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jueves, 13 de octubre de 2016

"OVNIs" - Cap. 28 - (By Fiore M. Taylor)

"OVNIs" - CAPÍTULO 28





Con la valiosa colaboración de Mary Buhler

Se despiden velozmente de todos, que ya estaban totalmente dados vuelta, aduciendo cansancio por lo largo de la jornada y el estado de Pedro, y a la carrera, se suben al Sonic.
Antes de que arranque el motor, Guillermo pregunta
-Estás bien?
-Sí Guille! Es la quincuagésima vez que me lo preguntas en el día!
-Me preocupo por vos. Está mal?
-No, no está mal, pero ya no me lo preguntes más, al menos hasta que llegue el lunes. Quedate tranquilo, que si no me siento bien, o si necesito asistencia, te lo voy a decir. Estoy grande y sé cuidarme solo y cuidar a nuestros hijos.
Guillermo hace una mueca medio rara y prosigue
-Pasa que te veo muy acelerado, y a lo mejor no te das cuenta. Venís pasado de rosca desde las seis de la mañana, te alcoholizaste y todavía tenés ganas de que nos enfiestemos...
-Qué decís? Yo no me alcoholicé! Hablás como si me hubiera bajado una damajuana con un embudo! Y lo único que hice fue tomarme una copita para brindar, autorizado por mi médica... Y respecto de lo otro... Porque vos no tenés ganas de que nos enfiestemos, no?
-No se trata de las ganas y lo sabés bien.
Pedro respira hondo
-Está bien. Vamos a casa a dormir un par de horas...
-Un par de horas, no – lo interrumpe – Necesitás descansar bien. Dormir ocho horas, o mejor, diez y mejor si fueran doce.
-Bueno, dormimos ocho horas. Pero mañana a la mañana, agarrate Graziani, que vamos a cabalgar, porque te agarro, te encierro con llave, te ato a la cama y no te suelto en todo el fin de semana.
-Entonces durmamos doce horas porque sino no voy a poder.

---

Sábado por la mañana. Diluvio torrencial. Se despiertan
-Mmmmmmm – Pedro se despereza y estira felinamente – Buen día, amor! - desde la cama mira por la ventana – Hermoso sábado!
-Buen día, cielito! Te parece hermoso sábado?
-Sí. Para quedarnos todo el día en la camita, haciéndonos mimos, apapachándonos y comiendo cosas ricas. Tus hijos tienen antojo, Guille. De churros rellenos con dulce de leche cubiertos con chocolate, mate muyyyyyy azucarado y... Un licuado de frutillas con leche.
-Y quién va a ir a buscar los churros con este día? Justo hoy tenía que ser?
-Guilleeeee, yo no controlo mis antojos. Aparecen cuando se les da la gana.
-Bueno, esperá a ver si el delivery se atreve a traerlos. Quedate acá que voy a bajar a hacer el desayuno y te lo traigo.

Un rato después Guillermo sube con la bandeja
-Acá están tus churros. Una docena, para saciar tu antojo. El drama que me hicieron para mandarlos con esta tormenta... Los tuve que pagar como si fueran cristales de meta azul! Así que espero que estén ricos.
Pedro muerde uno
-Mmmmmm, ri-quí-si-mos!
-Con el licuado tuviste suerte porque teníamos frutillas, sino, no daba para que también llamara a la verdulería, chiquitín!
-Gracias, mi vida! Te adoro! Qué sería de mí si no estuvieras a mi lado?
Guillermo lo toma de la barbilla
-Atorrante! - y le estampa un beso sobre los labios – Acá tenés el mate.
-Le pusiste azúcar?
-Sí
Pedro lo prueba
-Esto necesita más azúcar – acto seguido, toma la azucarera y comienza a echarle una cucharita tras otra.
-Te va a venir un coma glucémico!
-No exageres, no es para tanto – comienza a sorberlo con infinito placer – Querés?
Guillermo acepta el convite y mientras lo bebe, frunce la cara como si estuviera tomando un vaso de vinagre puro
-Mirá a lo que me someto por vos, precioso. Si esto no es amor...
Pedro como respuesta le muestra sus hoyuelos y busca una libretita en el cajón de su mesa de luz
-Qué te parece si empezamos a ver los nombres para nuestros hijos?
-Me parece perfecto.
-Bueno, el primero en mi lista para nuestra princesa es, Morticia – mientras le entraba a un churro y alternaba un sorbo de mate con uno de licuado de frutillas.
-Qué buen chiste. Ahora vamos en serio.
-No es chiste, Guille – le dice clavándole los ojos con seriedad.
-Pero Pedro! Cómo le vamos a poner Morticia?!
-Qué tiene de malo? No te gusta?
-No es que no me guste! Es el nombre de una loca!
-Lo decís así, como si fuera cualquier loca. Es la señora Addams, de una familia muy distinguida, bellísima, llena de glamour. Está bien, pertenece a una familia peculiar, y eso está buenísimo. No entran dentro de la norma y eso es lo mejor. Después de todo, qué es ser normal? Nosotros somos normales? Normal es que el caballo tenga cuatro patas, que el gato maúlle, que los pollitos hagan pio pio. Nuestra hija ya viene a este mundo a romper con las normas, nace de mí, un hombre y tiene la carga genética de dos hombres. Qué mejor nombre puede tener?
-Muy lindo discursito pero no me convenciste. Y al varón qué le querés poner? Largo? O mejor, Dedos? Ese sí que rompe con las normas y convenciones! Pedrooooooo! Dejate de joder! No le vamos a poner Morticia!
-Bochado mi primer nombre – dice, suspirando con un aire de tristeza mientras lo tachaba de su lista.
Guillermo busca la suya
-Yo en cambio pensé en Pamina, como el personaje de Mozart en La Flauta Mágica. No es hermoso?*
-Pamina? No me convence... Y cómo le vamos a decir? Pami u obra social de los jubilados?
-Pedro! Le estás sacando toda la magia y su profundo significado!
-Pero es así, viejito! Además no quiero asociar a mi hija con nada que tenga que ver con la masonería.**
-Nombre para el varón – prosigue Pedro – la primera opción en mi lista es Farrokh, como el nombre de cuna de nuestro Freddie. ***
- Ay Pedro! Me matás con tus elecciones! - no pudo contener la risa – Un nombre en guyaratí. **** Tan bonito, con tanta onda, que por eso Farrokh decidió cambiarselo por Freddie!
-No te gusta?
-Claro que no! Es horrible! No tenés algo normal en tu lista?
-Te acabo de decir que no quiero algo “normal” - encomillando en el aire – para mis hijos... A ver qué tenes vos.
-Baldomero
-Cómo le diríamos?
-Baldi
-Ahhh, me criticás Morticia y Farrokh y vos los querés llamar Pami y Balde!

Se miraron como midiéndose salvajemente y pudieron intuir que no iba a ser fácil la elección de los nombres. Pedro prefirió por el momento dar por concluida esa sesión, cerró la libretita, la tiró a un costado de la cama, gateó hasta Guillermo y se trepó encima de él
-Mejor ahora sigamos con lo que dejamos postergado anoche.

