
-Agustín, soltame. ¿Cuánto tiempo pensás que va a pasar hasta que alguien nos encuentre?- Él la observaba con tanto amor, que hasta a ella le temblaban los ojos.
-No me vas a perdonar nunca... no?- Ella cambió la dirección de su mirada y clavó sus ojos en la oscura pared- Yo era un chico... un nene que lo único que deseaba era ser aceptado...
-No quieras parecer una víctima Agustín... las únicas víctimas fuimos Daniela y yo... ella especialmente, y atrás nuestro, Diego. Vos sabés que sos su padre?-se le entrecortó la voz- ¿Te parece bien seguir dañándolo con esto? Creció sin su madre...y ahora que la encontró se la volvés a sacar...
-Yo también sufrí mucho por todo esto... te creés que fue fácil para mi? Vivir con lo que había hecho?...por qué crees que me hice alcohólico? porque era feliz?-hablaba con la voz quebrada.
-Pudiste cambiar las cosas, pudiste habérmelo dicho en lugar de hacerme creer que había sido Rafael... vos sabías toda la verdad y me lo ocultaste deliberadamente... y todo lo que vino después...-Ángeles negaba con la cabeza, incrédula.
-Yo también me enamoré de vos sin saber quién eras...
-¡No! No me vas a enredar de nuevo, lo supiste desde el primer momento, pero sos tan egoísta que dejaste que yo me enamorara de vos, me destrozaste por segunda vez, me rompiste en mil pedazos y todo por puro egoísmo.
-No mi amor te juro que no...-Agustín sollozaba- Yo... al principio no supe quién eras, después empecé a sospechar, y recién cuando me contaste tu pasado pude reconocerte, ¡pasaron veinte años!- La miraba con ojos suplicantes -Después pensé, que tal vez la vida me estaba dando la oportunidad de resarcir el daño, que con mi amor yo iba a lograr que superaras todo aquello, por eso me sumé a tu venganza y maté a Castro, él fue el instigador de todo, y no podía dejar que les hiciera daño a vos y a Diego.
-Basta Pibe, dejá de desparramar culpas, nadie te puso un revolver en la cabeza para violar a dos chicas veinte años atrás y a Castro no lo mataste por mi, sino por vos mismo, sabías que él podía delatarte y no querías perder todo lo que venías logrando... ¿Y lo que siguió?... Hundir a Rafael, a la persona que te dio todo, al único que siempre te defendió! Que te ayudó a salir de toda esa mierda en la que estabas! Y lo que es peor! ¡Usarme a mi! para hacerlo.
-¿Eso te preocupa no? ¿El daño que le hice a tu nuevo "amorcito", ah? Decímelo de una vez, ¿estás enamorada de él?, por eso no querés perdonarme no? por eso me rechazás.
Ángeles se sonrió irónicamente y negando con la cabeza prosiguió -¿Sabés que si? Rafa es mi nuevo amor! Y lo amo, lo amo por lo que es! por cómo me siento cuando estoy con él, por lo que hizo por mi, por su amor incondicional y porque se muestra tal cual es. No necesita mentir, ni ocultar nada de su pasado. Me acompañó incansable, me ayudó en todo y ahora me regala solo momentos de felicidad, me da paz, me cuida y fundamentalmente no me lastima. El fue y es todo lo que yo pensé que eras vos. Lo siento Agustín, pero lo que sentí por vos no fue real, ahora me doy cuenta. Me enamoré de alguien que no existía.
-No digas eso... Ese soy yo... Todo lo que pasó después fueron actos desesperados, manotazos de ahogado para no perderte...
-¿Para no perderme? ¡Mataste a Lessin! y sospecho que al fiscal también... Sos un violador y un asesino! Que te quede bien claro Agustín, no es solo lo que pasó a orillas de aquel río lo que no voy a poder perdonarte... sino especialmente lo que pasó después.
-Basta! te odio cuando te ponés en jueza del mundo... vos tampoco sos ninguna santa... Mataste a Patita y sospecho que tuviste que ver con la muerte de Lucio.
