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sábado, 30 de julio de 2016

"EN UN AÑO, NUEVE MESES Y VEINTISÉIS DÍAS" - Cap. 8 - Parte II - (By Daniela Maurice)

"EN UN AÑO, NUEVE MESES Y VEINTISÉIS DÍAS" - CAPÍTULO 8 - PARTE II







 Enredos...
                                  
Para hallarte esta noche las pupilas distantes,
he dominado cielos, altamares, y prados.
He deshecho el sollozo de los ecos perdidos...
tengo el hondo infinito jugando entre mis manos...
                                                                       Para hallarte esta noche

                                                                             Julia de Burgos


Pedro observó cada detalle del juicio efectuado a Camila, tan solo un año atrás. Cada palabra insinuante y estratégica que Malvares iba tejiendo.
Fue a media mañana que se presentó allí, en tribunales, ante una reunión de imprevisto, por fin Matías había logrado persuadir a sus colegas para que dieran por hecho la apelación contra la susodicha. Sin embargo, en aquella reunión convenida por el fiscal Cepeda, Julián Malvares se vería obligado a persuadirlos de revocar la sentencia, pues el fiscal no estaba dispuesto a dejarle ganar la batalla tan fácilmente.
Ver toda la escena del juicio no suponía para Pedro una tortura, la idea de por si le atraía un sabor dulce de venganza. Verla allí, sentada frente a un juez que no era su padre, insalvable ante el hecho por el que había sido juzgada como cualquier criminal y sin ningún beneficio que sus influencias podrían haberle dado, era suficiente castigo, pero no el necesario para hacer justicia.
Le parecía verse allí presente, aunque solo se tratara de una imagen frente a la pantalla televisiva y tomaba cada gesto de ella con una entereza admirable.
Esperaba el momento en que el juez emitiera alguna palabra o una señal que dejara su alma estacada por el suelo, pero una vez más Camila parecía tomar poder en sus manos: en su argumento falso, sus evasivas y  su aire de regocijo al mirarlo a Guillermo. Los argumentos que José había hecho para mitigar la tempestad del juicio y lograr que el juez escuchara a los testigos por encima de las estrategias de Malvares, no sirvió de nada.
_ ¿Está conforme ahora? - le  inquirió de mala gana Cepeda, frente a todos los presentes. Pedro no sabía cómo articular palabra, sentía que todo el muro que había impuesto sobre su alma, se iba resquebrajando. Tomó aire y un segundo después le dijo:
_ Discúlpenme todos, necesito retirarme un momento.
Al tomar camino hacia la puerta, Matías intentó seguir tras él, pero Octavio le hizo un gesto que él lo haría. Lo conocía muy bien, para saber que por más escudos que tratara buscar para resguardarse, el video del juicio lo había afectado.
_ Pedro - le dijo, al verlo sentado sobre la banqueta que estaba a unos pasos de la puerta. Respiraba con dificultad, mirando hacia un punto muerto.
_ Estoy bien - le respondió al volver su mirada hacia su amigo-. - no te preocupes por mi.
_ No podés dejar que las actitudes de Camila te afecten. No vale la pena, ya pasó.
_ ¿No viste como se comportó?- le respondió Pedro con los ojos enjugados por las lagrimas.  - Es una cínica- espetó con rabia. Entendía perfectamente que se estaba diciendo en el juicio.
_ Santiago es muy inescrupuloso para estas cosas, él la habrá convencido que se hiciera la desentendida y se comportara con gestos de una persona desequilibrada. El saber que no consiguió quedar libre como deseaba, debería conformarnos hasta que logremos la apelación -siguió
_ Ella es astuta por si sola - le dijo al mirarlo y bajo la vista al continuar. - En él momento que tomó el arma lo planeó todo. Fui un imbécil, porque le contesté, me hubiera quedado callado. No sé lo que hubiera pasado después,
si se hubiera matado, pero me maté la cabeza día tras día, cuando estaba allá bajo el cuidado de Sebastián. Tuvimos una discusión similar cuando la dejé, ella gritó y me suplicó que no la dejara.
_ Pensaste que no te iba hacer nada, que iba a ser como aquella vez. La subestimaste demasiado. Quizás tenés razón, es astuta y jugó todas las piezas y cuando no funcionó, tomó el arma. No podés volver atrás y modificar las cosas.
_ Ella lo sabía, ella sabía la respuesta. Y mi primo- siguió, indignado volviendo la vista hacia Cáceres. - Marcial argumentando a favor de ella, no entiendo donde estoy parado. Es como si ya no pudiera confiar más en nadie, pero en nadie, de verdadY no estoy siendo honesto, estoy buscando una condena por asesinato cuando estoy acá, hablando con vos, y quien sabe quién debe estar en mi tumba.
_Eso no importa, cuando abras el juego será otra cosa. Ahora volvé allá dentro y hacelos pelota. Salvo por Matías, el resto son todos corruptos. A ella le da lo mismo la apelación.

Pedro asimiló las palabras de Octavio. Tenía razón, no podía dejar amedrentarse por las tonterías de Camila y dejar  impune una nueva causa.
No negaba que Malvares era muy inteligente y supo cómo manejar las piezas
del caso, pero la resolución solo había sido un golpe de suerte para Moravia. Ahora solo debía volver a la sala y hacer lo que desde hacía semanas, había estado gestando meticulosamente.

