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sábado, 20 de enero de 2018

"AMOR OSCURO" - Cap 2 - (By Verónica Lorena)







AMOR OSCURO

CAPÍTULO 2

Pasaron las dos horas del receso y todos volvieron a la sala de audiencia. Colocados cada uno en sus respectivos lugares, el Juez Arismendi comenzó la sesión.
-  ¿Pudieron llegar a un acuerdo? – quiso saber el Juez
-  Su señoría… pudimos hablar como dos adultos que somos y llegamos a un acuerdo. Sin querer dar detalles de nuestra intimidad, que creo que a nadie le importa y con todo mi respeto, llegamos a un acuerdo creo yo, beneficioso para Ana…. Si bien estábamos casados, el estudio es mío desde mucho antes de conocernos, así que considerando que no le corresponden ganancias por el mismo, pero atento a que durante el matrimonio no quise que ella trabajara ya que el arreglo era que yo iba a mantener todas las necesidades del hogar, hemos considerado que una vez al año, cada fin de año, a modo de compensación y agradecimiento por ser la madre de mi hijo, le va a corresponder un bono  importante del cual me haré cargo… No quiero que se mal interprete… hemos tenido diferencias como todos los matrimonios, pero nunca dudé que Ana fuera una madre excepcional con mi hijo… Siempre va a ser ella su madre, y eso jamás va a cambiar…. – respondió Guillermo
- Me parece justa la propuesta… ¿Está de acuerdo señora Ana? – preguntó Juan
- Si su Señoría…. Nunca quise llegar a este extremo ni exponer nuestra vida privada a todos. Estaba enojada por nuestra separación, caí en el alcohol… pero a pesar de todo Guillermo siempre me ayudó a rehabilitarme y mi hijo es y seguirá siendo el pilar de mi vida… eso siempre se lo voy a agradecer a Guillermo… creo que el trato es justo…. Acepto – respondió Ana
- Entonces, firmemos el acta con el acuerdo arribado y demos por cerrado el caso – respondió el juez
- Me opongo… no voy a permitir que mi clienta pierda con ese trato–contestó Mendoza
- Nadie pierde… al contrario. Es un trato justo. Creo que es lo más sensato que escuché en todo este juicio. Podemos firmar ahora, ¿están de acuerdo las partes? – quiso saber el Juez
-  Si…  _ respondieron Ana y Guillermo
-  Entonces, pasen al estrado por favor – respondió el juez.
Luego de cerrar el trato y firmar el acta, Ana y Guillermo se abrazaron cálidamente. Sin resentimientos, cada uno se fue por su lado, dejando a Miguel Mendoza sentado solo, con sus pensamientos de derrota.
Guillermo se acercó a sus colegas del estudio Marcos y Gabriela, quienes al verlo lo saludaron afectuosamente.
- Me alegro que todo haya terminado Guillermo…. Ni a mí se me hubiera ocurrido ese trato tan brillante – comentó Marcos dándole la mano
-  A mi tampoco, te soy sincero – respondió Guillermo
- Entonces…  ¿A quién?.... Mendoza quedó mirando el piso y Ana no creo que haya sido… ¿Fue Juan o José? – quiso saber Gabriela
-  No, fue el Dr. Pedro Beggio… ahí viene  –  respondió Guillermo mirándolo caminar
-  Lo felicito Dr. Graziani… De verdad lamento lo que tuvo que pasar pero creo que lo resolvió lo mejor que pudo… _ dijo Pedro con una sonrisa
- Lo mejor para Guillermo… de verdad un trato ventajoso y brillante…. Soy Marcos, abogado y amigo de Guillermo  –  respondió Marcos estrechándole la mano
- Un placer… Pedro Beggio… Y vos debés ser Gabriela…. Te tengo vista de tribunales – respondió Pedro
-  Encantada… de verdad que sos muy lindo – respondió Gabriela dándole un beso en la mejilla
- Bueno… gracias por el cumplido. ¿Qué les parece si los invito a almorzar? Para festejar al trato – respondió Pedro
- Me encanta la idea. Gabriela, Guillermo…. Nos va a venir bien despejarnos un poco – respondió Marcos
-  Muy bien… ¿A dónde vamos? – quiso saber Guillermo
-  A Mc Donald’s  _ respondió Pedro
-  ¡Uhmmm, que rico…! Comida chatarra… una delicia – respondió Marcos
-  Yo una ensalada de pollo – respondió Gabriela
-  Ni loco… eso se me pega en la panza  _ respondió Guillermo
- Vamos Graziani… que en esa pancita creo que hay más que una hamburguesa y papas fritas – respondió Pedro mirándolo seductor
-  No me provoques vos… que no me conocés todavía –  respondió Guillermo mirándolo sexy
-  No lo hago… solo observo… y me gusta lo que veo – respondió Pedro jugando con las miradas que tan seductoramente le estaba regalando aquel hombre.
- Vamos… me muero de hambre –  respondió Marcos partiendo hacia el local.

