Vistas de página en total

Vistas de página en total

Vistas de página en total

domingo, 26 de noviembre de 2017

"MEDIANOCHE" - Cap 27 - (By Guillermina Pedris)








MEDIANOCHE
(Libro de anclaje: “Medianoche” – Claudia Gray)

CAPÍTULO 27  ( El final – Parte I)

Un breve gemido brotó de sus entrañas cuando hundí mis colmillos en la parte baja de su cuello y comenzó a temblar. Temeroso pero decidido, seguí adelante sin dejar de presionar su mano con la mía, intentando transmitirle confianza, haciéndole saber que era yo el que estaba ahí con él. No debía beber demasiado, ya había perdido mucha sangre y si no me detenía a tiempo la tercera mordida, en lugar de convertirlo, sería fatal.
Cuando el temblor cesó y su respiración se serenó, supe que era el momento de detenerme. Limpié los restos de sangre de su cuello y de mi boca y permanecí inclinado sobre él espectante y nervioso. Un minuto, dos, y su cuerpo seguía sin dar otra señal de alivio más que su respiración, ahora pausada, profunda y serena.
_ Guillermo _ Pronuncié su nombre como se reza una plegaria, como una súplica de amor desesperada brotando de mi alma que agonizaba junto a él. _ Guillermo, mi amor… ¿Podés escucharme? _ Necesitaba ver sus ojos, volver a escuchar su voz. Acerqué mis labios a los suyos y comencé a besarlo con ternura, como si yo fuera el príncipe del cuento que intenta salvar a la princesa de la muerte con un beso de amor.
Un estertor le recorrió el cuerpo despegándolo de la cama. _ ¿Qué pasó? _ Preguntó sobresaltado al tiempo que abría los ojos desconcertado. El alma me volvió al cuerpo.
_ Tranquilo, estás en tu habitacion y estás conmigo. Ya pasó todo, la batalla terminó.
_ Pedro… _ me miraba confundido _ ¿Qué pasó? No entiendo nada… ¿Podés apagar esa luz? Me está dejando ciego. ¿Qué son todos esos ruidos?
Una extraña mezcla de alivio y tristeza me invadió el alma, sus sentidos estaban exhacerbados y dadas las circunstancias eso solo podía tener una respuesta. Acababa de convertirlo en vampiro, un vampiro como yo.  Apagué la luz y volví a su lado. _ ¿Mejor ahora?
_ Si, gracias. ¿Qué está pasando afuera? ¿Por qué hay tanto revuelo?
_ ¿No te acordás de nada?
Trataba de recordar _ Solo algunas cosas sueltas. Estábamos tratando de escapar por el frente, corrimos por un pasillo, después apareció esa mujer… _ hizo una pausa _Ella… ella me apuñaló. ¿Me apuñaló o solo lo estoy imaginando?
_ Si, ella te apuñaló. Tenés una herida profunda en el vientre que con seguridad ya está empezando a cicatrizar. ¿Qué más sentís? ¿Te duele algo?
_ No, no me duele nada. Solo tengo una molestia en el cuello y también sed. ¿Por qué siento tanta sed?
_ ¿De verdad no sabés lo que acaba de pasar? Guillermo… te estabas muriendo. La profundidad de la herida era relevante y el señor Watanabe dijo que no pasarías la noche. Por eso, y con el consentimiento de tu madre…_ No tuve necesidad de terminar la frase, llevó una mano a la parte baja de su cuello y al rozar con las yemas de sus dedos las marcas de mi mordida se sentó en la cama.
_ Pedro…
Lo miré con los ojos cubiertos de lágrimas. _ Tuve que hacerlo, de otro modo…
Acaba de comprender lo que había sucedido y me miraba a los ojos con tanta intensidad que ahora el que temblaba era yo.
_ Lo hiciste… ¡Por fin lo hiciste! _ Abrió sus brazos invitándome a acercarme a él y así lo hice. Necesitaba su aprobación y, sin duda alguna, esa alegría que él no podía disimular para sentirme un poquito menos triste. Me abrazó con tanta fuerza que ningún razonamiento humano hubiese podido comprender que solo unos minutos atrás estaba al borde de la muerte.
De rodillas sobre el piso de la habitación permanecí abrazado a él, descansando sobre su hombro el peso de ser el responsable de haberle quitado tanto a cambio de lo que yo seguía considerando tan poco, pero él no podía esconder la alegría que sentía. 
_ ¡Al fin! _ Me decía acariciando mi espalda, percibiendo el peso en mi consciencia y tratando que su amor me alcanzara para reponerme. _ Al fin… pensé que nunca lo ibas a hacer.
_ No tuve opción. Era esto o perderte para siempre y no soy tan valiente. Tal como dijo Franco, mi amor es lo suficientemente egoista como para tenerte conmigo a cualquier precio.
_ No es así Pedro, no fue a cualquier precio. Fue un precio pactado, acordado y con mi consentimiento. Yo quería que lo hicieras. Deseaba desesperadamente este momento.
Me separé de su abrazo solo para mirarlo, todavía me parecía mentira que estuviera con vida. _ ¿Cómo te sentís?
_ Perfectamente bien _ respondió tomando mi rostro entre sus manos para regalarme un beso tierno y cálido como una mañana de otoño sobre mis labios. _ Mejor que nunca. _ Me sonreía con sincera alegría y debo confesar que volver a ver sus ojos y sentir sus labios sobre los míos sumado a su felicidad comenzaba a ayudarme a estar mejor.
_ ¿Te sentís con fuerza?
_ ¿Cómo para hacer que? _ me preguntó levantando una ceja con esa mirada insinuante que siempre detenía los latidos de mi corazón.
_ ¡Guillermo…! _ Sin dejar de reír por mi reacción se hizo a un lado y golpeando la cama con la palma de su mano me invitó a sentarme junto a él_¿Y que vamos a hacer ahora? La Tribu ha desaparecido, si tenían algún seguidor en Medianoche ya no lo tendrán. Muerto el perro se acabó la rabia. No creo que quieran seguir adelante con esa idea de la vida eterna sin un lider.
_ ¿Pero y esa mujer? La que me atacó…
_ Charity
_ Si esa, Charity. _ Comenzaba a recordar _ ¿Es la hermana de Balthazar, no?
_ Era. Después que te atacó la decapité con mis propias manos y no creo que haya sangre humana que vuelva a unirle la cabeza al cuerpo.
_ ¡Pedro, por Dios! Que imagen horrible.
_ No creas que tanto… para mi fue un placer verla rodar por el piso después de lo que te hizo.
_ ¿Y Balthazar?
_ Todavía no hablé con él.
Me observó con admiración. _ Sos muy valiente. Realmente admiro tu coraje, a veces pienso que no conocés el miedo.
_ Si me hubieses visto cuando crucé esa puerta sabrías cuanto miedo puedo llegar a sentir. Ser valiente no es no sentir miedo, ser valiente es animarse a enfentarlo para que el temor no te paralice, para que no te tome de rehén. Si eso es ser valiente, entonces si lo soy. Sobre todo cuando se trata de vos.
_ Pedro, ¿te dije alguna vez cuanto te amo?
_ Hasta donde yo recuerdo, jamás.
_ Venía para acá, mentiroso. _ Sonreí mientras me dejaba recostar sobre la cama. Lentamente reptó sobre mi cuerpo hasta quedar cuan largo como era sobre mí. _ Dejame refrescarte la memoria. Mucho coraje pero poca retención de hechos precioso.
_ Ni se te ocurra pasarte de la raya _ susurré por lo bajo _ estamos rodeados de vampiros con lo radares alertas, todos deben querer saber que está pasando en esta habitación. No me avergüences delante de mis padres.
Sentí sus brazos en mi espalda y la dureza de su musculatura pegada a mi cuerpo que se desarmaba con su proximidad.
_ No te preocupes bonito que se comportarme. Por ahora solo voy a robarte un beso, por ahora… Supuestamente tenemos cientos de años por delante y te voy avisando Pedro Beggio que pienso hacerte el amor todos los días. Pero por hoy, voy a conformarme con un beso.