_ Hasta que por fin se digna a entrar - emitió con sarcasmo él fiscal Cepeda.
El joven abogado se llamó al silencio, tomó asiento a la par de su amigo y luego dijo:
_ Me imagino que al escuchar todos los argumentos del juicio, especialmente de los testigos, ya tendrán su visión del caso.
_ No se puede tener ninguna visión - replicó uno de sus colegas -Está claro, después de este juicio se dictó sentencia con los argumentos precisos. Por una parte, el testimonio de Alberto Marini es subjetivo, resultó conveniente, era empleado del estudio de Guillermo Graziani.
_ Coincido - siguió otro de los presentes- Solo el testimonio de la ex esposa de Graziani tuvo sentido común, pero eso, solo mostró el estado que se concluyó que tenía la acusada. ¿No fue así Malvares? - inquirió, mirando hacia Santiago. -Haberla atacado con una tijera- continuó antes que Santiago pudiera pronunciar alguna palabra - es la misma acción que operó ese día del crimen. Es evidente que la mujer no está bien. Yo creo -sugirió él mismo - que sería conveniente que Camila Moravia fuera internada en un psiquiátrico.
_  ¡De ninguna manera! - le gritó Pedro clavándole la mirada.
_ A mí me parece que Camila tendría que ser notificada de esto.… - terció Santiago
_ Tío - Le  dijo Pedro e hizo un gesto en sus ojos para que cediera a favor de él. En realidad, Santiago no sabía qué camino tomar. Había pasado de ser elabogado de Camila a ser el tío de Julián Malvares, un joven abogado que buscaba revocar la sentencia que, precisamente, su tío había ganado. _ Entiendo perfectamente - siguió- los testimonios y los argumentos a los que se concluyó, pero estamos acá para encontrar la mejor forma de poder apelar este caso. Con las trabas que ustedes están poniendo por delante se hace imposible. Les recuerdo que acá la victima… es Pedro Beggio, no su esposa que fue la que empuñó el alma y disparó.
_ Lo dice alguien que vino a esta reunión como si fuera a un centro comercial, a hacer compras en vez de venir de traje.
_ Tenía otros compromisos y no sea ridículo, no se vaya por la tangente para buscar cualquier excusa Cepeda para defender a la acusada.
_ Julián tiene razón - cedió Octavio - Primero y principal, los argumentos de su tío y colega nuestro, aquí presente - lo señaló a Malvares -no tienen lógica. Se han utilizado palabras para ofender la condición sexual de Pedro Beggio para sostener la defensa;  el embarazo de su esposa, que luego ella dio por sentado nunca lo estuvo. En este caso, muchas mujeres tienen embarazos psicológicos o los pierden y no por ello toman una arma y comienzan a disparar.
_ Fue la mejor manera que utilicé para comenzar la misma- se defendió Malvares. -Yo quería demostrar que mi clienta no estaba bien de salud, estaba afectada por la situación. No creo que para ninguna mujer enterarse que su marido es homosexual, pueda ser algo que pueda tomarlo de forma natural.
_ Tío, considero que debería limitarse a escuchar la opinión de cada uno y aceptar lo que se decidirá después. Cuando se concluya, podrá pensar en su clienta. Quiero que  se tome en cuenta la conclusión de Alberto Marini, a simple vista puede parecer subjetivo lo que dijo, pero si es necesario puede corroborarse con psiquiatras el perfil de ese tipo de patologías.
_ Yo apoyo la iniciativa de Julián -secundó Matías.
_ Por eso vino hacerme un escándalo a mi oficina Olazabal.
_ No me dejó terminar Cepeda, Marini tenía razón, era un ex convicto. Estuvo con toda clase de delincuentes, conoce ese mundo más que nosotros.Cualquiera podría tomar los argumentos de Santiago como lógicos. Eso déjeselo para un principiante. Todos mis colegas acá presentes, saben perfectamente que no fue más que un guión armado. Lamentablemente los únicos testigos del hecho fueron la víctima y la acusaday Camila no se va condenar así sola. No lo hizo en ese momento y aun así está presa con una condena de seis años. Menos lo va hacer ahora si supiera que pueden extender su pena.
_ Yo lo creí conveniente- Aclaró Pedro. -Cuanto más ignorante esté del pedido de apelación va a ser mejor.
_ Está negando los derechos de Moravia a defenderse - le aseguró el fiscal
_ Una persona que mató, el único derecho que tiene es a recibir un buen trato, mientras cumple su condena - expresó Cáceres.
_ Yo solo espero que mi tío acá presente, se abstenga a hacer su trabajo y no se involucre tanto con su defendida.   
_ A mí me pidieron que la defendiera en el estudio de Graziani, yo solo cumplí con mi responsabilidad.
_ Cuando se llegue a una conciliación se tomará una decisión Malvares - terminó de decir Cepeda. - Creo que fue suficiente- agrego el fiscal para dar por terminada la reunión.
Cuando Pedro salió de allí, alcanzó a ver la figura de Santiago que se retiraba
y sin que Octavio se diera cuenta, mientras hablaba con Matías, lo siguió.
Intentó acelerar sus pasos. Llegó a la entrada y se adelantó a su colega antes que tomara camino hacia la puerta de salida.
_ Santiago, esperá.
Malvares no opuso resistencia, se imaginaba que Pedro no se quedaría al margen y olvidaría su defensa hacia Camila.
_ Si vas  venir con un sermón, por lo que pasó hace un momento quiero aclarártelo.
_ Si lo voy hacer - lo interrumpió, levantando el tono de su voz -¿Qué mierda estás haciendo? - le espetó acercándose más. -Te pedí que me apoyaras con la causa y te estás poniendo en defensa de Camila.
_ Solo dije lo que pasó. A mí me pidieron que tomara el caso y se pueden levantar sospechas si actúo en contra de Camila. Si se sabe que vos estás vivo y te ayudé a sostener una identidad falsa, no solo puedo ir preso sino perder mi licencia como abogado
_ Nadie va salir perjudicado, porque todos los que están acá tienen un muerto escondido en el armario, ellos no están más limpios que yo. A mí nadie me va detener para revocar esa sentencia y te recuerdo que me debés un gran favor - le advirtió, apuntándolo con el dedo. - Las blasfemias que argumentaste en el juicio contra mí las vas tener que pagar con creces. Así que es mejor que te mantengas al margen y me ayudesCuando Camila esté al tanto de la apelación, vas a fingir que tiene todo tu apoyo y  que sos la única persona en que ella puede confiar.
_ Yo solo tomé la causa, fueron tus compañeros de trabajo o lo que sean de vos que me lo pidieron. Yo a esta altura no se quien es quien ahí. Si son pareja, si son amigos. En todo caso tendrías que hablarlo … con ellos.
_  Yo eso lo tengo bien claro, pero me terminaron hundiendo y eso resultó muy provechoso para vos. Terminaste ganando el juicio y un lugar en el estudio.
_ No estarás pensando… querer, digo… vengarte de ellos. Noto un tono como si estuvieras enojado con ellos -agregó parpadeando los ojos. -Yo no te voy ayudar, trabajo ahí.
_  Ganas no me faltaron, buscarle un abogado fue como ayudarla, pero no. Si estoy oculto, si perdí mi vida, no fue por ellos. Pero si, quizás esté jugando con ellos. Aunque la única que sabe que soy yo y que Julián no existe,  es Gaby
_ En realidad fue Marcos que me contrató. Al parecer ninguno quiso buscarle abogado tampoco.
_ Marcos siempre fue así, es frio para todas estas cosas, lo que él haga me da igual.
_ Pedro- lo llamó Cáceres- Creo que es mejor que nos vayamos -siguió acercándose a él.

