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martes, 5 de septiembre de 2017

"AMOR ACCIDENTADO" - Cap. 1 - (By Verónica Lorena)







AMOR ACCIDENTADO

CAPÍTULO 1

Guillermo Grazziani es un abogado prestigioso reconocido por su labor profesional en el derecho penal. Titular de un estudio jurídico donde sus socios Marcos y Gabriela son su mano derecha. Divorciado, con un hijo casado y abuelo de un niño de dos años hermoso. 
Sus amigos incondicionales el Juez Juan Arismendi y el fiscal José Miller fueron sus anteriores parejas y actualmente amigos del alma. Amante de la lectura, la música clásica y de su profesión… Aunque posee un único desafío en la misma: la tenacidad y astucia de un joven abogado moreno y atractivo que en las audiencias lo saca de quicio. 
Si señores… el joven abogado es Pedro Beggio. Amante de los deportes, soltero y muy querido por el ambiente de la farándula… especialmente por las mujeres, que no dejan de requerir sus servicios solo para verlo… A pesar de su carisma y sonrisa seductora, el Dr. Guillermo Grazziani es un obstáculo en su profesión… Es el único que no cae en las redes de sus encantos, por lo que tiene que enfrentarlo seguidamente en el estrado judicial. 
Posee amigos de fierro. Amantes del aire libre, de los partidos de futbol los fines de semana. Debido a un caso judicial donde condenaron a un matrimonio a prisión por maltrato infantil, es tutor legal de dos niños de seis y siete años: Brisa y Daniel.  
En el despacho del juez Arismendi, Guillermo y José estaban distendidamente repasando un caso en el que Guillermo desafiaría otra vez al Dr. Beggio.

- Tu cliente es muy influyente y tiene dinero, pero el Dr. Beggio tiene un buen argumento para respaldar su defensa – respondió José
- No tiene nada… no tiene experiencia en el derecho penal… no va a poder conmigo – contestó Guillermo a su amigo
- No te agrandes Grazziani… que Pedro es muy buen abogado… te puede hacer sombra… Su clienta es la mujer de tu cliente y además pretende quedarse con todo el dinero – respondió José
- Eso lo vamos a ver… que se atreva a pedirlo siguiera – respondió Guillermo
- Ya que te crees infalible… hagamos una apuesta. Si perdés nosotros hacemos lo que quieras pero si ganamos nosotros, tenés que bailar y cantar en la fiesta del Colegio de Abogados – respondió Juan sonriente
- ¿Perder en qué sentido? – Quiso saber Guillermo
- Si Pedro consigue solo una parte de lo que pretende… entonces perdés, sino, ganás vos – respondió Juan
- No va a pasar… acepto – respondió Guillermo confiado.

En la sala de audiencias, Pedro estaba sentado con su clienta esperando comenzar el juicio. De reojo, no pudo dejar de mirar a su adversario, que se creía el abogado inmortal. 
Guillermo estaba sentado junto a su cliente, un cantante millonario que había invertido toda su fortuna en propiedades y acciones y que por medio de su divorcio, su mujer quería quedarse con todos los bienes. 
- Estimado jurado, abogados, comencemos con la audiencia final. Empiece usted Dr. Grazziani _ dijo el Juez Juan Arismendi a los presentes
- Estimado público presente, su señoría, estimado colega… conforme las pruebas aportadas de este caso, mi cliente durante el matrimonio compró sendas propiedades y acciones con el fruto de su trabajo, por lo que en este divorcio y en todos conforme la ley vigente… corresponde a la Sra. Suarez el 50% de los mismos… no hay mucho que decir al respecto… No se puede desconocer la ley en caso de bienes gananciales – respondió Guillermo mirando a su joven colega
- Dr. Beggio, su alegato – respondió Juan
- Estimado jurado, su señoría… el alegato del Dr. Grazziani no es alejado de la realidad, siempre que los bienes se compren con el patrimonio común del matrimonio… pero en este caso, y conforme las pruebas que aportó, el Sr. Suarez invirtió todo su dinero… A la fecha de las escrituras firmadas, el Sr. Suarez contaba con las inversiones y acciones ya arregladas, por lo que todos los bienes adquiridos fueron comprados con el patrimonio de mi clienta… por lo que solicito le sea adquirida la totalidad de todos los bienes – respondió Pedro
- Eso es absurdo… como va a demostrar eso?... En las escrituras no dice que fueron comprados con dinero de su clienta  _ contestó Guillermo indignado
- No… pero el día que se compraron coincide con el día en que su cliente invirtió en plazos fijos, acciones, bonos del estado… los ingresos declarados en al Afip de su cliente coinciden con las inversiones… por lógica, de donde salió el dinero para la compra de las propiedades? – quiso saber Pedro
- Esas pruebas no fueron aportadas en su oportunidad… Su señoría, solicito que sean descartadas – respondió Guillermo
- Las pruebas fueron aportadas en esta instancia por la simple razón que para adquirir la información financiera del Sr. Suarez debimos poseer autorización del Banco Central y de su señoría, por supuesto – respondió Pedro con una sonrisa
- Su señoría… las mismas no fueron peritadas por mi parte… solicito un receso – respondió Guillermo enojado
- Considero que las pruebas aportadas en esta instancia son validas, ya que fueron proporcionadas directamente por la Afip y la Caja de Valores y Acciones del Estado… pero le concedo un receso de dos horas para que las analice Dr. Grazziani… Se levanta la sesión – respondió Juan retirándose con una sonrisa picara.