-Mi venganza no incluía la muerte de nadie. Lessin fue quien disparó a Patita y Lucio se suicidó por todas las cagadas que se mandó en su vida. Lo mismo que deberías hacer vos... ¿Por qué no agarrás el arma con que te gusta tanto amenazarme y te pegás un tiro en el medio de los ojos?... Es lo único que podes hacer para zafar de todo lo que se viene... porque de esta no salís Pibe... eso te lo firmo yo...
-Al final voy a tener que darles la razón a ellos...
-¿A ellos? ¿A quienes?
Agustín miró de repente hacia un costado y comenzó a balbucear cosas inentendibles, ella lo vio ponerse de pié, sacar de un bolsillo una pequeña bolsita e introducir en su nariz una dosis de cocaína y volver a acostarse con los ojos cerrados en posición fetal. Una extraña sensación de tristeza la embargó. El Pibe ya no tenía vuelta atrás, y probablemente ella no podría salir ilesa de esta situación.
Momentos después Agustín estaba totalmente descontrolado, caminaba en círculos y vociferaba en voz cada vez más alta, aumentando la incoherencia de sus palabras.
-¡Basta! ¡Déjenme en paz! ¡Yo me voy a hacer cargo de ella!- gritaba mirando a un costado. Se acercó a ella bruscamente y la levantó del brazo -Así que no vas a perdonarme- dijo amenazante -vamos a ver si no vas a perdonarme- Cortó las sogas que ataban sus pies y la arrastró del brazo afuera de la habitación.
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Entretanto, Guillermo junto a Matías y el resto de los oficiales se preparaba para dirigirse al viejo edificio dónde, años atrás funcionaba el boliche bailable "El Oro del Rin"
-Yo quiero ir con ustedes Guille- dijo Rafael acercándose al comisario con los ojos suplicantes.
-Por favor te lo pido, quedate acá con Pedro y Galeno. No sabemos en qué condiciones está Larralde y tampoco Ángeles. Mejor dejanos trabajar tranquilos. No quiero tener distracciones y tu presencia limita mis acciones. Suficiente presión tengo con saber que la tiene a ella- Luego miró a Pedro a los ojos y acercándose le dijo -Mi amor, quedate con él y contenelo.
Pedro asintió con un imperceptible movimiento de cabeza, luego con los ojos llenos de lágrimas lo miró y en un susurro dijo -¿Y a mi? ¿Quién me contiene?-Guille apoyó la mano en su frente y suspiró -Tengo miedo Guille, prometeme que te vas a cuidar, no te arriesgues en vano.
-Pedro...-tomando aire con dificultad- la vida de Ángeles está en juego, te aseguro que voy a ir con cuidado pero vos sabés que es mi trabajo. Mi amor...-hizo una pausa tomando su rostro con ambas manos y mirándolo a los ojos -sabés que te amo ¿no?
-Si, lo sé. Yo también te amo y tengo terror que te pase algo, yo sé que todos los días te enfrentás a situaciones peligrosas, pero si te pasa algo...-negó con la cabeza- si te pasa algo yo me muero...- y se le entrecortó la voz.
-Lo sé precioso, pero va a estar todo bien, te prometo.
Comenzó a alejarse para la patrulla donde lo esperaba parte de su equipo.
-Guille! pará- corrió hacia él - ¿Y si voy con ustedes? Quizá me necesites, Agustín está enfermo, yo estoy seguro que puedo colaborar, por ahí necesiten negociar con él.
Guille sonrió con ternura -No, no es necesario, en serio.
-Guille...-suplicante e insistente.
-Por favor, ¡te lo pido! No voy a poder hacer mi trabajo si tengo que cuidar que no te pase nada!- para ese momento Graziani comenzaba a elevar el tono de su voz.
-Está bien, mi amor, está bien. No te alteres, por favor.- Y abrazándolo con fuerza le dijo casi en un susurro a centímetros de su oído -Te amo, volvé entero, te lo suplico.
Lo palmeó y regalándole una sonrisa de tranquilidad dijo -Va a estar todo bien, Pedro, ya vas a ver.
A lo lejos se oyó la voz de Matías -Vamos Guillermo!- volvió a besarlo, caminó hacia el auto y hacia allá partieron.
