Libro de anclaje: "La Reina del Sur" de Arturo Pérez - Reverte

México - Sinaloa. Sábado 27 de septiembre, 2014. - 21:30 hs
El Rey tomó un cigarrillo del atado que estaba sobre la mesa baja de ese living con vista a los jardines y le aplicó la llama de un encendedor barato mientras detenía con un gesto al hombre que se hallaba en el otro extremo de la habitación, quien intentó acercarse, solícito, con la mano en el bolsillo izquierdo de su chamarra.
_Así que no lee libros.
_No, ya le dije. No leo libros. _ Puso el tabaco y el encendedor sobre la mesa, en perfecta simetría. Había dos paquetes más, un cenicero y una pistola.
_¿Y por qué hay tantos en su biblioteca?
_Algunos son regalos, otros los compré por una necesidad inexplicable de tenerlos, pero no he leído ninguno.
Pedro Marini se sonrió en silencio. _Extraño hábito.
_¿Y por qué cree que debería leerlos?
_Porque los libros son puertas que se abren ante el mundo, con ellos se aprende, se educa, se viaja, se sueña, se imagina, se viven otras vidas y multiplicamos la nuestra en mil. Además sirven para tener a raya cosas malas. Fantasmas, soledades y otras mierdas.
_ No necesito mantener nada a raya, mi vida está bien como está.
Pedro se removió incómodo. _Perdón, pero si no cree en ese poder que tienen los libros, ¿por qué desea que escriba su biografía?
Estuvo mirándolo entre el humo del cigarrillo por largo rato, con los ojos un poco entornados como las imágenes indias del Templo Mayor. Después se levantó y fue hasta el mueble bar para volver con una botella de tequila y dos vasos pequeños y estrechos. Vestía un cómodo pantalón de lino oscuro, camisa negra y sandalias. No llevaba puesta joyas, ni collares, ni reloj. Solo un denario de plata en la muñeca derecha.
En esa semana, él también se había dedicado a investigarlo con la excusa de conocer algo de su historia para poder escribir una biografía interesante. Había muy pocas cosas que un buen buscador de internet no dijera.
Hacía un par de meses la prensa internacional lo había incluido entre los veinte hombres más elegantes de Latinoamérica. Casi en la misma fecha en la que un diario de carácter internacional había difundido la última investigación judicial sobre sus negocios legales y su vinculación con el narcotráfico.
La fotografía publicada en primera página apenas lo traslucía detrás del cristal de un automóvil, protegido de los reporteros por varios guardaespaldas de gafas oscuras. Uno de ellos era el gordo bigotudo que ahora estaba de pie junto al ventanal del otro lado de la habitación, mirándolos como si no los viera.
También se habían difundido videos, imágenes imprecisas que siempre terminaban con rudos gorilas entrando en cuadro para apartar con violencia el objetivo. En todas ellas, siempre vestido de oscuro y con gafas negras, subiendo o bajando de carros de lujo, desdibujado por el teleobjetivo en una terraza de Acapulco o tomando sol en la cubierta de un yate grande y blanco como la nieve. El Rey de sur y su leyenda. El mismo que aparecía en las páginas de sociedad y en las de los sucesos.
_Porque una cosa es la ficción y otra muy distinta, la vida real. _Le respondió sirviendo tequila en los vasos.
En esos días su historia lo había atrapado un poco más que todos los supuestos que había hecho sobre él. Lo observaba como se contempla un cuadro impresionista. Prisionero de las sensaciones y un tanto alejado de la realidad objetiva.
_Si, eso es verdad. Bueno… ¿Por dónde prefiere que empecemos?
La brasa del cigarrillo se intensificó un par de veces antes que llegara la respuesta.
_Por el principio. _Bebió un sorbo muy largo sin dejar de observarlo. Si que estaba haciendo un buen trabajo con su apariencia, estaba lejos de ser ese chavito pálido, con los ojos enrojecidos y el alma en vilo que había rescatado de la capilla del santo Malverde algunas noches atrás.
Casi sin pestañear, Pedro mantenía todos sus sentidos sobre esas pupilas oscuras que por un momento habían dejado traslucir un aire inocente y vulnerable al evocar interiormente su niñez. Eso no hacía más que acentuar la belleza de su rostro ovalado, los ojos ligeramente rematados en puntas de almendras, la boca muy precisa, las antiguas y rebajadas gotas de sangre indígena de herencia materna manifestándose en la nariz, en el tono mate de su piel, en la arrogancia de su mentón erguido. No pudo distinguir a ciencia cierta si era tan apuesto como le había parecido desde el principio o si lo que cautivaba de él era su singularidad. Tenía una belleza extraña, incompleta o tal vez lejana, como si hubiese ido diluyéndose entre generaciones hasta dejar rastros aislados de un antiguo esplendor, hoy enturbiado por la preocupación. Algo estaba pasando dentro de él, algo que ponía en evidencia una fragilidad que asombró a Pedro y que en un cierto punto lo enterneció.
