
MEDIANOCHE
(Libro de anclaje: “Medianoche” – Claudia Gray)
PARTE I - “EL ENCUENTRO”
Sinopsis
“Pedro es un joven que acaba de terminar sus estudios secundarios y va a vivir junto a sus padres a un internado. A pesar que odia ese lugar, conocerá a Guillermo, un profesor bastante más joven que el resto y que se desempeña como ayudante de cátedra, alguien con quien irá entablando una amistad que rápidamente se convertirá en una atracción magnética, un juego peligroso para ambos.
Una antagónica historia de amor entre un Vampiro y su más acérrimo enemigo, un Cazador de Vampiros.”
CAPÍTULO I
_Me permito insistir Pedro. Esto es lo mejor que te podía pasar. Después de tanto tiempo de enviar solicitudes y esperar, tu padre y yo hemos sido convocados para integrarnos al cuerpo de profesores en la Academia Medianoche y por ser nuestro hijo tenés el ingreso asegurado. ¿Vos sos consciente que no existe un lugar mejor que ese para llevar adelante tus estudios? Medianoche está reconocida como la mejor institución donde llevar a cabo tu Licenciatura en Letras, no hay nada como Medianoche.
_Mamá, ser parte de Medianoche era tu sueño y el de papá, no el mío. No quiero vivir en ese internado con apariencia de monasterio, quiero estudiar, recibirme, pero también tener una vida con gente de mi edad.
_Medianoche está llena de gente de tu edad
_¡Pero no de mis amigos!
_Pedro… Hijo, nadie te está pidiendo que cambies de amigos o que te olvides de ellos. Solo que no desperdicies una oportunidad única. _Su madre hizo una pausa y respiró profundo para poder seguir hablando. No era sencillo seguir adelante con esa confesión. _Se que suena como si te estuviera presionando Pedro, pero no es así. Solo te pido que elijas con los ojos bien abiertos. Tenemos un muy buen pasar, pero no somos ricos. Lo único que podemos dejarte como padres es tu educación para que a partir de ella construyas tu futuro. Ni en sueños podríamos pagar tus estudios en Medianoche, siempre repleta de cabo a rabo de niños ricos que van a esquiar a Suiza con la misma frecuencia que nosotros tomamos el subte. Las oportunidades no van a estar siempre al alcance de tu mano, Pedro y cuando esta pase se habrá acabado.
“¡Mil demonios! Si no quería presionarme lo disimuló bastante bien”.
Era el primer día de clases, es decir, la última oportunidad de escapar, pero era obvio que no lo iba a hacer, aunque desde que nos habíamos instalado en sus inmediaciones no hacía más que pensar que no quería pasar los próximos cinco años en la Academia Medianoche. Lo peor era que carecía por completo de algún plan que modificara ese futuro que se me venía encima como una realidad insoslayable, así que ya daba igual.
Como no podía dormir decidí salir a recorrer una vez más sus campos desiertos, sus bosques apretados y sombríos donde la luz del sol se negaba a tocar el suelo siempre húmedo.
El débil reflejo del amanecer despuntaba en el horizonte. Me enfundé en unos vaqueros y un grueso jersey de color negro. A esa hora de la mañana hacía frío incluso en esa época del año. Bueno, podría decirse que en Medianoche, el frío era algo común. Al otro lado de la ventana de mi dormitorio, la gárgola de piedra me desafiaba con la mirada mientras me sonreía sarcástica con una mueca cercada por prominentes colmillos. Tomé la chaqueta vaquera y le saqué la lengua.
_Ya sé que te encanta estar colgada ahí afuera, en el Bastión de los Malditos _ murmuré _. Pues, que te aproveche_. Me calcé unas botas de montaña y salí sin hacer ruido.
A pesar de lo importante de no hacer ruido, no debía preocuparme porque mis padres se despertaran. No eran precisamente madrugadores. Caían muertos en la cama hasta que sonara el despertador y para eso faltaban un par de horas, lo que me daba una buena ventaja. Mis padres eran muy jóvenes y a veces me sonrojaba al verlos comportarse como adolescentes cuando estaban de puertas para adentro, pero no podía quejarme de ellos, eran muy buenos padres.
Estaba descendiendo la escalera de piedra cuando de repente recordé algo extraño con tanta viveza como si todavía no hubiese despertado. Algo que había soñado esa misma noche.
“Una flor de color sangre.
