
Con la valiosa colaboración de Mary Buhler
Se despiden velozmente de todos, que ya estaban
totalmente dados vuelta, aduciendo cansancio por lo largo de la jornada y el
estado de Pedro, y a la carrera, se suben al Sonic.
Antes de que arranque el motor, Guillermo pregunta
-Estás bien?
-Sí Guille! Es la quincuagésima vez que me lo
preguntas en el día!
-Me preocupo por vos. Está mal?
-No, no está mal, pero ya no me lo preguntes más,
al menos hasta que llegue el lunes. Quedate tranquilo, que si no me siento bien,
o si necesito asistencia, te lo voy a decir. Estoy grande y sé cuidarme solo y
cuidar a nuestros hijos.
Guillermo hace una mueca medio rara y prosigue
-Pasa que te veo muy acelerado, y a lo mejor no te
das cuenta. Venís pasado de rosca desde las seis de la mañana, te alcoholizaste
y todavía tenés ganas de que nos enfiestemos...
-Qué decís? Yo no me alcoholicé! Hablás como si me
hubiera bajado una damajuana con un embudo! Y lo único que hice fue tomarme una
copita para brindar, autorizado por mi médica... Y respecto de lo otro...
Porque vos no tenés ganas de que nos enfiestemos, no?
-No se trata de las ganas y lo sabés bien.
Pedro respira hondo
-Está bien. Vamos a casa a dormir un par de
horas...
-Un par de horas, no – lo interrumpe – Necesitás
descansar bien. Dormir ocho horas, o mejor, diez y mejor si fueran doce.
-Bueno, dormimos ocho horas. Pero mañana a la
mañana, agarrate Graziani, que vamos a cabalgar, porque te agarro, te encierro
con llave, te ato a la cama y no te suelto en todo el fin de semana.
-Entonces durmamos doce horas porque sino no voy a
poder.
---
Sábado por la mañana. Diluvio torrencial. Se
despiertan
-Mmmmmmm – Pedro se despereza y estira felinamente
– Buen día, amor! - desde la cama mira por la ventana – Hermoso sábado!
-Buen día, cielito! Te parece hermoso sábado?
-Sí. Para quedarnos todo el día en la camita,
haciéndonos mimos, apapachándonos y comiendo cosas ricas. Tus hijos tienen
antojo, Guille. De churros rellenos con dulce de leche cubiertos con chocolate,
mate muyyyyyy azucarado y... Un licuado de frutillas con leche.
-Y quién va a ir a buscar los churros con este día?
Justo hoy tenía que ser?
-Guilleeeee, yo no controlo mis antojos. Aparecen
cuando se les da la gana.
-Bueno, esperá a ver si el delivery se atreve a
traerlos. Quedate acá que voy a bajar a hacer el desayuno y te lo traigo.
Un rato después Guillermo sube con la bandeja
-Acá están tus churros. Una docena, para saciar tu
antojo. El drama que me hicieron para mandarlos con esta tormenta... Los tuve
que pagar como si fueran cristales de meta azul! Así que espero que estén
ricos.
Pedro muerde uno
-Mmmmmm, ri-quí-si-mos!
-Con el licuado tuviste suerte porque teníamos
frutillas, sino, no daba para que también llamara a la verdulería, chiquitín!
-Gracias, mi vida! Te adoro! Qué sería de mí si no
estuvieras a mi lado?
Guillermo lo toma de la barbilla
-Atorrante! - y le estampa un beso sobre los labios
– Acá tenés el mate.
-Le pusiste azúcar?
-Sí
Pedro lo prueba
-Esto necesita más azúcar – acto seguido, toma la
azucarera y comienza a echarle una cucharita tras otra.
-Te va a venir un coma glucémico!
-No exageres, no es para tanto – comienza a sorberlo
con infinito placer – Querés?
Guillermo acepta el convite y mientras lo bebe,
frunce la cara como si estuviera tomando un vaso de vinagre puro
-Mirá a lo que me someto por vos, precioso. Si esto
no es amor...
Pedro como respuesta le muestra sus hoyuelos y
busca una libretita en el cajón de su mesa de luz
-Qué te parece si empezamos a ver los nombres
para nuestros hijos?
-Me parece perfecto.
-Bueno, el primero en mi lista para nuestra
princesa es, Morticia – mientras le entraba a un churro y alternaba un sorbo de
mate con uno de licuado de frutillas.
-Qué buen chiste. Ahora vamos en serio.
-No es chiste, Guille – le dice clavándole los
ojos con seriedad.
-Pero Pedro! Cómo le vamos a poner Morticia?!
-Qué tiene de malo? No te gusta?
-No es que no me guste! Es el nombre de una
loca!
-Lo decís así, como si fuera cualquier loca. Es
la señora Addams, de una familia muy distinguida, bellísima, llena de glamour.
Está bien, pertenece a una familia peculiar, y eso está buenísimo. No entran
dentro de la norma y eso es lo mejor. Después de todo, qué es ser normal?
Nosotros somos normales? Normal es que el caballo tenga cuatro patas, que el
gato maúlle, que los pollitos hagan pio pio. Nuestra hija ya viene a este mundo
a romper con las normas, nace de mí, un hombre y tiene la carga genética de dos
hombres. Qué mejor nombre puede tener?
-Muy lindo discursito pero no me convenciste. Y
al varón qué le querés poner? Largo? O mejor, Dedos? Ese sí que rompe con las
normas y convenciones! Pedrooooooo! Dejate de joder! No le vamos a poner
Morticia!
-Bochado mi primer nombre –
dice, suspirando con un aire de tristeza mientras lo tachaba de su lista.
Guillermo busca la suya
-Yo en cambio pensé en Pamina,
como el personaje de Mozart en La Flauta Mágica. No es hermoso?*
-Pamina? No me convence... Y
cómo le vamos a decir? Pami u obra social de los jubilados?
-Pedro! Le estás sacando toda
la magia y su profundo significado!
-Pero es así, viejito! Además
no quiero asociar a mi hija con nada que tenga que ver con la masonería.**
-Nombre para el varón –
prosigue Pedro – la primera opción en mi lista es Farrokh, como el nombre de
cuna de nuestro Freddie. ***
- Ay Pedro! Me matás con
tus elecciones! - no pudo contener la risa – Un nombre en guyaratí. **** Tan
bonito, con tanta onda, que por eso Farrokh decidió cambiarselo por Freddie!
-No te gusta?
-Claro que no! Es horrible! No
tenés algo normal en tu lista?
-Te acabo de decir que no
quiero algo “normal” - encomillando en el aire – para mis hijos... A ver qué
tenes vos.
-Baldomero
-Cómo le diríamos?
-Baldi
-Ahhh, me criticás Morticia y
Farrokh y vos los querés llamar Pami y Balde!
Se miraron como midiéndose salvajemente
y pudieron intuir que no iba a ser fácil la elección de los nombres. Pedro
prefirió por el momento dar por concluida esa sesión, cerró la libretita, la
tiró a un costado de la cama, gateó hasta Guillermo y se trepó encima de él
-Mejor ahora sigamos con lo
que dejamos postergado anoche.
---
Anochecer de un día agitado.
Desde el desayuno seguían ahí.