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Anochecer de un día agitado. Desde el desayuno seguían ahí.
-Pido gancho! - alcanza a susurrar Guillermo totalmente ahogado, con sus deditos cruzados y Pedro encima suyo – Necesito respirar, amorcito. Me vas a matar.
-Guilleeeeee, está bien, pero no quites las manos de mi cuerpo, necesito que me sigan quemando la piel. Creo que las hormonas están haciendo estragos en mí. Ahora comprendo cabalmente lo que dijo la doc. Te deseo desmedidamente – tratando de atacarle el cuello.
-De verdad necesito descansar. No tengo 20 años.
-Te doy una hora para que descanses y duermas.
-Chiquitín, vos también tenés que descansar, no me fatigues a los cachorritos.

Finalmente Pedro se duerme antes que Guillermo. Éste lo mira embelesado y con una sonrisa que no le entra en la cara. No lo quería reconocer su cielito, pero estaba tan, o inclusive, más cansado que él. Pedro dormido, se da vuelta y termina por encastrarse a su cuerpo y a su cuello, como si fueran las piezas perfectas de un rompecabezas. La sonrisa de Guillermo se hace más amplia todavía, si eso es posible. Satisfecho, lo envuelve con sus brazos y también se duerme.

---

Cuando Pedro se despierta, no lo encuentra en la cama. Baja alarmado, y comienza a sentir un olorcito muy tentador, de esos que hacen salivar, proveniente de la cocina. Ahí lo encuentra, manos a la obra y con la tablet sobre la mesada.
-Qué estás haciendo? Me dejaste solo en la cama. Sabes que feo es despertarse y no encontrarte? - haciendo puchero y tratando de disimular que se moría por probar lo que estaba cocinando – Además te había dicho que te daba sólo una hora para descansar y que seguíamos con “lo nuestro”.
-Estoy preparando la cena. Desde el desayuno que no probamos bocado. A esta altura ya no nos deben quedar rastros de los churros ni en la sangre. Hay que reponer energías, cielito. No podemos vivir sólo de sexo. Y vos – le dice, tocándole el centro del pecho con dedo acusador – No deberías saltearte comidas.
-Y qué vamos a comer de rico?
-Hígado al Stroganoff. *****
-Hígado?!!
-Sí. Los embarazados tienen que comer hígado. Sobre todo vos que ya tenés anemia. Descubrí un sitio web super interesante – mostrandole en la tablet – Se llama “El A-B-C de las Recetas con Hígado” y está creado por el “Vísceras Fan Club, Dedicado a las Vísceras con Amor”.
Pedro se tienta de la risa
-Hay fans para todo en la viña del Señor. No me digas que vas a solicitar la membresía al fan club y vas a concurrir a las reuniones.
-Muy gracioso – tomándolo de la barbilla – No me des ideas porque lo hago. Y te llevo conmigo.
-Pero estamos en el siglo XXI, la industria farmacéutica inventó variados suplementos nutricionales. No es necesario que coma hígado.
-Ya sé. Pero nunca está de más un refuercito de mano de los alimentos. Dale, vamos a la mesa que esto ya está – terminando de revolver en el wok con la cuchara de madera.

A pesar de los prejuicios de Pedro, el plato estaba exquisito y se lo terminaron devorando. Parecía que el “Vísceras Fan Club” ya sería parte de sus vidas.

---

Domingo por la mañana. Guillermo se despierta antes que Pedro, lo mira dormir despatarrado a su lado y piensa
Solo tu, este calor, esta mañana que renace alrededor del sol, qué más puede importar, si tu piel se deja acariciar, despertarse ya para mí, no tiene sentido sin ti, solo tu, esta mañana, para levantarme un día más junto a ti.” ******

Después del desayuno, acababan de terminar de hacer el amor por enésima vez ese fin de semana, cuando comienza a sonar el celular de Guillermo. Pedro, en su lugar favorito en el mundo, o sea, sobre él, frente contra frente y los dos aún con la respiración muy agitada.
Guillermo desliza la mano y mira en la pantalla del pequeño aparatito
-Es Fabián.
-Atendelo.
-A vos te parece que lo atienda así? Se va a dar cuenta!
-Y? No se va a extrañar, es lo más normal del mundo que estés haciendo cositas conmigo.
Guillermo titubea. Su pudor siempre va a ser más fuerte, con todos, pero por sobre todo con su hijito.
-Peor es si no atendés y lo ignorás – continúa Pedro.
Tiene razón”, piensa Guillermo. Más ahora que está sensible y celoso de los mellis, con temor a perder su reinado de hijo único. Eso lo decide a atender.
-Hola
-Hola... Viejo? - duda ante la voz un poco fuera de lo normal.
-Sí, hijito.
-Estás bien?
-Sí, estoy perfecto. Buen día!
-Buen día! Los quería invitar a almorzar y pasar la tarde todos juntos.
-Ehhhh... Es que Pedro está muy cansado, no se siente muy bien. Lo podemos dejar para mañana lunes que es feriado y vos no tenés guardia en Temaiken?
-Bueno, está bien.
-Te prometo que mañana vamos para el desayuno y no nos volvemos hasta después de la cena.
-Dale. Los esperamos.
-Mandale un beso gigante de mi parte a Sofi. Y a Valeria también.
Guillermo corta la comunicación
-A vos te parece lo que me hacés hacer? - lo reta – Me negué a estar con mi hijito y mi nieta un domingo! Y hace 24 horas que estamos abotonados! Insaciable!
-Ahhhhhhh bueno! Sos el colmo del caradurismo Graziani! Primero, decime que no te gustaron estas últimas 24 horas.
-Me encantaron.
-Y después, cuándo yo te dije que no quería ir hoy a lo de Fabián? Vamos ahora mismo! Por qué mentiste?
-Porque no quiero ir. Me quiero quedar acá en la cama, revolcándome con vos, chiquitín. Vamos mañana.
-Después el atorrante soy yo! Y me echas la culpa todavía!
-Es tu culpa.
-Ah! Es mi culpa! - indignado.
-Sí, es tu culpa porque me tenés prisionero y esclavizado de tu cuerpo, de tus labios, de tu sonrisa, de tus ojos, de tu respiración, de los latidos de tu corazón, de tu amor, mi vida!
Empezaron a besarse con intensidad y ruidosamente, pero Guillermo después de unos besos lo cortó para decir
-Pero a la noche sí vamos a salir.
-Sí?
-Sí
-Y adónde vamos, si es que se puede saber?
-Reservé una mesa en la nueva sucursal de Cucina Paradiso, ******* el restaurante de Donato De Santis. La que está frente al río. Vamos a comer verdaderas pastas italianas, las mejores de Argentina, no pseudo italianas como abundan por muchos lados. Y después... Tengo un par de sorpresas para darte que espero te gusten.
-Ayyyyy! Sentí Guille – le lleva la mano a su pecho – Sentí como late mi corazón emocionado. Qué será? Casamiento no me vas a pedir porque ya estamos casados. No aguanto la curiosidad!
-Paciencia, lindo. Ya vas a ver. Aunque no estaría nada mal renovar nuestros votos matrimoniales, no te parece?
-Me encantaría.

