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lunes, 27 de febrero de 2017

"EN UN AÑO, NUEVE MESES Y VEINTISÉIS DÍAS" - Parte II - Cap. 2 - (By Daniela Maurice)








Segunda parte - Capítulo 2

                                          Cuando tú llegaste    


Por esa puerta huyó diciendo: «¡Nunca!»
Por esa puerta ha de volver un día...
Al cerrar esa puerta dejó trunca
la hebra de oro de la esperanza mía.
Por esa puerta ha de volver un día.

Cada vez que el impulso de la brisa,
como una mano débil indecisa,
levemente sacude la vidriera,
palpita más aprisa, más aprisa,
mi corazón cobarde que la espera. 
Por esa puerta
                                                       Amado Nervo


_ ¿Pudiste hablar con ella?
_ No y no creo que tenga que ser necesario.
Fabián le había dado una respuesta simple a Nancy después de su reencuentro y de lo que habían hablado. Aún no podía entender sus palabras ni cómo había llegado esa verdad hasta ella.
_ ¿Aún estás conmocionado por lo que te dije?
No le respondió y miraba hacia a todos lados cuando  el mozo se acercó.
_ ¿Qué van a querer?
_ Para mí un café.
_ ¿Y usted?_  Fabián no le respondió. El mozo reiteró la pregunta. Su mente parecía divagar hacia otro mundo y temblaba de pies a cabeza meditando cada una de las frases de lo que su ex novia le había dicho.
_ Deme un vaso de agua fresca.
_ No me gusta verte así como estás _ le dijo ella después de que el mozo se había ido _ Decime algo por lo menos.
_ No puedo, no me entra en la cabeza lo que me dijiste. Traté de pensar en otra cosa pero no pude ni pegar un ojo en toda la noche. _ Hizo una pausa y luego le dijo: _ ¿Cómo lo supiste?
_ Fue por una casualidad. Después que condenaron a Camila a los pocos días fui a visitarla. Tenía que llevarle una muda de ropa. Fui a su departamento y no sé porque estaba ahí Miguel Ángel.
_ ¿Mi tío?
_ Si. Por suerte no me vio. Tuve que irme y volver después que se había ido.
_ Igual no entiendo como llegaste a saberlo.
_ Lo escuché hablando con tu vieja por teléfono. Estaban discutiendo y justamente la extorsionaba con lo de Moravia.
_ Aun no puedo entender cómo fue capaz de ayudarlo con eso. Moravia está muerto porque lo mataron y todo lo conduce a mi tío, y mi vieja sabía algo
_ Yo no entiendo nada. _ Se quedó callada
_ ¿Entendés eso?
_ Bueno pero ya pasó. Tendrías que hablar con ella y que te explique cómo fueron las cosas. Ya la perdonaste una vez, podés hacerlo de nuevo
_ No lo voy hacer Nancy. Ya la escuché y para mí se terminó todo

