
Basada en un libro de Stormy Glenn.
Guillermo no podía creer la desfachatez de su gato... Mejor dicho, la de Pedro.
- ¿No te gustaría que saliéramos a comer afuera Guillermo? - Preguntó Juan
- No puedo, estoy muy ocupado... Tengo trabajo atrasado
- ¡Sí, salgamos Guillermo! Podemos ir a ese lugar con la letra roja en la bolsa, siempre he querido ir ahí. - Sin importarle que Juan lo hubiese dejado afuera, Pedro empezó a babearse por el olor que recordaba de esas delicias especiales que Guillermo traía a casa.
- McDonald’s
-¿Ese es el nombre? - Su entusiasmo era inmenso - ¡Sus papas fritas y hamburguesas son deliciosas!
- ¿Nunca has estado en McDonald’s? - Preguntó Juan asombrado
- Esa comida no es buena para Pedro - dijo Guillermo para desorientar a Juan.
Pedro frunció el ceño - ¡Vos comés casi siempre allí! Traés bolsas a casa de ese lugar al menos dos veces a la semana
- Cómo… ¿Ustedes no hacía poco que se conocían?
- Oh...!!! Yo solo quería decir que ya había visto esas bolsas por la cocina de Guillermo
Pedro pegó una de esas sonrisas falsas en su cara, como las que había visto en Guillermo cuando estaba hablando con alguien con quien no tenía ganas de hablar
- Bueno… En realidad Juan, nos hemos conocido desde hace un tiempo - Guillermo hablaba mientras deliberadamente chocaba su hombro contra Pedro, esperando que el hombre pudiera mantener la boca cerrada o por lo menos apoyara su historia - Aunque no fue hasta hace poco que Pedro empezó a venir a mi departamento - Añadió Guillermo haciendo que Pedro se sonriera hasta casi ronronear mientras se frotaba contra el cuerpo de su humano y eso se sentía muy bien
- ¡Pedro, dejá de hacer eso! - Se quejó Guillermo en su oído
La sonrisa de Pedro se hizo más amplia ya que podía sentir exactamente por qué Guillermo quería que detuviera el rose contra él. La prueba dura como una roca asomaba en la cadera de Pedro y él amaba que Guillermo tuviera esa respuesta
- Mirá Juan… Dejemos la comida para otro momento. ¿Te parece?
- Bueno Guillermo, espero que vuelvas mañana a trabajar... - Miró a Pedro con recelo... - Fue un gusto conocerte.
Juan se había ido y Guillermo miró fijamente a los ojos a Pedro
- ¿Vos enloqueciste? ¿Qué te pasó? ¿Por qué te comportaste tan desubicado?
- ¿Yo desubicado? ¡El tipo se te regaló descaradamente!
- Pedro… ¿Y vos como sabés que se me estaba regalando?
- Porque… eeee… se te insinuaba. Quería que fueras a comer con él sin mí y lo más importante, dijo que me conocía y nunca me vio en su vida... como gato
- Bueno, capaz que tenés razón en lo que decís, aunque eso no te da derecho a inmiscuirte en mi vida privada. ¿No te dije que no salieras del cuarto?
- Si, lo dijiste... Pero te recuerdo que nunca te hago caso
- Mirá, mejor me voy al laboratorio a ver qué puedo hacer, tratá de no molestar por un rato
- ¿Mañana te vas a ir a trabajar...?
- No sé. ¿Por qué preguntás? ¿Pensás salir o hacer de las tuyas?
- No… y menos en estas fechas.
Desconocía al hombre que estaba adelante suyo, aunque conocía bien a su gato y de algo estaba seguro. No le creía nada de nada...
Se quedó viendo como se alejaba hasta que desapareció de su vista. Necesitaba urgentemente hablar con alguien de su entorno de lo sucedido y que mejor que con sus más íntimos amigos, ellos no se asustarían de verlo en esa condición. Miró por la ventana y los vio reunidos en la azotea del edificio, con sigilo sacó de la heladera un sachet de leche y escapó por la puerta sin hacer ruido...