_A ver… Como empiezo. Uno no nace donde desea nacer, sino donde el destino lo ha marcado. Si bien mi padre era italiano y mi madre mexicana, yo nací en Buenos Aires, Argentina. Mi padre era un chaka, ya sabés lo que significa eso… ¿Puedo tutearte?
_Por supuesto._ Un calor intenso se deslizó ondulante por todo su cuerpo. Se lo veía extremadamente apuesto. La simplicidad de su indumentaria, sin joyas, sin lujo, no hacía más que resaltar su encanto natural.
_Gente que vive de negocios ilegales que, como tantos dicen, suelen ser tan comunes en Sinaloa…
_Que uno de verdad llega a olvidar que no son legales._ Pedro terminó la frase.
_Algo así._ Respondió con un movimiento de cabeza e intentando una sonrisa que no hizo más que acentuar la combustión que envolvía el cuerpo de Pedro. _Mi padre era un narco, no le demos más vueltas al tema, Marini. Ya no tiene sentido, está muerto. Venía de Italia y pertenecía a la “mafia”, una sociedad secreta que se inició mucho antes que aparecieran las armas automáticas y la cocaína. La mafia empezó como una forma de vida, una forma de proteger a la familia de otros más poderosos y hasta a veces, del mismo gobierno. Eso es ser un “chaka”, tráfico de estupefacientes, negocios turbios, ocupar un lugar de poder que te permita mover a tu santo antojo las cuerdas de las marionetas que trabajan para vos. _Hizo una pausa para aplastar la colilla del cigarrillo en el cenicero y tomar un poco más de tequila. Pedro hizo lo mismo. La historia se ponía interesante. _ Cuando mi madre supo que estaba embarazada, quiso ponerme a salvo de esa vida y se fue a Buenos Aires. Ahí nací, en un barrio cualquiera, pero él la fue a buscar. Supongo que estaba enamorada porque accedió a volver. Allá la vida era algo austera, acá todo lo contrario. No sé si lo hizo por mi o por ella, pero el caso es que volvimos. Ella muy joven y yo recién nacido. Nunca me faltó nada, yo sí que nací en cuna de oro. Vivimos algunos años de esplendor y casi te diría, de felicidad, pero cuando tenía cinco años algo pasó y mi madre y yo, esa misma noche, volvimos a Buenos Aires. No me preguntes que fue lo que pasó porque no lo recuerdo, solo sé que nos fuimos de México. Me crié en un barrio más, pero algo ya había marcado mi ruta, mi camino y mi destino. _Volvió a llenar los vasos. Estaba tomando más que de costumbre, o al menos, con una voracidad que Pedro nunca había visto en él, siempre pausado y medido._ No Marini, lo único que se hereda no es la sangre, hay mucho más. Vi a mi padre de tanto en tanto. A pesar de la distancia tuve un vínculo con él, pasamos muchos veranos juntos. Seguramente mi madre seguía amándolo porque todavía recuerdo cuando él fue a buscarnos a Buenos Aires por segunda vez. _Podría haber jurado que vio una emoción intensa y diferente en sus ojos. _ No sé qué le dijo, no sé qué le prometió, el caso fue que volvimos. Otra vez los tres juntos. _Chasqueó la lengua contra los dientes como solía hacer cuando algo se jodía. _ Para lo que duró… Él estaba feliz, ella también, se miraban enamorados. Esos sí que fueron tiempos felices, hasta que una semana después de haber cumplido dieciocho años, en una noche más de esas que suceden en Sinaloa, otra vez, algo pasó. De la noche a la mañana, de un padre vivo y una madre amorosa, me vi en un entierro sin poder comprender más que la ausencia. Sin saberlo, había vuelto a México para convertirme en el dueño de una inmensa fortuna que mi padre me había dejado. Y ahí sí que mi vida cambió. _Volvió a llenar su vaso, el de Pedro estaba casi intacto.
Con el grabador de voz en una mano y el vaso de tequila en la otra, agudizó su mirada sobre él. Una profunda tristeza lo recorrió por dentro. Sintió que había llegado tarde a su vida, que le hubiese gustado estar ahí muchos años atrás, muy al principio, mucho antes de investigar su historia. Mucho antes de esa primera entrevista. Sintió las mismas ganas de salvarlo de un destino marcado como él lo había salvado un par de semanas atrás de una muerte inminente. Escribir su biografía ya no era un vago desafío personal porque ese hombre ya no era el que aparecía en algunas fotos, videos y recortes de prensa. Sabía que iba a estar en posesión de todo lo que necesitaba saber, hechos, nombres, lugares. Su historia. Pero también sintió que había llegado tarde, porque ya había corrido mucha agua bajo el puente y ahora todo estaba fraguado. Supo que tendría que describirlo sin lagunas inevitables o convenientes para poder contar su historia entre nostalgias, tenues arrugas y canas incipientes. Pensó que había hecho de su vida en los últimos años y maldijo al destino por no haberlos unido antes.