El viento aullaba entre los árboles que me rodeaban azotando sus ramas en todas direcciones. En lo alto, el cielo se encapotaba de nubes tormentosas. Me aparté el cabello de la cara. Solo quería mirar la flor. Los pétalos perlados de lluvia eran de un rojo intenso, lánguidos y afilados, sin embargo la flor estaba lozana, completamente abierta, prendida en la rama, como una rosa. Era lo más exótico y fascinante que había visto en mi vida. Tenía que ser mía.”
Desconocía porque me había hecho estremecer ese recuerdo, solo era un sueño. Respiré hondo y traté de concentrarme. Necesitaba caminar. Eso me mantendría ocupado hasta la hora de la presentación y con ella la iniciación del año lectivo.
Estaba nervioso, preocupado y para nada feliz. Me había opuesto desde el primer momento a la idea cuando mis padres dejaron entrever que entraríamos en la Academia Medianoche, ellos como profesores y yo como alumno. Habíamos vivido en el mismo pueblo toda la vida, yo había acudido al colegio con las mismas personas desde que tenía cinco años y quería que todo siguiera así. Hay gente a la que le gusta conocer extraños y hace amigos con facilidad, pero yo nunca fui de esos.
La gente suele sonreír cuando explican que soy tímido, pero si supieran lo que se siente no sonreirían. Es una sensación que atenaza el estómago, que te hace sudar o te impide decir algo que tenga sentido y no hace ninguna gracia. Mis padres no habían sonreído nunca al decirlo, me conocían muy bien y por eso pensé que me comprendían… hasta que decidieron que, con mis dieciocho años, había llegado el momento de superarlo. ¿Y qué mejor lugar que un internado? Sobre todo si ellos estaban incluidos en el paquete. En cierto modo adiviné lo que se proponían, pero en cuanto enfilamos la entrada de la Academia Medianoche y vi esa mole gótica de piedra tan majestuosa, supe de inmediato que a pesar de sus buenas intenciones no iba a resistir vivir ahí.
Seguí avanzando silencioso por la escalera abandonando el pequeño departamento para el profesorado que mi familia había utilizado ese último mes. Vivíamos en lo alto de una de las torres de Medianoche y sé que suena más excitante de lo que era en realidad, ya que eso implicaba tener que bajar por unos escalones que habían sido tallados en la roca hacía más de doscientos años y que, con el desgaste del tiempo, se habían vuelto irregulares.
La larga escalera de caracol tenía pocas ventanas y como todavía no se habían encendido las luces, la oscuridad dificultaba el descenso.
“Al agacharme para tomar la flor, el seto se estremeció. Pensé que era el viento, pero no era él. Es seto crecía, y lo hacía tan rápido que podía apreciarse a simple vista.
Enredaderas y zarzas se abrían paso entre las hojas a través de una maraña de quejidos. Sentí el temor, pero antes que pudiera echar a correr el seto me había rodeado. Estaba cercado por ramas, hojas y espinas”
Sacudí la cabeza. Lo único que necesitaba era que mis pesadillas me asaltaran en ese momento. Volví a respirar hondo y seguí bajando los escalones hasta llegar al gran vestíbulo de la planta baja. Era un espacio majestuoso y había sido construido para impresionar: suelos de mármol, techos abovedados y ventanales que se alzaban desde el suelo hasta las vigas en un color enlutado. Todos menos uno, en el mismo centro, cuyos cristales eran transparentes.
Abrí la pesada y ornamentada puerta de entrada y respiré libertad.
Las primeras nieblas del alba lo cubrían todo con un manto plomizo mientras atravesaba los prados que rodeaban el internado. Aunque había unos cuantos pueblitos desperdigados en los alrededores, ninguno estaba cerca de Medianoche. Mientras caminaba, solo podía ver los valles y los bosques tupidos, pero nadie había construido una sola casa en las cercanías, y con toda razón. ¿Quién iba a querer estar cerca de ese lugar?
Volví la vista hacia las altas torres de piedra de la escuela asediadas por las siluetas retorcidas de las gárgolas y me estremecí. Le quité la vista de encima y seguí caminando, pero Medianoche se alzaba amenazadora detrás de mí. Sentí deseos de salir corriendo de la escuela, pero no lo hice. Ya había dado mi palabra que lo intentaría y demás, no pensaba irme sin mi flor.