Desde hacía mucho tiempo la pandilla se reunía en la azotea del edificio. Esperaban ansiosos la hora en que sus dueños estuvieran en sus trabajos o haciendo algo productivo para reunirse y que no se dieran cuentan que ellos no estaban en sus departamentos. En ese espacio de relax, como así lo llamaban, criticaban a sus dueños o chusmeaban de los gatos de los demás edificios. Pero en ese momento estaban preocupados, hacía días que Pedro no subía y ya tenían decidido ir en patota a atacar al científico loco con rasguños para que confesara que le había hecho a su compañero de andadas, hasta que un ruido les llamó la atención. ¿Quién era ese humano que osaba acercarse a ellos?
- ¡Hola! ¡Menos mal que los encuentro reunidos! No saben todo lo que me pasó en estos días...
- Miau, miau, miau…
Los gatos maullaban como haciéndose los desentendidos
- ¡Vamos Laura hablá! Y vos Tito no te hagas el que no me entendés, soy yo, Pedro.
Los gatos quedaron sorprendidos, pero al sentir ese olor y ver esos ojos no tuvieron dudas que era Pedro
- ¡Miauuu! ¡Lo sabía! Siempre te dije que ese humano loco te iba a hacer algo malo. ¡Miauuu!
- ¿Pedro, sos vos hermano gatuno? ¡Miauuu! ¿Qué te pasó?
Pedro les contó todo lo vivido hasta ahora... Los dos gatos lo miraban asombrados, aunque Tito estaba más interesado en lo que su amigo traía en sus manos
- Pedro... ¿qué tenés en la mano?
- Un sachet de leche, la traje para ustedes
Miraron el sachet con desconfianza
- No, nos volveremos como vos al tomarla
- ¡Claro que no Laura...! Yo nunca les haría daño
- Te creo... Es Pedro, Tito
- Claro que es Pedro, no hay duda. Huele y mira como Pedro, aunque debo reconocer que hay otro olor también
- Si, lo que pasa es que es el olor al champú... Me tuve que bañar
- ¡Por Isis! ¿Qué estás diciendo? ¿Estuviste bajo una ducha?
- Bueno, no podía lavar todo este cuerpo con la lengua
- Y si, no iba a ser nada fácil
- ¿Qué se siente ser humano?
- Es extraño Laura, he aprendido muchas cosas y...
- Supongo que el humano loco estará buscando una solución a esto, porque fue su culpa
- Si, lo está haciendo
- ¿Qué pasa Pedro? Estás triste... ¿Extrañás tu forma gatuna?
- Más o menos... Ustedes conocen mi secreto mejor guardado por ser mis confidentes...
- Claro que si… Una tremenda locura. ¡Miauu!
- Cállate Tito... para mi es la historia más hermosa. ¡Me recuerda tanto a la que lee en voz alta mi dueña de ese libro enorme!
- ¿Cual...? ¿La de esas dos familias peleadas entre sí...? ¿De ese amor de capelettis y mostacholes?
- ¡Ahhh ignorante! Romeo y Julieta, y son Capuletos y Montescos
- Bueno dejen de pelear.... Necesito su ayuda ¿O se olvidan que falta poco para la luna llena?
- Y bueno amigo, te la vas a perder como siempre...
- No le hagas caso Pedro... Él sabe muy bien, como yo, que esa noche todos la pasamos bien y más vos
- Gracias Laura... aunque no sé si esta vez la pasaré tan bien
- ¡Huy! Estando así, en esa forma... a menos que aprendas algunos trucos de los humanos
- ¿Trucos? ¿Qué trucos? ¿Los humanos no hacen lo mismo que nosotros?