Dejó que Santiago siguiera su camino, pero nada quitaba de su mente la resolución que habían hecho en el estudio. Sentía que su recuerdo había sido echado por la borda, que había sido más importante continuar como si él jamás hubiera existido. ¿Por qué Camila había recibido esa compasión y él debía ser enterrado?
Recibió la llamada de Guillermo. Miró hacia su mejor amigo y buscaba en sus ojos la respuesta que necesitaba. Octavio no comprendía, pero parecía deducir por la tristeza que cubría sus ojos que algo no estaba bien
_ Me dijiste que no me iba a llevar a nada continuar, como si fuera Edmond Dantes. Que solo iba a herirme mi locura de vengarme.
_ Deberías contestar la llamada.
_ Es Guillermo. No sé qué hacer, no si estoy haciendo bien las cosas.
_ Deberías contestarle y hacer lo que sientas. Creo que el resto deberías dejarlo en mis manos. Si alguien tiene un motivo para ser feliz ese sos vos y yo necesito tener la mente en otro lado,  que no sea en vos.
_ Octavio ,yo…
_ Pedro, está bien. A primera hora de mañana voy a llevarle los papeles a Camila como acordamos.
Octavio sintió que no había más nada que decirse, podía sentirse inseguro pero tenía mucha más cordura que Camila. Asimilar que no habría ninguna oportunidad para ganar su amor lo destrozaba. Pese a ello, debía enfrentar esa realidad.

Guillermo y el prometido de Gaby, habían elegido él mismo restaurante. Mientras Anto esperaba a Gabriela, él había elegido Le Meurice para cenar
con Julián. Debía ser perfecto y nada debía interponerse en ese encuentro para lo que tanto había esperado poder decirle.
Paz que lo iba conociendo muy bien reservó una mesa en el salón que se encontraba en la planta alta del restaurante. “Solo para parejas “ le aclaró ella, a lo que él le  hizo un gesto de incomodidad. Aun así, ella percibía que era una ocasión especial a diferencia de la última vez que los había atendido.
_ ¿No tenías un lugar más discreto que darme? -  ironizó.
_¿Discreto? No hay lugar más discreto que este - le dijo, mientras acomodaba unas copas en la mesa siguiente. - Es más, hay otra sala continua - señaló hacia una puerta- pero esa la reservamos para aniversarios, pedidas de casamientos y cosas así - le fue diciendo, haciendo ademan de sus palabras.
_ ¿Vos te imaginás una mesa para pedir la mano de alguien? y yo pensé que ya había visto todo.
_ Mi jefe es así, perfeccionista para todo y muy detallista. Yo estoy de acuerdo con vos, pero son estrategias de marketing.
_ Estrategias de marketing.

Paz continuó en su trabajo de acomodar y adornar las mesas que faltaban al mismo tiempo que él se sentó a esperarlo. Veinte minutos que había llegado
y ya comenzaba impacientarse, le parecía una eternidad.
Pensó que debía llamarlo o que tal vez había sido una mala idea ir solo hasta
allí cuando lo vio llegar. Estaba tan perdido, embriagado en su presencia que
ni siquiera se pregunto cómo había logrado encontrarlo.
No pudo evitar pensar en los últimos días y que ya no cabía lugar para las dudas y el arrepentimiento sabiendo que había hecho una promesa sin sentido meses antes.
Una realidad en él comenzaba a tomar forma pero aun así no sabía lo que significaba poner palabras a ello: Que había llegado el momento de aceptar su ausencia y aprender a vivir sin él. Sabía que un día debía hacerlo y ello no implicaba rehacer su vida con otra persona. Sin embargo, ahora era distinto.
Podía asimilar sus silencios y amar de nuevo sin ninguna presión alrededora los tiempos y las maneras que él realmente deseaba dar. Alguien que comprendía lo que era perder un gran amor y haber muerto con él toda esperanza.
Tal vez era la señal que Pedro había dejado para él en este mundo y que había grabado en su mirada. En él, en el hombre que ahora amaba
_ ¿No me vas a decir nada? - preguntó Guillermo. Acababa de ser directo con el sobrino de Malvares como nunca lo había sido, o si. Una vez lo había sido con Pedro, pero esta honestidad trataba una situación mucho más íntima que la seriedad ante el deseo que en ese momento esperaba: Despertar y encontrar a su amor a su lado.
_ A mí me importa saber si lo que hablaste es en serio. Vos aun estás - hizo un gesto con sus mano,- en esa relación...
_ Con José. No tenemos que traerlo a la conversación.
_  A mi me importa saber si es algo serio o solo pasajero
No podía decirle que estaba comprometido con Miller. Compromiso que había decidido romper pero temía, que si hablaba con la verdad, Julián termina decepcionándose de él. Nunca le había importado tanto alguien después de Pedro como ese joven. Sabía que no se estaba equivocando al dejarse llevar por sus sentimientos.
Un segundo después, Guille permaneció en silencio pero tenía claro en su mente lo que iba a decirle. Vaciló un poco en hablar y luego le dijo
_ Fue alguien que me acompañó cuando más lo necesité, solo eso. No te hubiera hablado de esto sino me sintiera listo para comenzar una relación…
_ No tenés por qué ser explícito si eso te incomoda
_  Es que los dos vivimos una situación particular. No todos los días uno pierde al ser que ama, alguien con quien esperabas vivir muchas cosas. Yo lo que quiero que entiendas - le enfatizó-, que lo pienses, como si hubiese sido un encuentro  pasajero, como si deseara ahogar mi soledad.

