Vistas de página en total

Vistas de página en total

Vistas de página en total

domingo, 24 de enero de 2016

"EN UN AÑO, NUEVE MESES Y VEINTISÉIS DÍAS" - Cap.5 - Parte II - (By Daniela Maurice)

"EN UN AÑO, NUEVE MESES Y VEINTISÉIS DÍAS" - CAPÍTULO 5 - PARTE II









Capítulo 5. “Cuando menos te esperaba” - Parte 2


“Crecerán y en la espuma del tiempo, se deshacen sus sueños...
Cuando salga de clase, lo volverá a encontrar en el lado salvaje, tras el humo del hash...”


Ismael Serrano
 
El día no había comenzado muy bien para Antonio. De por sí la noche se había vuelto una tortura y no dejaba de dar vueltas en su cama, pensando en ese encuentro con esa joven y ver a Gaby ahí a su lado, del otro lado de la cama, lo culpabilizaba.
“¿ Cómo hacer para disimular frente a ella?” Se cuestionaba, mientras la observaba desayunar.
“¿ Como fingir?... ¿Cómo decirle que ya no me importa si llegamos a tiempo con esta boda?...
Se sentía hastiado
_ ¿Te pasa algo? - preguntó Gaby.
_ ¿ A mi? Nada - disimulando sus nervios - ¿ A vos?
_ No a mi nada, estoy bárbara. Te pregunto, como me mirabas tanto - le dijo sonriendo
_ Nada. ¿Qué, no te puedo mirar ahora?
_ Bueno, que humor.
_ Mirá Gabriela, no tengo ganas de pelear hoy - le contestó tomando una rodaja de pan.
_ No te enojes. ¿Hacemos algo hoy?
_ ¿Quién te entiende a vos? Ayer no querías ir conmigo al restaurante y ahora querés que hagamos planes.
_ Humm ¿En qué quedó eso? - se apresuró a preguntarle, llevándose una tostada a la boca
_ ¿Qué cosa? - le respondió, sumamente distraído
_ Lo de la comida Anto. Estás en otra hoy.
_ No es nada, no pude dormir - le dijo llevando la taza a sus labios
_ ¿Puedo saber el motivo? - le preguntó, riendo divertida.
_ ¿Qué motivo va a ser Gabriela? El casamiento
_ ¿Vas a trabajar hoy?
_ No. Mark me dio libre
_ Bueno _ expresó al levantarse. _Yo me voy al estudio y ver si hoy por fin avanzo con algo de Diego. - Continuó, al tomar el morral que pendía del perchero.
Anto respiró aliviado al verla irse con prisa. Había superado el primer trance del día. Estar separado de su novia aunque fuera solo una horas. Situación que ni hubiera creído unos meses antes cuando solo oía reclamos de su propia boca hacia ella.
Paz regresaba a su mente. Se preguntaba si ella estaría esa mañana en el restaurante. ¿Cómo saberlo? ¿Cómo contener ese deseo de salir corriendo e ir a buscarla? Contemplarla, aunque fuera solo un momento e imaginar que fuera suya.
_ Osvaldo - La voz de Aida le hacía eco a sus oídos al punto de irritarlo. Pero no podía fastidiarse con ella. Volver a lo mismo de antes cuando perdía la paciencia hacia ella. No, en absoluto. Al fin y al cabo, ella no podía tener la culpa de lo que estaba pasando.
_ La pelirroja se fue - le afirmó bajo, en un dejo de complicidad
_ Ah amor, eras vos.  
_Si, al fin solos - agregó sin ánimos
_ Dale - lo tironeó del brazo- poneme los gordos que nos me los quiero perder hoy-
Esperó que Aida se quedara atenta mirando Cuestión de Peso y calentó el agua para sus mates de todos los días. No podía dejar de mirar a intervalos el reloj, como si esperara el encuentro con su hada. No se reconocía a sí mismo.
Si, es cierto que desde que Octavio le había presentado a Mark Spencer, un empresario Estadounidense que le había dado el trabajo de su vida, se había vuelto más responsable y su carácter de a poco lo volvía más dulce, aunque todos sus mimos fueran solo para Aida. Ante las excusas que Gaby interponía siempre entre los dos, lo hacía entrar más en dudas si había hecho bien en retractarse ese día cuando ella fue a buscarlo. Si harían bien en dar un paso tan crucial en la vida de una persona. Al menos hasta donde se consideraba que debía ser él matrimonio en una pareja, para siempre.
Pero Paz no, con ella era todo diferente. Le hacía comprender la vida de otra manera. Entender que lo hecho en el pasado, las estafas, él dinero fácil, eran actos que ya no quería hacer mas. Quería ser otro hombre por y para ella.
Ahora comprendía porque Gaby dejaba a media sus planes de casarse, lo que había pasado con sus amigos. Como si de alguna manera caminara en sus mismos zapatos. Amar a una persona, estar a un paso. Tan lejos y tan cerca al mismo tiempo y callar lo que su corazón gritaba y lo que quemaba por dentro.
Un deseo tan difícil de explicar, que atravesaba todo su ser como una herida que sangraba y que solo ella, solo esa mujer tenía él remedio que podría curarlo.
Se sentó junto a Aida. Ella apenas se percataba de su presencia, escuchando atentamente como Claribel presentaba un nuevo caso.
_ ¿Esta bueno él programa hoy? - preguntó, tratando de romper el silencio que había en la sala.
_ Shh - lo acalló ella. Esta vez la mama de Gaby no necesitaba de su compañía.
