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sábado, 22 de abril de 2017

"OVNIs" - Cap. 32 - (By Fiore M. Taylor)







Cuando estoy lejos de ti las estrellas no brillan
Cuando estoy lejos de ti ya no da luz el sol
Porque cuando estás cerca veo la vida distinta
Porque tú me enseñaste a vivir con amor
Cuando estoy lejos de ti todo deja de existir
Porque estás dentro mío palpitando conmigo
Ya no puedo vivir o morir sin tu amor
Y me niego a perderte si no puedo tenerte
Ya no hay nadie que pueda arrancarte
que pueda borrarte de mí
dentro de mí...

Cuando estoy lejos de ti me hacen falta tus caricias
Cuando estoy lejos de ti se me nubla la razón
Porque si no estás aquí hay un vacío en mi pecho
Que no lo llena el recuerdo de tanta pasión...

Ya está escrito en el destino que se crucen los caminos
Más allá del horizonte donde nacen corazones...

Cuando Estoy Lejos de Ti – Alejandro Lerner


En la puerta del hotel Faena, Matías y José tuvieron al mismo tiempo la idea de besar a Guillermo. Aún los mantenía abrazados, uno de cada lado y cuando dirigieron sus labios hacia las mejillas de Graziani, éste lo intuyó y se zafó brusca y rápidamente. En ese momento ambos pretendientes chocaron sus bocas y terminaron por darse un sonoro beso. La sorpresa los invadió y se miraron con disgusto.
Unos pasos más atrás, Guillermo los observaba de brazos cruzados. Se volvieron hacia él intentando abrazarlo nuevamente. Pero nuevamente los esquivó.
-Qué hacen? No me toquen!
Se volvieron a mirar desconcertados y con amargura. Era muy duro aceptar que sólo habían sido utilizados como un par de forros descartables con el único objetivo de violentar a Pedro. Pedro, siempre Pedro, la piedra en el zapato que no los dejaba transitar tranquilos por el sendero del amor.
-Via, via - les hizo un gesto con la mano para que se retiraran - Cada carancho a su rancho.
Pero ellos no querían darle paso. No se podían resignar a que el globo se hubiera inflado y pinchado tan rápido.
-Pero... - musitó Miller - Y el trío?
Guillermo estalló en una sonora carcajada que hizo dar vuelta a los ocasionales pasantes.
-No habrán pensado que hablaba en serio...
-Por qué no? - dijo Matías - Somos carne de primera. Y sabemos todos los churrascos que te comiste en el pasado... Que sos fanático del asado...
A esa altura Guillermo ya los miraba divertido, a pesar del dolor que lo corroía por dentro por lo que acababa de presenciar.
-Pues van a tener que buscar otro comensal para tanta carne porque yo me hice vegano.
-Pero Guille... - intentó seguir José.
-Bueno, bueno, ya basta! Basta de lamentos! No van a obtener nada de mí. Yo nunca, pero NUNCA, grábenselo, voy a mojar la galletita con ustedes. Véanme como lo que soy. Un hombre bello e imposible.
-Yo quiero un trío... - seguía lamentándose José que parecía que venía en abstinencia desde aquella vez, allá lejos y hacía tiempo, en aquel lugar solitario y perdido, y que estaba con ganas de entrarle a cualquier cosa que se moviera, o no.
-Quieren un trío? Pónganse dos melones, una pollera y llámenlo a Marcos que no le hace asco a nada. Y vos sacate eso de la cabeza. Ridículo! - le dijo a Miller arrancándole la bandana y tirándola al piso.
Comenzó a caminar por la vereda. Al ver que los otros dos iban detrás de él, se paró en seco.
-Dejenme solo!
-Guille, te llevo a tu casa - le dijo Matías.
-Yo te llevaría también - acotó José rascándose la cabeza - Pero vine en monopatín.
-Les agradezco la gentileza, pero quiero caminar - recomenzó la marcha con los festejantes pisándole los talones. Se frenó - SOLO!

