Vistas de página en total

Vistas de página en total

Vistas de página en total

martes, 17 de enero de 2017

"EN UN AÑO, NUEVE MESES Y VEINTISÉIS DÍAS - Cap. 11 (Parte I) - By Daniela Maurice








Capitulo 11 
  
               Capitulo final - Primera parte
                       El Amor estará a salvo

Te esperaré la vida. Levántame el ensueño.
Mírame toda en ascuas. Recuéstate en mis labios.
¡Tan simple, que en mitades iguales de armonía,
se rompieran a un tiempo tus lazos y mis lazos!
                                             Para hallarte esta noche
                                                                            Julia de Burgos

Pedro lo atrajo a su cuerpo y Guille jugaba con su pelo entre sus dedos, fundían sus miradas y se sonreían él uno al otro como si nada pudiera romper la armonía que los abrigaba. Aunaron sus manos y dejaron que las palabras hablaran por ellos
_ Te extrañe mucho. Pensé que nunca íbamos a volver estar juntos así, como estamos ahora. _ Guillermo permanecía en silencio, se le hacía imposible poder decir alguna palabra. Aun sentía la culpa atenazando a su corazón y a sus pensamientos.
_ Mi amor ¿estás bien?
Guillermo se colocó de costado y luego le dijo _ No pasa nada. _ Trataba de refrenar las lágrimas pero se hacían más latentes.
Pedro se incorporó en la cama e hizo lo mismo con él. Intentaba calmarlo a cada beso que derramaba en sus labios, pero se hacía imposible. _ Shh! _ le tomó su rostro _ mi amor, todo está bien. Yo estoy acá, tranquilo _ le dijo muy despacio.
_ Necesito que me perdones. Tendría que haber estado ahí y no lo hice. No hubo un segundo que no me torturara con eso. Perdóname
_ No tengo nada que perdonarte, no importa ya eso. No te voy a negar mi enojo por todo lo que pasó. Sentí rabia hacia Camila, hacia Miguel y me volvía loco la idea de destruirlos, pero cuando empezamos a vernos de nuevo, nuestros encuentros, me hiciste olvidar de todo. Lo único que quise en ese momento fue hacer justicia.
Guillermo acercó su rostro al suyo y rozó sus labios. Se besaron, dejando que las lágrimas murieran en sus labios.
_ Si hubiera sabido la verdad, que estabas en estado de coma no me hubiera apartado de tu lado. Iban a tener que sacarme con una grúa, hasta darme perpetua si era necesario.
_ Lo sé. No tenés que decírmelo _ le habló despacio a sus ojos _ Si desperté fue por vos, si luché por vivir fue por vos mi amor. Yo jamás te hubiera dejado. _ Se abrazó fuertemente a él sin callar todo el amor que estaba sintiendo _Te amo, te amo tanto. Nada nos va a separar de nuevo, te lo prometo. Te lo juro.
Dejó que se acobijara en su pecho, se volvía un niño en sus brazos. Lo mantuvo así y lo llevó a la cama. Se miraban, se derramaban de caricias despacio. Se encontraban el uno al otro y se reconocían de nuevo.

_ Te extrañe mucho - le dijo Guillermo- me hiciste mucha falta.
_ Yo estoy acá, no me voy a ir a ningún lado.
Pedro se detuvo por un segundo en sus pensamientos. Había algo de lo que no había tomado conciencia hasta ese momento y se trataba de Miller. No podía decirle lo que unos días atrás se había enterado, pero estaba allí, presente aun en la vida de su hombre.
_ ¿Qué va a pasar ahora con Miller? ¿Te vas a casar con él?
_ No vamos a hablar de eso ahora
_ Pero yo necesito saberlo _ le insistió, incorporándose en la cama de nuevo. Guillermo hizo lo mismo y luego le dijo:
_ No voy a casarme con él._ La respuesta lo asombró pero en un segundo el corazón le volvió al pecho y sintió que un alivio inmenso se apoderaba de él._ Ya había tomado la decisión mucho antes y hable con él. Terminé el compromiso que tenía con él.
_ ¿Fue por mi o por… Julián?
_ Julián  eras vos
_ Pero en ese momento pensaste que era otra persona. Está bien, yo lo inventé y los hice cómplices a Gaby y a Beto, y Santiago me ayudó pero fue una locura hacerlo.
_ No _ apoyó su mano sobre la suya_ No te culpes _ le dijo tomando su rostro y lo aferró a sus brazos.
_ Me moría de los celos de pensar que pensabas en otra persona, por más que se tratara de mí en él fondo.
_ Mi amor…
_ No, está bien. _ Hizo una pausa. Se miraron. Pedro no se atrevía a decir lo que en su corazón sentía. Abrazaron sus manos y le dijo en silencio.
_ ¿Nuestro hijo?
_  Fabi está bien, está bien mi amor - le respondió y lo aferró con más fuerza
a sus brazos. _Vamos a estar bien, te lo prometo.
_ ¿Crees que él un día pueda aceptarme en tu vida?
_ Él te extrañó, eso lo sé - le siguió enterrando sus labios en su pelo- y te quiere aunque no lo diga.

