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domingo, 9 de julio de 2017

"MEDIANOCHE" - Cap. 21 - (By Guillermina Pedris)







MEDIANOCHE
(Libro de anclaje: “Medianoche” – Claudia Gray)

PARTE I -  “EL ENCUENTRO”

CAPÍTULO 21

Una mañana, en la clase de Tecnología Moderna, casi se me escapa la risa viendo a Balthazar luchar con el microondas. Por su cara estaba seguro que hubiese preferido batirse con dragones.
La edad implicaba estatus y todo aquel que no pasara de medio siglo era considerado un novato. Obviamente, Guillermo y yo pertenecíamos a esa categoría, pero contábamos con la ventaja de vivir el presente en todo su aspecto, manejábamos los artefactos modernos a la perfección y estábamos adaptados al mundo actual, pero eso no hacía más que aumentar el recelo que todo ese grupo sentía por nosotros.
Lo que me hacía sentir raro era que de cumplir nuestro cometido y lograr transformar a Guillermo en un vampiro de mi extirpe, tal vez tuviéramos que volver en cincuenta o cien años para entender los cambios que se habían producido en el mundo. Todo dependería de nuestra capacidad de adecuarnos a su evolución y de nuestra apariencia. Si los cambios nos superaban pero lográbamos mantener nuestra apariencia juvenil, podríamos volver a Medianoche. Ese lugar donde nos habíamos conocido.
Era extraño. A veces me acongojaba pensar en esa casi eternidad, me angustiaba saber que iba a tener que adaptarme a un mundo que ignoraba por completo cuanto podría cambiar, sin embargo, cuando pensaba que tendría a Guillermo a mi lado para enfrentarme a sus mutaciones, mis miedos desaparecían. Por eso, cada día estaba más convencido que tenía que integrarlo a mi mundo de una vez. Me hubiese dado lo mismo unirme al suyo y morir junto a él en pocos años, pero esa posibilidad no existía. Tenía que aceptar el único camino posible. Convertirlo en vampiro, como yo.

La peor tormenta de todas estalló una noche de sábado. El viento era tan fuerte que incluso los gruesos cristales de las ventanas vibraban en los marcos. Los relámpagos iluminaban tanto el cielo que a veces parecía que era de día y dada la imposibilidad de viajar a Riverton, mis padres nos habían invitado no solo a nosotros a compartir la velada en su departamento, sino también a algunos alumnos más.
Había refunfuñado ante mi madre por su idea, pero como era de costumbre ella había defendido su posición con un argumento contundente.
_ No creas que no he notado como te miran Balthazar y sus amigos desde que se hizo oficial tu relación con Guillermo, a él también lo miran con mala cara y he decidido ponerle un punto final a este asunto antes que se convierta en una verdadera rivalidad. Debemos encontrar una manera política para que Balthazar se vaya haciendo a la idea que ya estás comprometido y tanto él como todo su equipo los dejen en paz. Tengo mucho temor a que esto termine mal, por eso decidí intervenir. De modo sutil Pedro, no voy a meterme en tu vida, pero creo que compartir algunos momentos en camaradería podría suavizar las asperezas.
_ Espero que tengas razón. _ Había tenido la mejor intención, pero algo me decía que lo que ella llamaba asperezas, ya era una guerra declarada.