Cuando finalmente logró deshacerse de la indeseable compañía, rodeó el hotel y se perdió sin rumbo por las calles de Puerto Madero, ensimismado en sus pensamientos y en su tristeza.
Sin darse cuenta llegó a la Reserva Ecológica de la Costanera Sur. La luna llena brillaba iluminándolo todo. Guillermo la miró y deseó que los extraterrestres lo abdujeran y lo llevaran a vivir al lado oscuro de la misma... Esconderse... Desaparecer... Refugiarse ahí... Para siempre. Cerró los ojos y las lágrimas comenzaron a bañar su rostro. En ese momento comenzaba una visita guiada nocturna a la Reserva y se unió al grupo como un autómata. Sin embargo, al rato, fue ralentizando sus pasos hasta quedar solo. El silencio era absoluto. La gran ciudad había quedado atrás y sólo se sentía el murmullo del viento sobre la foresta, el canto de los grillos y algún ave nocturna surcando el cielo. Su cuerpo estaba ahí pero su mente viajaba lejos, atormentada. Estaría todo terminado? Pedro, su Pedro, ya no era más su Pedro? La angustia se multiplicaba por tres. Sus hijos, los mellizos, sus tesoritos, no los vería nacer? No los vería crecer? No los conocería? Serían criados por Lambert? Tendría que emprender una guerra judicial contra su cielito por la tenencia de los pequeños? Podría «el milagro» escrito en el libro de las estrellas terminar de manera tan horrible? La única luz que veía al final del túnel lúgubre en el que estaba inmerso, era la certeza que su vida, la de sus hijos y la de Pedro no formaban parte de un guión espeluznante escrito por una tal Aguirre. Quizás... Tal vez... A lo mejor... Pudiera ser que las maravillas de este mundo continuaran...
Cuando bajó a la tierra y reparó en su derredor, se percató que estaba solo, completamente perdido en la inmensidad de la noche y de la Reserva. No tenía la menor idea de cómo salir de ahí y volver a la civilización. Intentó por aquí y por allá pero la sensación era de estar caminando en círculos. Miró su celular y estaba absolutamente descargado. Comprendió que sería muy difícil salir de allí, al menos hasta que aclarara y el lugar comenzara a poblarse de visitantes y trabajadores. Agotado, más espiritualmente que físicamente, se sentó cerca de un grupo de arbustos. Y poco después, casi sin darse cuenta, se enroscó en pose fetal y se quedó dormido.

Unos lengüetazos y un peso sobre su cuerpo comenzaron a despertarlo de a poco. Aún sin abrir los ojos, pensó que todo había sido una pesadilla, que el que estaba sobre él pasándole la lengua era su chiquitín adorado en un dulce amanecer. Pero esa lengua era medio rara, tenía una consistencia desconocida, tampoco era la de Eros, que muy a su pesar también la conocía demasiado bien. Tanteó y definitivamente esa cosa peluda no era el cuerpo de Pedro, el cual tenía predilección por la depilación. Abrió los ojos y otro par de ojos animalescos lo miraron con curiosidad a un centímetro de distancia.
-AAAAAAAAAHHH!!! - se incorporó como un rayo tomándose el pecho y el animalito cayó de su cuerpo pero lejos de asustarse continuó mirándolo ahí cerquita. El sol ya estaba alto en el horizonte y en ese momento pasaba por un camino aledaño un autito eléctrico, la última adquisición ecológica para las visitas a la Reserva.
-Señor! Señor! Se encuentra bien? Qué le pasó? - el guía y conductor del autito frenó en seco el transporte y se apresuró a ver qué sucedía.
-Yo... Creo que sí - balbuceó Guillermo - Me perdí anoche y... Qué es ese bicho? - preguntó señalándolo.
-Es un coipo, no se asuste. Son mansitos y amistosos. De hecho, aquí atrás está la «Laguna de los Coipos».
-Qué carajo es un coipo?
-Una nutria criolla. Y parece que simpatizó con usted - dijo al ver que la criaturita se refregaba contra la pierna de Guillermo.
Graziani revoleó los ojos
-Lo que me faltaba para gritar cartón lleno!
-Mire señor, ahora no lo puedo llevar hasta la entrada de la Reserva porque voy completo. Pero puede caminar?
-Sí, estoy bien.
-Entonces siga el autito. Vamos a muy baja velocidad y no estamos tan lejos.
Guillermo comenzó a seguirlo y el coipo lo seguía por detrás como si fuera su recientemente adquirida mascota.