- No creo Tito, me imagino que a Guillermo no le va gustar nada verme mear por los rincones del departamento o maullándole a la luna
- Gatos tenían que ser... Los humanos no hacen eso, ellos se seducen entre sí. Una sonrisa, una mirada penetrante, unas leves caricias que no intimiden o acosen. O unas palabras suaves, susurrar palabras al oído, masajes, besar de manera apasionada…
- ¿Y vos desde cuando sabés tanto de los humanos...?
- Mi dueña es una romántica incurable. ¿O qué? ¿Vos no sabés nada de tus dueños Tito?
- A mi dueño lo único que le interesa es el fútbol y los jueguitos electrónicos... En eso Pedro te puedo ayudar
- No sé que va pasar esta vez, tengo miedo que Guillermo me eche si me porto mal y eso me deja muy triste... Capaz que esta vez sería mejor comer mucho para que me doliera la panza
- ¡Ja ja! ¡Miau!
- ¿De qué te reís Tito?
- Hermano, aunque te duela la panza, vas a estar en celo igual. Es el poder de la luna
- Si, en eso tiene razón Pedro, el hechizo de la luna es muy fuerte
- Todo sería más fácil si fuera un gato
- Yo creo Pedro que esta es tu mejor oportunidad de estar más cerca de lo que anhelás
- ¡Laura, no quiero ni pensar en lo que se te está ocurriendo! ¿Estás loca?
- ¿Vos decís… intimar con Guillermo en esa forma?
- Pedro desde que te conocemos sabemos muy bien que en esos días ni salís de ese departamento y que, por supuesto, no hay gata que te llame la atención. Aunque somos tus confidentes, nunca nos dijiste toda la verdad.
- Yoooo… no sé cómo...
- Tranquilo Pedro, no es necesario contestar. Sabemos que vos te encelás por tu dueño
- Buenoooo… yo no lo puedo controlar
- ¡Pedro, esta es la oportunidad de tu vida! Es lo más cerca que vas a estar de él como uno de ellos
- ¡Pedro no le hagas caso! ¡Laura estás loca! ¿Y si el humano no quiere encelarse con él y lo echa?
- Tito vos nunca ves lo bueno de esto... Pedro en su condición no necesita por ahora a la luna, puede seducir como ellos.
- Si en eso no hay duda. Pedro no te niego que estás muy pasable, pero no tanto como yo. Mi forma de caminar y mi hermosa cola me dan un toque sensual.
- Si, yo extraño mi hermosa cola tan esponjosa
- ¡Pamplinas con ustedes dos! Pedro, cualquier mujer humana al verte caería rendida a tus pies.
- Gracias Laura, aunque no me interesa una mujer. Solo me interesa él.
Se paseó por todo el departamento y no lo encontró. ¿Dónde mierda se había metido Pedro? Asustado se acercó al ventanal, miró hacia la calle buscándolo, pero no lo vio. Ya estaba al borde de un ataque cuando al observar hacia el techo una figura humana le llamó la atención
- ¡Pedro, te voy a matar!
Salió por la puerta de entrada como un loco cuando casi se lleva por delante a su vecina de puerta
- Huy… discúlpeme, no la vi.
- No se preocupe, yo también soy culpable... Iba hacia arriba apurada... mi gatita anda por ahí y tengo miedo que se caiga
- Ahhh… ¿Tenés una gata? No lo sabía.
- Es que casi no nos conocemos, me llamo Ángela
- ¡Huy perdón! Soy Guillermo, yo también voy para la azotea
- ¡Ahhhh! ¿ Tu gato anda también por la azotea...?
- Sí... ¡No! No… mejor dicho, un conocido anda por ahí arriba
Escucharon los pasos de alguien venir y se quedaron observando hacia la puerta hasta que esta se abrió.
- ¡Acá estás pequeña! ¿Ves Guillermo? Esta es Laura, mi gata.
La gata ronroneaba sobre las piernas de su dueña
- Es muy bonita Ángela. ¿Y ese quién es?
- Es Tito, el gato del cuarto piso
- Hola, soy Ángela. ¿Y vos quién sos?
- Soy...