-Pido gancho! - alcanza a
susurrar Guillermo totalmente ahogado, con sus deditos cruzados y Pedro encima
suyo – Necesito respirar, amorcito. Me vas a matar.
-Guilleeeeee, está bien, pero
no quites las manos de mi cuerpo, necesito que me sigan quemando la piel. Creo
que las hormonas están haciendo estragos en mí. Ahora comprendo cabalmente lo
que dijo la doc. Te deseo desmedidamente – tratando de atacarle el cuello.
-De verdad necesito descansar.
No tengo 20 años.
-Te doy una hora para que
descanses y duermas.
-Chiquitín, vos también tenés
que descansar, no me fatigues a los cachorritos.
Finalmente Pedro se duerme
antes que Guillermo. Éste lo mira embelesado y con una sonrisa que no le entra
en la cara. No lo quería reconocer su cielito, pero estaba tan, o inclusive,
más cansado que él. Pedro dormido, se da vuelta y termina por encastrarse a su
cuerpo y a su cuello, como si fueran las piezas perfectas de un rompecabezas.
La sonrisa de Guillermo se hace más amplia todavía, si eso es posible.
Satisfecho, lo envuelve con sus brazos y también se duerme.
---
Cuando Pedro se despierta, no
lo encuentra en la cama. Baja alarmado, y comienza a sentir un olorcito muy
tentador, de esos que hacen salivar, proveniente de la cocina. Ahí lo
encuentra, manos a la obra y con la tablet sobre la mesada.
-Qué estás haciendo? Me
dejaste solo en la cama. Sabes que feo es despertarse y no encontrarte? -
haciendo puchero y tratando de disimular que se moría por probar lo que estaba
cocinando – Además te había dicho que te daba sólo una hora para descansar y
que seguíamos con “lo nuestro”.
-Estoy preparando la cena.
Desde el desayuno que no probamos bocado. A esta altura ya no nos deben quedar
rastros de los churros ni en la sangre. Hay que reponer energías, cielito. No
podemos vivir sólo de sexo. Y vos – le dice, tocándole el centro del pecho con
dedo acusador – No deberías saltearte comidas.
-Y qué vamos a comer de rico?
-Hígado al Stroganoff. *****
-Hígado?!!
-Sí. Los embarazados tienen
que comer hígado. Sobre todo vos que ya tenés anemia. Descubrí un sitio web
super interesante – mostrandole en la tablet – Se llama “El A-B-C de las
Recetas con Hígado” y está creado por el “Vísceras Fan Club, Dedicado a las
Vísceras con Amor”.
Pedro se tienta de la risa
-Hay fans para todo en la viña
del Señor. No me digas que vas a solicitar la membresía al fan club y vas a
concurrir a las reuniones.
-Muy gracioso – tomándolo de
la barbilla – No me des ideas porque lo hago. Y te llevo conmigo.
-Pero estamos en el siglo XXI,
la industria farmacéutica inventó variados suplementos nutricionales. No es
necesario que coma hígado.
-Ya sé. Pero nunca está de más
un refuercito de mano de los alimentos. Dale, vamos a la mesa que esto ya está
– terminando de revolver en el wok con la cuchara de madera.
A pesar de los prejuicios de
Pedro, el plato estaba exquisito y se lo terminaron devorando. Parecía que el
“Vísceras Fan Club” ya sería parte de sus vidas.
---
Domingo por la mañana.
Guillermo se despierta antes que Pedro, lo mira dormir despatarrado a su lado y
piensa
“Solo tu, este
calor, esta mañana que renace alrededor del sol, qué más puede importar, si tu
piel se deja acariciar, despertarse ya para mí, no tiene sentido sin ti, solo
tu, esta mañana, para levantarme un día más junto a ti.” ******
Después del desayuno, acababan
de terminar de hacer el amor por enésima vez ese fin de semana, cuando comienza
a sonar el celular de Guillermo. Pedro, en su lugar favorito en el mundo, o
sea, sobre él, frente contra frente y los dos aún con la respiración muy
agitada.
Guillermo desliza la mano y
mira en la pantalla del pequeño aparatito
-Es Fabián.
-Atendelo.
-A vos te parece que lo
atienda así? Se va a dar cuenta!
-Y? No se va a extrañar, es lo
más normal del mundo que estés haciendo cositas conmigo.
Guillermo titubea. Su pudor
siempre va a ser más fuerte, con todos, pero por sobre todo con su hijito.
-Peor es si no atendés y lo
ignorás – continúa Pedro.
“Tiene razón”,
piensa Guillermo. Más ahora que está sensible y celoso de los mellis, con temor
a perder su reinado de hijo único. Eso lo decide a atender.
-Hola
-Hola... Viejo? - duda ante la
voz un poco fuera de lo normal.
-Sí, hijito.
-Estás bien?
-Sí, estoy perfecto. Buen día!
-Buen día! Los quería invitar
a almorzar y pasar la tarde todos juntos.
-Ehhhh... Es que Pedro está
muy cansado, no se siente muy bien. Lo podemos dejar para mañana lunes que es
feriado y vos no tenés guardia en Temaiken?
-Bueno, está bien.
-Te prometo que mañana vamos
para el desayuno y no nos volvemos hasta después de la cena.
-Dale. Los esperamos.
-Mandale un beso gigante de mi
parte a Sofi. Y a Valeria también.
Guillermo corta la
comunicación
-A vos te parece lo que me
hacés hacer? - lo reta – Me negué a estar con mi hijito y mi nieta un domingo!
Y hace 24 horas que estamos abotonados! Insaciable!
-Ahhhhhhh bueno! Sos el colmo
del caradurismo Graziani! Primero, decime que no te gustaron estas últimas 24
horas.
-Me encantaron.
-Y después, cuándo yo te dije
que no quería ir hoy a lo de Fabián? Vamos ahora mismo! Por qué mentiste?
-Porque no quiero ir. Me
quiero quedar acá en la cama, revolcándome con vos, chiquitín. Vamos mañana.
-Después el atorrante soy yo!
Y me echas la culpa todavía!
-Es tu culpa.
-Ah! Es mi culpa! - indignado.
-Sí, es tu culpa porque me
tenés prisionero y esclavizado de tu cuerpo, de tus labios, de tu sonrisa, de
tus ojos, de tu respiración, de los latidos de tu corazón, de tu amor, mi vida!
Empezaron a besarse con
intensidad y ruidosamente, pero Guillermo después de unos besos lo cortó para
decir
-Pero a la noche sí vamos a
salir.
-Sí?
-Sí
-Y adónde vamos, si es que se
puede saber?
-Reservé una mesa en la nueva
sucursal de Cucina Paradiso, ******* el restaurante de Donato De Santis. La que
está frente al río. Vamos a comer verdaderas pastas italianas, las mejores de
Argentina, no pseudo italianas como abundan por muchos lados. Y después...
Tengo un par de sorpresas para darte que espero te gusten.
-Ayyyyy! Sentí Guille – le
lleva la mano a su pecho – Sentí como late mi corazón emocionado. Qué será?
Casamiento no me vas a pedir porque ya estamos casados. No aguanto la
curiosidad!
-Paciencia, lindo. Ya vas a
ver. Aunque no estaría nada mal renovar nuestros votos matrimoniales, no te
parece?
-Me encantaría.
