
AMOR OSCURO
CAPÍTULO 1
Pedro Beggio es un reconocido abogado civil, amante de la naturaleza y de pasar tiempo de calidad con amigos. Su vida fue siempre rutinaria, hasta hace unos meses que terminó una relación amorosa con la novia de toda su vida.
Guillermo Graziani es un abogado penalista famoso en su rubro. Amante de los libros como de los hombres. Su vida amorosa siempre fue llena de vaivenes, pero a escondidas…. Su único amor es su hijo Fabián, producto de un matrimonio fracasado, al que crió de muy niño junto a su segunda esposa, Ana, mujer abnegada y llena de valores por su familia… Aunque nunca amada
por su único y verdadero amor… Guillermo.
Luego de una larga jornada laboral, Pedro quería despejar su mente. Sus amigos le habían recomendado un lugar exótico para comer y estar tranquilo, por lo que decidió hacerles caso y cenar rico y a solas.
Llegó a la esquina de una inmensa casa antigua, actualmente el restaurante “A ciegas”, nombre raro pensó. Sin dudarlo y confiando en sus amigos, entró ubicándose en una mesa para uno casi en una esquina del salón comedor.
El lugar estaba lleno, pero pensó que era agradable y cálido. En el momento en que le trajeron la cena que ordenó, repentinamente, se apagaron las luces.
Una voz en off sonó en medio del salón: “Damas y caballeros, en este lugar la
cena se disfruta a oscuras. Esperamos que sea de su agrado y que si están solos conozcan al amor de su vida. Si están en pareja, disfruten su cena. Gracias por acompañarnos en esta noche mágica. Bienvenidos.”
Pedro estaba confundido. Sus amigos no le habían dicho que se comía a oscuras. Pensando que podría ser una experiencia grata y fuera de lo común, comenzó a disfrutar de su cena.
En el momento en que estaba tomando un sorbo de vino, pasó por su lado un hombre con una fragancia exquisita que le llamó poderosamente la atención.
Se detuvo a pensar en el olor, mezcla a madera y pino, que lo invadió por completo. Sintió en su cuerpo un escalofrío desconocido y a la vez agradable, hasta que sus pensamientos fueron interrumpidos por una voz masculina, suave y a la vez seductora.
- Buenas noches…. Puedo tantear que está solo, ¿puedo acompañarlo? –quiso saber el hombre
- Buenas noches… no sé, de verdad no quiero nada con nadie… No quiero ser grosero pero si directo – contestó Pedro sintiendo ese aroma cautivante.
- No se preocupe, no quiero nada con usted, y no quiero ser grosero tampoco… es que quedé en encontrarme con alguien, llegué tarde y bueno, en esta oscuridad es imposible distinguir nada… solo quiero acompañarlo a cenar… ni siquiera tiene obligación de decirme su nombre – respondió el hombre
- Está bien… siéntese… si quiere cenar rico, el plato que pedí está exquisito – aconsejó Pedro sonriente
- Muy bien… creo en su palabra… Mozo, por favor lo mismo que este caballero – ordenó el hombre
- Enseguida señor – respondió el mozo.