El sueño de la noche anterior estaba empezando a parecer más real que la realidad. No podía dejar de pensar en esa rosa salvajemente roja, de pétalos diferentes y llena de vida. Corrí un poco hasta alejarme de los prados y desaparecí en el bosque.
“Pronto acabará todo,” me dije, intentando darme aliento, “aunque apenas falten cinco años, pasarán rápido. Se optimista Pedro.” Mientras avanzaba me habría paso entre la hojarasca y las ramas caídas de los pinos, que crujían bajo mis pies. Aunque solo estaba a unos cien metros de la puerta principal, tenía la sensación de estar mucho más lejos. La densidad de la niebla me hacía sentir en el corazón del bosque.
“Debería volver, desayunar con mis padres y prepararme adecuadamente para la ceremonia con la que se dará comienzo al período de clases.” Pero la soledad y el aislamiento eran tan reconfortantes que decidí esperar un rato más. Fue entonces cuando volví a pensar en el sueño.
“Estalló un trueno y se me aceleró el pulso. Volví la espalda a Medianoche y observé la flor que temblaba en la rama. El viento le arrancó un pétalo. Introduje las manos entre las espinas, sentí como me lastimaban la piel dolorosamente, pero eso no me detuvo. Estaba decidido”.
“Estoy sugestionado” me dije, “eso es todo. Es este lugar que me pone los pelos de punta” me repetía mientras comenzaba a desandar mis pasos a gran velocidad. Debía abandonar la placentera soledad del bosque, volver al departamento y luego, enfrentarme a cientos de desconocidos. No podía discernir que era peor, si Medianoche o tanta gente extraña.
Unas ramas crujieron sobre el piso detrás de mí, giré sobre mis pies volviendo la vista atrás… cuando lo vi. Estaba a menos de cien metros, envuelto en un abrigo largo y oscuro, de pie entre los árboles, medio oculto por la niebla.
En el momento en que nuestras miradas se encontraron, echó a correr en mi dirección. Hasta ese día, no había sabido lo que era el miedo.
Una sensación de frío glacial me recorrió el cuerpo y descubrí lo rápido que podía correr. No grité, ¿para qué? Me había introducido demasiado en el bosque para que alguien pudiera escucharme o ayudarme, lo más estúpido que había hecho en mi vida y, por lo visto, también lo último que iba a hacer. Nadie iba a salvarme, tenía que correr lo más rápido que pudiera. Oía sus pasos detrás, quebrando ramas y aplastando hojas. Se estaba acercando. ¡Dios mío! Corría de manera fulminante. ¿Cómo podía alguien correr a esa velocidad? Las ramas se enganchaban con las mangas de mi chaqueta, era consciente que estaba alcanzándome y corría con torpeza. Tropecé con una raíz, pero seguí corriendo. Él estaba cada vez más cerca, demasiado. Tenía que acelerar, pero no podía. Ya no podía hacer nada más que, al menos, intentar luchar.
_¡Ah! _ grité cuando saltó sobre mí y caímos rodando. Me aplastó contra el suelo con todo el peso de su cuerpo y sentía sus piernas enredadas con las mías. Me tapó la boca con una mano, pero conseguí liberar un brazo. En las clases de defensa de mi antiguo colegio me habían enseñado que había que ir directo a los ojos. Siempre estuve seguro que podría hacerlo si se daba la ocasión de ponerme a salvo o de ayudar a otra persona, pero estaba demasiado nervioso y todo mi cuerpo temblaba producto de la descarga de adrenalina. Doblé los dedos, intentando armarme de valor.
_¡Shhh!_ Me ordenó llevándose un dedo a los labios, sin quitar la otra mano de mi boca. _No hagas ruido o va a descubrir donde estamos _ me susurró casi imperceptiblemente.
En absoluto silencio mantenía los sentidos en alerta y usaba tanto los ojos como los oídos a modo de radar.
No entendía nada de lo que estaba pasando, seguía prisionero de su cuerpo y en primera plana, su mentón varonil y una barba incipiente.
_ ¿Pudiste ver quién te seguía? _ me susurró bajo mientras retiraba la mano de mi boca para que pudiera responderle. Pesaba bastante.
No tenía ni idea de que me estaba hablando. Él lanzaba miradas furtivas a nuestro alrededor como si siguiera a la defensiva.
_¿A mí? _ logré preguntar al fin.
_Si… alguien te seguía. Pensé que lo habías visto cuando echaste a correr.