Se miró al espejo y la imagen no le devolvió lo que esperaba. Se quitó el cárdigan de un solo tirón y lo arrojó con furia contra el piso.
_ Balthazar… _ dejó salir Camila una vez más _ no vale la pena que abandones tus buenos modales por un novato.
_ ¡No puedo creer que haya elegido a un tipo tan poco atractivo como Guillermo, que no solo le lleva varios años sino que además es un humano común y corriente, a estar conmigo!
En los cientos de años que llevaba de conocerlo, jamás lo había visto así. Estaba perdiendo el autocontrol al sentirse rechazado.
Ingeniándoselas para que Balthazar no la viera, Camila levantó una ceja. ¿Poco atractivo? No estaba de acuerdo en que Guillermo fuera poco atractivo. Unos días atrás se había encontrado con él en la biblioteca, estaba tan inmerso en los libros sobre los que indagaba como si en ello se le fuera la vida, que había podido observarlo con detenimiento sin quedar expuesta y al cabo de pocos minutos había comprendido a la perfección porque Pedro lo había elegido. Era sensual y tan dueño de sí mismo que atraía sin proponérselo. La habían cautivado sus rasgos fuertes, su porte masculino, el color de sus ojos y el timbre de su voz cuando antes de marcharse pasó junto a ella y la saludó. Pero no era el momento de contradecir a Balthazar. Ese joven tan llamativo, formal y atento, hoy se había convertido en un cúmulo de celos.
_ El amor tiene razones que la razón no comprende… Una frase muy antigua y muy usada, pero indudablemente cierta. _ Respondió mientras juntaba el cárdigan que Balthazar había arrojado al piso unos minutos atrás.
_ ¡Es un estúpido! Ya se va a arrepentir, vas a ver. Nunca, nadie me había rechazado y vengo a tener mi primera derrota con un crio que apenas tiene dieciocho años. _ Hizo una pausa _ Dieciocho años… _  y sonrió con cinismo _ Para nosotros esa edad es inimaginable, ¿no bonita?
_ Inimaginable y tan lejana que prefiero no recordarla_. Dijo Camila con nostalgia, apoyando su mejilla sobre la prenda.
_ Hacés bien, recordar esa edad también me pone triste. Tenía una vida normal, una hermosa familia y los sueños propios de la juventud que recién se inicia. Todo era perfecto hasta la noche en la que llegaron esos monstruos… ¡Malditos! _ Mientras hablaba seguía probándose toda la ropa que cabía en su armario, pero nada lo convencía. _ Fueron lapidarios, impiadosos… pertenecer a su orden fue un infierno.
_ ¡Querido! Ya no pienses más en eso. Te hace mal. Al menos pudiste escapar a tiempo.
_ Si, es verdad. Fue liberador poder escapar de ellos y ya no verme obligado a ser cómplice de las atrocidades que tanto los divertían. Deambular solo por el mundo no fue fácil, pero al menos había dejado el infierno atrás, y después aparecieron ellos, los buenos, los que me rescataron y me sumaron al pacto. Gracias a ellos, a pesar de seguir siendo un vampiro, pude volver a vivir con dignidad.
_ Entonces sería mejor que esta noche honres su memoria, no pierdas la compostura por un imberbe que jamás podría comprender una historia de vida como la nuestra, Procedé con esa dignidad a la que hiciste alusión. Olvidate de Pedro de una buena vez… ¡Y dejá de probarte tanta ropa porque esta noche nada te va a conformar! Lo que querés ver en el espejo es la imagen de Pedro a tu lado y eso no va a suceder. ¡Vamos Balthazar! ¿Qué te pasa? Podrías tener al chico o a la chica de la escuela que se te antoje, pero te encaprichás con el niño Beggio y eso no te hace bien… Mirate. Mirate en el espejo, el despecho te está haciendo perder todo ese glamour que te define y te caracteriza, si seguís así, vas a perder tu popularidad. ¡Por favor Balthazar, ya basta con Pedro!
Muy a su pesar tuvo que admitir que Camila tenía razón. Se vistió elegante pero sencillo y emprendieron juntos el camino hacia el departamento de los Beggio. No le había caído en gracia la invitación, pero no podía negarse. Que la profesora Beggio lo invitara a pasar una velada en su casa se suponía un honor que en todo caso había que agradecer. Para su suerte, había recuperado la calma y volvía a ser el Balthazar de los primeros días en Medianoche.