Pensó que quizás era mejor su indiferencia, para guardar los pocos momentos que tenía para pensar en su hada. Aunque fuera solo un sueño, imaginar que efímeramente había un lugar para los dos. Hasta que, como todos los días, Sonia llegara e irrumpiera todo con su personalidad tan particular.
¡Malditos souvenirs!  Exclamó dentro de sí, levantándose de un salto del sofá. Y esas interminables listas de banquetes y bebidas que traería consigo la amiga de Gaby. Hasta que Gaby llegara con sus contradicciones, que él bien sabia, que bien conocía. Buscando poder huir detrás de regalos, pasajes de luna de miel y planes futuros, del amor que por él único hombre que amaba, la estaba matando por dentro.
¡ Maldito tiempo! Gritó de nuevo en silencio.
Quería salir de allí y abandonar todo. Dejarla libre para que fuera con Beto, por más que aun seguía siendo para él, un idiota que no podría hacerla feliz ni ahora ni nunca.
Viajaba en una nube de pensamientos cuando sintió que la piel le ardía como si lo hubieran marcado a fuego como un animal, cuando el agua caliente cayó sobre encima de él.
_ ¡ La puta madre !
_ ¡Ay pobrecito! ¡Te quemaste! - le contestó Aida en un acto de suma preocupación _Voy a buscar un trapo.
_ No, quedate ahí. _ La detuvo. _Fue imprudencia mía _Le dijo, colocando el termo a un costado del sofá _Ya estoy bien.
Un silencio que duró unos minutos se hizo en la sala. Aida esperó la tanda de comerciales cuando después, rompiendo la taciturna incomodidad le dijo.
_ Osvaldo _lo llamó
_ Humm _ expresó él llevando él mate a su boca
_ La pelirroja se va a casar. Vos no digas nada - le advirtió llevando el dedo índice a su boca.
_ No me digas- ¿Con quién?
_ Con él boludito.
Él se hecho reír. Adoraba seguirle el hilo de su realidad.
_ Pero ella no lo quiere - le aclaró con mucha seguridad
_ Ah, no? ¿Y entonces? - le contestó alcanzándole él mate
_ Ella lo quiere al otro.  ¡Ay! ¿Cómo se llamaba él rubio? - se lamentó
_ Cocodrilo Dundee.
_ Vos no vas a contar lo que yo te dije - le insistió
_ No mi Lady, yo no cuento nada.
_ Osvaldo _le dijo segundo después. _Hace mucho que no viene él boludito acá a la casa _ frunció él seño en un aire de mucha incertidumbre. _Se habrá enojado con la pelirroja_  agregó
_ ¡Ay! ¿Que haría yo sin vos? - le dijo Anto al mismo tiempo que la abrazaba.
¿Cómo  no admirar ese mundo de personajes en él que ella vivía? Tan confuso si, pero que de alguna manera la hacía feliz.
_ Te envidio, sabes vieja?  Vos sos feliz así, en tu mundo, yo siendo Osvaldo, vos mi novia, Gaby en algún lado...
_ Gaby _ expresó con una sonrisa aniñada en su rostro. _Yo tuve una nenita que se llamaba Gaby, pero no se ahora donde está.
_Toma él mate que se te enfría.
Cuando por fin encontraba la calma, Sonia había irrumpido en la casa.
_ Guarda Osvaldo que ahí vino la puta _­­ le advirtió al ver como la amiga de Gaby entraba a la casa.
_ Aida ya te dije que él tiempo de tener amantes ya pasó. Ahora estoy en otra etapa _ le contestó arrojando la cartera sobre el sofá.
_ Si, una nueva posición para garcharlo a Malvarez.
_ Voy hacer de cuenta que no te escuché. Me voy a dedicar a ignorarte ahora Antonio.
_ Entonces haceme un favor. Agarrá las llaves y te vas nena. Porque no tengo ganas de aguantarte hoy.
_ Yo tampoco _ le contestó echándose sobre él sofá _Gaby me pidió que viniera para ver si ya tenías todo para él casamiento.
Saber que solo quedaban tan poco días para casarse con Gaby lo desesperaba.
En efecto no había hecho nada. Los souvernirs ya le parecían una pavada y la dirección donde harían la fiesta, la había perdido un día antes, yendo camino a la casa.
_ ¿Y... Antonio? _  le preguntó sentándose en un dejo de intimidarlo. _ Mostrame los souvenirs Yo no veo la hora que te cases con Gaby porque no sabes lo insoportable que está. Tengo que estar ayudándola como si tuviera tiempo.
_Que raro vos siempre solapando a tu amiga en todo - le dijo alcanzándole un mate. - Y tiempo es lo que te sobra a vos, nena. No los hice y con él luto que hay en él estudio no va a venir nadie.
_ Shhh que va a empezar los gordos - los acalló Aida.
_Si Gabriela quiere hacer algo que venga y se ponga al día - le contestó levantándose, apurando el paso para salir de allí. El clima en él departamento se le hacía imposible y era evidente para él que había tomado una excusa para ver a Paz. Sabía que era él momento de tomar una decisión y no podia. Temía lastimar a Gaby aunque sabia en él fondo que ella no lo amaba.
_ ¿Ahora qué le pasa a este Aida?  _ Le resultaba extraño a Sonia que Antonio actuara de esa manera. ¿Cómo podía explicar tal comportamiento si él había sido él único que luchaba siempre por la relación y él más interesado en casarse? La amiga de Gaby no estaba dispuesta a dejar pasar la duda que la carcomía por dentro. Si se trataba de protegerla a Gabriela iría hasta el fondo de la verdad.

