
Basada en un libro de Stormy Glenn
Las palabras salidas de la boca de Pedro dejaron un poco perplejo y enojado a Guillermo, más con él mismo que con el propio Pedro ya que él no tenía la culpa, porque aunque Guillermo no lo quisiera reconocer, Pedro seguía siendo un gato aunque tuviera forma humana.
Guillermo dividía en dos sus pensamientos mientras veía a Pedro comer.
No podía aceptar que el gato se pusiera enamorado con la luna, era una tremenda estupidez científicamente hablando, aunque el hombre en si lo vio como un toque más romántico.
“¿Cómo sería hacer el amor con el hechizo de la luna....? ¡No! Ya me volví loco. ¡No puedo pensar así! Él es un gato y yo soy humano, con un coeficiente más alto… Soyyy... ¡Un pelotudo soy...!”
- Guillermo, ¿en qué pensás? ¿Te enojó lo que te dije?
- No Pedro, nada que ver. Solo que me asombré un poco, no sabía que los gatos necesitaban de la luna para... bueno, eso… Vos me entendés.
- Sí, claro que te entiendo. Ustedes, los humanos, lo razonan todo por etapas. Usan nuestra edad, peso, actitudes en nuestros comportamientos y hasta los meses del año, como referente para creer que es nuestra etapa reproductiva y eso no es tan así.
- Bueno Pedro, creo que mis colegas, los veterinarios, se basan en estudios desarrollados en ustedes, no deben estar tan errados.
- Ese es el problema, ya te dije que los entendemos y les damos la información que nosotros queremos, nunca le diríamos toda la verdad por nuestra seguridad.
- Pedro, explícamelo mejor.
- Mi humano, yo no niego que seas un ser inteligente, pero yo tampoco soy tan tonto...
- Pedro no te creo ningún tonto, al contrario, he aprendido mucho de vos y me agrada que sientas aprecio por mí, por el trato dado, pero… ¿puedo preguntarte algo?
- ¡Claro! Preguntame lo que quieras.
- ¿Vos estás atraído por alguna gata de la cuadra...? ¿Estás enamorado...? ¿Has tenido varios encuentros amorosos?
- Yooo... no puedo responder esa pregunta. Es muy complicada de explicar... ¿Puedo ir a acostarme? Hay un gran sol que entra por tu ventana a esta hora.
- Bueno, andá. Pero que no se te haga costumbre mi cama, no te creas que no me di cuenta que en tu forma gatuna has invadido mi cuarto.
Pedro salió disparado a su lugar favorito de la casa sin responder al comentario de Guillermo, ya había hablado más de lo debido. Guillermo nunca tendría que saber su secreto mejor guardado, de solo pensar que él lo echara de la casa su corazoncito se estrujaba de dolor. La única vez que habló de eso con su mejor amigo, el gato vecino, este se enojó mucho y le dio a entender en el lío que se metería con sus pares y con su propio humano, y por nada del mundo quería perder su lugar en la casa y en la vida de Guillermo.
Volvió al laboratorio con muchas preguntas sin respuestas, lo mejor que podía hacer era trabajar en la dichosa fórmula que tanto dolores de cabeza le había traído, porque si dejaba a sus pensamientos volar, iría edificio por edificio a pedirle a los dueños de las gatas que la castren antes de la luna llena...
“Bueno Guillermo, ya perdiste la cordura. Llamá al Borda y que te vengan a buscar, no podés estar celoso de tu gato. No es ético, es antinatural. ¡Razoná hombre! Te atrae su forma humana y vos hace mucho que estás solo, lo querés a Pedro porque es tu mascota, tu gato, nada más…”
Se había quedado dormido, ni cuenta se dio de lo tarde que era, pero de algo si… ¡Olía como los mil demonios y eso no podía seguir así! Ni lamiéndose todo el día podría limpiar semejante cuerpo, no quedaba otra… Tendría que tocar el agua, pero para eso necesitaba a Guillermo.
Preparaba este en la cocina una taza de café cuando lo vio venir con su andar tan felino... Tann...“¡Guillermo autocontrol!”
- ¿Ya despertaste? Que bueno. ¿Querés algo de beber...?
- No… Yo te iba pedir algo... No sé como lo vas a tomar
- ¿Qué necesitás...? Pedíme lo que quieras
- ¿Me podrías bañar...?
Si algo entendió Guillermo en ese momento, era que Pedro en su ingenuidad no se la hacía nada fácil.
- Bueno… Bañarte, como bañarte, no sería bueno…
- ¿Por qué...? Siempre me corriste por toda la casa para eso
- Bueno Pedro, eras un gato. Ahora es diferente, pero no te preocupes, te explico cómo hacerlo
- Claro, si no queda otra…
Pedro escuchó las indicaciones dadas por Guillermo y cuando lo dejó solo en el baño se sacó la ropa y sin tanto pensarlo se metió bajo el agua...
Creyó haberle explicado cómo usar el jabón y el champú, que zonas lavarse más, pero mientras se dirigía a la cocina escuchó los gritos que venían del baño. Volvió corriendo y al abrir la puerta, ahí se encontró a Pedro bajo el agua refregándose los ojos, completamente desnudo.
- Pedro, ¿no te dije que tuvieras cuidado con tus ojos...?
- ¡No me retes! Esto siempre lo hacés vos…
- No te reto… pero querido, ahora sos humano no un gato. Dejá, lavate el cuerpo que yo te enjuago la cabeza...
