
CAPITULO 8
Enredos en el amor y secretos inesperados
La sangre que vierte
tu hocico diabólico, el duelo y espanto
que esparces, el llanto
de los campesinos, el grito, el dolor
de tanta criatura de Nuestro Señor...
Mas empecé a ver que en todas las casas
estaban la Envidia, la Saña, la Ira,
y en todos los rostros ardían las brasas
de odio, de lujuria, de infamia y mentira.
Hermanos a hermanos hacían la guerra,
perdían los débiles, ganaban los malos...
tu hocico diabólico, el duelo y espanto
que esparces, el llanto
de los campesinos, el grito, el dolor
de tanta criatura de Nuestro Señor...
Mas empecé a ver que en todas las casas
estaban la Envidia, la Saña, la Ira,
y en todos los rostros ardían las brasas
de odio, de lujuria, de infamia y mentira.
Hermanos a hermanos hacían la guerra,
perdían los débiles, ganaban los malos...
Fragmento de “Los motivos del lobo”
Rubén Darío
_ No entiendo cómo se te pudo ocurrir pedirme a mi que fuera a tribunales y hablara con ese tipo - le había dicho Octavio a su mejor amigo ni bien entró a su departamento
Pedro se sentó y le hizo un gesto para que igual lo hiciera Cáceres, pero no hubo forma. Octavio estaba enfurecido o más bien como si la situación de hablar con esa persona, que Beggio sabía, lo hubiera irritado sin saber por qué razón.
Daba vueltas por toda la sala sin poder calmarse. Era tanta la molestia que sentía que ya se comía las uñas. Trató de tomar aire, se detuvo a unos pasos frente al joven abogado y siguió: _ Nunca vi una persona que me sacara tanto de mi la tranquilidad y vos sabés _ agregó moviendo sus manos, _ que yo soy una persona pasiva. No lo quiero ver más en toda mi existencia - le aclaro con una firmeza que Pedro jamás había observado en él y agregó, levantando el mentón con sumo orgullo - Esta fue la primera y la última vez que hablo Juan Arizmendi.
_ ¿Y? ¿No me vas a decir nada? - le inquirió con la mirada expresiva. Pedro solo se mostraba relajado, cómodamente sobre el sofá, riendo a cada palabra que su amigo había espetado.
_ No puedo creerlo- le respondió - ¿Era para tanto? ¿Para ponerte así? Además, lamento informarte que vos ya trabajás en tribunales - lo señaló sin dejar de reír por la actitud de segundos antes.
_ Cierto - le dijo - no se que estaba diciéndote - le respondió haciendo un movimiento con su cabeza. _ ¿Ves?, ese hombre me hace hasta olvidar donde trabajo.
_ A ver - le hizo ademán. - Yo sabía que él va seguido allá y necesitaba que hablaras con él por la apelación. - Pedro tomó aire y siguió-. Además está al tanto de la votación para el nuevo procurador.
Hizo una pausa breve, respiró hondo y luego le dijo en un dejo de angustia: _Necesito ganarle a Miguel, solo así puedo hacer que él page todo lo que hizo.
_ Pues pedile a Matías, yo no vuelvo hablar con ese hombre. No - hizo ademan con sus manos -y sinceramente ¿cómo Guillermo puede relacionarse con una persona tan contraria a su forma de ser?
_ Pensé que te caía mal Guillermo ¿Desde cuándo te preocupa con quien se relaciona?
_ No es eso. Es que lo poco que lo conozco me hizo saber que es un hombre serio, eso es todo.
_ Si, como vos.
_ Lo que digo Pedro, es que con Arizmendi no se puede cruzar dos palabras sobre trabajo, lo único que le interesaba era socializar conmigo. ¿Decime si así se puede trabajar? - completó, cruzándose de brazos.
_ Te estás haciendo demasiada malasangre.
Octavio se sentó frente a su amigo y le pregunto:
_ A ver decime, ¿Por qué confías que ese hombre puede ayudarnos?
_ Porque Guillermo confía en él. Juan y él tuvieron una relación hace veinte años y ahora son grandes amigos. Y a pesar que eso siempre me hizo sentir inseguro, para mi esa es razón suficiente para pensar que Juan sería incapaz de traicionarlo.
