
Ángeles salió corriendo sin detenerse por
varias cuadras, se sintió agitada y sentándose en el borde de la calle miró el
celular. Pensó en llamarlo, pero no quería empeorar la situación que, sin
querer, había provocado. Bajó el ritmo de su respiración y repasó lo acontecido.
¿Qué había pasado? ¿Qué descarado dios había movido las piezas de esta manera?
¿Por qué el destino se empeñaba en ponerla frente a la desilusión una y otra
vez cómo si nunca fuera suficiente? Su analista era la pareja del policía que
la quería ayudar y por el cual se sentía inevitablemente atraída. Y eso no era
todo, él se había imaginado cualquier cosa... No puede estar pasándome... Tomó
el teléfono y marcó un número.
-¡Ángeles! preciosa ¿cómo estás?
-Más o menos Rafael, si te contara lo que me
acaba de pasar!
-Pero estás bien? ¿Ocurrió algo grave?
-No no... nada grave, estoy bien. Vos dónde
estás?
-Regresando de Ingeniero Márquez, pero
contame.
-No prefiero que nos veamos cuando llegues.
-Bueno, voy a tu casa.
-No! A mi casa no puedo, parás en el hotel
de siempre?
-Si, esperame ahí.
-Dale, gracias!
Una hora mas tarde...
-¿Vos me estás diciendo que el Guillermo
del que me habló Pedro es el mismo que está investigando la muerte del fiscal? ¿Ese
que te dejó obnubilada?
-Bueno pará nene, tampoco fué para tanto,
sólo me pareció un lindo tipo.
-Ángeles...! Te conocí enamorada de Agustín.
¿Te acordás?- Ella asintió –Bueno, tu carita no decía que solamente te pareció
"lindo tipo"- Rafael trataba de disimular el malestar que sentía
hablando del tema.
-Ayyy Rafa me quiero mataaaaaaar! Ahora
Pedro cree que él y yo... bueno, ya sabés, que pasó algo entre nosotros.
-Y ¿pasó?- El cuerpo de Rafael se tensó sin
que él pudiera remediarlo.
-¿¡Estás loco!? Graziani es un señor, solo
me buscó anoche y me llevó a la comisaria para que no me quede sola... pero ni
siquiera me registra, ahora entiendo porqué...- en su voz se escapó un dejo de
nostalgia.
-¡Uhhh! Pedro debe estar hecho pelotas,
está muy enamorado. Voy a tener que llamarlo.
-Si por favor hacelo y explicale lo que
pasó, tengo que arreglar esto o no me lo voy a poder perdonar, si hubieras
visto con la desesperación que Guille intentaba explicarle... Ambos están muy
enamorados...- Ángeles dejó salir unas lágrimas y Rafael se las corrió con el
dedo -Es evidente que el amor no es para mi.
-¡Tonta! no hables pavadas. Vos vas a
conocer a la persona indicada y vas a vivir una historia de amor que no está
escrita en ningún libro, te lo juro. -Le sonrió tiernamente y la tomó entre sus
brazos -Vení, no llores.
Pedro deambulaba por las calles de la
ciudad sin rumbo fijo. No podía creer que eso le estuviera pasando... ¿Y si fue
verdad? ¿Y si realmente Guille se sintió atraído por ella? ¿Cómo seguiría su
vida ahora? Mantenía el celular en silencio, se cansó de escucharlo sonar una y
otra vez. Miró la pantalla iluminada. Diez llamadas perdidas de él. Parece que
ya se resignó.
Estacionó el vehículo en la puerta de un
bar cualquiera, y se sentó mirando hacia la calle. Observaba la gente ir y
venir ajenas a su dolor. Felices, disfrutando de esa tarde soleada de domingo,
indiferentes a la tormenta que ocurría en su interior. Cómo un hecho fortuito
todo parecía confabularse para recordarle la soledad y el dolor de perderlo,
ante sus ojos, una pareja de ancianos paseaba con sus nietos y se sentaban en
el banco del parque que se extendía frente al bar mientras sus miradas se
chocaban con ternura. Más lejos, dos adolescentes se besaban recostados contra
un árbol, y más allá, dos hombres de la mano caminaban enamorados, mientras de
fondo, en el bar sonaban los acordes de aquel tema de Gustavo Cordera que tanto
le recordaba a él... Apoyó su frente sobre las manos y golpeó sobre ellas
incesantemente. De repente volvieron a él aquellas palabras dichas por Franco
Nazarre... “Lo agarraste con la guardia baja, pero acordate lo que te digo,
esta situación se soluciona y te pega un voleo en el orto, te va a hacer
mierda! Y la verdad que te lo deseo, por mi, por Diego y por todo aquel que
alguna vez sintió algo por vos...” Parecía una sentencia que comenzaba a
materializarse. ¿Era posible que se estuvieran cumpliendo sus deseos? ¿Estaba
pagando por el dolor que, sin querer, había causado a ese amigo, que lo amó hasta
la muerte? Las lágrimas comenzaron a salir imparables.