Juan detuvo el auto frente al edificio donde vivía Camila. Esperó un momento al ver el manojo de nervios que dominaba a su amigo para emitir cualquier palabra que lo pudiera sacar de la armonía que buscaba salvarlo de ese trance.
_ ¿Y bien? - Dijo al fin._ ¿Vos estás seguro que puede hacerte bien haber venido acá?
_ ¿A vos te parece que yo vine a perder el tiempo acá? Me pareció que tenía que venir, además sus cosas están acá aun.
_ Yo no tomé nada. Me hice cargo del departamento como me pediste, pero sinceramente no entiendo. Después de lo que hizo Camila porque este afán de hacerte cargo de su casa.
_ No es por ella, es porque la ropa de Pedro quedo ahí en su casa y es mejor que no quede nada de él en él departamento.
_¿ Es por eso o vos buscás un recuerdo de él para toda la vida?
Se conocían lo suficiente para darse cuenta que cuando Arizmendi daba vueltas en sus preguntas buscaba llegar a punto que no quería.
Odiaba escuchar razones, razones que cuestionaba, como si alguien pudiera entender el caos que llevaba cargando durante meses en su alma.
Era evidente que trataba de esconder sus miedos. Miedo a una verdad que él mismo no se atrevía a confesarse a si mismo. Que lo seguía amando, y por más que buscara vueltas a él tema, sabía que Juan insistiría en despojarlo de toda la verdad que él deseaba ocultarle.
_ ¿Hasta cuando crees que ella va a seguir presa? Por lo que escuché el otro día, cuando vos le pediste a su amigo que apele la sentencia, tiene a alguien que está gestionando para liberarla. ¿Qué crees que va a pasar cuando salga y vea que faltan las cosas de su marido? - continuó con su interrogatorio
_ Camila va a seguir presa - le sentenció serio _¿Quién es esa mujer que nombraste? - La curiosidad había hecho mella en su mente
_ Buitrón se llama pero no escuché mucho. Es médica y al parecer era amiga del padre y tiene muchos contactos en tribunales, empezando por tu hermano
_ ¡Ahh…! No me sorprende nada que venga de Miguel.
_ De eso tengo un dato que le puede servir a Gabriela para él caso de Diego Sambrano. La mujer esta estuvo involucrada en la muerte de una periodista por investigar sobre él trafico de órganos ¿Que me decís?
_ ¿Que querés te diga? No tengo cabeza para pensar en nada
_ El cuerpo del chico desapareció - Enfatizó - Es cuestión de pensar
_ No voy a pensar. Son puras deducciones
_ Vos estás pensando en otro tema. En el único tema que tenés en tu cabeza. Después te preguntás que hace el tipo a punto de casarse
_ ¿No era lo que quería todo el mundo? Vos, Gabriela, mi hijo. ¿Y era necesario decir eso? Yo sé perfectamente que Pedro está muerto. Además yo le prometí algo a José y me lo prometí a mí y lo voy a cumplir.
_ Muerto… es fácil decirlo. ¿Sabés lo que creo yo? Que una persona realmente muere cuando se la olvida por completo.
_ Vos estás loco - le afirmó riendo, para disimular su molestia. La sensación de vacío lo abrumaba por completo, mas aun la imposición de su amigo de hacerle hablar sobre un capitulo que para él debía estar cerrando, de una vez por todas. _No eras vos él que me decía que íbamos a terminar juntos - continuó – Bueno_ hizo una breve pausa y luego continuó - al parecer tus predicciones se cumplen.
_ Vos no tenés porque tomar en serio todo lo que yo te digo. Yo envidiaba tu relación con Pedro. Estoy pisando los cincuenta y mirame, solo, un amante cada dos noches. Una vida así pesa mucho Guillermo.
_ ¿A que querés llegar con eso? - le preguntó frunciendo el ceño.
_ Que hubiera dado la mitad de mi vida porque alguien me amara así. Por tener una historia de amor, aunque todo terminara mal.
_ Todas terminan de la misma manera - le sentencio mirando hacia adelante._ Nuestro caso no es la excepción - agregó
_¿Estuviste mirando películas de temática homosexual? - bromeó Arizmendi
_ Sos un pelotudo. Me bajo, no te aguanto cuando te pones así - le dijo abriendo la puerta del auto. _ Apuró el paso y Juan lo observaba de lejos en una señal de desaprobación. No porque volviera aquel lugar trágico, sino porque no podía ser cómplice de sus decisiones precipitadas. Era como un suicidio en vida que Guillermo se había impuesto a cargar durante toda su existencia.
_ ¿Me quedo a esperarte o no?
_ Seguí de largo - le contestó, aun furioso.
_ Si te sirve de consuelo esas películas no nos hacen buena fama. -  expresó llevándose las manos a su pecho.