- ¿Ya había venido a este lugar señor? – quiso saber Pedro
- No, nunca… y creo que no voy a volver jamás… Esta oscuridad es horrible. No ver que como ni con quien estoy hablando me pone un poco nervioso _ respondió el hombre seductor
- A mi no me desagrada… reconozco que no me gusta comer a oscuras pero es una experiencia nueva… ¿Cómo es usted? – quiso saber Pedro
- ¿Cómo soy…? Bueno… tengo 60 años, soy guapo y extremadamente seductor… como Kevin Costner podría decirse – respondió el hombre sonriente
- Claro… bueno… entonces estoy comiendo con un guardaespaldas, por las dudas digo… si pasa algo raro estoy protegido – respondió Pedro sexy inconscientemente
- ¿Y vos cómo sos?... por la voz sos joven y creo que no sos Argentino, o me equivoco? – quiso saber el hombre
- No se equivoca…. Soy Chileno… tengo 38 años y puedo decir que soy muy guapo también… como Brad Pitt – respondió Pedro interesándole el juego
- Bueno… entonces si como algo que está envenenado y me muero, vas a venir a buscarme para llevarme con la muerte… Sos el ángel de la muerte como en “Conoces a Joe Black” – contestó el hombre seductoramente
- Por ser tan grande conoce de películas no tan viejas… por la edad pensé que era de “Lo que el viento se llevó” y esas cosas – respondió Pedro
- Muy gracioso chiquito… me gusta el cine clásico y la música clásica, pero más me gustan los libros… y ya que no nos conocemos te diré que me gustan los hombres también _ respondió el hombre
- Bueno… me lo suponía…. Y ya que no nos conocemos, le diré también que su perfume me encanta… y a pesar de que hace unos meses terminé con la única mujer que amé en mi vida… su perfume me confunde – respondió Pedro
- ¿Te confunde…? ¿Cómo…? ¿Qué sentís? – quiso saber el hombre casi en llamas
- No sé… Es una mezcla de madera y pino, algo varonil y a la vez sensual… no lo conozco en persona, pero me lo puedo imaginar alto, con pelo negro, sin canas, con un cuerpo atlético y muy sexy… estoy cerca? – quiso saber Pedro casi excitado por su palabras
- Casi…. Pero no… En cambio vos debés ser joven, alto, atlético, delgado, con esa voz sensual que me vuelve loco y de verdad me gustaría saber tu nombre_ quiso saber el hombre seductor
- No lo creo… mejor disfrutemos de la cena y dejemos esta charla que se está poniendo caliente – respondió Pedro esquivando lo que sentía
- Está bien… como prefieras… pero de verdad me gustás. No te conozco pero sos dulce, con una voz sensual y con ese acento que me encanta… y debés ser muy bonito – respondió el hombre misterioso para Pedro
- Puede ser… pero recordémonos así… solo la voz y nuestros pensamientos hacia el otro… esto me confunde, nunca pensé hablar así con un hombre y tan abiertamente…. Este lugar es hipnótico – respondió Pedro
- Es verdad… yo tuve muchos hombres en mi vida, pero por vos creo que dejaría toda mi vida anterior para estar a tu lado… y eso en mí es decir demasiado – contestó el hombre
- Lo dice para que caiga en sus redes… Usted debe ser un pirata tremendo… y eso conmigo no va… me gusta lo romántico. Soy chapado a la antigua en eso – respondió Pedro sexy
- Aunque no lo parezca soy romántico, a mi manera… dame la mano, sin miedo – respondió el hombre colocando su mano sobre la mesa
- Que manos fuertes… y cálidas. ¿Quien sos? – quiso saber Pedro aferrando su mano a la del hombre misterioso
- Voy a seguir tu juego. Sin nombres. De verdad esto es raro para mí. Vine a ver a una persona y terminé conociendo a un joven agradable, seductor y muy dulce… _ contestó el hombre besando suavemente la mano de Pedro
- No hagas eso…. Es tan… romántico, por favor _ respondió Pedro retirándole la mano
- No me tengas miedo precioso… solo quiero recordar el olor a tus manos. Ya que puede ser que este sea el único y último día que nos veamos –respondió el hombre misterioso
- De verdad pasé una noche inolvidable… cené en un lugar a oscuras y conocí sin pensarlo a un hombre particular, oscuro y a la vez seductor… un hombre misterioso… No quiero ser descortés, pero no puedo seguir con esto… discúlpeme, pero debo irme – respondió Pedro levantándose de su asiento
- No quise incomodarte… de verdad lo siento. No quiero que te vayas por mí
culpa. De verdad conocerte fue muy agradable. Cambiaste algo de mi… _ respondió el hombre levantándose a oscuras
- No es por eso, no me incomodó en absoluto. Es que no quiero seguir con esto. De verdad usted me atrae y no sé porque ni como… esto es nuevo para
mí… Si lo conociera, jamás le diría a un hombre que me gusta – respondió Pedro parado frente a su hombre misterioso
- ¿Es un pecado acaso gustar de un hombre? ¿Eso es lo que querés decir? – quiso saber el hombre
- Claro que no…. Es que en mi caso nunca lo estuve. Y creo que esta va a ser la primera y única vez que pase… - respondió Pedro
- Sos muy lindo… lo puedo sentir en tu rostro – le dijo el hombre acariciándole a oscuras las facciones de la cara
- Usted es… fuerte, con una voz atractiva y cautivante… es lindo _ contestó Pedro acariciándole el rostro en la penumbra
- No te vayas precioso, por favor – respondió el hombre
- Debo hacerlo – contestó Pedro tomando a ese hombre por la nunca y regalándole un dulce beso en los labios.