Nos besamos por primera vez… Si, por primera vez. Así fue como siempre recordé ese beso, como si hubiera sido el primer beso entre él y yo. Ya no tenía que controlar mis instintos, ya no podía hacerle daño. Ahora era libre de besarlo soltando el mismo ímpetu con que mi sangre corría por mis venas, sin miedo y con toda mi osadía.
Recorrí lugares inexplorados, los espacios más secretos de esa boca que había besado tantas veces sobre un viejo edredón en aquel lugar secreto y nuestro en una de las torres más altas de Medianoche, bajo un cielo a veces transparente y a veces encapotado, pero siempre irradiando el hechizo de Evangeline a través de una ventanita pequeña y cómplice como ella.
Nunca podré saber con exactitud cuanto tiempo estuvimos besándonos, solo recuerdo que mantuve los ojos cerrados todo el tiempo deleitándome con la exaltación del resto de mis sentidos que me permitían capturar su fragancia, la suavidad de su cabello, la consistencia de sus manos recorriendo mi cuerpo y el sonido de su respiración.
Si Guillermo siendo humano había tenido una complexión fuerte y vigorosa, no me quedaban palabras para descibir en lo que se había transformado ahora que era vampiro. Tenía tanta fuerza que podía sentir como sus brazos me separaban del cobertor para adherirme a su cuerpo mientras, en contrapunto, la musculatura de su pelvis y sus piernas se hundía en mi carne como si el mismo Coloso de Rodas estuviera sobre mí.
Estaba fascinado, me sentía como una minúscula partícula de metal frente a un imán de dimensiones descomunales, el sentido de pertenencia se volvía más intenso a cada instante, ahora si tendríamos la vida que tanto habíamos soñado. Con mis dedos hundidos en su espeso cabello negro no dejaba de sujetarlo contra mí, hubiese dado lo que fuera para que ese beso no terminara nunca y a pesar de la presión que su cuerpo ejercía sobre el mío, logré liberar una de mis piernas para cruzarla deliberadamente sobre las suyas.
_ Basta Pedro _ murmuró entre dientes, interrumpiendo el beso y separándose apenas de mis labios que seguían reclamándolo. ­
_ ¿Por qué? _ pregunté usando estratégicamente ese tono sugerente y provocativo que siempre derribaba sus defensas.
_ Porque si seguimos no voy a poder detenerme y no quiero faltar a mi palabra. Vos me pediste que no me pasara de la raya, así que ayudame, solo no puedo. Me quema la piel de tanto que te deseo.
_ ¿Y si tan solo pido un beso más serías capaz de decirme que no?
_ Imposible, sabés que beso el suelo que pisás Pedro, pero si vas a jugar con fuego considerá la posibilidad de que no pueda detenerme y termine desnudándote y haciéndote el amor acá y ahora.
Fingí pensar poniendo los ojos en blanco pero sin soltarlo y arremetí con esa caradurez que ya me caracterizaba _ Considerado… Voy a correr el riesgo _ le dije sonriéndole con sensualidad y la mirada fija en su boca.
_ Listo, vos lo quisiste así. _ Estaba a milímetros de mis labios que se entreabrieron sedientos de los suyos cuando tres golpes en la puerta nos arrebataron del hechizo trayéndonos a la realidad.
_ Si… ¿Quién es? _ Pregunté casi malhumorado mientras los dos nos sentábamos con suma compostura sobre la cama.
_ Marcial Pedro. Perdón, no quería interrumpir pero Kate está desesperada por saber cómo está Guillermo._ Expuso del otro lado de la puerta que aún permanecía cerrada. Nos miramos, nos leímos el pensamiento y sonreímos pensando exactamente lo mismo. “Era de suponer”
_ Pasá Marcial. Vení a verlo con tus propios ojos
La puerta se abrió lentamente y lo primero que vimos fue parte de su cabellera y un par de ojos que se asomaban tímidamente. _ ¿No molesto? _ pero al ver a Guillermo sentado en la cama vivito y coleando su comportamiento cambió radicalmente. Entró como una tromba y cerró la puerta detrás de él _ ¡Por Dios! ¡Guillermo estás perfecto! Pedro, ¿está tan bien como parece o son ilusiones mias?