Guillermo estaba perdido. Sabía que su cliente le había ocultado información y de eso iba a depender su defensa. Dos horas para analizar todo un sistema financiero era imposible… pero sabía que Juan tenía razón… las pruebas aportadas era validas. 
- Como no me contaste de esto Ignacio… estamos perdidos… tu mujer puede quedarse con todo – respondió Guillermo a su cliente
- Pensé que no era importante… si estábamos casados?... era mitad para cada uno – respondió su cliente
- Sí… pero estás al borde de que te abran una causa penal por estafa a tu esposa… no pensaste en eso? – Quiso saber Guillermo
- Claro que no… pero para eso te tengo a vos Guillermo… y pago muy bien – respondió su cliente retirándose. 
- Dr. Grazziani… espero que quiera considerar un trato equitativo…_ respondió Pedro a su espalda
- Dr. Beggio… ningún trato… esto es una guerra – respondió Guillermo mirando esos ojos marrones hermosos
- Muy bien… entonces aténgase a las consecuencias… además de quedarnos con todo… vamos a pedir el procesamiento por estafa…  _ respondió Pedro mirando esos ojos marrones cansados que lo atraían demasiado. 
- No va a pasar… no está todo perdido… el Juez tiene la última palabra _ respondió Guillermo
- Entonces… buena suerte – contestó Pedro estrechándole la mano. 
Con solo unir las manos en un simple saludo cordial, Guillermo sintió que por su espalda recorría un sudor frío que lo sedujo inesperadamente. Ese joven provocaba en su cuerpo una sensación de placer, deseo y excitación inexplicable. 
Pedro en ese cálido apretón de manos sintió que su cuerpo respondía a un deseo nunca antes experimentado. Ese hombre maduro, seductor y con un aroma a recio lo tenía hechizado… no sabía que le pasaba, pero Guillermo Grazziani había roto todas las barreras de su alma y penetrado en su corazón sin darle aviso.