_ No se, a mi no me da confianza Pedro .
_Estás exagerando. Ya te dije y tengo certeza es que él es una persona honesta No voy a dar marcha atrás, son pocas las personas en que puedo confiar.
Cambió de tema y se levantó del sofá, un segundo después le dijo:
_ Espérame acá, voy a cambiarme de ropa.
_ ¿Para qué? no me digas que vamos a salir y a seguir jugando al Conde de Montecristo - le respondió con sarcasmo al levantarse del sillón.
_ En efecto - le dijo Pedro volviendo hacia él. - Le dijo a Beto que viniera, necesito transformar su apariencia.
_ ¿Ahora? ¿Para qué pretendes transformarlo? Ya te dije que esto se está saliendo de control. Mendoza es un tipo peligroso.
_ Y Julián puede ser mucho peor - le afirmó, clavando su mirada a los ojos de su mejor amigo que por poco lo estremece de miedo.
_ Esto no es Dumas Pedro, es la vida real.
_ Te pareces a mi médico, Sebastián piensa lo mismo - agregó hacia un punto muerto. - Pero voy a seguir, no volví por nada.
_ No se para que me molesto en hacerte entrar en razón, sos obstinado - le gritó al verlo irse hacia su cuarto.
Cuando una idea se le mete en la cabeza no hay poder humano que se la saque.
… ……………………...
Pedro se alistaba para recorrer las mejores tiendas de Buenos Aires y así lograr transformar la apariencia de Marini por completo. Quizás era innecesario pero no quería dejar al azar él más mínimo detalle para cuando por fin se viera cara a cara con Miguel. Pensaba invertir todo el día en su amigo y había dejado alistado a Nelly en la cocina las tareas de las casa. Sin embargo, debería dejar sus planes para otro momento. Octavio, que lo esperaba impaciente en la sala, había recibido él llamado de Mariquena, la mejor amiga de la facultad que habían tenido ambos.
Pese a la última llamada que tuvieron al creer en la muerte de su amigo, decidió contactarla a pesar de saber la carga horaria que ella tenía siempre. Vivía del trabajo en el juzgado, donde se desempeñaba como directora en el archivo, y en su casa, el tiempo que le quedaba era para descansar y preparar los temas de su cátedra que realizaba casi todos los días en la Facultad de Derecho, en la UBA. Ante esas circunstancias se les hacía imposible verse, pero ella era la única que podía colocar en sus manos la información que necesitaban sobre la muerte de Almorena de los Santos, la esposa de Sebastián.
_ Amigo deja todo lo que estás haciendo, conseguí la información que necesitamos - le dijo Octavio al entrar a su habitación
Pedro no respondió y si lo hubiese hecho, en ese momento no hubiera podido responderle al verlo como estaba vestido. Había quedado enmudecido. Lo miraba sin perder detalle de él. El pelo levantado por las gafas oscuras, dejando caer unos mechones y la chaqueta blanca que combinaba con él pantalón chupín que le enmarcaba toda la figura.
_Espero que sea importante porque mis planes hoy iban ser mi prioridad - le replicó de mala gana. Odiaba saber que quizás tendría que dejar sus planes a un lado - ¿Te pasa algo? - agregó serio, frunciendo el ceño
_ Si- respondió embelesado - pero no lo recuerdo ahora.
_ ¿Cómo que no lo recordás? Entraste como un loco a mi cuarto para decírmelo.
_ He... ,si - balbuceaba. - Mariquena, seguramente la recordás - continuó caminando unos pasos más. - Ella trabaja en el archivo del juzgado y tiene el expediente de la muerte de Almorena, la esposa de tu medico.
_ Ha, eso es bárbaro - expresó más dispuesto. Ahora vamos a poder avanzar
con Gaby, con el caso. La muerte de Almorena está relacionada al caso de Diego.
_ Si es verdad - suspiró. Sentía que volvía después de un largo letargo de enamoramiento. Aunque no sabía cómo disimular frente a Pedro la incomodidad que le producía. Era como si un hormigueo le recorriera el cuerpo.
_ ¿De verdad que no te pasa nada? - insistió acercándose un poco mas a él.