Pasaron un almuerzo de lo más agradable. A pesar de las quejas de Guillermo, no pudo resistirse a una hamburguesa, unas papas y un vaso de coca cola. Pedro estaba encantado con la compañía, hablaba como si los conociera de toda la vida. Guillermo asentía a las preguntas que le hacía Pedro con relación a los casos, a las audiencias que había presenciado sin dejar de observarlo y contemplarle esa boca rojo pasión que lo tenía embrujado.
A pasar de la charla, en cada oportunidad que tenía, Pedro observaba a  aquel abogado maduro y seductor del que cada vez conocía un poco más de sus secretos. Sus amigos y socios eran gente agradable e incondicionales a su jefe, pero él no solo veía en ese hombre a un buen amigo y jefe, sino que veía a una persona que pasó por muchas penas, pero que podría jurar que aquella noche a ciegas había besado en secreto.

Pasaron dos meses y empezaron a compartir casos ambos estudios. Pedro se especializaba en Familia y Derecho Civil, en tanto que Guillermo, especialista en Derecho Penal, veía siempre el lado malo de las cosas, lo que se compensaba con el optimismo que traía Pedro a los casos en común.
- Este caso es complicado… Nuestro cliente es empresario, muy rico y si encontramos una buena defensa vamos a ganar muchísimo dinero… yo me voy a encargar que así sea – respondió Marcos, el financista del estudio
- Tiene un millón de empresas, casas, autos, y su mujer es una vividora… _ respondió Gabriela
- Vividora o no, tiene razón en pedirle la mitad de todo, a menos que probemos que no le corresponde nada  –  respondió Pedro concentrado en los papeles del caso
-  ¿Y cómo probamos eso? A ver, vos Pedro… ¿que  tenés  en mente?  –  quiso saber Guillermo
-  Solo se me ocurre una cosa… probar que la esposa tenía un amante, o que se casó por interés, o que legalmente no  están casados… _ respondió Pedro
- ¿Por qué decís eso? ¿Qué encontraste…? Conozco esa mirada  –  respondió Guillermo
-  No sé… esa partida de casamiento es rara… Si bien está expedida por el Registro Civil de Capital, no tiene el mismo membrete que todas las expedidas por ese organismo… No sé, pero creo que es falsa _ respondió Pedro seguro
-  No puede ser, el marido sabría que es falsa… _ respondió Guillermo
-  No si se casara la mujer con un nombre falso y que en realidad no sea quien dice ser… No sé si entienden a donde quiero llegar – respondió Pedro mirándolos a todos y perdiéndose en los ojos oscuros de su ser superior.
-  Te sigo y no te sigo…  _ respondió Guillermo confundido
-  Yo sí… creo que sé a dónde quiere llegar Pedro… Si probamos que la esposa es una farsante, se cae el matrimonio y por ende no hereda nada… Estaría genial y cobraríamos millones,  ¿pero cómo lo hacemos? – quiso saber Marcos
-  Guillermo tiene conocidos en la comisaria… podríamos empezar por ver si tiene antecedentes con el nombre que conocemos – respondió Gabriela
-  Claro…  ¿pero  cómo vamos a saber si tiene una doble identidad?  –  quiso saber Guillermo
-  Primero comencemos por ver si la partida es falsa. Conozco a una persona en el archivo civil que es un genio con las falsificaciones – respondió Pedro
- Cada vez me sorprendés mas vos… conocés a gente que sabe de falsificaciones… ¿Qué más? – quiso saber Guillermo
- No solo eso… no me conocés del todo… Falsificaciones, informativa avanzada, narcóticos, soy abogado de familia pero conozco de todo un poco… me gusta la ciencia forense, en general – respondió Pedro
- Bueno, entonces Marcos y Gabriela vayan a la policía a ver si encuentran antecedentes o algún caso relacionado con la mujer… Pedro y yo vamos al archivo a ver a ese hombre – respondió Guillermo
-  Muy bien… vamos – respondió Marcos