Ana lo miraba desconcertada y no entendía porque la había llamado, hacía semanas que no se hablaban.
_ Me imagino que no me llamaste para pedirme que vuelva. La última vez tu padre me puso una trampa.
_ No es para hablarte de mi viejo, o si. Quiero saber porque me mentiste.
_ Tu padre te estuvo llenando la cabeza en contra mío.
_ Terminala con meterlo a mi viejo en esto. Hablo de lo de Moravia.
_ ¿Lo de Moravia? Creo que ya sabíamos perfectamente quién lo había matado.
_ Le vas a dar vuelta. Quiero saber hasta dónde sabías que mi tío lo mató.
_ No, Miguel no tuvo nada que ver. Fue tu padre quién lo incriminó para taparlo a su amante.
_ Sos increíble, te lo estoy pidiendo y no sos capaz de decirme la verdad. Si en verdad me querés como decís, te pido que me digas la verdad.
_ Dejame explicarte. Miguel se enojó conmigo cuando vine acá a la casa y hablé con tu padre y con vos.  Y después supe que lo acusaron a Pedro. Yo no sé más nada.
_ ¿Mi tío se enojó porque viniste acá? Ahora entiendo todo _ sonrió con sarcasmo _¿La trampa era para mi viejo, no? y vos sabías que Miguel Ángel mató al padre de Camila.
_ Yo no sabía nada. En todo caso Miguel habrá deseado que tu padre hubiera sido el asesino, sabés cómo es él. Ni siquiera sé porque se enojó conmigo
_ Si lo sabías y te quedaste callada.  Y vos misma lo dijiste, qué se enojó porque viniste acá. Te pisaste sola Ana. No puedo creerlo… ¿Hasta dónde llegaste? ¿Quién sos? Lo peor de todo es que confié en vos. Te perdoné lo del juicio y ahora me vengo a enterar de esto.
_ ¡No te vas a enojar conmigo por eso! Es un malentendido, Fabi. _ Se acercó a él pero Fabián se apartó. Sentía que el mundo se le había venido abajo. Miraba el presente y el futuro y todo era lo mismo para él, como un abismo que lo iba ahogando y no tenía salida. Trató de contenerse pero no pudo. Sentía que debía hacerlo y no mostrarse débil ante ella y al mismo tiempo le parecía ridículo quebrarse. Nunca se había sentido  así. _ Fabián por favor escuchame. Si Miguel vino y te dijo algo...
_ Mi tío no me dijo nada.
_ No entiendo porque es tan importante para vos. Guillermo ni siquiera quedó pegado.
_ ¿Por qué? Por tu culpa mi papá cayó prófugo. _Dijo refiriéndose a Pedro._Sos responsable de todo lo que pasó después por quedarte callada.
_ ¿Tu padre? ¿Yo escuché bien? ¿Desde cuando lo consideramos como un padre a ese imbécil? Y yo no soy responsable que haya muerto. En todo caso él se la buscó
_  Sí, mi papá. Es lo que siento. Tuve una sola oportunidad de tener una familia y vos lo arruinaste por estar tapando la mugre de mi tío.
_ ¡Ah no, no puedo creerlo! Ahora ese imbécil es una víctima y yo soy la malvada de la historia.
_  Soy yo el que no puede creer de lo que fuiste capaz. Haceme un favor, no me dirijas más la palabra, hacé de cuenta que estoy muerto.
_ ¡No me podés pedir eso!
_ No es un problema para mí. Ya debería haberme acostumbrado a no tener madre. Silvina me abandonó y vos me mentís, y lastimás a las personas que amo.
_ Está bien. Cuando recapacites te vas a dar cuenta quien es quien en esta historia. Yo no soy la que miente acá.
_ Ya no te escucho. Para mí lo que digas ya no tiene sentido. Esta va a ser la última vez que hablemos.
Permaneció encerrado en su habitación durante días sin saber qué decisión tomar. Había utilizado palabras duras con Ana. Pero por más que quisiera negarlo, le dolía profundamente que le hubiera mentido. Era la única madre que había conocido y le parecía que ahora estaba delante de una persona totalmente diferente.