- Perdón Diego... perdoname- dijo con la
voz quebrada y entre sollozos. Miró a través del vidrio y no supo si era su
estado, pero todo parecía volverse gris a su alrededor. “Yo sabía que algo
iba a pasar... Lo presentía. ¿Porque me fui? Debí hacerle caso a mi
intuición...¡Maldito Graziani!” Notó la vibración de su celular y observó
la pantalla. No era él.
-Rafa...
-¡Eh amigo! ¿Por dónde andás?
-En un bar, tomando algo.
-¿Almorzaste? ¿Querés que comamos algo
juntos?
-No es buen momento Rafael. Necesito estar
solo
-No sirve estar solo cuando uno se siente
triste Pedro, dejame acompañarte, dale! Pasame en un texto la dirección del
lugar donde estás y esperame- cortó la comunicación, pensó que quizá su amigo
tuviera razón y mandó el mensaje.
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Desesperado insistió llamándolo a su
celular, pero jamás atendió. Tomó las llaves de su auto y emprendió la
búsqueda. Se le ocurrió que el primer lugar donde podría encontrarlo era el
departamento, así que pasó por ahí e ingresó sigiloso, un tsunami de emociones
y recuerdos lo golpearon sin piedad. Hacía semanas que no pisaba ese lugar.
Aquel día, al tomar la decisión de vivir
juntos, se plantearon todas las posibilidades, la casa de Guille estaba en un
barrio más tranquilo, el dúplex era más grande y tenía patio, además ese lugar
estaba lleno de momentos que Pedro necesitaba olvidar y superar. -Dale mi
amor...es hora de empezar una nueva vida para mi, este lugar estuvo bueno
mientras fui soltero- le había dicho entre risas. Podía escuchar el eco de
su voz retumbar nítidamente en sus recuerdos...
Se sintió diferente desde el primer momento
de ingresar ahí, aquella madrugada tan lejana en que lo llamó al recibir ese
mail. Como en una película las imágenes se presentaron en su mente. La
desesperación corriendo hacia esa puerta, él, abalanzándose a sus brazos, su
llanto, los celos al enterarse de su vínculo con Diego... y luego la custodia.
Todos esos espacios impregnados de su historia, las dudas, los temores, el
alboroto de sensaciones ante las primeras caricias... Las palabras de amor... El
miedo a perderlo.
Suspiró entrecortado y repasó con su vista
todos los ambientes. Nada lo hacía pensar que él estuvo ahí.
Se dirigió luego al consultorio, pero
tampoco tuvo suerte. Tomó coraje y marcó el celular de la mujer.
-Ángeles...
-Hola Guillermo, cómo está todo?
-Igual... o peor... pero no quiero hablar
de eso con vos, esto es algo de mi vida privada, lamento mucho que hayas sido
participe de semejante situación.
-Por favor, discúlpame. Nunca creí que yendo
a tu casa te comprometía, si lo hubiese sospechado me hubiera comportado
diferente... No se, nunca imaginé...
-No es tu responsabilidad, de verdad, solo
llamé para pedirte disculpas y para saber cómo estás. ¿Fuiste a tu casa?
-No, no sabía que hacer, no quería tocar
nada hasta que no fueras a tomar huellas... Pero despreocupate, mañana me voy
con Rafael e intentamos hacer la denuncia, alguien nos tiene que escuchar.
-No, de ninguna manera. Yo me comprometí a
ayudarte. Esperame allá que ahora salgo.
Detuvo el vehículo, respiró hondo y la
observó esperarlo en el jardín. Se hallaba recostada por la puerta de entrada
con la vista perdida en el vacío.