Aquel hombre al sentir esos labios tan joviales y sensuales sobre los suyos, se aferró a esa boca besándola apasionadamente. Colocó sus manos en la cintura de aquel joven, aferrándolo delicadamente contra su cuerpo.
Pedro respondió en silencio al gesto de aquel hombre, que con sus manos lo rodeó por la cintura llevándolo hacia su pecho, pudiendo sentir los latidos de su corazón a medida que su boca le iba regalando dulces besos llenos de pasión.
Colocando sus manos sobre la espalda de aquel hombre, lo rodeó suavemente, esperando que esos besos no se detuvieran jamás. En silencio fue recorriendo su espalda y a medida que subía comprobó que no era muy alto, ni tenía un pelo tupido, sino que sus manos estaban recorriendo una cabellera llena de entradas que para él, le resultó extremadamente sensual y excitante a la vez.
El maduro hombre recorrió con sus manos recias la espalda de aquel joven hasta sentir que por su cuerpo la sangre le hervía, que su corazón latía con fuerza y que Pedro con sus suaves manos estaba haciendo estragos en su escasa cabellera.
- No sos Kevin Costner, pero para mi sos encantador… _ respondió Pedro agitado por esos besos apasionados
- Veo que no sos Brad Pitt, pero me quedo con vos chiquito… definitivamente sos mejor – contestó el hombre volviéndolo a besar.
- De verdad lo siento… no puedo – respondió Pedro apartándose de aquel hombre sensual
- No te vayas, por favor – contestó el hombre aferrándose a su mano
- Debo hacerlo – contestó Pedro retirándose del lugar.
Sin saber cómo salir, comenzó a tantear las mesas llegando hasta la salida. En la calle, corrió hasta su auto y sin mirar atrás condujo hasta su casa. Guillermo salió del restaurante hecho una fiera. No quería perder a ese joven misterioso que con tan poco había llegado a lo más profundo de su corazón. Tanteando las mesas pudo salir protestando del lugar, pero al ver tanta gente caminando por la calle, era imposible saber quién podría haber sido aquel joven seductor.
Con el alma en pena, subió a un taxi y se fue lleno de dudas y pensamientos confusos hacia su casa.
Pasó un mes y sus pensamientos seguían en esa noche oscura y llena de deseo. Ese joven lo tenía trastornado y a pesar de que quería sacárselo de la cabeza era imposible… Cerraba los ojos y solo se le venía a la mente ese amor oscuro, ese joven besándolo apasionadamente, recorriéndolo casi completo con el calor de sus suaves dedos.
Llegó al despacho de su amigo el Juez Juan Arismendi y casi se lleva puesta la puerta de entrada.
- Guillermo, ¿estás bien? ¿No viste que estaba cerrada la puerta? _ quiso saber Juan
- Perdóname, es que no estaba concentrado en el camino… venía pensando. No la vi – respondió Guillermo
- No es momento para desconcentrarte. Estás a minutos de entrar a tu propia audiencia, nada más y nada menos que con tu ex esposa y tu querido hermano Mendoza – respondió Juan
- No me lo recuerdes… es que ese joven de aquella noche… te odio Juan. Pensar que iba a encontrarme con vos y José y terminé a los besos con un joven que hasta ahora me trastorna _ respondió Guillermo
- No me culpes… hubieras preguntado donde estábamos sentados nosotros y listo…. Pero no, el señor tuvo que hacer de las suyas… y veo que no te fue del todo mal – respondió Juan
- De verdad nada mal… pero no sé quién es, como se llama, que hace, nada… Solo que es mucho más joven que yo, que besa como los dioses y que le gusto… Eso me está volviendo loco – respondió Guillermo
- Bueno, alguna vez tenías que sufrir vos por amor… ya pasamos todos por eso. Ahora es tu turno amigo – respondió Juan sonriente.