Daba vueltas en sus pensamientos cuando sintió que el sueño lo dominaba. En ese momento sintió que unas manos tibias se abrazaban a sus manos y se derramaban de caricias en su rostro cuando reaccionó.
_ Sonia _ Se incorporó. _ ¿Qué hacés acá?
_ Gaby estaba preocupada porque no venías al estudio.
_ No, no tengo cabeza para ir.
_ Gaby me contó lo que te pasó. _ Se detuvo un instante y miró hacia un costado cuando observó un bolso a medio armar. _ ¿Te vas a ir?
_ No se _ repuso _Necesito hablar con mi viejo, no entiendo porque no me dijo nada. _ Hizo silencio y la miró pensativo. Parpadeaba,  los ojos pensando en lo que iba a decirle. Bajó la mirada pensativo. _ ¿Por qué viniste? _ rompió el silencio entre ambos.
Sonia no había entendido porqué, pero sus palabras le provocaron en ese momento un golpe certero en el corazón. No podía comprender porque le había dolido la forma en que había hecho esa pregunta. Él sabía porque la había hecho.  Era un sentimiento que conocía y que con los días iba cobrando más fuerza en su interior pero, que al mismo tiempo, lo confundía. Aún tenía muy presente a Nancy y volver a verla le removía un montón de recuerdos.  Sin embargo, con el trabajo atareado que tenía Gaby sobre sus hombros, Sonia y él habían tenido que trabajar juntos y, sin darse cuenta, se fueron volviendo cercanos.
¿Y Valeria? no había pensado en ella ¿Acaso podía pensar en algo cuando lo único que podía ocupar su mente era la mentira de su madre y la traición que había hecho? Pensar en ello lo llenaba de rabia. Y ahora esto, esa sensación que no le era indiferente.
La miró de nuevo a los ojos y de repente sintió que un alivio lo embargaba por completo. De pronto todo el odio de la discusión con Ana desaparecía. Pero sentía que estaba entrando en un terreno peligroso. Debía pensar en Valeria, después de todo ella no tenía culpa alguna de los problemas en que se encontraba.
_ Perdón, no quise ser duro. Estoy tan lleno de rabia que me la agarro con todo el mundo.
_ No, no importa. En verdad Gaby estaba preocupada.
_ Está bien, pero no voy a volver a estudio. Creo que lo mejor es que hable con mi viejo. No entiendo nada, te juro. Todos mienten y no sé que es verdad y que no.
Sonia acercó su mano de nuevo y la abrazó a la suya.
_ No creo que te haya querido ocultar la verdad. Lo único que no habrá querido es lastimarte.
_ Pero no soy un chico.
_ Mira, yo empecé a trabajar en el estudio justo cuando se armó todo ese bardo. Me imagino que no habrá sido fácil para tu viejo.
_ Vive con quilombos y yo siempre tengo que aguantarle todo. Lo único que me alivia es que ahora haya logrado encontrar un poco de paz con…
Se detuvo en sus palabras. Recordaba lo que Gaby le había pedido. Mantener en silencio que Pedro estaba vivo. Cuantas menos personas supieran sería menos problemas.
_ No te preocupes, ya lo sé.
_ ¿Qué?
_ Los chismes corren como loco en el estudio pero  no voy a decir nada.
_ No, está bien, vos sos la menos peligrosa. Es que Gaby no quiere meter a más gente. No quiere complicar más las cosas. Por más que en el juzgado piensan que está muerto, la causa del padre de Camila sigue igual. Santiago ya se arriesgó ayudándolo con una identidad falsa.
_ Yo no sé si hubiera aguantado tantos problemas en una relación. Tanta gente en el medio haciendo daño.
_ Si, es una historia muy fuerte. Hasta yo me sorprendo como resistieron tanto. Pero si, mis papás se aman mucho.
_  Mirá, hablaste en plural. Me dijiste que te había costado aceptarlo a Pedro y ahora lo ves como tu papá.
_ Si es raro pero es lo que siento. _Hizo una pausa _Yo no puedo creer que te haya hablado de todos mis bardos. Te debo haber aburrido en el estudio.
_ No, me gusta escucharte. _ Se miraron y se sonrieron al mismo tiempo. Fabián se detuvo en su boca y sintió que el deseo de besarla lo dominaba. Se dejó llevar,  acercó sus labios y la besó tiernamente.
_ Perdoname _ se excusó él, apartándose
Sonia se mantuvo en silencio y las palabras se le ahogaban en su interior. Su corazón latía con tanta fuerza que parecía desbocarse dentro. No se atrevía a mirarlo a los ojos y no comprendía porque se sentía así tan llena de temor. En otro momento se hubiera arrojado a sus brazos pero esto era diferente. Ella se sentía diferente. Hubiera podido decirle algo pero en ese momento Octavio entró en la habitación.
_ Fabián _ dijo asomándose detrás de la puerta _ Disculpame, no quería interrumpir.
_ No, yo ya me iba _ Sonia se volvió hacia Octavio, lo besó en la mejilla y luego se fue.
_ Me dijiste que querías que te llevará donde está tu viejo
_ No sé si hablar con él. Ellos deben querer estar solos y que yo vaya y le traiga más problemas….
Octavio se sentó en la cama, lo veía incómodo como si tratara de salir de una situación en la que él mismo se había enredado. En efecto lo era. Deseaba volver atrás y no haberle pedido que lo llevara hasta donde su padre estaba. Pero no era esa la razón que más pesaba, sino el momento que acababa de vivir con la amiga de Gaby. Aun podía sentir la fiebre de ese beso quemando a sus labios y el solo pensarlo lo estremecía por completo.
_ Fabi…
_ ¿Qué? _ inquirió él en un aire de distracción
_ No te veo bien.
Fabián se llamó al silencio. Realmente no sabía qué hacer. Por un lado sentía un odio incontrolable hacia su padre y así como había deseado perder todo contacto con Ana, quería hacer lo mismo con él. Alejarse y olvidarse que algún día había sido su hijo. No soportaba la situación  en que había vivido todo ese tiempo, engañado, mientras toda esa trama de mentira se tejía a su alrededor. Por el otro, no sabía cómo actuar si lo veía a Pedro. Recordaba la última vez y la forma en que se había comportado y no sabía cómo volver atrás y remediar las cosas.
_ Fabián, de verdad no creo que ellos se molesten si vos vas. Además no podés guardarte toda la bronca por lo que pasó con tu mamá. Es mejor que hables con tu viejo y puedas asimilar mejor las cosas.
_ Pero no entendés. Es como si despertara de un coma y no sabría dónde estoy, en qué mundo. Te juro que nunca me sentí tan perdido como ahora.
_ No debe ser fácil saber lo que tu mamá hizo, no es una pavada. Pero miralo de este modo. Pedro se sentía igual cuando volvió acá a Buenos Aires. Todo cambió en un año para él. Ustedes cambiaron, tu papá había empezado una relación con otro hombre. Eran muchas cosas y no estamos preparados para eso. A lo que voy, es que quizás él te puede comprender más que nadie lo que ahora estás sintiendo. Y por otro, no es bueno que tengas toda esa rabia hacia tu viejo.
_ Yo no te dije que estaba enojado con mi papá.
_ No hace falta, se te nota en los ojos. Pasé por una situación parecida con mi papá cuando era chico por el tema de mi sexualidad. Pasé años enojado con él.
_ Pero no entendés que me mintió. Sabía que Ana había sido cómplice de mi tío y no me dijo nada. Se cree que soy un chico todavía.
_ Quizás no lo sabía o precisamente porque estas cosas podrían afectarte no te dijo nada.
_ No quiero que me proteja, ya soy grande.
_ Eso no importa ya. Yo te llevo y hablás con él.
_ Está bien _ cedió aún inseguro. _ Tal vez tengas razón.