Guille se apartó a unos pasos de la cama una hora después. Lo veía preparar un bolso y le parecía un deja vu, como si la historia se volviera a repetir una vez más, pero esta vez de diferente forma.
_ Esto es todo lo que voy a llevar, después lo de los documentos y el pasaporte voy a verlo con Octavio - Fue todo lo que Pedro le dijo después despertar del sueño que habían vivido. Lo veía guardar cada prenda de ropa y no sabía si hacía bien en dejar que la vida nuevamente lo apartara de su lado, pero el peligro aun persistía y no pasaría mucho tiempo antes que Miguel pudiera saber que él estaba vivo; Pedro por su parte, no había dudado un segundo en hacerle saber de su confrontación con Miller. Aunque para Guillermo José no suponía un peligro, su amor lo sabía. No podía engañarse y arriesgar su vida, no sabiendo de lo que él fiscal podía llegar hacer o decir. Estaba muy cerca de Mendoza y precisamente de esa mujer que Sebastián buscaba incansablemente, poder llegar a la verdad de lo que había hecho a su esposa.
Se detuvo un momento en lo que estaba haciendo, sintió que el corazón se le había hecho trizas y las promesas se ahogaban dentro como si nada pudiera cambiar el destino. Se volvía un adiós que parecía nunca tener fin.
Levantó la mirada para buscar en la suya alguna respuesta que diera el efecto contrario a lo que estaba sintiendo, pero no. Todo, su corazón y su alma parecían  arrastrarlos contra la corriente.
 _ ¿Estás bien? - le preguntó, acercándose a él.
_  No. Pensaba, pero no tiene importancia. Está bien lo que estás haciendo. Los dos sabíamos que esto podía pasar, que ibas a tener que irte.
_ No - se acercó un poco mas - Yo no estoy dispuesto a dejarte acá. Si yo volví fue por vos, para buscarte ¿Qué otra razón iba a tener?
_ Camila, Miguel. Vos mismo dijiste que no pensabas en otra cosa que vengarte.
_ Eso ya pasó, ya te lo dije.
_ Yo prefiero que te vayas, antes que corras peligro quedándote acá.
_ Yo no me voy a ir sin vos.
_ No - le dijo tomando sus manos -  Si a vos te pasara algo de nuevo... me muero. No podría soportar de nuevo una situación así.
_ Voy a irme pero con vos. Te quiero conmigo, a mi lado.
_  ¿Vos pensás que es fácil? ¿Qué Miguel se va a quedar tan quieto como si nada? - le dijo, apartándose un poco más de él.
_ ¿Por qué te cuesta tanto pensarlo? _ Hizo una pausa y solo pudo volver a pensar en ese momento en Miller. Él solo imaginar que podía ser la causa de su reticencia bastaba para  hervirle la sangre.
_ ¿Es por Miller? – continuó _  Es eso.
_ Te estás comportando como Gabriela ya! No empecemos con el tema de José.
_ No puedo evitar nombrarlo. Aun no entiendo cómo pudiste acostarte con ese tipo si seguías pensando en mí. ¿Por qué lo hiciste? - agregó mientras él se alejaba a unos pasos - ¿Esa fue la manera de sufrir mi muerte?
_ No tiene sentido hablar de eso. Y no sabés ni te podés imaginar lo que es pasar por semejante pérdida.
_ Si lo sé. Estuve un año en coma y desperté en lugar desconocido para mí. Ni siquiera puedo recordar lo que pasó ese día, pero entiendo perfectamente lo que estar lejos y sufrir la ausencia de quien se ama.¿Sabés lo que fue para mí estar lejos de vos, de mis amigos, del estudio? Matándome la cabeza pensando si estabas bien, si Camila hubiera sido capaz de hacerte daño. Y no sé si ahora yo sería capaz de soportar tu ausencia. Te extraño, te necesito en mi vida, conmigo.
_ Está bien todo lo que decís, pero no lo metas a José. Él fue como un amigo, una persona que me ayudó y me dio fuerzas en un momento tan difícil en mi vida. Yo jamás le di el lugar que vos ocupaste.
_ Pero te acostaste con ese tipo. Eso no lo podés cambiar.
_ Pero te amo - le tomo él rostro - aunque me cueste decírtelo, te amo y nunca dejé de hacerlo_ Hizo una pausa y buscó entre sus bolsillo una dirección. _ Tomá _ le dijo, dejando un papel entre sus manos.
_ ¿Para qué es esto?
_ Ahí hay una vieja estación abandonada donde solía ir cuando era chico con Ricardo, el padre de Miguel. Escuchame, siempre a una hora exacta pasa un tren. Quiero que lo tomes.
_ No, no me voy a ir sin vos.
_ Mi amor escuchame, tenés que irte. Hasta que pase el peligro, después podés entregarte si es lo que vos querés.
_ Yo hablé con Octavio, pero no quiero irme sin vos. Voy ir hasta allá si es lo que querés pero te voy a esperar.