Al llegar al destacamento de la entrada, le facilitaron un teléfono y lo llamó a Beto para que lo viniera a buscar. Por supuesto que no lo llamaría al ingrato, insensato, traidor, rompecorazones de Pedro que, suponía, aún a esas horas estaría revolcándose en la cama con Lambert y le vino una arcada al saberlo con sus hijos presenciándolo todo.

Beto se bajó del auto y se acercó con las manos metidas en los bolsillos de su campera.
-Guiye!!
El abogado le hizo una seña con la mano para detenerlo antes de que siguiera hablando.
-No digas nada y no preguntes nada.
Beto bajó la cabeza como fiel amigo ladero que era. Pero cuando estaban por subirse al auto, repitió
-Guiye!!
-Qué pasa?
Con un gesto de cabeza y sin sacar las manos de los bolsillos le señaló el coipo que parecía no querer despedirse de Graziani.
-Y este amiguito?
-No sé por qué mierda me sigue, Beto!
-Yo sé por qué te sigue. Porque él como yo miramos a los ojos y vemos en el alma de las personas y él sabe que sos buena persona. Corta la bocha.
-Ahhhh, mirá qué bien! Tengo el aprecio de un coipo en este momento tan crucial de mi vida! - cambió el tono duro típicamente Graziani y pasó a uno casi de quiebre - Perdí al amor de mi vida y a mis hijos y gané el amor de un coipo, estoy hecho!
Beto le puso la mano en el hombro porque se veía venir una escena tipo «se casó, se casó» pero Guillermo no terminó de derrumbarse sino que subió raudamente al auto. Y para su más completa sorpresa vio que Beto abrió la puerta trasera y la nutria subió por propia voluntad. Cuando finalmente ocupó el lugar del conductor, Guillermo lo miró de manera fulminante.
-Qué significa esto? Por qué subió el bicho al auto?
-Guiye, no ves que quiere que lo adoptes?
-Qué? Te lo comunicó telepáticamente?
-Y más o menos, vistes...
-Qué mierda querés que haga? Que caiga al estudio con una nutria? Así ponemos de una buena vez una sucursal del Borda?
-Pero vos no vas para tu casa? Cómo vas a ir al estudio después de pasar la noche a la intemperie, perdido, querrás descansar los huesitos en una cama decente...
Guillermo negó con la cabeza
-No quiero ir a casa. No me quiero acostar en esa cama sin Pedro. Prefiero dormir en una cama de clavos. Y además, si él llegara a estar, no lo quiero ver. No lo puedo ver sin hacerme añicos.
-Él no va a estar - murmuró Beto.
Guillermo lo miró sorprendido
-Qué sabés vos? 
Ante la duda que vio en Beto para hablar, gritó al borde de la histeria
-QUÉ SABÉS VOS?!!!! - asustando al coipo que se metió debajo del asiento.
-Pedro se fue.
Guillermo sintió que había entrado a una cámara de gas y que no había más oxígeno en el ambiente sino veneno.
-Adónde se fue?!!! Se fue con... Lambert? Se fue a los Estados Unidos de Norteamérica?
-No. El pibe se fugó con...
-Con quién? 
Silencio
-BETO HABLÁ DE UNA BUENA VEZ, LA PUTA MADRE QUE TE PARIÓ!!!
-Con Gaby.
Guillermo abrió grande los ojos porque no entendió qué significaba eso
-Vos me estás diciendo que ellos están... juntos? Que Pedro me cambió por Gabriela? Y que Gabriela te cambió por Pedro? Y que Gabriela va a ser la madre de mis hijos, porque son mis hijos!! Gabriela no lo embarazó!! Estoy rodeado de traidores!!
-Pará Guiye, no te hagas la cabeza. Las cosas no son como las pensás.
-Y cómo mierda son? Explicate ya, querido!
-Se fugaron juntos porque los dos están enojados. Pedro con vos y la colorada conmigo. Medio que se sintieron Thelma and Louise.
-No me estás dejando muy tranquilo si terminan como ese par. Pero sigo sin entender qué pasó.