_No… yo corría porque vos me perseguías.
_No, yo te seguía porque alguien te perseguía.
_Esto parece una conversación sin sentido. Yo corrí porque creí que vos me corrías.
_Bueno, supongo que debo haberte dado un susto de muerte _ dijo mientras se hacía a un lado para que pudiera moverme y me ayudaba a ponerme de pie _ Pero alguien te seguía, pude verlo moviéndose sigiloso y en silencio entre las ramas. Corrí en tu dirección para interponerme entre los dos, estabas absolutamente desprevenido. Eras presa fácil.
_¿Presa fácil? ¿De quién? ¿Por qué alguien querría hacerme daño dentro de Medianoche?
_Demasiadas preguntas, primero salgamos de acá. El bosque no es un lugar seguro para un estudiante.
_Entonces, ¿tu intención era ayudarme? _ Me había parado frente a él impidiéndole el paso. Asintió vigorosamente. Tenía la cara muy cerca de la mía, demasiado cerca, eso me impedía ver nada más. Era como si solo existiéramos nosotros, el bosque y la niebla que se espesaba a nuestro alrededor.
_Se que debo haberte asustado y lo siento muchísimo _ me dijo cuando ya estábamos caminando por el prado _ pero no vuelvas al bosque y menos solo.
_¿Y qué hacías vos ahí, también solo, si es tan riesgoso?
_Tal vez, solo salvar muchachitos en peligro_ ironizó mientras sonreía con perspicacia. _Guillermo Graziani _ dijo al detener sus pasos mientras estiraba su mano hacia mí. Estaba presentándose. _Por ahora ayudante de cátedra con pretensiones de profesor.
_Pedro Beggio_ respondí apretando su mano con la mía.
_¿Así que el joven Beggio? Conocí a tus padres, pero a vos no te había visto nunca.
_Paso muchas horas a leyendo a solas, o simplemente a solas. No me gusta demasiado estar con gente.
_Y por eso elegiste el bosque esta mañana… ¿me equivoco? _ preguntó Guillermo retomando el camino al edificio. Lo observé detenidamente, no tenía la edad de mis padres pero era más que obvio que era mayor que yo. Debía llevarme unos diez años además de varios centímetros, era alto y ancho de espaldas. “Con razón pesaba tanto” pensé.
_No_ respondí cabizbajo.
_No te preocupes. Poco a poco encontrarás tu lugar en Medianoche y, entre el alumnado, aquellos con los que logres mas afinidad. Además, vos sos tan extraño para ellos como ellos para vos, solo que algunos están entrenados para disimular la sensación de vértigo que eso provoca y otros no. Pero están en las mismas condiciones.
Volví a mirarlo con agradecimiento, trataba de ayudarme por segunda vez en el mismo día. Tenía una mandíbula fuerte y angulosa, la había tenido pegada a mis ojos por varios minutos y había podido observarla con detenimiento. Debajo de su abrigo llevaba botas negras, pantalones negros y un jersey del mismo color con el escudo de Medianoche. Era extraño estar hablando tan amistosamente con alguien que pocos minutos atrás pensé que iba a matarme.
_¿De quién me protegías? _ Me miró con ojos inquisidores y me puse nervioso. _Pregunto porque por la forma en la que corriste, estabas seguro que corría algún tipo de riesgo.
_Un muchacho solo en medio de un bosque, sobre todo cuando todos duermen, siempre es peligroso. Además, un muchacho demasiado joven e inexperto para conocer algo sobre los peligros o secretos que esconde Medianoche. Va a ser mejor que no vuelvas a andar solo tan alejado del edificio, Pedro. No puedo decirte más, pero no vuelvas a hacerlo. Si necesitás caminar alejado del resto del alumnado, buscame, yo puedo acompañarte. Medianoche no objeta la amistad entre los ayudantes de cátedra y los alumnos, sino que la fomenta. Nosotros cumplimos el rol de oficiar de intermediarios entre ustedes y los profesores o las autoridades, los ayuda a integrarse y eso ha demostrado que les resulta más fácil acatar las normas tan estrictas del colegio. No todos tienen a sus padres acá.
Leyó en mi mirada que más que una ventaja, eso era una carga y se sonrió.
_Así que peligros y secretos_ murmuré mientras caminaba a su lado.