Hacía siete años que Teo se había trasladado al norte de África. Tres años antes la organización de Médicos sin fronteras se había trasladado hasta allía la localidad de Níger a raíz del llamado que el gobierno le había hecho en el margen de una crisis alimentaria emergente.
Su trabajo le demandaba el tiempo necesario para dedicarlo a lo que con tanta pasión amaba: Cuidar a los niños más desamparados.
Convivía día a día con el hambre y las enfermedades que asolaban. A veces sentía perder las fuerzas pero no imaginaba otra vida sin esos niños. Sin embargo, aunque en todos esos años el trabajo había sido arduo y difícil, en ningún momento había dejado de pensar en Pedro.
Cuando Marcial le había dicho de su muerte se negó a creerlo, ni se atrevió a preguntar la causa. Para ella fue como si  una lanza la hubiera atravesado en lo más profundo de su alma. Se resistía a aceptarlo. Pero la verdad no era asimilarlo, sino era un sentimiento que le gritaba en su corazón que su primo estaba vivo.
Su relación había sido muy fuerte.  Eran hermanos de alma y Teo siempre había estado allí a su lado cuidándolo cuando la bestialidad  de su padre se cernía sobre él.
Darío entró en la carpa y encontró a Teo como siempre frente a la computadora investigando sobre alguna nueva enfermedad que aparece. Se dio vuelta y lo miró apenas. A simple vista aparentaba estar concentrada pero todos sus gestos eran otros. La conocía muy bien para saber que no estaba bien. Notaba el rasgo de tristeza que ahogaba su mirada y el silencio tenso.
_ Teo ¿Estás bien?
_ No lo sé Darío. Es esta sensación de nuevo. Es Pedro, lo siento _ se tocó el corazón _Él no puede estar muerto. _ Por un momento se detuvo en sus pensamientos y recordó cuando Amaia le tiró los caracoles.
En ese momento ella entró en la carpa sigilosamente. Era una mujer de pocas palabras pero que sabía mucho de la vida.
Teo se acercó a ella y le tomó las manos _ Tú me dijiste que podía estar vivo. Tú lo viste y yo lo siento. _ Ella no le respondió, asintió como siempre con un sí y se fue.
_ No entiendo porque a veces se encierra en el silencio.
_ No te preocupes por Amaia ahora  ¿Qué vas a hacer?
_ Lo he pensado mucho Darío  _ le dijo al tomar asiento. _ No quiero dejar solos a los niños pero no puedo  continuar así con esta incertidumbre. Necesito volver a Argentina y buscarlo. Saber que pasó realmente. No creo que mi primo me haya  mentido con lo de su muerte, pero todo es muy extraño para mí.
_ Teo, si es por los chicos no te preocupes. Somos muchos que podemos seguir con el trabajo.
_ Lo sé, pero llevo años trabajando acá. Si los abandono me voy a sentir  culpable.
_ Los chicos van a estar bien. Más de que lo soportan todos los días no puede ser peor. Los  niños son fuertes.
_  Me siento responsable, son como mis hijos.
_ Teo no te preocupes. Todo va a estar bien acá.