Octavio se apartó, un segundo más e iba desfallecerse.
_Estoy bien de verdad, pero preferiría que te mantuvieras alejado al hablarme. Se que son tus modos de ser, pero no quiero que me confundas
_ Lo siento, no fue mi intención, pero estás muy raro hoy. Primero te quejás por la primera impresión que te dio Arismendi y ahora estás así, como perdido.
_ Es lógico, ya no es noticia para vos mis sentimientos, respecto al otro, estábamos bien hasta que lo nombraste a Arismendi. Ya te dije que no pienso volver a cruzar una palabra con ese hombre
_ ¿Por qué te molesta tanto si apenas lo conocés?
_ No se, es insoportable. No hay otra forma de poder describirlo. Por favor, que hombre fastidioso - masculló.
_ Vamos fastidioso - le dijo riendo y yendo hacia la puerta - hace mucho que no veo a nuestra amiga.
_ No, peor. Piensa que estás muerto, cuando te vea se va caer de espalda.
A pesar que hacía más de siete años que los tres no se veían, la presencia de Pedro causó una conmoción inmensa en su amiga. Mariquena estaba convencida en la última llamada que había tenido con Octavio, que Pedro estaba muerto. Aunque le había costado creerlo frente a las disidencias de como sucedió todo. Ahora tenerlo ahí, frente a frente, a las puertas del archivo, explicaba muchas cosas y cuantas más necesitaba ella para salir de dudas. Pero no era el momento ni el lugar oportuno para hablar.
Cruzaron pocas palabras, las suficientes para justificar su presencia. Sin embargo, la abogada sabía que ambos venían con un propósito claro: conseguir la información suficiente sobre el crimen de Almorena.
_ El expediente de Almorena está por aquí- señaló mientras los guiaba hacia el interior del archivo. El mismo constaba de diez salas continuas a las oficinas que se ubicaban a la entrada y almacenaban toda la documentación en trámite. Avanzaron un poco más hacia dos de los depósitos, donde se encontraban los expedientes que llevaban más de veinte años en vigencia, entre ellos, el de la esposa de Sebastián
_ A esta altura del partido pensé que el expediente de esa chica ya estaría eliminado - aseguro Cáceres, una vez que entraron allí a la sala.
_ Es lo que estoy tratando de hacer chicos. El fiscal quiere que todos los documentos empiecen a ser expurgados. Piensa que ya no tiene caso que los tengamos almacenados. Si tomamos en cuenta que la mayoría de las causas fueron archivadas sin llegarse a juicio, para él no tiene sentido que sigan siendo conservadas
_ Como siempre- acotó Octavio.
_ No me digas - le dijo Pedro- que cuando te referiste al fiscal estabas hablando de Cepeda.
_ Si - respondió ella con una sonrisa poco agradable. - Lleva un año y ya se piensa que puede dictaminar los reglamentos del archivo.
_ ¿Hace cuantos años estás acá? - le inquirió Pedro
_ Cinco años y conozco este archivo como si fuera mi propia casa.
Se adelanto unos pasos más de ellos y siguió diciendo:
_ Mi idea es hacer un proyecto para crear un archivo central y resguardar esta documentación y la que vaya viniendo.
_ ¿Como pensás hacer eso sin que Cepeda intervenga? - le inquirió Pedro.
_ Ya presenté el proyecto y él fiscal no me va a detener. Ni él ni sus colegas - dijo en voz baja.
Introdujo su mano en los estantes superiores cuando encontró el expediente de Almorena. Octavio lo tomó en sus manos como si se hubiera tratado de oro en bruto que había buscado desde hacía años.
Mariquena lo llevó hacia la sala de consulta, que por ahora se encontraba en la oficina y acto seguido Pedro le hizo gesto para que se alejaran hacia el interior donde segundos antes habían estado.
_ ¿Qué pasa?- preguntó ella desconcertada por su actitud. - No me digas que vas a confesarme que estuviste siempre enamorado de mi – bromeó, aunque a las claras se daba cuenta que él había entrado en sospechas.
_ No, no es eso. Me llamaba la atención tu proyecto. Te conozco desde hace años y siempre que te pusiste una meta es por algo.