El Rey leyó algo en su mirada. _ ¿Qué te pasa Marini? No flaquees. Escribime una buena historia. Sos reportero, no?
_No. No soy reportero. Me lo invento todo. Pero quedate tranquilo que te estoy escuchando y de las cuatrocientas páginas no bajamos.
_Hacelo como quieras. No va a dejar de ser un pinche reporte literario…
_Tal vez no… ¿Seguimos?
_Seguimos.
Liquidó de un solo trago el tequila que estaba en su vaso estrecho. _Nunca viví en Las Siete Gotas ni en ningún barrio humilde de Culiacán. Yo llegué a México una tarde de difuntos, irónico augurio, _acotó con una mueca evidente_ para seguir el recorrido exacto, o casi, según se mire, que había hecho mi padre hasta el día que lo asesinaron. Y así me mantuve durante algunos años, sin tener que pensar, estaba rodeado de gente de confianza que lo hacía por mi y como te dije, recorriendo el mismo camino. Me mantuve en el nido porque no sabía hacer otra cosa. Pero los años pasaron y poco a poco me fui dando cuenta que no estaba viviendo la vida que quería vivir sino la que había heredado. No fue nada fácil. Nada fácil Marini. Los narcos no perdonan y de ese camino no se sale, salvo el panteón o la cárcel. _Carraspeó intentando aclarar su voz. _¿Sabés qué hice? Cuando cumplí la mayoría de edad, me hice cargo de todos los negocios de mi padre y empecé a pensar por mí mismo. Lejos de la carga de mandatos paternos, dejé de aceptar mercancía como pago. Tampoco fue fácil, pero me impuse y ahí fue donde cambié mi destino. No acepté un solo gramo de mercancía como pago nunca más. Solo dinero.
_No entiendo la diferencia.
_Cuando pude tomar el control de los negocios, detuve el tráfico de estupefacientes, al menos, el que pasaba por mis manos. Solo me dediqué al transporte de mercadería empaquetada y sin aceptar parte de esa mercancía como pago. ¿Me entendés?
_No mucho.
Suspiró exaltado. _ Despertate. Cuando yo tomé el mando, despacito y sin levantar polvo, me fui alejando del tráfico de estupefacientes que no era “mi negocio” sino el de mi padre. No negocié con drogas, solo me dediqué a traslados. O sea, proveer transportes terrestres, aéreos o acuáticos para pasar encomiendas a otros países y aceptando como pago solo dinero en efectivo.
Pedro recordó claramente el reproche que El Rey le había hecho una semana atrás._ Según tengo entendido, alguna vez acusaste a alguien de ser un mal hermano porque aseguraba desconocer los negocios turbios de Franco Nazarre, pero vos sos un hijo bastante malagradecido. Le tirás el fardo a tu viejo que te dejó una fortuna. Mucha, mucha lana que venís disfrutando desde hace años. Que te permitió una vida de lujos, que te mantuvo a salvo de cualquier tipo de privaciones, que pagó tus gustos extravagantes y ahora que es el momento de contarlo todo te lavas las manos. El narco fue él, vos sos un santo varón.
Pensó que se iba a enojar, pero para su sorpresa lo vio sacudir los hombros y estallar en una carcajada que repiqueteó por varios segundos contra las paredes ornamentadas de la mansión. _No. No me estoy lavando las manos, y tampoco soy un santo varón. Te estoy contando la verdad. Era un buen camino para retroceder. _De pronto se puso tan serio que Pedro volvió a pensar que la conversación podía terminar en ese mismo momento. _ ¿Qué mierda querías que hiciera? Tenía poco más de veinte años y quería cambiar la historia. ¿Cómo vivías vos a los veinte años? ¿Ya te sonabas la nariz solo o necesitabas ayuda? Marini, no había demasiadas oportunidades. Hice lo que pude, lo que se me ocurrió en ese momento, despacio, retrocediendo paso a paso y sin poner en riesgo otras vidas, como la de mi madre por ejemplo.
_¿Y cómo sostuviste ese cambio? No debe haber sido fácil convencer a tanta gente que te habías vuelto bueno.
_Mirá que sos hábil para sondear... _Lo recorrió de arriba abajo con ojos de acero. _ No fue necesario mucho argumento para sostenerlo. Yo era parte de una generación que por sí sola empezaba a imponer cambios. Fuimos llamados los “juniors”. Narcos hijos de narcos poderosos que empezaron a pensar que valía la pena ganar menos dinero pero tener más vida para disfrutarlo. Una descendencia que optó por vivir con menos ostentación. Casas menos lujosas, al menos por fuera, autos de alta gama, grandeza y vacaciones en los lugares más extravagantes y caros del mundo, pero con una diferencia. Trabajando. Sin privarse del esplendor que la lana que entraba por izquierda les permitía, todos eran empresarios, profesionales o políticos. Una buena parte del dinero sucio se lavaba a través de los negocios legales que estaban a la vista. Yo me dediqué a los negocios, eso lo heredé de mi padre. Siempre fui bueno con los números y me di cuenta que proveer transporte era menos inseguro e igualmente oneroso.