Gabriela, Beto y Marcial ya estaban con nosotros cuando ellos llegaron.
_ Gracias por invitarnos profesora _. Le dijo Balthazar a mi madre.
_ Dejemos lo de profesora para la escuela, acá soy simplemente Celia.  Elegí solo a algunos de ustedes porque no podía traer a todos por cuestiones evidentes, apenas si entramos nosotros.
Mi padre entró en acción ofreciendo algunas cervezas _ Son todos mayores de edad, así que pueden beber a discreción esta noche. Tengamos una buena velada.
_ No me di cuenta de traer algunos discos _ dijo Balthazar. Se había sentado en el suelo sobre un cojín.
_ ¡Ah! ¡Muy buena apreciación Balthazar! _ dijo mi padre mientras seguía ofreciendo bebidas a los invitados. _ Estoy absolutamente seguro que la música que se escucha en esta casa no es la apropiada para esta reunión.
_ Es obvio que no _ acotó mi madre _ pero estoy segura que Adrián encontrará algo similar a lo apropiado para amenizar la reunión. ¡Qué sería de la vida sin la música! Adrián, mi vida, ¿podrías poner algo de música? Tal vez algún instrumental, pero eso sí, nada de ópera por favor.
Bien podría haber ido a mi cuarto a buscar unos discos, pero eso hubiese significado dejar libre el lugar que ocupaba junto a Guillermo en el sofá. Él me había pasado un brazo por encima de los hombros y yo no tenía la menor intención de moverme de ahí.
_ No me parece buena idea algo de música siendo tantos en un departamento tan pequeño, creo que es mejor escuchar la lluvia como música de fondo y contar historias, reales o no. Historias tenebrosas, de fantasmas, espíritus o apariciones. En lo posible espeluznantes, y ojalá se corte la luz en medio de una de las mejores. Eso es adrenalina. _ Dije con una sonrisa maliciosa. Marcial me miró divertido.
_ No puedo creer lo que estoy escuchando. Pedro, ¿desde cuándo te apasiona el terror? Hace tiempo que comencé a pensar que fue un error traerte a Medianoche, eras un chico tan cálido… ¿Qué opinás Adrián?
_ Yo creo que todos tenemos derecho de crecer y eso es lo que Pedro está haciendo. Necesita experimentar sensaciones. ¡Vamos Celia! No podés ponerle un dedo sobre la cabeza para evitar que se haga mayor. Me gusta tu desafío en una noche de tormenta hijo, probemos quien es capaz de asustar más a los demás. ¿Quién empieza?
_ Yo viví un terrible incendio en 1892. _ Dijo Camila _ Estábamos durmiendo cuando los gritos nos despertaron anunciando que el fuego se acercaba. Tras la noticia y desesperados, intentamos huir, pero apenas salimos de la casa, un imprevisto cambio de viento nos encerró en una trampa mortal. Nos encontramos frente a enormes lenguas de fuego que aumentaban con la intensidad del viento. Entonces volvimos a entrar a la casa y logramos huir por la parte posterior saltando una ventana. Pero fue horrible. Cuando las ráfagas de fuego nos rodearon, creí que no saldríamos con vida. Lo perdimos todo.
_ Debe haber sido una buena oportunidad para renovar tu vestuario _ Dijo Beto, intentando bromear y sin saber que su frase había sido de lo mas inoportuna. Todos nos volvimos hacia él. _ ¿Qué pasa? _ Preguntó.
_ El fuego es una de las cosas que pueden acabar con nosotros Beto, _ le explicó mi madre _ por eso es un tema delicado.
Vi a Beto enrojecer de vergüenza _ Lo siento, no lo sabía.
_ Estoy segura que no lo sabías Beto, no te sientas mal. ¿Ven? Es por eso que sentí la necesidad de hacer esta reunión. Estoy segura que ustedes tienen diferencias porque nunca escucharon la realidad del otro. Chicos… No pude evitar observar esos recelos que existen entre ustedes y mi deseo era justamente que puedan comprender que cada persona que se cruza en tu camino, está librando una batalla que desconocemos. Que cada uno vive como puede, y que es justo intentar ser amables… Siempre. Por eso te elegí Balthazar, porque sos el ejemplo justo. Tu amabilidad, tu cortesía y tu estilo tan particular son el ejemplo que debemos imponer en Medianoche. ­
Guillermo y yo intercambiamos una mirada fugaz, hacía tiempo que sospechábamos que detrás de su caballerosidad podía esconderse una personalidad absolutamente opuesta.  
_ Gracias Celia _ Respondió y se limitó a inclinar la cabeza con pudor. En ese momento parecía ser el Balthazar que yo conocí y le dediqué una sonrisa con la intención de alentarlo, pero unos dedos incrustándose en mi omoplato me la borraron de inmediato. Indudablemente era muy difícil ser cortés con Balthazar sin provocar los  celos de Guillermo.
_ Perdón… Voy a hacer esta pregunta solo para ser apropiado en mis comentarios de aquí en adelante. _ Carraspeó antes de seguir hablando, hasta que se despachó con lo que nadie esperaba. _ ¿Cuáles son las circunstancias que pueden acabar con la vida de un vampiro? _ Preguntó Beto que permanecía abrazado a Gaby en otro sillón.
Se hizo un silencio incómodo, pero mi sabia madre respondió con tanta naturalidad que logró transmitir a todos su seguridad.
_ En general pude ser el fuego, la decapitación o el hambre…  Si Beto, la ausencia de sangre humana nos condena a una muerte segura, podemos sobrevivir cientos de años bebiendo sangre de animales, pero tarde o temprano la muerte llegará. No son exactamente las únicas situaciones que nos podrían matar, a ver… como te lo explico. De verdad no se me ocurre ninguna, pero hay otras maneras de terminar con la vida de un vampiro. Inusuales, exóticas o imprevistas, pero que las hay las hay.
_ Yo también tuve la experiencia de un incendio en Nueva Orleans _ Dijo Balthazar.
_ ¡Esas historias no asustan a nadie! _  De pronto todas las miradas se posaron en mí _ ¿Acaso ninguno de ustedes en los cientos de años que llevan en la Tierra ha tenido una historia espeluznante?  Creo que si solo les contara lo que viví un amanecer en Medianoche, se caerían de donde están sentados_.
Hasta mis padres quedaron atrapados con esas palabras.
_ ¡Vamos Pedro! ¿Qué estás esperando para empezar a contarnos? _ Señaló Marcial.
Me tomé unos segundos antes de empezar a hablar para acentuar el misterio.
_ Estaba molesto con la decisión de mis padres, quería estar en cualquier lugar del mundo que no fuera Medianoche. _ Sentí las miradas de mis padres sobre mí y el clásico taconeo de mi madre cuando un tema le interesaba. Me observaba con los brazos cruzados. _ ¡Si, estaba muy molesto! _ Dije dirigiéndome a los dos.  
_ Está bien, ya lo dijiste, ahora seguí contando tu historia. _ Me dijo mi madre mirándome seriamente.