_ Lo se. Cepeda quiere eliminar la mayor parte de la documentación para no dejar evidencia de las causas por tráfico de órganos y de droga. Sin esos expedientes es muy difícil que se puedan reabrir las causas. Son pruebas contundentes. Tengo información pesada en esos documentos.
Pedro dio vueltas en un millón de pensamientos. Angustiado por el temor de
lo que Miguel pudiera hacer, sabiendo toda la evidencia que su amiga tenía en su poder.
_ ¿Te pasa algo? - preguntó Mariquena.
_ Si y temo que pueda pasarte algo. No se si conoces a Miguel Ángel Mendoza.
_ Si lo conozco y varias veces vino a intimidarnos a los empleados, Incluso el ultimo año hubo un incendio acá en el archivo pero no pasó a mayores. Por suerte, se nos avisó a tiempo y pudimos salvar los documentos. Pero ¿por qué me preguntas eso? - inquirió desconcertada.
_ No me gusta nada esto. Deberías mudar a otro lado esos expedientes
_ No puedo, son propiedad de la institución. Lo peor de todo que recibo amenazas del otro fiscal - le confesó en un aire de preocupación precisamente por el caso de Almorena y de Diego Sambrano. El otro día - siguió, haciendo ademán - Tu colega vino para buscar el expediente pero no pude dárselo porque el tiene poder acá en él juzgado. Me dejó estrictamente prohibido que se lo entregara.
_¿ De qué fiscal me estas hablando? - le inquirió.
_ No puedo decírtelo. Ya a estas alturas estoy asustada. Estoy pensando en ver la posibilidad de tomar licencia, aunque no pienso abandonar el proyecto.
Se acercó a ella para tratar de calmarla y le dijo: - Necesito que confíes en mi, nada malo te va a pasar. Decime de quien se trata.
_ No tiene caso ni siquiera lo conoces
_ No me importa. Quiero saberlo.
Tomó aire con él corazón que latía a mil pulsaciones a cada segundo. Aun dudaba de decirle el nombre pero Pedro y Octavio eran las únicas personas en la que podía confiar. De alguna manera, volver a reencontrarse con ellos, era un bálsamo frente a la tormenta que se cernía sobre ella.
_ Te lo voy a decir, solo te pido que no lo comentes con nadie. José Miller - le dijo y sintió para su propia sorpresa como si se hubiera sacado un peso que la angustiaba desde hacía días.
_ ¿Vos estás segura de lo que me estás diciendo?
_ Si, aunque a diferencia de Mendoza, el parecía asustado cada vez que me advertía. Es más bien, como si estuviera mandado por alguien más poderoso que él. Se de estas cosas - prosiguió, cruzándose de brazos - somos abogados
y he visto que cuando hay una cabeza mayor en todo esto no suelen dar la cara. Mandan a alguien para que los haga.
_ ¡Maldición! En esta historia ya no creo que nadie sea inocente, mande o sea mandado - agregó.
_ Mariquena - la llamó Octavio cuando venía con el expediente en sus manos
sin quitar la vista de los documentos- . Sácame una copia, me lo voy a llevar
a mi casa y lo reviso bien.
Cáceres se detuvo viendo el gesto en sus rostros. Se mostraban nerviosos y Mariquena se mostraba incomoda, como si deseara salir de allí.
_ ¿Pasa algo?
_ Si, pero voy a contártelo en él camino. - le dijo Pedro tomándolo del brazo para salir de allí.
_ Me están asustando Pedro.
_ No pasa nada Octavio - le dijo Mariquena.
_ Si pasa - replicó Pedro - y escúchame bien - agrego dirigiéndose a su amiga, mientras yo esté acá, ni Miller ni Mendoza van a volver a pisar este juzgado y olvídate de tomar licencia.
_ A ver - dijo Octavio acercándose a ellos-. ¿Qué está pasando? - le inquirió a ambos, frunciendo el ceño. ¿Por qué lo mencionaste a Miller? - preguntó mirando a Pedro- Pensé que no lo conocías.
_ No lo conozco. Guillermo me lo mencionó y ahora me acabo de encontrar
con una desagradable sorpresa.