Pasadas las dos horas de receso, ambos abogados volvieron a sus lugares ubicándose el resto del jurado y su señoría. 
- Dr. Grazziani… pudo ver la evidencia del caso? – Quiso saber Juan
- Es poco tiempo… necesito un perito calígrafo y una pericial contable para evaluar que no haya adulteraciones en los documentos aportados – respondió Guillermo como último intento.
- Su señoría… objeción… no hay nada adulterado… Usted mismo lo recibió personalmente de los entes estatales… ¿Acaso la Afip o la Caja de Valores le van a dar un documento falso a un juez de la Nación?...  No de mi parte su señoría – respondió Pedro enojado
- ¿Qué no aportan documentos falsos?... El estado es el que primero falsifica todo… ¿o no ve las noticias Dr. Beggio? – Respondió Guillermo enojado
- Abogados… por favor… en mi juzgado no tolero peleas ni insultos… el Dr. Beggio tiene razón… yo personalmente revisé los documentos y son veraces… por lo que son tomados como prueba… Mi fallo es que el Sr. Suarez actuó de mala fe con su esposa, por lo que invirtiendo todo su dinero, compró a su nombre propiedades siendo bienes gananciales… pero como se demostró que fueron adquiridos con dinero de su esposa… Condeno al Sr. Suarez a devolver el sesenta por ciento de sus propiedades a su mujer más la mitad de sus inversiones – resolvió Juan
- No puede ser… es imposible… su señoría… esto es inaceptable – respondió Guillermo 
- Está refutando una sentencia mía Dr. Grazziani… esto es desacato… ¿o quiere ir preso por eso? – Respondió Juan mirando extrañado a su amigo
- Su señoría… estuve hablando con  mi clienta… A pesar de mi oposición, ella quiere que las propiedades sean divididas al cincuenta por ciento pero que las ganancias de las inversiones también estén a nombre de ella…  o acatamos su sentencia pero pedimos la condena penal por estafa al Sr. Suarez – respondió Pedro
- Está cediendo un porcentaje de las propiedades?... pero se perjudica Sra. Suarez – quiso saber Juan
- Estimado Juez… logré demostrar la estafa de mi marido… pero no quiero perjudicarlo… el 50 % de todas las inversiones y de las propiedades es justo… pero cambiando las escrituras… creo que le conviene Dr. Grazziani – quiso saber la señora
- Está bien… aceptamos el trajo… cincuenta de todo – respondió Guillermo
- No acepto nada… quiero apelar… todo es mío… no se merece nada – respondió el Sr. Suarez 
- Aceptamos y listo… no discutas que perdés todo… ¿No entendés que vas preso por estafa no solo a tu mujer sino a la Afip? – Respondió Guillermo
- Yo te pago… no acepto – respondió el Sr. Suarez
- Le conviene aceptar… mi colega es un muy buen abogado y lo defendió lo mejor que pudo… Usted es el estafador en todo esto – respondió Pedro defendiendo a Guillermo
- Usted no se meta jovencito… no se meta – respondió  el Sr. Suarez
- Cállate de una vez… no vuelvas a dirigirte en ese tono al Dr. Beggio, ni a su señoría, ni al jurado… respetá la justicia… _ respondió Guillermo defendiendo a su joven colega
- Bueno… Orden… O acepta o va preso… que elige – quiso saber Juan
- Acepto _ respondió el Sr. Suarez.

Esa tarde, en el despacho de Juan, Guillermo estaba enojadísimo. No solo había perdido el caso, sino que tenía que cumplir con esa ridícula apuesta. 
Pedro había salido a festejar con sus amigos. Ganarle un caso al Dr. Grazziani era todo un logro para su carrera. Merecía unas copas en buena compañía. 
Saliendo del bar, unos amigos fueron a una feria local donde había una tarotista conocida. Insistieron a Pedro en que fuera a verla, a pesar de que no creía en esas cosas raras. 
- Joven… veo que tiene un aura muy fuerte  _ comenzó la tarotista
- Gracias… _ respondió Pedro
- Tu corazón quiere salir… lo tenés aprisionado… dejate llevar por los sentimientos – respondió la tarotista
- Sentimientos de qué?... estoy solo y no quiero a nadie… en todo caso está roto… terminé con mi novia – respondió Pedro
- Esto es más fuerte… es un amor atrevido, confuso, no sabés que existe pero está presente… cuando lo sientas va a durar para siempre – respondió la mujer
- Bueno… le aviso cuando lo encuentre – respondió uno de sus amigos
- Ya lo conoce… solo que no lo sabe… es confuso, pero es puro y fuerte…. Dejalo entrar Pedro – respondió la tarotista
- Es que no sé quien es… no se que dice… no tengo a nadie – respondió Pedro - Sí sabés… y está cerca…  _ respondió la mujer
- Gracias… _ respondió Pedro retirándose confundido.