Beto lo esperaba afuera cuando le hizo seña para que se acercara.
_ ¿Qué hacés acá?
_ Sabía que ibas a buscarlo a Pedro. Fui al juzgado y es un quilombo.
_ Me lo imaginaba. No quiero que lo dejes solo a Pedro.
_ Yo creo que vos deberías quedarte acá, por José te lo digo. Lo vi muy nervioso cuando fui al juzgado y vos sabés cómo soy yo. Me da un mal pálpito.
_ ¿Qué tiene que ver con Pedro? Si te pedí fue por Miguel. Esto en cualquier momento explota y si sabe que Pedro está vivo no se va a quedar quieto.
_ Vos haceme caso.
_ ¿Qué es lo que me están ocultando?
_ Guille, no es lo mejor hablarlo ahora.
Emprendió el camino solo en el auto, pero su mente se llenaba de preguntas.
¿Qué había querido decir Beto con que tuviera cuidado con Miller? José lo que más aparentaba era, precisamente, ser una persona inofensiva... ¿O acaso había perdido la razón, que veía fantasmas por todas partes?
Dejó sus temores a un lado, lo que más le preocupaba en ese momento era la seguridad de Pedro, no podría dejar que la historia se volviera a repetir.

_ Fue muy importante para mí que llamaras. Después hablamos, llegó mi viejo_. Fabián soltó él teléfono y levantó la vista.
_ ¿Con quién hablabas? - le inquirió al llegar
_ Con Nancy. Por fin pudimos hablar, quiere que nos veamos.
_ ¿No ibas al casamiento de Gabriela?
_ Iba, pero antes hablé con ella en el estudio. No me quedé tranquilo después de lo que pasó con esa carta que leíste.
_ No pasó nada.
_ Si pasó, de hecho quería hablar con vos de eso. _ Fabián sabía hacia donde quería llegar, todo ese tiempo había ahogado sus sentimientos, pero en ese momento sintió de repente un impulso que en mucho tiempo se había callado. No creía lo que iba a decir pero todos esos meses ese sentimiento lo había acompañado a la par del dolor.
_ ¿Por qué no me dijiste papá que Pedro estaba vivo? _ Su padre se llamó al silencio y lo miró desconcertado. ¿Acaso esas habían sido sus palabras? ¿Cuando había llegado a esos sentimientos tan profundos para verlo más allá de solo el hombre que amaba su padre?
_ ¿Cómo te enteraste?
_ Ya te lo dije. Fue Gaby, se quebró y me lo dijo.
_ ¿Y desde cuando te importa?
_ Me importa. Pasamos un año creyendo que estaba muerto ¿Crees que no me importa?
_ ¿Desde cuándo te pones así? La última vez me hiciste un escándalo porque se había quedado a dormir acá. Y yo respeté la casa y a vos.
_ Ya pasó eso, y no quise actuar así ese día. Para mí no era fácil aceptar que vos…
_ Dale decilo, que me gustan los hombres.
_ Mirá _ se acercó más a él pero no dejaba de temblar. Aun no digería de lo que había hablado con Gaby y la llamada de Nancy lo había dejado totalmente aturdido. _ No fuiste él único al que le dolió la muerte de Pedro. Si querés la verdad, es que una vez en la vida pensé que íbamos tener una familia normal, pero de un día para él otro se pudrió todo y por culpa de Camila  no solo perdí a la mujer que amo sino…
_ Está bien
_ No, no está bien. ¿Qué vas a hacer ahora que lo sabés?
_ Nada. Pedro tiene que irse y nada más.
_ ¿Te vas a quedar así con los brazos cruzados?
_ ¿Desde cuándo me das sermones vos a mi?
_ Algo tenés que hacer. No cometas el mismo error que yo, yo no creo que pueda recuperar algo con Nancy por más que hablemos. Vos estás a tiempo.