---

Del otro lado de la línea, Fabián se había quedado con el teléfono entre sus manos, pensativo.
-Qué pasa, amor? - le pregunta Valeria.
-No sé... Papá tenía una voz rara y dijo que no vienen hoy sino mañana. Que Pedro no se sentía bien. Pero me parece que eso fue un pretexto – y agrega después de una pausa – Para mí que estaban garchando.
-Es muy posible, Fabián – le responde Valeria riéndose – Dejalos que se disfruten. Más que todavía no tienen a los bebés... Tus hermanitos! Mis cuñaditos! - seguía riéndose divertida y para cortar la seriedad que sus palabras habían causado en Fabián, le toma las mejillas entre sus manos y le estampa un dulce beso.

---

Cucina Paradiso había inaugurado su tercer ristorantino “veramente italiano” en Nordelta, después de los locales en Palermo Hollywood y Las Cañitas. Pedro estaba muy ansioso porque quería verlo a Donato De Santis, el magistral chef italiano dueño, y que generalmente se alternaba entre sus distintas sedes para oficiar de cálido anfitrión. Le encantaba hablar con los comensales, hacer chistes y sacarse fotos.
Se sentaron bajo el gazebo, a la orilla del río y con una hermosa velita flotante en un recipiente sobre la mesa, que le daba un aire sumamente sugerente a una “noche de las más bellas”.
Pedro inspiró profundo, emocionado, sentía cosquillitas en el estómago, y no sólo por los mellis que estaban allí, sino por encontrarse en un ambiente tan bonito y con su Guille. Todo era perfecto y su mente viajó un tiempo atrás, a su luna de miel.
-Qué hermoso es acá Guille! Me recuerda a nuestras noches romanas, mágicas...
-Me alegro que te guste mi elección, chiquitín. Pero ahora no te podés emborrachar como hacías allá.
-Será que está Donato? Muero por saludarlo y sacarme una foto!
-Te salió el cholulo de adentro. Sonamos!
-Qué tiene de malo que quiera conocer a un gran chef? Además dicen que es lo más simpático y divertido que existe! No viste la foto que se sacó con él, Gaby y compartió en Facebook? Gaby se le sentó a upa para la foto!
Guillermo hizo un gesto de disgusto
-Pedro... Ni se te ocurra!
-Fue un comentario nada más. Vos me crees así de desubicado?
-A veces no sé qué pensar, sos bastante zarpado para mi gusto y no sé con qué sos capaz de salir.
-No te preocupes, que si consigo sacarme la foto me voy a poner en pose solemne, tipo Julio Argentino Roca en el billete de cien.

El menú que eligieron estaba compuesto por:

Como aperitivo, para abrir el apetito y tentarse, un tradicional “antipasto” (entrada) fritto, “olive all'ascolana” (aceitunas verdes descarozadas rellenas con carne de cerdo y carne vacuna).
Pedro cerró los ojos para saborearlas con mayor intensidad y susurró “esto es un orgasmo culinario”.

Como “primo piatto” (principal), “cappellacci di zucca alla mantovana” (pasta típica de la ciudad de Mantova, Lombardia, rellena de zapallo cabutia horneado, con un toque de amaretti y parmesano, acompañados con manteca emulsionada con salvia fresca).
Y mientras degustaban esas delicias, Pedro pensó
Solo tu, cenando fuera, solos con la intimidad de una vela y seguros de crear, la atmósfera justa de quien quiere amar, impacientes como nunca, en el silencio alrededor nuestro, solo tu, esta noche, para levantarme un día más junto a ti.” ******

Mientras esperaban que llegara el “dolce” (postre), para el cual habían elegido los “cannoli siciliani” (masa enrollada, rellena de ricotta cremosa dulce, pistachos, chocolate y naranjitas confitadas), Pedro sintió que era el momento de decirle algo que hacía días venía pateando por temor a la reacción de Guillermo y que rompiera todas sus ilusiones en mil pedazos. Lo encontraba con las defensas bajas por la maravillosa velada que estaban transcurriendo, así que era ahora o nunca
-Mi vida, el otro día estuve hablando con Alex - dijo como al pasar.
-Ajá. Y qué cuenta ese atorrante?
-Viste que logró que lo transfirieran al Sheraton de Rio durante los días que van a estar hospedados los Queen + Adam Lambert?
-Sí, me habías contado.
-Bueno, tiene mejores noticias. Lo designaron como el jefe responsable de asistencia personal de ellos del hotel.
-Pero mirá vos que suertudo!
-Suertudo no. Trabajó mucho para lograrlo. Y... - ahí Pedro se detuvo con el corazón galopando a mil y sin animarse a continuar.
-Y qué, amorcito?
-Y me invitó a ayudarlo.
Guillermo levantó una ceja como no comprendiendo, o mejor dicho, no queriendo comprender lo que eso significaba
-Qué me estás queriendo decir?
-Que tendría que viajar a Rio por esos días – dijo con la voz quebrada y apelando a sus ojitos estilo “gato con botas” que sabía bien el efecto de arma de destrucción masiva que tenían en el espíritu de Guillermo.
-V-O-S E-S-T-A-S E-N P-E-D-O L-O-C-O D-E-M-E-N-T-E P-S-I-C-O-T-I-C-O – dijo muy lentamente, casi deletreando pero en voz muy alta.
-Shhhhh! Bajá la voz! Qué van a pensar los vecinos de mesa que me tratás así!
Guillermo se estiró por sobre la mesa para susurrarle
-Qué pensarían si supieran que un hombre embarazado de mellizos pretende aventurarse a Rio de Janeiro para ir a hacerle de siervo a sus ídolos?
-De siervo! Qué exagerado! Por favor, Guille! Es una oportunidad única en la vida! Tenerlos a Roger y Brian, ahí a mano, tocarlos, hablar con ellos, ver su detrás de escena, asistir a sus pruebas de sonido... Sabes cuántos matarían por eso? No nos va a hacer mal – tomándose el vientre – Me va a dar una inmensa felicidad, incuantificable, y por ende, les va hacer bien a ellos. Además, la buena vibra del genio queenie, también les va a llegar, mamar eso desde la panza, es lo más!
-Pedro...
-Dale! Vení conmigo! Vos también los vas a poder tener cerquita, te consigo un pase libre por el hotel y por el backstage... No me digas que no te tienta!
-Claro que me tienta! Sabés lo que siento por ellos y cuánto los admiro! Pero es mi primer deber velar por vos y nuestros hijos.
-Dale! Vas a estar ahí para controlar todo, para controlarme. A la primera que veas que va mal, me sacás de una oreja y nos tomamos el primer vuelo a Buenos Aires. Son unos poquitos días nada más... Porfi, porfi, porfi, porfi, porfi, porfi, porfi – tipo chiquillo que no se da por vencido.
Guillermo cerró los ojos un instante, inspiró profundo y
-Está bien! Está bien! Cómo se hace para sostenerte un no a vos?
-Gracias! Acabás de hacerme el hombre más dichoso del mundo – dijo completamente excitado.
-Pero bajo mi estricta vigilancia.
-Sí, sí, sí! Mirá! Justo ahí viene Donato para acá! - Pedro ya saltaba en la silla de tanta felicidad.
-Buonasera! - dijo Donato y se sentó un rato a conversar con ellos entre broma y broma como siempre hacía con sus comensales.