---
Del otro lado de la línea,
Fabián se había quedado con el teléfono entre sus manos, pensativo.
-Qué pasa, amor? - le pregunta
Valeria.
-No sé... Papá tenía una voz
rara y dijo que no vienen hoy sino mañana. Que Pedro no se sentía bien. Pero me
parece que eso fue un pretexto – y agrega después de una pausa – Para mí que
estaban garchando.
-Es muy posible, Fabián – le
responde Valeria riéndose – Dejalos que se disfruten. Más que todavía no tienen
a los bebés... Tus hermanitos! Mis cuñaditos! - seguía riéndose divertida y
para cortar la seriedad que sus palabras habían causado en Fabián, le toma las
mejillas entre sus manos y le estampa un dulce beso.
---
Cucina Paradiso había
inaugurado su tercer ristorantino “veramente italiano” en Nordelta, después de
los locales en Palermo Hollywood y Las Cañitas. Pedro estaba muy ansioso porque
quería verlo a Donato De Santis, el magistral chef italiano dueño, y que
generalmente se alternaba entre sus distintas sedes para oficiar de cálido
anfitrión. Le encantaba hablar con los comensales, hacer chistes y sacarse
fotos.
Se sentaron bajo el gazebo, a
la orilla del río y con una hermosa velita flotante en un recipiente sobre la
mesa, que le daba un aire sumamente sugerente a una “noche de las más bellas”.
Pedro inspiró profundo,
emocionado, sentía cosquillitas en el estómago, y no sólo por los mellis que
estaban allí, sino por encontrarse en un ambiente tan bonito y con su Guille.
Todo era perfecto y su mente viajó un tiempo atrás, a su luna de miel.
-Qué hermoso es acá Guille! Me
recuerda a nuestras noches romanas, mágicas...
-Me alegro que te guste mi
elección, chiquitín. Pero ahora no te podés emborrachar como hacías allá.
-Será que está Donato? Muero
por saludarlo y sacarme una foto!
-Te salió el cholulo de
adentro. Sonamos!
-Qué tiene de malo que quiera
conocer a un gran chef? Además dicen que es lo más simpático y divertido que
existe! No viste la foto que se sacó con él, Gaby y compartió en Facebook? Gaby
se le sentó a upa para la foto!
Guillermo hizo un gesto de
disgusto
-Pedro... Ni se te ocurra!
-Fue un comentario nada más.
Vos me crees así de desubicado?
-A veces no sé qué pensar, sos
bastante zarpado para mi gusto y no sé con qué sos capaz de salir.
-No te preocupes, que si
consigo sacarme la foto me voy a poner en pose solemne, tipo Julio Argentino
Roca en el billete de cien.
El menú que eligieron estaba
compuesto por:
Como aperitivo, para abrir el
apetito y tentarse, un tradicional “antipasto” (entrada) fritto, “olive
all'ascolana” (aceitunas verdes descarozadas rellenas con carne de cerdo y
carne vacuna).
Pedro cerró los ojos para
saborearlas con mayor intensidad y susurró “esto es un orgasmo culinario”.
Como “primo piatto”
(principal), “cappellacci di zucca alla mantovana” (pasta típica de la ciudad
de Mantova, Lombardia, rellena de zapallo cabutia horneado, con un toque de
amaretti y parmesano, acompañados con manteca emulsionada con salvia fresca).
Y mientras degustaban esas
delicias, Pedro pensó
“Solo tu, cenando
fuera, solos con la intimidad de una vela y seguros de crear, la atmósfera
justa de quien quiere amar, impacientes como nunca, en el silencio alrededor
nuestro, solo tu, esta noche, para levantarme un día más junto a ti.” ******
Mientras esperaban que llegara
el “dolce” (postre), para el cual habían elegido los “cannoli siciliani” (masa
enrollada, rellena de ricotta cremosa dulce, pistachos, chocolate y naranjitas
confitadas), Pedro sintió que era el momento de decirle algo que hacía días
venía pateando por temor a la reacción de Guillermo y que rompiera todas sus
ilusiones en mil pedazos. Lo encontraba con las defensas bajas por la
maravillosa velada que estaban transcurriendo, así que era ahora o nunca
-Mi vida, el otro día estuve
hablando con Alex - dijo como al pasar.
-Ajá. Y qué cuenta ese
atorrante?
-Viste que logró que lo
transfirieran al Sheraton de Rio durante los días que van a estar hospedados
los Queen + Adam Lambert?
-Sí, me habías contado.
-Bueno, tiene mejores
noticias. Lo designaron como el jefe responsable de asistencia personal de
ellos del hotel.
-Pero mirá vos que suertudo!
-Suertudo no. Trabajó mucho
para lograrlo. Y... - ahí Pedro se detuvo con el corazón galopando a mil y sin
animarse a continuar.
-Y qué, amorcito?
-Y me invitó a ayudarlo.
Guillermo levantó una ceja
como no comprendiendo, o mejor dicho, no queriendo comprender lo que eso
significaba
-Qué me estás queriendo decir?
-Que tendría que viajar a Rio
por esos días – dijo con la voz quebrada y apelando a sus ojitos estilo “gato
con botas” que sabía bien el efecto de arma de destrucción masiva que tenían en
el espíritu de Guillermo.
-V-O-S E-S-T-A-S E-N P-E-D-O
L-O-C-O D-E-M-E-N-T-E P-S-I-C-O-T-I-C-O – dijo muy lentamente, casi deletreando
pero en voz muy alta.
-Shhhhh! Bajá la voz! Qué van
a pensar los vecinos de mesa que me tratás así!
Guillermo se estiró por sobre
la mesa para susurrarle
-Qué pensarían si supieran que
un hombre embarazado de mellizos pretende aventurarse a Rio de Janeiro para ir
a hacerle de siervo a sus ídolos?
-De siervo! Qué exagerado! Por
favor, Guille! Es una oportunidad única en la vida! Tenerlos a Roger y Brian,
ahí a mano, tocarlos, hablar con ellos, ver su detrás de escena, asistir a sus
pruebas de sonido... Sabes cuántos matarían por eso? No nos va a hacer mal –
tomándose el vientre – Me va a dar una inmensa felicidad, incuantificable, y
por ende, les va hacer bien a ellos. Además, la buena vibra del genio queenie,
también les va a llegar, mamar eso desde la panza, es lo más!
-Pedro...
-Dale! Vení conmigo! Vos
también los vas a poder tener cerquita, te consigo un pase libre por el hotel y
por el backstage... No me digas que no te tienta!
-Claro que me tienta! Sabés lo
que siento por ellos y cuánto los admiro! Pero es mi primer deber velar por vos
y nuestros hijos.
-Dale! Vas a estar ahí para
controlar todo, para controlarme. A la primera que veas que va mal, me sacás de
una oreja y nos tomamos el primer vuelo a Buenos Aires. Son unos poquitos días
nada más... Porfi, porfi, porfi, porfi, porfi, porfi, porfi – tipo chiquillo
que no se da por vencido.
Guillermo cerró los ojos un
instante, inspiró profundo y
-Está bien! Está bien! Cómo se
hace para sostenerte un no a vos?
-Gracias! Acabás de hacerme el
hombre más dichoso del mundo – dijo completamente excitado.