Estando en el auto de Pedro rumbo al archivo, sentía que ese primer caso juntos iba a ser estupendo.
-  Estoy tan contento… si no me conociera diría que me siento como Sherlock Holmes y Watson– respondió Pedro emocionado
- El Derecho de Familia no es tan emocionante, ¿no?. Pero reconozco que tenés razón Pedro… este caso es nuevo para todos – respondió Guillermo
-  No sé qué me pasa Guille pero de verdad estoy contento de compartir esto con ustedes. Son un equipo muy unido y se preocupan por ganar… tienen espíritu valiente y eso me gusta… es lo que me falta a mi _ respondió Pedro
-  No te falta… sos muy valiente y valioso “precioso”… tenés otra visión de las cosas, una que nosotros no tenemos – respondió Guillermo
- “Precioso…” Eso es nuevo…. Me  recuerda a alguien – respondió Pedro inconscientemente
-  ¿A quién? – quiso saber Guillermo casi celoso
-  Nadie… no es nada… cosas mías. Olvídate que lo dije – respondió Pedro
-  ¿Muchos te dicen precioso? – quiso saber Guillermo
- De hecho nadie… Solo uno me lo dijo una vez… y no sé quien es –respondió Pedro
-  Ya llegamos – respondió Guillermo evadiendo la charla.
Ambos hombres se quedaron pensativos. Pedro recordó esas palabras pronunciadas por aquel hombre misterioso que en esa noche de amor oscuro le regaló esos besos apasionados e inolvidables.
Guillermo no quiso seguir con la charla. Las palabras de Pedro lo llevaron hacia esa noche negra y a la vez tan sensual vivida a oscuras con un joven del que solo conocía sus besos… Ese acento tan particular de Pedro y ese encanto jovial en cada minuto que pasaban juntos se lo recordaba… Definitivamente, Pedro era el joven al que había besado aquella noche.