_ Yo les pido que no lo mencionen con nadie, ni en el estudio que trabajás Pedro.
_ Voy a ser tumba. Mas silenciosa que en la que todos me creen muerto. Eso dalo por hecho.
_ ¿Estás bien? - preguntó Miller. Gaby no le respondió, su cabeza le daba vueltas al saber que su boda estaba cerca. Cuanto más imaginaba su futuro al lado de Anto, una parte de ella le cuestionaba si haber seguido siempre un deber, había sido lo correcto. Siempre lo había defendido con voluntad férrea, como si se hubiera tratado de un juicio que tenía en sus manos y que debía probar que las pruebas eran ciertas e irrefutables. Pero esas palabras, las palabras de su amor se colaban en toda su mente, se hacían presentes y cobraban fuerza, cada día más. Por más que lo intentaba, era como si él tuviera un poder que hacía caer todo esa obra que hasta ahora ella había tratado de sostener.
"Yo solo te voy a decir una cosa, porque esta vez si va hacer la última vez que nos veamos. Yo se que Pedro está muerto. Lo tengo clarito eso. Fui yo quien lo vio y es una imagen de mierda que no se ve a salir de acá... ¿Y sabés por qué? Porque ellos se amaron tanto como vos y yo lo hicimos y eso no va a cambiar, aunque vos te cases o lo que sea que haga Guille. Sabés, aprendí mucho estos meses y me di cuenta que es mentira que el tiempo puede borrar lo que uno siente. Yo creo que el corazón es tan rebelde que no olvida.
Nada va a cambiar con ninguno de nosotros aunque vos te cases y Pedro esté muerto.
¿Por qué parecía que él podía tener siempre la razón? ¿Por qué no podía equivocarse? Gaby estaba convencida que casarse con Antonio era lo mejor que podía hacer. Entonces si era así ¿Por qué sus palabras volvían de nuevo a grabarse en su mente y le hacían perder el rumbo de sus propias decisiones?
_ Perdóname - se excusó muy desanimada. Sentía que una angustia le oprimía el pecho como si cargara con una piedra pesada sobre su corazón y apenas captaba la presencia de Miller.
_ ¿No hay mucha diferencia entre vos y Guillermo, no? Te estaba hablando de tu casamiento y me evadiste por completo.
_ No pasa nada - le respondió
José prendió la radio y mientras ella observaba a través de la ventana del autohacia un punto sin fin, él trataba de encontrar una estación que fuera de su agrado.
_ José - lo llamó y él se detuvo en lo que estaba haciendo cuando ella siguió. -¿Vos crees que uno puede dejar de sentir por alguien? Un amor, un amor... ¿Cómo decirte? Tan fuerte aunque haya pasado tanto tiempo?
_ Nunca me creí experto para esos temas.
_ Pero no eras vos el que insistía que uno tenía que hacer lo que sea para ser feliz.
_ ¿Yo? - inquirió frunciendo el ceño.
_ Si vos - le respondió asintiendo con su cabeza mientras le sonreía. - ¿No es lo que estás haciendo con Guille? Después de todo lo que él pasó vos te quejabas que él no te incluía en su vida. Me parece que no sos tan inexperto como decís. Lo de ustedes es un ejemplo claro de superación, de que se puede salir adelante y ser feliz.
_ Te agradezco el cumplido pero Guillermo tiene la cabeza en todo menos en su decisión de casarse conmigo. Así lo llama - agregó en un dejo hiriente - Una decisión. No lo entiendo y no se mas que hacer.
Gaby se llamó al silencio. No podía decirle que estaba viéndose con otra persona y muchos menos que esa persona era Pedro. Trató de aferrarse y pensar la respuesta más sensata pero él se adelantó y le dijo. _ Me parece que es él, ahora que me hacés esa pregunta, el que te tiene que contestar tus dudas.
_ ¿Vos crees que yo estoy más segura de casarme con Antonio que Guillermo con vos?
_ Supongo que es así, no por nada te estás ocupando ahora de todo, como el banquete para la cena por ejemplo. Por eso creo que te estás haciendo demasiado problema por nada.