Lo que para Pedro era algo tan normal, para Guillermo era un paso más al purgatorio... ¡Cuánto extrañaba no sentir sus manos sobre su cuerpo! Hacía mucho que Guillermo no estaba tan cerca de él y eso se sentía tan bien…
- Podrás secarte solo supongo…
- Si claro, gracias.
Guillermo se congeló cuando oyó el timbre de la puerta sonando. Se quedó quieto en el lugar que estaba, hasta que el timbre sonó de nuevo.
- ¡Mierda!
- ¿Esperás compañía?
- ¿Alguna vez espero compañía?
- Bueno, no, pero... podría suceder
Guillermo se rió ante la posibilidad. No había ido al trabajo. - Capaz que es Juan viniendo a averiguar porque no fui a trabajar hoy
- ¿Y ese quién es...? Él no va entender esto Guillermo
- Si lo sé… ¿Por qué no vas a esconderte en el dormitorio?
- ¿Por qué me tengo que esconder?
- Pedro, por favor…
- ¡Ufa!
De mala gana se encerró en el dormitorio mientras Guillermo atendía la puerta
- Hola Juan, pasá. ¿Qué raro vos por acá?
- Vine porque te creía enfermo - Mientras sus ojos recorrían su cuerpo de arriba abajo, el corazón de Guillermo subió a su garganta cuando la mirada tormentosa de Juan se trasladó a Pedro. - Te ves... Ocupado
- Bueno, me sentía un poco mal... y...
- ¿No vas a presentarnos, Guillermo? - Preguntó Juan
En realidad no, quiso replicar Guillermo. Sabía que Juan sacaría sus propias conclusiones, pero la verdad estaba seriamente fuera de cuestión ya que intuía su afecto amoroso hacia él. Se devanaba los sesos para dar una explicación a la presencia de Pedro y se encontró con un espacio por completo en blanco.
- Soy Pedro, un gusto.
- Ah, sí...
- Soy amigo de Guillermo
- Qué raro, nunca te nombró... ¿Cómo se conocieron?
Los ojos de Guillermo desorbitados entraron en pánico
- Nos conocimos a través de Pedro, su gato.
Guillermo no podía respirar
- ¡Ah…! ¿Y dónde está el gatito?
- Él anda por ahí... En alguna parte... ¿No es así cariño?
Pedro sería un gato, pero nunca un boludo. Enseguida se dio cuenta de la atracción de Juan hacia su humano y no lo iba permitir. Guillermo era suyo y no lo iba compartir con nadie
-S... - Guillermo se aclaró la garganta seca... - Si, el gato anda por ahí…
Un pequeño gesto ensombreció la frente de Juan mientras miraba fijo a Pedro
- Por lo general viene corriendo cuando vengo a verlo
- No te creo... - dijo Pedro
Estaba sintiendo un mareo precursor de un desmayo, Guillermo sentía como que tenía que sentarse y poner la cabeza entre las rodillas. La falta de oxigeno estaba afectando a su patrón de pensamiento.
No podía pensar en otra cosa que entrar en pánico
- Así que.... - los ojos inquisitivos de Juan parpadearon ida y vuelta entre Guillermo y Pedro... - ¿Cuánto tiempo llevan saliendo?
-¡Oh, no estamos... _ La boca de Guillermo cayó y quedó cerrada cuando Pedro se acercó y le pasó un brazo alrededor de su cintura, acurrucándose tan cerca como podía de su cuello.
- No mucho... - Respondió Pedro. - Ha sido una especie de romance relámpago.
Guillermo iba a matar a Pedro tan pronto como Juan se fuera.....
- Estaba preocupado por vos Guillermo.....
- Lo siento Juan
- ¿Qué hacés para ganarte la vida Pedro?
“¡Maldito sea!” Pensó Pedro.
- Está en las comunicaciones - dijo Guillermo, pensando en todo lo que estaba aprendiendo sobre el mundo de los gatos gracias a Pedro.
- Soy un especialista gatuno - dijo Pedro al mismo tiempo
Juan los miraba fijo a los dos
- Pedro se especializa en enseñar a la gente a comunicarse mejor con sus gatos... Él es muy bueno en lo que hace, ya me ha enseñado varias cosas sobre mi gato
- Tal vez debería tener un gato y luego… Guillermo, podrías venir a ayudarme a comunicarme con él
La mandíbula de Pedro cayó ante el coqueteo descarado en la voz de Juan y entonces, una lenta y ardiente ira empezó a deslizarse a través de su cuerpo, justo debajo de su piel. Apenas se contuvo de gruñir a Juan mientras deslizaba un brazo alrededor de la cintura de Guillermo con más fuerza.
- Guillermo no está disponible... Conseguite un perro.
Continuará...
Casi muero.... juajuajua....me podés....sos increíble....quiero ya el Capi que sigue geniaaaa.....amo a ese gato.....los quiero juntos.... juajuajua....te amo Luz.....
ResponderEliminar"Guillermo no está disponible... Conseguite un perro." Juro que no podía parar de aplaudir y de reírme. ¡Que historia genial! ¡Felicitaciones Luz, esta historia es increíble! Todos los aplausos todos y pro favor pronto la continuación.
ResponderEliminarQue ternurita!!!
ResponderEliminarEl hechizo de luna promete la noche màs bella.
"Miran al cielo y piden un deseo contigo la noche màs bella" Mónica de Lanús"
Su corazoncito se estrujaba ne encanta fascinante porfa no tardes con la continuación esta increible y Pedro celoso genial
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