La respuesta que Beto le había dado a su amigo no lo había convencido en su último encuentro. Pedro no podía quitarse la idea que una razón de peso tenía para ocultarle sobre él hombre que amaba.
Lo miraba sumamente molesto y Beto apenas se captaba de su presencia. Hacía una hora que los dos esperaban detrás de una fila de autos, allí, en el cementerio.
_ Voy a seguirlo.
_ ¿Te volviste loco? Guille te puede reconocer y Juan está ahí. Te ve salir y se pudre todo
_ No exageres _ le replicó y luego hizo una pausa breve _ como si Arizmendi fuera él enemigo. Y no me importa _ contestó con firmeza _ Además nos encontramos él otro día en la exposición de esa mujer.
_ Marina se llama - le aclaró su interlocutor. _Al parecer es o era la amante de Marcos - le dijo, tratando de evadir el tema.
_ Se ve que nada cambió en el estudio.
_ Los sentimientos de Guille por vos tampoco cambiaron.
_ ¿Entonces por qué no me decís lo que está pasando? No sé porque tengo esta sensación que me estás ocultando algo
_ No pasa nada. Vos me estás preguntando por Guille, pero eso ya hablamos Pedro.
_ Contestame lo que te pregunté - le insistió presionándole sus dedos en él brazo.
_ ¡Pará! Me rompe las pelotas que te pongas así. Eras un buen pibe y ahora no te podés ni controlar un segundo.
_ Sos él único en que puedo confiar. Gaby actúa rara cada vez que pregunto algo. Decime que está pasando.