Pasó una semana de la audiencia y esa noche era la fiesta del Colegio de Abogados. 
Guillermo fue con un traje negro y una camisa negra con corbata azul que le quedaba pintado. Sus amigos Juan y José, elegantísimos, no podían perderse el festín que les iba a regalar Guillermo a los presentes. 
Pedro estaba sentado junto a unos colegas en una de las mesas delante del escenario. A pesar de que sus colegas lo felicitaban por haber ganado el caso, no podía dejar de pensar en lo que le había dicho esa mujer… que conocía a su verdadero amor, pero… ¿quién podría ser?
Comenzó el Karaoque. Varios abogados divertidos cantaron al ritmo de las letras que pasaban en una pantalla y bailaban alegres. Llegó el turno de Guillermo. 
Colorado como nunca en su vida y ante las risas cómplices de sus amigos,  Guillermo subió al escenario tocándole cantar y bailar una canción de Gilda… No me arrepiento de este amor
Comenzó a cantar lo mejor que pudo, moviendo las caderas al ritmo de la música. La audiencia no podía creer lo que veía… Grazziani se estaba divirtiendo, por lo que comenzaron a aplaudir cantando al ritmo de la música haciéndole de coro. 
Las luces estaban demasiado fuertes, por lo que no podía ver quienes estaban en frente suyo. Solo se dejó llevar esperando terminar lo antes posible con ese circo. Al terminar el tema, se quitó el saco seductoramente y desabrochándose un poco la camisa lo tiró a la audiencia bajándose del escenario. 
La gente comenzó a aplaudirlo, notando que tanto Juan como José se descostillaban de la risa. 
- ¿Qué les pasa a ustedes dos?... ¿Tan mal estuve? – quiso saber Guillermo
- Estuviste estupendo… pero sabés a quien le cayó el saco? – quiso saber Juan - No… lo tiré a cualquiera… a quien le cayó? – quiso saber Guillermo
- A Pedro… tu amiguito – respondió José
- Me estás cargando… Pedro no vino…  _ respondió Guillermo
- Estaba justo en frente… y le cayó en la cabeza… creo que no le hizo gracia – respondió José
- Están locos – respondió Guillermo retirándose. 
Fue a la mesa indicada por sus amigos, notando que Pedro se había ido dejando el saco apoyado sobre el respaldo de la silla. Lo tomó suavemente pudiendo oler el perfume seductor típico de Pedro… aquella fragancia que cada mañana en tribunales percibía ante la llegada de aquel joven a las audiencias. 
Pedro no podía dejar de pensar en todo lo sucedido. Estaba contento de haber ganado ese juicio pero no quería seguir la guerra con Guillermo… Su presencia cada mañana en tribunales lo perturbaba… Sentía su aroma a hombre maduro y seductor que lo hipnotizaba… encima tuvo que tirarle ese saco dedicándole el baile… Si era una broma, no era graciosa.

Pasaron dos semanas sin que se volvieran a encontrar. Guillermo no podía dejar de pensar en ese joven moreno que lo tenía perdido… no podía sacárselo de sus pensamientos. 
Pedro no podía relajarse. Solo conciliaba el sueño cuando pensaba en esos hombros fuertes, en esa boca delicada y sensual, en ese perfume de hombre que lo seducía sin quererlo… Y en lo que le había dicho esa gitana… lo tenía cerca, muy cerca… Se estaba volviendo loco. Necesitaba una mañana con amigos. 
Reunidos en el parque, Pedro era el goleador del equipo. Divertidos, comenzaron un partido de futbol. Minutos finales a que termine el partido, Pedro pateó la pelota con tanta mala suerte que le cayó a un señor en la cabeza. 
Ante la risa de sus amigos, el joven abogado se acercó a asistirlo pidiéndole perdón por el pelotazo. 
- Señor… disculpe. Fue sin querer – respondió Pedro sin verle la cara
- ¿Sin querer?... claro – respondió Guillermo mirando al piso
- Déjeme que lo ayude señor… deme la mano – respondió Pedro tomándosela
- Gracias… pero… Pedro? – contestó Guillermo levantándose del piso
- Guillermo… pero, perdón…. sos la última persona que esperaría en este lugar – respondió Pedro sonriente
- Estoy con mi hijo y mi nieto… me sacaron a pasear…  como a un perrito – respondió Guillermo
- No digas eso… hace bien un poco de aire… siempre entre libros es aburrido – respondió Pedro
- Viejo… estás bien? – quiso saber Fabián
- Si hijo.. estoy bien… el dueño del pelotazo es el Dr. Pedro Beggio, colega mío… y él es mi nieto Dieguito – los presentó Guillermo
- Encantado de conocerte… tenés un nieto? Qué lindo… es igual a vos Guillermo – respondió Pedro 
- Es lindo sí… pero como mi viejo… entonces él es lindo para vos? – quiso saber Fabián
- Bueno… por lo menos baila bien – respondió Pedro
- Baila?... que decís Pedro?.... no da un paso – respondió Fabián
- Hace unos días bailó y cantó en un karaoke… y me revoleó el saco en la cabeza – respondió Pedro
- Papá… que hiciste que cosa?....  – quiso saber su hijo
- Nada hijo… cosas de Pedro… y vos callado _ respondió Guillermo dirigiéndose a Pedro
- Hoy a la noche cenamos en casa… querés venir Pedro?... así me contás detalles… eso no puedo creerlo – quiso saber el joven
- Por mi encantado… pero no sé si tu padre quiere que vaya – respondió Pedro
- No tengo problema… la invitación es de mi hijo _ respondió Guillermo
- Entonces voy… aunque me hubiera gustado que seas un poco más amable Guillermo – respondió Pedro mirándolo
- Tiene razón papá… estuviste descortés… nos vemos a la noche, dale mi dirección – respondió el joven
- Tenés razón Pedro… perdóname… quiero que vayas, de verdad… es que estoy nervioso… es el aire libre – respondió Guillermo anotándole en el celular la dirección de su hijo
- Disculpa aceptada… nos vemos a la noche – respondió Pedro volviendo con sus amigos.