Recorrían las calles en el móvil policial, a gran velocidad, hasta que se encontraron en la ruta que se alejaba del centro de aquella pequeña localidad. La niebla se estaba haciendo cada vez más espesa. A pesar de la época del año en que se encontraban, el frío no menguaba y la humedad, sumada a la escasa luz del atardecer daba a la escena un aspecto sobrecogedor.
A escasos metros comenzaba la zona industrial de Ingeniero Márquez y tras ella, en una colina bastante elevada se levantaba el viejo edificio del boliche bailable que, durante años, la juventud local había visitado regularmente y cada fin de semana, hasta aquel día en que violaron a esas dos chicas. Ese fue el comienzo de la decadencia del lugar.
La edificación estaba entera aunque en bastantes malas condiciones, y la oscuridad rodeaba la construcción. El camino para llegar ahí era imposible de hacer en vehículo. El acceso era caminando y para empeorar la situación, la vegetación había hecho estragos con las pequeñas e intransitables sendas peatonales que conducían a la puerta de ingreso, así que Guillermo, junto con dos de sus mejores hombres bajaron con linternas y armados hasta los dientes comenzaron a subir la pequeña elevación que separaba la ruta de la entrada al boliche. El resto del equipo lo siguió.
Cómo apresurado por la situación el sol se escondió velozmente. Unos escasos reflejos de su resplandor alumbraban el abandonado terreno que rodeaba el edificio. El equipo se acercó sigiloso, cómo sombras se movían en dirección a la gran puerta metálica que les daba acceso al interior. Matías se quedó en el vehículo haciendo guardia junto con uno de los policías.
Guillermo comandaba el operativo, y con un lenguaje de señas que sólo ellos entendían, distribuyó al resto de los oficiales por distintos laterales de la antigua construcción.
Entretanto Pedro y Rafael cortaban clavos con los dientes. Intentaban contenerse entre los dos, pero ninguno lograba calmar al otro. Rafael se mantenía sentado en el que había sido su sillón en la intendencia. Pedro deambulaba de un lugar a otro sin poder dejar de moverse, arrasado por los nervios, y el miedo le causaba fuertes temblores en el cuerpo. Galeno traía café.
En una voz baja, casi íntima se dirigió a Pedro -Contame Pedro, vos que parentesco tenés con El Pibe.
Él estaba tan distraído que al oírla se sobresaltó y la miró extrañado -¿Yo?...-se sonrió apenas -No, yo no soy nada con Larralde.
-¿De verdad? ¡Por Dios! Nunca pensé que podía haber dos personas tan parecidas, me recordás mucho al Agustín que llegó, años atrás a esta municipalidad, con un pequeño bolsito y una gorra con la visera para atrás-sonrió con nostalgia- Agustín no fue siempre así... sabés? Cuando él llegó, la mitad de las mujeres de la muni morían por él, ¡qué tipo lindo! Él solo se fijó en mi, hasta que Ángeles llegó y bueno...-hizo una extraña mueca- Yo no soy sentimental, pero fue el único hombre por el que estuve dispuesta a dejar todo. ¡Qué tarada!- giró y lo miró de arriba a abajo provocadora, mientras Pedro mantenía su mirada fija clavada en el vacío -¿Y vos? ¿Qué onda?
Pedro levantó la cabeza desconcertado "era idea suya o esta mina le estaba tirando los galgos"???...-le regaló una sonrisa inocente y preguntó-¿Que onda qué?
-No se... ¿Estás casado?... En pareja?
Bajó la cabeza algo sorprendido, y esbozó una sonrisa, no recordaba la última vez que una mujer intentó seducirlo, y menos recordó si alguna vez lo intentaron en circunstancias cómo aquellas -Si, estoy en pareja, con Guillermo el comisario- dijo orgulloso, le guiñó un ojo y se arrimó a Rafael, mientras Laura Galeno abrió sus ojos pasmada.
-Una pena...- y dándose la vuelta salió del lugar.
-No doy más Pedro... no aguanto un minuto más sin tener novedades.