_ Está perfecto Marcial.
No salía de su asombro _ Si me lo hubiesen contado no lo hubiese creído. ¡Guillermo zafaste de las garras de la muerte por un pelo! ¿Y tu herida?
_ ¿Qué herida? _ preguntó como si la hubiera olvidado
_ La que te hizo Charity en el vientre _ le recordé
_ Ah… si. No sé, yo no siento nada
_ A ver. Dejame verla _ dijo Marcial acercándose a Guillermo _ Recostate en la cama.
_ Si, es una excelente idea, veamos que anda pasando por ahí
_ Como gusten _ Respondió resignado. Se recostó en sobre la cama y abrió su camisa.
Marcial retiró con cuidado el vendaje que le había hecho el señor Watanabe y al ver la herida pegó un grito que seguramente puso en vilo a todos los que, pacientemente, esperaban noticias en la sala común.
_ ¿Era necesario gritar así? _ Pregunté mansamente. No podía culparlo por manifestar su desconcierto y su alegría, pero era un hecho que en cuestión de minutos la habitación se llenaría de gente y yo necesitaba estar a solas con Guillermo un rato más.
_ ¡Pero… Pedro! ¡Está cerrada y ya comenzó a cicatrizar! ¿Cómo pasó esto? ¿A qué santo le rezaste?
_ ¿Podrías dejar de gritar? _ Le dijo Guillermo suplicante _ Siento tu voz dentro de mi cabeza como un redoblante de tambores.
_ Lo siento… _ Dijo bajando el tono de su voz. _ ¿Pero qué pasó?
_ Esto pasó, y por favor, tratá de no volver a gritar _ Giré la cabeza de Guillermo lo indispensable como para dejar la impresión de mis colmillos a la vista. Marcial se llevó las manos al pecho.
_ ¡Lo convertiste…!
_ Así parece _ murmuré mirando a Guillermo fijamente a los ojos.
_ Hasta que te animaste… ¡Bien hecho Pedro! _ me dijo rebosante de alegría_ ¡Bienvenido a nuestro mundo Guillermo!
_ Gracias Marcial
Tal como lo había previsto, un tropel se había amotinado en la puerta de la habitación. La voz se Kate nos se hizo esperar y era entendible, era su madre y estaba preocupada por su hijo.
_ ¡Pedro!
_ Ahí voy _ respondí levantando apenas el tono de mi voz para no torturar a Guillermo que ya no sabía cómo soportar tanto bullicio. Abrí la puerta de la habitación y me corrí a un lado para que ella pudiera verlo con sus propios ojos.  _ Ahí lo tenés, fuerte como siempre, como si nada hubiese pasado.
_ ¡Hijo! _ exclamó al tiempo que corría a su lado. _ Mi hijo… Mi hijo _ repetía mientras lo abrazaba con la cara bañada en lágrimas. Por momentos se separaba de él para auscultarlo, procurando cerciorarse que su recuperación milagrosa no era un engaño de su mente. _ ¿Estás bien? ¿Cómo te sentís? ¿Y tu herida? _ No cabía la menor posibilidad de cuestionar su interrogatorio, era su madre.
_ Estoy bien mamá.
_ Mostrame la herida
_ Ya está cicatrizando Kate
_ No te gastes Pedro, hasta que no la vea con sus propios ojos no va a tener paz.
_ Por supuesto que no. Dejame ver _ Casi se cae redonda contra el piso al ver la recuperación inesperada y sorprendente que se había producido en él. Me buscó con la mirada y no hizo falta que emitiera una sola palabra, esos ojos cristalinos acababan de decirlo todo. Le respondí con un gesto cómplice._ Te debo una Pedro, y una muy grande. Nunca voy a olvidar este día, de hoy en adelante serás un hijo más para mí. Podés contar conmigo para lo que necesites, sea lo que sea.
_ Kate… no me debés nada. Soy yo el que siempre va a estar agradecido que me permitieras salvarlo.
_ Bueno, ya basta ustedes dos que me pega de celos.
_ Lo que me faltaba escuchar _ dijo Kate poniendo los ojos en blanco en señal de fastidio _ ahora se acuerda que tiene madre.
_ Mamá te ruego que no empieces con tu clásico discurso y menos con tus reproches, no es el momento.
_ Está bien, por hoy voy a dejarte en paz, pero solo por hoy. Y espero que todo esto haya calado lo suficientemente hondo en vos, a ver si ahora sos capáz de llamarme más seguido. 
_ Mamá…
_ ¡Está bien! ¡Está bien! Ya me callé. Pedro, lo dejo en tus manos, yo voy a tranquilizar al resto. Marcial, ¿venís conmigo? Creo que los chicos quieren estar solos.
