
Guillermo convivía con una sensación de ahogo que no lograba acallar. Sentía que las horas transcurrían y el no podía avanzar. El análisis del pequeño objeto encontrado en la escena no había dado ningún resultado satisfactorio. Tenía una gran cantidad de huellas digitales, una más confusa que la otra, motivo por el cual habían sido enviadas a La Plata, donde, contaban con la mejor tecnología y los mejores profesionales a cargo que podrían lidiar con la tarea.
Entretanto, Guillermo había dispuesto las nuevas fotografías en una pizarra y no dejaba de mirar y sacar conclusiones. Imaginaba escenas, intentaba dar forma, encontrar la manera en que un asesino podría haber logrado simular el suicidio. Y luego, con algunas posibilidades en la cabeza había pedido hacer una reconstrucción del hecho, que, tras su insistencia y de muy mala gana Matías había autorizado.
Las conclusiones a las que llegaron eran afirmativas. Existía una difícil, pero no imposible manera que alguien hubiera gatillado el arma de Carballo en su sien, y luego cerrara la puerta dejando caer el cuerpo. Eso sumado a la huella sanguinolenta hallada afuera, en el pasillo, reforzaba la hipótesis.
El nuevo equipo dispuesto por el fiscal incluía a Beto que, fiel a su comisario observaba el trabajo sin perderse detalle. Fue entonces cuando recordó aquella pequeña particularidad que se enteró en su interrogatorio a la madre de Carballo. Se acercó silencioso a su jefe y le dijo. -Guiye...
-No puedo ahora Beto...
-Pero Guiye...
-¡No puedo ahora! ¡Estoy ocupado!
-Ya se Guiye... pero escuchame- la insistencia de Beto alertó a Guillermo que lo miró lleno de dudas. -¿Vos escuchaste el interrogatorio que le hice a la mamá del fiscal?
-Si Beto por supuesto... Que, se me escapó algo?- Observó su mirada perspicaz. - ¿Qué? ¡¿Qué pasa!?
-Carballo... era zurdo. La madre me dijo que no era capaz de hacer nada si no usaba la mano izquierda. ¿Me explicás cómo se pega un tiro en la sien derecha?-Guille abrió sus ojos asombrado y se sonrió, tomó su cara con ambas manos y le dio una palmada.
-¡Sos un genio Betito! ¡Por algo te traje conmigo!
Listo, habían logrado dejar la hipótesis del suicidio definitivamente descartada. Ahora solo quedaba esperar los resultados de las huellas y el material genético que se había tomado en la inspección anterior y rogar que, lo antes posible, se lograra relacionarlo con algún sospechoso, si era posible, con SU sospechoso.
Regresaron del procedimiento e ingresaban a la jefatura llenos de entusiasmo, cuando lo vio sentado en su despacho. Una franca sonrisa se dibujó en su rostro y rápidamente se dirigió hacia él.
El gesto de Matías viró de repente al verlo. Era la primera vez en años que volvía a tenerlo frente a frente. Siguió con su vista a Guillermo que inmediatamente ingresó a su oficina. Pedro se puso de pié y se abrazaron con entusiasmo.
-¡Hola mi amorcito! Pero... ¡qué sorpresa!
-¡Hola Guille! Te extrañaba y vine a invitarte a almorzar. ¿Podés? ¿O estás muy ocupado?
-No... Cielito, para nada. Dame un ratito que organizo unas cosas y salimos.
-Dale! te espero afuera así saludo a Beto y a los demás.
Salió sonriente y se encontró de frente con Matías que observaba la situación con pesar.
-Hola Pedro- Le dijo pasándole la mano. El respondió el saludo.
-Así que al fin alguien te atrapó Beggio- Acotó con una sonrisa burlona. Pedro no contestó, no pensaba caer en las provocaciones de su interlocutor, y por respeto a Guillermo decidió guardar silencio.