-Calmate Rafael, no podemos hacer nada más que esperar...-Pedro quedó pensativo -a no ser que vayamos para allá...
-En serio me lo decís?
-Y si... si me prometés que te portás bien, y te mantenés alejado podemos ir y quedar por ahí observando cómo se desarrolla todo- sólo esperaba que Guille no lo viera o tendría un problema con él pero no podía seguir ahí en esa espera torturante.
-Vamos Pedro... vamos ya!
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Agustín arrastraba a Ángeles hasta el lugar exacto donde él y sus "amigos" la habían atacado veinte años atrás. Ella no podía parar de llorar pensando en el final que se avecinaba y entre sollozos dijo -Agustín, por favor pará, no puedo ir tan rápido, estoy lastimada- Él se frenó repentinamente y la miró con preocupación.
-Dónde mi amor... qué te pasó?- ella le hizo una seña indicándole hacia el interior de su pierna. En aquel trayecto en desnivel, había tropezado y se había incrustado algún objeto cortante, la sangre salía a borbotones y ella comenzaba a marearse.
-Me siento mal...
-Vení, sentémonos acá- la llevó hacia un gran tronco y la ayudó a sentarse -A ver mostrame.
De repente se atravesó por su mente que ese era un buen momento para escapar, Agustín había dejado el arma en la arena y estaba arrodillado frente a ella preparado para revisar la herida, si dejaba pasar esa oportunidad no sabía si volvería a tener otra. En un descuido, con su pierna sana y, aprovechando la distracción del Pibe, se afirmó en el tronco y le dio un buen golpe en el estómago empujándolo hacia atrás. Agustín soltó un grito de dolor y se revolcó por un momento en el piso doblado en dos. Ella se levantó y comenzó una carrera alejándose de él. Tratando de superar el dolor que no le permitía moverse con demasiada rapidez, logró alejarse unos metros y se detuvo por un instante, se sentó en una gran roca, abrió la costura de su pantalón dejando al descubierto una profunda herida que desparramaba sangre por doquier, un súbito mareo la descolocó por un momento, todo alrededor empezó a girar, la confusión se apoderó de ella, las estrellas que, para ese momento cubrían todo el firmamento, comenzaron a acercarse cómo en una visión. Intentó mantener los ojos abiertos, pero éstos parecían pesados, cómo si una fuerza extraña los cerrara, tengo que escapar... tengo que lograrlo... con dificultad pudo abrirlos y al hacerlo se encontró con la cara de Agustín frente a ella -Sos una reverenda hija de puta- escuchó en un eco lejano y entonces se dejó vencer y se desmayó.
Mientras tanto el operativo se desarrollaba a escasos metros de ahí.
Los agentes entraron al frío y oscuro edificio por diferentes puertas laterales. Guille, en cambio, por la puerta principal. Hizo un paneo general con la linterna, el silencio en el lugar, cortaba el escaso aire que circulaba por allí, el olor a abandono mezclado con la humedad del lugar impregnaron sus sentidos y el frío era lacerante, recorrió el estrecho pasillo alumbrando en diferentes direcciones. A pocos metros de la entrada una puerta oscura, algo entreabierta cortaba la rectitud del corredor, se puso en posición de alerta contra la pared con el arma en la mano y en un preciso movimiento la abrió de manera abrupta e ingresó a la habitación apuntando hacia el interior. La pequeña sala, que Guillermo imaginó, oficiaba de guardarropa, estaba vacía.
