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jueves, 26 de enero de 2017

"OVNIs" - Cap. 30 - (By Fiore M. Taylor)






El Boeing 777 de Emirates aterrizó en el Aeropuerto Internacional Galeão Antonio Carlos Jobim veinte minutos pasada la medianoche.
Alex los esperaba. Guillermo habría querido tomar un vuelo regional, pero Pedro se había empecinado en viajar por la compañía árabe, ya que había volado en ella cuando la empresa para la que trabajaba antes de entrar al Estudio Graziani, lo había enviado a arreglar un entuerto altamente turbio a Dubai; y según él, no había punto de comparación en la excelencia del servicio. Como el vuelo de Buenos Aires al Emirato hacía escala en Rio de Janeiro, las cartas estaban echadas.
Para Guillermo las tres horas que estuvieron en el aire se tornaron una tortura. Y eso que fue un vuelo sereno sin atisbo de turbulencia. Contrariamente a lo esperado, Pedro no tuvo ningún tipo de problema. Finalmente su obstetra le había dado unas gotas que tomaban los extraterrestres para los viajes intergalácticos en los platillos volantes, totalmente inocuas y que resultaron milagrosas... Para el embarazado. Porque en el caso de Guillermo no surtieron ningún efecto. Y no hubo Dramamine ni Reliveran Sublingual que lo recompusiera.
El magret de ganso en salsa de dátiles que les habían servido de cena en la executive class le subía y le bajaba por el esófago y sabía que en cualquier momento iba a echar hasta la bolsa estomacal por la boca. Según el lujoso menú labrado en cuero de cordero con reverso de pielcita que les había entregado la azafata al abordar el avión, las exquisiteces estaban preparadas según el Antiguo Recetario de Bagdad del año 1226, compilado por la Corte y rescatado en 1930 en una excavación arqueológica. Un auténtico banquete de sultanes.
Con el baklava de postre no le fue mucho mejor. Solamente cuando llegó el momento del café a la turca servido en fina porcelana, sintió que iba a poder digerir algo,

se le abrió el apetito de repente y fue en ese instante que mutó y se devoró hasta hastiarse los cuernos de gacela (1) y las galletas con pistachos de masa sin hornear que acompañaban la infusión. Inclusive llamó a la azafata para pedirle otra ración.
Pero no sólo se sintió mal por la comida y por el vértigo. Todo el entorno hablaba en árabe y a los gritos y comenzó a entrarle la desesperación. Ya no soportaba más, estaba por darle un ataque de nervios. El único pasajero que hablaba castellano era el que estaba sentado justo delante de ellos, un tal Diego Maradona. Pero fumárselo era peor que rodearse de un grupo de kamikazes talibanes.
Pedro ni se inmutaba. Después de decirle “te vas a empachar comiendo tantas pastas dulces”, se calzó los auriculares y se enchufó a su ipod mientras canturreaba bajito y se contorsionaba al compás de la música, manteniendo el ritmo con los pies, haciendo sacudir hasta la butaca de Guillermo. Y como si fuera poco, cuando finalmente Guillermo le tocó el brazo para decirle algo, en lugar de quitarse los auriculares, clavó sus ojos en los suyos y comenzó a cantar más fuerte
Iiiiiiiiiiiiiiii – bra – hiiiiiiiiiiim Allah-i Allah-i Allah-i hey! Mustapha Ibrahim al havra kris vanin... Mustapha Allah-i na stolei... Mustapha Akhtaresh na sholei...Mustapha Mochamut dei ya low eshelei... Mustapha ai ai ai ai ahelei... Mustaphaaaaaaaaa Ist avil ahiln avil ahiln adhim Mustapha, Salaam Aleikum! Mustapha Ibrahim Akhbaresh navin... Mustaphaaaaaaaaaaaa Vontap ist ahiln avil ahiln adhim Mustapha, Aleikum Salaam, hey!” - batiendo fuertemente las palmas en la cara de Guillermo con el “hey” final con que termina la canción. (2)
Lo perdonó porque después de eso, le sonrió como sólo él sabe hacerlo y finalmente se dignó sacarse los auriculares mientras decía
-Amor, estaba pensando en otra idea original para los nombres de nuestros bebés. Qué te parece si les ponemos como algún dúo famoso?
-Tipo Romeo y Julieta?
-Sí. Tipo Romeo y Julieta, aunque no eran esos los nombres que se me habían ocurrido. Eso suena incestuoso para mellizos.
-Y cuáles te gustan?
-Bonnie y Clyde.
Hubo un largo silencio del otro lado
-Pedro...
-Qué?
-Vos querés que yo abra esa puerta y te tire abajo del avión?
-Por qué? No te va?
-Y a vos qué te parece?
-Bueno, a ver esta otra pareja, Rómula y Remo.
-Horroroso! Más feo no puede ser. Además que los fundadores de Roma eran dos varones. Muy linda historia la de los mellizos alimentados y criados por la loba pero espantoso como nombres para los nuestros.
-Orfeo y Euridice?
-Euridice es muy lindo pero no para nuestra hija. Se supone que la muerde una serpiente y termina muerta, en el inframundo.
-Pero Orfeo desciende a buscarla, sorteando todos los peligros y convence a Hades y Perséfone de regresarla al mundo de los vivos. Isis y Osiris?
-Dioses egipcios, no.
-A ver entonces al señor qué le gusta – dijo Pedro cruzándose de brazos como un niño fastidiado.
-Indira, ahí tenes un nombre indio, vos que querés algo cercano a Freddie Mercury. Viene del sanscrito y significa belleza.
-Hummmmm... No me convence.
-Astrid? Ese es nórdico y significa “belleza divina”.
-Che! Pero te obsesionaste con que se tiene que llamar “belleza”?
-Es que no me la puedo imaginar de otra manera, amorcito.
-No. No quiero que se llame así. Sigamos viendo.
-El varón, Ferdinando.
-No
-Demetrio
-Tampoco
Por el momento volvieron a llegar a un punto muerto y decidieron dejarlo ahí. Pedro estaba sentado a la ventanilla y por ella ya se veían las luces de Rio de Janeiro y el Corcovado con el Cristo Redentor bellamente iluminado. Entrelazó su mano fuertemente a la de Guillermo, emocionado por el panorama y por la aventura que estaba a punto de comenzar
-Por fin en mi amado Brasil! Cuánto lo extrañaba! Cuánto me hacía falta este mar, este idioma, esta gente, esta cultura – dijo.
Guillermo lo miró resignado. Mientras, el comandante daba las indicaciones de ajustarse el cinturón de seguridad para el próximo toque a tierra.