-Pero bajo mi estricta
vigilancia.
-Sí, sí, sí! Mirá! Justo ahí
viene Donato para acá! - Pedro ya saltaba en la silla de tanta felicidad.
-Buonasera! - dijo Donato y se
sentó un rato a conversar con ellos entre broma y broma como siempre hacía con
sus comensales.
---
Cuando regresaron a casa,
Guillermo le pidió a Pedro que subiera a su cuarto y que lo esperara allí que
aún la sorpresa estaba por llegar.
De pronto, comenzó a sentir
una melodía de guitarras, trompetas y violines proveniente del jardín y alguien
pegó el grito de
-Serenata!
Se asomó a la ventana y no
podía dar crédito a lo que veía. Creyó que había caído dormido y que estaba
soñando. Por el parque, y a través de un camino iluminado con farolitos chinos
de papel, venía un grupo de mariachis tocando y cantando, y cuando llegaron
bajo su ventana, Pedro abrió enorme los ojos al divisar que uno de los
integrantes bajo el ala del gran sombrero mexicano era Guillermo, que también
presentaba un atuendo mariachi, con el particular moño al cuello y todo.
“Evidentemente
esta nueva paternidad le está pegando de los modos más extravagantes” pensó
Pedro, divertido y emocionado por la nunca imaginada sorpresa.
“Si nos dejan,
nos vamos a querer toda la vida, si nos dejan, nos vamos a vivir a un mundo
nuevo” - cantaban - “Yo creo podemos ver el nuevo amanecer de un nuevo día, yo
pienso que tu y yo podemos ser felices todavía” - Guillermo se sacó el sombrero
y lo puso contra su pecho mientras cantaba junto a los mariachis - “Si nos
dejan, buscamos un rincón cerca del cielo, si nos dejan, haremos de las nubes
terciopelo y ahí, juntitos los dos, cerquita de Dios, será lo que soñamos, si
nos dejan, te llevo de la mano corazón y ahí nos vamos, si nos dejan, de todo
lo demás nos olvidamos.”
Pedro bajó corriendo para
abrazar a su Guille, mientras los mariachis arrancaban con
“Contigo aprendí
que existen nuevas y mejores emociones, contigo aprendí a conocer un mundo
lleno de ilusiones, aprendí que la semana tiene más de siete días, a hacer
mayores mis contadas alegrías y a ser dichoso, yo contigo lo aprendí”
-Te gusta amorcito las
canciones que elegí?
-Mucho – dijo Pedro
escondiendo su cara en el cuello de Guillermo, al borde de las lágrimas. No le
salían las palabras.
Y Guillermo continuó
cantándole al oído con el fondo de los mariachis
“Contigo aprendí,
a ver la luz del otro lado de la luna, contigo aprendí que tu presencia no la
cambio por ninguna, aprendí que puede un beso ser más dulce y más profundo, que
puedo irme mañana mismo de este mundo, las cosas buenas ya contigo las viví, y
contigo aprendí que yo nací el día en que te conocí.”
-Qué hermoso, mi amor! - pudo
finalmente decir Pedro, pero acto seguido entró en trance. Estaba lejos de ahí,
como transportado a otro lugar.
-Qué pasa, cielito? Te
fuiste...
-Es que... No sé Guille... Me
vino un recuerdo de algo con estos mariachis – cerró los ojos – Sinaloa...
-Sinaloa?
-Sí, una mansión en Sinaloa...
Un santo raro... Malverde... - una gota de sudor frío resbaló por su sien – Me
dio un escalofrío... Abrazame fuerte que necesito tu calor – Guillermo lo
estrechó en sus brazos – Vos y yo sobre una alfombra... Tabaco y tequila...
-Eso está prohibido para vos
ahora... Nada de tabaco y tequila, puro veneno para los cachorritos.
-Potemkin...
-Cómo sabe mi nombre,
patroncito? - dijo el mariachi que parecía dirigir al resto del grupo.
Pedro miró hacia sus pies y
pudo divisar las botas de piel de iguana que estaban en su visión.
-No sé... Pote... - balbuceó.
-Tranquilo, mi amor, tranquilo
– le dijo Guillermo mientras acariciaba su frente – Quizás todo eso pasa en un
universo paralelo donde también nos amamos. A veces hay algún disparador que
nos abre un portal hacia esos otros mundos - Cerrá los ojos y dejate guiar – lo
tomó de la mano y lo condujo al garage.
-Ahora los podes abrir.
Pedro abrió los ojos y se
quedó duro.
-Te gusta la nave que te
compré?
-Un... Un... Un... - lo
señalaba con su dedito y no lograba completar la oración – Un Alfa Romeo!!!
- Modelo Giulietta. De tu
Romeo – se tocó su propio pecho con la palma de la mano – para mi Julieta – y
tocó el pecho de Pedro del mismo modo – Porque así es
nuestro amor, de profundo y de único. Nada se le parece. Todo el resto es
aburrimiento. Color rojo, porque simboliza
la pasión que hay entre nosotros, la sangre de la nueva vida que llevas en tu
vientre y nuestros corazones unidos... “500 cadenitas de oro han atado tu
corazón al mío y han hecho un nudo tan fuerte que no se desatará hasta la
muerte... 500 años para amarte así... Yo lejos de aquí no puedo estar...”
********
-Es... es.. es...
espectacular!!! - Pedro se acercó para rozar el automóvil con sus dedos –
Pero... Por qué?
-Porque te lo merecés, por
ganar “el caso”, por tu excelente desempeño, pero por sobre todas las cosas por
esta maravilla de la que fuiste capaz – le dijo, acariciándole la barriga – No
hay regalo en el mundo que pueda pagar, que pueda retribuir, lo que me estás
dando.
Pedro lo besó con alegría y
después preguntó
-Y qué vamos a hacer con el
Sonic?
-Me parece que estaría bueno
conservarlo también. Ahora que vamos a ser más, nos conviene tener más de una
opción de locomoción. Además... Cómo deshacernos de él con los recuerdos que
guarda, no?
-Si ese auto hablara...
Mmmmmmmm – y se echaron a reír los dos.
-Lo probamos? Vamos a dar una
vuelta?
-Bueno. Pero tranquilito, eh?
A baja velocidad y no nos vamos muy lejos.
Al regresar, una vez
estacionado el auto dentro del garage, y cuando Guillermo intentó abrir la
puerta para bajar, unas manos lo tiraron para atrás y no se lo permitieron.
Pedro lo atracó, tirándosele encima.
-Pará! Estás muy cachondo,
chiquitín!
-Vos me pones así, Graziani.
-Pedrooooo, vamos arriba.
-Shhhhhh, no. Sometete a mi
voluntad. Quiero acá. Dejá que esta Julieta y este Romeo lo estrenen como
corresponde.
-No sé. Y si te hace mal?
-Skyler y Walt lo hicieron en
el auto y Holly nació perfectamente sanita.
-Lindo ejemplo me venís a
poner! Yo no quiero que terminemos como esa pareja. Yo quiero ver crecer a mis
mellis con vos a mi lado.
-Y por supuesto que va a ser
así. No todas las parejas terminan igual.