---

Cuando regresaron a casa, Guillermo le pidió a Pedro que subiera a su cuarto y que lo esperara allí que aún la sorpresa estaba por llegar.
De pronto, comenzó a sentir una melodía de guitarras, trompetas y violines proveniente del jardín y alguien pegó el grito de
-Serenata!
Se asomó a la ventana y no podía dar crédito a lo que veía. Creyó que había caído dormido y que estaba soñando. Por el parque, y a través de un camino iluminado con farolitos chinos de papel, venía un grupo de mariachis tocando y cantando, y cuando llegaron bajo su ventana, Pedro abrió enorme los ojos al divisar que uno de los integrantes bajo el ala del gran sombrero mexicano era Guillermo, que también presentaba un atuendo mariachi, con el particular moño al cuello y todo.
Evidentemente esta nueva paternidad le está pegando de los modos más extravagantes” pensó Pedro, divertido y emocionado por la nunca imaginada sorpresa.
Si nos dejan, nos vamos a querer toda la vida, si nos dejan, nos vamos a vivir a un mundo nuevo” - cantaban - “Yo creo podemos ver el nuevo amanecer de un nuevo día, yo pienso que tu y yo podemos ser felices todavía” - Guillermo se sacó el sombrero y lo puso contra su pecho mientras cantaba junto a los mariachis - “Si nos dejan, buscamos un rincón cerca del cielo, si nos dejan, haremos de las nubes terciopelo y ahí, juntitos los dos, cerquita de Dios, será lo que soñamos, si nos dejan, te llevo de la mano corazón y ahí nos vamos, si nos dejan, de todo lo demás nos olvidamos.”
Pedro bajó corriendo para abrazar a su Guille, mientras los mariachis arrancaban con
Contigo aprendí que existen nuevas y mejores emociones, contigo aprendí a conocer un mundo lleno de ilusiones, aprendí que la semana tiene más de siete días, a hacer mayores mis contadas alegrías y a ser dichoso, yo contigo lo aprendí”
-Te gusta amorcito las canciones que elegí?
-Mucho – dijo Pedro escondiendo su cara en el cuello de Guillermo, al borde de las lágrimas. No le salían las palabras.
Y Guillermo continuó cantándole al oído con el fondo de los mariachis
Contigo aprendí, a ver la luz del otro lado de la luna, contigo aprendí que tu presencia no la cambio por ninguna, aprendí que puede un beso ser más dulce y más profundo, que puedo irme mañana mismo de este mundo, las cosas buenas ya contigo las viví, y contigo aprendí que yo nací el día en que te conocí.”
-Qué hermoso, mi amor! - pudo finalmente decir Pedro, pero acto seguido entró en trance. Estaba lejos de ahí, como transportado a otro lugar.
-Qué pasa, cielito? Te fuiste...
-Es que... No sé Guille... Me vino un recuerdo de algo con estos mariachis – cerró los ojos – Sinaloa...
-Sinaloa?
-Sí, una mansión en Sinaloa... Un santo raro... Malverde... - una gota de sudor frío resbaló por su sien – Me dio un escalofrío... Abrazame fuerte que necesito tu calor – Guillermo lo estrechó en sus brazos – Vos y yo sobre una alfombra... Tabaco y tequila...
-Eso está prohibido para vos ahora... Nada de tabaco y tequila, puro veneno para los cachorritos.
-Potemkin...
-Cómo sabe mi nombre, patroncito? - dijo el mariachi que parecía dirigir al resto del grupo.
Pedro miró hacia sus pies y pudo divisar las botas de piel de iguana que estaban en su visión.
-No sé... Pote... - balbuceó.
-Tranquilo, mi amor, tranquilo – le dijo Guillermo mientras acariciaba su frente – Quizás todo eso pasa en un universo paralelo donde también nos amamos. A veces hay algún disparador que nos abre un portal hacia esos otros mundos - Cerrá los ojos y dejate guiar – lo tomó de la mano y lo condujo al garage.
-Ahora los podes abrir.
Pedro abrió los ojos y se quedó duro.
-Te gusta la nave que te compré?
-Un... Un... Un... - lo señalaba con su dedito y no lograba completar la oración – Un Alfa Romeo!!!
- Modelo Giulietta. De tu Romeo – se tocó su propio pecho con la palma de la mano – para mi Julieta – y tocó el pecho de Pedro del mismo modo – Porque así es nuestro amor, de profundo y de único. Nada se le parece. Todo el resto es aburrimiento. Color rojo, porque simboliza la pasión que hay entre nosotros, la sangre de la nueva vida que llevas en tu vientre y nuestros corazones unidos... “500 cadenitas de oro han atado tu corazón al mío y han hecho un nudo tan fuerte que no se desatará hasta la muerte... 500 años para amarte así... Yo lejos de aquí no puedo estar...” ********
-Es... es.. es... espectacular!!! - Pedro se acercó para rozar el automóvil con sus dedos – Pero... Por qué?
-Porque te lo merecés, por ganar “el caso”, por tu excelente desempeño, pero por sobre todas las cosas por esta maravilla de la que fuiste capaz – le dijo, acariciándole la barriga – No hay regalo en el mundo que pueda pagar, que pueda retribuir, lo que me estás dando.
Pedro lo besó con alegría y después preguntó
-Y qué vamos a hacer con el Sonic?
-Me parece que estaría bueno conservarlo también. Ahora que vamos a ser más, nos conviene tener más de una opción de locomoción. Además... Cómo deshacernos de él con los recuerdos que guarda, no?
-Si ese auto hablara... Mmmmmmmm – y se echaron a reír los dos.
-Lo probamos? Vamos a dar una vuelta?
-Bueno. Pero tranquilito, eh? A baja velocidad y no nos vamos muy lejos.

