Vistas de página en total

Vistas de página en total

Vistas de página en total

domingo, 22 de abril de 2018

"AMOR OSCURO" - Cap. 9 - El final. (By Verónica Lorena)








CAPÍTULO 9

Pasaron seis meses. Los niños Brisa y Daniel ya estaban viviendo con ellos. No podían estar más contentos los cuatro… Eran compañeros, padres ejemplares, hijos educados. Brisa era la líder entre sus amigas. Le encantaba compartir tardes con su padre Guillermo, quien le enseñaba piano y discos antiguos de compositores clásicos… su preferido era Mozart. La llevaban a danza y clases de música.
Daniel era un niño inteligente pero callado. Estaba atento a todo y cuando nadie se lo esperaba, saltaba como una fiera. Tenía el carácter de su padre, Pedro, aparte de compartir la pasión por los deportes, el aire libre y la pintura.
En la escuela las maestras estaban fascinadas con Pedro y Guillermo. Los niños sabían que sus padres eran famosos, buenos abogados, conocidos en su profesión, por lo que les encantaba cuando las maestras se derretían por ellos… Pero sabían que eso era una fascinación platónica, ya que sus padres eran los mejores, y se amaban muchísimo.
En ese tiempo prepararon la boda. Llegó el día y Guillermo estaba nerviosísimo. No podía creer que se iba a casar por primera vez en su vida con alguien a quien amaba… Ese alguien que siendo un amor oscuro, lo había conocido en las penumbras, lo había besado en la oscuridad y perdido su rastro y que ahora, luego de elegirse y enamorarse sin conocerse, estaban a punto se sellar sus vidas con un pacto de amor eterno. 
Pedro estaba entusiasmado. Lucía un traje a medida de Armani que le quedaba pintado. Daniel tenía un trae igual al de su padre. Era el diseñador preferido del joven abogado.
Brisa lucía un vestido hermoso, color blanco con bordados en dorado, fino y delicado, diseñado por Valeria, la esposa de Fabián que era diseñadora de moda y había abierto su local de ropa.
Guillermo vestía un traje diseñado especialmente por Valeria, de color negro
con bordes de terciopelo gris con camisa blanca y corbata en tonos negros y gris esfumado… Le quedaba perfecto. Todo un don Juan…
Y su nieto Dieguito. Ese pequeñito lucía un traje de Armani diseñado por su madre a elección de su abuelo postizo Pedro, quien tenía adoración por el nieto de su hombre adorado.
Encontrándose todos reunidos en la ceremonia, Pedro y Guillermo estaban parados frente al Juez de Paz.  Luego de oficiar las formalidades, llegó el momento decisivo que cambiaría sus vidas.
- Señor Guillermo Graziani… ¿Acepta a Pedro Beggio como su legítimo esposo? – preguntó el juez
-  Acepto – respondió Guillermo emocionado
-  Señor Pedro Beggio,  ¿acepta al señor Guillermo Graziani como su legítimo esposo? – volvió a preguntar el Juez
-  Acepto – respondió Pedro enamorado
-  Dicho esto… las alianzas por favor – dijo el juez a los contrayentes
-  Aquí están señor  –  respondió Brisa trayendo una bandeja de plata con las alianzas sobre un cojín rojo. Emocionada, abrazó a sus padres y les dio un dulce beso a cada uno
-  Los quiero… a ambos – contestó la niña
- Nosotros también preciosa… Daniel, vení… danos un beso _ dijo Guillermo emocionado
-  Si… los quiero papi – contestó Daniel dándoles un cálido beso
-  Los amo… ahora andá con tu hermano Fabián… _ le dijo Pedro casi al borde del llanto, emocionadísimo.
- Formaron una hermosa familia… los felicito… ahora,  ¿quieren decir algo antes de terminar la ceremonia? – quiso saber el juez
- “Con este anillo te desposo y te entrego mi vida Guillermo… te amo”  –contestó Pedro colocándole el anillo en el dedo de su hombre
- “Con este anillo te desposo y te entrego todo lo que soy Pedro… te amo” _ respondió Guillermo colocándole al anillo en el dedo de su joven moreno
- Con estos anillos y por el poder que me confiere la Ley… los declaro esposos, unidos en matrimonio… Puede besar al novio, Pedro.  _ respondió el
juez
-  Será un placer…  _ contestó Pedro besando a Guillermo con todo el amor de su alma
Todos los presentes comenzaron a aplaudir. Fabián y los niños estaban emocionados. Pedro, abrazado a Guillermo, no podía dejar de besarlo, sintiendo como este lo sujetaba tiernamente de la cintura disfrutando del momento. 