_ Vos no querías que me fuera ese día y no voy a dejarte acá solo como estás.
_ Yo voy a estar bien si vos lo vas estar.

Se encerró y pensó que podía con la situación, pero por más que le daba vueltas al asunto se le hacía imposible poder tomar una decisión. Sabía que el único que podía entenderlo en ese momento era Juan. Salió de la casa y tomó el camino hacia un bar donde siempre solían encontrarse. Marcó el número en el celular y lo llamó. Tardó unos minutos, lo que para él se hacia una eternidad cuando lo vi entrar y le hizo seña para que se acercara.
_ Guillermo - lo besó en la mejilla - por tu mensaje parecía que iba venir el diluvio universal.
_ No es momento para tus bromas. Tengo que tomar una decisión y no sé qué hacer.
_ No me digas nada, se trata de Pedro.
_ Tiene que irse. _ Hizo una pausa y se detuvo en sus pensamientos. Luego le dijo _ Te digo esto y parece  como si todo se repitiera de nuevo, como ese día.
_ A mí me parece que no tenés mucho para pensar. ¿No te ibas a ir con él de todos modos ese día?
_ No sé qué estaba haciendo. ¿Vos me ves a nuestra edad, escondiéndome de la justicia como si fuera un chico?
_ Pará, tampoco tenemos cien años.
_ No sé qué hacer _ hizo una pausa _ Hace un año estaba cenando con mi hijo, con Gabriela y José y luego lo soñé, estaba ahí, se me aparecía en la cocina y me pedía que continuara con mi vida. Y me desperté y me pregunté si era eso lo que quería, darle una oportunidad a José.
_ ¿No habías dormido con él esa noche?
_ Sí, pero se dio cuenta que tenía mi mente y mi ser en otro lado. Después viajó a España y no volvimos hablar hasta que se me ocurrió pedirle que se casara conmigo.
_ Ahora que mencionaste todo eso, me hiciste recordar una discusión que tuvimos una vez.
_ No, no me recuerdes la ridiculez de esa promesa.
_ No, pero si lo que te dije en particular. “Fuiste un cobarde detrás de ese casamiento ridículo y de tu propio hijo para no aceptar tu condición ¿Crees que Ana va a ser la madre que necesitás para Fabián? Que mentira más grande. No necesitabas formar una familia, lo que quisiste era escapar de nuestra relación”
_  Ya basta.
_ “Tenés razón - me dijiste -  y me voy a arrepentir siempre, pero no soy ningún cobarde. No siento vergüenza de quien soy. Te dije que lo hice precisamente por mi hijo, para protegerlo. Pero que vas a entender, no sabés lo que es salir adelante solo con un hijo. Pero te juro algo y no necesito hacer ninguna promesa ridícula. Un día, voy a encontrar a esa persona que vos decís y lo voy a amar y voy a luchar por ese amor.  No voy a dejar que nadie me impida amarlo, aunque una sociedad entera que me condene”.
_ ¿Yo te dije eso? no puedo creerlo. Era joven, te pude decir cualquier cosa, lo primero que se me cruzara por la cabeza.
_ No, lo hiciste muy seguro. Decime vos, ¿qué pasó con esa promesa?
_ No fue una promesa. Fue solo un acto de fe, algo que esperaba que sucediera, que me salvara de ese error que había cometido. Lo nuestro no iba a funcionar de todos modos, me casara o no con Ana.
_ Te admiré en ese momento, y creo que es verdad, que  el amor pasa una vez solamente y te atraviesa.
_ ¿Y vos que vas a entender de eso?
_ Ahora te entiendo más de lo que vos pensás.