Se detuvo en seco y tomándome de un brazo hizo que yo también me detuviera. _ No repitas esas palabras a nadie. Hacé de cuenta que no las dije, pero no olvides que las dije. Dadas tus particularidades me vi en la obligación de hacerlo para que no te pongas en riesgo buscando soledad y aislamiento, pero no las repitas.
_De acuerdo _ respondí volviendo a caminar.
_¿No estabas intentando huir, verdad? ¿O si?
Esta vez sus palabras me hicieron sonreír a mí. Era lógico que pensara que había intentado huir de la escuela, si no, ¿por qué alguien en su sano juicio iba a meterse en el bosque antes que saliera el sol?
_No, no pensaba en huir, aunque no hubiese sido mala idea. No quería venir a esta escuela, me gustaba mucho mi pueblo y además Medianoche es tan… Me pone los pelos de punta.
Me miró incrédulo y volvió a sonreír. Su sonrisa transformó la extraña energía que se había acumulado en mi interior y el miedo que había sentido se volvió curiosidad, incluso en excitación. Para mí no era una novedad, hacía mucho tiempo que me había dado cuenta que con las chicas todo bien, que podíamos llegar a ser buenos amigos y pasar excelentes momentos juntos, pero que nunca pasaría de ahí. Hacía bastante tiempo que sabía que me gustaban los hombres, el tiempo suficiente como para darme cuenta que Guillermo me gustaba mucho más de lo que me habían gustado otros, solo esperaba que mi ingenuidad y la falta de experiencia no lo hicieran evidente. Me sentiría avergonzado.
_Cuando tenía cinco años _me dijo en tono de confidencia mientras caminaba junto a mi _ pensé que mis padres estaban siendo injustos conmigo y decidí irme de casa. Me llevé una linterna y un paquete de Oreos._ A pesar del aturdimiento se me escapó una sonrisa a la cual él respondió de la misma manera. _ Salí muy digno de casa y llegué hasta… el final del patio trasero. _No pude evitarlo, estallé en carcajadas. _ ¡No te rías de mí! _ pero él también estaba riendo. _Me quedé afuera todo el día, hasta que empezó a llover. No se me había ocurrido llevar un paraguas. Patético. Volví a entrar a la casa, empapado y con dolor de estómago después de zamparme como unas veinte Oreos, y mi madre, una señora muy inteligente aunque a veces me saque de quicio, fingió que no había ocurrido nada_. En ese momento me hizo una pregunta que me dejó descolocado. _ ¿Querés irte de acá verdad?
Como iba a querer irme. Ahora todo había cambiado. _No, no quiero. Voy a tomar mis clases, voy a comportarme como un buen chico y también voy a graduarme en Medianoche.
_Nadie te obliga a comportarte como un “buen chico”, solo alcanza con que no sobrepases demasiado las normas. _ Otra vez esa sonrisa… su forma de hablar me reconfortó.
_No sé si voy a encajar acá.
_Yo no me preocuparía por eso. _ Me dijo mirándome a los ojos. _Puede que no sea tan malo que no encajes con este lugar. _Me miró fijamente, muy serio.
No sabía si yo también le gustaba o me lo estaba imaginando porque quería gustarle y la nula experiencia en el tema me impedía saberlo. Tenía una sonrisa cautivante y ya me había dado cuenta que sabía cómo usarla. Al recordar la velocidad a la que había corrido detrás de mí y comprender que lo había hecho para salvarme, todos los miedos se esfumaron y sonreí.
_ ¿Puedo hacerte una pregunta? _ dije con timidez
_ Las que quieras
_¿Por qué elegiste Medianoche? A mí no me quedó otra, pero si sos ayudante de cátedra en Medianoche significa que al menos ya tenés dos años de antigüedad como profesor.
_Tengo más de dos
_Entonces, ¿por qué elegiste este lugar cuando podrías estar en cualquier otro?
_Es una historia muy larga
_No tengo apuro en volver. _ Esta vez me miró diferente. _Faltan un par de horas para la presentación. _Dije en un hilo de voz.
Guillermo inclinó la cabeza, pero no apartó su mirada de mí. Había algo indudablemente seductor en ese movimiento, aunque no estaba seguro que él pretendiera producir ese efecto.
_Es que es también una especie de secreto
_Se guardar secretos… Vos vas a mantener en secreto este asunto, ¿no? Me refiero a lo de salir corriendo y morirme de miedo…
_No se lo voy a contar a nadie.