Luego del  beso que los unió en matrimonio, ambos hombres saludaron a los presentes. Se abrazaron a sus hijos llenándoles la cara de besos. El joven Graziani y su mujer se acercaron a felicitarlos. Valeria cargaba en brazos al nieto de Guillermo.
-  Felicidades viejo… te quiero  _ saludó Fabián abrazando a su padre
- Estoy tan feliz hijito… no pensé vivir para este momento – respondió Guillermo emocionado abrazado a su hijo
- Se lo merecen Pedro… felicidades a ambos – lo saludó Valeria con un cálido beso
-  Gracias…. Qué cosa más hermosa… me lo como todo  –  respondió  Pedro sosteniendo en brazos a Dieguito, el nieto de Guillermo.
-  Te queda bien Pedro… mirá como te besa – respondió Fabián contento
-  Ahora que estoy casado con tu padre, oficialmente soy tu padrastro  y esta dulzura es mi nieto postizo… gracias por esta familia Guille… gracias –respondió Pedro besándolo en los labios
-  Me gusta esto… sos un tipazo Pedro… _ respondió Fabián abrazándolo
- Tío… felicidades… _ saludó Ezequiel que se acercaba con sus padres, abrazando a tu tío Guillermo
-  Gracias precioso… y a ustedes dos, gracias por todo… especialmente por ser mis amigos – respondió Guillermo saludándolos cálidamente
-  Estamos para eso… Pedro y vos son ya de nuestra familia más que amigos… pasamos por mucho pero acá estamos…. Por fin yo casado con un fiscal hermoso y vos con un abogado joven y  atractivo… creo que ganamos en esta,  ¿no te parece Guillermo?  –  quiso saber Juan abrazándolo
-  Claro que si… y no puedo ser más feliz…  _ contestó Guillermo tomando de la mano a su esposo.
En la fiesta, que se hizo desde el mediodía y al aire libre, todos los periodistas querían cubrir el evento del año. Antes de comenzar, ambos contrayentes se acercaron a ellos dándoles una entrevista e invitándolos cordialmente al evento.  Se les asignó un lugar para los reporteros, quienes se sintieron gustosos de cubrir la boda del año.
Luego de bailar el vals y de saludar a todos los invitados, la tarde fue maravillosa. Pedro no podía estar más feliz con todo esto… sabía que Guillermo había organizado esa ceremonia solo por él y para él… y esos pequeños detalles eran los que más lo enamoraban de su hombre.
Ya casi a la madrugada, los niños Brisa y Daniel pasaron la noche en la casa de su hermano Fabián. Estaban contestos por sus padres. Los querían muchísimo.
Los flamantes esposos regresaron felices a su hogar. Pedro quedó impactado con la decoración romántica de su casa. El comedor estaba iluminado por pequeñas velas aromáticas que Guillermo había comprado. El piso decorado con delicados pétalos de rosas que indicaban un camino por las escaleras hasta llegar al dormitorio nupcial. 
Sobre la mesada de la cocina había una hielera con una botella de champagne con dos copas y a su lado un sobre blanco con las palabras “Graziani-Beggio”.
- Guille… esto es tan hermoso… ¿Cuándo lo hiciste?_ preguntó Pedro maravillado
-  Esta tarde… es solo para vos. Quería agasajarte en esta noche tan especial para ambos… nuestra primera noche casados… lo digo y no lo puedo creer todavía – contestó Guillermo tomándolo por la cintura
-  Es bellísimo… ¿Que es este sobre? – quiso saber Pedro intrigado
- Es para nosotros… nuestro regalo de bodas… espero te guste cielito –contestó Guillermo entregándole el sobre
- Pero… es la casa de campo de los Ordoñez… es bellísima pero carísima Guille… _ respondió Pedro sacando una escritura y una llave del sobre
-  Sabía que te gustaba… aquella vez que fuimos quedaste fascinado… lo vi en tus ojos. Por eso se la compré… para nuestra familia… ¿Te gusta? – quiso saber Guillermo
-  Me encanta… te amo  _ contestó Pedro besándolo en los labios
- Entonces, brindemos por nosotros… por estar casados y por nuestros hijos… y porque te amo – contestó Guillermo sirviendo las copas
-  Por nosotros… _ brindaron los esposos.
Luego  de tomar de sus copas con las manos cruzadas en señal de promesa, ambos hombres se besaron apasionadamente.
Pedro lo tomó por la espalda recorriendo con sus manos cada centímetro de ella, mientras que Guillermo, acercándolo a su cuerpo, con su lengua exploraba extasiado la dulce y cálida boca de su esposo.