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Eran las 2 de la mañana cuando finalmente se instalaron en la suite del Sheraton Ipanema. Con Alex quedaron en que se verían al mediodía para charlar largo y tendido y organizarse con el gran evento.
No obstante la hora tan avanzada, Pedro quiso bajar inmediatamente a la playa a hacer contacto con el mar
-Pedro no empieces con tus locuras! Recordá que ahora no sos una persona individual. Sos tres y responsable de las otras dos.
-No pasa nada, amor.
-Pedro... NO! - recordando cuánto miedo siempre le había dado que se lo tragaran las olas.
-Dale! No me voy a adentrar. Sólo quiero mojarme los pies – tiró del brazo de su compañero y terminó por arrastrarlo hasta la orilla del mar. Los dos se sacaron las zapatillas y tocaron el agua.

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Al día siguiente Alex puso al tanto a Pedro de todo el trabajo que debían desarrollar. En pocas horas más llegarían los músicos y nada podía quedar descuidado. Estaban en todos los detalles.
Cuando finalmente la Van que los traía del aeropuerto arribó y descendieron, Pedro sintió que se le doblaban las rodillas. Guillermo sólo pudo pispearlos de lejos. Les fue dando la bienvenida y estrechándoles la mano, que trataba de secarse con un pañuelo a cada rato, ya que no podía controlar la típica sudoración de los nervios y la emoción profunda. El primero en aparecer fue Rufus Taylor, el jovencisimo hijo de Roger y que en esta gira apoyaba con una segunda batería a su padre, después, Neil Fairclough, que le tocaba ocupar el lugar del bajo, luego que John Deacon decidió retirarse de la música tras la partida a la inmortalidad de Freddie, Spike Edney, también llamado “el quinto Queen” pues siempre los apoyó en los teclados; y finalmente aparecieron Brian May y Roger Taylor, el plato fuerte, las leyendas vivas, dos de las cabezas geniales de ese cuarteto que formaba un todo indisoluble para la eternidad. Pedro estuvo tentado de arrodillarse frente a ellos, pero no estaba en condición de fanático allí, sino de colaborador y debía guardar las formas. El último en aparecer fue el vocalista de turno, el “invitado” salido del American Idol... Adam Lambert. Éste, fulminó con la mirada a Pedro y sin ningún disimulo lo escaneó de arriba a abajo. Pedro se sintió intimidado ante semejante mirada y sintió que le subían los colores a la cara, junto a un inesperado calor interno. Adam sonrió con malicia y le extendió su mano. Y el choque eléctrico que sintió Pedro fue inevitable. No le gustó nadita que su cuerpo reaccionara de esa manera.
Cuando los músicos se retiraron a descansar del viaje a sus aposentos, Pedro no podía dejar de apantallarse con una pila de papeles que tenía en la mano.