_ Salgo con ustedes, Guillermo vos esperame acá, tengo que hablar un momento con mis padres.
Con la que tenía que hablar en realidad, era con mi madre. Me costó llegar a ella dado que a cada paso alguien me paraba para preguntarme por Guillermo y no solo los miembros de la Cruz, todos los que habían formado parte de la expedición que patió de Medianoche esperaban ansiosos y demacrados el milagro de su salvación, sobre todo Balthazar, a quien logré ver hecho un ovillo en un rincón de la sala común. 
Lo que buscaba de mi madre no alteraría los hechos si me demoraba unos minutos hablando con él, era evidente que estaba sumamente angustiado. Me acerqué a él y apoyé mi mano en su hombro buscando sacarlo de sus cavilaciones.
_ Pedro _ me dijo sorprendido mientras levantaba la cabeza  y me miraba a los ojos _ ¿Cómo está Guillermo?
_ Haceme un lugar _ estaba sentado sobre un largo banco de madera, se hizo a un lado haciéndome espacio y me senté junto a él. _ Guillermo está bien, Balthazar. Ya no hay nada porque preocuparse, es más, podría asegurarte que en breve lo vas a ver por acá.
_ ¿Ya? ¿Y como fue que se recuperó tan rápido? Yo vi la herida y era muy profunda Pedro, además el señor Watanabe dijo que tal vez no iba a pasar la noche.
_ Es todo un tema, ya te vas a enterar, pero lo importante es que Guillermo está fuera de peligro. El que no se ve nada bien sos vos, ¿querés hablar?
_ ¿Y que podría decir? No tengo palabras Pedro, solo una terrible angustia que me carcome por dentro.
_ Te entiendo, claro que te entiendo, pero si te sirve de consuelo no sos el único que se siente angustiado por lo que pasó, por eso necesitaba hablar con vos. Vengo a pedirte disculpas, lo siento mucho, hubiese preferido que las cosas hubieran sido diferentes, Charity era tu hermana y yo… Perdoname Balthazar.
Cuando me miró percibí un alivio extraño en su mirada. _ No me pidas disculpas Pedro, tampoco lo lamentes. Charity dejó de ser mi hermana la misma noche que ellos mataron a mis padres, mi verdadera hermana murió con ellos, ese monstruo que viste estaba muy lejos de ser la niña que vi crecer y que llevé muchas veces de la mano, así que no lo lamentes ni te disculpes porque para ser sincero, es un consuelo saber que ya no podrá seguir haciendo daño. Su muerte me da paz. No se donde irán las almas despiadadas, pero donde quiera que esté le deseo que encuentre tranquilidad y descanso, la misma tranquilidad con la que yo vivo desde que le pusiste fin a su vida sin sentido y a su necesidad insaciable de hacer tanto mal.  Ahora dame un abrazo, me hace falta.
Nos dimos un abrazo fuerte y sincero, había sido un alivio hablar con él.
_ Contá conmigo para lo que necesites, ¿de acuerdo?
_ Lo mismo digo Pedro. Para lo que sea, siempre voy a estar.
_ Gracias. A propósito, ¿viste a mi madre? Necesito hablar con ella.
_ Me parece que está en el despacho de Kate. ¿Querés que te acompañe a buscarla?
_ No hace falta, quedate descansando y tratá de recuperarte. Solo necesito uno de esos termos que trajo de Medianoche.
Se sonrió apenas, no era poco que volviera a sonreír. _ ¿Estás hambriento?
_ Un poco, pero hay alguien que lo necesita más que yo.
Si algo le sobraba a Balthazar era inteligencia, me miró fijo a los ojos y resolvió la ecuación en el acto. _ Pedro… acaso?
_ Si. Lo convertí. Era eso o verlo morir
No pudo disimular cuanto lo alegraba la noticia. _ ¡Convertiste al profesor Graziani en un vampiro! Nunca va a dejar de sorprenderme tu osadía Pedro, pero es una buena noticia, ahora van a poder estar juntos por largos años.
_ Eso espero.
_ ¡Claro que va a ser así! Pero no pierdas más tiempo, andá a buscar a Celia, recién convertido debe tener una sed feroz de sangre fresca.
_ Dale, nos vemos mas tarde.
_ Dalo por hecho. _ Estreché su mano y me marché a toda prisa hacia el despacho de Kate.