Antonio  esperaba en la entrada a que Gaby llegara, pero lo que más deseaba era salir huyendo de allí. Las manos le temblaban y le parecía como si la jueza
se duplicaba ante sus ojos. Era evidente que la presión estaba a punto de estallarle dentro. De pronto sintió que él corazón se le oprimía como si algo en su interior tironeara hasta quitarle la respiración. Peor aun, escuchar la voz de su madre por cada reproche hacia su nuera, se volvía una tortura para él. Por otro, Sonia lo observaba de lejos con la mirada acusadora de quien sabía la verdad de lo que había hecho todo ese tiempo. Ya antes lo había increpado a la entrada y estaba convencida que tenía una relación con la mujer que ahora amaba.
_ ¿A vos te parece? ¡Mirá la hora que es y todavía no llegó! ¿A quién se le ocurre hacer una boda un día de semana?
_ Mamá por favor, no es momento.
_ ¿No es momento de qué? y mirá - acercándose - como tenés esa corbata Antonio!
_ Gabriela ya va a llegar - se soltó- no me rompas mas las pelotas vieja.
Se levantó y comenzó a dar vueltas. Las manos le sudaban y Sonia a cada minuto que pasaba lo torturaba con solo mirarlo. Todo se había salido de control: Enamorarse, que Gaby por fin cediera y para culminar, ahora su amiga lo tenía pendiendo de un hilo.
Quizás, pensó, sería lo mejor que Gabriela supiera sobre sus sentimientos o que decidiera no aparecer por esa puerta del civil y terminar con esa farsa de una vez.
“Quien me manda a mi meterme en esto -  se dijo en voz baja - Si ella no quería casarse y ahora se le ocurre...”
_ Para mí que se fue con otro, ya te lo digo Antonio - continuó su madre
_ Vieja por favor cortala. Una palabra más y me voy a la mierda. La que se va a tener que casar con Gabriela vas a ser vos
_  ¡Ay no, Dios me libre!


Gaby permaneció sentada a unos pasos de la puerta de la sala después de haber llegado, durante segundos  que se hacían eternos para ella. Oía la voz de la jueza de paz llamándola y se volvía ecos que comenzaban a irritarla. Miraba hacia la puerta de salida y comenzaba a cuestionarse su decisión de casarse. ¿Y si Guillermo había tenido razón en todo lo que le había dicho? ¿Si estaba tan segura porque fue en busca de su aprobación?
Miró la pantalla del celular y alcanzó a ver un mensaje que decía:

“No cometas él mismo error que yo cometí. Si hay una oportunidad para ser feliz  no es esta. Sé que podes hacerlo Gaby.
                                                     A pesar de todo, te quiero mucho “