Pedro se detuvo en sus palabras ante la sensación de sus besos que se fundían en sus dedos; a los silencios y consigo a los recuerdos. No sabía que responder en ese momento, su corazón estaba dividido por un lado en esa fuerza que lo quemaba cada vez que lo tenía cerca o cuando simplemente recorría sus pensamientos. Y por otro, hacia esa oscuridad, a ese propio abismo que se batía dentro y que le hacía arrastrar un odio incontrolable por él y por todos. Precisamente encontraba a Gaby más distante los últimos días y trabajar a su lado la causa de Diego Sambrano se tornaba incómodo. No era la razón de tener que disimular frente a Guillermo quien él realmente era, era algo más que no podía explicarlo pero que aun no tenían forma.
Miller buscaba un espacio donde aparcar el auto mientras Gaby entraba al restaurante, ansiosa  por  encontrar  a Antonio. Lo que quedaba del casamiento debía ocupar su mente. Solo así podría disipar las dudas y las palabras que Beto le había dicho meses atrás.
_ No lo entiendo ¿donde se metió? - se dijo para sí misma, mirando hacia todos lados.
_ Debe haber ido a buscar las cartas para el banquete - le respondió José al entrar
_  ¡Ay! - expresó ella sobresaltada al llevar la mano a su pecho- José, me asustaste!
_ No estás para nada bien hoy - le dijo él sonriendo.
_ Es que con toda la boda y lo del caso es mucho. No lo entiendo - siguió. Me llama para que venga al restaurante, dejo el caso en que estoy trabajando para que veamos la comida para el casamiento y el señor desaparece.
_ Hagamos algo, busco una mesa para que cenemos y lo esperamos. No creo que se haya ido. Sería absurdo ¿y no decís que él siempre se ocupa?
_ Por eso, desde hace días que actúa raro, no se qué le pasa.
_ Vos quédate acá y yo busco donde sentarnos,  ¿Te parece? - sugirió con una sonrisa.
_ Si es mejor - accedió con una expresión de drama, - no comí nada en todo el día.

Gabriela no se imaginaba que Antonio llevaba una hora allí, escabullido como si fuera un polizón en la sala contigua, en donde Paz se encontraba como siempre: controlando meticulosamente que todas las mesas estuvieran bien ordenadas. No sabía si lo que estaba haciendo tenía alguna lógica. Tal vez estaba cayendo en el delirio y se comportaba como un niño que escapaba de una posible reprimenda de sus padres, pero no podía evitarla ni quitar su imagen de sus pensamientos. Por eso, cada vez que salía del trabajo se iba hasta allí con cualquier excusa, invitaba a su jefe a una cena de negocios para hablarle de una nueva idea, para el catálogo de perfume para mujeres, pero sabía en su interior que era solo para encontrarla, aunque fuera un momento. Como antes lo había intentado hacer y no se atrevía.
Se imaginaba casado con Gaby y se volvió una tortura. Los amigos que estarían allí ese día, le parecían en su mente el público frente a una plaza a espera de la declaración del juez, que se volvería su horca, su propia condena ante un futuro que ya no deseaba al lado de Gabriela. Buscaba respuestas para sus dudas y todo se conducía a ella, a Paz sin razón alguna.
La joven Maître entró en el salón en el que él se encontraba y la observó sin perder cada detalle de lo que ella hacía. Iba y venía de una mesa a otra y todo en ella le parecía perfecto.
Se miraba frente un espejo y sentía que no lo merecía. El siempre mal hablado, metiéndose en problemas y todo eso, las estafas a medias que había hecho para ganar dinero, ¿cómo podía llegar a pensar que una joven como ella correspondería sus sentimientos? Era lo más alto que él podía alcanzar. Pero sus deseos eran más fuertes. Solo le tomó unos segundos cuando guiado por lo que estaba sintiendo se acercó a ella sin temer las consecuencias:
Paz levantó vista al sentir unos pasos que se avecinaban sobre ella -¿Usted? - preguntó desconcertada al darse vuelta, frunciendo el ceño -¿Qué hace acá? - siguió.
_ Estaba perdido - le respondió él balbuceando. - Más bien, venía a buscar el banquete... digo, necesitaba una mesa para cenar.
_ Venís seguido. Demasiado, diría…
Su respuesta lo golpeó en su interior, sentía que estaba en medio de una pelea a punto de desplomarse frente a la última estocada. Pero no podía dejar que lo encontrara vulnerable (ella bien sabía dar batalla cuando presentía que algo se ocultaba a su alrededor). Se camufló en su fuerza y le dijo:
_ ¿ Me tuteás ahora?
_ No te voy a seguirte el juego querido. Si querés cenar -siguió acomodando la bandeja en la mesa -, ya te digo que esta es la sala para las parejas - señaló-solo para ocasiones especiales - agregó con altivez, levantando el ceño.
Era evidente que no sería fácil conquistarla, ¿pero, en qué estaba pensando?
Si faltaban unos días para casarse y esperaba que Paz, una joven que apenas conocía pusiera sus ojos en él.
No podía concebir lo que le estaba pasando, si la amaba en verdad o solo era un deseo efímero, de esos que le había hablado Marcos que un hombre podía sentir ante la idea de pasar toda una vida con una misma mujer, que luego se disiparía. O como si el matrimonio se volvía un infierno era bueno que pensara en ir construyendo una doble vida. Pero el socio de Gaby, ¿qué consejo sensato podía darle sobre el amor? Había dejado a Isabel por Sonia y vuelto después con ella, para seguir en sus amoríos clandestinos. No tenía más que recurrir a lo que su corazón le dictaminara.
_ ¿ y si te invitara a cenar acá, sería especial?
_ ¿ A donde querés llegar?
_ A nada, solo cenar con vos.
_ No me conocés y estos no son los lugares en los que me gustaría que una persona me invitara a cenar. Trabajo acá, pero no me gustan los lujos. Hay otra forma de mostrar los sentimientos.
_ ¿ Entonces es un sí o un no?
_ Ahora estoy ocupada. Si querés quédate, en este momento no puedo contestarte.
Siguió tras de ella hasta las escaleras cuando vio a Gaby que estaba allí, en la entrada principal, esperando a Miller y entró en pánico. Temblaba de pies a cabeza, temiendo que ella pudiera reconocerlo y comenzará a sospechar. ¿Pero qué motivo había para que su novia pudiera llegar a tal sospecha de que la estuviera engañando? Si lo veía allí arriba, pensaría que había estado buscando alguna mesa para cenar juntos. Gaby nunca había entrado en dudas respecto a él, salvo por ese episodio en que lo increpó respecto a sus sentimientos hacia Paola. Sin embargo, era otra emoción, otros pensamientos que loturbaban dentro, como si le molestara su presencia allí.
No podía dejar que ella lo viera, no en ese momento y buscó la forma de salir de allí sin que la abogada notara para nada su presencia.
Un matrimonio de avanzada edad y  que acaba de cenar, pidió la cuenta. Martín, un colega de Paz se acercó hasta allí y le tomó el pago por la cena. Esperó a que la pareja se levantara.
Al verlo pasar por delante de ella bajó rápidamente y se escabulló entre las mesas. Tomó camino hacia un pasillo. No sabía hacia donde lo conduciría, solo siguió hasta perderse lo más que pudiera, lejos de Gabriela.
Al divisar una puerta, no lo meditó ni un segundo, entró allí sin medir las consecuencias que podía ocasionar. Tomó aire y dejó que la respiración se llevara consigo todos sus miedos. Estaba en la cocina justo en la entrada principal, pero para suerte de él no había nadie allí. Los empleados, por lo que oía, se encontraban en una sala continua yendo y viniendo de una mesada a otra.