-Pero! ¡Qué tímido estás!... No solías ser tan callado.- Su mirada era lasciva, y el tono de voz resultaba algo intimidante. -La verdad que te envidio, - mirando hacia la oficina donde el comisario realizaba una llamada- se nota que Guillermo es un buen tipo, es lindo, y muy seductor, no te lo niego, pero lo mejor es que es un hombre muy pasional- La furia comenzó a subir por el cuerpo de Pedro. -Es provocador... se nota, le sobra inteligencia y es muy muy valiente. ¡Irresistible! sería la palabra exacta para definirlo. Decime Pedro, ¿cuánto crees que va a tardar en cansarse de jugar al novio con vos? -clavándole una mirada llena de sarcasmo. A Pedro le saltaban chispas por los ojos, sentía internamente ganas de borrarle la sonrisa sobradora y desfigurarle el rostro de "fachero" que tenía.
Beto observaba la situación desde su escritorio. -Esto termina en piñas- dijo y se acercó en su rescate.
-Pedrito querido!- Giró y se alegró sinceramente de verlo.
-Betooo! qué bueno que estás acá- lo abrazó -¿¡Cuánto tiempo pasó!?- Sin responder al fiscal tomó del hombro al oficial y se dirigieron hacia la máquina de café. -Convidame de ese café horrible que ya estoy extrañando.
-Dale, vení, no le des bola a ese muñequito de torta, vamos- le susurró.
Minutos más tarde almorzaban en un silencio nervioso. -Eu! Cielito! ¿Qué está pasando?
-Nada...
-¿Nada? Mi amor... vos y yo sabemos que ese nada dice mucho más... Me venís a buscar para almorzar y de golpe me ignorás, no solo no me hablás, ni siquiera me mirás, decime ¿qué pasó?
-Matías pasa, Guille, no soporto que esté ahí trabajando con vos, observándote todo el día con esa cara de baboso que tiene. ¡Me enerva!
Guillermo largó una carcajada. -¡Ayyy que lindo! ¡Estás celoso!
Pedro regresó la vista a él. - ¿Sabés que si? Estoy celoso, me dio toda una cátedra de tus atributos, se nota que te conoce bastante, eso no me lo contaste!
-¡Ay Pedro! me matás de amor...
-Si me llego a enterar que tenés otro tipo de trato con él que no sea estrictamente laboral...
-Pará...-haciendo un gesto con la mano- Frená ahí Pedro... ¿qué te pasa? Vos mismo me contaste la historia... ¿Qué tengo que decir yo entonces?
-No se, Guille, hace unos días estás muy raro, te noto callado, distante... No hablás conmigo, te despertás en medio de la noche al borde de un ataque, no me contás que te está pasando... Tengo derecho a tener dudas.
-Pedro... ¿vos viniste acá para controlarme?
-No, no! No te estoy controlando, estoy preocupado por vos, y cómo no me hablás, no me decís que es lo que pasa, mi cabeza corre a mil por horas.
-Está bien... Está bien. Te voy a contar lo que me pasa. Solo para que entiendas que mi estado no tiene nada que ver con lo que vos estás pensando...
-Te escucho- le dijo cruzando los brazos.
Guillermo se sonrió ante la postura de su amor, era tan lindo celoso!. De manera breve le contó sobre Agustín y ese parecido físico tan impresionante que tenía con él. Pedro lo escuchaba atento mientras le narraba aquel encuentro. Y esa pesadilla que se repetía noche tras noche.
-Ángeles me había comentado lo del parecido, pero pensé que era parte de su obsesión por Agustín...-dijo pensativo.
-No, mi amor, te aseguro que son dos gotas de agua. Parecen gemelos, te lo juro.
-Bueno, que yo sepa soy hijo único, salvo que mi papá haya sido un poco travieso- le dijo sonriendo.
-Ah… Ahora hacés bromas... Vení tontín- le acarició el rostro -¿Viste que no era nada de lo que estabas pensando?
-Si, pero igual, no me gusta que me ocultes esas cosas, mi amor, nosotros habíamos quedado en contarnos todo.
-Está bien, tenés razón, pero ahora, podemos dejar de hablar de todo esto? ¿Hace cuánto que no te digo que te amo?...