Estaba encarnizado por saber. “Saber… ¿Qué mierda te pasa, Beggio? ¿Qué es lo que tanto querés saber?” Se preguntó a sí mismo y en silencio. _ ¿Y que de esos ajustes de cuentas cuando se independizaron de los carteles de Colombia? De esas noches de tiroteos y con bajas de los dos lados.
La botella de tequila parecía evaporarse entre el humo de los cigarrillos, la intensidad de la charla y un acercamiento delicado. _Ese no fui yo. Ese fue el “Batman”. Por eso los paquetes marcados tenían un murcielaguito. Yo me beneficié solo en parte en esa guerra.
_¿Vos me querés hacer creer que estabas al margen de esa guerra?
Amagó con tomar otro cigarrillo, pero desistió y fue por un habano. _Yo no te quiero hacer creer nada. Te estoy contando la verdad. Los paquetes pertenecían al Batman, yo solo negociaba con él el traslado hasta la otra orilla y él me pagaba con dinero en efectivo. No entendés nada porque este nunca fue tu hábitat, la diferencia entre ser un narco y un abastecedor de transportes, está en el pago. En general… _ Se volvió a sentar, encendió el habano y lo miró como se mira a un niño pequeño que empieza a descubrir la vida. _ En general, el tránsito de estupefacientes se paga con una parte en dinero, y otra con un pequeño porcentaje de mercancía que después uno negocia donde la vende y a quien. Y yo no vendí jamás un solo gramo de nada. Hasta la mayoría de edad seguí el camino que mi padre me dejó escrito, después lo modifiqué arriesgando mi vida, porque no servía para eso.
_¿Y nunca mataste a nadie?
Esta vez si que lo atemorizó su mirada, pero lo disimuló lo mejor que pudo. _¿A qué viene tu pregunta de mierda?
_A tu biografía… _Lo miró desafiante. No tenía demasiado para perder. Necesitaba escarbar.“Saber…” _Si me estás diciendo la verdad, mejor. Pero si vamos a escribir mentiras dejame inventarlas a mí, es mi trabajo. Aunque todavía no sé quien es mejor en eso…
Pedro sintió que su mirada lo hundía en el sillón y en cierto punto agradeció que no estuvieran solos. _ Crees que estoy mintiendo… Me decepcionás, Pedro. _Se levantó de la silla. _Esta charla acaba de terminar.
Apagó el grabador de voz y se acercó a él. _No, no quise decir eso. No fui yo el que dijo semejante cosa, es el interrogador, perdóname… Es mi trabajo.
_Sos más mentiroso que yo, me dijiste que no eras reportero y te estás comportando como esa misma carroña. Dejame solo, maldigo el momento en el que confié en vos.
Intentó separarse de él pero Pedro lo retuvo secamente por un brazo. Demasiada osadía, el gordo bigotudo amagó con sacar el bulto oculto debajo de su chamarra.
_¡Quieto! _ La voz de mando y el gesto de El Rey lo detuvieron a tiempo. Se mantuvo a distancia pero atento. Con una mano acarició el bulto oculto bajo su chamarra y con la otra se peinó el bigote en un gesto nervioso mirando a Pedro con desconfianza.
Pedro se acercó a él, demasiado a su juicio enturbiado de alcohol y nostalgia. _No dudo de lo que me decís, Guillermo. _Acababa de pronunciar su nombre por primera vez. _ Yo no dudo de vos, pero el rol que me encomendaste implica esto, que aguijoneé, que te ponga entre la espada y la pared, ese es Pedro Marini, el que duda, el que te jode con sus preguntas. El que necesita saber…
_¿Qué más querés saber si te estoy contando todo?
Le sonrió. No supo porqué, pero le sonrió. Y ese mismo par de hendiduras que habían capturado la atención de El Rey volvió a aparecer para poner un paño de agua fría en medio de un momento tan incandescente, junto a la frase que se le escapó de entre los labios a modo de confesión. _Cuando encuentre esa respuesta, el segundo en saberla sin duda alguna vas a ser vos. Vas a tener que ser vos. No va a haber demasiadas opciones. Ahora necesito que vos me escuches a mi. Si desandar un camino de mandatos te llevó tiempo, si sentiste miedo…
_Obvio que sentí miedo, era demasiado joven.