_ Lo de la comida fue Antonio que me pidió. Con todo el trabajo en el estudio, no tengo cabeza para pensar en la cena para el casamiento y no entiendo tanta insistencia justo en ese restaurante, el que me llevo el otro día. Quería que viéramos otras opciones pero él no quiere.
_ No te podés quejar, a mi Guillermo no me dice nada.
_ ¿Querés que yo hable con él?
Le hizo un gesto de negación y se mantuvieron unos segundos en silencio. El transito ese día estaba pesado. Hacia adelante se observaban filas enteras de autos que para cuando José pudiera arrancar les llevaría tiempo. Miller aprovechó el momento para hacerle una pregunta, que desde su llegada de San Luis le estaba haciendo un nudo en la garganta.
_ Necesito hacerte una pregunta. - Ella lo miró sin imaginar lo que estaba a punto de inquirirle. - Sigo sosteniendo lo que te dije que no me creo expertos en temas amorosos pero mi circunstancia es muy diferente a la tuya. Alberto no murió, estuvo preso y, como siempre me contestaste, él nunca quiso saber nada con vos. Es lógico que decidieras seguir adelante con tu vida.
_ ¿Eso que tiene que ver?
_ Necesito que me contestes ¿Si Pedro estuviera vivo, vos crees que Guillermo actuaría de esa manera?
Gabriela se quedó de una pieza, lo miraba y las palabras se le ahogaban dentro. No podía respirar e hizo un movimiento para tratar de salir de la situación incómoda.
_ ¿Por qué me lo preguntas a mi? Yo estoy acá y seguí con mi vida y Alberto está vivo.
_ ¿Y si hubiera muerto? ¿Lo hubieras seguido amando? Sabes, es horrible estar con una persona en la intimidad y sentir que en su mente está otra persona.
_ Es absurdo - le respondió Gaby en un dejo ahogado. - Pedro no está, está con nosotros, en nuestro corazón, en nuestros pensamientos pero no... físicamente.¿Por qué? ¿Sospechás...? Digo, ¿por qué pensás eso?
_ No me hagas caso, me debo estar poniendo paranoico. Pero, es que es fácil pensar que te podes enamorar de nuevo sabiendo que esa persona que amaste está muerta, ¿pero como saber si uno actuaría así estando ese ser vivo? Nunca me lo cuestioné hasta ahora.
_ Supongo que los sentimientos cambian esté o no esté esa persona. Yo ya había decidido casarme con Anto, nos conocemos de toda la vida y pasamos un montón de cosas juntos.
_ Es lo mismo, es tu caso no el mío.
_ Rebecca -le dijo ella, riendo.
_ ¿Qué me dijiste?
_ Es una novela de una escritora inglesa ¿A ver como se llamaba? - se pregunto a sí misma, tratando de dilucidar él nombre. - Daphne Du Maurier, - continuó. - La leí hace mucho tiempo y siempre que recordaba la historia, cuando hablábamos, pensaba que a vos te pasaba exactamente lo que a la protagonista.
_ Casarse con alguien que no la ama.
_ No, ella tiene celos de la primera esposa de su marido, Rebecca. Lo peor es que la mucama se lo recuerda todo el tiempo y no la quiere, y su marido tiene el cuadro de su esposa muerta en la sala y la tiene que ver todo el tiempo.
_ Creo que esa mujer está peor que yo.
El celular de Miller comenzó a sonar. Era Miguel y el solo ver el nombre de Mendoza era razón suficiente para sentirse acorralado. No sabía dónde meterse, por nada del mundo Gaby debía saber que era él y mucho menos la razón por la cual lo tenía bajo amenaza. Tomo aire y le dijo:
_ ¿Me disculpás un momento? tengo que contestar la llamada
_ Hacelo tranquilo - respondió ella - ¿Pero no tenés que irte?- agregó al verlo salirdel auto
_ Es muy personal
Cruzó ente los autos y subió a la vereda a unos pasos de donde ella esperaba.
_ Mendoza. ¿Qué querés? - dijo unos segundos después.
_ Hee ¿Esas son maneras de dirigirte a mi? ¿Te recuerdo lo que hablamos el otro día?
