Vistas de página en total

Vistas de página en total

Vistas de página en total

domingo, 7 de enero de 2018

"LA FÓRMULA DE P Y G" - Cap. 7 - (By Luz)





Basado en una historia de Stomy Glenn

Adaptarse a la vida como un humano no es sencillo, sobre todo teniendo en cuenta los crecientes sentimientos que Pedro siente por el científico y todo se va complicando más con la pronta llegada de la luna llena... Sentado en el sillón, con los nervios de punta y sus manos entrelazadas, Guillermo observaba a Pedro - su  hombre gato- quitarse la camisa lentamente...
- ¿Se puede saber que estás haciendo?  
Un Pedro con la cara de todos los colores bajó la cabeza con vergüenza
- Necesito que te impregnes  de mi olor para que el otro gato sepa que ya estás tomado...
- Ah... ¡Pero yo no soy una cosa para ser tomado! ¡Yyyyy… no sé porque tengo que  estar oliendo tus propias enzimas!
- No lo puedo creer...
- ¿Qué no podés creer?
- Que seas un científico tan tonto
- ¡Lo que me faltaba escuchar...! A ver genio, explícame tu teoría 
- Es simple. Para despertar tus feromonas y las mías tengo que despertar tu libido... Tu…
- Ni lo nombres, ya entendí. Vos parecés ser muy experto en estos menesteres 
Un Pedro asustado habló casi en susurros 
- Aunque no lo creas, no es tan así... Yoooo…
- ¿Vos... qué Pedro? 
- Soy virgen 
Guillermo se levantó como un resorte y se volvió a sentar de golpe... Las palabras dichas por Pedro lo pusieron más nervioso de lo que estaba, pero a la vez, la necesidad de saber más lo llevó a preguntar 
- Como… ¿Todavía no estuviste con ninguna gata?
- Guillermo… ¿no sabés que la curiosidad mató al gato? 
- Ese es un refrán absurdo que no sé porque la gente usa tanto para no responder una pregunta sencilla y clara
- No pienso decirte nada de mi vida gatuna, lo único que quiero es que bajes allá abajo y que ese gato sepa que esta es mi casa! 
- Bueno, no te enojes che... Seguí con lo que estabas haciendo... ¿Qué te pasa?
Pedro se sentó al lado de él y lo miraba afligido
- No puedo hacerlo...  ¿Cómo te voy a obligar a hacer algo que no estás de acuerdo?
- Yo no dije que no estaba de acuerdo, solo dije que no era una cosa... o  un objeto de tu propiedad... Pedro yo soy dueño de mismo 
- Te entiendo, eso es lo que nos hace diferentes. Vos te crees mi dueño y yo  dejo que  te lo creas
- ¡Ah bueno! ¡Ahora sí que era lo último que me faltaba escuchar! Mirá, no pienso ponerme a discutir con vos ahora, lo que quiero hacer ahora es ir abajo y pegarle una patada en el culo a ese gato de mierda 
- ¿Estás loco? No dejás que yo baje a orinar la vereda pero sos capaz de ir a maltratar al felino
- ¡Vos me sacás de quicio! Primero querés ir y acogotarlo y ahora lo defendés
- Una cosa es el maltrato y otra  muy distinta que él sepa que el edificio está tomado... que hay un gato 
- No, no… estás equivocado. Acá ya no hay ningún gato, hasta que no pueda solucionar este desastre seguís siendo un humano 

El gato gris merodeaba la cuadra buscando a su archi enemigo, desde hace tiempo ese felino bien parecido le hace la vida imposible. Ya varias veces lo ha dejado malparado ante los demás gatos del barrio y por eso se la tiene jurada, todavía su oreja tiene las cicatrices de la última lucha. El muy malicioso gato lo había puesto entre la espada y la pared, o mejor dicho, entre la portera del edificio y la escoba... Ese día sintió muy adentro de su ser que ya había perdido una vida de las siete que tenía.