Al cabo de unos segundos de vacilación, Guillermo acabó sincerándose. _Hace unos ciento cincuenta años, un antepasado mío intentó entrar en el internado, pero las cosas no salieron bien y fue suspendido. Por eso depende de mí “limpiar el honor de la familia”
_No es justo. _dije con tal convencimiento y firmeza que capturé su mirada una vez más. _ No deberías tener que tomar tus decisiones en función a lo que él hiciera o dejara de hacer.
_No es un peso, es un honor Pedro.
No me convencía su respuesta, pero si era su decisión, ¿quién era yo para cuestionarla? _ ¿Por qué suspendieron a tu retatara o lo que fuera?
Él sacudió la cabeza tristemente. _Se batió a duelo en la primera semana.
_¿Un duelo? Venga… que raro suena eso en estos tiempos. ¿Alguien insultó su honor?_ Intenté recordar lo que había aprendido sobre duelos en las novelas y películas románticas. Lo que estaba más que claro era que la historia de Guillermo era por lejos, mucho más interesante que la mía. _¿O fue por alguien en especial?
_Convengamos que tendría que haber aprovechado muy bien su tiempo para conocer a “alguien en especial” en sus primeros días de escuela. _ De pronto se detuvo, como si acabara de darse cuenta que era el primer día de clases y él ya había conocido a alguien especial. Sentí un impulso, como si algo tirara físicamente de mí hacia él, pero en ese momento Guillermo volvió la cabeza y clavó la mirada en las torres de Medianoche. Fue como si el edificio lo hubiera ofendido. _ Pudo haber sido cualquier cosa. En esos tiempos se batían a duelo por cualquier nimiedad. Según la leyenda familiar, empezó el otro tipo, aunque la verdad es que da igual. Lo que importa es que sobrevivió, pero no sin antes, romper una de las vidrieras del vestíbulo.
_Ah, claro. Hay una con cristales trasparentes y no sabía por qué.
_Ahora lo sabés. Desde ese momento, Medianoche le cerró las puertas a mi familia, hasta ahora. Y no me importa cargar con ese legado, estoy convencido que en este lugar aprenderé muchas cosas, aunque eso no signifique que me tenga que gustar todo lo que veo.
_ Al menos vos tenés una esperanza, yo estoy seguro que nada me va a gustar _ “salvo vos” añadió una vocecita interior que se había envalentonado de repente. Lo que siguió fue muy extraño, fue como si Guillermo hubiese podido escuchar esa voz, porque hubo algo perturbador en el modo que se volvió para mirarme. Pude percibir algo salvaje acechando detrás de su mirada. _¿Te gustan las gárgolas? _Pregunté como al pasar para cambiar de tema, su mirada me estaba incomodando.
_Me gusta que los monstruos sean más pequeños que yo. _Me dijo bajando la intensidad de su mirar.
_Nunca me lo había planteado desde ese punto de vista. _ Respondí. Habíamos llegado al límite de los prados. El sol ya brillaba con fuerza y tuve la sensación que la escuela comenzaba a despertar, lista para engullirnos. _Les tengo pavor _confesé.
Esa mirada, el tono de su voz. _Todavía no es tarde para salir corriendo, Pedro _dijo con toda la tranquilidad.
_No quiero salir corriendo, pero tampoco quiero estar rodeado de extraños. Cuando estoy con gente soy incapaz de hablar, de actuar con normalidad o de ser yo mismo… ¿Por qué te sonreís?
_Porque a mí me parece que no tuviste muchos problemas para hablar conmigo.
Parpadeé sorprendido. Guillermo tenía razón. ¿Cómo era posible? _Supongo que… Creo que me asusté tanto que se me pasó el miedo._ Logré balbucear entre sonrisas.
_Si, a veces eso funciona. _ Me dijo en ese tono bajo y subyugante.
_Si. _ Sin embargo, tuve la sensación de que había algo más. Los extraños seguían dándome pánico, pero él no era un extraño. Tenía la sensación de conocerlo desde siempre, como si hubiera estado esperando su llegada durante años. _Tengo que volver antes que mis padres se den cuenta que no estoy.
_Vale. Nos vemos por acá.
_Vale. _Levanté la mirada para decirle adiós, pero ya se había ido. Había desaparecido sigilosamente sin que pudiera darme cuenta.