- Y vos con José, ¿cómo están? – quiso saber Guillermo
- Vamos mejor podría decirse… no sé cómo encararlo. De verdad no quisiera perder su amistad si me rechazara – respondió Juan
- Nunca lo vas a saber si no te animás Juan…. José es un muy buen hombre y a pesar de que lo hice sufrir es un muy buen amigo… y de verdad te quiere – respondió Guillermo
- Viniendo eso de vos podría decirse que es una disculpa hacia José… tendrías que dárselas a él, no a mi – respondió Juan
- A los dos… ambos estuvieron conmigo y ambos son mis amigos… y ambos se enamoraron. Dale Juan… animate de una vez… este calvario que estoy pasando no se lo deseo a nadie, salvo a mi hermano, pero ese no sabe amar, así que nunca sufriría por amor – respondió Guillermo
- Entonces, vamos a la audiencia, hacelo pelota con tu sarcasmo ácido y ganemos este caso contra Ana. – respondió Juan
- Vamos…. – contestó Guillermo decidido.
En la sala, Miguel Mendoza, el fiscal hermano de Guillermo estaba junto a Ana, ex esposa del prestigioso abogado y madre putativa de su adorado hijo Fabián.
En medio del auditorio y presenciando la audiencia, estaba sentado un joven abogado que Guillermo conocía de vista, pero nunca lo había tratado personalmente. Era un joven moreno, atractivo y con una sonrisa cautivante. A pesar de que sus pensamientos estaban aferrados a los besos de aquel joven misterioso, sus ojos estaban concentrados en aquel joven moreno que lo miraba desde la audiencia y que, sin pensarlo, lo saludó con la mano regalándole una cálida sonrisa.
Pedro estaba sentado junto al auditorio. Nunca se perdía un juicio del prestigioso abogado Guillermo Graziani y aunque no lo conocía personalmente, se moría de ganas de saludarlo y entablar una charla con él. Era su referente en la profesión, pero su timidez no le permitía acercarse más de esa distancia con aquel fabuloso abogado.
Al verlo en la sala, sentado y a punto de defender su hombría como caballero en un caso propio y a la vez mediático, no pudo contenerse y en el momento en que sintió que lo miraba, lo saludó con la mano regalándole una cálida sonrisa…. Guillermo era su referente en la profesión y aquel hombre sensual que hacía un mes le había regalado esos dulces y apasionados besos era su amor imposible… Su amor oscuro, secreto e inalcanzable.
- Estimados colegas… espero que esta sea la última de sus audiencias. Dr. Mendoza, sea conciso y mantenga esta vez la compostura en la sala_ respondió el Juez Arismendi impartiendo autoridad
- Su señoría… estimado jurado, audiencia… No es mi intensión hacerle daño a nadie y mucho menos al Dr. Graziani, pero mi clienta, la señora Ana Graziani está reclamando lo que por derecho le corresponde… la mitad de las ganancias del estudio jurídico de su marido – respondió Mendoza
- Hablá bien Mendoza… Ex marido… ex esposa… Ana sin Graziani. No es más mi mujer, nunca lo fuiste Ana, y lo sabés de sobra… No sé porque tenemos que estar acá si podemos resolverlo en privado – respondió Guillermo nervioso
- Hermano… tenés razón en algo. Es tu ex mujer, pero al estar casados le corresponde la mitad de las ganancias del estudio. Y lo sabés bien –respondió Mendoza
- Por desgracia sos mi hermano, pero con Ana teníamos un acuerdo. Ella lo sabe muy bien, y no quiero ventilar más mi vida privada en este lugar. Ana, por favor, resolvamos esto a solas – respondió Guillermo
- Guillermo… yo, no se… creo – respondió Ana siendo interrumpida por Mendoza
- Mi clienta no tiene nada que resolver en privado. La mitad es de ella y punto – respondió Mendoza
- En el divorcio le cedí todo… propiedades que eran mías, el auto, le abrí una cuenta bancaria importante… Teníamos un acuerdo cuando nos casamos y por mi parte lo cumplí en su totalidad… Ana, por favor, no sigamos con esto… El estudio es mío y eso es lo único que te pedí a cambio de todo lo que tenía… hasta un hijo te di – respondió Guillermo abriendo su corazón a la audiencia
- Ese hijo no es de ella…. A ella nunca le diste uno – respondió Mendoza hiriendo sus sentimientos
- Con mi hijo no te metas Miguel… Fabián es el hijo de Guillermo pero yo lo crié de bebé… yo no podía tener hijos y Guillermo me dio el mejor de todos… A él no lo toques porque no te lo voy a permitir… Guillermo, por favor, perdóname – respondió Ana sincera
- No le pidas perdón… no se lo merece – respondió Miguel
- Sos un desgraciado… tu padre era un ser increíble, no sé como fuiste su hijo. Sos una basura, desgraciado…. Ana, terminemos con esto – respondió Guillermo levantándose de su asiento
- Por favor señores… silencio… En mi corte no quiero peleas… Les concedo un receso de dos horas y por favor, Dr. Graziani lo invito a que hable con su ex mujer Ana en mi despacho y traten de resolver esto… sin abogados presentes – respondió el Juez Arismendi
- Eso no lo voy a permitir… es mi clienta – respondió Mendoza
- Y esta es mi corte, y se hace lo que yo digo… _ respondió Juan haciendo sonar el martillo.