Me erguí en el sillón y  continué mi relato. _ El día que comenzaba el año lectivo, me levanté muy temprano. Sentía mucho temor de enfrentarme al comienzo de las clases y una gran incertidumbre acerca de si sería aceptado por los otros alumnos. Extrañaba el pequeño pueblo donde había nacido y los amigos que había dejado atrás. Me abrigué lo más que pude, salí por esa misma puerta, _ dije señalándola _ bajé la escalera de piedra, crucé el vestíbulo, atravesé los prados y me interné en el bosque.
Hice una pausa demasiado larga con la excusa de beber algo de cerveza, pero con toda la intención de exasperar la curiosidad del grupo.
_ ¡Pedro, seguí contándonos! _ Me rogó Marcial juntando las manos sobre su pecho a modo de plegaria.
Hasta mis padres habían caído en mi trampa, los que no habían conseguido la comodidad de un sillón estaban sentados en corro sobre cojines en el suelo y en el más absoluto silencio. Solo se escuchaba el ulular del viento y la lluvia estallando contra los cristales.
_ ¡Pedro, basta de jugar con los tiempos! Eso es trampa. _ Dijo Camila entre divertida e interesada por mi historia.
_ ¡Está bien!  Está bien… Ya sigo. _ Respiré hondo y volví a hablar. _ Abrí la puerta del vestíbulo y bajo un cielo cerrado atravesé los prados y me interné en el bosque. Avancé abriéndome paso entre la frondosidad de los árboles y las ramas caídas. Lo único que podía escuchar era su crujido debajo de mis pies y mi respiración agitada. Sabía que no estaba bien lo que estaba haciendo, que debía volver rápidamente a casa, desayunar con mis padres y enfrentar lo que se venía, pero ignorando mi intuición permanecí ahí por unos minutos más.
_ ¡Seguí! _ Me rogó Gaby.
_  Ya sigo… Paciencia. _ Vi la sonrisa cómplice de Guillermo que me ofrecía un vaso de cerveza alimentado el suspenso. Bebí serenamente mirándolo a los ojos hasta que otra exclamación me llamó a continuar mi relato.  
_ ¡Pedro! ¡Dejá de hacerte el interesante y seguí contando que pasó! _ Hasta mi padre había mordido el anzuelo.
_ Bueno, como les decía, intuí que algo estaba mal y decidí volver a casa, pero en cuanto comencé a desandar el camino unas ramas crujieron detrás de mí.
En ese momento todos contuvieron la respiración y mi madre cubrió su boca con ambas manos.
_ Adrián, ¿por qué nunca nos contó esto? ¿Está inventando esa historia o simplemente la mantuvo oculta todo este tiempo? _ Le preguntó por lo bajo.
_ ¿Y cómo se supone que lo sepa? No tengo la menor idea, escuchemos hasta el final.
_ Giré sobre mis pies y entonces lo vi. Estaba a escasos metros de mí, clandestino y tenebroso, de pie entre los árboles, escondido tras un manto de niebla y cubierto por un largo abrigo.
Gabriela ahogó un grito en el hombro de Beto y Camila se acercó un poco más a Balthazar.
_ En el instante en que nuestras  miradas se encontraron, echó a correr hacia donde yo estaba. Hasta ese día, no había sabido lo que era el miedo. Una sensación espeluznante recorrió mi cuerpo y de pronto descubrí lo rápido que podía correr. No intenté gritar, me había introducido demasiado en el bosque y aunque lo hiciera, nadie me escucharía. Necesitaba usar toda mi fuerza para intentar escapar.  En ese momento tomé conciencia que era lo más insensato que había hecho en mi vida, y por como venía la mano, tal vez lo último que iba a hacer.
Mi madre me apuntó seriamente _ Más te vale que estés inventando esta historia, porque si es cierto, vamos a tener una charla bastante interesante Pedro Beggio.
La había escuchado claramente, pero los ojos desorbitados de mi auditorio sumados a la sonrisa de Guillermo, me impulsaron a continuar.
_ Sigo… Trataba de huir a toda velocidad, pero a cada instante escuchaba sus pasos detrás de mí, quebrando ramas y aplastando hojas. Las ramas se enganchaban con mi ropa haciéndome perder velocidad, era consciente  que estaba alcanzándome. Lo sentía cada vez más cerca, su aliento rozaba mi nuca y supe que todo estaba acabado, ya no podía hacer nada más.
Había logrado mi objetivo, los tenía a todos a dos centímetros de sus asientos. Estaban corriendo junto conmigo. Todos. Mis padres incluidos.
_ Cuando saltó sobre mí pensé que todo había terminado _ Camila y Balthazar me observaban fascinados, estaban bien pegados el uno al otro. Gabriela había desaparecido en los brazos de Beto y mi madre me miraba a cada instante más seria. Mi padre esperaba el desenlace con paciencia y Marcial se había hecho un ovillo sobre sus piernas. Era lo que había querido lograr, me sentía victorioso. Traté de no mirar a Guillemo porque me iba a delatar, pero si los demás hubiesen sido un poco más inteligentes tendrían que haber notado que él era el único que además de no impresionarse por mi historia, de tanto en tanto se permitía sonreír.
_ Grité cuando cayó sobre mí. Caímos rodando, me aplastó contra el suelo y me tapó la boca con su mano. _ A esa altura del relato, no volaba una mosca dentro del departamento. _ Me ordenó que me callara y usaba sus ojos como radares. Me dijo que no hiciera ruido, que alguien estaba siguiéndome y que él estaba tratando de ayudarme. Pasaron varios minutos antes de que volviera a hablarme. Cuando estuvo completamente seguro que el peligro había pasado, se puso de pie, me ayudó a levantarme y estirando su mano se presentó: “_Guillermo Graziani. Por ahora ayudante de cátedra con pretensiones de profesor.”
El griterío no se hizo esperar.
_ ¡Sos un tramposo Pedro! Pero la verdad es que fuiste el único en lograr el objetivo. _ Me dijo Camila apantallándose la cara con ambas manos. _ ¡Me hiciste correr como loca por el bosque! ¡Qué buena historia! Creí que el corazón se me iba a salir por la boca. _ Viniendo de ella, era todo un alago. Le sonreí mientras le guiñaba un ojo.
_ Muy bueno, Pedro. Muy buen relato. ¿Fue realmente así? _ Preguntó Balthazar.
Mi madre murmuró entre dientes. _ Conque así fue como se conocieron…
_ Parece que sí. _ Contestó mi padre por lo bajo.
Por supuesto que los había escuchado, pero seguí atento a mi auditorio.
_ ¡Claro que fue textualmente así! Esa fue nuestra presentación oficial _ Me permití reír mientras Guillermo desordenaba mi cabello con una sonrisa en los labios.
_ Pero… ¿quién perseguía a Pedro? _ Preguntó Gaby
_ Eso no puedo responderlo. _ Dijo Guillermo _ Lo que iba detrás de él se hizo humo o viento, solo desapareció.
_ Bueno, eso sí que me deja intrigado _ Dijo Beto.
Guillermo nunca había vuelto a pensar en eso, en quién o que había ido detrás de mí cuando él advirtió el peligro que corría y decidió salvarme, pero ahora, las palabras de Beto le habían marcado unos puntos suspensivos. Ahora tenía una pregunta sin respuesta en su mente. ¿Qué o quién me habría perseguido dentro del bosque?
Por la forma en que mis padres me miraban supe que a esa altura ya confiaban más en Guillermo que en mí, y tenían sus motivos, siempre estaba lleno de sorpresas para ellos.