Continuó caminando con cautela y entonces se abrió frente a él una extensa sala con varias pistas de baile en diferentes niveles y al fondo una barra. Las paredes estaban recubiertas por espejos, algunos manchados de humedad, otros fracturados. A los costados se podía ver algunos sillones deteriorados y desparramados por el suelo. Apuntó la linterna hacia un lateral y entonces vio la escalera. Subió, lentamente, vigilante, recorrió el ambiente con la vista, había un pequeño despacho, cómo un gabinete que permanecía cerrado, al lado, la cabina de control de sonido, rodeada de un vidrio, cómo una pecera. A través del vidrio no se podía ver ningún movimiento, así que abrió la puerta de la oficina. En el suelo vio una pequeña bandeja con restos de comida y al costado una prenda de vestir. Se acercó y lo tomó, era el sobretodo de Ángeles. El corazón comenzó una carrera a gran velocidad, la adrenalina hizo un pico en su cuerpo y la respiración se le entrecortó "Estuvieron acá... Estamos cerca"
Cómo impulsado por un resorte, se arrimó a una gran ventana que daba a la parte trasera del local bailable, observó el patio, con el piso empedrado cubierto por enredaderas salvajes y yuyos, y entonces detectó un diminuto portón de hierro, apenas visible por la presencia de los pastizales que dominaban el terreno, se veía muy antiguo y atrás de él, el vacío. Bajó corriendo las escaleras y divisó a un costado un gran ventanal de vidrio a través del cual se podía salir a esa especie de terraza, la abrió con dificultad y se acercó a la reja. Observó unos trescientos metros de barranco y al término de éste, la duna y el río. A través del radio informó a su equipo a dónde se dirigía y ordenó que siguieran revisando el lugar.
Bajó por el sinuoso caminito que llevaba a la orilla del río mirando y alumbrando todo a su alrededor tratando de encontrar alguna pista que pudiera llevarlo a la localización de Ángeles. Repentinamente frenó la marcha al llegar a la arena, algo en ella llamó su atención, se agachó y tocó con sus dedos una mancha roja, era sangre, el corazón le dio un salto, estaba fresca, su instinto le decía que era de Ángeles y hasta ahora no le había fallado. Pero también le decía que no quedaba mucho tiempo si la quería encontrar con vida. Trató de localizar otro rastro cercano, miró hacia el agua... no, no podía haberla ahogado. Se detuvo miró en todas las direcciones y evaluó.
Ángeles despertó sintiendo un gran peso sobre ella, intentó moverse y entonces se percató, Agustín estaba encima suyo y no paraba de refregar su cuerpo contra ella mientras la besaba una y otra vez en el cuello. Las náuseas se hicieron presentes, los recuerdos de aquella noche se presentaron en su mente y las lágrimas comenzaron a brotar. Clavó sus ojos extraviados en el cielo y se quedó inmóvil mientras Agustín rompía su camisa bruscamente haciendo saltar los botones. En su mente la imagen de Daniela la lastimaba y en su foro más íntimo deseaba tener el mismo fin que ella. No quería sobrevivir una vez mas... otra vez violentada... humillada por ese hombre! Era cierto que ella era una mujer adulta pero no deseaba volver a sentirse así nunca más... no de nuevo... Escuchaba el sonido de los gemidos de Larralde en sus oídos, sus palabras, lascivas, asquerosas, intentó anular sus sentidos, intentó anular su mente, para no sentir... para no recordar... para no pensar.
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Entretanto Matías caminaba alrededor del móvil policial preocupado. Las luces de un vehículo lo alertaron y observó cómo se detenía frente a ellos. Cuando vio a Pedro descender del mismo se acercó velozmente.
-¿Qué hacen Pedro? Es muy peligroso que estén por acá.
-Lo siento Matías pero ni Rafael ni yo podíamos más, por favor, dejanos quedarnos aunque sea un poco alejados, te prometemos no interferir... creo que me lo debés- En ese momento sonó el móvil del agente que lo acompañaba.
-Señor Olazábal, hablan de la Jefatura.
Matías miró a Pedro de manera amenazante -Quédense acá, quietos- tomó el móvil y recibió la llamada, era Beto.
-Matías, llegaron los resultados de las huellas digitales de la escena del crimen. Corresponden a Larralde
El silencio del otro lado se hizo largo. Matías terminaba de convencerse del gran error que había cometido. Todas las sospechas de Graziani se confirmaban, ya no le quedaba ninguna duda que Agustín estaba implicado en el caso del fiscal muerto. Tomó aire y entonces contestó. -Gracias Beto. Estamos en medio de un operativo. Ni bien lo encontremos, volvemos para Buenos Aires.- Cortó la comunicación y miró a Pedro -Está confirmado, el objeto que encontraron en el departamento de Carballo tiene las huellas de Larralde.
-¿Te quedaba alguna duda?