-Anoche Pedro la llamó a Gaby, llorando, diciendo que vos lo despreciabas y que despreciabas a tus hijos...
-Ahhh, no lo puedo creer! Él me cagó y soy yo el que los desprecia!
-Y Gaby justo estaba hecha una furia, vistes, porque Pao está haciendo una changa como modelo en el sex shop de La Salada y me mandó las fotos con lencería erótica y juguetitos que le sacaron para que le diera mi opinión y la colorada me agarró viéndolas y se pudrió todo. Y bueno... La llamó Pedro y decidieron irse juntos. Yo no pude hacer nada.
-Pero, pero... Adónde se fueron? Pedro está en estado de gravidez! No puede hacerse el loquito descarriado por ahí!
-Tranquilo, Guiye. No se fueron por ahí de joda. Se fugaron pero fueron a ocuparse de un cliente.
Guillermo no paraba de rascarse mientras hablaban.
-Qué te pasa que te rascás así?
-Me acribillaron los mosquitos en esta Reserva del orto. De qué cliente me estás hablando?
-De ese especial que tenemos en Villa Dolores, Córdoba.
Guillermo lo miró sorprendido
-Qué client... - levantó las cejas y Beto también las levantó al cruzar la mirada - Ahh! Aaaaaahhh! «Ese» cliente... Requirió nuestros servicios?
-Sí, parece que llegó la hora de actuar. Y decidieron tomar cartas en el asunto ellos.
-Dame tu celular que el mío está descargado.
-No trates de llamarlos porque los dos los tienen apagados. Está todo mal con nosotros, Guiye. No quieren saber nada.
No le hizo caso e igualmente intentó comunicarse sin resultado. Tiró el celular con rabia sobre la falda de Beto.
-No me puedo quedar lo más pancho como si nada! Esos inconscientes salieron a la ruta a hacer una tracalada de kilómetros sin dormir, en mal estado anímico y Pedro lleva a mis hijos en su vientre! No puede ser tan irresponsable! Cómo lo permitiste! - se agarró el pecho.
-Guiye, calmate, no te arruines el corazón otra vez que los tenés que ver nacer y crecer. Pero qué iba a hacer? Y no me eches toda la culpa a mí, vos tampoco deberías haberlos abandonado.
-Yo no los abandoné! Qué disparate estás diciendo?!
-Es lo que dijo Pedro.
-Se fue al carajo mal! También les dijo que lo encontré chuponeándose con Lambert?
Beto asintió
-También lo dijo pero... Guiye... El pibe te ama, está hasta las manos con vos. Capaz, vos malinterpretaste la situación. Como la otra vez.
-Qué me querés decir? Lo que vi es lo que vi.
-Pero a lo mejor no es lo que te imaginás. Como yo con las fotos de Pao. No las estaba mirando de baboso. Las estaba calificando técnicamente.
-Técnicamente? - le apretujó la barbilla - Vos también sos un atorrante.
-Guiye... Lo mejor es que se calmen un poco, que estén separados y después hablen tranquilos. Y no te preocupes que no les va a pasar nada. Se van a ocupar de ese caso y van a volver mansitos los dos, o los cuatro si contamos a los bebés. O mejor dicho los cinco, si vuelven con el cliente como estaba pactado. Ahora dejá que te lleve a tu casa, lo dejamos al nuevo amigo en el estanque de tu parque y descansas.
Guillermo negó con la cabeza
-No voy a poder descansar. Voy a darme una ducha y esperame que voy para el estudio.
-Ahí va.

---

Apenas abrió la puerta de su lugar de trabajo, seguido por Beto, que Cuca se le abalanzó
-Mi amor - le dijo acariciándole la cara - Hay un muchacho con acento caribeño esperándote en el despacho. Creo que es el amigo ese de Pedrito - toda emocionada ajena a los vericuetos de la noche anterior.
Guillermo suspiró profundo y cansado
-Lo que me faltaba.