La lluvia repicaba contra las ventanas en un constante susurro de fondo. Mi madre debió darse cuenta de la forma que me arrimaba a Guillermo porque tocó el hombro de mi padre y dijo _ Bien Adrián, me parece que ya hemos compartido un buen rato con los chicos. Tal vez ellos prefieran charlar a solas, sin tenernos adelante. Tomemos algo en la cocina.
_ ¿Chicos? _ dijo Balthazar. _ Dejemos eso para la escuela Celia, casi tenemos la misma edad. _ Tenía razón, pero se me hizo raro pensar en eso._ Quédense con nosotros.
_ A mí no me importa _ Dijo Camila encogiéndose de hombros.
Guillermo y yo intercambiamos una mirada, a nosotros si nos importaba. Deseábamos que mis padres desaparecieran llevándose a todos con ellos para poder estar solos y juntos sobre ese sofá, pero eso no iba a suceder.
Mi madre había atrapado al vuelo nuestro gesto que pasó desapercibido para los demás y suspiró comprensiva.
_ Estoy segura que muchos de ustedes deben haber extrañado el clásico viaje a Riverton esta noche, por más que lo deseáramos, no podríamos brindarles la misma privacidad que ofrecen los sábados por la noche lejos de la academia y de la vista de todos. Cuando se está enamorado, una semana es mucho tiempo. Sé que no debe ser fácil.
_ De por sí, ya no es fácil salir con alguien en Medianoche. Así que no te preocupes Celia, nos han regalado una noche maravillosa. _ Dijo Guillermo.
Balthazar fingió interesarse repentinamente por la colección de discos de mi padre escondiendo la vista de todos nosotros. Pensando en cómo lo había rechazado, traté de encontrar el modo de relajar el ambiente para que volviera a sentirse cómodo.
_ Medianoche no es un lugar fácil para nadie y en ningún aspecto.  
_ Estoy de acuerdo con Pedro, _ dijo Gaby ­­_  debe haber sido así para todos, incluso muchos años atrás. Alguien me dijo que ese cristal diferente al resto  en las vidrieras del vestíbulo, se debió a un duelo entre dos alumnos. Realmente investigué el hecho y aunque casi no quedan registros, por lo poco que pude averiguar es cierto que se trató de un duelo. ¡Qué horror!
Noté que el semblante de Guillermo se enturbiaba.
_ Es cierto, hay una con cristales trasparentes pero no sabía por qué. _ Dijo Marcial inocentemente. _ Adrián, Celia… ¿Ustedes saben que pasó? ¿Conocen la historia?
Mis padres habían empalidecido de repente y entonces me di cuenta que sabían muy bien lo que había sucedido esa noche. Lo que Guillermo me había contado como un secreto. ¡Cada día odiaba un poco más esa costumbre que tenían de ocultarme información! Extraña forma de protegerme…
_ Han pasado tantos años que la historia terminó alterándose a punto tal que nadie sabe con certeza lo que sucedió. _ Respondió mi madre, siempre descollando en sabiduría. _ Supongo que tan solo una reyerta por alguna chica.
_ No… _ Intervino Balthazar en un tono tan intimidante que nos tomó por sorpresa a todos.  _ No fue eso lo que sucedió. Un alumno descubrió dentro de Medianoche a un miembro de la Cruz Negra, cazadores de vampiros. Se batieron en un duelo que terminó cuando el infiltrado rompió el cristal con su cuerpo y huyó de la academia. ¿Qué más pudiste averiguar Gabriela?
_ No mucho más de lo que ya dije. _ Sintiendo en su espalda la presión que Beto ejercía sobre ella, alcanzó a intuir que cuanto menos hablara, mejor sería.  
Salvo mis padres, Guillermo, Beto que estaba al tanto de todo y yo, el resto de los invitados se comportaban de la misma manera en la cual habían escuchado mi relato. Pero Balthazar y Camila eran dos vampiros con muchos años y a ninguno de los dos se les había escapado el detalle de la incomodidad de Guillermo y la palidez de mis padres.  Habían modificado su actitud.
_  Perdón… _ dijo Gaby algo perturbada _ como el juego se trataba de recordar historias atemorizantes, me vino eso a la memoria. Lo siento, no quise incomodar a nadie.
_ No has incomodado a nadie Gabriela _ Le dijo mi madre manteniendo la compostura _ es una historia que pasó hace ciento cincuenta años y ya a nadie le interesa.
_ Me disculpo por disentir Celia, pero a mí me sigue interesando. _ Dijo Balthazar mirando fijamente a Guillermo y en un tono que ya no era el mismo de unos minutos atrás. _ Es un secreto tan oscuro que siempre ha llamado mi atención. Yo también investigué esa historia y al igual que Gabriela no pude descubrir demasiado. En los registros no hay ninguna descripción de los hechos, salvo… _ esa pausa sí que fue embarazosa _ fechas y…  Ahora que recuerdo, un par de apellidos. ­­
Guillermo tragó saliva y Beto fue a sentarse a su lado sobre el brazo del sofá, mientras le hacía señas a Marcial para que se ocupara de Gabriela.
Balthazar no le quitaba los ojos de encima a Guillermo y comenzaba a generarse un clima pesado. _ No sé porque algo me dice en esta noche que alguno de los presentes podría contarnos que sucedió aquella otra noche, ciento cincuenta años atrás. _ Hizo una pausa que duró solo segundos y fue directamente contra él. _ Guillermo, te veo perturbado. Sos profesor, estoy seguro que sabés muy bien lo que pasó aquella noche. ¿No te gustaría contarnos una historia interesante? _ Lo había atrapado al vuelo, Balthazar se había dado cuenta de todo y algo me decía que Camila también.
Guillermo fingió estar sorprendido. _ No tengo la menor idea de lo que pasó ciento cincuenta años atrás, ni siquiera había nacido. Se lo mismo que vos. No tengo nada que agregar.