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La primera edición del mítico festival Rock in Rio fue en 1985 y legendaria fue la presentación justamente de Queen con Freddie Mercury en todo su esplendor.
En esta nueva edición del festival era donde se presentarían los integrantes activos de Queen + AL.
Poco después sería el soundcheck. Alex y Pedro los acompañarían. Y Guillermo tenía un pase para asistir al mismo.
Pedro esperaba para partir con cara de feliz cumpleaños cuando lo vio venir a Alex con la cara enturbiada.
-Qué pasa?
-Ahijuelita! Lambert te ha pedido como asistente exclusivo. Ten cuidado, hermano. Es una abeja.
Pedro abrió grande los ojos
-Cómo una abeja? Qué me querés decir? Que me quiere clavar el aguijón?
Alex se rió
-Pues que te lo debe querer clavar, seguro. Pero lo que quiero decir es que es muy listo y se puede aprovechar de la situación. Se le ve en los ojos la arrechera que tiene contigo. No se le pierde ningún bizcocho como tu.
Pedro reculó al borde de un ataque de pánico
-Alex... No quiero ir.
-Tranquilo mi parce, no se achucute, no puede abandonar este camello tan bacano. Lo importante es que le hagas entender que estás argollado y que a Guillermo no se le salte la chispa que se ve que le cae gordo. Y por supuesto y antes que nada, que cuides a los guámbitos (3) – le dijo reposando su mano sobre el vientre de su amigo.
-Podrías por una vez hablar en castellano del Reino de Castilla? No cacé una de lo que dijiste pero suena a una cosa horrible. Y me estás poniendo más nervioso todavía!
-Perdón! Es que yo también me alteré con toda esta situación. Pedro, tienes que seguir adelante, mantenerte firme y antes que nada cuidar a mis sobrinitos.
-Por favor, Alex. Que no se entere Guillermo porque se pudre todo – dijo Pedro sollozando.