_Guillermo… _Lo llamó por su nombre por segunda vez en la misma noche y apenas si se atrevió a rozar su brazo para retenerlo sin provocar al gordo bigotudo que no le quitaba los ojos de encima. _ Yo no soy tan joven como vos lo eras en ese momento, pero el tiempo de romper con preceptos, con prejuicios, con costumbres y tradiciones no tiene que ver con la edad. Para mí también es difícil. No te enojes conmigo. Pedro Beggio cree en vos como en la misma madre que lo dio a luz. Si no entendés este juego dejemos de jugarlo, lo último que quiero en esta vida es que te enojes conmigo. Vos no… No podría soportarlo. Te debo mi vida y…
Un Rey de retinas cansadas y surcos oscuros debajo de sus ojos se detuvo a milímetros de su piel._ Y que más Pedro… _Pudo sentir su aliento. Esa mezcla perfecta de tabaco y alcohol que se transformaba en la cálida fragancia del perfume mejor logrado.
_Las ganas de seguir viviendo, aun después de haberlo perdido todo.
Guillermo Graziani se sonrió dejándolo en un estado inexplicable. Levantó su índice tentado de rozar su rostro, pero se contuvo. _Tomaste más que yo.
_No, tomé menos tequila que vos.
Balanceándose, traspasó el peso de su cuerpo de una pierna a otra y lo miró de frente. _Entonces te afectó más.
Pedro estaba pálido. _Eso puede ser. Porque me están pasando cosas… _ Bajó la voz hasta hacerla casi imperceptible. Lo último que quería era que el gordo bigotudo y entrometido escuchara lo que tenía que decirle. _ Me convertiste en Edmundo Dantes, en el conde de Montecristo, y cada vez que te miro veo mi salvación, una nueva vida, un nuevo mundo y nuevas ganas de vivir.
No entendía muy bien de que le estaba hablando, ni sabía si deseaba entender. Nunca había sentido una mirada así sobre su piel, comenzaba a percibir algo que por un lado lo elogiaba y por otro lo intimidaba. No, seguro era el efecto del tequila. Seguro estaba equivocado.
_Ya fue demasiado por una noche, si querés dejamos acá.
Percibió el roce de sus dedos largos y delgados subiendo y bajando por su brazo y esa mirada cristalina buscando quedarse en su piel.
Tuvo que pestañear y cerrar los ojos por largo rato para reordenar sus sentidos, su instinto estaba adiestrado para el peligro y una luz amarilla se había encendido indicando precaución. Maldijo haber bebido tanto. No sabía si lo que pasaba estaba pasando o solo era el efecto del alcohol. La lluvia seguía azotando los cristales y el gordo bigotudo no les quitaba los ojos de encima
_Si. Hemos bebido demasiado y ya te conté como empezó mi vida. Creo que por una noche es suficiente y que ya tenés material para el primer capítulo Marini._ Habían pasado varias horas, el cenicero estaba repleto y la botella de tequila acusaba un inminente final. El Rey se veía cansado. La prolongada charla, el tabaco y el tequila habían marcado ojeras bajo sus ojos que ya no eran los del principio de la noche. Hablar de su niñez no le había sentado bien.
_Si, tal vez lo mejor sea detenernos esta noche. Ya tengo bastante material para empezar. _El gordo bigotudo saltó del otro extremo de la habitación hasta quedar pegado a El Rey con aire indiferente y dispuesto a acompañarlo.
Pedro observó sus espléndidas botas de piel de iguana, la barriga que desbordaba su cinturón apretado y el bulto amenazante bajo su chamarra.
El Rey lo detuvo una vez más. _Creo que puedo llegar a la cama solo.
Pedro se dio el gusto de echarle una mirada de arriba abajo con un aire ganador, no le caía nada bien ese guarura que no dejaba de mirarlo como si fuera un insecto. _Yo lo acompaño. Vamos para el mismo lugar.
El gordo bigotudo se quedó refunfuñando a solas, pero El Rey no había dado contraorden y no quedaba otra de dejarlo en manos de ese muchachito que caminaba lento a su lado.
Le pasó un brazo por la espalda. Se lo veía agotado, desbordado por los recuerdos, esos círculos sombríos debajo de sus ojos, ese gesto saturado de ausencias y dolor. _Me preguntaste si había matado a alguien y la respuesta es “no se”. Nunca lo voy a saber, Pedro. Cuando hay enfrentamientos, uno saca el arma y dispara, pero ¿cómo saber si alguno de esos proyectiles le quitó la vida a alguien? Dios quiera que no, en esos casos, en general, uno dispara a la defensiva. _Se apoyó sobre su hombro._ Pedro… yo nunca quise ser un narco, ni cruzarme a tiros con otros bandos, ni muertes, ni venganzas, ni sentencias… Eso fue lo que heredé, y me costó mucho cambiar ese destino señalado. Mucho. Por eso me dediqué al transporte y no al narcotráfico, por eso los negocios legales y una carrera política, por eso no hay causas en México que me involucren. Despacito, poco a poco, fui despegando hasta que logré separar las aguas. Poco a poco me fui corriendo. _Lo miró a los ojos, esa sombra debajo de su mirar, esa sensación de no sentirse comprendido_ Pedro, yo no he sido todo lo que dicen que soy, pero he sido mucho más de lo que ignoran.