                                                                                               Julian

Aunque había firmado bajo su identidad secreta, sabía que se trataba de Pedro. Si necesitaba un golpe más certero para darse cuenta de lo estaba a punto de hacer con su futuro, era ese mensaje. ¿Pero qué podía hacer? Ya estaba ahí y decidida, no daría marcha atrás. Estaba dispuesta a casarse con Antonio.
Entró sin mirar a quien pudiera estar a su alrededor. En ese momento la jueza se disponía a hablar, cuando Sonia sintió un fuerte  impulso de terminar con esa boda, pero se contuvo.
La jueza miraba hacia ambos sin percibir la tensión que se debatía en el interior de ellos.
_ Bueno. Cada vez que inicio una ceremonia les digo a los novios que la unión de dos personas debe ser a conciencia, sabiendo que el camino que eligen transitar juntos será para toda la vida.
Gaby la oía y le parecía que ya había escuchado esas palabras antes. La espera por casarse se le hacía eterna y solo quería terminar con ese tramo angustiante y olvidarse que por un segundo que las dudas habían entrado en ella.
La jueza inició con la pregunta que el protocolo exigía y por la mente de Gaby pasaba mil imágenes con él. Como cuando lo había ido a buscar y de nuevo volvía preguntarse si estar ahí ese día había sido lo correcto. Sabía que dar ese si era un rumbo que ya no tendría jamás retorno. ¿Y si todo ese tiempo, ese sentimiento que la ataba a él, no había sido más que agradecimiento?  ¿Y si todos a su alrededor tenían razón? Se dio vuelta y miró a su amiga.
Sonia parecía decirle con la mirada que no se casara, pero nada podía leer
a través de sus ojos. Cuando menos se había dado cuenta había aceptado.
Ahora sí, la pregunta tan temida para él se había colado en sus oídos.
Se mantuvo en silencio unos segundos, Gaby lo miraba, esperando impaciente su respuesta.  

_ Señor Manero ¿Necesita que vuelva hacerle la pregunta? _ Antonio sabía que las oportunidades solo se daban una vez en la vida. Cuando miró a Gaby pensó en ella, aunque ahora Paz sabía la verdad y no quería verlo, estaba seguro de sus sentimientos, ya no había más dudas en él. Ahora sabía perfectamente lo que tenía que hacer
_  ¿Qué pasa? _ le inquirió Gaby
_ No puedo, no puedo hacerlo _ le dijo en voz baja
_  Señor Manero, ¿le reitero la pregunta? _ intervino la jueza.
_  No, no hace falta,  _ le pidió con suplica a la jueza._  No, no está bien. Todo lo que hicimos este tiempo no estuvo bien. Vos y yo sabemos que no soy yo la persona con la que querés estar. Perdoname, pero este casamiento, esta decisión que tomamos juntos o a medias se acabó. Se terminó para siempre.

La apartó de todos pero por más excusas que interpuso Gaby se rehusó a escucharlo. No comprendía nada pero por otro lado sentía que se había quitado un peso de encima.
Después que habían discutido él no miró atrás. Arrojó el saco y la corbata al suelo y salió de allí sin importarle las consecuencias que vendrían después. Le importaba muy poco lo que se diría alrededor. Gaby ya se había ido sin rumbo.
A los demás poco le importaba, excepto a Marcos que tenía escuchar el fastidio de Isabel, pero lo que más lo enojaba era pensar el trabajo interminable que había dejado en el estudio, entre ellos un caso que esperaba ganar para saldar la deuda que pesaba sobre él. Más aun en el encuentro que tendría de nuevo con Marina.
Sonia corrió detrás de ambos, pero le fue imposible alcanzarlos, pero lo que más le preocupaba era Gaby. Alterada como se había ido temía que hiciera cualquier locura.
El auto de Fabián se detuvo en ese momento y le parecía extraño ver que a su alrededor el clímax se volvía tenso y desolado. Bajó del auto  y miró hacia donde estaba Sonia. Se acercó y le dijo:
_ ¿Pasó algo que lo vi a Marcos afuera?
_ No me hables de Marcos, le pedí que me ayudara a buscar a Gaby… _ Hizo una pausa. No comprendía porque estaba dando explicaciones a alguien que apenas conocía.
Clara lo observaba de lejos. Ella sabía lo que pasaría como si hubiera tejido él destino con sus propias manos.
_ Clara no intervengas, dejá que las cosas fluyan por si solas - le reprochó Aarón
_  ¿No querés que vayamos y la busquemos juntos?
Sonia se quedó pensando unos segundos, vaciló en su respuesta, no entendía, pero de alguna manera Fabián le inspiraba confianza. Como una seguridad que nunca antes había sentido.
_ Está bien _ le respondió.