Ana fue conducida por el fiscal José Miller hacia el despacho de Juan. Mendoza estaba desesperado, ya que su plan por destruir a su hermano estaba a punto de ser desbaratado. Guillermo salió del recinto rumbo al despacho de Juan, cuando pasó por al lado de aquel joven moreno que tanto lo atraía desde hacía dos años. El solo olor a fragancia jovial lo transportó hacia esa noche oscura, hacia esos besos apasionados, hacia ese cuerpo torneado que tuvo entre sus manos en la oscuridad de la noche sin poder quitárselo de su mente.
Pedro cerró los ojos y pudo distinguir ese olor a madera y pino que tanto lo había cautivado aquella noche. Sin pensarlo rozó sin querer la mano de aquel abogado que pasaba por su lado volviendo a experimentar ese sudor frío que le recorrió el cuerpo aquella noche salvaje y sensual.
- Disculpe, no quise empujarlo, es que alguien pasó y me empujó. Lo siento Dr. Graziani – respondió Pedro mirándolo
- No te disculpes… sos Pedro Beggio, ¿verdad? – quiso saber Guillermo
- Sí… ¿Me conoce? Usted es un abogado excelente, permítame que se lo diga – respondió Pedro
- Tuteame… Sí, te conozco. Sé que sos abogado civil, de familia. En este caso no se qué hacer, pero necesitaría un consejo – respondió Guillermo
- No sé si le sirva, pero su ex mujer no es mala persona. Está influenciada por su hermano Mendoza… No sé qué arreglos tuvieron ustedes en su vida privada, pero un consejo ya que me lo pide… dígale que no le dará parte de las ganancias de su estudio pero que a fin de cada año le dará un bono de gracia importante, solo por haber criado a su hijo… No me diga nada, es una locura lo que le dije, disculpe – respondió Pedro mirando al piso
- No… me parece justo… lo voy a considerar. Gracias Pedro… espero verte en otro momento. – respondió Guillermo estrechándole la mano
- Espero que así sea. Mucha suerte – respondió Pedro respondiendo al saludo
Al verlo marcharse, solo pudo recordar ese olor amaderado, ese cálido apretón de manos y esa fuerza y a la vez suavidad de sus dedos que tanto recordaba de aquella noche oscura… No quería pensar en nada, pero si su mente no le estaba jugando una mala pasada, podría jurarse que ese era su hombre misterioso.
Guillermo se alejó de aquel joven con ese acento tan particular que le hizo recordar al joven de aquella noche a ciegas. Esa mano suave era la misma que había tocado, que había besado… Si su mente no lo traicionaba, podría jurar ante su Dios que aquella noche inolvidable había probado esa boca que por tantos años había soñado en secreto.
CONTINUARÁ
Me encanta este comienzo Verónica, es muy sugestivo todo esto. Conocer a ciegas a una persona que venís observando de lejos desde hace mucho tiempo es muyyy romantico!!!
ResponderEliminarGracias por todo lo que das.
Maravilloso comienzo te espero pronto por acá mara rosas
ResponderEliminarUn placer compartir esto con ustedes... Este espacio es increible... Saludos. Verónica
ResponderEliminarTodos los aplausos todos.Gracias por tanto.Esperando por mucho más.
ResponderEliminar"Miran al cielo y piden un deseo contigo la noche más bella"Mónica de Lanús.
Al fin pude darme el tiempo para leer hermosa historia querida amiga muchísimas gracias por haberme la recomendado en verdad Está hermosa Qué comienzo voy a continuar de verdad que comienzo gracias
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