFRIDO MUCHO...
¿GUILLERMO ESTÁ LOCO? PIENSA CASARSE CON MILLER CUANDO NI SIQUIERA SOPORTA ESTAR A SOLAS CON ÉL AL PUNTO DE LLAMAR A CUCA Y HACERLA IR A INSTALARSE EN SU CASA CON UNA MENTIRA! LAS COSAS QUE HACE EL DOLOR.. POBRECITO! LO QUIERO MATAR PERO ESTÁ DANDO MANOTAZOS DE AHOGADO.. ¡POR FAVOR! TIENEN QUE ENCONTRARSE, CONFÍO EN EL SANO JUICIO DE GABRIELA.. PORQUE BETO NO VA A TRAICIONAR A PEDRO, PERO TAL VEZ GABY HAGA ALGO POR DETENER ESA LOCURA.
ES EVIDENTE QUE SEBASTIÁN PIENSA EN PEDRO COMO EN UN HIJO MÁS, LEJOS DE ENOJARSE CON ÉL POR HUIR DE ESA MANERA QUE LO HIZO, LE DA UNA SEGURIDAD ECONÓMICA PARA QUE NO SE VEA EN APRIETOS HASTA QUE PUEDA REENCONTRAR SU CAMINO.
TODO ESTO ESTÁ MUY, PERO MUY INTERESANTE.. SE DE TUS OBLIGACIONES Y DE TUS TIEMPOS, NO VOY A PRESIONARTE, PERO TE ASEGURO QUE ME QUEDO ESPERANDO EL PROXIMO CAPÍTULO CON MUCHA ANSIEDAD, ¡Y OJALÁ SE ENCUENTREN!
COMO DIRÍA MÓNICA DE LANUS... "MIRAN AL CIELO Y PIDEN UN DESEO. CONTIGO LA NOCHE MAS BELLA"
¡HERMOSA HISTORIA DANIELA! ¡¡¡FELICITACIONES!!!
¡¡GRACIAS !!
EliminarSI ,Matarlo, pero lo hizo en un acto de desesperación.
a matias lo use nomas.
gracias a vos por compartirlo con las chicas lo escribo para ustedes y para mi es una gran catarsis.
Felicitaciones daniela te exijo ya la continuación y ojito con casar a Guillermo mara rosas
ResponderEliminar¡Eso es! ¡Presioná Mara! ¡Nada de casar a Guillermo porque le hacemos un piquete!
Eliminar¡¡ NI LOCA LO HAGO !!
EliminarESTABA MAL ,NO TE PREOCUPES QUE LA RED VA HACER ALGO
TRANQUI CHE NO LO VOY HACER QUE MILLER SE QUEDE CON LAS GANAS
EliminarQué buen capítulo! Se empieza a desenrrollar la historia... Pedro por fin empieza a contactarse con su gente! Me gusta lo de ese amigo que hace ratísimo que le echó el ojo, jajaja! Y obvio que confío en que Cuca va a evitar que su sobrino cometa el peor error de su vida! Queremos que esto siga pronto!
ResponderEliminarBesos!
SI CUCA LO MAS UNA VIEJITA SABIA.
ResponderEliminarELLA PERCIBE TODO
QUE GENIA DANI TU HISTORIA ES PRECIOSA Y MUY BIEN CONTADA Y LARGA COMO ME GUSTAA MI ASIQ UE GRACIAS POR ESCRIBIR PARA NOSOTRSAS Y TE ESPERO MUY ANSIOSA LA CONTINUACION FUERA MILLER SACA LOS GARFIOS DE GUILLE EL TIENE DUEÑO...JAJAJAJAJ ....majo
ResponderEliminar