José hizo un gesto a Gaby al volver a la entrada y se acercó hasta la mesa donde Paz lo había conducido.
_ ¿Vienen por una cena de trabajo? -inquirir la Maître
_ No - respondieron ambos, sonriendo.
_ En realidad a veces trabajamos juntos - siguió Gaby.
_ Bueno, porque sino tenemos un lugar apartado para las cenas de trabajo.
_  ¡Pero son toda una innovación!
_ Ideas de mi jefe, no mía -le contestó Paz y les entregó la carta.
_ Parece más seria hoy -le dijo Gaby una vez que la joven se había ido.
_ ¿La conocés?
_ Poco, vine con Guille el otro día.
Su respuesta había sido breve y tenía una razón de peso para haberlo hecho.
Su cuerpo temblaba y la situación de verse sentada frente a Miller como si nada hubiera pasado le resultaba incómoda. Aun su mente no concebía la forma en que él le había contestado. Parecía otra persona, muy diferente al de tan solo unos meses. Hizo un silencio entre los dos y llevó la vista hacia la carta, José hizo lo mismo, pero su actitud reacia lo desconcertó. Esperó a que ella se decidiera por su almuerzo, llamó a uno de los mozos y cuando el joven se hubo retirado, le dijo:
_ ¿Estás enojada conmigo?
Gaby no dudó un segundo en responder, pero no podía negar el temor que la frenaba para decirle lo que hacía un tiempo, por más que tratara de engañarse,empezaba a notar en él.
_ Me sorprendió como me hablaste en el auto.
_ No, discúlpame - le respondió. Se sintió culpable pero la amenaza que Miguel pesaba sobre él lo desbordaba. - yo no quise hablarte así - siguió,- es que no estoy bien desde hace días y me la agarré con vos que no tenés nada qué ver.
_ Si lo entiendo, pero hace unos meses también te comportaste extraño. Me dijiste que ibas ayudarme con lo de Mónica y me viniste con esto de que el juez rechazó el petitorio de prisión domiciliaria cuando siempre ibas hasta al cansancio para ayudarnos. Te llamé el otro día a San Luis, para ver si me podías ayudar con el caso de Diego y te pusiste nervioso.
_ Son muchas cosas, tengo la presión de un montón de cosas encima y muchos que dejé en San Luis y me sentía comprometido. No puedo estar en todo Gabriela. Y creo que tengo algo más que me preocupa y lo acabaste de decir al principio.
_ No entiendo.
_ Qué es increíble, Guillermo te acompaña para tus preparativos, pero desde que llevo meses hablando del tema no se detiene un segundo y lo evade por completo, como te dije en el auto. ¿No te parece que esa es razón suficiente para sentirme así? - agregó, tratando de excusarse
_ Bueno, pero vos estuviste en San Luis durante un mes y vos sabés cómo es él. No te va rogar para que lo llames ni lo va hacer, ni te va ir buscar, menos sobre temas así. Y yo le pedí, le tuve que rogar que me acompañara. Antonio no podía y ya te dije, tiene la cabeza en cualquier parte.
_ Pero son precisamente esas actitudes que me molestan. No espero que me busque a ningún lado, pero sí que me llame. No entiendo, se contradice. Me pide que me case con él, pero se escapa todo el tiempo del tema
_ Bueno, yo también soy así a veces. Antonio siempre me lo hace saber y me lo recrimina, por eso ahora estoy tratando de enfocarme en nuestra boda
_ Lo tuyo es distinto, vos estás segura de lo que vas hacer. Yo vivo luchado con un recuerdo.
Gaby ocultó su mirada, sabía que Pedro ya no era más que un recuerdo y cada vez que José mencionaba la cuestión de su muerte, ella se sentía entre la espada y la pared, sin saber cómo enfrentar un secreto que cada día se enredaba más. Su cariño por Pedro era incondicional, pero también había logrado afianzar una amistad sincera con José y por nada deseaba que él sufriera.
_ ¿ No me vas a decir nada? - le inquirió Miller.
_ No creo que yo sea la persona indicada para contestarte.
_ Pensé que me apoyabas.
_ No, por supuesto pero no es fácil. Digo, es un tema delicado y deberías hablarlo con Guille. Yo siempre te aconsejé respecto a eso. Si él te quiere de verdad, no hay ningún problema que pueda impedir que sigan adelante con sus planes.
_  Con un recuerdo en el medio - le respondió, sarcásticamente. -Tenés razón - continuó- no puedo parecerme más a la protagonista de ese libro.
_ Yo te traje a colación esa novela, porque me parecía que te estabas haciendo demasiada mala sangre. Tenés que estar en su lugar y pasar por una situación así, tan de golpe. Además, Rebecca no tiene nada que ver. A mí me atrapó el libro por su contexto policial. En realidad, el marido mató a su primera esposa. La protagonista se siente insegura con ella, pensando que el marido la sigue amando, pero no es así y lo que siempre me pareció, respecto a él, que lo que  tenía era culpa, remordimiento por haberle quitado la vida. Por eso el detalle de el cuadro de su primera esposa en la sala.
_ ¿Ahora, te parece correcto que una persona siga pensando en alguien que está muerto? ¿Qué haga cosas para traerlo al presente todo el tiempo?
_ No, vos sabés que yo no soy así y ese hombre es solo un personaje y no podés compararlo con Guille.
_ Prefiero que evitemos hablar de la muerte de Pedro - respondió un poco incómodo, especialmente de las circunstancias
_ ¿Por qué? Nadie tiene la culpa de lo que pasó, solo Camila y Miguel también, porque al fin y al cabo, Pedro iba a irse por estar acusado de un crimen que ese tipo cometió y lo llevó a ese momento, lamentablemente.
_ No es nada - respondió, sumamente nervioso. -Es que… pienso que la forma en que murió es lo que hace que siga pensando en él. Es más, no sigamos hablando de Guillermo.
_ No me cambies de tema
_ No te cambio de tema. Lo que me llama la atención es que vos, no estés tan preocupada por que Antonio no volvió.
_ No me evadas vos, lo que estábamos hablando, ese es tu problema también. Mirá - le respondió irguiéndose en la silla - si vos removés en el todo el dolor que le produjo lo que vivió con Pedro, entonces si vas a lograr que él se aparte. Te lo digo por experiencia propia.  Viví un montón de cosas con Alberto y uno quisiera volver atrás y que esos momentos siguieran, pero la única realidad, es que solo podemos vivir el presente. Lo que sabemos que tenemos ahora y nos va a hacer feliz.
Hizo una pausa y su mirada parecía irse hacia un camino contrario a sus propias razones mientras le hablaba. - A pesar de que a cada hora,  sientas que ese amor sigue dentro tuyo, ahí, intacto. Yo creo de verdad - continuó al volver a mirarlo,  que lo único real y estable que él tiene ahora, sos vos. Vamos hacer esto, yo lo llamo y le digo que venga.
_ No, intenté llamarlo estos dos días y su celular me responde apagado.
_ Con más razón, se sientan y hablan tranquilos. Él viene y yo me voy. No creo que Antonio aparezca, ya debe estar en la casa.