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Agustín se sentía tranquilo, después de aquella visita que lo alertó de las sospechas del comisario realizó una minuciosa investigación de los encargados del caso y ¡Bingo! no solo le gustaban los hombres sino que había estado enamorado de alguien que parecía ser idéntico a él, ahora entendía la mirada del fiscal. La suerte estaba de su lado y no pensaba desaprovechar el dato. Lo siguió por varios días y esperó la oportunidad que se presentó esa noche en el boliche. Sin planificarlo demasiado, y haciendo uso de toda la seducción de la que era dueño se acercó a él e inició una maniobra que, si bien era bastante peligrosa y requería un gran sacrificio, le daría las armas para estar al tanto de los pasos que estaban siguiendo en la investigación y por ende aprovechar para anticiparse a cualquier situación.
Luego de aquel baile, y ese juego de provocación que había desplegado, habían tomado un café en casa de Matías. Era un tipo simpático el doctor, no la había pasado tan mal. Pero, cuando la charla comenzó a tornarse un poco más densa y después de un par de roces en la mano que él aceptó, con mucha diplomacia, escudándose en el cansancio de un día pesado se puso de pié y se despidió prometiendo repetir la salida y por supuesto el café.
Las horas que siguieron no abandonó la estrategia, incluso la prolongó en los días posteriores, con mensajes cada vez más insinuantes. Tarde o temprano debía avanzar un poco más, y aunque le costaba, era capaz de todo con tal de salirse con la suya.
El viernes Matías abrió los ojos y por primera vez en años se sentía entusiasmado. Aquel encuentro lo había dejado nadando en un mar de nuevas sensaciones y sentimientos. Agustín era un hombre extremadamente inteligente, pero además era sensible, hermoso, honesto, y lo más importante, se había interesado en él, cosa que lo diferenciaba de Pedro y, por estos tiempos, luego de tanto sufrimiento, le sonaba cómo una caricia al alma. Su celular sonó avisando el ingreso de un mensaje.
-"Buen día :)"
-"Buen día lindo!"
-"¿Desayunamos juntos? Te paso a buscar- La sonrisa de oreja a oreja se dibujó en el rostro del fiscal."
-"Por supuesto! te espero."
Media hora más tarde Larralde tocaba el portero del edificio de Matías y lo esperaba en el vehículo.
-Hola! -dijo acercándo su rostro peligrosamente a él. Matías se mantuvo en silencio, con una sonrisa en su cara y no le quitaba los ojos de encima-¿Dónde querés ir?
-Sorprendeme...-Respondió con expectativa.
Puso en marcha el auto y emprendió el camino. Tomó hacia la zona de Palermo Soho y luego de dar algunas vueltas estacionó sobre la calle Armenia y le hizo una seña -¿Qué te parece?
-Me encanta...
Ingresaron al lugar, Agustín le dio paso y apoyó su mano en la espalda de Matías, éste sonrió sorprendido. Era atento, cortés, galante, cosas que realmente amaba en un hombre -¿Dónde nos sentamos?
Hizo un ademán señalando una mesa contra un gran ventanal que daba al jardín interno. Un lugar íntimo, alejado del gran movimiento de la mañana.
-Cómo viene tu día?
-Algo complicado. Hoy empiezan a llegar resultados de las pericias de un caso.
-El de Carballo- Asintió mientras degustaba una medialuna y bebía de su taza de café.
-Si... ese- dijo cortante.
-¿Qué pasa? ¿Está complicada la investigación?
-Algo...- disimuló - pero, por favor! cambiemos de tema, no me gusta hablar de mi trabajo y ese caso me tiene harto.
-Dale! cambiemos de tema. Yo tengo algunas reuniones, pero tranqui... los viernes trato de no complicarme mucho, me desocupo temprano. ¿Qué hacemos a la noche? ¿En tu casa o en la mía...?
-¿No te parece que vas un poco rápido?
Agustín tomó aire -Matías... vos me gustás, estoy interesado en vos, creo que a vos te pasa algo parecido. Somos adultos… ¿hay necesidad de dar vueltas?
Matías sonrió -No, si sabés lo que hacés no... No hay necesidad.
-Sé, perfectamente lo que hago.
-Está bien. Nos vemos en casa. Yo cocino
- A las nueve y media estoy ahí.