Cayó rendido sobre la cama y él se quedó mirándolo mucho tiempo antes de irse a su habitación.
Ni tan bueno ni tan malo, solo un hombre con una pesada cruz a cuestas, una herencia de la que había salido bastante bien parado. No podía dejar de mirarlo, esos labios entreabiertos lo llamaban, pero no podía ser tan desleal. Si algún día se animaba, si alguna vez pasaba, lo necesitaba despierto y afrontar las consecuencias. Imaginó como sería besarlo y se sintió como Dantes, lanzado al vacío, cruzando el aire como un pájaro herido y cayendo en un terror que le helaba la sangre. Pero era el precio de la libertad.
CONTINUARÁ
Por Dios! Fascinada es poco! Cómo me apasionan esas descripciones sobre tequila y tabaco, que ya cobraron vida y son otros personajes más...
ResponderEliminarYo lo dije!!!! Pedro la tiene clara! Sabe lo que le está pasando... Lo que no sabemos es si ya era gay de antes... Qué incógnita!!
Y Guillermo que ya percibe "esto" ( gestito) pero se quiere convencer que lo está alucinando por la bebida... Está espectacular esta maceración previa y cocción a fuego lento...
Ahhh! Mención y párrafo aparte para "el gordito bigotudo" que se cree que Pedro es un insecto y ni en sus más remotos sueños se imagina... Jajaja!! Le tomé cariño! Ese gestito de peinarsr el bigote me puede, juaaaaa!!!
Esto está buenísimo!!
Beso gigante
Buenas noches y desde ya muchas gracias "tocaya". Sin duda alguna esas noches de tequila y tabaco me tienen fascinada como a vos. Solo Dios sabe cuantos secretos saldrán a la luz en esas noches y las consecuencias que traerán sobre estos personajes. Que Pedro ya la tiene clara, es un hecho... Pero habrá que ir muy despacio para lograr que El Rey pueda romper con una barrera de prejuicios. Crucemos los dedos para que su belleza, su magnetismo y ese poder que tienen sus ojos sobre Guillermo Graziani, logren aniquilar esa barrera. Y sobre todo, sacarse de encima a el gordo bigotudo que lo mira como si fuera un insecto mientras se peina el bigote. ¡Para mi, el gordo se dio cuenta! ¡Jajaja! Besos Guille y gracias por acompañarme en esta nueva fantasía!
EliminarLPM Sandra! (perdón por mi frances) COMO escribís MUJER!!!!! Nada de lo que pueda decir va a describir lo que provocas. Ya no se trata solo de Guille y Pedro. Que historia! No sé que te dedicas puntualmente, pero deberías escribir "profesionalmente". Me tenes atenazada al monitor sin poder despegar la vista para nada. Totalmente atrapada y sin darme cuenta, sin respirar. Impresionante! Atrapante! Con un erotismo tan delicado. Vos me conoces, no? Vos te das cuenta que voy directo al manicomio por tu culpa?. Como espero (espantosa palabra!) a la semana que viene??? Gracias Gracias Gracias por escribir y compartirlo. Besos Romina
ResponderEliminar¡Gracias Romi! Por favor, si te llevan al manicomio, hacenos saber donde estás así vamos a hacerte compañía. Lo justo es justo y estamos todas igual de locas por esta par que nos dejó amontonadas en esta hermosa locura.
EliminarRomi de mi corazón... En Narcos habrá muchas noches de tequila y tabaco en las cuales Pedro irá descubriendo quien es verdaderamente El Rey, que extraños secretos ocultaban la agenda de Franco y también... cuanto lo atrae ese hombre. Pedro ya tiene en claro lo que le pasa, pero no le va a resultar tarea fácil animar a El Rey a vivir una historia de amor. ¡Besos corazón y gracias por tu ansiedad que acompaña tanto!
Que capítulo impresionante!!!! Que bien escrito esta!!!!! Te deja sin aliento este telón que comienza a correrse sobre la verdadera cara de los protagonistas!!! Un Rey que sigue ocultando sus verdaderos fines y un Pedro decididamente fascinado por el!!! Este capítulo merece un aplauso especial..no tiene desperdicio!!! Un beso. Pilar
ResponderEliminar¡¡¡Gracias Pilar!!! Infinitamente gracias!!! A veces no es facil exponerse al escribir algo así, genera dudas, miedo al rechazo. El verdadero telón comienza a desplegarse... ¿Será Pedro tan valiente para librar esta batalla? Se animará a besar a El Rey algún día y a afrontar las consecuencias? ¡Ay mujer que nervios! Por eso nuevamente gracias por no dejarme sola en esta "osadía" ¡¡¡Besossss!!!