_ Es mi socia - le dijo Guillermo en un gesto de decepción al recibir la llamada de Gaby
Dejó  el celular sobre la mesa, estaba decidido a no responderle.
Imaginaba que sería un nuevo problema en el estudio y esa situación ya había agotado su paciencia. Solo quería permanecer a su lado, junto al hombre que ahora amaba y su respuesta era lo que solo necesitaba en ese momento. Aun así la insistencia de Gaby se hacía notar y Pedro, que ante la sensación de huir de allí y escapar de sus sentimientos, veía en aquella llamada la única salida para que él disipara de su mente su respuesta.
_ Está bien si contestás - cedió fluidamente al hablar. Temblaba de cuerpo entero de solo pensar en una negativa de Guillermo.
Lo pensó unos segundos y se decidió a contestar, buscando que excusa interponer en la causa por la que Gaby lo llamaría para salir de aquel molesto tramo.
Tardó un segundo en responderle
_ Gaby, si decime. - respondió en un dejo de molestia
_ Por fin Guille! ¿Dónde estás?
_  Decime para que llamabas, estoy apurado.
_ Estoy con José acá en el restaurante Le Meurice
Las palabras de Gaby lo detuvieron en seco y de repente sintió que su respiración se aceleraba. José en el mismo lugar que él estaba con Julián era demasiado. Sabía que había regresado desde hacía días, pero hasta entonces, Miller no cabía en sus prioridades. Aún era pronto para hablar con él, tenía otros planes y debía organizarlos antes que pudiera armarse del valor que necesitaba para hablar con la verdad.
Pedro lo miró asombrado y no entendía su incomodidad. No percibió que todo el mundo a su alrededor daba vueltas en su mente, cuando sintió que la tibiezade su mano se abrazaba a la suya y se llevaba consigo el miedo. Era la misma emoción, provocaba el mismo efecto, como si Pedro estuviera allí a su lado.
Solo él era capaz de fortalecerlo cuando sentía que todos los problemas caían sobre su alma y todo su mundo se desmoronaba. Él estaba ahí, sin decir nada.
Con solo mirarlo y sentir su presencia le bastaba para sentirse resguardado.
_ ¿Estás bien? ¿Pasó algo? - le inquirió Pedro.
_ Sí, estoy bien no es nada. Gaby - continuó - ¿en qué parte estás?
_  ¿Cómo dónde estoy? Estamos acá en la entrada.
Tardó un segundo en responderle y luego para evitar el contratiempo que se avecinaba sobre él, le dio la respuesta que ella esperaba oír: Que estaría allí dentro de media hora. Obviamente no lo haría y debía encontrar la forma de salir de allí como si nada hubiera pasado.
_Bueno, por fin! -respondió Gaby aliviada por su determinación. Gaby cortó la llamada, aunque el tono de Guillermo al hablarle, le extraño.
_ ¿Ves? no había que hacer tanto drama - dijo, mirando hacia Miller al colocar el celular junto a los cubiertos.
_ Sí, aunque por lo que escuché no le gustó mucho saber que estaba yo acá. Creo que hubiera preferido que estuvieras sola.
_ No digas eso, en todo caso se habrá puesto celoso.
_ ¿Guillermo celoso? -le inquirió asombrado - ¿Y por mi? - siguió, señalando-Le hubiera gustado saber que seguía en San Luis- remarcó con resignación
_ No, basta, se acabó! -hizo ademán ella con las manos.. - Ahora él viene y hablan, y después se reconcilian - agregó con una sonrisa.
_ Ojalá sea así- suspiro él.