Inspiró profundo y tomando sus cosas
descendió del auto. A pasos de encontrarse con ella sacó los guantes que
llevaba en un maletín, la saludó e ingresó a la casa.
Ángeles lo observaba en silencio, era
evidente que no tenía intenciones de tocar el tema con ella, sin embargo al
notar la tristeza de su mirada supo que debía hacer algo para ayudarlo.
Guille tomaba huellas y recogía en una
bolsita que cerraba herméticamente, ambas colillas de cigarrillos que encontró
en el cenicero, mientras el cerrajero hacía su trabajo en la puerta de entrada.
-Necesitamos alguna huella digital o algún elemento que pueda pertenecer a esta
persona.
-¿Pero no es suficiente con la colilla? ¿No
se puede sacar muestra de ADN? Dicen que son las mejores muestras...
Guille la miró sorprendido -¡Epa! ¿Y de
dónde tiene tanta información usted?
-Tengo un amigo que trabajaba en el
servicio de inteligencia.
-Ahá!! Mirá vos- se sonrió -Te contesto...
Acá sacamos una muestra impecable para tomar perfil de ADN pero necesitamos con
qué cotejarlo, sino no nos sirve de nada. Hay que apuntar a alguien...
-Apuntá a Agustín Larralde, es él, estoy
segura.
-Así esto fuera cierto, Ángeles, el juez no
va a obligarlo a hacerse una prueba de ADN por una simple sospecha, necesitamos
algo más. Con una huella digital, o algún otro elemento que nos lleve a él, ya
tendríamos la mitad solucionado...
-Y solo se puede cotejar con su propio ADN
o serviría el de algún familiar.
-¿Conocés alguno? Porque según la
investigación que hicimos de él, nació de un repollo- Guille seguía trabajando
mientras hablaba con la mujer.
-Su hijo...- Él la miró de repente y dejó
de hacer lo que estaba haciendo -¿Tuviste un hijo con él?
-Tengo un hijo de veinte años.-Guille
enseguida asoció y se estremeció.
-Por supuesto que sirve, pero no a los
fines probatorios, las cosas no se hacen así, para agarrarlo tenemos que hacer
todo por derecha y "esto" que estamos haciendo no lo es, pero al
menos nosotros podríamos confirmar si estás en lo cierto o no- Guardó todo y lo
dejó sobre una silla. Se acercó a ella. -¿Estás bien? Si necesitás que me quede
esta noche puedo hacerlo. Igual, te digo la verdad, yo creo que no quiere más
que asustarte, de todos modos si te deja más tranquila me puedo quedar afuera
en mi auto.
-No Guillermo, bastantes problemas te
traje... Imaginate si Pedro se entera que te quedaste a cuidarme acá, ¡se
desmaya! Andá tranquilo que yo voy a aprovechar para llamar a mi hijo, seguro
vienen con su mujer y se quedan conmigo.
-¿Él sabe?
-Por supuesto, él sabe todo.-Guille sintió una
inmensa admiración por Ángeles.
-¡Sos fuerte vos! No me parecía que lo
fueras, pero nuevamente, mi intuición falló...
-¿Nuevamente?
-Si, no es común que suceda, pero con vos y
con Pedro me falló el pálpito.-Bajó la vista con tristeza y ella no se perdió
el gesto de su cara.
-Estás muy mal, ¿no querés que prepare unos
mates y charlamos?...-Guille se mantuvo en silencio- ¡Dale! ¿Qué vas a hacer
una tardecita de domingo con esa tristeza que tenés? ¡Quedate! te prometo que
voy a hablar con Pedro y todo esto se va a aclarar.- Él levantó su vista y
sonrió desanimado.
-No, no quiero que hables con él. Tiene que
aprender a comunicarse conmigo y fundamentalmente a confiar en mi.
-Bueno, lamento decirte que igual voy a tener
que verlo, y por ende hablar. El miércoles me toca sesión con él y a mí me
gusta dar la cara.-Guillermo levantó la cabeza y sus músculos se tensaron.
-¿Sos la nueva paciente de Pedro?- Ella
asintió con la cabeza- Esto está muy mezclado.
-Lo sé...- Le hizo una sonrisa tierna -Lo
amás... Se nota en tu cara.
-Si, mucho.-Las lágrimas se acumularon en
sus ojos e intentó no soltarlas -Pero parece que mi manera de amarlo no le es
suficiente.