_ ¡Vamos, no seas tímido! _ Dijo mientras sonreía irónicamente. _ Tu apellido figura en los registros y tu palidez me induce a pensar que sabés algo que nos fue ocultado durante todos estos años. ¿Por qué no nos contás a todos que fue lo que ocurrió aquella noche?
Podía leer su mente y estaba atestada de malos presagios. _ Ya dije que no sé nada. No sé  a donde querés llegar Balthazar.
_ ¿Qué a donde quiero llegar? A la verdad. No puedo comprender como no lo había relacionado antes…  ¡Tu apellido figura en esos registros!
Guillermo estaba pálido y tenso, rígido como una tabla y ahí fue cuando comencé a sospechar que la noche iba a terminar muy mal.  
Mi respiración fue convirtiéndose en un hilo cuando noté que Balthazar y Camila habían quedado completamente inmóviles con la vista clavada en Guillermo, que hundía desesperadamente sus dedos en mi espalda.
Las únicas personas en la habitación que parecían estar confundidas eran Gabriela y Marcial, el resto permanecía en silencio pero noté que todos pusieron sus cuerpos en alerta.
_ Ese malnacido era un antepasado tuyo _ Dijo Balthazar con aspereza poniéndose de pie. Camila siguió sus movimientos y se puso de pie junto a él. _ Debíamos haberlo imaginado. ¡Qué estúpidos! _
Mi padre también se puso de pie lentamente. No era un hombre muy alto pero la forma en que se acercó al sofá fue intimidante.
Mi madre trató de intervenir. Se acercó al sofá y se interpuso entre Guillermo  y ellos dos. _ Balthazar, Camila, no es lo que están pensando. Les aseguro que se trata de otra cosa.
Beto, mi padre y yo nos pusimos de pie y nos mantuvimos al lado de Guillermo, que por el momento permanecía sentado.  Marcial le hizo seña a Gaby para que tomara distancia y se unió a nosotros.  
No atinamos a movernos, yo porque ya estaba agazapado para saltar sobre ellos si intentaban tocarlo y Guillermo porque entendía más que bien lo que iba a suceder.
El rictus de Balthazar me asustaba y la forma en que se habían parado él y Camila frente a Guillermo, aumentaba mi preocupación. 
_ ¡Por favor! ¿Alguien puede explicarme que está pasando? _ Grité desesperado. _ Se suponía que esta era una reunión entre amigos.
_ Pasa que tu noviecito, ese por el cual me rechazaste, parece estar guardando un secreto que nos afecta a todos.
_ No Balthazar, no es ningún secreto. Nosotros lo sabíamos. _ Dijo mi padre que parecía sereno pero estaba listo para entrar en acción si la situación se salía de su cauce.
Balthazar permanecía erguido sin quitar los ojos de Guillermo y la escena se convirtió en una película de terror. Camila y Balthazar estaban de pie frente a Guillermo, inmóviles y tenebrosos. Mis padres con la vista fija en ellos y listos para intervenir. Marcial estaba sorprendido por la noticia, él no conocía demasiado acerca de esa historia y sus detalles, pero su lealtad estaba conmigo y por lo tanto con Guillermo.  
_ ¡Ah…! Qué bien… Así que lo sabían. ¿Vos también lo sabías Pedro? _ Me preguntó Balthazar desfigurado.  
_ Por supuesto que sí. Pero no es lo que ustedes piensan, Balthazar tienen que escuchar.  
Todo fue en vano, Balthazar y Camila estaban ciegos de odio y no apartaban la mirada de Guillermo.
_ ¡Maldito traidor! _ Gritó Balthazar transformándose rápidamente. Dejó salir sus colmillos y sin que pudiéramos evitarlo, esquivó a mi madre y tomó a Guillermo por el cuello poniéndolo de pie. Recuerdo haber lanzado un grito y otra vez ese hormigueo. Me transformé mucho más rápido de lo que había pensado, expuse mis colmillos con un furioso rugido.
Velozmente y antes que alguien pudiera intervenir en su ayuda, Guillermo introdujo sus brazos por dentro de los de Balthazar obligándolo a soltarlo y acto seguido le puso un puñetazo en la nariz.  La sangre brotó a borbotones y algunas gotas me salpicaron la cara.
_ ¡Paren! ¿Qué hacen? ¿Acaso están locos? _ Gritaba Marcial cubriendo a Gaby con su cuerpo. _ Vos atrás mío. _  Le ordenó _ No te muevas de acá.
Todo sucedió muy rápido. Mi madre ya se había transformado,  mi padre también sacó a relucir sus colmillos y me apartó de la situación sin miramientos. Acabé trastabillando y cayendo al suelo muy lejos de ellos.
Balthazar rugió con fiereza mientras le mostraba sus incisivos a Guillermo y le lanzó un puñetazo que él logró esquivar.
Gaby había corrido hacia mí y me abrazaba aterrorizada.  _ Pedro, ¿qué pasa? ¿Qué significa todo esto?
_ Después te lo explico Gaby. ¡Beto, vení y llevátela de acá! _ Grité  mientras la separaba de mí para ponerla a salvo. Para ese entonces Marcial también se había transformado y estaba parado junto a Guillermo.
Camila también se había convertido y rugía retándonos a todos. Mi madre había ido por una de las sillas de madera que estaban en la cocina y la golpeó con tanta fuerza contra el piso que se partió. Al principio pensé que estaba intentando llamar la atención para poner orden, hasta que la vi arrancar una de sus patas a modo de estaca y se posicionó para atacar. 
_ Beto, llevate a Gaby con vos y vayan por la señora Bethany. Díganle que es urgente. Yo los cubro hasta la salida y voy inmediatamente en ayuda de Adrián y de Marcial. Pero corran, corran lo más rápido que puedan. Solo ella puede ordenar este asunto.
Tal como lo había dicho, los cubrió con su cuerpo hasta que salieron del departamento y corrieron escalera abajo a toda velocidad.