Gaby estaba ya lejos. Antonio en cambio se sentía peor. Decidió a ir a un bar, no había tomado conciencia del tiempo y poco le importaba. El dueño del bar lo observaba. Llevaba dos horas ahogado en alcohol y abrumado por la culpa de lo que había hecho.
_ Hey pibe ¿te vas a quedar todo el día tirado ahí?
_ Te pago otra botella, pero lo que menos quiero es volver a mi casa.
_ ¿Sabes cuantos tipos vi como vos? _ le dijo, mientras le servía otro vaso _ Si es por una mujer, las mujeres van y vienen.
Le hubiera contestado en ese momento pero no lo hizo. Mientras sonaba a su oído una canción de Serrano se daba cuenta que no podía perderla. Si había tenido el valor de terminar con esa boda, por qué no podría buscarla. La canción se hacía más eco y le parecía que la había escuchado antes. Le sabía a un final que no quería y todo se volvía un deja vu, como si ya lo hubiera vivido antes.
_ Ya sé lo que tengo que hacer. Mire _ le dijo, dejando la propina sobre la mesada_ las mujeres si puede que vayan y vengan, pero la mujer que amo no. Esto pasa una sola vez en la vida.

_ ¿Me puedo sentar?_ Octavio levantó la vista perdido en sus pensamientos, saboreando el adiós de la desesperanza que le había producido el desamor.
_ Arismendi. 
_ Parece que vos y yo estamos destinados a perder en el amor. 
_Supongo que es así, pero jugamos limpio vos y yo. 
_ Ahora, digo…  ¿tenés algo que hacer? 
_ ¿Vos no te das por vencido nunca , no? 
_ Digamos que soy persistente

No tomó conciencia de cuanto había corrido hasta que había llegado a Le Maurice pero ella no estaba.
_ ¿No sabés donde pueda estar?
_ No, en realidad no quería que nadie supiera donde se había ido. Paz me va a matar _  le dijo un segundo después _ pero te lo voy a decir. Está en una playa…
_ Lo sé, ella me lo mencionó.
_ Bueno… ¡suerte!- le gritó cuando él se iba.

El reloj de la estación le iba marcando pronto el momento de irse, pero Pedro aun no estaba convencido de hacerlo. Sentía el deseo de entregarse, aunque ello implicaba ponerse en peligro de ir preso. Se recostó sobre el banco y Beto lo observaba a cada momento, tratando de protegerlo de ese pálpito que no lo había dejado tranquilo en todo el día.
_ ¿Cuánto crees que tarde en llegar el tren? - preguntó sin ánimos Pedro.
_ No lo sé. ¿Vos tenés la cabeza en otra cosa? ¿Pensás que Guille no va a venir?
_ No espero que lo haga y lo entiendo, hay algo que me da miedo, pero prefiero no hablarlo.
Beto se llamaba al silencio, pero se daba cuenta que se trataba de José. Pensó que debía callarse pero no lo evitó.
_ ¿Es por José?
_Te dije que no quiero hablarlo. Me da miedo cuando lo pienso, que su razón de no irse conmigo sea esa.
Beto lo comprendía más que nadie, aunque las circunstancias eran diferentes. Él nunca podía saber si los sentimientos que Gaby sentía hacia él eran verdaderos. Entendía los miedos de ella y cuando tenía la seguridad que lo amaba, ella volvía atrás. Y ahora debía entender que en unas horas la perdería para siempre.
Tal vez sus historias no eran tan diferentes. Sintió en ese momento que no podía callarse de nuevo. Se sentó junto a él para decirle:
_ Cuando fui a tu casa y estabas tomado, por un momento me sentí en tus zapatos.