-No digas eso, la situación fué confusa,
ponete en su lugar. Si llegás de viaje y encontrás alguien en tu casa en la
situación en que lo hizo... No te daría desconfianza?
-Me moriría de celos, es cierto.- Afirmó
Guillermo - No te confundas Ángeles, yo no lo juzgo, lo entiendo, sólo que, si
me pasara, lo escucharía, no tiraría por la borda todo lo que con tanto
esfuerzo nos costó conseguir, evaluaría todo el conjunto de situaciones no
solamente el hecho en si- suspiró profundo -...pero Pedro no, el es así... pasional
y celoso. Yo lo comprendo porque en algún punto somos iguales, sólo que yo
tengo unos cuantos años más que él...
-Tal vez se tome este tiempo para pensar en
todo lo que pasó... Ya va a recapacitar... Quedate tranquilo. Rafael fué a
verlo.
-¿Rafael?... No entiendo...
-Bueno evidentemente no conociste a su
amigo de la infancia.- Abrió los ojos recordando aquella situación con Cuca.
-¡Ah bueeeno! Ahora estoy entendiendo todo.
Rafael es el galán de telenovelas con el que salió la otra tarde a tomar
algo.-Se sonrió recordando aquella escena de celos y la manera en la que
terminó esa noche. Lo extrañaba mucho, muchísimo. No soportaba saber que estaba
sufriendo pensando en una traición que no había sido tal.-Tengo que buscarlo,
encontrarlo y convencerlo que le digo la verdad... Me voy.
Cómo movido por un resorte se levantó de la
silla y ella lo detuvo del brazo -Esperá...- Tomó su celular y mandó un mensaje
"¿Estás con Pedro?
"Si..."
"Yo con Guille, hacemos algo por estos
dos...?"
"Traelo... pero rápido!
-Listo! ya sé donde está... Vamos...
Guillermo la miró con incertidumbre -¿Te
parece que llegue ahí con vos?
-Por supuesto, no tenemos nada que
ocultar... Dale! Vamos! No se cuánto tiempo lo va a poder retener ahí.
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-Te juro que cuando Ángeles me contó quien
era "TU" Guillermo no lo podía creer! Lo que son las casualidades.
Ahora mirá que pensar que Ángeles y él tuvieron algo... Dejate de hinchar!!- No
le gustaba mentirle pero, dadas las circunstancias, no quedaba otra, debía
ocultarle que Guillermo era de quién se había enamorado Ángeles.
-Basta Rafa... No me tortures más, la
situación no era muy clara, entendeme! Yo ni siquiera sabía que ustedes se
habían encontrado con él. Programamos un viaje juntos que suspende sobre la
marcha, le digo de quedarme e insiste en que me vaya y cuando vuelvo, medio día
antes del horario convenido, me la encuentro a ella descalza caminando por mi
casa y a él saliendo del baño apenas cubierto por una bata... ¿Podés ponerte en
mi lugar?
-Bueno, pero ahora me crees! Yo no te voy a
mentir querido, así que aflojá un poco con todo esto y llamalo, dale!
-Si... te creo pero no sé como lo voy a
manejar, no sabés las cosas que le dije, ofendí nuestro amor con una catarata
de acusaciones, ahora el que no me va a perdonar es él.
-¡Pero Pedro! ¿Cómo no te va a perdonar? Es
un hombre grande, no creo que termine una relación por esto. Dale! Llamalo,
pero hacelo ahora, mas tiempo pase mas te va a costar.
-Mmm… No, no sé, tengo mucha vergüenza
Rafael, no puedo ser tan nene.- Pedro negaba con la cabeza mientras cerraba los
ojos -¿Pedimos algo para tomar? O ya te vas.
-Pedime un café... No me voy hasta que no
te convenza y te vea salir a buscarlo.
Tomaban el café en un silencio cargado de
pensamientos. Pedro no dejaba de sentirse culpable por la reacción desmedida
que había tenido frente al hombre que amaba y que le había regalado los mejores
momentos de su vida, la angustia comenzaba a menguar sus defensas y las
lágrimas descendían silenciosas. Rafael lo miraba con ternura.
-Bueno basta! Me voy Rafa.-Se puso de pie
de repente.
-¿Lo vas a ir a buscar?