CONTINUARÁ
Felicitaciones Sandris por este nuevo comienzo para nuestros amores!!! Estos sí que van a ser especiales!!! Muyyyyyy! Sabes cómo amo las historias vampirescas... Y si están ellos, ya más, es imposible pedir... Quedé muy intrigada con esa "Academia Medianoche", ya tiene un nombre raro para ser una Universidad... No veo la hora de verla!
ResponderEliminarY qué manera de conocerse... Yo apuesto todas mis fichitas a que el vampiro es Guillermo, esa velocidad que desarrolla, ese parecer escarbar de una, en el interior de Pedro, de escuchar su vocecita interior, me hace pensarlo... Para mí que nadie, excepto Guillermo, lo perseguía a Pedro en el bosquecillo, eso fue puro chamuyo para que no le ensartara una piña en el medio de lo ojos =P
Y ese sueño misterioso con la rosa ensangrentada... Mmmmm... Qué secretos y misterios se esconden en esa Academia?
No veo la hora de leer la continuación, ya estoy recontra atrapada!
Beso enorme!
¡Gracias Tocaya! Igual que voa, amo las historias de Vampiros, cuando era mas chica me daban miedo, pero no podía dejar de mirarlas o de leerlas. Hacía mucho tiempo que quería escribis una fic con esta temática, y cuando llegó a mis manos la saga de Claudia Gray, ni lo dudé. Juro que estoy mas ansisosa escribiendo que ustedes leyendo... ¿Quién es el Vampiro y quien el Cazador? Tiempo... Ya lo sabrán. Gracias por tan lindas palabras Guille! ¡Besotessss!
EliminarNo puedo empezar de otra manera que: "ayyyyy Sandra!". UNA BELLEZA! Eso no me sorprende porque así escribis. Pero la historia, el lugar, las descripciones, ellos 2. Una belleza. Me mantuvo al filo todo el tiempo. Intrigada y encantada. Me encanto la atraccion inmediata de Pedro y lo "protector" de Guille. He caido nuevamente en las garras de la "ansiedadtitis aguda", pero bueno... que se le va a hacer ;) Una y mil GRACIAS Sandra por escribir y compartirlo. Un deleite. Besos Romina
ResponderEliminarPD: para que voy a decirte que espero mas que ansiosa el prox capitulo ;), no?
¡Romi! Ya extrañaba tus crisis de "ansieditis aguda", y me alegra verte atrapada nuevamente en una historia, acompañándome en este vuelo mágico. ¡Gracias gracias y mil gracias por estar... ¡siempre!! Un abrazote Guilledrista!
EliminarSaaaaan!!! Felicidades por el estreno archi...super hiper esperado por mi!!! al igual que a Guille adooooro las historias de vampiros....tal vez ese antepasado de Guille no lo es tal..sino que es el propio Guille el que perdió su oportunidad hace ciento cincuenta años!!! o sea....tambien coincido con Fiore que él es el vampiro...escuchando las vocecitas interiores y corriendo a toda velocidad...mmmm aunque si PEdro no hubiese corrido a casi la misma velocidad que el lo hubiese alcanzado antes...esta raro todo pero apuesto por Guille vampiro!!sisi...esperando ansiosiiiisima el proximo!!! q que bueno que siguen inspirando mas y mas historias! Gracias San!
ResponderEliminarLa felicidad que siento cada vez que me pongo a tipear un capítulo, es indescriptible Sil. Como dije anteriormente, creo que estoy mas ansiosa yo escribiendo, que ustedes leyendo. Una nueva historia que me tiene atrapada, no puedo dejar de pensar en ellos en todo el día y corro a codazos la agenda para tener tiempo para escribir.
EliminarEn cuanto quien es el Vampiro y quien el cazador... ya lo sabrán. O tal vez no sea tan simple... Tal vez un as se esconde detrás de la pluma y nos vamos a llevar una sorpresa para la historia. ¡Gracias por todo Sil! Por esa foto magnética como su encuentro y por tan lindas palabras. ¡Graciasssss!
Yo digo que va a estar buenísima, la verdad que estoy entusiasmado por saber como sigue, gracias Sandra por otro comienzo tan maravilloso.. Abrazo desde distancia esperando como siempre aquí ;)
ResponderEliminar¡Gracias Anónimo! Ojalá mipluma no defraude tu confianza ni tus expectativas. ¡Abrazo Guilledrista!