_ Entonces pregúntaselo a él. Para eso vinimos - continuó tratando de evadirlo.
_ No estoy dispuesto a esperar. Voy a entrar a mi casa y ni vos ni nadie me va a impedir que vuelva hablar con él.
_ Dijiste que cruzaste tres palabras .Que Santiago te sacó de ahí…
_ Es una forma de decir Beto. Ya te lo dije, es mi hombre y no voy a perderlo de nuevo.
_ Pará. _ Lo detuvo al tratar de salir del auto
_ Soltame y es mejor que te vayas. Yo sigo solo después.
_ No, además alguien te puede reconocer
_ Eso no va a pasar, porque yo estoy muerto - le contestó clavándole la mirada. La seguridad con la que se lo había dicho estremeció a Marini.
La llamada de Paola en el celular lo distrajo por un momento, para cuando se dio cuenta, Pedro se había disipado frente a sus ojos. Esperó a que el auto de Juan desapareciera en una ochava para detenerse frente al edificio.  Aunque se lo había pedido, no podía dejarlo solo.
Era como si él tiempo no hubiera pasado y el peligro aun acechara para su amigo. Pese a que Pedro estaba convencido que cualquier persona podría creer que existieran dos personas tan idénticas en el mundo, él lo cuestionaba para si mismo.
¿Quien podría creer semejante fenómeno? Aunque en algún momento había escuchado hablar sobre los sosias. Seres humanos que se asemejan en apariencia física sin tener ningún lazo de sangre que los una, ¿pero la justicia, como haría para creerlo? Un sobrino de Santiago, tan igual a Pedro Beggio, que lo habían buscado hasta agotar cualquier recurso. 
¿Cómo debían hacer para defender la memoria de quien había sido uno de los más honestos y limpios jueces del país?
“¿Como podrían no reconocerlo? Espero que sepa bien lo que está haciendo..."

Por primera vez la razón y los sentimientos se conectaban en su interior, pues una razón de peso lo había llevado a entrar a esa casa. Por más que pudiera parecer absurdo e incluso enfermizo, deseaba desesperadamente tomar cada recuerdo que había formado parte de Pedro, si esa era la única manera de poder retenerlo un poco más en su mente. Por lo cual nadie podía saberlo, mucho menos José. Claro, que a la altura de las circunstancias no le importaba mucho lo que pensaran sus compañeros del estudio. Aunque si Gaby habría sabido las razones que lo llevaron a ese trágico lugar, tendría que haber soportado un cumulo de sermones de su niña adorada y la paciencia ya se había agotado en él y lo que menos quería y necesitaba era perder una batalla, menos con ella. Porque sentía celos, ese sentimiento tan molesto que pesa dentro de uno cuando vemos perder lo que se ama en manos de otro. De alguna manera era eso lo que le provocaba Camila en ese momento. Pese a encontrarse en la más absoluta soledad dentro de una celda y atormentada por las fantasmas de la culpa, ella seguía siendo su viuda y lo seria siempre. De esa manera, si Gaby lo hubiera sabido lo habría enfrentado a la verdad, que era inútil luchar por un ser que ya había muerto.
¿Y qué significaba esa palabra? Celos… Lejos de todo acto de cobardía que ella había cometido ese fatídico día?
Él que había perdido a alguien del que aun seguía siendo su dueño.
Si ello era así, entonces todo lo que quedaba de su gran amor le pertenecía y si no era así, lo reclamaría como suyo de todas formas.
Entro a su cuarto, tomó cada prenda de ropa guardándola con cuidado en un bolso. Aprisionó una camisa contra su pecho y sus manos temblaban, él aroma de su perfume continuaba marcado en la ropa.
“Aun estas acá. Desearía saber hoy que estás bien… que donde estás seguís conmigo. “
¿Qué estoy diciendo?
Un “te amo” susurró en sus labios, dejando que él aroma de su piel se grabara en sus labios.
Cubrió él cuarto de lágrimas sin saber que él estaba, en ese mismo lugar que un día los habían separado y él mismo aroma sentido antes se hacía más fuerte al contacto.
Se inclinó de rodilla entre sus piernas, separó sus manos lentamente de su rostro, abrazándolas a las suyas.
_ Shhh _ lo acalló antes que pudiera decir palabra alguna.
Como contener el deseo en ese momento de besarlo, sabiendo que no podía quedar al descubierto. Lo ataba de pies y manos la impotencia de tener que ocultarse ante él.
Pero su amor no había necesitado, no había hecho falta pensar en nada, porque su ojos se reconocían él uno al otro.
Sus labios se encontraron con ansias, se buscaban con desesperación, enredando sus lenguas con cada beso dado. .Enredó sus dedos en él botón de su camisa buscando con urgencia arrancarla de su cuerpo. Pedro lo detuvo, habían llegado demasiado lejos.
De repente todo lo que había vivido en un año,  la confesión de Camila , él cumulo de meses acompasado al dolor que no lo dejaba, y creer por un momento que él estuviera ahí ,frente a frente, lo torturaban aun mas, como un sinfín de imágenes que daban vueltas en su mente para terminar desvaneciéndose en su brazos.
Tan pronto salieron de allí, Pedro había alcanzado hacerle seña a su amigo que ante la tardanza se aprestaba a arrancar el auto. Un minuto más y no lo encontraría.
Por un instante, Marini sintió que él alma se le había arrancado del cuerpo. Nunca había visto a Guille en ese estado. Parecía un niño, como si todo a su alrededor fuera capaz de romperlo, y lo estaba. Todo lo que había callado durante dos años lo sentía procesar ahora. Como si la vida le reclamara la deuda pendiente que tenia consigo.
_ ¡Guille ! - Expreso Beto con él rostro desencajado.
_ No me preguntes y ayudame a entrarlo al auto - le suplicó Pedro, sosteniéndolo de la cintura.
_ ¿Pero que le pasó? - inquirió su amigo,  asomándose en la ventana del auto
Guillermo apenas podía oírlos. Sus voces se hacían como ecos cada vez más lejanos. Sentía como si un fuego le quemara por dentro al mismo tiempo que un frio, como una espada de doble filos le calara en los huesos.
_ Te dije que no me preguntes - le reprendió en un dejo de de extrema dureza. _ Ni yo entiendo que le sucedió - acotó.
Beto se apresuró a entrarlo al auto. Pedro no lo dejó en ningún momento. Ahora que lo tenía con él, que nadie podía apartarlo de su lado deseaba con toda desesperación protegerlo. Como la firme promesa que le había hecho un día.
Mientras lo ayudaba a recostarlo en él extenso sofá, continuo a la entrada del departamento esperó, pues durante todo el trayecto sintió que, de una vez, tenía el deber de decirle lo que durante días lo estaba abrumando.
_ Ahora que lo recostaste a Guille, necesito que hablemos.
_ ¿De qué? - le contestó con indiferencia
_ De un tiempo acá te noto que estás muy frio. Ni siquiera se te puede hablar que reaccionás de forma violenta
_ No exageres y no empecemos de nuevo. Lo único que haces con esa actitud es recordarme todo él tiempo a Camila _ enfatizó. _No voy a discutir con vos - le contestó dirigiéndose hacia la cocina.
Beto lo siguió. Hubo una breve pausa entre los dos y luego Pedro le dijo _En vez de juzgarme deberías entenderme. Los dos pasamos por lo mismo en un año.
_ Yo sé lo que es estar muerto en vida Pedro pero no me la agarré con nadie. Preferí apartarme de todos en él estudio, solo eso.
_ No quiero y no tengo ganas de escuchar sermones, menos que vengan de vos. El hombre que amo está mal y eso es lo único que me tiene que importar ahora. Si fueras un poco más sincero me dirías lo que está pasando.
_ Yo te diría lo que pasa con Guille pero te voy hacer pelota el alma. Yo prefiero no decir nada, está bien así. Él lo único que necesita es aclarar su cabeza nada más y eso solo lo podés hacer vos.