Al regresar, una vez estacionado el auto dentro del garage, y cuando Guillermo intentó abrir la puerta para bajar, unas manos lo tiraron para atrás y no se lo permitieron. Pedro lo atracó, tirándosele encima.
-Pará! Estás muy cachondo, chiquitín!
-Vos me pones así, Graziani.
-Pedrooooo, vamos arriba.
-Shhhhhh, no. Sometete a mi voluntad. Quiero acá. Dejá que esta Julieta y este Romeo lo estrenen como corresponde.
-No sé. Y si te hace mal?
-Skyler y Walt lo hicieron en el auto y Holly nació perfectamente sanita.
-Lindo ejemplo me venís a poner! Yo no quiero que terminemos como esa pareja. Yo quiero ver crecer a mis mellis con vos a mi lado.
-Y por supuesto que va a ser así. No todas las parejas terminan igual.
Y mientras le iba sacando la chaqueta de mariachi y deshaciendo el moño, en la radio del Alfa Romeo Giulietta comenzó a sonar Lila Downs y Pedro se acopló a su voz para susurrarle
Y yo te quiero con todo el cuerpo... Y no te puedo sacar de la mente, ni de mi nada, nada no te puedo yo sacar... Pero es que quiero y no lo niego y me confieso y quiero más. Quiero sentir como si nunca, hasta que duela de posesión, será pecado que quiero más... No te vayas corazón, que en mi sangre traigo tentación...”
Ya totalmente entregado a las caricias y besos de Pedro, Guillermo concluyó
Pensé miles de maneras de llevarte conmigo, cruzar la frontera pisando calaveras, ver el amanecer junto a los dioses de piedra... Te amo, si vuelas te alcanzo y te agarro...”

---

Después del lunes en familia, llegó el martes y la tan esperada velada de confraternidad vecinal.

La puerta se abre y el fulgor que inunda el vestíbulo los enceguece por un momento. El interior lujoso de la casa Bublé da el marco perfecto para esa aparición que parece salida de una película animada, una princesa que no envidiaría a la más bella de las princesas de Disney. Pedro le entrega un gran ramo de rosas blancas y Guillermo una caja de petit fours, ella los recibe encantada deshaciéndose en agradecimientos.
-Luisana... te presento a Guillermo.
Le da un beso a cada uno y los invita a entrar con una sonrisa radiante.
-¡Bienvenidos! – lo toma a cada uno de un brazo y los guía hacia un living de cuento de hadas - Pedro me habló muchísimo de vos, Guillermo... estaba ansiosa por conocerte.
Guille traga saliva – En serio? Vos a mí? Qué encanto... soy yo el que estaba ansioso por conocerte.
Luisana le guiña un ojo y les pide que se acomoden en los sillones blancos frente al ventanal.
-Gracias por el cumplido... pero de verdad, no sabés cómo habla Pedro de vos. Es emocionante ver lo enamorado que está...
Guille traga saliva nuevamente. Si continúa así, va a terminar ahogándose en su propia baba. Balbucea nervioso – Entonces te contó todo?
-Lo de ustedes? Por supuesto! Y me dijo que son papás...
En ese momento no traga saliva porque la garganta se le paralizó de espanto –Que somos papás...?
-Sí, de Eros! El gatito que viene todos los días a jugar con Noah...
-Ah,... – deja escapar el aire y sonríe aliviado - Claro, Eros... nuestro hijito.
Pedro se ríe porque comprende el susto de Guillermo. Y decide divertirse a su costa.
-Pero pronto Eros va a tener hermanitos... no es bueno que sea hijo único.
En el momento que Guille le clava la mirada fulminándolo, hace su aparición el esposo de Luisana trayendo en brazos a sus dos pequeños hijos, Noah y Elías. Los deja sobre uno de los sillones y se acerca presuroso a darles la mano a Pedro y a Guille.
-Welcome! Un placer!
 Michael es un hombre de apariencia sencilla en la comodidad de su hogar, y Pedro y Guille se sorprenden de lo fácil que resulta conversar con él, que aunque no domina del todo el español se desenvuelve mucho mejor que su esposa con el inglés. Se imaginaban un divo excéntrico y poco amistoso, pero lo que encuentran es un hombre simple y sumamente educado y amable. Después de hacerles algunas preguntas sobre la naturaleza de su trabajo, va al grano sin miramientos y con una sonrisa comprensiva.
-Pero ustedes son... como se dice, Luisana...?
-Esposos, mi amor? – le consulta ella.
-Yes, esposos!
Ahí Guillermo ya más envalentonado le contesta con absoluta tranquilidad –Sí, somos esposos – y lo mira a Pedro de reojo que le devuelve una sonrisita cómplice.
El resto de la charla que se desarrolla antes de la cena es tan cómoda que Guille agradece no haberse puesto en mula empacada negándose a ir, y Pedro siente que se le quita un gran peso de encima. Todo resulta perfecto esa noche. Todo... hasta que llega la cena.

...