Eliminar"Te debo mi vida y…" "Las ganas de seguir viviendo, aun después de haberlo perdido todo" "ESTA VEZ NO QUIERO OTRA ILUSIÓN"
ResponderEliminar"Me convertiste en Edmundo Dantes, en el conde de Montecristo, y cada vez que te miro veo mi salvación, una nueva vida, un nuevo mundo y nuevas ganas de vivir." "ESTA VEZ NI MAS YO TRATARE DE HACERTE BIEN..."
"Guillermo Graziani se sonrió dejándolo en un estado inexplicable. Levantó su índice tentado de rozar su rostro, pero se contuvo." "ESTA VEZ YO TRATARE DE HACERLO BIEN ,SI LA VIDA ME REGALA OTRA OPORTUNIDAD"
"Pedro… yo nunca quise ser un narco, ni cruzarme a tiros con otros bandos, ni muertes, ni venganzas, ni sentencias… Eso fue lo que heredé, y me costó mucho cambiar ese destino señalado." "HOY ME PREGUNTO QUE CAMBIO DENTRO DE MI, HOY ME PREGUNTO A DONDE VOY, TAL VEZ NO EXISTEN LAS RESPUESTAS PARA LO QUE INTENTO RESOLVER..."
"Imaginó como sería besarlo y se sintió como Dantes, lanzado al vacío, cruzando el aire como un pájaro herido y cayendo en un terror que le helaba la sangre. Pero era el precio de la libertad." "DE PRONTO YA NO SE QUE PASA EN MI,DE PRONTO YA NO SE QUIEN SOY,DE PRONTO YA NO RECONOZCO NADA DE LO QUE UN DÍA FUI".
MI DIOSSSS,CAPITULO DE AQUELLOS. MAGISTRAL. LO SUYO PEDRIS ES TALENTO LITERARIO.
¿QUE VOY A HACER CON VOS, DUEÑO DE SINALOA? AYYYYYY!!! POR EL MOMENTO SEGUIR ESCUCHANDO TU HISTORIA.ES INEVITABLE,TARDE O TEMPRANO ESE AROMA, MEZCLA DE TEQUILA Y TABACO,HARÁ EFECTO EN MI.
PEDRIS SUBÍ LA HORNALLA,ME VAS A MATAR MUJER.EL ESCRITOR ESTA PRENDIDO FUEGO Y GRAZIANI YA SIENTE ESE CALOR,ESTO EXPLOTA.PARA ALQUILAR TODOS LOS BALCONES TODOS.
CREO QUE VOY A NECESITAR UN CAPITULO DOBLE.
"MIRAN AL CIELO Y PIDEN..." DESPACITO,CON PACIENCIA,LOS DESEOS SE CONVIERTEN EN REALIDAD. MONICA DE LANUS
¡AY MUJER! TUS COMENTARIOS ME HACEN VOLAR MAS QUE LA MISMA HISTORIA! ES QUE HAY TANTO QUE CONTAR... HAY UNA FRASE QUE ES LA CLAVE. "PEDRO, YO NO HE SIDO TODO LO QUE DICEN QUE SOY, PERO HE SIDO MUCHO MAS DE LO QUE IGNORAN"
EliminarNO SE DONDE ANDARÁN TUS PENSAMIENTOS RESPECTO DEL DUEÑO DE SINALOA, PERO ME RESULTA MARAVILLOSO LEER QUE TARDE O TEMPRANO, ESE AROMA, MEZCLA DE TEQUILA Y TABACO, HARÁ EFECTO SOBRE VOS... ES UN BUEN TIPO, EMPEZÁ A CONFIAR EN ÉL.
POR EL MOMENTO, PEDRO APENAS EMPIEZA A DESCUBRIR QUIEN HA SIDO Y QUIEN ES GUILLERMO GRAZIANI, PERO ESE HOMBRE HA MODIFICADO ALGO EN ÉL... ALGO A LO QUE NO LE TIENE TEMOR, ALGO QUE SE MUERE POR VIVIR, PERO NO VA A SER FÁCIL QUE EL REY LO ASUMA DE LA MISMA MANERA. SEGURAMENTE VAN A PASAR MUCHAS NOCHES DE TEQUILA Y TABACO, MUCHAS NOCHES A FUEGO LENTO, MUCHAS NOCHES DE CONFESIONES Y ACERCAMIENTOS. HASTA QUE LLEGUE EL DÍA EN EL CUAL EL REY PUEDA DECIRLE LA VERDAD QUE POR AHORA LE ESCONDE PARA PRESERVAR SU VIDA Y ADEMÁS, DARSE LA POSIBILIDAD DE BESAR ESOS LABIOS Y VOLAR COMO DANTES. LANZARSE AL VACÍO, CRUZAR EL AIRE, VENCER EL TEMOR Y PAGAR EL PRECIO DE LA LIBERTAD DE AMAR.