- Es un familiar Ángela, se llama Pedro.
- Un gusto. Qué raro Guillermo, tu gato no anda por acá y él tiene el mismo nombre de tu gato
- No, Pedro anda con dolor de panza… Si, es una coincidencia.
- Bueno… ¿bajamos?
- Si bajemos... ¿Ese gato se queda o se va?
Tito se dio por aludido y muy orgulloso se dirigió hacia la escalera, a él nadie le manejaba su vida...
Cerró la puerta de un golpe fuerte, venía al borde de un ataque pero trató de contenerse.
- Pedro, ¿se puede saber por qué saliste del departamento?
- Quería ver a mis amigos, hacía tiempo que no los veía
- ¡Pedro, vos me estás jodiendo! Cualquiera que te viera hablar con los gatos diría que estás loco
- Bueno, vos no ibas a dejar que los invitara al departamento
- Pedro… ¿Esa gata de mierda ha venido alguna vez a mi casa?
- Guillermo... Laura es muy buena al igual que Tito y nunca entraron acá... No hables de ellos así, estoy aburrido. ¿Y vos ya encontraste la solución a esto?
- ¡Estás desesperado por ir a revolcarte con esa gata!
- ¡Me estás ofendiendo y te prohíbo que me hables de esa manera!
- ¡Te hablo como quiera! ¡Soy tu dueño!
- ¿Qué te pasa? Nunca me trataste tan mal Guillermo
- Perdoname Pedro, tuve miedo que te pasara algo ahí afuera
- Bueno, voy a mirar un rato la caja boba
- ¡Jaja! Pedro, es televisión, no la caja boba
Tirado en el sofá Pedro casi no miraba la televisión, su mente divagaba por sus propios pensamientos recordando desde cuando se sentía atraído por su dueño…
Todo dio comienzo una noche de luna llena. Guillermo llegó muy tarde de trabajar y Pedro ya había caído en el hechizo de la luna desde muy temprano. Su cuerpo se sentía como una bola de fuego grande e hipersensible, de solo ver a Guillermo bajo el agua de la ducha completamente desnudo, se mordió el labio para ahogar el clamor de alegría. El cuerpo sólido del humano lo atraía como loco y su hambrienta mirada vagaba perezosamente por él, sus manitas le dolían por alcanzar y tocar a Guillermo. Se preguntó cómo se sentiría correr sobre la piel dorada del hombre, quería frotar su cuerpo por todo el humano para que Guillermo llevara su aroma y que cada gato del barrio supiera que el científico sexy estaba tomado... Fue la mejor experiencia de su vida gatuna y anhelaba la llegada de cada luna llena.
Continuará...
* Un agradecimiento especial a Ángela, Laura y Tito. ( Luz)
¡Genia! ¡Genia! ¡Genia absoluta! Muy buena historia, excelentes capítulos, una idea brillante. Estoy ansiosa por saber que va a pasar la noche de luna llena. ¡Espero pronto la continuación! Todos los aplausos todos. ¡Felicitaciones!
ResponderEliminar"Científico sexy", genia. Me encantó, mucha ternura.
ResponderEliminarEsa noche de luna llena, apuesto que serà la noche màs bella. ����������������. Monica de Lanús
Me encantó el capítulo, me matan los dos celosos. Espero el próximo!
ResponderEliminarQue hermosa historia Pedro enamorado de guille esa Luna llena tiene que llegar pronto excelente trama como se va desarrollando tierna e intrigante
ResponderEliminares el relato que mas me gusta hasta ahora... espero que siga pronto... Me mató cuando el gato le dice "...la historia de los capeletis y los mostracholes..."... sos ingeniosa... gracias
ResponderEliminarEs mi cuento preferido, no me canso de leerlo... Estuve viendo la pagina del autor en donde te basaste para escribir y de verdad que son calenchus... pero escribe muy bien... Espero que sigas con la continuacion... Gracias por escribir esta historia. Saludos. Vero
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