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domingo, 19 de marzo de 2017

"SE CASÓ... SE CASÓ" - Cap. 3 - (By Maby Arroyo)






La espera fue una auténtica tortura china. Su corbata no encontró sosiego en las horas que Guille se ausentó en el estudio. Su impaciencia y mal humor eran perfectamente visibles para sus compañeros, pero la única que parecía compadecerse de su estado de ánimo era Gaby, que insistía en que fueran a comer algo afuera del estudio para cambiar de aires. Pero él se negaba rotundamente, quería saber a qué hora se dignaba Guillermo a aparecer con el doctorcito, como ahora lo tildaba. Pero las horas pasaban y el dueño del estudio brillaba por su ausencia.
Bien entrada la tarde, el teléfono sonó intempestivamente, Cuca corrió a atender, y un par de palabras sueltas, terminaron de rematar su día.
“Quedáte tranquilo mi amor yo les digo… si, si… hijito…vos no te hagas problema…divertite…te lo mereces…te quiero…”
Y antes que pudiera hacer una pregunta, Gabriela se le adelantó –Cuqui ¿era Guille? ¿A qué hora viene?
-Si era él. Me dijo que no vuelve, que tiene dos clientes pendientes, que por favor entre Marcos y vos los atiendan, son ambos del fuero Civil.
-Ah… buenísimo… que raro que Guille se ausente tanto tiempo…
-Mirá me dijo que Matías lo había invitado a una cena, con unos amigos de él, que necesitan asesoramiento jurídico… y que era en provincia, así que por eso no iba a poder estar ésta tarde acá.
-Así que se fue con Maty… mirálo vos al cardiólogo, además de excelente médico, todo un terapeuta…  saca a Guille a todos lados… el otro día me dijo Beto que habían ido el fin de semana a Chascomús, que tiene una casa allá…
-De eso yo no estaba enterada…
-No digas nada Cuquita, sino Beto me mata!!
-No te hagas problema mi amor, hasta la tumba!! – guiñándole el ojo.
Pedro estuvo muy atento a la charla de las mujeres, cada palabra desde la justificación de la ausencia hasta el fin de semana en la casa del doctorcito, habían hecho añicos la poca esperanza de volver a ver a Guillermo ése día por allí… y el remate del fin de semana, ya no podía con sus celos, se quedaba un minuto más allí iba a explotar de la rabia, de la bronca, de la impotencia de saberlo en los brazos de otro… sino adormecía sus sentidos no iba a poder soportar hasta el día siguiente. Tomó su sobretodo, su portafolio y se dirigió a la salida, pero algo lo detuvo, sus pensamientos lo hicieron retroceder….
-Gaby, te devuelvo la invitación del almuerzo pero te invito a tomar algo ahora, querés unos minutos?
-Sí, quiero. Pero estoy esperando un cliente de Guille… aunque unos minutos puedo acompañarte y vuelvo. Cuca vos ¿me podés avisar cuando llegue al cliente? Vamos con Pedro al bar de la esquina, tomamos algo y me vuelvo.
-Andá que yo te aviso chiquita.
-Chau Cuca – se despide Pedro.
-Chau mi amorcito.
Salen Gaby y Pedro, caminando hacia el bar…
-Hey que pasó que me devolviste la invitación tan rápido?
-Nada importante, simplemente necesitaba pasar un rato con una amiga. ¿Está mal eso?
-No para nada. Yo encantada. Pero creo que a vos te pasa otra cosa.
-¿Si? Y según vos ¿qué crees que me pasa?
-Creo que estuviste toda la tarde esperando  a alguien que se fue.
La mira intentando parecer sorprendido, tratando de disimular lo mejor posible lo visiblemente evidente….
-Vamos Pedro – le dice Gabriela- está bien que yo me haga la desentendida, pero no sabés disimular muy bien.
-No sé de qué me estás hablando Gaby.
-Bueno, está bien. Hacé como quieras. Igual Guille no vuelve hasta mañana. Parece que Matías es un buen acompañante. Ha logrado que nuestro jefe haga cosas impensadas.
-¿Qué cosas?
-Pavadas mías. No me hagas caso.
-Gabriela hablá.
-Qué voy a decirte Pedro. Acaso crees que no te vi como escuchabas cuando le conté a Cuca. Parecías una jirafa, estirando el cuello, para oír mejor.
-Yo no estaba escuchando.
-Exacto. Estabas chusmeando. Eras una auténtica vieja pocha.
Sonó el celular de la abogada…
-Gracias Cuqui, ya voy para allá. Hacelo pasar al despacho de Guille. En cinco minutos estoy.
-¿Llegó el cliente?