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La semana había transcurrido tranquila para ellos. Después de esa charla, las pesadillas habían desaparecido casi por completo y Guillermo se había propuesto no pensar más en aquello. Pedro por su parte estaba más atento, cariñoso y contenedor que nunca.
-Buenos días mi amor! Mirá... te preparé el desayuno!
-Ufff! Al fin terminó esta semana de mierda!-dijo mientras se acomodaba en la mesa.
-Ehhh... pero que malhumorado nos levantamos!
-Perdón Cielito, es que realmente este caso me tiene hasta la coronilla, sin entrar a hablar del fiscal que está más disperso que nunca, y encima el tal Pampeano que desapareció de la faz de la tierra y nunca me hizo llegar el bendito video.
-Pero Guille no necesitás ese video. Si las pericias lo relacionan a Agustín está todo solucionado.
-Si, pero sería el cierre de todo esto...ya sabés, probaría el motivo que tenía Larralde para asesinarlo. Y además, podríamos unificar las investigaciones y hacer que quede guardado desde ahora.
-Bueno amor... tranquilo, a ver vení- se puso de pié atrás suyo y comenzó a hacerle masajes en la espalda. Guillermo cerró sus ojos tratando de distenderse cuando escuchó su voz muy cerca de su oído -¿Y Graziani? ¿Afloja?
En un solo movimiento lo tomó del brazo y lo atrajo hacia sí, sentándolo en sus piernas. Pedro sintió la respuesta de Guillermo en su entrepierna y sonrió provocador -mmm… pero miren quién despertó!!- dijo sonriendo descaradamente.
Guille entremezcló los dedos en sus cabellos aún húmedos por el baño y atrayéndolo con firmeza lo besó con fuerza y voracidad. Profundizó más aún con su lengua y jugó con ella, infinitas veces, se adueñó de cada rincón, incitándolo y soltó sus labios después, para dedicarse a su cuello.
Hizo una aspiración profunda. El aroma de su piel mezclado con la fragancia de ese perfume que lo enloquecía, se impregnaba en sus sentidos. Y mientras conquistaba con su boca cada tramo de su cuerpo, con una mano desabrochaba el cinto impaciente y con la otra seguía tomándolo del cabello. Pedro oía su propia respiración, acelerada y espasmódica mientras lo levantaba en sus brazos y lo llevaba al sofá. Un gemido se escapó de su garganta y Pedro tuvo la sensación de ser arrasado y devorado por la pasión. Cuando lo sintió en él, arqueó todo su cuerpo y aturdido de deseo musitó su nombre incalculables veces -Guille...Guille mi amor-se sintió arder, la sangre borboteaba en sus venas y dejándose llevar por el éxtasis convulsionaron juntos.
Fue un encuentro carnal, rápido y profundo, y mientras sus respiraciones se acompasaban, cruzaron sus miradas aún nubladas de placer y soltaron una risa cargada de gozo.
-Mi amor...ahora voy a tener que volver a bañarme...
-Alguna objeción Chiquitín?-Pedro sonrió y lo besó profundo.
-Por supuesto que no-y volvió a besarlo.
Guille se deslizó suave y poniéndose de pié dijo -Cielito, andá al baño, mientras caliento el café así después entro yo.
Luego de la ducha rápida ambos terminaban de desayunar regalándose miradas cómplices.
-Novedades de Ángeles y Rafael?
-Nada... después de aquel día no volví a verlos ni a hablar con ellos.
-Vos decís que están juntos?-Pedro se sonrió pícaro.
-Seguro mi amor, sino ya lo tendría a Rafael hablándome sin parar de lo que podría haber sido y no fue. Están los dos hasta las manos... ponele la firma... están juntos.
-Porqué no los llamás y los invitás a cenar esta noche?
Pedro se sonrió -¿En serio?
-Si claro! podemos comer algo acá en casa o salir por ahí ¿qué te parece?-tomando su abrigo para salir.
-Me parece perfecto... Vení temprano que cocino algo rico.
Lo tomó del mentón, le dio un beso rápido que dejó a Pedro levitando y se apresuró a salir. -Noooo, no me hagas esto!-le gritó mientras desde la salida se escuchó la carcajada seguida del sonido de la puerta.