_ ¿Y cómo sigue esto ahora Pedro? _ Me preguntó mientras ponía en mis manos un pequeño termo que contenía el elixir de nuestras vidas.
_ No tengo la menor idea mamá, cuando Guillermo pueda sentarse a hablar vamos a evaluar que es lo mejor para todos en este momento.
_ Pero si La Tribu está exterminada no hace falta que se marchen, pueden volver a Medianoche y todo va a volver a ser como era antes. Una nueva orden, todos juntos, noches de música y charlas en nuestro departamento, la misma vida que veníamos llevando…
_ Celia _ mi padre me demostraba una vez más lo amplia que era su forma de pensar _ dejalos que decidan ellos. Tal vez les venga bien un viaje después del momento traumático que les ha tocado vivir, además, ¿quién no necesita una luna de miel?
Ella lo miró fulminante.  _ Siempre poniéndote del lado de tu hijo.
_ Y dale que “tu hijo” cuando algo no te gusta o “mi hijo” cuando se luce. Celia, Pedro es “nuestro” hijo y siempre va a ser así haga lo que haga. Un hijo que ha crecido demasiado rápido tal vez, de la noche a la mañana se ha convertido en un hombre que supo elegir su camino. Dejá de tratarlo como si todavía fuera el crio que arrastramos a Medianoche a pesar de su clara y manifiesta oposición, nosotros lo empujamos a esto. Aceptémoslo y dejémoslo elegir, no lo hace para nada mal y encima siempre cae parado como los gatos.
Me causó gracia la conclusión final de su frase y eché a reír.
_ ¡No le veo la gracia Pedro Beggio!
_ Mamá, ¿podés no empañar el hermoso momento que estoy viviendo? Guillermo es lo que más amo en la vida, sin contar a ustedes dos por supuesto, pero es otra clase de amor. Guillermo es ese amor con el que papá te mira desde que tengo uso de razón, el amor que traspasa todas las barreras, el amor que se elije para pasar toda la vida juntos. No me pongas palos en la rueda con tus miedos, vos nunca fuiste así, alegrate conmigo, vivilo conmigo y empujame a ser yo como lo hiciste siempre.
Si no lograba convencerla con esas palabras ya no sabría que decir para hacerla cambiar de opinión, pero cuando se dejó caer sobre el amplio sillón de Kate, supe que le había ganado la pulseada. A pesar de todos sus temores iba a apoyarme una vez más.
_ Está bien, tienen mi bendición. Pero eso si, si deciden marcharse te llevás el amuleto.
Negué con la cabeza _ De ninguna manera, ya se lo devolví a papá cuando llegaron y no tengo pensado acarrear semejante responsabilidad. El amuleto vuelve con ustedes a Medianoche.
_ ¡Pero Pedro! _ ya iba a comenzar de nuevo con su eterno alegato _ ¿Y si pasa algo?
_ No mamá. Está decidido. Si algo pasa te llamo por teléfono, ¿viste lo prácticos que son? ¡Por favor, te lo suplico! Dejame descansar de tanta carga, te lo ruego, dejame soltar por el tiempo que dure el viaje el peso que vengo acarreando en este último año. Dejame tener una vida lo más natural posible dentro de nuestras posibilidades
_ Celia…
_ ¡Está bien! ¡Está bien! Ustedes ganan, cuando se ponen de acuerdo en algo son imposibles. Apenas Guillermo pueda ponerse de pie quiero una reunión general en la sala común, ya se lo sugerí a Kate, hay mucho de que hablar. Ahora desaparecé, andá a ver como sigue Guillermo y cerrá la puerta cuando salgas, necesito pelear con tu padre a solas.
No esperé a que lo dijera dos veces, practicamente huí del despacho, no sin antes echarle una mirada de condolencia a mi padre que me guiñó un ojo con complicidad. Me fui sin preocuparme en absoluto por lo que pasaría ahí dentro, llevaban cientos de años juntos y mi padre ya era todo un experto para disuadir los enojos de mi madre que, además, nunca pasaban a mayores.