_ ¿Qué me estás ocultando? - le cuestionó desesperado _Está enfermo, es eso. - Se afirmó a si mismo -Por eso se puso así
_ No Pedro. Va ser mucho peor para vos si te lo digo. Dejá todo así.
Terminaron por guardar silencio. Luego de esa breve pausa, Beto le dijo, ante la preocupación que lo invadía en su interior.
_ A mí me parece que tendríamos que avisarle a Fabián, vistes
Pedro no contesto. Más concentrada su mente en preparar el remedio de agua tibia y vinagre en una bandeja de plata, como Nora le había enseñado.
"Tibia, no fría" le remarcaba siempre Mirna que de remedios caseros sabía mucho. Motivos que provocaban disidencias contantes con Nora, y que Sebastián se veía obligado a intervenir por la paz de las dos.
_ Seguime - le indicó hacia la sala de estar, donde estaba Guille.
Beto cedió sin entender. Le parecía tan extraño verlo así, con un conocimiento que nunca había visto en su amigo. En efecto, el tiempo había hecho un gran cambio en él.
Subió las mangas de su camisa para evitar mojarse con la tela de algodón que había apartado para las compresas.
_ ¿Donde aprendiste todo eso? - inquirió su amigo en una curiosidad que solo se veía en un niño.
_ ¿Te parece raro? - pregunto su interlocutor, en un dejo de simpleza. 
_Aprendí muchas cosas cuando estuve allá en ese pueblito_ colocándose de rodillas al piso - Fue Nora – continuó - la enfermera de Sebastián. Ella me enseño todo lo que sabía sobre remedios caseros. Mirna también. Al principio me sentía reacio a aceptar que ella me enseñara aunque no estuviera obligado a aprender. Siempre me pareció pura ignorancia de gente supersticiosa. Respecto a lo de Fabián - cambiándole de tema - comprendo que quieras que sepa que Guie está conmigo - parándose
_ Es que se va a preocupar. Si llega a la casa y no lo ve se va a pegar un susto de aquellos.
_ ¿No me dijiste que ya no sale? Que vive encerrado en su cuarto.
_ Es lo que me dijo Guille. Da igual. Que no lo vea llegar con todo lo que pasó en un año le va a hacer manija la cabeza, vistes
Pedro entendía en su insistencia, que lo mejor era llevarlo a Guille a un hospital.
_ No voy a dejarlo solo_  contestó con firmeza como si su amigo hubiera podido traducir la idea que pasó por su mente en un segundo. Él me necesita y yo a él. Y estuvimos un año separados. No voy a permitir que por una fiebre se me quite él derecho de cuidarlo. Sabés muy bien como soy. Si él va a un hospital yo voy a ir detrás de él, y no puedo dejar que nuestro hijo me vea. Aun no es tiempo. Creo que en parte tenés razón - continuó aprisionando la tela -Va a ser difícil que alguien crea que haya dos personas tan idénticas.
Marini se llamó al silencio mas desconcertado por su anterior respuesta.
Es que Fabián nunca había dejado señales claras. Como si sus palabras dichas le hubieran indicado un vinculo que él quizás desconocía y lo que podía significarla la palabra "papá" en un lugar de su corazón, secretamente anhelado por Pedro, que a fuerza de las circunstancias en ese pasado, sabidas, se le hacía imposible que un día pudiera ser real; estar los tres juntos y formar lo que él nunca había podido tener.
Fabián siempre había impuesto una barrera para que Pedro pudiera acercarse a él. Influenciado por las venenosas palabras de Ana que no perdía ocasión para musitar a su oído. 
Veneno, claro estaba, no podía evitar expeler ante el presidio infernal al que Guillermo la había confinado veinte años atrás.
Pese a ello Beto no se quitaba de la cabeza no solo las palabras de su amigo sino y mucho más. lo que había visto en esos ojos. Como si él corazón no pudiera callar los sentimientos frente a la verdad que buscaba hacerse presente. Fabián sufría en silencio y compartía él mismo dolor que días enteros lo torturaban sin descanso a su padre.
Al igual que él, era un muchachito orgulloso y aunque lo martirizaran, jamás reconocería el vacío tan profundo que le provocaba su ausencia. Como si siempre hubiera estado cerca. Entrar al despacho de su padre y verlo sumido en una tristeza y saber que la persona más importante de sus vidas ya no estaba.