Dos días después armó sus maletas mientras Darío se había vuelto a la ciudad para buscar los pasajes.  Sin embargo, aún tenía dudas de regresar a Buenos Aires. Se sentía atrapada ante la dura realidad que luchaba con los niños y un presentimiento que apenas podía saber, si lo que estaba sintiendo, podía ser verdad.
_ Teo _ la llamó Darío. Teo aún continuaba en la carpa donde habitaban los niños internados por  malnutrición, sosteniendo una larga conversación con Shaira la mamá de Sade.
La imagen a su alrededor era desoladora. De un lado y de otro había una larga hilera de niños donde cada uno se veía obligado a alimentarse por una sonda a través de su organismo.
Sade no era el caso. La niña se mostraba reacia y gritaba cada vez que veía a un médico acercarse con esos aparatos. Le aterraba ver el tubo que se doblaba ondulante, le parecía sentir que una serpiente estaba a punto de morderla.
_ Darío_ se dio vuelta y se volvió hacia Shaira. _ Tú quédate aquí con tu hija que yo ya vuelvo. _ Le dio un beso a Sade que se sostenía con fuerza de un balde, que colgado de un hilo grueso, se utilizaba para pesar a los niños.
_ ¿Sucede algo? - le inquirió Darío mientras se conducían fuera de la carpa.
_ Lo de siempre, Sade se resiste a comer. Lo peor de todo es que su madre sigue sosteniendo lo que toda la gente piensa de esos mitos.
En Níger no se consideraba la malnutrición como una enfermedad sino que podía ser efecto de la brujería. En el caso de Shaira era la segunda esposa y estaba convencida que la primera esposa de su marido, desde las sombras, su espíritu hacia conjuros para que la niña estuviera enferma.
_ Sigue pensando lo de la esposa muerta _ repuso él con los brazos cruzados.
_ Sabíamos que tendríamos que lidiar con estas costumbres. Sebastián vive en un pueblito de Chile y debe luchar constantemente con estas cosas.
_ Bueno, pero no vine para hablar de eso. Ya tengo los pasajes
_ ¿No me digas que me vas a acompañar?
_ No, se que es algo que tenés que hacer sola, es muy personal. Solo cuídate y hacé lo que tengas que hacer. Cumplí con tu destino compañera _ le dijo llevando su mano sobre la sien y le sonrió cómplice. En ese momento Amaia se acercó a ella y la miró. Conocía esa mirada cuando sus ojos se colaban en ella.
_ ¿Me quieres decir algo? _ Ella apenas asintió con la cabeza. Llevó las manos a su vientre y volvió su mirada hacia Teo.
_ De tu vientre nacerá el fruto de un gran amor. _ Le tomó el rostro, besó su frente y la abrazó. Teo frunció el gesto desconcertada. La vio irse y apenas podía pronunciar palabra.
_ Teo ¿Estás bien?
_ Si, no te preocupes Darío
Esas palabras quedaron clavadas en ella durante todo el viaje. No comprendía qué había querido decirle pero con ellas regresaba una promesa que un día había hecho.