Verlo beber su vaso de sangre por primera vez me hizo tomar verdadera consciencia de cuanto habían cambiado nuestras vidas. Una parte de mí extrañaría lo que me quedara de vida los encuentros clandestinos en la torre más alta de Medianoche, verlo esperarme en la confusa oscuridad de la incipiente madrugada en aquella escalerita estrecha, la de las ventanitas pequeñas y observar el paisaje aferrado a su espalda. No habría nada que me hiciera olvidar el andar discreto y silencioso con el que trepábamos hasta nuestro refugio para hacer el amor clandestinamente mientras todos dormían, ni la imagen de Evangeline  impresa en el firmamento bendiciendo nuestra unión. Habíamos llegado al final de un juego tan peligroso como prohibido, el amor entre un mortal y un vampiro. Ahora el libro de la vida había dado vuelta la página, nos esperaban cosas nuevas que sin duda traerían emociones que nunca habíamos experimentado juntos, pero evocar el amanecer en que nos conocimos sin presentaciones, cuando corrí desesperado por el bosque tratando de escapar de un supuesto asesino, me hacía sonreír. Observándolo detenidamente me di cuenta que tal vez mi primer instinto no estaba tan equivocado, había intentado escapar temiendo por mi vida sin saber que lo que estaba en riesgo era mi corazón, mi ingenuo y  púber corazón que apenas vio esos ojos transparentes como la miel, cayó a sus pies rendido de amor.