-No, por ahora me voy a ir a mi
departamento, ni siquiera insistió con las llamadas, debe estar harto de mi y
mis pendejadas...
-No seas tonto, seguro está dándote tiempo
para que reacciones. Llamalo!
-Si lo voy a hacer, pero después de
ordenarme un poco, gracias por bancarme y por venir a decirme la verdad.- Se
acercó y le dió un abrazo, y al soltarlo giró y se encontró de frente con él.
-¡Guille!- Sus ojos fueron de él hacia Ángeles
que estaba a su lado y bajó la vista avergonzado.
-Vamos preciosa, dejemos a estos dos un
rato solos.
-Chau Pedro- Rafa se acercó y le dijo en el
oído-Tranquilo...
-Chau...-Ángeles lo saludó sonriendo -Guille,
mañana te llamo.
-Dale, hablá con alguien para que se quede
con vos esta noche, si?- sin retirar su vista de Pedro que volvió a tomar
asiento y con sus manos apoyadas en su frente escondía sus ojos.
Se quedó observándolo por unos segundos en
silencio -Me puedo sentar?
Afirmó con la cabeza y levantó su vista,
Guillermo se detuvo por unos instantes a observar sus ojos hinchados y anegados
en llanto.
-Pedro...- Tomó con su mano el mentón y le
hizo una expresión tan Graziani que lo derritió en ese mismo instante. Cerró
los ojos recibiendo esa caricia y dijo con la voz entrecortada
-Guille... no sé cómo pedirte perdón... por
todo lo que te dije... yo…
-Shhh ...-posando su dedo índice en los
labios -¡Ayyy Chiquitín! ¿De verdad no sabés cuánto te amo? ¿Tenés una idea de
lo preocupado que estaba por vos?- lo miró con ternura y tomando aire le dijo -Después
que te fuiste, lo único que podía pensar era en el dolor que percibí en tus
ojos. No recordé ni lo que me dijiste, ni nada, sólo tu mirada cargada de
desilusión y no podía sacar de mi mente lo mal que la estarías pasando. Es que
no entiendo lo que pasó, amorcito, ¿acaso no te demuestro todos los días y en
todo momento lo que sos para mi? A veces me planteo que nada es suficiente y
hoy tengo que concluir en que tengo razón, nada de lo que haga hace justicia a
lo que significás para mi- Seguía moviendo sus dedos en un sutil roce -Lastimarte
a vos es peor que clavarme un puñal a mi mismo, mi amor, nunca haría nada para
dañarte. Mirá, si algún día, cosa que me resulta impensable, pero si algún día
ocurriera, que te dejara de amar... Vos serías el primero en saberlo. Pedro, te
lo aseguro, no solo porque yo te lo diría, sino porque vos te darías cuenta
solo. Yo no podría serte desleal, porque sería serlo conmigo mismo.
Pedro no podía esbozar palabra, sentía
tenazas aprisionando sus cuerdas vocales y el aire se detenía sin llegar a los
pulmones.
-Mi amor...- quebró su cuello mirándolo de
lado, le sonrió y luego posó su mano en su frente -Mirá cómo estás!- recorrió su
rostro detenidamente y deslizó los dedos en una caricia -Vamos a casa, si?
Salieron y cada uno manejó su coche. Guille
llegó primero y lo esperó con un café recién hecho. Al ingresar, Pedro se
abalanzó a sus brazos, no soportaba un segundo más lejos de él. Sentía un dolor
agudo recorrer sus extremidades, cómo si el suplicio saliera de su alma para
materializarse en su cuerpo, y el calor de su abrazo fuese el único bálsamo
para aliviarlo. Guille lo envolvió contra su pecho, luego se retiró, tomó su
cara y mirándolo directo a los ojos le susurró palabras tranquilizadoras,
cargadas de ternura y amor. -Te amo... te amo... mi chiquito... precioso- dándole
pequeños besos entre cada palabra -Sos tan lindo, vení...-tomó su mano y la
acercó a su pecho -¿Sentís mi corazón? ¿Ves cómo está? A punto de desbocarse...
Es la sangre que desborda, se agita, bulle y enloquece con solo intuirte
cerca.- Tomó sus labios con premura, y los mordió con pasión, y cautivado por
la carnosidad de su boca, embebido en la dulzura de su piel, intentó un poco de
distancia, tomando aire con dificultad.
-¿Comiste?