Balthazar y Camila intentaron avanzar sobre Guillermo, pero mi padre se interpuso rugiendo amenazante. Marcial permanecía a su lado con los colmillos extendidos y mi madre se había sumado a ellos intentando resguardar la vida de Guillermo.  
_ No se expongan, les aseguro que puedo con los dos. _ Las habilidades de Guillermo me seguían sorprendiendo, la forma en la que se había defendido de Balthazar fue sorprendente. Era una verdadera demostración de sus aptitudes, bastante desarrolladas, pero no lo suficiente como para luchar con dos vampiros a la vez. Si quería salir con vida iba a necesitar de nuestra ayuda.
A pesar de haber demostrado que podía defenderse, Guillermo no quería pelear. _ Balthazar… Camila. No soy su enemigo. Razonen lo que les digo, tengo una relación con Pedro, es evidente que no soy un cazador de vampiros_. Pero Balthazar había encontrado la manera de desprestigiarlo y no la iba de desperdiciar.
_ Vos no tenés una relación con Pedro, vos lo estás confundiendo para terminar con su vida cuando confíe en vos.
Yo había vuelto a ponerme de pie y me había sumado a mis padres y a Marcial. _ Balthazar, ¿acaso te volviste loco? ¡Paren con esto de una vez! _ Grité desgañitándome, pero no se detuvieron.
Cuando Balthazar volvió a lanzarse contra Guillermo, mi padre le lanzó un puñetazo al estómago. Lo vi encorvarse hasta tocar el suelo, pero en realidad estaba fingiendo. Arrancó de las manos de mi madre la pata de la silla y apuntó hacia nosotros con la pata a modo de estaca. Mis padres, Marcial y yo retrocedimos al instante, no iba a poder matarnos con esa estaca improvisada, pero podría sacarnos de circulación por varias horas y así atacar a Guillermo sin que nadie pudiera ayudarlo.
Camila chillaba sintiéndose victoriosa cuando Guillermo, esquivando la barricada que habíamos formado frente a él, se lanzó contra Balthazar.  Logró arrebatarle la pata de la silla, pero en lugar de intentar clavarla en su pecho lo golpeó en la cabeza.
_ ¡Basta con esto Balthazar! No soy tu enemigo.
Todo intento de detener el combate era inútil.  Balthazar dio un salto hacia atrás y al incorporarse pude ver que el golpe de Guillermo le había hecho un corte en la frente.
Camila corrió a tomar otra de las patas de la silla que mi madre había despedazado y avanzó hacia mi padre. Iba a intentar clavarle la estaca.
_ ¡Camila, no! _ Grité desesperado interponiéndome ante su objetivo. _ ¡Maldito par de estúpidos,  Guillermo está de nuestro lado! Camila, le tocás un solo cabello a mi padre y te juro que vas a volver a ver al tuyo esta misma noche. ¡Por favor, cálmense los dos y traten de escuchar lo que les estamos diciendo! Guillermo está de nuestro lado.
_ Tranquilo hijo, la señora Bethany no tardará y se ocupará de esto. Guillermo se había ido desplazando hasta quedar muy cerca de la ventana. Me bastó mirarlo a los ojos para saber lo que estaba pensando. No iba a permitir que nadie saliera herido por una causa que si bien no era suya, era parte de una herencia.  
_ Guillermo… no lo hagas. _ Nuestras miradas se encontraron.
_ Lo siento Pedro. Lo siento mucho, pero va a ser mejor así.
_ ¡No! _ Grité desesperado cuando abrió los postigos y se paró sobre el marco  _ ¡Guillermo…!
_ Te amo _ Me dijo dejando en claro que todos esos malos presagios que había tenido, ya eran una realidad.  _ Pedro, nunca olvides que te amo.
Mis padres y Marcial evitaban que Balthazar y Camila pudieran acercarse, mientras yo observaba paralizado como se aprontaba a saltar por la ventana, llevándose mi vida con él. Me miró a los ojos por última vez y desapareció en la noche.
Marcial se interpuso ante la ventana para evitar que Camila o Balthazar fueran tras él. El viento entraba atropellado, agitando las cortinas por el aire y trayéndome su perfume. Sentí que mi vida caía en un abismo de soledad y desolación. Un dolor extremadamente íntimo me fue quebrando en el mismo momento en que lo vi desaparecer, al principio me encorvé, después fui enrollándose sobre mí mismo y terminé gritando su nombre vencido sobre el piso. Sin él era una pequeña partícula de vida, los restos de lo que una vez había sido un joven enamorado. Sin él todo era soledad y silencio.
Me puse de pie y me acerqué a la ventana. Miré al cielo, llovía con tanta intensidad que no podía distinguir absolutamente nada, pero sabía que ella estaba ahí. “Evangeline…”  Solo ella podía ayudarnos en esa noche tormentosa y  perversa.
Adentro la batalla se había detenido, tanto Balthazar como Camila, mis padres y Marcial permanecían en silencio mientras yo me aferraba al marco de la ventana.
_ ¡Guillermo! _ Grité desolado mientras acariciaba el recuadro de madera en un mar de lágrimas, buscando desesperado la huella de sus manos que tantas veces habían estado sobre mi cuerpo.  Era lo único que me quedaba de él.
Caí de rodillas sintiendo que toda mi vida se había terminado, hasta que sentí los brazos de mi madre que me arrastraban.
_ Levantate Pedro, se fuerte. Tenés que ir por él. Se fuerte hijo, luchá por este amor, vení conmigo… Ya sé lo que vamos a hacer.