-La verdad es que recién ahora logro convencerme.- Se sentó por un momento en el costado de la ruta y apoyó su cabeza entre sus manos negando en silencio.
Pedro se acercó -Matías, ya está, no te culpes, es un tipo muy hábil, engañó a gente que lo conocía de toda la vida.
-Eso es cierto- dijo Rafael- yo, no puedo creer todo esto.
Matías levantó su cabeza y miró a Pedro a los ojos -Sé que no es el lugar, ni el momento pero quiero pedirte disculpas por todo... nunca pude aceptar que no te fijaras en mi y me mandé muchas, convencido que tarde o temprano íbamos a terminar juntos, pero quiero que sepas que hice todo porque estoy... profundamente enamorado de vos. Te pido perdón Pedro- Los ojos temblorosos del fiscal se posaron en los suyos.
-Uno no puede elegir de quién se enamora, lo que sí puede es elegir la manera de actuar frente a eso. Vos fuiste muy desleal conmigo, y lastimaste a muchas personas en tu intento.
-Lo sé, por eso te pido perdón. Me siento pésimo... por todo
-Ya está Matías, ya pasó, ahora lo importante es que Ángeles aparezca viva y que ese tipo termine donde se merece.- Le pasó su mano en un saludo conciliador.
-‘Sos feliz con él?-lo interrogó
-Cómo nunca lo fui con nadie.
-Me alegro, sos un gran tipo Beggio!-y le regaló una sonrisa sincera.
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Guillermo siguió sus instintos y continuó por la orilla alejándose del lugar donde se desarrollaba el operativo y entonces encontró otro rastro. Las nubes tapaban la luna y la noche era por demás oscura. Aguzó sus sentidos, todo él en alerta máximo. Miró a su alrededor, tuvo la sensación de oír un susurro alejado, se escondió tras unos arbustos y alertó por radio a sus compañeros dando las coordenadas de su ubicación. Luego siguió andando en dirección al lugar de donde provenían esos sonidos. A medida que caminaba la voz se hacía más clara, se percató de un movimiento delante de él, pero la negrura del lugar no lo dejaba distinguir que era, enfocó la linterna y entonces lo vio. Larralde sorprendido por la pequeña luz artificial levantó la cabeza y Guillermo apuntando con el arma gritó -¡Larralde! ¡Soltala!
Agustín levantó ambas manos, y mientras Guillermo se aproximaba le hablaba en voz alta. - ¡Parate despacio Agustín! Las manos en la nuca...- sin dejar de apuntarle gritó - Ángeles ¿estás bien?- invadido por la preocupación, movió apenas su mirada de él posando sus ojos en el cuerpo inmóvil de Ángeles tendido en la arena -¡Qué hiciste hijo de puta!- tomó el radio-Matías, los encontré necesitamos una ambulancia ¡urgente!-sacó las esposas y se acercó con precaución. Intentaba inmovilizar al detenido cuando en un movimiento brusco y repentino Agustín lo golpeó haciendo que el arma vuele de su mano, acto seguido emprendió la huida, Guillermo, algo mareado por el golpe tanteó en la arena buscando el arma, cuando un disparo casi lo ensordece. Levantó la cabeza alarmado y miró hacia el delincuente, lo vio dar una sacudida y caer, giró su rostro y ahí estaba ella. Se encontraba de pié apuntándolo y en ese momento caía de rodillas, con la cara desencajada y las lágrimas rodando imparables sobre su rostro. Se levantó y se acercó a ella.
-Ángeles...estás bien?-ella se hizo un ovillo en la arena. La mirada fija en un punto, la mandíbula apretada, la respiración baja. No emitía palabra y repetía un movimiento oscilante con el cuerpo. Está en shock, pensó.
Escuchó voces que se acercaban velozmente, era su equipo. Se puso de pié y les hizo seña con la linterna. Vio a Matías caminar al frente junto a Juan y al resto seguirlo apresuradamente. Al llegar al lugar, de atrás del grupo asomaron la cabeza Pedro y Rafael que, al divisar a la mujer tendida en el suelo, corrió en dirección a ella.