-No mi amor, intenté pero no podía probar
bocado.
-¿Querés que cocinemos algo?
-Prefiero descansar, me siento agotado y lo
único que necesito son tus brazos... Mi amor... perdoname por todo esto.
-Basta Cielito, ya pasó, no te martirices
más. Olvidémonos de éste nefasto día por favor! Vamos a la cama.
Con un cansancio que sobrepasaba todo
límite Pedro se dio una ducha relajante mientras Guillermo lo esperaba en la
cama.
Al salir, lo acunó en sus brazos, le hizo
suaves caricias en el rostro y en su cabello aún húmedo por el baño, le dio un
imperceptible beso en la sien y así adosado a su cuerpo Pedro fue perdiendo la
conciencia hasta quedar profunda y deliciosamente dormido. Guillermo intentó
relajar sus músculos sin poder sacar de su mente todo lo ocurrido... La
situación ameritaba una extensa charla, pero ese no era el momento.
Mientras tanto en otro punto de la
ciudad...
-Bueno, creo que cumplimos no? -Ángeles
bajó la cabeza desanimada. Trataba de pensar que había hecho una buena acción,
pero no pudo evitar que sus ojos se llenaran de lágrimas.
Rafael la observaba en silencio. Tenía un
cúmulo de emociones contenidas, y a la vez encontradas. Si bien se sentía
desplazado por Guillermo y eso le causaba una desazón difícil de describir, y
unos celos casi imposibles de ocultar, por otro lado, deseaba tanto su
felicidad, que si Pedro no estuviera en el medio, hubiese hecho hasta lo
imposible para que Guille se fijara en esa mujer. Pensativo, posaba sus ojos en
ella, que, inocente dibujaba una sonrisa triste en su rostro.
-¿Cenamos algo? - Lo miró extrañada -¿Qué
te pasa Rafael? Desde que salimos del bar estás demasiado silencioso.
-Ángeles...-contuvo la palabras que se
agolpaban en su boca, tomó aire y sonrió- cocinemos, tengo hambre!
Ángeles presintió algo extraño pero no se
detuvo a pensarlo -Mmm... “¿Empanadas Ariana?”
Rafael soltó una carcajada y clavando sus
pupilas celestes en los ojos pardos -Empanadas Ariana -afirmó.
---------------------------Continuará---------------------------
No.....no...lo leo y no puedo decir nada.....te prometo que mañana lo hago.....Solo diré GRACIAS......
ResponderEliminarMagnífico, cada día hay superación, cada vez más ternura.....esa forma tan particular de describir el amor que se profesan que hace que se erice mi piel....esa descripción de los sentimientos de Guille era tan real, tan ellos, que los vi....los vi frente a frente en el bar......Se me hace vívida esta Fics... Los veo, los siento, los huelo ....vivo con ellos.....Gracias mujercita......Sos adorable.....Con esto me basta:""-Shhh ...-posando su dedo índice en los labios -¡Ayyy Chiquitín! ¿De verdad no sabés cuánto te amo? ¿Tenés una idea de lo preocupado que estaba por vos?- lo miró con ternura y tomando aire le dijo -Después que te fuiste, lo único que podía pensar era en el dolor que percibí en tus ojos. No recordé ni lo que me dijiste, ni nada, sólo tu mirada cargada de desilusión y no podía sacar de mi mente lo mal que la estarías pasando. Es que no entiendo lo que pasó, amorcito, ¿acaso no te demuestro todos los días y en todo momento lo que sos para mi? A veces me planteo que nada es suficiente y hoy tengo que concluir en que tengo razón, nada de lo que haga hace justicia a lo que significás para mi- Seguía moviendo sus dedos en un sutil roce -Lastimarte a vos es peor que clavarme un puñal a mi mismo, mi amor, nunca haría nada para dañarte. Mirá, si algún día, cosa que me resulta impensable, pero si algún día ocurriera, que te dejara de amar... Vos serías el primero en saberlo. Pedro, te lo aseguro, no solo porque yo te lo diría, sino porque vos te darías cuenta solo. Yo no podría serte desleal, porque sería serlo conmigo mismo."" Te amo y GRACIAS:.....