Pedro seguía desconcertado al verlo temblar. Era evidente que la llamada lo había dejado alterado. Abrazó su mano una vez más a la suya y le dijo :
_ ¿Estás bien, mi amor? ¿Pasó algo grave? – siguió con un aire de gravedad.
Guille lo miró con ternura y solo se excusó en un “ ya vuelvo” sin dejar que él se preocupara.
Dio vueltas sin saber a dónde ir, bajar no podía, si lo hacía cabria el infortunio de encontrarse con Miller, pero tampoco podía mantenerse una eternidad en el pasillo contiguo a la escalera. Al ver que Paz llegaba con dos bandejas en su manos, haciendo por demás malabares, sintió que le volvía el alma al cuerpo.
Bajó y sin pensarlo buscó en ella a la única persona que podría ayudarlo.
Paz no entendía y nunca había estado en semejante situación. Atrapada en una decisión equivocada y un amor, sin embargo, sentía que podía ayudar a sacarlo de tamaño embrollo.
_ No te preocupes, tu socia está en una sala continua, no creo que puedas correr el riesgo que te vea.
_ Yo necesito ocultarme por un momento, no quiero que Julián sospeche y piense que estoy jugando con él.
_ Mirá, lo que podés hacer es esto. - Señaló hacia al pasillo que conducía hacia la cocina y sin meditarlo dos veces, Guillermo tomó camino hacia allí.
Antonio estaba de espalda, sin embargo, él no lo reconoció. Se acercó a su lado y ambos se miraron. Guille estaba sorprendido de verlo allí, aunque enseguida supuso que había estado allí por la cena del casamiento.
_ Parece que no soy el único que se está escondiendo - respondió Anto con sarcasmo.
_ Pensé que venías por… bueno, por él banquete de tu boda con Gaby.
_ No - respondió en un dejo que temblaba su voz. No conocía mucho a Guillermo pero sabía de la inmensidad de su cariño que sentía hacia Gaby. Por esa razón, no podía confesar la causa de porque estaba allí. Pese a ello, Guille no tenía un pelo de tonto, además Manero acababa de condenarse solo.
_ ¿Para qué viniste acá? - le inquirió Guille, frunciendo el ceño sin ningún aire de titubeo.
Antonio sabía que no podía interponer alguna excusa y le dijo:
_ Está bien, estoy acá porque quiero evitar que Gabriela me vea. Sé que está con él fiscal y no puedo verla ahora. Le dije que nos encontráramos acá para ver los platos, para nuestro casamiento, pero en verdad, estoy acá por otro motivo.
_ Mirá - le advirtió señalando- no sé que estés ocultando, pero si algo no te voy a permitir que es la lastimes. Quiero a Gabriela como si fuera una hija y si tengo que protegerla, lo voy hacer.
_ Yo no quiero lastimarla, te lo juro, pero se me fue de las manos todo.
_ Te enamoraste de otra chica.
_ Creo, no estoy seguro.
_¿Cómo creo? Nadie se enamora a medias de otra persona. O estás enamorado o no lo estás.
_ Yo te pido - Le suplicó, uniendo sus manos como si rezara- no le digas nada.
_ ¿Tengo cara de periodista de espectáculos yo ?
_ Yo solo te pido que me entiendas. Yo no te conozco mucho, lo único que se de tu vida es lo que te pasó con Pedro. Una vez estuviste en mi lugar, si sabés lo que es amar alguien y sentir que no podés estar con esa persona...
_ No voy a decir nada - lo interrumpió-. - No está en mi ser así, pero esto te lo voy a decir una sola vez: si no estás seguro de casarte, por más mínima que sea esa duda, cancelá todo. Porque no solamente te vas a hacer daño a vos, sino vas a obligar a Gabriela a que viva atada a un infierno de por vida.