EliminarUfff que interesante y esta intriga quien de ellos es vampiro? Guille? A mi me parece que no. Me parece que el es un cazador de vampiros que protege a los hijos que byscan aventuras en este bosque
ResponderEliminar¿¿¿ Mmmmm??? ¿Dónde estará escondida la verdad? ¿Será tan simple descubrirla? Ya veremos... ¡Gracias por acompañarme en este nuevo viaje! ¡Graciassss!
EliminarYa me cautivó este historia...Espero la proximaa..Gracias
ResponderEliminar¡Gracias Adriana! Muy pero muy pronto la continuación. ¡Besossss!
EliminarMe encantó, super intrigante. Me gusta mucho este nuevo comienzo!!
ResponderEliminar¡Gracias Valeria! Un abrazo por siempre Guilledrista! ¡Besosss!
EliminarPEDRIS PEDRIS PEDRIS.SU TALENTO ES INFINITO,INAGOTABLE.
ResponderEliminarMEDIANOCHE,UN ANTES Y UN DESPUÉS,DEFINITIVAMENTE.
ESAS GÁRGOLAS ¿DE QUE SERÁN TESTIGO?
"los valles y los bosques tupidos"¿DE QUE SERÁN TESTIGO?
ACADEMIA MEDIANOCHE ¿DE QUE SERA TESTIGO?
Y ESA ROSA SALVAJE...
TODA LA INTRIGA TODA.EXCELENTE COMIENZO.CAZADORES,VAMPIROS QUE MAS DA,EL MISMO AMOR,LA MISMA PASIÓN.
PEDRO NOS VA A DERRETIR DE AMOR Y GUILLE BUENO, LO AMAREMOS,LO ODIAREMOS...GUILLE ES GUILLE.
TODOS LOS APLAUSOS TODOS,TODAS LAS GRACIAS TODAS.
ESA ACADEMIA,CON ASPECTO MEDIEVAL, SE LAS TRAE.
NO CONSUMO HISTORIAS VAMPIRESCAS, PERO COMO SIEMPRE HAY UN PERO,ME ENTREGO A LA PLUMA MÁGICA DE LA PEDRIS.
DE ALGO ESTOY SEGURA "MIRAN AL CIELO Y PIDEN UN DESEO CONTIGO LA NOCHE MAS BELLA"
P/D: SEÑORA PEDRIS SI POR ESAS CASUALIDADES SE NECESITA PERSONAL DOCENTE EN LA ACADEMIA,POR FAVOR ACUÉRDESE DE MI,TENGO TODA LA EXPERIENCIA TODA, EN CUALQUIER MOMENTO RETOMO MI CARRERA DE LETRAS,Y CON TODO EL PLACER TODO, VOLVERÍA A HACER AYUDANTE DE CÁTEDRA.JA JA JA. MONICA DE LANUS.
¡Guauuuu Mónica! ¡Qué hermosas palabras! ¡Gracias! Sobre todo por volver a confiar en mi pluma en una historia "Vampirezca". Acá habrá dudas, intrigas, secretos... Pero por las estrellas que alumbran el firmamento, te aseguro que no te vas a arrepentir. Amor y solo amor, es una saga absolutamente romántica y aunque por momentos, tengan que pasar por situaciones difíciles, siempre van a poder mirar al cielo y soñar con un deseo... "Contigo la noche más bella". Palabra de Guillermina Pedris. ¡Un abrazo inmenso! Gracias por acompañarme en esta nueva aventura y ya mismo estoy enviando tu curriculum a la Academia Medianoche! ¡Besosssssss!
EliminarVolver a volver y encontrar tamaña historia huauuuuu guille que energía de colores Esta historia la felicito desde el fondo de mi corazón quien tuviera el 1%,de su enorme talento para contar emociones
ResponderEliminar... La verdad la felicito nunca me defrauda por el contrario un placer volver a leer la y disfrutar.... Tremendas aaaaaaaaaaaaaaa Muacks #grossa majo
¡Majitooooo! ¡Que placer volver a verte por la trinchera! ¡Gracias amis! Gracias de todas las maneras posibles... ¡Te quiero amiga! ¡besossss!
Eliminarme encanto muy sutil desde ya se nota ese toque de seducion en ambos lados tiene todo para ser un éxito esperaremos como siempre del otro lado del rio mara rosas
ResponderEliminar¡Gracias Mara!Espero no defraudarte... ¡Besossss!
Eliminar