Entretanto, desde el otro lado de la ciudad, dos jóvenes enamorados amanecían enredados por primera vez.
Ángeles abrió los ojos de manera tan apacible cómo hacía mucho tiempo ansiaba hacerlo. Descansaba envuelta en sus brazos con su cabeza apoyada en el pecho, acunada por el calor de su cuerpo varonil.
Había ocurrido, no lograba contener la emoción que sentía. Rafael fue tierno y amoroso, incluso mucho más dulce de lo que ella se había imaginado en los pocos momentos en los que se permitió pensar en él de esa manera. Repasó con su mente todos los momentos vividos esa noche y su cuerpo se estremeció.
Después de la cena, habían preparado café e imitando las noches anteriores, se habían dedicado a hablar, sin parar hasta altas horas de la madrugada. Luego de tantas charlas compartidas lograron un ambiente de tanta confianza que Ángeles no pudo evitar comenzar a contarle de su vida en el sur, de Daniela y esa gran amistad que abruptamente había terminado aquella nefasta noche de la violación. De la desesperación de creerse muerta en vida, de la pequeña luz que asomó al enterarse que estaba embarazada y la negación con que había evitado aceptar esa realidad.
Si bien nunca culpó a Diego, ella no podía mirarlo a los ojos sabiendo que el comienzo de su vida había sido el final de su inocencia, y también de la joven vida de su hermana del alma. También le narró cómo, con el paso del tiempo nació en ella la necesidad de reencontrase con él. De contarle su verdad y tratar de recuperar algo del tiempo perdido entre ellos. Descargó su dolor, lloró, se enjugó las lágrimas mientras Rafael la escuchaba con atención, y le brindaba contención y apoyo.
Rafael también se soltó ante ella, le contó del abrupto final de su matrimonio y de qué manera, esta circunstancia, había cambiado radicalmente sus prioridades y lo que quería hacer de su vida.
Lo mucho que le había costado dejar la política, y cómo, una vez que lo había logrado, se sentía con un peso menos en sus espaldas. Así había podido escarbar entre las oscuras aguas de su conciencia, logrando ordenarse y definitivamente correrse de esa posición en la que, el lugar que ocupaba, lo había puesto sin siquiera darse cuenta.
Reconoció ante ella que, al mirarse desde afuera, se había visualizado cómo al borde de una cornisa, caminando sobre una fina línea que separaba el bien del mal y que cada vez que traspasaba ese límite, su mente traicionera creaba un sin fin de buenas intenciones que lo justificaban, que lo ayudaban a seguir adelante sin notar cómo, de a poco se iba moviendo de sus ideales para transformarse en uno más del montón. Recién en ese momento lo pudo ver claro. Y entonces volvió, volvió a ser simplemente él, Rafael Valmora, pero con una diferencia. El joven lleno de ideales, que se creía capaz de salvar el país y porque no, al mundo ya no vivía en él. La política lo había matado.
Luego de escucharse y atravesar por intensos sentimientos ambos habían quedado desarmados frente al otro y amparados en un sentimiento de absoluta confianza y complicidad habían hecho el amor por primera vez.
Los besos iniciaron la danza tenues, cautos, apacibles, tornándose lentamente desenfrenados y torpes. Ángeles comenzaba a disfrutarlos tanto que se sintió tentada a aumentar el contacto con su piel. Se sentía intoxicada de sus besos, invadida por la sensación de estar al borde del peligro y a la vez absolutamente segura en sus brazos. Sus inseguridades regresaron e intentó alejarse.
-Creo que me tendría que ir a dormir- dijo mientras intentaba esquivar su abrazo.
-Y yo creo que deberías quedarte- contestó atrayéndola con fuerza hacia él, y mientras le llenaba la cara de besos y descendía hacia el cuello le hablaba a media voz -Sos tan hermosa Ángeles!... -inclinó su cabeza y acercándose a su oído le habló insinuante -¿no me deseás?