Pedro lo tomó de la mano y lo llevó escaleras arriba hacia el dormitorio. Al entrar vio sobre la cama un corazón hecho de pétalos de rosas con las iniciales “P y G” en su interior. Las sábanas eran de seda y de un celeste hermoso.
- Estoy sin palabras amor… cada  día  me sorprendes más… no puedo creer que estés en estos detalles… sé que no te gusta el romance, que lo hacés por mí y de verdad lo valoro muchísimo… es una belleza – respondió Pedro abrazándolo
-  No me gustaba el romance… no creía en el amor… Pero cuando te conocí cambiaste mi vida… creo en vos y eso me lleva a creer nuevamente en el amor, en enamorarme locamente como lo estoy por vos… en creer que el romance es hermoso…  _ contestó Guillermo acariciándole la cara
-  Nunca me dejes Guille… nunca – le ordenó Pedro besándolo apasionado
- No pienso hacerlo… siempre voy a estar a tu lado cielito… _ contestó Guillermo respondiendo al beso.
Guillermo comenzó a quitarle la ropa a medida que lo besaba despacio, lentamente. Con cada caricia de sus manos le quitó el saco y comenzó a desprender los botones de la camisa que adherida a ese cuerpo torneado y perfecto lo excitaba.
El joven abogado, dejándose llevar por el deseo que lo consumía por dentro y por las caricias y besos de su hombre, dejó que lo despojara de sus ropas.  Con sus manos, comenzó a recorrer el cuerpo de Guillermo siendo él quien lo despojara de sus ropas dejándolo solo en bóxer.
Solo iluminados por la luz  de la luna que ingresaba de la ventana del cuarto, Pedro colocó a Guillermo sobre la cama recostándose sobre su cuerpo. Comenzó a besar su cuello, su pecho velludo que tanto le gustaba, recorriendo con sus manos cada parte de él hasta llegar a su zona baja, sensual y cautivante.
Sintiendo como su hombre respiraba agitado, extasiado por el deseo que sentía, con sus delicadas manos retiró la única prenda que cubría aquel cuerpo sexy y varonil, explorándola por completo. Su boca y sus finos dedos se sumieron en el éxtasis del deseo provocando en Guillermo una ola de calor extrema, hasta llegar al clímax.
Sumido por la pasión animal latente en su ser, se recostó sobre su espalda tomándolo desesperado. Viendo como su hombre sujetaba la almohada sumido por el deseo que estaba sintiendo, Pedro lentamente moviendo sus caderas lo hizo su esposo… su amante, su fiel compañero.
Casi sin aliento, Guillermo lo rodeó con sus brazos tumbándose sobre su cuerpo. El joven abogado lo rodeó con sus piernas invitándolo a formar parte de él. Sintió como su hombre lo recorría completo con su boca, sus manos, su
lengua.
Sin darse cuenta y en un viaje al paraíso mismo, Guillermo lo reclamó suyo, lo tomó como su posesión más preciada… lo hizo su esposo una y otra vez. Sintiéndolo dentro de su cuerpo, Pedro entrelazó sus manos a las de su hombre, llegando juntos al amor más pleno… al éxtasis del deseo mismo. Juntos y abrazados, durmieron plácidamente a la luz de la  luna, cubiertos por las finas sedas de las sabanas que fue testigo de ese amor oscuro transformado en pleno amor real.
Al día siguiente Guillermo se despertó temprano y le llevó el desayuno a la cama. Pedro despeinado y recién levantado, lo recibió con un apasionado beso.
- Desde los casi tres años que estamos juntos  anoche  fue la más salvaje de todas… estuviste increíble amor  –  respondió Pedro tomando un sorbo del café negro como le gustaba
- Espero seguirte el training chiquito…. anoche estabas tan fogoso que me dejaste de cama… pero fue perfecto  –  contestó Guillermo al alago del joven
- La primera noche de casados… un sueño hecho realidad… te amo  –contestó Pedro besándolo
-  Te amo hermoso… ¿Dónde  querés  que vayamos de luna de miel…?  Fabián
se puede quedar con los niños… organicemos un viaje – respondió Guillermo
-  Estar con  vos ya es un viaje de placer…  porque no vamos con los niños a pasar unos días al campo… a nuestra nueva casa… me encantaría eso –contestó Pedro seductor
-  Lo que quieras hermoso… mañana vamos… le aviso a mi hijo que se quede hoy con los niños y nos tomamos un día de esposos… ¿qué te parece? – quiso saber Guillermo
- Me encanta la idea… empecemos ahora – respondió Pedro recostándose sobre Guillermo besándolo seductoramente.

