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domingo, 10 de septiembre de 2017

"LA FÓRMULA DE P Y G" - Cap. 6 - (By Luz)







Basada en un libro de Stormy Glenn

Siempre ocurría lo mismo con sus recuerdos de cada luna llena vivida al lado de su humano... Aspiró profundamente y una maravillosa esencia invadió sus pulmones. Un olor de almizcle y madera con un toque terroso y muy masculino que nubló su mente, cada respiración llevaba ese delicioso olor a su sistema. Sus pupilas se dilataron, su cuerpo se excitó y su pecho empezó a ronronear de  placer. Excitación, sorpresa, júbilo y desconcierto fueron la tormenta de emociones que lo invadieron cuando el olor de su humano asaltó su sentido del olfato. Ya desde esa vez Pedro se había dado cuenta que el hombre era su corae consorte... Su compañero para toda la vida...
Al principio mitigó un poco sus deseos, no comprendía cómo era posible que estuviera atraído por su dueño ya que eso nunca había pasado en su especie, aunque en cada nueva luna llena no podía evitar acercarse a su pareja y sus instintos le decían que debía proteger lo suyo, cada vez se le volvía mas difícil estar lejos de él...  Su científico tenía una impactante belleza, tenía un rostro agradable a la vista y sus labios finos invitaban a ser besados, pero lo que más atraía al gato eran sus manos tan suaves y perfectas.
Su humano era más grande que él y eso hacía que le gustara incluso más, ni siquiera el saber que era de otra especie detenía el deseo ardiente de su corazón, su sangre corría caliente por sus venas, ansiando el toque de ese humano...  Anhelando sentirlo en su interior...

Guillermo tenía que aceptarlo, le gustara o no, que ya no era solo una atracción física lo que lo unía a Pedro. Algo en su interior se despertó en él, un sentimiento muy profundo: los celos. Y si hay celos, hay algo más.  En ese momento no lo  quería ni pensar, pero los hechos hablaban por si solos. Pedro era hermoso, nunca se hubiese imaginado que su gato en forma humana sería tan bello, tan perfecto, caprichoso, maleducado, travieso, atorrante  y miles de cualidades mas. Con esos pensamientos en su cabeza lo que menos podía hacer era trabajar en su fórmula. Mejor dicho, en nada se podía  concentrar, prefirió ir a ver en persona que hacía su pesadilla en esos momentos. 

Lo encontró mirando por el ventanal el amplio cielo cubierto por hermosas estrellas y ahí también, no muy lejos, una media luna se dejaba ver en su esplendor. Aunque un olor raro le llamó la atención, no era desagradable a su nariz pero no lo reconocía,  pero mas respiraba,  más despertaba su lujuria.... Respiró profundamente intentando calmarse pero el especial aroma lo golpeó fuertemente como una descarga de deseo  que lo dejó atontado... Buscando de donde venía ese olor para identificarlo, sus pasos lo llevaron al lado de Pedro. Fuerte fue su sorpresa al darse cuenta que él era la causa de ese olor... Mejor dicho, todo su cuerpo... El deseo llenó su cuerpo, empezó a temblar por la necesidad de acercarse más cerca a Pedro para lamer su piel, beber la pasión de su boca y tomar su cuerpo bajo el suyo hasta saciarse 

- Pero que rayos me está pasando… 
- ¿Que tenés Guillermo? 
- ¿Ese olor sale de vos...? Mejor dicho, de tu cuerpo? 
- ¡Huy perdón, es la luna! 
- ¿Que luna? Esa no es la luna llena 
-  Ya lo sé, pero la próxima luna que salga va ser luna llena... esta es la que nos despierta de a poco  
- ¿Que te hace qué? 
- Me pone cachondo... O como dicen ustedes, se les despierta la libido
- Ahhhh eso... Dos horas hablando con tus amigos y ya sos experto en humanos... Pedro, ¿se puede saber por qué tenés la cara sonrojada?
- Porque es muy raro que un humano perciba nuestro olor  y le sea agradable, siempre dicen que es fuerte y feo 
-  No, a mi no me cae mal. Tranquilízate Pedro, soy científico, trabajo con enzimas...
- Guillermo yo no soy uno de tus experimentos... Ni estoy metido en unos de tus tubos del laboratorio 
- ¿Se puede saber por qué te enojás ahora?
- Me enoja que no entiendas nada 
- Perdoname Pedro,  todo esto, lo que nos está pasando me tiene estresado.... ¿Querés explicarme?
- No... voy a buscar algo para comer si me das tu permiso
- Claro que sí, no tenés que pedirme permiso


Solo había una persona que podía responder sus preguntas... Por supuesto que le preguntaría con mucho tacto y sin más nada que pensar lo llamó... Pedro sentado en la cocina sacaba sus propias conclusiones 
- ¡Es un tonto! ¿Cómo no se da cuenta? ¡Tanto título de científico para que! ¿Cómo no  intuye que es mío? Es mi compañero, gato o humano reconoce mi olor y yo que tendría que estar contento saltando en una pata de alegría me siento re mal porque este humano no reacciona... ¡Científico loco!