Se culpabilizaba de la misma forma que Guille por no haber hecho lo necesario, por no poder evitar que las garras del destino arrasaran sin piedad, haciendo trizas todos sus sueños.
Le hubiera dicho, le hubiera gritado en ese momento lo que en un segundo Fabián le había dicho sin decir nada.
Si uno pudiera tomar él destino en sus manos y detener el tiempo y cambiar lo que irremediablemente estaba escrito"
Pero no, prefirió callar, evitando así alimentar cualquier remota esperanza que su amigo llevara consigo.
Se evadió de esos pensamientos y comprendió que su presencia estaba de más. Sabía que no habría otra oportunidad para que los dos pudieran estar juntos. Al menos es lo que presentía como bien intuitivo que había sido siempre.
Procuró en silencio disipar su figura como si nunca hubiera estado allí.
Pedro apenas se percató de su ausencia. No habría mas mundo esa noche que su amor.
Trató con sumo cuidado de colocar el paño tibio en su frente cuando Guille tomó su mano con fuerza a sus manos.
Mi amor - le expresó en un dejo sofocado.
No era él sino sus heridos las que hablaban.
Pedro podía leerlo en su mirada como solo ellos podían entenderse.
Su dolor se volvía el suyo como una herida lacerante.
¿Cómo comprender en ese momento lo que sus palabras no podían decir? Que él era el único remedio que podría salvarlo de esa pesadilla que los había sumido a los dos en el más profundo abismo.
Necesito que me perdones - le suplico -No puedo hacerlo… no puedo…
_ No entiendo - le dijo, sumamente desconcertado
¿Cómo entender lo que él decía? Si estaba tan lejos de imaginar que el hombre, el único que había amado en este mundo, estaba a punto de unir su vida a otra persona.
_No tengo que, no… no mi amor - Lo abrigó con aquellas palabras mientras corría su pelo mojado por la fiebre. _Todo va a estar bien mi amor
Le devolvió sus palabras con su mirada y en un acto incontenible lo tomaba con fuerza de la cintura lo atraía hacia adelante.
Buscaban sus labios, se recorrían despacio, desesperados, debajo de sus ropas, dejándolas caer sin prisa.
Sentía que un hechizo, como si una especie de elixir los volviera preso de sus deseos.
Pedro lo volvía hacia atrás y sus manos urgentes que con sus manos urgentes buscaban deshacerse de la ropa que quedaba
Mi amor, en verdad estas acá … -
No eras palabras dichas, solo una mirada, lo que él corazón gritaba en silencio lo que sus labios callaban para luego disiparse y no dejar más que la piel hable por ellos mismos.
_¿Que vas hacer? - le inquirió con la respiración jadeante
Shhh- lo acalla y lo besa, abrazando su boca que lo abarca dentro con un deseo incontenible, como él solo sabía hacerlo y lo atrae hacia él, cuando siente mecer al suyo y lo lleva hacia atrás.
Viaja por su cuello hundiendo su boca en él y se toman, se muerden
Pedro lo abarca con urgencia, lo recorre inquieto, acariciando con su lengua cada rincón de su piel amada. Guille se deja llevar, cuando siente que su amante detiene su boca debajo, lo cubre con la sabana cuando con sus besos húmedos recorre ese límite prohibido. Empuja con sus labios para morder con lascivia, desesperado. El placer lo toma a cada gemido, porque Pedro sabe como hacerlo. Llevarlo al delirio hasta sentir que él ya no puede más.
Se abrazan extasiados cuando Pedro lo besa una vez mas en la misma forma, bebiendo sus últimos gemidos.
_Decime que es un sueño
Shhh - lo acalla una vez más, rozando con sus dedos a sus labios.
Estoy acá mi amor - empujando con su boca a sus labios. _Nada nos separa ahora,, nada mi amor…
Sus palabras lo besan enredándose él uno al otro.
Pedro lo abarca desnudo a su cuerpo
No sabía si era él, si era un sueño que le traía de vuelta al hombre que amaba de una manera que nunca antes había sentido.
Aunque mañana despierte y Pedro ya no estuviera, nada importaba en ese momento mas que tenerlo así, en sus brazos.  Ya nada importaba, porque el ya había tomado una decisión.
CONTINUARA