Al día siguiente la familia Graziani- Beggio fue a conocer su nueva casa de campo. Era enorme, espaciosa, con varias habitaciones, un campo lindísimo y llena de arboles y flores. Pedro y los niños estaban encantados con el lugar. Guillermo estaba feliz disfrutando de su nueva familia… Los amaba con locura.
Del establo, el peón de la estancia sacó un hermoso caballo negro azabache con una cruz blanca en la frente. Se acercó a sus nuevos dueños entregándoles un sobre.
- Buen día patrones… esta carta es para ustedes… y esta hermosura también–  saludó el peón entregando el sobre a Guillermo y las riendas del equino a Pedro
-  Es una belleza… ¿de quién es? – quiso saber Brisa
-  Es del matrimonio Ordoñez, nuestros clientes Pedro… “Estimado Guillermo y Pedro… espero que su nueva casa les sea de su agrado… este precioso ejemplar es nuestro regalo de bodas… esperamos verlos pronto… Paola Suarez Ordoñez y Luis Ordoñez.” – decía la carta
-  Es un pura raza… un animal magnífico… me encantan los caballos… quieren montarlo niños? – quiso saber Pedro
-  Es peligroso… esa bestia es gigante – le respondió Guillermo alarmado
-  Es lindo papá… es mansito, mirá – le dijo Daniel tocando la cabeza al caballo
-  ¿Cómo se va a llamar papi? – quiso saber Daniel
-  Tornado… se va a llamar Tornado – respondió Pedro fascinado
-  Muy bien… monten con cuidado a Tornado… que no se caigan Pedro, por el amor de Dios – respondió Guillermo
-  No pasa nada amor… vamos a estar bien –  contestó Pedro subiendo a sus hijos al caballo para luego montarlo él detrás de los niños.
Pedro le hizo señas al equino con las riendas para que fuera al galope despacio. Sus hijos sentados delante de él estaban encantados. Guillermo los observaba desde abajo mirándolos con ojos tiernos.
Luego de hacerles dar un par de vueltas, Pedro bajó a los niños con la ayuda de su esposo y se fue corriendo al galope con Tornado.
Ambos se entendían a la perfección. Pedro montaba como todo un vaquero. Su melena negra igual que el pelaje de Tornado iba a la par del viento. Se sentía seguro sobre su nuevo amigo, quien le respondía a cada una de sus ordenes con un cariño especial. 
Guillermo sostenía de los hombros a cada uno de sus hijos, quienes contemplaban a su padre cabalgar libre, feliz.
-  A papi le gusta Tornado… es lindo verlo contento papá – respondió Daniel
-  Está  en su mundo hijo… a su padre le encanta la naturaleza, los animales… no tiene maldad, es maravilloso  –  respondió Guillermo con ternura
-  Lo querés mucho, no papá? _ le preguntó Brisa mirándolo a los ojos
- Lo amo… como los amo a ustedes dos… denme un beso – respondió Guillermo recibiendo un fuerte beso y abrazo de cada uno de sus niños
Al mediodía comenzaron a caer los invitados. El hijo de Guillermo, su esposa y su nieto Dieguito fueron los primeros en llegar.
-  Hola Fabián… que suerte que llegan temprano –lo saludó Pedro
-  Estábamos ansiosos por conocer el lugar… de verdad es un casa de campo preciosa… te pasaste viejo  –  respondió el joven abrazando  a su padre
-  De más está decirles que pueden venir cuando quieran… no hace falta que los invitemos… ustedes son mi familia – contestó Pedro sosteniendo al pequeño Dieguito. -¡Que grande estas campeón…! Tus primos te van a mostrar a Tornado… ¿Querés verlo Valeria…? Es un caballo precioso– respondió Pedro
- Claro… vamos  –  contestó la joven partiendo con Pedro y los niños al establo
- Se te ve feliz papá… me encanta verte así… te quiero – respondió Fabián emocionado
- Me siento feliz… enamorado y también te quiero hijito – contestó Guillermo
besándolo en la mejilla.