Y mientras le iba sacando la
chaqueta de mariachi y deshaciendo el moño, en la radio del Alfa Romeo
Giulietta comenzó a sonar Lila Downs y Pedro se acopló a su voz para susurrarle
“Y yo te quiero
con todo el cuerpo... Y no te puedo sacar de la mente, ni de mi nada, nada no
te puedo yo sacar... Pero es que quiero y no lo niego y me confieso y quiero
más. Quiero sentir como si nunca, hasta que duela de posesión, será pecado que
quiero más... No te vayas corazón, que en mi sangre traigo tentación...”
Ya totalmente entregado a las
caricias y besos de Pedro, Guillermo concluyó
“Pensé miles de
maneras de llevarte conmigo, cruzar la frontera pisando calaveras, ver el
amanecer junto a los dioses de piedra... Te amo, si vuelas te alcanzo y te
agarro...”
---
Después del lunes en familia,
llegó el martes y la tan esperada velada de confraternidad vecinal.
La puerta se
abre y el fulgor que inunda el vestíbulo los enceguece por un momento. El
interior lujoso de la casa Bublé da el marco perfecto para esa aparición que
parece salida de una película animada, una princesa que no envidiaría a la más
bella de las princesas de Disney. Pedro le entrega un gran ramo de rosas
blancas y Guillermo una caja de petit fours, ella los recibe encantada
deshaciéndose en agradecimientos.
-Luisana...
te presento a Guillermo.
Le da un
beso a cada uno y los invita a entrar con una sonrisa radiante.
-¡Bienvenidos! – lo toma a
cada uno de un brazo y los guía hacia un living de cuento de hadas - Pedro me
habló muchísimo de vos, Guillermo... estaba ansiosa por conocerte.
Guille traga
saliva – En serio? Vos a mí? Qué encanto... soy yo el que estaba ansioso por
conocerte.
Luisana le
guiña un ojo y les pide que se acomoden en los sillones blancos frente al
ventanal.
-Gracias por
el cumplido... pero de verdad, no sabés cómo habla Pedro de vos. Es emocionante
ver lo enamorado que está...
Guille traga
saliva nuevamente. Si continúa así, va a terminar ahogándose en su propia baba.
Balbucea nervioso – Entonces te contó todo?
-Lo de
ustedes? Por supuesto! Y me dijo que son papás...
En ese
momento no traga saliva porque la garganta se le paralizó de espanto –Que somos
papás...?
-Sí, de
Eros! El gatito que viene todos los días a jugar con Noah...
-Ah,... – deja escapar el aire
y sonríe aliviado - Claro, Eros... nuestro hijito.
Pedro se ríe
porque comprende el susto de Guillermo. Y decide divertirse a su costa.
-Pero pronto
Eros va a tener hermanitos... no es bueno que sea hijo único.
En el
momento que Guille le clava la mirada fulminándolo, hace su aparición el esposo
de Luisana trayendo en brazos a sus dos pequeños hijos, Noah y Elías. Los deja
sobre uno de los sillones y se acerca presuroso a darles la mano a Pedro y a
Guille.
-Welcome! Un
placer!
Michael
es un hombre de apariencia sencilla en la comodidad de su hogar, y Pedro y Guille
se sorprenden de lo fácil que resulta conversar con él, que aunque no domina
del todo el español se desenvuelve mucho mejor que su esposa con el inglés. Se
imaginaban un divo excéntrico y poco amistoso, pero lo que encuentran es un
hombre simple y sumamente educado y amable. Después de hacerles algunas
preguntas sobre la naturaleza de su trabajo, va al grano sin miramientos y con
una sonrisa comprensiva.
-Pero
ustedes son... como se dice, Luisana...?
-Esposos, mi amor? – le
consulta ella.
-Yes, esposos!
Ahí
Guillermo ya más envalentonado le contesta con absoluta tranquilidad –Sí, somos
esposos – y lo mira a Pedro de reojo que le devuelve una sonrisita cómplice.
El resto de
la charla que se desarrolla antes de la cena es tan cómoda que Guille agradece no
haberse puesto en mula empacada negándose a ir, y Pedro siente que se le quita
un gran peso de encima. Todo resulta perfecto esa noche. Todo... hasta que
llega la cena.
...
El sonido de la botella de
champagne al ser descorchada arranca a Guillermo de su ensoñación. Es en ese
momento que repara que se quedó detenido en la estratósfera con el tenedor en
el aire y una cara de tonto feliz que no sabe cómo disipar con un poco de
dignidad. Mientras Pedro les contaba a la pareja anfitriona acerca de cómo se habían conocido
allá lejos y hace tiempo en el estudio, Guillermo se colgó en la contemplación
de los pequeños hijos que jugaban sobre la alfombra del living. Noah, el mayor,
apilaba unos cubos con letras delante de su hermanito y éste se complacía en
desparramarlos desde su sillita de bebé en la cual se erigía como monarca
absoluto. Ambos se veían felices, y Guille no pudo evitar sentir un cosquilleo
en el estómago al imaginar a sus propios hijos, jugando y riendo como aquellos
niños. En su mente todo desapareció, solo podía verlos a ellos, sus pequeños
hijitos cristal, el fruto de su amor con Pedro, el futuro que dibujaba un mundo
de biberones y pañales que no había soñado poseer nunca más.
-Guille, qué
pasa, te sentís bien? – la mano de Pedro se posó en su antebrazo. Cayó de la
nube y lo miró sintiéndose irreal. Ese viaje al futuro había sido tan poderoso
que ahora le parecía que este mundo no era el verdadero. Pestañeó y miró
nuevamente a los niños Bublé.
-Sí, sí...
me quedé pensando en lo lindos que son...
Luisana levantó la vista del
plato y lo miró sonriente – Ay, Guillermo, viste qué divinos? Me tienen tan
enamorada! Dan trabajo, pero cuánta felicidad también. No me imagino la vida
sin ellos.
Guille miró
a Pedro y le contestó a ella – Yo tampoco me imagino la vida sin lo que más
amo.
Pedro
bajó la vista sonrojado y Michael se estiró a servir el champagne en las copas
de sus invitados. Cuando quiso servirle a Pedro, él le hizo un gesto
indicándole que no.
-Gracias
Michael, no bebo alcohol.
Guillermo le
acercó su copa aceptando con gusto que se la llenara.
-Me encanta
el champagne francés...
-Great!
Quieren brindar? – pregunta a sus invitados.
-Cómo no... – le contesta
Guillermo - Yo brindo por esta familia maravillosa que no tenía el gusto de
conocer aún.
Luisana
levanta la copa –Yo brindo por ustedes, por esta pareja hermosa que hacen, que
sean muy muy felices!
Pedro
levanta su copa de agua y se suma al brindis –Brindo por ustedes, por sus
bellos hijos y por... por la familia que soñamos formar con Guillermo.
Guille baja
la vista, emocionado. Lo embarga una desesperada necesidad de abrazarlo, de
hacer uso y abuso del entusiasmo que siente, de gritar a los cuatro vientos lo
enamorado que está de Pedro y lo profundamente agradecido que se siente de
tenerlo a su lado... y de lo que lleva su amorcito en el vientre. Pero no
puede, sus labios están sellados, sonríe y calla con el alma temblorosa y el
corazón acunado por una plenitud y una paz que no parecen de este mundo.