………………………………………………………………………………...

Después de unos días los dos volvieron a Buenos Aires a la estancia que ahora Pedro tenía. Ahí podían amarse sin límites. Se entregaban el uno al otro sin reparos.
Guillermo lo amaba bajo el agua de la ducha. Sus caricias se derramaban en su cuerpo, subiendo y bajando sus manos con frenesí mientras que su boca se adentraba a su boca saboreando su lengua.
Pedro ahogaba sus gemidos y su corazón latía con fuerza. Sentía que el fuego se encendía en él y se aferraba a su cuerpo. Mordía su hombro mientras sus dedos viajaban en toda su espalda.
Guillermo lo sentó sobre la canilla y Pedro abrazaba sus piernas a su cintura. Lo dejó hacer. Lo subía y bajaba, friccionando sobre cuerpo para alcanzar el placer al contacto. Pedro subió un poco más su pierna, arqueó su cuello hacia atrás y dejó que sus besos se derramaran en todo su cuello. Podía sentir su lengua, su boca recorriendo su piel.
_ Mi amor - le susurró a sus labios Pedro sofocado.
_ Te amo - le respondió él. _Te amo.
Sus cuerpos se dibujaban a través del vidrio y sus manos se deslizaban a través del ventanal enredándose desnudos.
Se amaban en cada espacio de la casa de la misma manera. Y se quedaban en la cama pensando en mil formas de amarse.
Guille apoyó su cabeza sobre sus piernas mientras sentía el calor tibio de sus dedos acariciando su frente. En ese momento, Pedro daba vueltas las páginas de un libro
_ Nunca pensé que hubiera tantas formas de amarse - le decía Pedro.
_ Las hay. Cuando era chico me llamaban la atención pero no me animaba a indagar más.
_ ¿De dónde lo sacaste? - la pregunta había sonado casual. No lo imaginaba a Guille con eso libros.
_ Mi mama lo guardaba en una tienda que tenía cuando era chico y un día entré sin que ella se diera cuenta y lo tomé.
Pedro se detuvo en sus pensamientos y de pronto sintió que los celos se colaban en su interior. Miraba cada posición erótica y no quería imaginar que tal vez, él se hubiera atrevido a hacerlo con otro hombre, menos con alguien que ya prefería no nombrar _ Te quedaste callado
_ Me preguntaba si alguna vez habías hecho esto con alguien.
_Nunca _ le respondió rápidamente. _ Cuando lo imaginaba solo quería que fuera con alguien que amara realmente. _ Se incorporó en ese momento y se volvió hacia él. _ Solo con vos lo haría. Te amo _ le dijo Guille _Te amo _ le susurró a sus labios. Pedro sintió su aliento ardiendo en su boca.
_ ¿Cuánto? _ se acercó un poco más a él.
_ Mucho.
_ Yo también, te amo tanto, tanto… que te haría todo lo que está en este libro.
_ Sos terrible. ¿Te atreverías a tanto conmigo?
_ Si. Quiero que nos amemos de mil formas. Que no nos cansemos nunca de amarnos así - le decía mientras mordía sus labios.
Sus dedos bajaban por su camisa y se movían torpemente hasta desprenderla y él lo llevó hacia la cama. Se miraban, se besaban dejando que sus manos viajaran por debajo de su ropa.
_ Quiero que me des un hijo - Guillermo se apartó de él y se sentó sobre la cama. Sus palabras parecían directas pero sabían que se conducían a una discusión que ya habían tenido. Pedro se volvió a él y sentó sobre sus piernas.
_ Mi amor _ le dijo abrazando sus manos a las suyas.
_ No, está bien.
_ ¿Te incomodó lo que te dije?
_ Está bien mi amor, no pasa nada.
_ Sé que fue raro como te lo dije y que ya lo hablamos a esto, pero estoy seguro de lo que quiero.
_ No creo que sea el momento, y vos sabés que para dos hombres o dos mujeres tener un hijo…
_ Eso no me importa. Quiero que tengamos un hijo…
_ No sabés de lo que estás hablando. ¿Sabes todo lo que tendríamos que hacer para tener un hijo?
_ Si lo decís por una mujer…
_ Eso y todo lo que viene después. Es una locura. ¿Aún no tenés conciencia en la situación en la que estás?
_ Es eso _ le dijo en un aire de enojo al levantarse. _Ponés una excusa para evadirte del tema.
_ No me estoy evadiendo, estoy siendo realista. ¿Cuánto tiempo pensás que la policía va a seguir creyendo que estás muerto?
_ Eso es lo que menos me importa. Lo único que quiero es continuar con nuestra vida, formar una familia con vos.
_ No es así. Vos lo ves todo fácil…
_ No, yo ya sé lo que pasa. El problema no es que yo siga estando prófugo sino por él. ¿Es por Miller no? Si fuiste capaz de pedirle que se casara con vos. Con él si hubieras aceptado tener un hijo.
_ ¿Por qué venís con eso? y de nuevo _ subió el tono de su voz. _ No podés seguir metiéndolo a José cada que tenemos una discusión
La discusión se detuvo cuando sintieron que llamaban a la puerta. Por un momento Guillermo sintió que el temor se apoderaba de él. Él llamado en la puerta le extrañó.
_ Debe ser Octavio. Yo le dije que viniera.
_ ¿Qué viniera? y después de me haces un escándalo por José.
_ Es la única persona con la que puedo hablar. No me puedo exponer. Vos mismo lo dijiste que en cualquier momento pueden saber que estoy vivo.
_ ¿Y tenés que pedirle precisamente a tu amigo que te ayude?
_ Octavio siempre respetó nuestra relación, en cambio vos le permitiste a ese tipo que opinara de lo nuestro sin ningún problema.
_ Andá atender a tu amiguito, no lo dejes esperando. No vaya a ser que se enoje y no te quiera ver más.
_ Eso es lo que te gustaría.