-Hola Alex - dijo entrando al despacho - Qué te trae por acá? Si venís a actuar como abogado defensor de tu amiguito, te pido que me ahorres la puesta en escena. Te mandó él? El muy cobarde no es capaz de dar la cara después de lo que hizo?
-No, Guillermo. Él no me mandó. Vine por propia voluntad porque no puedo ver que esta hermosa pareja que se ama tanto y que yo fui testigo de cómo sufrieron y todo lo que pasaron para estar juntos, se destruya por un malentendido. No cometas los mismos errores de Pedro aquella vez enrollándote en una película fantasiosa.
-Fantasiosa? Yo vi - señalándose los ojos con los dedos mayor é índice - Algo muy concreto.
-Qué va! Él también pensó que estabas con Juan aquella vez que te vio en la playa.
-Qué tendrá que ver! Yo con Juan solamente estaba caminando y además es un amigo de toda la vida! En cambio, el tipo este, le metió la lengua hasta el útero implantado por los extraterrestres! - dio un puñetazo contra el escritorio y prosiguió - Le acarició los mellizos con la lengua! MIS mellizos! - recalcó dando un nuevo puñetazo. Qué me vas a decir? Que lo estaba violando? Yo no vi que opusiera mucha resistencia. Es más... Diría que lo estaba disfrutando.
-Pero Lambert se la pasó todo el tiempo provocándolo, desde Brasil, tú lo sabes, le cantó bonito en la fiesta y después estaba ese sujeto que Pedro me dijo que les arruinó la vida, que para separarlos lo hizo pasar por muerto y hasta le fabricó una tumba...
-No me lo recuerdes - dijo apesadumbrado.
-Pues por eso, cuando lo vio y que estaba desfalleciendo por Lambert quiso venganza. Y se equivocó y ahora está llorando amargamente. Si permites que esto los separe, va a haber ganado el otro, el malo. Realmente no pasó más nada de lo que viste. Fue solo un beso inducido por Lambert. Y un beso no significa nada. Un beso es un beso. A nadie le puede hacer mal.
Guillermo se incorporó como un resorte
-QUÉ?!! Ahh no! Ahh no! A mí con esas frasesitas no!! Pedro te dio un libreto para que me recitaras? A MÍ me hace mal un beso. Mucho mal. Malísimo!! Hecho percha me deja. Es mentira que no significa nada - se le quebró la voz - Lo significa todo. Y a Pedro le salvó la vida, me lo trajo de regreso después de que José lo secuestrara.
De pronto Alex le tomó sus manos entre las suyas y a Guillermo lo descolocó ese gesto. Nunca había tenido tanta confianza y menos física con él. Después de todo era amigo de Pedro, no suyo. Alex lo percibió y se apresuró a decir
-No te asustes. No es que quiero contigo. Tienes que hablar con Pedro y darse una nueva oportunidad. El amor todo lo puede. Y más con los niños en camino.
En ese momento entró Matías sin golpear y los encontró tomados de la mano, lo que le resultó muy llamativo. Alex se apresuró a soltarlo y se despidió.

-Ayer no quisiste pero hoy es un nuevo día y... Por  lo que vi, estás buscando reemplazante? Porque si es así me postulo nuevamente - dijo Olazabal mientras acomodaba un libro en la biblioteca.
-No te vas a cansar nunca de insistir?
-Nunca - dijo con una gran sonrisa mostrando todos los dientes. Tomó asiento del otro lado del escritorio y prosiguió - Por qué te negás una oportunidad conmigo? No ves que tu «media naranja» - en tono de burla - resultó una Juanita cualquiera?
Guillermo le revoleó el  portalápices.
-Ni te atrevas! El horno no está para bollos! No la sigas gozando porque te voy a desfigurar la cara y no te va a quedar ni la sombra de fachero.
Pero lejos de amedrentarse, redobló la apuesta
-Yo no la estoy gozando con lo que pasó. Yo sólo quiero gozar con vos.
Guillermo sintió que se le aceleraba el corazón y también la respiración ante ese comentario.
-No me provoques!
-Y qué pasa si te provoco?
-Rajá de acá que tengo que trabajar!