Llegaron al Archivo General y les informaron que para ver al Sr. Godoy tenían que ir al subsuelo que era casi cinco pisos por debajo de la planta principal. Guillermo odiaba los espacios cerrados y ese ascensor viejo y ruidoso se lo hacía recordar a cada rato.
- ¿No podía trabajar en un lugar más limpio y menos alejado de la vida…? Este ascensor parece una tumba y el lugar el inframundo – dijo Guillermo nervioso
- No te preocupes Guille… estamos juntos, no pasa nada…  ¿Tenés  miedo a los espacios cerrados? – quiso saber Pedro sonriente
- Un poco… pero más miedo me da esta caja vieja y  ruidosa… espero que no se quede porque me muero – respondió Guillermo
-  Eso sería una pena… para todos… O por lo menos para mí _ contestó Pedro saliendo del ascensor ante la mirada asombrada de Guillermo por su comentario.
Llegaron a un lugar antiguo, apartado de la realidad y lleno de libros viejos, archivos. Un escritorio oscuro y sentado detrás de este un hombre grande, pero gentil.
- Pedro…  ¡Cuánto tiempo…! ¿Qué te trae a este lugar? – quiso saber el hombre
- Como está Godoy, él es el Dr. Guillermo Graziani,  abogado penalista, colega de la profesión y amigo… _ los presentó Pedro
-  Encantado de conocerlo… pero si no le molesta que le pregunte…  ¿no se ahoga acá abajo? – quiso saber Guillermo
-  Se ve que no le gustan los espacios cerrados… Lo entiendo, pero  para  un bicho de papales como yo este lugar es el paraíso – respondió el hombre
-  El infierno diría yo, pero bueno, cada uno cree en lo que quiere, o puede  –contestó Guillermo
-  Bueno… no importa. Lo que si importa es que quiero saber si esta partida de matrimonio es  falsa… no se parece a las que emite el Registro Civil… pero dudo de eso… solo vos podés ayudarme. De más está decirte que es confidencial – respondió Pedro
-  Me encanta jugar a los detectives. A ver, veamos  –  quiso saber el hombre viendo la partida. -Dejame un rato que la observe y te doy mi fallo… si quieren pueden recorrer el archivo, capaz encuentran algo que les interese _ respondió el hombre
- Está bien… vamos Guillermo  –  contestó Pedro caminando por los pasillos del archivo.
- No se vos Pedro… pero este lugar me deprime… espero que se apure. Nunca pensé que diría esto pero necesito aire puro – respondió Guillermo
- No te desesperes que es peor… cuando salgamos, si querés, te invito a cenar – respondió Pedro
-  No, mejor cocino yo… ¿En tu casa o en la mía? – quiso saber Guillermo
- En la mía no hay nada… solo para hacer un huevo duro – respondió Pedro
- Bueno… entonces en la mía, aunque está mi hijo – respondió Guillermo
- Si no es molestia, me encantaría conocerlo… Conozco maravillas de él pero solo de tus labios.  – respondió Pedro mirándolo sensual
- Es porque soy su padre. Pero de verdad es lo mejor que me pasó en la vida… después de dos matrimonios fallidos, y bueno… no quiero entrar en detalles privados – respondió Guillermo
-  No hace falta… no se… no necesito ser genio para saber que te sentís mejor con los hombres – respondió Pedro mirándolo
- ¿Eso te incomoda…? No sé, pregunto. ¿Es un obstáculo para nuestra relación laboral? – quiso saber Guillermo
-  Para nada… nunca lo vi así… no quise ofenderte – respondió Pedro
- No  me ofende… es que nunca hablé tan abiertamente con alguien, solo una vez y ni siquiera lo conozco… aunque con Juan y José no tengo tapujos – respondió Guillermo
-  Lo sé… supuse que tus amigos, juez y fiscal, fueron más que tus amigos en el pasado… pero no soy nadie para juzgarte… ni quiero hacerlo… es tu vida – respondió Pedro
- ¿Y a vos? ¿Te incomoda estar así, tan cerca de mí? – preguntó Guillermo casi pegado a su cuerpo
- No me incomoda… solo me confunde, nada más… No quiero seguir con esta charla… Creo que acá encontré una caja con el nombre de la esposa del cliente – respondió Pedro cambiando de tema abruptamente
- Es verdad… veamos que tiene dentro – respondió Guillermo tomando la caja.