El sonido de la botella de champagne al ser descorchada arranca a Guillermo de su ensoñación. Es en ese momento que repara que se quedó detenido en la estratósfera con el tenedor en el aire y una cara de tonto feliz que no sabe cómo disipar con un poco de dignidad. Mientras Pedro les contaba a la pareja anfitriona acerca de cómo se habían conocido allá lejos y hace tiempo en el estudio, Guillermo se colgó en la contemplación de los pequeños hijos que jugaban sobre la alfombra del living. Noah, el mayor, apilaba unos cubos con letras delante de su hermanito y éste se complacía en desparramarlos desde su sillita de bebé en la cual se erigía como monarca absoluto. Ambos se veían felices, y Guille no pudo evitar sentir un cosquilleo en el estómago al imaginar a sus propios hijos, jugando y riendo como aquellos niños. En su mente todo desapareció, solo podía verlos a ellos, sus pequeños hijitos cristal, el fruto de su amor con Pedro, el futuro que dibujaba un mundo de biberones y pañales que no había soñado poseer nunca más.
-Guille, qué pasa, te sentís bien? – la mano de Pedro se posó en su antebrazo. Cayó de la nube y lo miró sintiéndose irreal. Ese viaje al futuro había sido tan poderoso que ahora le parecía que este mundo no era el verdadero. Pestañeó y miró nuevamente a los niños Bublé.
-Sí, sí... me quedé pensando en lo lindos que son...
Luisana levantó la vista del plato y lo miró sonriente – Ay, Guillermo, viste qué divinos? Me tienen tan enamorada! Dan trabajo, pero cuánta felicidad también. No me imagino la vida sin ellos.
Guille miró a Pedro y le contestó a ella – Yo tampoco me imagino la vida sin lo que más amo.
 Pedro bajó la vista sonrojado y Michael se estiró a servir el champagne en las copas de sus invitados. Cuando quiso servirle a Pedro, él le hizo un gesto indicándole que no.
-Gracias Michael, no bebo alcohol.
Guillermo le acercó su copa aceptando con gusto que se la llenara.
-Me encanta el champagne francés...
-Great! Quieren brindar? – pregunta a sus invitados.
-Cómo no... – le contesta Guillermo - Yo brindo por esta familia maravillosa que no tenía el gusto de conocer aún.
Luisana levanta la copa –Yo brindo por ustedes, por esta pareja hermosa que hacen, que sean muy muy felices!
Pedro levanta su copa de agua y se suma al brindis –Brindo por ustedes, por sus bellos hijos y por... por la familia que soñamos formar con Guillermo.
Guille baja la vista, emocionado. Lo embarga una desesperada necesidad de abrazarlo, de hacer uso y abuso del entusiasmo que siente, de gritar a los cuatro vientos lo enamorado que está de Pedro y lo profundamente agradecido que se siente de tenerlo a su lado... y de lo que lleva su amorcito en el vientre. Pero no puede, sus labios están sellados, sonríe y calla con el alma temblorosa y el corazón acunado por una plenitud y una paz que no parecen de este mundo.
-For all that... Salud! – culmina Michael y todos chocan las copas - Specially, salud...
-Michael tiene que operarse las cuerdas vocales... – les cuenta Luisana - Por eso nos tomamos un tiempo para descansar antes de viajar a Canadá.
-Oh, qué contratiempo... vas a tener que parar mucho tiempo de cantar? – se interesa Pedro.
-No, no... unos meses. The next year estaré cantando. While,... to enjoy mi bella familia.
Luisana y Michael se prodigan un beso corto e intenso. Guillermo y Pedro se sienten tentados de copiarlos, pero prima el pudor que sienten ante esa pareja que aunque es maravillosamente amorosa con ellos, aún no conocen bien. La empleada de la familia hace su ingreso trayendo una bandeja con el plato principal, orecchiette caseros con salsa ai quattro formaggi. Les sirve una generosa porción a cada uno y se retira nuevamente a la cocina. Guillermo se ha quedado inmóvil con la vista fija hacia adelante y Pedro lo advierte y le pregunta por lo bajo –Qué pasa...?
Como no le contesta, insiste. Guille, qué te pasa? Reaccioná... Ni que hubiera venido Yiya Murano a servir la comida.
-Nada, no pasa nada.
Comienza a revolver las pastas y Luisana lo advierte y le pregunta si no le gusta el menú.
-No, querida. Está riquísimo...
Pedro le echa una fugaz visión de costado y decide no hacer caso. La comida luce espectacular, supone que a su pareja lo que le molesta es que alguien haya cocinado pastas mejor que él. Guillermo es un gran cocinero, pero tampoco es Gordon Ramsay o Massimo Bottura, uno de los mejores chefs italianos.
Guille siente que le sube un calor desde el estómago al mismo tiempo que le baja un frío por las piernas. El olorcito que asciende desde el plato hasta sus fosas nasales le ha producido un vértigo en el estómago que no logra definir ni explicar. Intenta llevarse un poco de orecchiette a la boca, pero la proximidad de la comida le provoca un acceso de náuseas que apenas logra contener con decoro. Luisana advierte que algo le sucede y le pregunta solícita si realmente le gusta o prefiere que le traiga otra porción de salmón con salsa de arándanos, el plato que ella misma se encargó de servirles como entrada.
-No, querida... te digo que me gusta... es sólo que no estoy acostumbrado a cenar tanto últimamente... con Pedro estamos cuidándonos un poquito y solo preparamos ensaladas, a lo sumo una pechuguita...
-Pero si a ustedes no les hace falta cuidarse, están bárbaros! Ahora que si se empeñan en eso, les puedo pasar la dieta que hizo Michael, bajó un montón y sin pasar hambre.
-Gracias, cuando quieras me la pasás.
Termina de decir eso y ya se putea mentalmente. Seguro que la bendita dieta milagrosa de los Bublé es un asco vegetariano imposible de digerir. Aunque el salmón exquisito que le sirvieron contradiga esa idea, no puede imaginar una dieta sabrosa. Dieta le trae imágenes de pasto a la cabeza. Emboca por fin el dichoso bocado de orechiette y antes, mucho antes que el bocado ingrese a su faringe ya le sube un espasmo desde el estómago que lo tira sobre el plato de comida. Michael se levanta y corre a golpearle la espalda pensando que se ahogó. Luisana le grita que no haga esa barbaridad, que lo tome de la espalda y le efectúe una maniobra Heimlich. Obedece rápidamente, se pone detrás de él y le aprieta con los puños en el abdomen, Guillermo tiene el rostro más rojo que el sol cuando se pone, y Pedro los mira incrédulo, aún sentado y sin atinar a reaccionar.
Después de algunos movimientos, Guillermo expulsa los orecchiette, inmaculados como los introdujo en su boca, aunque el mantel no queda tan inmaculado que digamos. La empleada que ha oído el batifondo se apresura a correr para limpiar el desastre, Pedro le señala a Guille la camisa que ha quedado bautizada con la salsa cuatro quesos. Hace el amague de limpiársela con una servilleta, pero Guillermo ofuscado pregunta donde está el baño y se aleja presuroso en la dirección que Luisana le indicó.
Esto no me está pasando, no puedo ser tan boludo” piensa mientras se encierra en el lujoso cuarto de baño. Lo primero que hace es mojarse la camisa y refregar la chanchada. Se seca con una toalla de mano y sólo recién se anima a mirarse al espejo. El rojo dio paso a un amarronado verdoso, mira hacia los focos que alumbran el espejo buscando encontrar en ellos el efecto de ese color tan antinatural pero no, es imposible. La piel se le ha puesto de ese extraño color terroso. “Me estoy volviendo un extraterrestre” concluye al borde del soponcio. Se echa agua fría en la cara, se cachetea y después de algunos minutos logra devolverle un poco de vida a su piel, pero aún no considera que esté digno para salir y enfrentarse con sus anfitriones. Abre la puerta del bajo mesada y saca una canasta con cosméticos. Rebusca entre ellos y encuentra un maquillaje, prueba un poco sobre la mano y decide que está bien. Se lo esparce por toda la cara, luego se mira al espejo y lo que ve no le convence. Revuelve otra vez y saca un rubor en barra. Se aplica un poco sobre las mejillas y lo esfuma con las yemas de los dedos.
Cuando regresa a la mesa, todos se le quedan mirando. Hace como si no pasara nada, se sienta y declara con total frescura – Se llevaron los fideos? Pero si todavía ni los probé. Bueno, no se hagan problema. Ya no tengo apetito.
-Guille... – le susurra Pedro acercándose a él - Qué te pasó en la cara...?
Guillermo baja la cabeza casi hasta tocar el mentón con el pecho y le pregunta más bajito todavía – Qué, se me nota algo?
-No, te ves un poco... oscuro.
Ahí Guille siente que realmente le sube un fuego a la cara, y eso no ayuda a que se sienta mejor.
-Permiso, olvidé mi celular en el cuarto de baño! –exclama mientras se levanta y sale presuroso hacia el baño nuevamente.