8 comentarios:

  1. felicitaciones daniela bellisimo lo tuyo mi nota es un 8 mara rosas

    ResponderEliminar
  2. bello ,felicitaciones espero muy pronto un nuevo capitulo de esta historia que me encanta,hermosa.

    ResponderEliminar
  3. ¡QUE ALEGRÍA! ME ENCANTA ESTA HISTORIA,FELIZ DE PODER DISFRUTARLA.
    ENCUENTRO PARA ALQUILAR TODOS LOS BALCONES TODOS.
    PEDRO, TE ESPERAN DÍAS POCO FELICES PERO COMO SIEMPRE APUESTO A
    "CONTIGO LA NOCHE MAS BELLA". GRACIAS POR TANTO.NO PODÍA NO PASAR.ESPERO TRANQUILA Y CON PACIENCIA EL PRÓXIMO CAPITULO. MONICA DE LANUS

    ResponderEliminar
  4. no ,no lo espera días poco felices. todo se ira mejorando.

    ResponderEliminar
  5. Dani, infinitamente gracias por tu paciencia y por compartir con nosotras esta historia tan cautivante. Que Guillermo haya besado a Pedro pensando que no es real, me dejó sinceramente intrigada de como reaccionará cuando se entere que fue real. Que Pedro está vivo y que ha regresado. ¿Podrá sostener la idea del casamiento con José? ¡¡¡Ayyy Dios!!! Espero que no... De la misma manera espero que Anto tome la decisión de no casarse con Gaby. Pronto muy pronto el próximo capítulo! ¡Besos Dani!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. no te preocupes los siguientes capítulos iran deselasando la trama.

      Eliminar
  6. Dani genia que lindo encontrarme con un nuevo capitulo de esta tan apasionante historia ...se extrañaba pero siempre vale la pena extrañarte por que nos regalas esta historia tan llena de amor y pasion que nos deleita el alma gracias amigay te felicito por que cada dia tus capitulos son mas y mas greniales beso enorme ...majo

    ResponderEliminar
  7. gracias majo y ustedes chicas por esperarme y ser mi fieles lectoras.

    ResponderEliminar