Abrió la puerta, la cerró con violencia y caminó a paso rápido hasta la entrada de la estancia. Si no era Gaby y se trataba realmente de Octavio, no le importaba que Guillermo se enfureciera de los celos. Sabía que no se sentía cómodo con la presencia de su amigo, no le perdonaba que en su momento se hubiera callado la apelación de Camila, precisamente porque esa situación hubiera provocado el reencuentro entre ellos. Sin embargo, consideraba que era una rivalidad absurda que ambos sostenían y le parecía que era el momento perfecto  para que los dos limaran asperezas.
Abrió y lo que menos esperaba era encontrarse con él, con Fabián. Apenas podía reaccionar al verlo en el estado en que se encontraba. Se veía pálido y apenas se mantenía en pie. Se volvió hacia atrás para dejarlo entrar. En ese momento prefirió mantenerse en silencio, la situación lo incomodaba y pensaba que lo mejor era dejar que él hablara.
Fabián aun no comprendía porque había ido. Se sentía lleno de dudas y confundido sin saber qué hacer. Solo se dejó llevar por un impulso y se acercó a él.
_ Papá… _musitó.
_ Hijo ¿qué pasa?
Se abrazó a él con fuerza y se aferró a sus brazos como si todo su cuerpo fuera a desfallecer en ese momento. Se derramó en lágrimas y no pensó en nada. Se sentía a salvo. Ya nada  podía dañarlo.

CONTINUARÁ

3 comentarios:

  1. Gracias Daniela... "En un año" es una hermosa y tierna historia de amor. Gracias por tu tiempo, por tu esfuerzo y por decidir compartir todo eso con nosotr@s. Me hace inmensamente feliz que todavía sigas soñando y que defiendas nuestra trinchera con tanto cariño. Un abrazo inmenso linda! Y obvio.. ya quiero más! Besosss Dani!

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  2. Hermosa historia Daniela ya hable con la editora para que siga robando la mara rosas

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  3. Hermosa historia Daniela ya hable con la editora para que siga robando la mara rosas

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