_ ¿ Lo decís por Gaby?. Aun creo que los dos somos unos perdedores. Yo estoy esperando a que se decida a irse conmigo y vos estás acá, cuando la mujer que amás se está casando con otro.
_ Puede ser, pero no lo creo así. Yo estoy seguro que Guille te ama.  Yo no sé qué pasó con José. Desde que salí de la cárcel no volví al estudio. Aunque Cuca me dijo que vivía encerrado en el despacho y no quería hablar con nadie y hubo un tiempo en el según Fabián me dijo que vivía en el cuarto, no comía, no hablaba con nadie. Si eso no es amor, entonces que es. Gaby en cambio, siguió con su vida.
_ ¿Por qué no la buscaste?
_ Ella tomó una decisión y mucho tiempo antes. Los dos somos muy diferentes y yo siempre tengo esa necesidad de defenderla, pero la termino embarrando siempre.
_ ¿Crees que es mejor que se case con Antonio? no lo entiendo. No tendrías que estar acá conmigo. Tendrías que ir allá a buscarla, raptarla si fuera necesario. Ojala alguien me hubiera sacado ese día a mí._  Hizo una pausa. _ ¿Vas dejar que cometa él mismo error que yo?
_ No te voy a dejar solo. Tuve todo el día un pálpito y no me gusta. Miller no se va a quedar tranquilo.
_ Él no sabe que lo descubrimos cuando fuimos a ese hotel. Si es por Guillermo no tiene por qué preocuparse. Debería estar feliz, tiene el camino libre. Voy a irme solo y ya no voy a ser un estorbo para él.
_ No sé, a mi no me da buena espina. Si me voy, la historia se puede volver a repetir y esta vez no por tu mujer.
_ No es mi mujer, no vuelvas mencionarlo. Trato de no pensar en ella. Si lo hiciera, voy a volver a lo mismo y no quiero. Después de todo tenés razón, la venganza solo sirve para destruirnos.

Beto de pronto había tomado distancia de donde él estaba y se alejó unos pasos. Su mente se volvía clara como si los recuerdos volvieran a tener forma dentro de él. Al igual que Antonio, no tomó conciencia del tiempo, había dejado que el tren siguiera su viaje sin importarle el destino. Se sentía sin rumbo, pensaba en otra vida y no podía, no la imaginaba sin él.
_ Dígame ¿a qué hora pasa el otro tren? - le inquirió al encargado de la estación.
_ Dentro de una hora.
_ Necesito uno que me lleve a San Luis. Un amigo mío me dio la dirección de unos parientes.
_ Dentro de media hora pasa uno.
_ Lo tomo.

Sentía que había recorrido ese camino y le parecía que todo se repetía de nuevo en su vida. De nuevo todo le sabía a despedida. ¿Por qué debía escribirse de esa manera? ¿Acaso todo estaba perdido? Tal vez no...
Pedro…
Se volvió hacia él y se arrojó a sus brazos. La emoción de que nada podía ya lastimarlo ahora, se ahogaba en su pecho.
No podía dejarte ir, no sin mí
Está todo bien mi amor, todo va a estar bien.
Se aparto de él y en ese acto, sin pensarlo, él lo beso. Abrazó sus labios y se adentró en su boca como nunca lo había hecho antes.
_ Pará _ se apartó de él una vez más, sofocado por el beso _ ¿No te importa que no haya visto el maquinista?
_ No, no me importa, y de ahora en mas quiero que sea así. ­­_ Lo levantó entre sus brazos y lo aferró con fuerza. Lo fue cubriendo de besos para ya nunca más dejarlo.
Alguien había dicho una vez que nada podía separarlos. Podían pasar mil adversidades pero tarde o temprano el destino cumplía su promesa.

CONTINUARÁ

8 comentarios:

  1. Leer esta bella historia es un regalo gracias por cada proyección de mi pareja favorita esa manera de describir este amor es genial

    ResponderEliminar
  2. Hermosa historia de amor gracias por escribir lo que en realidad tendría que haber pasado en farsantes ,es un guiño al alma me encantó y gracias otra vez

    ResponderEliminar
  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hermoso de alto contenido emocional felicitaciones mara rosas

      Eliminar
  4. gracias a todas ustedes por esperarme y leerme. y por seguir vacando esta historia de amor eterna.

    ResponderEliminar
  5. ¡Que hermoso capítulo Daniela! Me encanta esta historia... ¡Gracias totales linda!

    ResponderEliminar
  6. PRECIOSA HISTORIA. VOLVÍ A LEERLA DESDE EL PRINCIPIO,MARAVILLOSA.
    GRACIAS POR TANTO.
    ESPERO LA SEGUNDA PARTE PARA SEGUIR SOÑANDO,PARA SEGUIR ACARICIANDO EL ALMA.

    "MIRAN AL CIELO Y PIDEN UN DESEO CONTIGO LA NOCHE MAS BELLA.MONICA DE LANUS.

    ResponderEliminar