Pedro observaba por la ventana a su enemigo número uno que se paseaba de vereda a vereda como buscando algo 
- Pedro, ¿me podés prestar atención un momento? 
- Si, que querés 
- ¿Que quiero me preguntás? Quiero que te calmes, voy a bajar y arreglar este asunto con tu olor o sin él 
- Pará, ¿qué vas a hacer?
- Voy a ir ahí abajo y lo voy a echar. No te preocupes, no lo voy a maltratar 
- No te va a hacer caso 
- Bueno, llamá a tu gato amigo y que lo enfrente él. Esa es la solución
- No puedo hacer eso, cada cuadra tiene un gato alfa que cuida el territorio, no puede ir cualquiera
- ¿Vos no estarás diciendo lo que yo creo que estoy pensando...? No puede ser
- Si, es lo que estás pensando y claro que puede ser, no todo es lo que parece... ¿A dónde vas?
- Necesito tomar algo fuerte, esto es demasiado. Tengo que pensar
- No hay tiempo, si no huele mi olor o salgo, no se va a ir 
- Pedro déjame pensar lo que voy a hacer
No podía, tenía que actuar ya, si no lo hacía iba a perder su lugar ante los otros gatos... No quería que fuera  así pero no quedaba otra, se puso frente a él y tomó su rostro 
- Espero que lo entiendas 
Unió sus labios a un Guillermo sorprendido y el vínculo de sus propias salivas los hizo gemir a los dos, los estremecimientos que recorrían sus cuerpos eran incontrolables y un olor ya conocido por los dos empezó a invadir el aire.  Desesperado por seguir probando esos labios, Guillermo hurgó con su lengua la boca de su gato y este lo dejó entre ronroneos
Cuando sus cuerpos se acoplaron al calor de uno y del otro, los dos se excitaron y ya la situación se les había salido de control.  Ansiosos recorrían con sus manos sus cuerpos y al borde de perder la poca cordura que les quedaba se soltaron mutuamente 
- Perdón…  yoooo no quise que fuera así 
-Tranquilo Pedro, no fue tu culpa, algo tenías que hacer... Voy abajo y cuando vuelva vamos hablar de lo que pasó 

Había algo en la mirada del gato que envió un escalofrió de aprensión a través de Guillermo, el gato gris lo miraba asombrado ya que nunca un humano se había a atrevido a desafiarlo 
- Soy Guillermo, (algo estúpido de decir a un gato) pertenezco a Pedro 
El gato siguió mirándolo
- ¿Podés? ¿Podés  entenderme?  
Guillermo tragó saliva al ver al gato mover la cabeza de arriba hacia abajo 
- De acuerdo, nos vamos entendiendo. ¿Te queda claro que te tenés que ir? El territorio tiene ya un gato alfa 
El gato asintió y caminó hacia la otra vereda, en ella el gato se detuvo, se sentó y comenzó a limpiar sus patas. No sabía bien porque lo siguió y le habló con voz fuerte
- Desde ya  te digo que nunca voy a dejar que Pedro me deje y no voy a tomar a ningún gato en su lugar
El gato lo olfateó y en él reconoció el olor de su enemigo. Sin ningún empacho le sacó la lengua y empezó a caminar con rumbo desconocido.

Miró todo lo que pasaba desde la ventana, un Pedro entre lujurioso y asustado esperaba ansioso la llegada de Guillermo... Subió por el ascensor acallando su conciencia. Aunque sabía muy bien que lo que había  pasado era una locura, sus deseos no lo dejaban pensar. Ansiaba esos labios, esa lengua, y en especial, a ese hombre. 


Continuará

3 comentarios:

  1. Que decir...esa fic me apasiona. Desde que comenzó me tiene atrapada. ¡Que grato fue abrir este 2018 con tus locuras Luz! Todos los aplausos todos, amo tu imaginación. ¡Gracias y por favor, que la continuación sea pronto!

    ResponderEliminar
  2. Lindísimo. Gracias por tanto. Mónica de Lanús.

    ResponderEliminar
  3. Hermoso, una historia bellisima... gracias. veronica

    ResponderEliminar