---

Hojeaba y hojeaba los expedientes pero le resultaba imposible concentrarse. A cada rato llamaba a los móviles de Pedro y Gabriela pero siempre lo mandaban al buzón de voz. No quiso dejarles mensaje donde se denotara su voz lastimosa y cargada de angustia. Así que optó por enviarles un Whats App a ambos, sólo preguntando si habían llegado bien. En algún momento, quién sabe cuando se dignaran encender sus aparatitos del demonio, le clavarían el visto y aunque no le respondieran, ya eso  lo tranquilizaría, o al menos ver que se habían conectado, si no querían siquiera abrir su mensaje. Lo que más le preocupaba y lo mantenía inquieto era saber que estuvieran bien los cuatro. Todo lo demás incluido el chape lambertiano pasaban a segundo plano. Por más que no quisiera recordar los episodios calamitosos del pasado, la mente en ocasiones se empecinaba en torturarlo, y lo que había pasado esa vez que viajó Pedro solo a Bahía, lo tenía como un hombre al borde de un ataque de nervios. Trató de respirar profundamente para calmarse,  y se dijo a sí mismo  que a pesar de que esa vez se habían despedido a los besos en el aeropuerto, y ahora estaban al borde de la ruptura, diciéndose cosas horribles, la situación era mucho más favorable. Pedro no se había ido solo, se habían ido en el Giulietta según le dijo Beto, hasta imaginaban la ruta que podrían haber tomado y ese auto contaba con localizador satelital. Estaban en el mismo país y bajo su verdadera identidad. Si no se reportaban en 24 horas, llamaría a lo del cliente para saber si habían llegado. Y si no habían llegado, metería una denuncia por averiguación de paradero.

Decidió ir a regar sus plantitas queridas, a ver si bajaba los decibeles. Pero no fue tan buena idea. Ya no las alimentaba con una botella plástica. Pedro le había regalado una exclusivísima regadera de plata, diseñada en forma personal por el renombrado orfebre Pallarols con un hermoso relieve y las iniciales GG. Se la había obsequiado en el primer aniversario de matrimonio, que también coincidía en fecha con el día en que su cielito lo había besado por primera vez, todo enfermucho. Así lo habían querido los dos, pues consideraban que su compromiso legal no era más que un modo de renovar su declaración de amor de aquella noche de lluvia que antecedió al mágico beso que los dejó volando. «Pienso todo el día en vos, no puedo dejar de pensar en vos, estoy loco» «No, no estás loco, a mí me pasa lo mismo» «Te pasa lo mismo?» «Sí, me pasa lo mismo» «Qué vamos a hacer con esto?» Y lo respondieron ese mismo día, tres años después: «Con esto? Nos vamos a casar, nos vamos a amar y a compartir cada instante de la vida, vamos a formar una familia». Familia que más que nunca en ese momento se estaba transformando en una hermosa realidad. Así ensimismado en esos pensamientos estaba con la regadera entre sus manos cuando escuchó el trinar de unos pájaros, miró al cielo y pudo ver una bandada de golondrinas surcándolo. Se sintió morir y estampó la fina regadera contra la pared.
-CUAC!!
En ese momento, Fabián apareció ante sus ojos. Al verlo, trató de recomponerse.
-Hijito! Qué sorpresa? Qué hacés por acá? - abrazándolo con mucho cariño.
-Estás bien, papá?
-Yo? Perfecto.
-A mí no me mientas. Dejá de hacerte el Terminator conmigo. Qué pasó con Pedro?
-Vos que sabés de eso?
-Ah! O sea que algo pasó! 
Se sentaron en el patio y Guillermo bajó la vista. No sabía qué decirle a su hijo. No era fácil explicar la situación y tampoco estaba muy dispuesto a contarle detalles sin siquiera haber vuelto a hablar con Pedro y definir su situación. Fabián notó la congoja de su padre y le puso su mano sobre la de él que reposaba sobre la mesa.
-Me llamó Pedro.
Guillermo levantó la vista muy sorprendido.
-Me preguntó por Sofi. Quería saber cómo estaba, cómo había salido la operación. Qué extraño, no? Cómo vos no le contaste?
Guillermo guardó silencio.
-No le contaste porque se pelearon, no? Y él no está con vos.
Guillermo tragó saliva
-Por favor, no quiero hablar de eso. Es una cuestión relativa a mi intimidad.
-Okey, te puedo entender que no me quieras hablar de tu privacidad con Pedro. Ya una vez me dijiste que los matrimonios tenían secretos, que lo iba a entender cuando me casara. Y sabes qué? Yo no tengo secretos que esconder con Valeria, no llevo una doble vida, ni le voy a vender una farsa a Sofía. Porque sabés qué? Las cosas tarde o temprano te explotan en la cara.
Guillermo volvió a tragar saliva
-Vos viniste para terminar de hacerme pelota? Porque por si no te diste cuenta no estoy en mi mejor momento.
-Precisamente, y te lo querés guardar todo.
Guillermo amagó decir algo pero Fabián lo detuvo
-Ya te dije que no necesito que me cuentes detalles de lo que pasó con Pedro si no te apetece. Pero lo que quiero saber es qué va a pasar con mis hermanos. Y ahí no se trata de tu intimidad. Ellos son mi familia.
A pesar del horrible momento que estaba viviendo, Guillermo se sorprendió gratamente de lo que le estaba diciendo su hijo y sonrió feliz, aunque debió enjugarse alguna lagrimita que se le escapaba
-De verdad te importan tus hermanos?
-Claro! Mucho! Yo sé que te hice una escena terrible cuando me vinieron a contar. Pero es que no me esperaba algo así. A mi edad, ya siendo padre, tener hermanos... Pero después comprendí que estaba siendo muy inmaduro y egoísta y que no podía estar celoso de unos bebés. Que vos me vas a seguir queriendo, no?
Guillermo amagó pegarle una trompada y después le tomó la barbilla
-Qué pregunta tan estúpida es esa, hijito? Cómo no te voy a querer?
-La cuestión es que ahora siento un vacío enorme por esta situación y... Viejo, qué va a pasar?
Guillermo le acarició la cabeza y suspiro
-La verdad es que no sé. 