Sus palabras retumbaron en su mente... ¿Lo deseaba?, claro que lo deseaba, y no solo físicamente, lo necesitaba emocionalmente más que a ninguna otra cosa o persona en el mundo. Ese pensamiento la golpeó de repente, el miedo quiso volver a tomar posesión de ella, la mezcla de pánico y excitación le hizo un nudo en la garganta, pero lejos de amilanarse frotó sus caderas contra las de Rafael y ese fue todo el permiso que él necesitó para tomarla definitivamente.
Rafael alzó su cabeza para observarla. Tenía el cabello empapado en sudor y con una sonrisa de triunfo le preguntó -¿Estás bien?
-Vos que creés?- apenas podía articular palabra. Con los ojos cerrados respiraba agitada.
-Yo diría que estas muy bien!- se acercó a sus labios y la besó con ternura. Ella lo miró y unas pequeñas lágrimas comenzaron a rodar por su rostro. Rafael las detuvo con su dedo pulgar y clavando su mirada en la de ella le dijo -Te amo Ángeles.
Luego se levantó, se puso el pantalón y tomándola en sus brazos la llevó a la habitación, la apoyó con cuidado en la cama y le dijo -no pienso seguir durmiendo en el sofá- ella se acurrucó contra él y ambos se rindieron al sueño.
Se desenredó de sus brazos con cuidado y sigilosa se dirigió a la cocina donde preparaba el desayuno, mientras por su mente pasaban, cómo olas, los recuerdos de la noche que habían pasado juntos. De repente un escalofrío surcó su cuerpo. ¿Y si Agustín había estado afuera? ¿Y si los había observado? Como presa por el miedo se dirigió a la ventana y observó detenidamente el patio. El alba apenas despuntaba y afuera todo parecía estar en orden, no debía pensar en él. Sólo debía disfrutar del milagro de amarlo y maravillarse ante ese hombre, que le había devuelto las ganas de vivir.
---------------Continuará----- -----------------------
Me encanta sil, muy bueno la verdad te felicito, amo víctimas la verdad me tiene atrapado, te mando un saludo nos vemos en el próximo, firmes acá, Martín
ResponderEliminar¡Que lindo es verte por acá Martín! ¡¡¡Gracias por acompañarnos en esta dulce locura!!! ¡Besos lindo!
EliminarAy Gracias Martin!!! me alegro mucho que te guste lo que escribo! obvio que te espero para el próximo!!!
EliminarQue buen capitulo Sil!!! Sabes que me encanta esta fic. Me mata la intriga de como se ira descubriendo todo. Pobre Matias, la sorpresa que se va a llevar. Adoro esa relacion entre Guille y Pedro tan pendientes el uno del otro. Los amo. Gracias Sil. Me gusta mucho la historia. Besos Romina
ResponderEliminarHola Romina! de a poco se van descubriendo pruebas que mas tarde o mas temprano van a llevar al asesino. Pobre Matias! si es cierto...pero bueno el se lo buscó por andar obsesionado con Pedro...:) Gracias por estar siempre!
EliminarMe encantó!! Capitulazo!!! Esta mezcla de Farsantes ,Entre Caníbales, y el fiscal Nisman me está matando..pero los que realmente me tienen muerta de amor son Pedro y Guillermo...Es tan especial esta relación..lo siento por Matias no creo que la vaya a pasar muy bien..pero bueno..Recontra felicitaciones.. Un beso Pilar
ResponderEliminarPilar! que bueno que te guste...viste que a mi me gusta hacer estas mezclas! te faltó nombrar Epitafios...ya que este Graziani es bastante Renzo....jajaja...y cómo en la uno...tambien me gusta traer casos de la vida real y el caso Nisman es un tema que aún no tiene cierre y que tiene bastante preocupada a toda la sociedad...deberian llevar a este Guille que esta dispuesto a todo con tal de averiguar la verdad Gracias cómo siempre por estar y por tan lindos comentarios. un abrazo!
EliminarSil que bien logrado, que buen capítulo! Ese Graziani si que es un verdadero investigador, como lucha por descubrir la verdad acerca de la muerte del fiscal es perfecta. Por otro lado, como dice Romina, pobre Matías... está cayendo en una trampa maldita de ese psicópata de Agustín por su parecido con Pedro.