_ No necesitas recordármelo. ¿Para qué me llamabas? Estoy con Gabriela y no puede saber que estoy hablando con vos.
_ Quiero saber si ya avanzaste con mi pedido. Sabés que si haces lo que te pido, yo cumplo. Y quiero estar al tanto de todos los pasos que esté haciendo el puto de mi hermano. ¿Ya avanzó con la apelación de Moravia?
_ En eso está. ¿Para eso me llamaste? ¿Para insultar a Guillermo y seguir amenazándome?
_ Yo no te amenazo, solo te advierto. Hacé lo que te digo. Tengo códigos, no soy como Graziani. ¿Vos sabías que mató a mi hijo?
_ No me interesa seguir escuchándote y no tengo por qué creer nada que salga de tu boca. Gabriela puede sospechar.
_ No me interesa. Te vas a meter en la causa de Moravia te guste o no y teneme al tanto. Parece que tengo competencia. El sobrino de Malvarez quiere ser procurador y quiere apelar la causa de Moravia.
_ Hace días que quiero verle la cara pero con los asuntos pendientes en San Luis no pude. Esa apelación no puede avanzar. Guillermo va a volver al tema de Pedro y ya estoy harto
_ Yo tampoco lo conozco, pero si me causa problemas lo elimino. Hablando de asuntos, el viernes tenemos la reunión con Buitrón y no te vayas echar para atrás.
_ No, no voy a dar un paso en falso, pero tampoco te voy a dejar pasar una mas y no me interesan las amenazas tuyas ni de ella. Si vos hablás de lo que yo hice, salta toda la mugre de ustedes.
_ No seguimos entendiendo, pero a mi no me amenaces
_ José - lo llamo Gaby asomándose - ¿Te falta mucho? Estoy apurada. Antonio lleva una hora en el restaurante.
_ Ahí voy - le respondió. - Después hablamos.
_ Antes que cortes - le dijo sonriendo sarcásticamente-. ¿Le mandaste flores a mi cuñadito?
_ Sos un imbécil, adiós - se despidió furioso. Se dio vuelta yendo hacia el auto.
_ ¿Quién era? - preguntó Gaby una vez que él entró. - Te noto nervioso- José dejo él celular a un costado y temblaba de pies a cabeza.
_ Nadie
_ Nadie y estás temblando.
_ Solo son colegas del trabajo, nada mas - respondió de mala gana. - Debo estar temblando por otra cosa, yo también tengo un montón de presiones Gabriela - agregó levantando la voz - no sos solamente vos.
_ Bueno, pero nunca te pusiste así.
_ Prefiero no hablar, no tiene importancia.
José miro hacia adelante con un único pensamiento en su mente, un recuerdo que lo atormentaba desde hacia tiempo y que nadie podría saber nunca de que se trataba. Debía continuar como si nada hubiera pasado, él mismo estaba dispuesto a encargarse que ese secreto permaneciera en las sombras para siempre, cueste lo que cueste.
CONTINUARÁ
Dani... Me mata verlo a Octavio tan enamorado de Pedro y esa integridad que tiene para no traicionar la amistad. Un verdadero ejemplo. "Octavio se apartó, un segundo más e iba desfallecerse.
ResponderEliminar_Estoy bien de verdad, pero preferiría que te mantuvieras alejado al hablarme. Se que son tus modos de ser, pero no quiero que me confundas" Pero... "porque siempre hay un pero" como diría Madame B. ¿Que le pasa a Octavio con Juan? Mmmmm.... Esto se perfila lindo.
Por otro lado espero que Julián le pueda ganar a Mendoza en la votación para el nuevo procurador. Pero Gaby ya sospecha que Miller esconde un secreto. Esto se pone interesante... Solo una cosita. ¿Podríamos saber mas de Guillermo y de Julián?
Gracias Dani, un abrazo Guilledrista.
en la siguiente parte y si Gaby comienza a sospechar. respecto a lo de Octavio algo pasa, pero no puedo develar nada.
ResponderEliminarNecesito que guille sepa que pedro esta vivo, no aguanto mas!! ❤
ResponderEliminarAPURATE DANI ESTO NO DA PARA MAS QUIERO AMOR PASION LA VERDAD TODO YA mara rosas
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