-For all
that... Salud! – culmina Michael y todos chocan las copas - Specially, salud...
-Michael tiene que operarse
las cuerdas vocales... – les cuenta Luisana - Por eso nos tomamos un tiempo
para descansar antes de viajar a Canadá.
-Oh, qué
contratiempo... vas a tener que parar mucho tiempo de cantar? –
se interesa Pedro.
-No, no...
unos meses. The next year estaré cantando. While,... to enjoy mi bella familia.
Luisana y
Michael se prodigan un beso corto e intenso. Guillermo y Pedro se sienten
tentados de copiarlos, pero prima el pudor que sienten ante esa pareja que
aunque es maravillosamente amorosa con ellos, aún no conocen bien. La empleada
de la familia hace su ingreso trayendo una bandeja con el plato principal,
orecchiette caseros con salsa ai quattro formaggi. Les sirve una generosa porción
a cada uno y se retira nuevamente a la cocina. Guillermo se ha quedado inmóvil
con la vista fija hacia adelante y Pedro lo advierte y le pregunta por lo bajo
–Qué pasa...?
Como no le
contesta, insiste. Guille, qué te pasa? Reaccioná... Ni que hubiera
venido Yiya Murano a servir la comida.
-Nada, no pasa nada.
Comienza a
revolver las pastas y Luisana lo advierte y le pregunta si no le gusta el menú.
-No,
querida. Está riquísimo...
Pedro le
echa una fugaz visión de costado y decide no hacer caso. La comida luce
espectacular, supone que a su pareja lo que le molesta es que alguien haya
cocinado pastas mejor que él. Guillermo es un gran cocinero, pero tampoco es
Gordon Ramsay o Massimo Bottura, uno de los mejores chefs italianos.
Guille siente que le sube un
calor desde el estómago al mismo tiempo que le baja un frío por las piernas. El
olorcito que asciende desde el plato hasta sus fosas nasales le ha producido un
vértigo en el estómago que no logra definir ni explicar. Intenta llevarse un
poco de orecchiette a la boca, pero la proximidad de la comida le provoca un
acceso de náuseas que apenas logra contener con decoro. Luisana advierte que
algo le sucede y le pregunta solícita si realmente le gusta o prefiere que le
traiga otra porción de salmón con salsa de arándanos, el plato que ella misma
se encargó de servirles como entrada.
-No,
querida... te digo que me gusta... es sólo que no estoy acostumbrado a cenar
tanto últimamente... con Pedro estamos cuidándonos un poquito y solo preparamos
ensaladas, a lo sumo una pechuguita...
-Pero si a
ustedes no les hace falta cuidarse, están bárbaros! Ahora que si se empeñan en
eso, les puedo pasar la dieta que hizo Michael, bajó un montón y sin pasar
hambre.
-Gracias,
cuando quieras me la pasás.
Termina de decir eso y ya se
putea mentalmente. Seguro que la bendita dieta milagrosa de los Bublé es un
asco vegetariano imposible de digerir. Aunque el salmón exquisito que le
sirvieron contradiga esa idea, no puede imaginar una dieta sabrosa. Dieta le
trae imágenes de pasto a la cabeza. Emboca por fin el dichoso bocado de
orechiette y antes, mucho antes que el bocado ingrese a su faringe ya le sube
un espasmo desde el estómago que lo tira sobre el plato de comida. Michael se
levanta y corre a golpearle la espalda pensando que se ahogó. Luisana le grita
que no haga esa barbaridad, que lo tome de la espalda y le efectúe una maniobra
Heimlich. Obedece rápidamente, se pone detrás de
él y le aprieta con los puños en el abdomen, Guillermo tiene el rostro más
rojo que el sol cuando se pone, y Pedro los mira incrédulo, aún sentado y sin
atinar a reaccionar.
Después de
algunos movimientos, Guillermo expulsa los orecchiette, inmaculados como los
introdujo en su boca, aunque el mantel no queda tan inmaculado que digamos. La
empleada que ha oído el batifondo se apresura a correr para limpiar el
desastre, Pedro le señala a Guille la camisa que ha quedado bautizada con la
salsa cuatro quesos. Hace el amague de limpiársela con una servilleta, pero
Guillermo ofuscado pregunta donde está el baño y se aleja presuroso en la
dirección que Luisana le indicó.
“Esto
no me está pasando, no puedo ser tan boludo” piensa mientras se encierra
en el lujoso cuarto de baño. Lo primero que hace es mojarse la camisa y
refregar la chanchada. Se seca con una toalla de mano y sólo recién se anima a
mirarse al espejo. El rojo dio paso a un amarronado verdoso, mira hacia los
focos que alumbran el espejo buscando encontrar en ellos el efecto de ese color
tan antinatural pero no, es imposible. La piel se le ha puesto de ese extraño
color terroso. “Me estoy volviendo un extraterrestre” concluye al borde
del soponcio. Se echa agua fría en la cara, se cachetea y después de algunos
minutos logra devolverle un poco de vida a su piel, pero aún no considera que
esté digno para salir y enfrentarse con sus anfitriones. Abre la puerta del
bajo mesada y saca una canasta con cosméticos. Rebusca entre ellos y encuentra
un maquillaje, prueba un poco sobre la mano y decide que está bien. Se lo
esparce por toda la cara, luego se mira al espejo y lo que ve no le convence.
Revuelve otra vez y saca un rubor en barra. Se aplica un poco sobre las mejillas
y lo esfuma con las yemas de los dedos.
Cuando
regresa a la mesa, todos se le quedan mirando. Hace como si no pasara nada, se
sienta y declara con total frescura – Se llevaron los fideos? Pero si todavía
ni los probé. Bueno, no se hagan problema. Ya no tengo apetito.
-Guille... –
le susurra Pedro acercándose a él - Qué te pasó en la cara...?
Guillermo baja la cabeza casi
hasta tocar el mentón con el pecho y le pregunta más bajito todavía – Qué, se
me nota algo?
-No, te ves
un poco... oscuro.
Ahí Guille
siente que realmente le sube un fuego a la cara, y eso no ayuda a que se sienta
mejor.
-Permiso,
olvidé mi celular en el cuarto de baño! –exclama mientras se levanta y sale
presuroso hacia el baño nuevamente.
Luisana y
Michael le prodigan sonrisas tranquilizadoras a Pedro, pero no puede sentirse
tranquilo viendo que a Guillermo le ha dado un extraño ataque de locura
repentina e inexplicable. Esboza una semi sonrisa tratando de disculparlo. - Es
que desde ayer no anda bien del estómago... debe ser por eso, porque la comida
está espectacular.
Mientras, Guillermo se mira al
espejo y lanza una exclamación. Ya no es un extraterrestre, es Freddy Krueger
que salió de una pesadilla y le ha robado la cara. El maquillaje se le ha
corrido por la transpiración, dejando zonas más oscuras que otras, y el rubor
luce como dos manchones de payaso con lo
acalorado que está. Su cara parece un óleo surrealista. Abre la canilla y se
frota desesperado con el agua fría hasta quitar el último vestigio de
maquillaje, se mira nuevamente y respira aliviado. Ya parece normal. En eso
repara en una serie de frascos de perfume sobre una mesita auxiliar, se acerca
y los observa con envidia. Debe haber por lo menos veinte frascos de perfume
importado. Decide que no tiene nada de malo probarse alguno, abre una
botellita de The One de Dolce e Gabbana y se echa un poco sobre el cuello. El
efecto que le produce es como si Dracula se hubiera echado encima un extracto
de ajos. Ya no es una simple náusea lo que siente, lo que siente es que se va a
morir vomitando hasta las propias tripas. Desde el salmón a la salsa de
arándanos para atrás, no queda vestigio de comida alguna dentro de su estómago.