Luisana y Michael le prodigan sonrisas tranquilizadoras a Pedro, pero no puede sentirse tranquilo viendo que a Guillermo le ha dado un extraño ataque de locura repentina e inexplicable. Esboza una semi sonrisa tratando de disculparlo. - Es que desde ayer no anda bien del estómago... debe ser por eso, porque la comida está espectacular.
Mientras, Guillermo se mira al espejo y lanza una exclamación. Ya no es un extraterrestre, es Freddy Krueger que salió de una pesadilla y le ha robado la cara. El maquillaje se le ha corrido por la transpiración, dejando zonas más oscuras que otras, y el rubor luce como dos manchones de payaso con lo acalorado que está. Su cara parece un óleo surrealista. Abre la canilla y se frota desesperado con el agua fría hasta quitar el último vestigio de maquillaje, se mira nuevamente y respira aliviado. Ya parece normal. En eso repara en una serie de frascos de perfume sobre una mesita auxiliar, se acerca y los observa con envidia. Debe haber por lo menos veinte frascos de perfume importado. Decide que no tiene nada de malo probarse alguno, abre una botellita de The One de Dolce e Gabbana y se echa un poco sobre el cuello. El efecto que le produce es como si Dracula se hubiera echado encima un extracto de ajos. Ya no es una simple náusea lo que siente, lo que siente es que se va a morir vomitando hasta las propias tripas. Desde el salmón a la salsa de arándanos para atrás, no queda vestigio de comida alguna dentro de su estómago. Vomita hasta el apellido. Mira el estropicio que ha hecho y se quiere matar. Limpia todo y pone de nuevo el frasco de perfume en su lugar, no sin sentir una tremenda repulsión al recordar la fragancia. Se refriega el cuello para borrar todo rastro de ella, al cabo de algunos minutos recuerda la excusa que dio para ir al baño y se pregunta cómo va a justificar la tardanza. Entonces se le prende la lamparita. Eros. Va a decirles que por la ventana vio a Eros y salió a buscarlo para meterlo de nuevo a la casa, el baño queda en el pasillo que da a la puerta de servicio y nadie podría haberlo visto salir. La excusa le suena medio tonta, así que concluye en que si realmente sale afuera y busca al gato y lo trae, todo será perfectamente creíble. Se escapa en puntitas de pie y sale al parque por la puerta de servicio. La empleada lo ve por la ventana de la cocina y se pregunta qué le pasa a ese hombre que se escabulle hacia su casa como si se tratara de un ladrón.
Guillermo tiene suerte, Eros sale a recibirlo apenas abre la puerta principal. Comienza a frotarse contra sus piernas pidiéndole comida. – No querido, vos te venís conmigo.
Lo agarra y sale corriendo de vuelta hacia la casa de sus vecinos. Entra sigiloso con el gato en brazos y aparece radiante en el salón comedor. Pedro lo mira desorbitado y los Bublé se dan vuelta y se sonríen al verlo con Eros, para nada extrañados ya que el gatito siempre se las arregla para aparecer por allí.
-Miren qué atorrante el chiquitín... estaba en la ventana del baño. Cuando lo quise agarrar, se escapó. Pero por suerte lo alcancé, nuestro hijito no puede estar dando vueltas por ahí, es muy peligroso.
Se sienta con el gato a cuestas y Pedro le pregunta si va a comer el postre así.
-No te hagas ningún problema, Guillermo - acota Luisana - nos encanta Eros...
La empleada deja los platos de postre y un tiramisù casero que la misma dueña de casa preparó para ellos. Se retira no sin antes echarle una mirada de reojo a Guillermo intrigada con lo que vio.
-Mmmm está riquísimo este postre también –dice Guille, que al parecer no tiene objeciones esta vez en mandar algo al buche. Tiene el estómago tan vacío que un poco de comida no le viene mal, y sin duda el tiramisù no le provoca ninguna náusea. Come feliz y despreocupado mientras los demás retoman la conversación.
-En cuanto terminemos de comer, Michael quiere cantar una canción para nosotros.
-No, en serio? – le pregunta Pedro emocionado - Pero no tenías un problema en las cuerdas vocales?
-Oh, nou, una canción no es problem...
Se acomodan en los sillones del living mientras Luisana lleva los niños a dormir, y Michael carraspea para poner a tono su garganta. Al cabo de unos minutos les dice: -Esta canción is “After All”. Mi esposa hizo traducción para ustedes...
Ella regresa y se acomoda a su lado en el sillón y Michael comienza a cantar con su melodiosa voz la canción en español. “Tiempo atrás, cuando comenzamos había una parte de mí que sabía que un día habría angustia y que me perdería a mí mismo por ti... Y caminé toda la noche perdido en las luces de la ciudad silenciosa pensando en ti, preguntándome, ¿Perderé la razón? Después de todo, estoy emocionado, de que estés en mi vida otra vez... después de todo, estoy encantado de estar de vuelta donde comenzamos. Creo que tú puedes enamorarte de mí otra vez... Los dos estaremos de pie, después de todo”.
Luisana se recuesta suavemente con la cabeza en el hombro de su marido, mientras los mira a Guillermo y a Pedro y les sonríe encantada de tan bello momento compartido por los cuatro. Pedro, sin darse cuenta, ha entrelazado su mano a la de Guillermo y Guille, a su vez, acaricia el lomo de Eros que aún sigue pegado a él, sobre su falda. La canción los ha sumido en un tierno clima al que ni siquiera el gatito ha podido sustraerse. Ronronea plácidamente sobre las piernas de su tutor, totalmente feliz.
Tiempo atrás, cuando comenzamos había una parte de ti que sabía que yo era todo lo que tú querías, pero sólo sombras llenaban la habitación. Estaba perdido, perdido en noches vacías sin dormir. Soñando contigo, y en esos sueños, eras mío... Después de todo, estamos unidos. Sí, estás en mis brazos otra vez. Después de todo, estoy encantado porque somos amantes, y somos amigos... Creo que puedo enamorarme de ti otra vez. Y te atraparé cuando caigas, después de todo”.
Pedro siente que flota perdido en la letra de una canción que le altera las fibras más íntimas de su ser, palabras que le traen a la memoria aquellos días en que tanto él como Guillermo no se decidían a jugarse la vida por el amor que sentían y ambos naufragaban en noches de insomnio y soledad. Trata de contener la emoción a duras penas, se gira y mira a su amor, y se queda paralizado de asombro. Guillermo tiene un río de lágrimas surcándole el rostro, llora como un crío sin ningún pudor, con la mano que acariciaba a Eros trata de espantar los mocos que lo inundan. Pedro pestañea pensando que es su imaginación, un espejismo producido por la emoción, pero no. Guillermo llora como una Magdalena. Le aprieta la mano y entonces él lo mira a su vez y pucherea mucho más al encontrarse cara a cara con su amorcito.
-Ñññññ qué hermosa no, cielito? – alcanza a decirle a duras penas, entre los hipos de su moquerío.
-Shhh – le hace acompañándose de un gestito del dedo entre los labios. No quiere interrumpir la canción que Michael tan gentilmente les está brindando.
Apenas la canción termina, los dos estallan en aplausos descontrolados y Luisana abraza a su marido. Michael se sonroja, está acostumbrado a esas demostraciones por su talento pero esta vez la situación lo emociona más de la cuenta. Guillermo y Pedro le caen muy bien, se ven tan enamorados que su imagen lo conmueve hasta lo más profundo.
-Gracias, gracias... It´s nothing.
En ese momento, Guillermo ya repuesto de la emoción, siente que le vienen unas infames ganas de estornudar. Trata de sofocarlo, pero no puede evitar la catarata de estornudos que comienzan tímidamente con un hachís delicado y terminan como si estuviera teniendo un ataque de epilepsia. Pedro lo mira como si no lo conociera. Esta noche Guillermo está comprando todos los boletos para sacarse el premio gordo de la lotería, el premio al inoportuno del año.
-Guille... se te metió algo? No es normal como estás estornudando...
-No, no... ATCHIIIIIISSSS!!! – larga por vigésima vez.
-Guillermo, no serás alérgico al pelo de gato? Porque mi hermana tiene ese problema. Toca un gato y explota, pobrecita... – le pregunta Luisana preocupada.
-No creo, hace mucho que tenemos a Eros y nunca estornudó... imposible – aclara Pedro - pero por las dudas... saquemos a Eros de aquí.
Lo toma en brazos y se lo lleva de vuelta a su casa. Cuando regresa, Guillermo ya está completamente repuesto y despidiéndose de los Bublé.
-Disculpen, hoy no es mi mejor noche. Les pido que me disculpen... – dice avergonzado mientras toma las manos de Luisana y Michael le pega un golpecito cariñoso en el brazo.
-No problem, Guillermo... it has been a pleasure! Nos invitarán ustedes the next time, OK?
-Por supuesto, será un gran honor... espero resarcirme.
Pedro los saluda también, y ambos salen de la casa Bublé sintiéndose un poco raros. Ha sido una noche decididamente extraña...