EliminarQué hermoso capítulo! Gracias por arreglar pronto este desastre! Bueno, pasaron dos semanas desde el otro así que no fue tan pronto... me gustó cómo Angeles y Rafael intervinieron para juntarlos de nuevo! Qué pena que ella no lo registre porque es un gran tipo... ahora, volviendo a nuestros preciosos, me pareció de una ternura total el reencuentro y la reconciliación...una caricia al alma que espero dure! Qué se vendrá ahora? Qué intriga! No puedo imaginarlo, pero ese Agustin en las sombras da miedo. Y supongo que por la naturaleza de la historia, se debe traer lo suyo. Gracias por continuar en la dulce lucha Sil! Es lindo escribir sobre ellos, pero es algo que lleva tiempo y tiene poca valoración...esto hay que agradecerlo y aplaudirlo como se merece!!! Te mando un beso enorme!!! Mary B. :)
ResponderEliminarHermoso cap!!!
ResponderEliminar¡Ayyy mis amores! ¡Cuantos nervios pasamos estos días! Encima las fiestas, las mini vacaciones, esos viajes para pasar Navidad o Año Nuevo con la familia hicieron la espera mas larga que nunca! No daba mas, cuanta ansiedad para que todo se resolviera. Ángeles una genia, estaba que se derretía por Guillermo pero de ley la piba, cuando sedio cuenta se corrió la toque. Nena, podrías empezar a mirar que hay alrededor tuyo, porque me huele que hay alguien a quien le interesas de verdad y muy bien.
ResponderEliminar¡Y esas cosotitas herrrmosas! ¡¡¡Que dulce reconciliación!!!
"Después que te fuiste, lo único que podía pensar era en el dolor que percibí en tus ojos. No recordé ni lo que me dijiste, ni nada, sólo tu mirada cargada de desilusión y no podía sacar de mi mente lo mal que la estarías pasando. Es que no entiendo lo que pasó, amorcito, ¿acaso no te demuestro todos los días y en todo momento lo que sos para mi? A veces me planteo que nada es suficiente y hoy tengo que concluir en que tengo razón, nada de lo que haga hace justicia a lo que significás para mi"
¡¡¡Naaaa!!! Morí de amor...
"Con un cansancio que sobrepasaba todo límite Pedro se dio una ducha relajante mientras Guillermo lo esperaba en la cama.
Al salir, lo acunó en sus brazos, le hizo suaves caricias en el rostro y en su cabello aún húmedo por el baño, le dio un imperceptible beso en la sien y así adosado a su cuerpo Pedro fue perdiendo la conciencia hasta quedar profunda y deliciosamente dormido."
¡¡¡Gracias Sil!!! Infinitamente gracias por toda esta ternura. Cada semana lo escribís mas lindo que la anterior. ¡Abrazo inmenso mujercita! ¡Besosssss!
Que se puede decir de este capítulo cargado de ternura!!! Como Guillermo le demuestra su amor a Pedro me dejo tiritando!!! Y vos nena empeza a fijarte que hay alguien que muere por vos!!! Me supongo que esto no va a quedar tan tranqui como me gustaría..por algo el título...ahora se vienen los sobresaltos pero de otra naturaleza..Son tan perfectos los dos...te mando un beso y como siempre gracias por seguir. Pilar
ResponderEliminarMenos mal Sil!!! Yo sabia que no los tendrias mucho tiempo peleados. Dos hermosuras!!!! Esperando el siguiente para ver como manejan este lio de gente ;) Besos Romina
ResponderEliminarMenos mal que Rafael y Angeles pusieron manos a la obra para arreglar el entuerto que se había generado!!! Pobrecitos cómo estaban sufriendo! Tremendo cuando Guille va al departamento y rememora cómo nació ese amor y sus miedos frente a lo que estaba sintiendo por otro hombre... Y las desgraciadas palabras de Nazarre que recordó Pedro...
ResponderEliminarY ahora? Qué pasará? Vamos a ver!
Beso grande!!!
mi nota es un 8 me gusto mucho PERO CUANDO LA ESCENA HOT YO SI SOY GUILLERMO YA LE ESTOY DANDO SUS BUENAS NALGADAS JAJA mara rosas
ResponderEliminarsi adore la primera parte. esta segunda me tiene absolutamente cautivada sil sos de una versatilidad y una capacidad para escribir poco común a vos con nosotras sr te salen las palabras y yo celebró eso gracias majo
ResponderEliminarAhhhh buenísimo, pero como sigue esto, exijo continuación!!!
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