-Sí. Me voy. Querés un consejo, intentá recuperarlo. Creo que te diste cuenta un poco tarde de tus sentimientos. Guille no podría haber sido más claro con los suyos. Pero vos te achicaste. Y ahora vas a tener que remarla mucho para acercarte nuevamente a él. Antes eran vos, Camila y él. Ahora son cuatro, vos, Camila, Guille y Matías. Y te podría asegurar que el cardiólogo te va a dar pelea, él está muy seguro de lo que siente. Aunque todavía tenés una luz de esperanza, Guillermo aun siente algo por vos, lucha con todas sus fuerzas por arrancarte de su corazón, pero aun no lo logra del todo. La fiesta de aniversario de Isabel y Marcos puede ayudarte. Fijáte como la aprovechas. No creo que tengas otra oportunidad de hacerle saber a él que ahora sus sentimientos son correspondidos.
-Por qué me decís esto ahora?
-Quizás guardo la esperanza de que puedan estar juntos, que caminando juntos de la mano puedan alcanzar esa felicidad que tanto necesitan. Vos en tu matrimonio sos cada día más desdichado. No te molestes en negarlo, porque es una realidad que se ve a leguas. Y Graziani atascado en un matrimonio sin una pizca de amor, hundido en la más perfecta infelicidad hace más de veinte años. Me tengo que ir. Pensalo. Si necesitás una oreja u otro tipo de ayuda, avísame.- le dijo guiñándole el ojo y dándole un beso en la mejilla.
-Gracias amiga! Suerte.
Pedro se quedó pensando. Un torbellino asaltaba su cabeza constantemente. Tomó su celular e hizo una llamada. “Te comunicaste con Guillermo Graziani. En este momento no puedo atenderte. Dejáme tu número y apenas me sea posible te devuelvo la llamada. Gracias.”
-Así que no pensás atenderme. Debés estar pasándola muy bien para no registrar a tu entorno. Ya veremos cuanto te dura. – resoplaba ofuscado.
Bien entrada la noche, cuando el bar donde estaba iba a cerrar sus puertas, tomó sus cosas y se dirigió a su auto. Apenas se introdujo en él, volvió a marcar el número, así como lo había hecho cada quince minutos desde que Gabriela se fuera del bar, pero el buzón de voz seguía siendo su única respuesta. Había ensayado en todo ese tiempo miles de mensajes para dejarle grabado, sabía que él en algún momento los iba a escuchar, desde amenazas, insultos hasta la más bella declaración de amor, habían anidado su mente para que su voz los tradujera en el teléfono, pero su racionalidad había ganado la partida cada vez. 
Apenas ingresó a su departamento Camila empezó con sus reproches, a los que él hizo caso omiso, entró, dejó sus cosas arriba de un mueble y se dirigió al baño. Había sido un día demasiado largo, quería sacarse de encima todo lo que el día había dejado en su cuerpo, la rabia, los celos, la indiferencia de Guillermo.
Todas las horas en el bar, el consejo de Gaby  y las no contestaciones del jefe lo habían hecho tomar una determinación. Decisión de la cual dependía gran parte de su vida. Y el cómo se sucederían los hechos iban a ser su redención o su extinción.
Como bien le había dicho Gabriela, la fiesta aniversario de Isabel y Marcos estaba muy cerca. Guille tendría que asistir por obligación al acontecimiento, no iba a hacerles el desplante a sus compadres. Entonces había que pensar cuidadosamente cada paso a dar. Esa quizás fuera su última oportunidad, la última estación para tomar el tren que lo lleve directo a su felicidad, porque si de algo estaba seguro, era que su felicidad era Guillermo Graziani y nadie más, así como la felicidad del jefe era él.
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Los días se sucedieron velozmente y los preparativos para la celebración se iban acelerando. Guillermo seguía distante. Se saludaban a duras penas, el contacto era mínimo, a excepción para asignarle un caso o como mucho para responder una consulta muy puntual acerca de algún argumento. Y las visitas del cardiólogo habían aumentado la frecuencia. Por suerte para Pedro, tenía la semana colmada de audiencias y arreglos extrajudiciales fuera del estudio, lo que le había permitido evitar el desagradable encuentro con el médico, pero no lo había eximido de escuchar los comentarios de Cuca acerca de lo bueno, generoso, amable y otro sinnúmero de cualidades más que había repetido hasta el cansancio. Parecía su fans numero uno.
Algo en su plan había fallado, Isabel había llegado a su departamento con la invitación a la fiesta y la había recibido Camila muy gustosa, prometiéndole asistir. Él no contaba con éste contratiempo, en su planificación contaba con que Camila nunca se enterara de la fiesta, él inventaría una cena de trabajo y asistiría, pero la mujer de Marcos había trastocado sus planes. Tendría que ver cómo sacar a Camila del medio, al menos por ése día. No podía permitir que se arruinara lo que tanto trabajo le había costado a su mente pergeñar.