Estuvieron casi media hora revisando los papeles, tomando fotos de los expedientes relacionados con la mujer misteriosa. Estaba relacionada con el cartel de la droga, cosa que a Guillermo no le extrañaba por ser una mujer a la que le gustaba el dinero y el poder.
-  Señores, creo que tengo algo para ustedes  _  les gritó el hombre desde el escritorio
-  Que hay… ¿es falsa? – quiso saber Pedro
- Claro que es falsa… y una muy buena por cierto… en ese Acta y esa fecha no hay ningún casamiento registrado con esta mujer, pero sí con este hombre – respondió el hombre
- No puede ser… se casó con su nombre real pero falsificó la partida por algo… ¿lo sabrá el marido? – quiso saber Pedro
-  No lo sé… pero creo que debemos investigar a los dos… esto no me gusta nada – respondió Guillermo
-  Acá tienen una copia de la partida original, es lo único que puedo hacer por ustedes – respondió el hombre
-  Es un montón… gracias Godoy… de verdad – respondió Pedro
- Fue un placer, ahora tengo que irme… salimos juntos? _ quiso saber el hombre
- Nos quedaremos unos momentos más… es que tenemos que sacar unas fotos más a aquellos papeles y nos vamos – respondió Guillermo
- Está bien…. No se olviden de apagar la luz cuando se van… hasta luego  –respondió el hombre
-  Gracias – respondieron ambos hombres.
Al cabo de veinte minutos más, ya habiendo acomodado las cajas en su lugar,
se dirigieron al ascensor para salir de ese antro viejo y oscuro. Una vez dentro del ascensor, este comenzó a hacer un quejido raro y sin previo aviso, se quedó atorado entre dos pisos del subsuelo.
Guillermo estaba desesperado. Casi sin poder respirar por los nervios, comenzó a tocar todos los botones del tablero a fin de solicitar auxilio.
Pedro estaba más calmado pero asustado por su hombre. A pesar de querer calmarlo, este estaba descontrolado. Pedro apretó el botón rojo de pánico, y
enseguida comenzó a sonar la sirena.
Lo tomó a Guillermo del rostro y mirándolo a los ojos le pidió que se calmara,
que confiara en él.
- Guille, por favor, estás conmigo, calmate  –  respondió Pedro tomándolo del  rostro
-  Intento Pedro, pero no puedo… me ahogo en serio  –  respondió Guillermo desabrochándose la corbata
-  Vamos a estar bien… mírame, respirá conmigo…  ¿confías en mi?  – quiso saber Pedro
-  Por supuesto chiquito… ciegamente – respondió Guillermo
-  Entonces relájate… respirá despacio… acaban de prender el ventilador del ascensor… tenemos aire – respondió Pedro tranquilizándolo
-  Está bien, estoy mejor…  Me caigo _  respondió Guillermo aferrándose a los hombros de Pedro
- No… sentate, así… esperame que voy a hablar por el comunicador –respondió el joven soltándolo
-  No te vayas Pedro…. No me dejes… no quiero morirme en este agujero  –respondió Guillermo
- No nos vamos a morir… y no me voy a ningún lado. No pienso dejarte nunca…  _ respondió Pedro inconsciente. - ¿Alguien me escucha…? Estamos encerrados en el ascensor del archivo… somos dos… Que alguien me responda… mi compañero sufre de claustrofobia – dijo Pedro impaciente
-  Lo escucho señor… hubo un desperfecto… estamos tratando de arreglarlo pero tenemos para casi cuatro horas… Les acabamos de prender los ventiladores… no hay peligro de que se sofoquen… van a estar bien… solo pedimos que mantengan la calma por favor – respondió el hombre
-  ¿Cuatro horas?... Esto no está pasando… no quiero quedarme acá abajo… Esto no está bien  –  respondió Guillermo intentando levantarse del piso
-  Quedate sentado… estás conmigo Guille… juntos. No te voy a dejar nunca – respondió Pedro sentándose a su lado
-  Eso lo decís ahora que estamos en esta… afuera no sé si dirías lo mismo –contestó Guillermo nervioso
-  No te tengo miedo Graziani… no me importa que te gusten los hombres ni que quieras ligar conmigo…. No me importa que tu mujer sea alcohólica ni que tu hermano sea un patán… si te digo que nunca te voy a dejar es porque es lo que siento… No tengo miedo decirte que siento cosas fuertes por vos ni que no me pone nervioso nuestra cercanía… pero no pienso dejarte nunca – respondió Pedro decidido