CONTINUARÁ

6 comentarios:

  1. Noooooo morì de amor pobre pedro pobre guille que hijo de putada baltazar espero pronta continuación
    Mara rosas

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    1. Muy pronto... Y no te preocupes, que "a río revuelto, ganancia de pescadores". Todo va a estar bien.¡Gracias Mara! Un abrazo inmenso desde este lado del río.

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  2. A ver Sandrita! En el capítulo anterior te dije "Vos me conoces, mientras sea dentro del mismo capítulo, no hay drama ;) No me dejes con la espera angustiosa de una semana. Te lo pido POR FAVOR!!!" Completamente: "caso omiso". Noooooooo, no me podes dejar así! Confio en vos ciegamente, pero PORQUE??????
    Como siempre HERMOSO!!! Me encantó todo el desarrollo de la escena cuando Camila y Balthazar se enfurecen.
    Bueno, esperaré tranquila y serena ;) hasta el proximo capitulo :)
    Besos Romina

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    1. Romi de mi corazón, no era mi intención hacerte sufrir, pero ya leíste la frase final. Celia ya tiene un plan para ayudarlos a que vuelvan a estar juntos, no hay nada porque preocuparse sino todo lo contrario. Palabra de Guillermina Pedris que todo va a estar bien. Un abrazo inmenso y gracias por tanto apoyo. ¡Besotes Guilledristas!

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  3. Ayyy por Dios no me dejes asi mucho tiempo porfa que capitulo fuere suspenso el amor pirfa pronto pa continuación

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    1. ¡Gracias Elena! Te prometo no tardar demasiado en la continuación y compensar este final un poco triste... Todo va a estar bien! Palabra de Guillermina Pedris. ¡Besosssss!

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