Al rato, cayó la familia Arismendi - Miller. El elegante Juez y el joven y flamante fiscal fueron acompañados por su hijo Ezequiel, quien al ver a su  tío  y padrino Guillermo corrió a su encuentro.
-  Hola tío… que lindo lugar – lo saludó el niño abrazándolo
-  Hola precioso…  ¿te gusta?... en el establo están Brisa, Daniel, Pedro y un nuevo amigo… ¿querés verlo? – quiso saber Guillermo
-  Eze… vení….. te presento a Tornado, el caballo de papá  –le gritó Brisa a su amigo desde la puerta del establo sacando al caballo
-  Ya voy Brisa… chau tío – respondió Ezequiel corriendo al establo
- Es hermoso… también lo compraste vos Guillermo… te desconozco –respondió su amigo Juan
- Es un regalo de los Ordoñez… de nuestro cliente millonario, al que le compré la casa – respondió Guillermo
-  Se pasaron… de verdad es increíble este lugar, el animal… es un pura sangre hermoso – contestó José
- Que, ¿sabés de caballos amor?... ¿desde cuándo?  –  quiso saber su esposo Juan
-  Desde siempre… me encantan…  - contestó su esposo
-  Si  querés  montarlo andá con Pedro… está fascinado con el animal… creo que me cambió por ese caballo – respondió Guillermo sonriente
-  ¿Puedo montarlo?… me muero de ganas… los dejo, chau amor  –respondió José besando a su esposo corriendo al establo
-  Creo que nos quedamos solos amigo… tomamos un vinito y preparamos el asado, ¿querés? – quiso saber Guillermo
-  Dale, vamos… vamos Fabián… al asador – respondió Juan
-  Vamos – contestó el joven
Pasaron un día esplendido. Luego de montar a Tornado, Pedro y José no paraban de hablar de caballos, de sus razas, portes y colores esplendidos.
Juan, Guillermo, Fabián  y los niños jugaron a la pelota. Daniel era muy buen goleador pero su padre adorado era de madera… No había conocido a una persona más mala para jugar al futbol que su padre Guillermo.
Valeria estaba con Dieguito haciéndolo dormir cuando se acercó a los pies un hermoso cachorro color chocolate. Lo tomó en sus brazos y le acarició la cabeza.
- ¡Papá, dale…! ¡Pateá la pelota…! Sos de madera viejo – respondió Daniel enojado porque iban perdiendo
- ¿Como viejo…? Más respeto mocoso… soy tu padre y no me gusta jugar a la pelota…  - respondió Guillermo enojado con su hijo
- Dale viejo… no te enojes… Daniel tiene razón… ¿cuántos  goles te metieron?_ quiso saber Fabián
-  Algunos… no los conté – respondió Guillermo
-  Brisa… creo que les ganamos,  ¿no te parece? _  preguntó Juan a su ahijada
- Creo que si tío… “les ganamos” _  cantaba Brisa haciéndolo burla a su hermano
-  Fue por papá… no juego más a la pelota con él – respondió Daniel enojado
- No seas malo con el tío Guillermo, Daniel… pedile perdón – le contestó Ezequiel defendiendo a su tío
- Está bien… perdóname papá… no quise decirte que eras malo… sos el mejor papá del mundo – contestó Daniel abrazando a su padre
-  Está bien… por esta vez te perdono… pero no quiero que vuelvas a enojarte de esa manera… conmigo  ni  con tu padre  mocoso…  ¿me entendiste? – quiso saber Guillermo
-  Entendí… mirá lo que tiene tía Valeria… es un perrito  –  respondió Daniel dirigiéndose a su tía
-  Que lindo que es… ¿cómo se llama? –quiso saber Brisa
- No lo sé… vino para acá… estaba con Dieguito y lo vi…  ¿es lindo no?  – quiso saber Valeria
-  Es hermoso… es varón…  ¿nos  los  podemos quedar papi?  –  quiso saber Brisa dirigiéndose a Pedro
-  No sé… es lindo sí,  pero pregúntenle a su padre… no es muy amante de los perros – respondió Pedro mirando a su esposo
-  Ya tenemos un caballo… ahora un perro… a ver, pásamelo  –  respondió Guillermo tomando el animal en brazos
-  Mirá como te lame la cara papá… a pesar de tu carácter podrido te quiere –le contestó Daniel
-  Carácter podrido…  ¿eso de donde lo sacaste hijo?.... creo que soy bastante permisivo, ¿no les parece? – quiso saber Guillermo