Esa noche en la casa de Fabián, su mujer junto a Guillermo habían preparado una cena exquisita. Sentados los cuatro en la mesa comenzaron a reír de lo que había pasado en el parque con el pelotazo de Guillermo. 
- Fue sin querer, nunca hubiera imaginado que ese en el piso eras vos Guillermo… perdón  _ se disculpó Pedro
- No pasó nada… estoy vivo todavía… un pelotazo no va a alejarte de mí por ahora  _ respondió Guillermo
- Y eso del baile Pedro… contame… mi viejo bailando y cantando, no lo creo – preguntó Fabián
- Cantó en Karaoke y luego movió las caderas y muy seductor me tiró el saco en la cara…  _ respondió Pedro mirándolo
- Fue una apuesta que perdí con Juan y José… si perdía el juicio con vos tenía que bailar en la fiesta… no fue a propósito – contestó Guillermo
- Pero te moviste papá… eso es un avance importante – respondió su hijo
- Entonces no era para mí el saco… ni siquiera viste que estaba sentado frente al escenario, no es verdad? – quiso saber Pedro
- Es verdad…  _ respondió Guillermo
Luego de una hora de charla y risas, Guillermo fue al cuarto de su nieto a darle las buenas noches y arroparlo antes de irse. 
Pedro agradeció la cena al matrimonio y quiso ir a saludar a Guillermo para despedirse. Entró al cuarto y vio a Guillermo apoyado sobre la barandilla de la cuna mirando a su nieto. El niño dormía plácidamente y el maduro abogado estaba contemplándole el sueño. 
Se acercó lentamente y se colocó a su lado. Acariciándole la cara al pequeño, posó su mano sobre la barandilla de la cuna rozando los dedos delicados de Guillermo de manera accidental. 
- Es un niño hermoso… tenés una familia preciosa – dijo Pedro 
- Ahí te doy la razón, mi familia es hermosa… aunque mi ex mujer es un cáncer… está saliendo del alcohol – respondió Guillermo
- Bueno… es la madre de tu hijo… tenés que tener paciencia – respondió Pedro
- Es la que lo crió… Ana no es la madre biológica… esa me lo dejó apenas lo tuvo y bueno… hice como padre lo que pude… no quiero entrar en detalles Pedro…  _ respondió Guillermo
- Te entiendo… ese baile no era para mí, no?... – quiso saber Pedro
- No tenía dueño… pero si querés te lo dedico especialmente a vos – respondió Guillermo tomándole la mano
- Me encantaría – respondió Pedro posando su cabeza sobre el hombro de aquel hombre.

CONTINUARÁ

8 comentarios:

  1. De solo imaginar a Guillermo ailando y cantando "no me arrepiento de este amor" casi me caigo de la silla... ¡Cómo lo disfruté! ¡Jajaja! Bueno, la verdad es que disfruté mucho de todo el capítulo, no tiene desperdicio. ¡Gracias Verónica por traer esta ráfaga de aires nuevos, por compartir tus sueños con nosotras y por seguir defendiendo la gran trinchera Guilledrista! Un abrazo inmenso, bienvenida y gracias una vez más.

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  2. Buenvenida y Felicidades bella historia me gusto mucho graciaa

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  3. Bienvenida felicitaciones y gracias por tu ficción
    Mara rosas

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  4. Guillermina, cuando la escribi de solo imaginarmelo me reia sola... me encanta escribir cosas locas que hagan estos personajes, pero sobre todo de Guillermo, que es amargo y cuesta verlo haciendo estas cosas... Es la sal de la vida... Gracias por esta pagina. Saludos. Verónica

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    1. Creo definitivamente que ese es el gran encanto de tu fic Verónica, te permitís jugar con los personajes haciéndoles hacer cosas divertidas que arrancan esas sonrisas que tanta falta hacen. Trajiste una ráfaga de aire fresco. Infinitamente ¡graciasssss! Un abrazo Guilledrista!

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  5. Gracias, un placer compartirlas con ustedes... Saludos. Verónica

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