Llegó el día más esperado. Y sus nervios iban creciendo a medida que las horas del día empezaron a transcurrir. Había hablado con Marcos para que llame a Camila, diciéndole que la fiesta se suspendía hasta nuevo aviso. Y Marcos creyendo otros motivos le había seguido el juego y además por las dudas le había dicho a su mujer que Camila había tenido un imprevisto con su padre y había tenido que salir fuera de la ciudad, por ello no podría estar acompañándolos. Y a la esposa de Pedro le habían informado que lamentablemente un familiar muy querido había muerto y por ello habían decidido suspender la fiesta.
Al escuchar cada argumento de Marcos hablando con Camila y con Isabel, había hecho que Pedro se tentara. Gabriela había estado observando la situación y muy sutilmente lo había llamado a la cocina, Pedro sabiéndose descubierto, había agachado la cabeza, avergonzado.
-Parece que la fiesta se suspende sólo para algunos invitados, no Pedro?
-Estoy siguiendo tú consejo.- le respondió mirándola directamente a los ojos.
-Salvo que no te diste cuenta de otro pequeño detalle, que no creo que vayas a solucionar inventando la suspensión de la fiesta. Matías viene. ¿Ya pensaste como lo vas a sacar del medio?
-¿Cómo que viene? Creí que dijeron que era familiar. ¿Qué va a hacer acá?
-Es “amigo” de Guille. Guillermo es el compadre, amigo y socio de Marcos. Todos acá sabemos que está muy cerca de Guille desde que le salvó la vida. Y además últimamente, están muy juntos.
-No hace falta que me recuerdes la última parte.
-Es necesario. ¿Acaso lo vas a secuestrar a Guille?
-Si es necesario si. Y necesito además que me des una mano con Beto.
-¿Con Beto? ¿Por qué?
-Porque en el caso hipotético que no llegara a aparecerse el médico, él no lo va a dejar ni a sol ni a sombra. ¿Me vas a ayudar?
-No sé cómo querés que te ayude.
-Cuando llegue el momento lo vas a saber. Solo estate atenta.
-Voy a hacer lo posible.

CONTINUARÁ….


6 comentarios:

  1. Mary no tenes perdón, que poco y que bueno decime que estas escribiendo la continuación en este momento por favor.
    Mara rosas

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  2. ¡Bienvenida Maby y felicitaciones por este capítulo! Me encanta la historia y tu forma de contarla, realmente me hacés entrar en tu ficción y puedo verlo todo. ¡Gracias por mantener viva la trinchera! Abrazo Guilledrista!

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  3. Capitulo genial...espero el proximo.gracias

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  4. Por fin llego nuevo capitulo. Gracias! Me gusto muchisimo

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  5. Muy linda historia Maby!!! Espero prontito la continuacion. Besos Romina

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  6. Muy buenos esos diálogos, tan reales, me gustó mucho.

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