Cuca había prendido el televisor en la cocina y lo tenía a un volumen bastante alto, de manera que se escuchaba perfectamente desde el patio. En ese momento estaba Luis Ventura hablando de los chimentos del espectáculo y dijo
-Nuestro acertijo del día de hoy tiene que ver con una estrella internacional que nos está visitando por estos días, más precisamente un cantante que tuvo un percance, que fue picado por un insecto, por lo cual tuvo en vilo a toda la prensa. Tenemos información que habría quedado absolutamente prendado de un prestigioso joven abogado penalista de nuestro país y anoche habrían sido vistos a los besos en el Hotel Faena... La estrella se lo querría llevar a vivir a su mansión de Beverly Hills... Adivina, adivinador... Sí, es quien están pensando. Adam Lambert tiene un amor gay argentino?
Guillermo sintió que estaba arriba de la montaña rusa, el samba, el barco pirata, los autitos chocadores y el tren fantasma, todo al mismo tiempo y después... la oscuridad.

Cuando volvió en sí, se encontró tirado en el piso del patio, estaba empapado, era evidente que le habían tirado un balde de agua. Su cabeza reposaba en el regazo de Beto y los ojos de Fabián, Cuca, Solange, Marcos, Matías y la nueva secretaria que habían  tomado, los miraban preocupados.
-Papá! Hablame!
-Es... toy... bien.
-Ya llamamos la ambulancia, tranquilo. No te agites.
Guillermo se incorporó furioso quedando sentado en el suelo
-AMBULANCIA NO!
-Cómo no? Vos tenes antecedentes cardíacos! 
-Ya no los tengo, recuerdan?
-Igualmente, es mejor que te controlen y te tomen la presión.
-Quiero que todos ustedes me dejen en paz! Me quiero ir a mi casa! DESAPAREZCAN! Dejenme solo con mi hijito!
Nadie atinó a contradecirlo y todos volvieron a sus labores.
-Fabián, llevame a casa.
-Pero es mejor que te revisen.
-Estoy bien, de verdad. Lo único que quiero es salir de acá, por favor.
-Está bien.