TE ESPERO COMO SIEMPRE...
¡GRACIAS! ¡GRACIAS! ¡MIL GRACIAS POR TANTO MUJER! ABRAZO INMENSO!
VOY A OMITIR NOTA DEBIDO A QUE TENDRÍA QUE DAR LA MAS BAJA POR ESO SOLO VOY A DECIR MUY BUENO MARA ROSAS
ResponderEliminarACLARO CON ESO NI MOJO EL PAN JAJAJAJAJAJ
Por ahora es que lo que hay señora, me gusta la comida al dente. ¡Jajaja! Besos Mara!
EliminarAmiga después de teatro has creado un nuevo clásico de la escritura Argentina quisiera ver dentro de w a cabeza para aprender como y donde se están maravillas como todo lo q escribía....genia tremenda superlativa.... lo que me alucina es el nivel de charla entre pedro y guillermo es una realidad paralela escucharlos hablar de esta manera y las cosas q se cuentan.
ResponderEliminarPedido de tu fan más acerrima nunca dejes de escribir te sale tan fabulosamente natural de verdad me provoca una santísima envidia jajajajaja naaa mentira disfruto a raudales leerte y te releo constantemente capaz q en alguna de esas re leídas se me pegue algo de esa genialidad en estado puro.... Barcos es una realidad que supera la ficción y me alegra espasmodicamennte.... grosssaaaa flaca a muy mucho.. te banco for ever y se que te veré en las marquesinas de calle corriebtes muy pronto... tkm majito
Majito!!! ¡Dios te escuche boca de ángel! Soñar con las marquesinas de calle Corrientes es un sueño muy alto, sería tocar el Cielo con las manos... ¡Que hermoso debe ser poder dedicarse a esto y solo a esto. Crear ficción...
EliminarSos mas que generosa con tu comentario amis, no se, nunca sabré si soy buena o mas o menos para esto, pero si se que lo hago con tanta pasión que llena mis días, mi alma, que sana mis vacíos y que me hace inmensamente feliz. ¡¡¡Gracias amiga!!! ¡Besosssss!
Antes que nada, propongo crear el club de fans del gordo bigotudo! Ya le tomé simpatía...Qué suerte tiene el gordito, mirá lo que puede presenciar. Pedro está al dente, ya entró por un tubo. Y Guille no sé, me da la impresión que está empezando tambien,aunque lo siento más ocupado en lo de su biografía, es como que aún no le cae la ficha, pero sin duda le afecta lo que Pedro piense de él. Lo de que no se metió en el negocio del narcotrafico, que solo proveía el transporte me sonó a JF, más que nunca! Jajaja imaginalo en un Tribunal... no, su señoría, yo soy inocente, no soy narco, solo les proveo el transporte... el Rey va a tener que sacar algun as de la manga para que lo disculpe, no sé, aún lo sigo viendo con desconfianza... pero supongo que ya va a sacar ese as y me tapará la boca... hermoso tu poder narrativo, el clima, los tiempos... son perfectos, me encanta que vayan despacio. Lo hace muy real. Ah; los comentarios de Monica un fic aparte, ahora con fragmentos de las canciones! Beso enorme, gracias Sandra! :-) Mary B (y la merce...?) :-(
ResponderEliminarMary... Yo creo que Pedro la tiene clarita como el agua y que además está muy lejos de sentir algún tipo de tabú para llevar a delante lo que le pasa. Por otro lado, El Rey algo intuye. Tal vez no le resulte tan fácil romper con tantos escrúpulos, pero algo me dice que no lo incomoda demasiado lo que está generando en Pedro.
EliminarEn cuanto al gordito bigotudo, en cualquier momento, si sigue fisgoneando tan de cerca, va a terminar como el gordito de gafas sobre el que cantaba Sandra Mihanovich... Va a tener que ir corriendo a cambiarse los lentes porque en una noche de estas de tequila y tabaco puede llegar a ver algo que... Mejor no sigo, porque se me viene la imagen del bulto oculto bajo su chamarra. ¡Jajaja!
¡¡¡Gracias bruja!!! ¡Besossss!
Pedro esta entregadísimo! adobado y listo para el spiedo. diria una amiguita mia! me encanta! parece tenerla clara, habrá tenido alguna experiencia ya con algun hombre? eso no me quedo claro! habia entendido que no, pero mas alla de eso se nota que no le esta sorprendiendo sus nuevos sentimientos hacia ese Rey que es total y absolutamente irresistible! Gracias por tanto! espero el proximoooooooo urgente!!!ah!! y coincido con Mary ! yo quiero ser la vic presidenta del club de fans del gordito bigotudo!! no puede ser mas antipatico y a la vez querible ese personaje! y la suerte que tiene!!!!! tenerlos ahi tan cerca y ser testigo del inicio de LA HISTORIA entre ellos!! #envidasana
ResponderEliminarHermoso!!!
ResponderEliminar