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Guillermo se ubicó al pie del escenario de la Nova Cidade do Rock en Barra da Tijuca, mientras Pedro andaba haciendo sus tareas por el backstage. Miró a su alrededor. El sol pegaba fuerte. Era un lugar imponente y sólo había unos pocos privilegiados que asistirían a la prueba de sonido. Más allá se veía la Lagoa de Jacarepaguá, tristemente contaminada. Qué placer le resultaba estar en un lugar que luego explotaría de gente, moviéndose a sus anchas y sin pensamientos perturbadores de cómo salir de allí si algo pasaba.
En ese momento salió Brian May a hacer su prueba. Con su Red Special (4) y su moneda de seis peniques, atacó el solo de guitarra de Brighton Rock en su versión extendida. A Guillermo el corazón le dio un brinco de lo que estaba presenciando en primera fila. No pudo evitar sonreír con cierto dejo de maldad, miró hacia abajo, hacia el infierno y murmuró “gracias Miguel”. Después de todo, si estaba ahí, se lo debía a él. Si su hermano no los hubiera involucrado en el asesinato de Moravia, nunca se hubieran fugado a Brasil. Y si no se hubieran fugado a Brasil, nunca hubieran tenido un año de lujuria en Salvador de Bahia y Pedro nunca lo hubiera conocido a Alex, y esta propuesta nunca hubiera llegado.
Brian seguía con su prueba y ahora de su guitarra mágica brotaban las notas de Last Horizon, para luego pasar a esa pieza tan especial que es Bijou. Guillermo que ya venía con una exteriorización de sensibilidad para nada Graziani como consecuencia del síndrome de couvade, frente a semejante momento, sintió una tenaza en la garganta y unas ganas incontenibles de llorar. Esa música tan tan pero tan hermosa, contenida en el último disco de Queen que Freddie vio a la luz, lo emocionó por demás; viajó en el tiempo a ese 1991 en que partió. Fue en ese momento que probaron también el funcionamiento y sincronía de las pantallas y allí apareció su impactante imagen y su voz única e inimitable para cuasi recitar las pocas y sentidas palabras de esa canción, palabras que desde que llegó Pedro a su vida y sobre todo desde que lograron por fin estar juntos, sintió muy suyas: “You and me, we are destined, you'll agree, to spend the rest of our lives with each other, the rest of our days like two lovers, for ever... my bijou.”(5) Listo, se puso a llorar como una Magdalena.
Cuando se fue Brian y llegó el turno de probar de Roger, éste se sentó a la batería para hacer su solo y sus golpes magistrales iban en contrapunto con los de su hijo en la otra batería. Un verdadero duelo.
Finalmente apareció en el escenario Lambert, vocalizando. Toda la emoción que venía sintiendo Guillermo, se disipó. “Ya tuvo que venir éste a arruinarlo todo y romper la magia”, pensó. Lambert se unió a los demás y Neil Fairclough arrancó con el característico inicio de Under Pressure en el bajo. “Menos mal que esta canción se canta a dúo” - siguió pensando - “Menos mal que está Roger en la otra voz” - siempre había admirado esa destreza sin igual que tenía Roger para tocar la batería y al mismo tiempo cantar, lo hacía con Freddie, lo hacía con Brian y ahora también con Lamberto. “Claro que acá falta David Bowie”. En ese momento apareció Pedro y se unió a Guillermo. Seguían probando con Under Pressure y a Guillermo se le cruzó por la mente que Lambert parecía Annie Lennox cantando esa canción en el Tributo a Freddie en 1992, una burda y mala copia, por supuesto, una copia fallada y para devolución. Fugazmente se lo imaginó vestido y maquillado como la Lennox en esa ocasión: vestido negro de tules estilo princesa, maquillaje formando un antifaz en un rostro pálido, labios rojos y peinado a la gomina; sobre todo se lo imaginaba haciendo esas reverencias al estilo bailarina clásica para saludar y casi se hace pis encima de la risa. Verdaderamente no lo soportaba.
Lambert vestía jeans blancos, musculosa blanca, chaleco de jean y botas, guantes sin punteras y uñas pintadas en negro. Justo en ese momento llegó al borde del escenario donde estaban Guille y Pedro y se dio vuelta para volver hacia atrás, dejando su trasero en primer plano.
-Mi Dios! Qué culo que tiene! – dijo Pedro tomándose el pecho.
La sonrisa boba que tenía Guillermo en su rostro mientras su mente discurría entre Annie y Lambert, se esfumó de un plumazo cuando escuchó ese comentario. Una creciente furia e indignación que le pinchaban el corazón como agujas se fue apoderando de él.
-Q-U-É D-I-J-I-S-T-E? Pedro Daniel Beggio, vos le estás mirando el CULO?
-Emmmmm – de repente se dio cuenta Pedro que el que estaba a su lado no era su amigo Alex, era Guillermo. No iba a ir de nuevo por el camino de “sólo estoy desviando la mirada para admirar pero el AMOR es otra cosa” porque las heridas espirituales y físicas que les prodigó a ambos aquella conversación apenas estaban cerrando. Casi terminan muertos los dos por eso, él en coma luego del accidente en el taxi, sin saber si iba a poder volver a caminar y Guillermo con el corazón reventado. Si la vida les había dado otra oportunidad para ser inmensamente felices no lo iba a arruinar todo por un comentario de mierda – No...
En ese momento fue salvado, ya que le hacían señas de que lo estaban necesitando en otro sector.

Cuando Pedro volvió a ver a Guillermo, lo encontró charlando muy animadamente con un hombre del staff inglés, a pura sonrisita, radiante. Parecía que se había olvidado de Lambert. No le gustó mucho el trato que se estaban dando, como si se conocieran de toda la vida. Los malditos celos se estaban haciendo presentes. Pero decidió respirar profundo y contar hasta cien. No estaba en condiciones de hacer una escenita con el acosador que tenía él detrás suyo y que era mejor que Guillermo no descubriera. Le preguntó a alguien quién era y le dijeron que la persona que se ocupaba de los instrumentos, particularmente de las guitarras de Brian May. Se acercó lentamente para hacer notar su presencia. Finalmente el hombre se fue a continuar con sus labores y Guillermo se volvió hacia donde estaba Pedro
-Mirá esto, cielito, no se puede creer – tomó su celular y le mostró su selfie. Guillermo posaba en el medio y de un lado lo escoltaba Brian y del otro Roger.
-Ahhhhh, viste? Vos que no querías venir – hizo una pausa y no se resistió – Quién era ese hombre con el que hablabas? – preguntó como por casualidad, sin importancia.
-Andrew, es un genio.
Ahí vio que Guillermo tenía en su mano una tarjeta personal del tipo
- Un genio – repitió – Veo que no perdiste el tiempo en hacer nuevas amistades.
-No es gente que se conoce todos los días. Nos vamos ya? - sin querer hablar más del asunto.
-Sí.