Subieron al auto en un mutismo total. Y así estuvieron durante todo el  viaje. Fabián no se animó a  tocar el tema ni preguntar nada sobre lo que había escuchado. Era todo tan evidente. Pero no podía creer que todo eso fuera cierto. No podía creer que Pedro le hiciera algo así a su padre, mucho menos en ese momento que cargaba en su vientre a los mellizos. Realmente lo había dejado por la rockstar? Realmente se iría a U.S.A.? Cuando lo llamó sólo le dijo que estaban momentáneamente distanciados, no le quiso decir mucho pero no le dio a entender que fuera definitivo... No se lo quiso decir?

En la puerta de Nordelta, Guillermo sacó fuerzas de bajo tierra para sonreírle a su hijo. Le acarició el cabello.
-Fabián, dejame acá, sí? Necesito estar solo.
-Pero papá... Si te pasa algo...
-Voy a estar bien. Después hablamos, sí?
-No sé si es bueno que te aísles...
-Por favor...
-Bueno, pero me llamás más tarde. Si no me llamás, vengo.
-Está bien.
Cuando Guillermo iba a abrir la puerta
-Papá
-Qué?
-Te quiero mucho.
-Yo te quiero más, hijito.

Entró a la casa desganado, se desató la corbata, se desabrochó los primeros botones de la camisa y se sirvió un whisky. Su vida se estaba derrumbando como un castillo de naipes. No pudo llorar. Sentía que sus lagrimales ya habían consumido todas las lágrimas posibles. «No puedo más» pensó.
Terminó de beber el whisky y con las manos en los bolsillos de su pantalón se puso a recorrer la casa, mirar cada rincón donde tenía un recuerdo con Pedro, en ese nidito de amor que habían construido juntos y que se suponía ahora albergaría a una familia más numerosa. «Caí en una trampa para un soñador» pensó, evocando «Y me decía, tú me gustas así, y me decía, no soy nada sin ti, si no es amor, dímelo tú, qué es? me preguntaba, abrazándose a mí. Me despertaba con un beso y café, luego jugaba, se dejaba querer, si no es amor, dímelo tú, qué es? y se quedaba para hablar de los dos. Solo tú, solo yo, uno mismo tú y yo, nunca he estado mejor, dime que nadie te ha hecho temblar como sé hacerlo yo, una historia tú y yo, con principio y sin fin, dime que no te sabes quedar ni un minuto sin mí si me voy...» 
Para ese momento, ya no soportó más y en la enésima vez que le salió el buzón de voz, se decidió a dejarle un mensaje. El tercer whisky comenzaba a hacer su efecto y le dijo a la fría casilla
«Odio la aurora cuando no estás aquí, cae la noche y no puedo dormir, si no es dolor, dímelo tú, qué es? pasan las horas que no acaban sin ti. Solo tú, solo yo, dime si esto es amor, tú qué quieres de mí? Odio estas paredes, tus cosas, la gente, si no estás aquí, ahora sí, ahora no, no hay nada peor, si me pongo a pensar que decías que no vivirías sin mí, no soporto este adiós... Vendo todo por ti... Yo solo yo, tú solo tú...»*

CONTINUARÁ

¡Gracias Mary Buhler por esas conversaciones que siempre aportan a OVNIs su cuota de delirio y humor!

* Solo Tu, Solo Yo - Toto Cutugno

4 comentarios:

  1. Muy buena espero pronto la continuación. Mara rosas

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  2. ¡Ayyy Guille que me hiciste! Tengo el corazón con "aujeritos"... ¡por favor que se encuentren y se reconcilien pronto! Acá espero, tranquila, segura... confío absolutamente en tu pluma.
    De todas maneras morí de risa cuando José dijo que había ido en monopatín, con la nueva mascota de Guillermo y con esas ocurrencias de las que solo vos sos capaz. ¡Gracias por esta hermosa y atrapante historia! ¡Besossss!

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  3. 7porfaaa no me dejen mucho tiempo así quiero ya la continuación porfa

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  4. Ayyy Por favor, ya la continuación! ;) Pobre Guille, no puede mas de la pena! Gracias Guille por escribir y compartir. Besos Romina

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