Vomita hasta el apellido. Mira el estropicio que ha hecho y se quiere matar.
Limpia todo y pone de nuevo el frasco de perfume en su lugar, no sin sentir una
tremenda repulsión al recordar la fragancia. Se refriega el cuello para borrar
todo rastro de ella, al cabo de algunos minutos recuerda la excusa
que dio para ir al baño y se pregunta cómo va a justificar la tardanza.
Entonces se le prende la lamparita. Eros. Va a decirles que por la ventana vio
a Eros y salió a buscarlo para meterlo de nuevo a la casa, el baño queda en el
pasillo que da a la puerta de servicio y nadie podría haberlo visto salir. La
excusa le suena medio tonta, así que concluye en que si realmente sale afuera y
busca al gato y lo trae, todo será perfectamente creíble. Se escapa en puntitas
de pie y sale al parque por la puerta de servicio. La empleada lo ve por la
ventana de la cocina y se pregunta qué le pasa a ese hombre que se escabulle
hacia su casa como si se tratara de un ladrón.
Guillermo tiene suerte, Eros
sale a recibirlo apenas abre la puerta principal. Comienza a frotarse contra
sus piernas pidiéndole comida. – No querido, vos te venís conmigo.
Lo agarra y
sale corriendo de vuelta hacia la casa de sus vecinos. Entra sigiloso con el
gato en brazos y aparece radiante en el salón comedor. Pedro lo mira
desorbitado y los Bublé se dan vuelta y se sonríen al verlo con Eros, para nada
extrañados ya que el gatito siempre se las arregla para aparecer por allí.
-Miren qué
atorrante el chiquitín... estaba en la ventana del baño. Cuando lo quise
agarrar, se escapó. Pero por suerte lo alcancé, nuestro hijito no puede estar
dando vueltas por ahí, es muy peligroso.
Se sienta con el gato a
cuestas y Pedro le pregunta si va a comer el postre así.
-No te hagas
ningún problema, Guillermo - acota Luisana - nos encanta Eros...
La empleada
deja los platos de postre y un tiramisù casero que la misma dueña de casa
preparó para ellos. Se retira no sin antes echarle una mirada de reojo a
Guillermo intrigada con lo que vio.
-Mmmm está
riquísimo este postre también –dice Guille, que al parecer no tiene objeciones
esta vez en mandar algo al buche. Tiene el estómago tan vacío que un poco de
comida no le viene mal, y sin duda el tiramisù no le provoca ninguna náusea.
Come feliz y despreocupado mientras los demás retoman la conversación.
-En cuanto
terminemos de comer, Michael quiere cantar una canción para nosotros.
-No, en
serio? – le pregunta Pedro emocionado - Pero no tenías un problema en las
cuerdas vocales?
-Oh, nou, una canción no es
problem...
Se acomodan
en los sillones del living mientras Luisana lleva los niños a dormir, y Michael
carraspea para poner a tono su garganta. Al cabo de unos minutos les dice:
-Esta canción is “After All”. Mi esposa hizo traducción para ustedes...
Ella regresa
y se acomoda a su lado en el sillón y Michael comienza a cantar con su
melodiosa voz la canción en español. “Tiempo atrás, cuando comenzamos
había una parte de mí que sabía que un día habría angustia y que me perdería a
mí mismo por ti... Y caminé toda la noche perdido en las luces de la ciudad
silenciosa pensando en ti, preguntándome, ¿Perderé la razón? Después de todo,
estoy emocionado, de que estés en mi vida otra vez... después de todo, estoy
encantado de estar de vuelta donde comenzamos. Creo que tú puedes enamorarte de
mí otra vez... Los dos estaremos de pie, después de todo”.
Luisana se recuesta suavemente
con la cabeza en el hombro de su marido, mientras los mira a Guillermo y a
Pedro y les sonríe encantada de tan bello momento compartido por los cuatro.
Pedro, sin darse cuenta, ha entrelazado su mano a la de Guillermo y Guille, a su
vez, acaricia el lomo de Eros que aún sigue pegado a él, sobre su falda. La
canción los ha sumido en un tierno clima al que ni siquiera el gatito ha podido
sustraerse. Ronronea plácidamente sobre las piernas de su tutor, totalmente
feliz.
“Tiempo
atrás, cuando comenzamos había una parte de ti que sabía que yo era todo
lo que tú querías, pero sólo sombras llenaban la habitación. Estaba perdido,
perdido en noches vacías sin dormir. Soñando contigo, y en esos sueños, eras
mío... Después de todo, estamos unidos. Sí, estás en mis brazos otra vez.
Después de todo, estoy encantado porque somos amantes, y somos amigos... Creo
que puedo enamorarme de ti otra vez. Y te atraparé cuando caigas, después
de todo”.
Pedro siente que flota perdido
en la letra de una canción que le altera las fibras más íntimas de su ser,
palabras que le traen a la memoria aquellos días en que tanto él como Guillermo
no se decidían a jugarse la vida por el amor que sentían y ambos naufragaban en
noches de insomnio y soledad. Trata de contener la emoción a duras penas, se
gira y mira a su amor, y se queda paralizado de asombro. Guillermo tiene un río
de lágrimas surcándole el rostro, llora como un crío sin ningún pudor, con la
mano que acariciaba a Eros trata de espantar los mocos que lo inundan. Pedro
pestañea pensando que es su imaginación, un espejismo producido por la emoción,
pero no. Guillermo llora como una Magdalena. Le aprieta la mano y entonces él
lo mira a su vez y pucherea mucho más al encontrarse cara a cara con su
amorcito.
-Ñññññ qué
hermosa no, cielito? – alcanza a decirle a duras penas, entre los hipos de su
moquerío.
-Shhh – le
hace acompañándose de un gestito del dedo entre los labios. No quiere
interrumpir la canción que Michael tan gentilmente les está brindando.
Apenas la canción
termina, los dos estallan en aplausos descontrolados y Luisana abraza a su
marido. Michael se sonroja, está acostumbrado a esas demostraciones por su
talento pero esta vez la situación lo emociona más de la cuenta. Guillermo y
Pedro le caen muy bien, se ven tan enamorados que su imagen lo conmueve hasta
lo más profundo.
-Gracias, gracias... It´s
nothing.
En ese
momento, Guillermo ya repuesto de la emoción, siente que le vienen unas infames
ganas de estornudar. Trata de sofocarlo, pero no puede evitar la catarata de
estornudos que comienzan tímidamente con un hachís delicado y terminan como si
estuviera teniendo un ataque de epilepsia. Pedro lo mira como si no lo
conociera. Esta noche Guillermo está comprando todos los boletos para sacarse
el premio gordo de la lotería, el premio al inoportuno del año.
-Guille...
se te metió algo? No es normal como estás estornudando...
-No, no...