...

Le resulta fácil a Guillermo el resarcimiento en lo que concierne a Pedro, esa noche unos cuantos mimos logran hacerle olvidar esa velada tan particular, todo parece volver a la normalidad. A la mañana siguiente, sin embargo, después que Pedro se levanta a preparar el desayuno se encuentra con una sorpresa. Guillermo se niega rotundamente a comer, alegando que el estómago le gira como una calesita descontrolada.
-¿Otra vez como ayer? – le pregunta sentándose a su lado.
-No sé, cielito, me siento mal... me da mucho asco todo. El olor de las tostadas, el perfume que usás, pensar en el queso, todas esas cosas me dan ganas de vomitar. De lo que tengo tremendas ganas, es de un plato de chorizos a la pomarola... no sé, me vino eso a la cabeza y no me lo puedo sacar.
-Puaj, eso sí que es un asco a esta hora... No entiendo qué te pasa, anoche pareciera que empezó todo... También fue extraña la manera en que te emocionaste con esa canción. Era muy especial, pero llorabas como un nene. Nunca te vi tan demostrativo.
-Es que me tocó mucho esa letra, la forma en que la cantaba, todo...
-¿Y el ataque de estornudos? – recuerda de improviso Pedro - Eros nunca te trajo esos problemas.
-Es cierto... hace un rato mientras estabas en la cocina, tuve que echarlo de la cama porque se subió y me atacó la alergia de nuevo. ¿Te parece que consulte con el doctor?
-No sé... – duda Pedro - Dejá, me parece que con quien voy a consultar es con una doctora... todo esto me resulta muy sospechoso. Tal vez ella tenga la respuesta.

* Pamina es una joven princesa, hija de la Reina de la Noche y enamorada de Tamino. Éste último emprende junto con ella el camino hacia la Iluminación, cumpliendo una serie de pruebas, alimentados por la fuerza del Amor, alejándose los dos de la oscuridad de lo oculto (lo inconsciente), representado por su madre, la Reina de la Noche. Finalmente la Conciencia y el Amor triunfan, comenzando una nueva era de Iluminación.
** El argumento de la ópera La Flauta Mágica ha sido muy discutido. Mientras que muchos investigadores la ven simplemente como un cuento de hadas, otros la ven llena de simbolismo y referencias a la masonería y sería la guía de una iniciación masónica según el Rito Zinnendorf.
*** Nombre real de Freddie Mercury: Farrokh Bulsara.
**** Idioma procedente del Estado de Guyarât, al oeste de la India.
***** Stroganoff: Es un plato típico de Rusia que consiste en cortar la carne en dados y acompañarlo con hongos, cebollas y salsa de crema agria sobre arroz o pasta.
****** Solo Tu – Matia Bazar
******** 500 Catenelle D'Oro (Canto Popular Toscano)

CONTINUARÁ


6 comentarios:

  1. Me encantó! como me reí con Guille en la casa de los Bublé. Digo yo....estará embarazado también? Felicitaciones!

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  2. bellisimo para cuando llega el gran momento mara rosas

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  3. ¡Ay tocaya! Tocaya... No paré de reírme en todo el capítulo. Como siempre digo, OVNIs es lo mas ocurrente que hay en este blog, nunca se para lado se va a dispara tu pluma mágica.
    Primero con los nombres... La verdad, entre Morticia y Farrokh Vs. Pami y Balde no hay mucho que pensar... lejos me gustan mucho mas los nombres que pensó Pedro.
    Segundo, ese guiño a Narcos, me mató de amor! La visión de Pedro ante la serenata de los mariachis ( que me enloqueció!) ellos dos en una alfombra, tabaco y tequila... El Pote y sus botas de piel de iguana... ¡Que belleza Guille! ¡¡¡Gracias!!!
    Tercero... ¡Pobre Guillermo! ¡Que mal momento pasó el la casa de los Bublé! ¿Acaso está siendo receptivo a los síntomas del embarazo o como dice Susana, él también esta embarazado? ¡Excelente!
    Y ni hablar del Alfa Romeo! Vaya manera de estrenarlo! Menos mal que Guillermo estaba un poco reacio al sexo durante el embarazo, porque no se como siguieron con vida después de tanta sobredosis de amor!
    Guille, lo tuyo es simplemente "magistral". Una aplauso a vos y a tu colabadora, Mary B. ¡Pavada de coequiper te buscaste! ¡Besos chicas y nunca dejen de escribir! ¡Abrazote!

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  4. Gracias por la invitación Fiore, fue un placer inmenso escribir para mi querida Ovni's. Amo a estos GyP... Con toda mi alma. Ah!Los guiños a Breaking bad, me encantaron! Por favor, que lo que viene no sea malo, necesito reír con ellos... Es lo que más me llena el corazón, sobre todo en esta querida fic. Y que mi Alex no se mande macanas o no vuelve más! Besos Guille! Mary B

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  5. Ay Guille Guille!!! esperar tanto y que cuando se publica yo quede sin internet!! y ni siquiera mi celular entraba al blog....es cosa de mandinga...no puedo tener tanta mala leche!!! parece una maldición....bueno aparte de eso... OVNIS es una gran mezcla de emociones para mi...en primer lugar ASOMBRO...a pesar de que a veces charlamos mas o menos de lo que va a ir pasando en este universo que les creaste siempre encuentro una sorpresa atras de otra...DIVERSION... lo tuyo...y sospecho que en este caso la mano de Mary...me saca tantas carcajadas que a veces me duele la panza, les juro que parezco loca mientras leo...TERNURA...multiplicada por mil con este Guille tan enamorado que hasta está teniendo los sintomas del embarazo de su amorcito....ayyy no se que mas decirte...los guiños a NARCOS y a Breaking Bad....y... al fin se acerca ese recital! no sabes como estoy esperandolo!!! Guille...MAry lo de ustedes no tiene nombre! se complementan muy bien!! Gracias chicas por "esto" las felicito siempre!!!! ahhhh ni hablar que amé el largo del capítulo!!!! las quiero!!!

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