CONTINUARÁ

7 comentarios:

  1. Estoy completamente emocionada. ..aunque confieso que esperaba una escena de amor como postre .IGUAL ME CONFORMO ....DE SOLO PENSAR LA CONTINUACIÓN.ACLARO NO ESTOY DE ACUERDO CON EL FINAL DA PARA MUCHO MÁS. ..ETERNAMENTE AGRADECIDA DE ESTE LADO DEL RÍO. MARA ROSAS

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Mara! Con Guillermo recién recuperado no daba para una escena hot, pero algo de amor hubo. Respecto de la continuación, creo que te va a gustar... Y en cuanto al final, prefiero empezar un nuevo sueño, una nueva aventura. Las musas me dicen que es el momento de terminar Medianoche. Un abrazo de este lado del río.

      Eliminar
  2. SAndra. Este capitulo fue un sueño. Convertirlo en vampiro y verlo tan osado y picaro me lleno de amor... Se que van a vivr juntos para siempre, aunque es el final de todas las sagas de vampiros... siempre vampiros... Un capitulo precioso. Gracias. Verónica

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Verónica! Al fin llegó el momento tan esperado, Pedro acaba de convertir a Guillermo en vampiro. Ahora les esperan largos años por delante, llenos de amor y juntos por siempre. Un abrazo Guilledrista!

      Eliminar
  3. Hermoso Sandra. Este momento tan esperado ;) Te he dicho tantas veces lo que me provoca tu escritura que ya sueno repetitiva. Pero me encanta. Viajo a ese mundo que describis y me quedo ahi. No hay cosa mas linda que una historia bien contada y vos lo haces GENIAL. GRACIAS Sandra!!! Por escribir y compartir. POR FAVOR no dejes de hacerlo !!! Siempre voy a estar aca, esperando ansiosa para leer-te. Besos Romina
    PD: espero con muchas ganas la continuacion.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Hola Romina! Al fin llegó esa tercera mordida que te tenía tan ansiosa, espero que haya sido como la imaginaste. Que hermosas tus palabras, gracias, gracias... infinitamente gracias por ser mi fiel compañera de aventuras. Un abrazote Guilledrista amiga!

      Eliminar
  4. Que hermoso hermoso en verdad emocionante que bello que el amor triunfara sobre el mal y ver auna hermosa pareja que sera feliz por siempre gracias

    ResponderEliminar