-  Dale amor… llevémoslo a casa… es tan tiernito  –  respondió Pedro seductor
-  ¿Cómo se va a llamar este peludo?  –  quiso saber Guillermo acariciándole la cabeza al pequeño cachorro
-  “Guilledro”… por ustedes… Guillermo y Pedro…  ¿qué les parece?  – quiso saber Ezequiel
-  Me encanta… Guilledro es perfecto…  ¿les gusta niños? – quiso saber Pedro
-  Si… nos gusta – respondieron juntos Brisa y Daniel
-  Que inteligente que es mi ahijado… sale a su tío, claro está  –  respondió Guillermo tocándole la cabeza al niño
-  Es nuestro hijo… claro que es inteligente _ respondió José orgulloso de su niño
-  Vamos a jugar con él Daniel… vamos Eze… ¿podemos llevar a Dieguito? –quiso saber Brisa
-  Claro que si... pero cuiden bien a su primo…  ¿está  claro? – quiso saber Fabián
-  Claro Fabi… vamos – respondieron los niños
Al anochecer, todos pasaron la noche en la casa de campo. Los cuatro niños quisieron dormir juntos para armar una casa con las sábanas y jugar con Guilledro.
Fabián y Valeria se fueron al cuarto ya que estaban agotados. Juan y José antes de dormir decidieron dar un corto paseo por el campo a la luz de la luna… Era uno de sus primeros momentos juntos y solos desde que se casaron y  adoptaron a Ezequiel, así que decidieron disfrutar de un agradable paseo nocturno.
Luego de contarles un cuanto de terror a los niños dentro de la carpa armada en la habitación, los acostó a cada uno en los colchones que habían armado dentro de ella y esperó a que se quedaran dormidos.
A la madrugada, volvió a su habitación y encontró a su esposo recostado sobre la cama, en pijama, leyendo un libro casi a la penumbra del velador, con los lentes de marco negro que tanto le gustaba como le quedaban.
Se quitó la ropa, desnudo y sensual se colocó el pijama, recostándose al lado de su marido. Le sacó el libro de las manos y se recostó sobre su cuerpo. Guillermo lo besó cálidamente abrazándolo con ternura. Pedro comenzó con sus manos a quitarle la remera acariciando ese pecho varonil y sensual que tenía perdido. Guillermo se quitó los lentes,  pero su joven compañero se los volvió a colocar.
-  No te los saques… me encanta como te quedan – contestó Pedro sensual
-  No sé cómo te gusto tanto cielito… me tenés cautivo – respondió Guillermo
abrazándolo
-  Te quiero a mi lado para siempre… pero esta noche solo te quiero desnudo,  y con los lentes puestos  –  respondió Pedro besándolo en la boca de manera sensual
- Tus deseos son órdenes precioso… te amo – contestó Guillermo quitándose la ropa
-  Te amo… _ respondió Pedro desvistiéndose, con una sonrisa.
Esa noche fue maravillosa. Ese lugar era un paraíso. Juntos, abrazados, durmieron cálidamente velando el sueño de sus niños. Estaban felices de poder compartir ese momento de amor por la vida con su familia y sus amigos.
Esa relación que comenzó a oscuras… Ese beso robado en las tinieblas de ese amor oscuro sin darse cuenta fue creciendo, fue encontrando la luz que necesitaban en sus vidas, hasta que finalmente pudieron transformarlo en un amor puro, tierno… Sus hijos eran su vida  y el hogar que construyeron su verdadero refugio.

FIN
(By Verónica Lorena)

3 comentarios:

  1. ¡Todos los aplausos todos Verónica! ¡Gracias por tanto y le damos la bienvenida a tu nueva fic! ¡Gracias por defender con tanto amor la trinchera Guilledrista!

    ResponderEliminar
  2. Gracias a ustedes por seguir difundiendo el recuerdo de estos adorados personajes. Verónica

    ResponderEliminar
  3. Una historia maravillosa con un comienzo intrigante continuando con una historia llena de Marisela y un final maravilloso gracias mil

    ResponderEliminar