ATCHIIIIIISSSS!!! – larga por vigésima vez.
-Guillermo,
no serás alérgico al pelo de gato? Porque mi hermana tiene ese problema. Toca
un gato y explota, pobrecita... – le pregunta Luisana preocupada.
-No creo,
hace mucho que tenemos a Eros y nunca estornudó... imposible – aclara Pedro -
pero por las dudas... saquemos a Eros de aquí.
Lo toma en brazos y se lo
lleva de vuelta a su casa. Cuando regresa, Guillermo ya está completamente
repuesto y despidiéndose de los Bublé.
-Disculpen,
hoy no es mi mejor noche. Les pido que me disculpen... – dice avergonzado
mientras toma las manos de Luisana y Michael le pega un golpecito cariñoso en
el brazo.
-No problem,
Guillermo... it has been a pleasure! Nos invitarán ustedes the next time, OK?
-Por
supuesto, será un gran honor... espero resarcirme.
Pedro los saluda también, y
ambos salen de la casa Bublé sintiéndose un poco raros. Ha sido una noche
decididamente extraña...
...
Le resulta fácil a Guillermo
el resarcimiento en lo que concierne a Pedro, esa noche unos cuantos mimos
logran hacerle olvidar esa velada tan particular, todo parece volver a la
normalidad. A la mañana siguiente, sin embargo, después que Pedro se levanta a
preparar el desayuno se encuentra con una sorpresa. Guillermo se niega
rotundamente a comer, alegando que el estómago le gira como una calesita
descontrolada.
-¿Otra vez
como ayer? – le pregunta sentándose a su lado.
-No sé,
cielito, me siento mal... me da mucho asco todo. El olor de las tostadas, el
perfume que usás, pensar en el queso, todas esas cosas me dan ganas de vomitar.
De lo que tengo tremendas ganas, es de un plato de chorizos a la pomarola... no
sé, me vino eso a la cabeza y no me lo puedo sacar.
-Puaj, eso
sí que es un asco a esta hora... No entiendo qué te pasa, anoche pareciera que
empezó todo... También fue extraña la manera en que te emocionaste con esa
canción. Era muy especial, pero llorabas como un nene. Nunca te vi tan
demostrativo.
-Es que me
tocó mucho esa letra, la forma en que la cantaba, todo...
-¿Y el
ataque de estornudos? – recuerda de improviso Pedro - Eros nunca te trajo
esos problemas.
-Es cierto... hace un rato
mientras estabas en la cocina, tuve que echarlo de la cama porque se subió y me
atacó la alergia de nuevo. ¿Te parece que consulte con el doctor?
-No sé... – duda Pedro - Dejá,
me parece que con quien voy a consultar es con una doctora... todo esto me
resulta muy sospechoso. Tal vez ella tenga la respuesta.
* Pamina es una joven
princesa, hija de la Reina de la Noche y enamorada de Tamino. Éste último
emprende junto con ella el camino hacia la Iluminación, cumpliendo una serie de
pruebas, alimentados por la fuerza del Amor, alejándose los dos de la oscuridad
de lo oculto (lo inconsciente), representado por su madre, la Reina de la
Noche. Finalmente la Conciencia y el Amor triunfan, comenzando una nueva era de
Iluminación.
** El argumento de la
ópera La Flauta Mágica ha sido muy discutido. Mientras que muchos
investigadores la ven simplemente como un cuento de hadas, otros la ven llena
de simbolismo y referencias a la masonería y sería la guía de una iniciación
masónica según el Rito Zinnendorf.
*** Nombre real de
Freddie Mercury: Farrokh Bulsara.
**** Idioma procedente
del Estado de Guyarât, al oeste de la India.
***** Stroganoff: Es un
plato típico de Rusia que consiste en cortar la carne en dados y
acompañarlo con hongos, cebollas y salsa de crema agria sobre arroz o
pasta.
****** Solo Tu – Matia
Bazar
******* www.cucinaparadiso.com
******** 500 Catenelle
D'Oro (Canto Popular Toscano)
CONTINUARÁ
Me encantó! como me reí con Guille en la casa de los Bublé. Digo yo....estará embarazado también? Felicitaciones!
ResponderEliminarMuy bueno!
ResponderEliminarbellisimo para cuando llega el gran momento mara rosas
ResponderEliminar¡Ay tocaya! Tocaya... No paré de reírme en todo el capítulo. Como siempre digo, OVNIs es lo mas ocurrente que hay en este blog, nunca se para lado se va a dispara tu pluma mágica.
ResponderEliminarPrimero con los nombres... La verdad, entre Morticia y Farrokh Vs. Pami y Balde no hay mucho que pensar... lejos me gustan mucho mas los nombres que pensó Pedro.
Segundo, ese guiño a Narcos, me mató de amor! La visión de Pedro ante la serenata de los mariachis ( que me enloqueció!) ellos dos en una alfombra, tabaco y tequila... El Pote y sus botas de piel de iguana... ¡Que belleza Guille! ¡¡¡Gracias!!!
Tercero... ¡Pobre Guillermo! ¡Que mal momento pasó el la casa de los Bublé! ¿Acaso está siendo receptivo a los síntomas del embarazo o como dice Susana, él también esta embarazado? ¡Excelente!
Y ni hablar del Alfa Romeo! Vaya manera de estrenarlo! Menos mal que Guillermo estaba un poco reacio al sexo durante el embarazo, porque no se como siguieron con vida después de tanta sobredosis de amor!
Guille, lo tuyo es simplemente "magistral". Una aplauso a vos y a tu colabadora, Mary B. ¡Pavada de coequiper te buscaste! ¡Besos chicas y nunca dejen de escribir! ¡Abrazote!
Gracias por la invitación Fiore, fue un placer inmenso escribir para mi querida Ovni's. Amo a estos GyP... Con toda mi alma. Ah!Los guiños a Breaking bad, me encantaron! Por favor, que lo que viene no sea malo, necesito reír con ellos... Es lo que más me llena el corazón, sobre todo en esta querida fic. Y que mi Alex no se mande macanas o no vuelve más! Besos Guille! Mary B
ResponderEliminarAy Guille Guille!!! esperar tanto y que cuando se publica yo quede sin internet!! y ni siquiera mi celular entraba al blog....es cosa de mandinga...no puedo tener tanta mala leche!!! parece una maldición....bueno aparte de eso... OVNIS es una gran mezcla de emociones para mi...en primer lugar ASOMBRO...a pesar de que a veces charlamos mas o menos de lo que va a ir pasando en este universo que les creaste siempre encuentro una sorpresa atras de otra...DIVERSION... lo tuyo...y sospecho que en este caso la mano de Mary...me saca tantas carcajadas que a veces me duele la panza, les juro que parezco loca mientras leo...TERNURA...multiplicada por mil con este Guille tan enamorado que hasta está teniendo los sintomas del embarazo de su amorcito....ayyy no se que mas decirte...los guiños a NARCOS y a Breaking Bad....y... al fin se acerca ese recital! no sabes como estoy esperandolo!!! Guille...MAry lo de ustedes no tiene nombre! se complementan muy bien!! Gracias chicas por "esto" las felicito siempre!!!! ahhhh ni hablar que amé el largo del capítulo!!!! las quiero!!!
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