Caminaba de un lado a otro con el teléfono en mano hablando 
- Te llamo porque me preocupa Pedro 
- ¿Está enfermo? ¿Querés que vaya? 
- No, tampoco es para tanto... creo que está en etapa de celo 
- ¡Ah es eso! Si, puede ser si está agresivo, inquieto, orina fuerte y quiere escapar de la casa... son los síntomas. Te recuerdo que muchas veces cuando lo trajiste a control hablamos de castrarlo y te negaste 
- Por supuesto que no quiero castrarlo, sigo pensando lo mismo, lo que me preguntaba es si los cambios de la luna o algo así lo afectan más... 
- ¿Quien te dijo semejante barbaridad? Eso es ilógico 
- Bueno, siempre hay nuevas hipótesis... no te molesto más 
- Bueno, recordá que dentro de poco tenés que traerme a Pedro a control 
- Claro, ahí estaremos...

- ¿Vos pensás llevarme a ver a ese loco como estoy.... ahora?
Lo quedó mirando perplejo, no imaginaba que Pedro estuviera escuchando 
- Le dije eso por decir algo, ¿cómo te pensás que se pondría si fuera con vos y le dijera: “acá te traje  a Pedro. ¡Ah disculpá! pero el gato se volvió  humano, revisalo igual”. ¡Por favor Pedro, razoná! 
- Bueno perdóname, es que al escucharlos hablar  pensé cualquier cosa 
- Pedro, ¿vos escuchaste lo que decía el veterinario? 
- Claro Guillermo, tengo oídos muy sensibles, adentro de este cuerpo hay un gato con orejas en alerta que escuchan todo a su alrededor. ¡Ja ja! Y qué bueno que nunca aceptaste que me castrara porque te juro que yo mismo te hubiese hecho lo mismo
- Mirá de lo que me vengo a enterar. ¿Serías capaz de hacerlo...? Pedro, ¿por qué no hacemos una tregua y te invito a comer afuera?
- Eso sería muy bueno, ¿pero te parece que salga con estas ropas?
- Mirá, primero vamos y compramos algo de ropa, y después comemos algo por ahí
- Me encanta esa idea...
- Bueno, voy al dormitorio y busco algo que te sirva para salir a la calle 
- Ok
Cuando volvió con la ropa en mano Pedro se paseaba por el ventanal mirando hacia la calle y se podía escuchar su ronronear. Su rostro había cambiado, se notaba en él un enojo tremendo.
- ¿Pedro que te pasa? ¿Por qué gruñís y estás enojado?
- Vení.... mirá. Ahí está 
- ¿Quien mierda está? 

Un gato se paseaba por la vereda como buscando algo y olfateaba todo a su paso.
Pedro furioso ronroneaba más fuertemente y ansiaba salir corriendo para atacarlo
- Pedro, ¿podés dejar de moverte como un loco? ¿Y por qué estás enojado?
- Ese gato quiere ocupar mi lugar. Quiere mi hogar, te quiere a vos 
- Pedro, ¿de qué hablás...?
- Guillermo, ¿cuántas veces voy a repetir lo mismo? Es un gato callejero, busca un hogar y como no siente mi olor y no salgo a pelear cree que el lugar está desocupado 
- Mirá, bajamos, le tiras un balde de agua fría y se acabó el problema. 
- Esa no es la solución, va volver y me imagino que ya debe andar alzado.

Gruñó de nuevo....
- ¿Y qué vamos a hacer Pedro? No pensarás salir a pelear con el gato, en tu condición irías preso 
- Claro que lo sé, tampoco soy un tonto
- Yo no dije nunca que fueras tonto.  A ver, ¿qué se puede hacer?
- Hay dos soluciones, pero no sé si te van a gustar....

¿Por qué será que cuando Pedro le sonríe de esa manera y sus cachetes se vuelven rojos, algo inimaginable está por pasar? 
- Volvé a repetirlo porque creo que no escuché bien 
- Me escuchaste bien Guillermo, pero lo repito. Bajo a la calle y orino la vereda 
- Y ahí vas preso por falta al pudor...
Pedro agachó la cabeza por vergüenza...
- O te impregnó de mi olor, bajás y le decís que ya fuiste tomado....
- ¿Y yo por qué? Bajá y hablá con él
-Si bajo y ve la condición en que estoy, en menos de una hora tendrías en este lugar a miles de gatos pidiendo explicación de mi cambio... y así estaríamos en graves problemas vos y yo
- Bueno ya te entendí, tomo la opción dos. ¿Qué tengo que hacer y que me vas a hacer?
- Dejate llevar, no tenés que hacer nada. Dejame todo a mi...
- Mejor explicame primero… ¿Qué me vas a hacer? 
- Guillermo, ¿me tenés miedo...?
- No, pero estoy intrigado...

Más que intrigado estaba ansioso por saber que le iba a hacer su gato hombre...

Continuará...

4 comentarios:

  1. Me encanta esta historia... Esperando el proximo capitulo...Saludos. Verónica

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  2. Cada capítulo más atrapada por la historia. ¡Excelente Luz! Todos los aplausos todos y esperamos ansiosas la continuación... ¿Pedro lo va a mear? ¡Jajaja! Tu mente es brillante mujer.

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  3. Ya imagino a Pedro grunir me encanta gracias por esta linda historia

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  4. Me encanto tanto! Divertido y tierno! Gracias. Lastima que tan corto este capitulo

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