No esperó a  que Paz pudiera llegar a avisarle, se decidió por sí mismo a salir de allí y se volvió ante el peligro que suponía encontrarse con Miller.
Había dado por sentado que Julián se habría cansado esperándolo pero fue lo contrario. Él se había adelantado en cenar y no era para menos. La dieta que el doctor Barros le había impuesto por su salud lo estaba extenuando.
_ ¿Todo bien? -preguntó cuándo Guillermo tomó asiento.
_ Todo bien. Tenía que tratar un asunto con mi socia y preferí hacerlo en privado.
Pedro dejó el plato de pastas que había estado comiendo. La respuesta que acababa de darle le despertó curiosidad, más bien una preocupación que loalertó por un momento. No quería pensar que la causa de Diego hubiera llegado a oídos de Miguel y este estuviera en un intento de entorpecer la causa nuevamente.
_ ¿Es sobre Diego Sambrano? - le inquirió casi temblando en su voz.

_ No , no era por  la causa de ese chico. Además vamos bien con ese caso y la mayor parte es gracias a vos.
Le tomó la mano y la llevó de nuevo a sus labios. Sabía que sus palabras no eran por agradecimiento, sentía que era amor, que lo seguía amando y que sus sentimientos no habían cambiado. Pedro tomó su mano por igual y la fundió en sus labios
Guillermo miró hacia él celular y una llamada perdida de Gaby lo atrajo de nuevo a la realidad. No podía llamarla y volver a lo mismo de esconderse como si fuera un fugitivo. Si para Antonio estaba bien, para él no. Le dejó solo un mensaje que no iría. Aunque salir de allí de nuevo se volviera un dilema, pero contaba con la complicidad de Paz, ella le aseguró que tendría el terreno libre antes que Gaby saliera con Miller

Al llegar al departamento en que Pedro vivía, se mantuvo en silencio. La situación de estar a solas los dos lo incomodaba. Le había mentido sobre la llamada y por más vueltas que daba al asunto, sabía que llegaría el momento en  que tendría que decirle la verdad.
_ ¿ Querés tomar algo?
Guille le hizo un gesto de negación. Se le hacía imposible poder pronunciar palabra y a la vez hilaba en su mente la forma en que le diría porque Gaby lo había llamado.
_ De verdad me gustaría que te quedaras - insistió
_ No creo que lo merezca.- Pedro lo miró desconcertado y luego él siguió. -Te mentí y no suelo hacerlo. Siempre creí correcto ser reservado con mi vida privada, pero esto es otra cosa.
_ No era Gaby, digo, tu socia.
_ Si lo era, pero estaba con José y ella esperaba...
_ No. -Lo interrumpió. -Está bien. No tenés que decirme nada. Yo entiendo, por más que me dijiste que Pedro fue importante para vos, él es tu presente. Te sentís comprometido con él, por lo que hizo.

Pedro hizo una pausa y se fue hacia la habitación. No podía hacer más reclamo, porque estaba claro que Miller era alguien más que una simple relación pasajera, pero su Julián estaba en la misma situación, ocupando un lugar en su corazón que antes había sido, precisamente, de él. Se sentía vacío, derrotado, luchando por una historia que parecía decir que el amor había escrito su final.
Pensaba si aun estaría en la sala y el solo imaginar que hubiera ido en busca de ese hombre, le bastaba para que hirviera de ira.
Se detuvo  detrás de él y Pedro sintió que sus dedos viajaban por su espalda. Se dejó llevar, como si una chispa electrizan te le hubiera recorrido el cuerpo.
Guillermo lo atrajo hacia él y lo besó. Su boca comenzaba a beber un sabor especial que antes había probado, reconocía esos besos y eso lo inquietaba.
Ahora no tenía dudas. ¿Cómo podía ser? Solo su corazón lo sabía y no daría hora de descanso para saber que de verdad, él había vuelto.

CONTINUARÁ




5 comentarios:

  1. ¡Dani! ¿¡Y ahora como se puede conciliar el sueño ante semejante final!? "Pedro hizo una pausa y se fue hacia la habitación. No podía hacer más reclamo, porque estaba claro que Miller era alguien más que una simple relación pasajera, pero su Julián estaba en la misma situación, ocupando un lugar en su corazón que antes había sido, precisamente, de él. Se sentía vacío, derrotado, luchando por una historia que parecía decir que el amor había escrito su final.
    Pensaba si aun estaría en la sala y el solo imaginar que hubiera ido en busca de ese hombre, le bastaba para que hirviera de ira.
    Se detuvo detrás de él y Pedro sintió que sus dedos viajaban por su espalda. Se dejó llevar, como si una chispa electrizan te le hubiera recorrido el cuerpo.
    Guillermo lo atrajo hacia él y lo besó. Su boca comenzaba a beber un sabor especial que antes había probado, reconocía esos besos y eso lo inquietaba.
    Ahora no tenía dudas. ¿Cómo podía ser? Solo su corazón lo sabía y no daría hora de descanso para saber que de verdad, él había vuelto"
    ¡¡¡Siiiii!!! Era hora que te dieras cuanta Guillermo! ¡Ay Dani, quiero leer la continuación lo antes posible! ¡Gracias mi reina!

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  2. primero muy bueno ....... segundo apúrate a escribir QUIERO CARNE HUESOS PIEL AMOR PASIÓN MENOS CHARLAS DE LOS DEMÁS Y MAS CALOR DE CUERPOS
    EN UNA PALABRA SOLA " JUNTOSSSSSSSSSSS" mara rosas

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    1. me cuesta un infarto esa escenas y vos queres...
      ya va a pasar. no te hagas la viva que lo seguís desde mi blog .estamas adelantado.

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  3. Que se descubra la verdad, no puedo maaaaasssss!! Coincido con Mara, basta de tanta charla de los personajes secundarios!
    Igual pienso q cuando pedro se entere q guille se esta x casar con jose se pudre todo!
    Quiero q le diga q es pedro! Por favor no tardes mucho!
    Besos de un anonimo!

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  4. Yo nose pero esto me encanto sinceramente nose que decir, amo a guille y a pedro porfa si podes continuarla pronto te lo voy a agradecer, acá hay gente esperando para poder volver a leerte, te mando muchos besos espero la continuación

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