---

Más tarde de vuelta en el hotel, Lambert sufrió una presunta contractura en el cuello que lo dejó duro e inmovilizado.
Por supuesto, no tuvo mejor idea que pedirle a su nuevo asistente Pedro que le hiciera un masaje para aliviarla. Se sacó la remera que tenía puesta y se tendió boca abajo en la cama. Pedro tragó saliva. Tímidamente posó sus dedos sobre el omóplato y comenzó a hacerle unos masajitos circulares. Fue en ese momento que Lambert sonrió satisfecho y le pidió que se le subiera encima para poder hacerlo con más fuerza. Pedro dudó pero finalmente accedió. Fue entrando en confianza y al final estaban los dos distendidos. Pero cuando la sesión de masajes terminó y antes de que Pedro pudiera reaccionar, Lambert se dio vuelta en un rápido movimiento y Pedro pudo sentir la erección contra su pelvis mientras el cantante se aferraba a sus caderas. Exhaló un suspiro de placer inevitable, más allá de su voluntad. Lambert sonrió provocadoramente, tomó la mano de Pedro y se llevó dos dedos dentro de su boca, chuponeándoselos.
Pedro pegó un grito, se zafó, se bajó inmediatamente y abandonó la suite a la carrera. Voló al baño, casi no podía respirar de lo agitado que estaba, se lavó las manos meticulosamente y luego de secarlas, se echó un chorro de alcohol en gel. Se miró al espejo. Estaba bordó, con la adrenalina a mil y el corazón galopando que amenazaba con salirse de su pecho. Apenas podía mantenerse en pie.
Tambaleando y a duras penas llegó hasta su propia suite donde estaba Guillermo. Éste, al verlo en ese estado, se preocupó mucho
-Mi amor! Qué te pasa? Estás temblando! - desesperado – Te sentís mal? - corrió a su lado y le puso la mano en el vientre – Está todo bien en tu panza?
-Sí, Guille. Ellos están bien. Tranquilo. Necesito que me abraces fuerte fuerte – se tiró en sus brazos, escondiendo su rostro en el cuello, casi convulsionando.
Guillermo podía sentir la vibración estrambótica del corazón de Pedro en su propio cuerpo. Llevo dos de sus dedos a la yugular de Pedro para tomarle el pulso.
-Estás muy taquicárdico! Te tiene que ver un médico.
-No, no, no. Ya se me va a pasar.

---

Finalmente se quedó dormido esa noche. Un sueño profundo y aparentemente tranquilo. Guillermo lo observaba, aún con el semblante preocupado. No podía comprender qué lo había puesto así. No quiso soltar prenda.


En mitad de la noche, Pedro sintió que una mano cálida viajaba por su piel. Estaba tumbado de costado, hacia la ventana. Las caricias se fueron haciendo más pronunciadas, llegando a lugares insospechados. Lo besaban en el cuello, una y otra vez y a él ya le costaba respirar. De repente, notó que esas no eran las manotas de su Guille que tan bien conocía. Horrorizado se dio vuelta y se topó con la cara de Lambert a milímetros de la suya y que sin esperar le pasó una larga lengua por sus labios. El músico estaba completamente desnudo. Pedro trató de incorporarse pero Lambert lo aprisionó abajo suyo mientras le susurraba al oído: “Get down, make love... You take my body, I give you heat, you say you're hungry, I give you meat, I suck your mind, you blow my head... Make love, inside your bed, get down make love... I can squeeze, you can shake me, I can feel when you break me, come on so heavy when you take me, you make love, you make love, you can make it...”(6)
Con todas sus fuerzas, luchó para escaparse y cuando lo consiguió, corrió hacia la puerta y, al abrirla, se encontró con que estaba Roger impidiéndole el paso. Tenía colgado un tambor donde estaba tocando los repiques de Innuendo y llevaba como sombrero una pava que echaba humo (7)
-You're going slightly mad... It finally happened... happened... And there you have it - le dijo.(8)
Detrás apareció Brian, vestido con frac, zuecos y un pico de pingüino (7), balbuceando en su castellano
-Es imposible que escapes de tus deseos más profundos y oscuros.

-AHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!!!!!!!
Pedro se despierta con un aullido de terror y se incorpora en la cama
-Pedro!! Amor mío!! Qué te pasa? Estás todo sudado y de nuevo temblando – Guillermo le acaricia el cabello mojado.
-Tu... tu... tuve una pesadilla... Horrible!
-Tranquilo, tranquilo. Ya pasó.
-Abrazame, Guille.
Graziani lo aferra contra sí y así se quedan.

CONTINUARÁ

(1) Son unas deliciosas pastas marroquíes para el té, con una masa crujiente rellena de pasta de almendras, aromatizados con agua de azahar.
(2) “Mustapha” es la única canción de Queen en árabe. Pertenece al disco “Jazz” de 1978, disco en el cual se funden los más variados estilos musicales.
(4) La Red Special es una guitarra eléctrica construida por Brian May y su padre cuando era un adolescente y su familia no contaba con los medios económicos para comprar una costosa guitarra. Para su construcción utilizaron los restos de una chimenea, un trozo de una mesa, un muelle de una motocicleta y las agujas de coser de su madre. Desde ese entonces y hasta ahora es la que toca con una moneda de seis peniques en lugar de púa, que es la que le da el sonido puro y limpio. Tiene un sistema y sonido único. Algunos luthiers construyeron réplicas.
(5) “Tú y yo, nosotros estamos destinados, tú estarás de acuerdo, a pasar el resto de nuestras vidas juntos, el resto de nuestros días como dos amantes, por siempre, mi tesoro.”
(6) “Baja, haz el amor... Tú tomas mi cuerpo, yo te doy calor, tú dices que tienes hambre, yo te doy carne, yo chupo tu mente, tú vuelas mi cabeza... Haz el amor, dentro de tu cama, baja, haz el amor... Yo puedo apretarte, tú puedes sacudirme, yo puedo sentir cuando tú me destrozas, es tan intenso cuando me tomas, haz el amor, haz el amor, puedes hacerlo.” “Get Down, Make Love” del disco “News of the World”, 1977. Esta canción fue censurada por la dictadura en Argentina y el álbum se editó sin la misma.
(7) Ver videoclip oficial de “I'm Going Slightly Mad”
(8) “Tú te estás volviendo un poco loco... Finalmente sucedió... Y ahí lo tienen.” “I'm Going Slightly Mad”, 1991.

6 comentarios:

  1. Desde que lo leí,no paro de reírme. No se que desayunás para escribir estas cosas, pero tu imaginación es privilegiada. No conoce los límites.
    Siempre digo lo mismo, pero es la fiel imagen de lo que aparece en mi mente en cada capítulo... empezar a leer OVNIs es como abrir la caja de Pandora. Nunca se puede saber para donde voló tu cabecita y eso es un don.
    Me matan cuando debaten acerca de los nombres de los mellizos! ¿Podríamos participar? ¡Jajajaja! Ya me imagino una chorrera de comentarios sugiriendo nombres.
    Gracias por tu tiempo, tu esfuerzo y por seguir sosteniendo esta frontera Guilledrista. ¡Abrazote inmenso tocaya!

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  2. Morir de ternura con este fic! Los amo a ellos, pero muerte a ese gamberro de Lambert. Me haces reír y sufrir tanto... GENIAAA! Espero el próximo...

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  3. Muy bueno,fantástico alegra mi vida esta fics,suprema su imaginación y también digo muerte a Lambert jajajaj...

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  4. ahhhh nooooo apoyo la moción! muerte a A.L y un correctivo a nuestro Cielito que embarazado y todo tiene fantasias sexuales... y no con nuestro Guille! OVNIS es lo mas tierno...divertido y desopilante que tiene este blog! me encanta! Gracias por seguir

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  5. voy a cogotar a ese Lambert que me lo cofunde a mi bebe hermoso. encima lo que le hizo cuando le pidió que le hiciera masajes.
    hermoso como siempre

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