-  Me quedó claro… perdóname – respondió Guillermo quitándose el saco
- No me pidas perdón, solo quiero que sepas que en esto estamos juntos, vamos a salir juntos – contestó Pedro
-  Está bien… creo que estoy cansado – respondió Guillermo
- No te duermas Guille, por favor… recostaste en mí – respondió Pedro colocando a Guillermo sobre su regazo
- Se siente bien precioso… muy bien – contestó Guillermo quedándose dormido
Pedro, apoyado contra la pared del ascensor, cuidaba el sueño de su hombre. Recostado en su regazo, dormía como un bebé. El joven abogado le acariciaba el rostro, la cabeza, contemplándolo dormir tan plácidamente que parecía por su cara que estaba soñando algo lindo. No se lo veía nervioso, sino relajado, con la respiración pausada y los latidos de su corazón palpitando a ritmo normal. 
Por su cabeza recorrían un millón de pensamientos, pero de uno estaba seguro… la boca que lo había besado aquella noche en penumbras era la de aquel hombre que dormía en su regazo y al que amaba con locura.
Guillermo estaba sumergido en un sueño profundo. Las palabras de Pedro lo habían tranquilizado. No le tenía miedo, sabía lo que su corazón sentía por él y no lo rechazaba…. Tenía la certeza que aquel joven era el de aquella noche inolvidable, y que esa boca a la que tanto había deseado había sido suya… Aunque nunca más la pudiera volver a besar, se conformaba con saber que había sido suya… y que ese recuerdo todavía estaba latente en la cabeza de su joven amado. Sentía recorrer por su cabeza aquellas manos suaves y por su rostro sentía las caricias de esas manos jóvenes que lo volvían loco. No quería despertar de su sueño, no quería saber que esas caricias y ese regazo tan cómodo y extremadamente sensual donde estaba reposando no serían nunca más suyos… Era egoísta, pero mientras que pudiera hacerlo durar, seguiría sumergido en esa pasión joven que tanto lo atraía… hasta que sintió que Pedro le daba un cálido beso en la frente, susurrando unas palabras casi en silencio.
Pedro estaba concentrado en ese cuerpo inerte sobre sus piernas que lo llamaban al deseo. Nunca había sentido nada por un hombre hasta que hacía
casi dos años lo vio por primera vez en la sala de audiencias.
Nunca pensó que ese sentimiento de admiración se convertiría en amor verdadero. Nunca pensó que besar a ese hombre misterioso le iba a gustar tanto, hasta el punto de desearlo cada noche, cada momento de su vida, hasta descubrir que el hombre al que tanto deseó en silencio era el que lo había besado apasionadamente, el que con cada caricia de sus manos recorrió cada centímetro de su espalda provocando espasmos de deseo en su piel.
Con la seguridad de que el hombre que reposaba en su regazo era aquel hombre al que había besado en penumbras y deseado en secreto, le acarició el cabello y dándole un cálido beso en la frente le susurro al oído: “Dormí mi amor… estoy acá, velando tus  sueños… No sé si es tu boca la que besé aquella noche, pero sé que sos el hombre que necesitaba en mi vida. Sé que no me escuchás, y creo que es mejor así, pero no puedo dejarte ir… no puedo… soy demasiado egoísta, pero te necesito en mi vida… sos mío Graziani… solo mío amor… Dormí…”

CONTINUARÁ






4 comentarios:

  1. ¡Me encanta esta historia! Están ahí... prácticamente convencidos que eran ellos dos los que se besaron a oscuras, pero no dicen una sola palabra.
    Me mató Pedro en el ascensor, muy contenedor.
    ¡Gracias Veronica!

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  3. Felicitaciones un gusto exquisito leerte
    Mara rosas

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  4. Capítulo encantador,gracias por tanto.Esperando la continuación.
    "Miran al cielo y piden un deseo contigo la noche más bella"Mónica de Lanús.

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