ResponderEliminarOtra cosita... ¿Donde se podrían pedir esos desayunos que terminen en en una escena de tan alto voltaje erótico?
¡Que lindo fue leer a Ángeles superando ese pasado tan cruel y dándose la oportunidad de volver a amar! Y esta vez... al hombre correcto.
Que hermoso trabajo estás haciendo Sil! Cito a Pilar y a su comentario tan apropiado, esta mezcla de Farsantes, Entre Caníbales y el fiscal Nisman está para la gloria. ¡Que lindo escribis mujer! Ojalá nunca nos falte tu pluma maravillosa en este blog. Espero el próximo capítulo con ansiedad! ¡Besos y un abrazo por siempre Guilledrista!
Guille PEdris! muchas gracias! Guille es un verdadero sabueso...y esta decidido a averiguar que es lo que realmente pasó...y actúa en consecuencia...Matías...a mi tambien me da penita pero el se lo buscó por ser tan calent... :) Esos desayunos solo los hace PEdro....así que tendrás que buscarte un Peter que te los provea.... jajaja Gracias por el apoyo de siempre...por el espacio y por tus comentarios!!!! te quiero!!!
EliminarMmmmmm... Me preocupa que Matías y Agustín ya hayan quedado para la cena... Vos sabes por qué! Jajaja!
ResponderEliminarMás allá de eso... No le faltó nada al capítulo! La investigación avanza, Beto, un grande con el "detalle" que descubrió... Graziani sabe de quien rodearse! La provocación de Matías, los celos de Pedro, "el desayuno" (Mamita! Así se preparan para afrontar la jornada laboral?) y el encuentro Angeles - Rafael...
Esto se está poniendo muyyy bueno! Felicitaciones Sil!
Beso enorme amiguita!
Guille!! mi corazón!!! y si, te entiendo pero bueno...vos sabés de ultima si esa cena se viene muy encima y no te sentís preparada vos me avisás!!! ;) Respecto a lo otro! me alegro que te guste como se viene todo... te espero como siempre para el proximo! te quiero mujercita!!!!
EliminarAh buenooo le agarró el cuiqui a la Fiore, primero tira la piedra y después esconde la mano... ya metió la pata mija, no puede echarse atrás. A lo hecho, pecho. Yo la verdad no tengo idea que va a pasar Sil, me tenés comiéndome las uñas y sin saber para dónde agarra tu genio malvado esta vez, este capítulo fue muy romántico de uno y otro lado, y pinta que se viene algo lindo con esas cenas compartidas, pero... me extraña tanta beatitud de tu parte, intuyo que te vas a descolgar con la guadaña en cualquier momento! Qué se trae ese psicópata de Agustín entre manos? La verdad es un personaje muy desagradable! Pobre Matías, espero que no termine como Carola en Victimas... :´(
EliminarMary! Fiore se asustó! jajajaja es que me parece que se sintió presionada a decir que si ...no importa yo la espero tranquila y entera...;) jajaja Agustin es desagradable....es cierto...te cuento un secretito a vos que no viste entre canibales....Agustin es un tipo tranquilo y hasta parece un dulce de leche...hasta que se siente acorralado...ahí hace desastres ;) así que veremos cómo reacciona ante lo inevitable....en las otras dos parejas es cierto....se vino romantico ojala les dure..un beso y gracias por estar....
Eliminarmuy buena felicitaciones mara rosas
ResponderEliminarGracias Mara!! que alegria que te guste!!!
EliminarSil perdoname pero a veces el inconsciente me juega una mala pasada. Es tan hermosa tu fics que yo me embeleso con ese Guille y ese Pedro tan dulces que la leo tantas veces y me parece haber comentado.....Es genial .....es maravillosa, tierna, dulce y ese toque policial me puede.....son ellos y sin dudas los amo....te amo linda....te felicito......beso y abrazo....quiero verte...
ResponderEliminarAbuuuuu te extrañaba...pero no te disculpes por no comentar...si hay algo lindo de este blog es la libertad! así que vos tranqui...te quiero y me alegro que te guste....un besote! por privado te cuento cuando estoy por allá por ahi podemos organizar!!!!!
EliminarHermoso capítulo
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