-Pará Rafa dejá a los médicos primero. Tiene una herida en la pierna y parece estar en estado de shock, pero está bien, tranquilo.
La ambulancia esperaba en la ruta pero los médicos y paramédicos traían una camilla de traslado, y mientras ellos hacían su trabajo Pedro se acercó a Guille y se fundieron en un abrazo apretado -¿Estás bien? -lo tomó del rostro y notó el moretón morado en el pómulo derecho -Mi amor, mirá tu cara.
-No es nada precioso... es solo un golpe, estoy bien!-Pedro lo besó despacio en la cara, en la frente y se aferró a él apretándolo con fuerza.
-Y contame chiquitín! ¿Qué hacés acá? Y cómo convenciste a Matías para que te deje venir con ellos...?
-Yyyy... tengo mis métodos de persuasión- Guillermo lo miró con seriedad - ¡Mi vida!- dijo sonriendo -ni le pregunté, escuché tu llamada y simplemente lo seguí, no tuvo tiempo de percatarse de nuestra presencia.-Sonrió y vio a Rafael correr tras la camilla que trasladaba a Ángeles.-¿Va a estar bien amor?
-Por supuesto... por supuesto que va a estar bien, es más fuerte de lo que parece... es una gran mujer.
Entretanto Matías observaba el cuerpo inerte de Larralde. Se acercó a él. Constató su muerte, bajó los párpados y pidió el traslado. Una vez que se lo llevaron, se acercó a la orilla y se perdió en la vista de aquel río. Un extraño dolor quiso quebrarlo. Cuánto debía aprender de aquella nefasta experiencia, cuántas cosas a revisar en su vida. Al menos había terminado. Al menos su error no se había cobrado la vida de ningún inocente. Giró su cuerpo y vio a Pedro y Guillermo mirándose tiernamente y sonriéndose uno al otro cómo si nadie más existiera que ellos. Un dejo de nostalgia que intentó acallar se apoderó de él. Los observó por unos instantes y notó el brillo en los ojos de Pedro, algún día alguien lo miraría así con ese brillo, con ese amor.
-------------------Continuará- ------------------------------
Algun dia alguien dira ESTA MUJER CADA DIA ESCRIBE MEJOR mara rosas
ResponderEliminarWow Mara! Gracias! me alegro que te haya gustado!
EliminarCon ese brillo...con ese amor...
ResponderEliminarQ lindo! No puedo más q recordar esa escena en la casita dl tigre donde a pedro mira a guille con un brillo tan especial q realmente parece q fuera amor de verdad,no ficciòn y le dice " yo ahora en este momento no estoy sufriendo" q bella escena,q gran amor...y guille le besa el cabello...q belleza! Inolvidables!
Gracias por leer y comentar!!!!
EliminarY ese día llegó Mara... Porque yo voy a decirlo. "ESTA MUJER ESCRIBE CADA DÍA MEJOR" Impresionante capítulo Sil, sigo con la misma emoción que me provocó la primera vez que lo leí.
ResponderEliminarMorí de horror, ansiedad y angustia al ver a Ángeles nuevamente a merced de Agustín queriendo convencerla que él también había sido una víctima de sus circunstancias. Esta frase nunca la voy a olvidar: " Sos un violador y un asesino! Que te quede bien claro Agustín, no es solo lo que pasó a orillas de aquel río lo que no voy a poder perdonarte... sino especialmente lo que pasó después."
Hoy me faltan palabras para expresar lo que me provoca cada capítulo de Víctimas, tu pluma Sil, se ha hecho carne con el género policial y cada día te superás a vos misma.
Es un hecho que Víctimas está por terminar, pero te doy mi palabra de honor que te deseo que las musas no te dejen en paz para que sigas regalándonos estad ficciones que son como un libro aparte. Mil gracias por tanto! ¡Besos amiga y un abrazo por siempre Guilledrista!
San! muchas gracias!!!que lindas palabras! muchas muchisimas Gracias! <3
EliminarQue buen capitulo Sil!!!! Un desenlace muy intenso y con mucho suspenso. Muy bien narrado. Bueno, ahora podran vivir su amor plenamente Rafael y Angeles y ... por supuesto, nuestros Guille y Pedro ;) Que dulzura esa escena cuando Guille se va al operativo a buscar a Agustin. Y tmb el reencuentro despues. No puedo con mi genio! ;) La historia me encanta, me atrapa, la sigo en detalle, pero al final, el "resaltador" dejo marcadas las partes de amor (una boba importante soy). Gracias Sil por escribir y compartir. Espero el proximo muy ansiosa. Imagino que, ya sin peligro en puerta, se dedicaran a mimarse mutuamente ;) Besos Romina
ResponderEliminarque bueno Romi que te gustó! cuando los escribo a ellos no puedo mas que pensar en la ternura que me inspiraron y trato de reflejarla en cada escena que tienen juntos, si ustedes lo perciben... con eso, solo con eso me siento feliz...así que si a vos te "pegan" esas partes me alegro muchisimo....Gracias por contarmelo!
EliminarPerfecto!!!! No puedo ya poner más palabras de alabanza porque ya las he puesto todas durante todos los capítulos!!!! Te felicito!!! Sos una escritora increíble!!! Gracias por todo!!! Gracias por ellos!!!! Un beso Pilar
ResponderEliminarGracias Pilar! que lindo tu comentario! gracias por el aguante de siempre! y se viene el final!
EliminarRepito:una maravilla.....sin fisuras....atrapante,impecablemente narrado y un desenlace hermoso y muy, muy adecuado.....jajajajaj....sino ya sabias que había paliza......... Te amo pequeña......El género policial te queda de maravillas...te calza perfecto..........Espero otro........Beso y abrazo......Y gracias por NUESTROS AMORES........
ResponderEliminarAbuuuuu de mi corazón! jajaja viste que bien me porto con vos no??? no me digas que te hice sufrir porque no te lo voy a creer! Gracias por leer y comentar! besito!!!!
EliminarAmé este desenlace! Amé que Angeles fuera quien lo matara para cerrar el círculo de muerte con sus agresores. Amé que fuera Matías quien comprobara el fin de su existencia en este planeta. Amé que Galeno quisiera levantarse a Pedro!!! Juaaaaaaas!! Ese detalle fue lo más! No pierde el tiempo la Intendente :-P Todo fue perfecto, la descripción del lugar, el barranco ;-) La escena de acción... El solcito que se asustó y se rajo, jajajajajaja... Sos muy geniaaaa! Una maestra en este género!!!
ResponderEliminarBeso enormisimo, te amodoro!!!
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EliminarFiore!!!!! jajaja me hacés reir en serio!! la intendente era medio buscona o no?? jajaja... obvio que Angeles tenía que cerrar el círculo...y...Pobre Matías, recién termina de aceptar la triste realidad!....Me alegra que la descripción te haya parecido buena...tenía que imaginarme el lugar y la verdad que es una mezcla de todos los boliches bailables que conocí en mi vida, que dicho sea de paso no son tantos!! jajaja Se viene el último! Gracias por tu apoyo de siempre y por tu entusiamo!!! te AMODORO!!!
EliminarMe encantó, no sabría que parte más porque todo el capítulo fue impresionante. Tensión, dramatismo, y ese toque de ternura entre ellos que nunca dejas de mostrar. Fue impecable la narración de los acontecimientos, era como estar ahí, presenciándolo todo... Te súper felicito, a esperar un final con todo! Muchos besos amiga! Mary
ResponderEliminarHola Mary!!! wow! gracias por tan lindas palabras! que bueno que les haya gustado! respecto a ese toque de ternura que muestro de ellos le decía justamente eso a Romina mas arriba....cuando los escribo intento mostrar la ternura que ellos me inspiraron a mi...me alegro que ustedes lo perciban porque definitivamente es la intención...millones de GRACIAS!!!! por estar siempre siempre! por tu entusiasmo que mi impulsa a escribir y por tu amistad!!! BESOS!
EliminarEste capítulo tuvo todos los condimentos para reír y llorar. Espero el próximo para ver como sigue está historia!!!!
ResponderEliminarGracias Vale me alegro que te guste se viene el último!!!
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