Audiencia – Parte V Almuerzo
Guillermo
y Pedro llegan a un buen restaurante, un lugar tranquilo y se acomodan en una
mesa alejada de la entrada, de la cocina y del baño todo esto a pedido de
Guillermo porque según él “es insoportable ver gente que se cruza todo el
tiempo por delante solo para entrar y salir del baño, y ni te cuento el olor
que debe salir de ese lugar, en la entrada menos todos mirando que estas
comiendo o escuchando lo que estás hablando cuando llegan y cerca la cocina ni
hablar, no tengo ganas de enterarme el quilombo que deben tener ahí dentro o
las cosas que deben hacer con la comida” Pedro al escuchar todo esto no puede
evitar reír, Guillermo lo mira y le pregunta “¿de qué te reís? Acaso ¿pensás
que no es cierto lo que te digo?” pero Pedro no responde solo se encoge de
hombros, le causa mucha gracia la actitud de Guillermo “¿siempre sos así?” le
consulta y la pregunta sorprende al abogado “así ¿cómo?” lo cuestiona
“¿directo, sincero, frontal? Sí soy así, no tengo intenciones de cambiar” y
sonríe burlonamente. El mozo se presenta en ese momento y les deja el menú, lo revisan
y Pedro no puede evitar mirarlo de reojo “que personaje” piensa y de repente
Guillermo lo capta y sin vueltas le dice “debes estar pensando qué tipo
hinchapelotas ¿no?” Pedro se sorprende pero no deja de retrucarle “me parece
que alguien es bastante perseguido” Guillermo lo mira incrédulo, sonríe y
entrecierra sus ojos pero no responde porque justo llega el mozo a tomar sus pedidos,
ambos se deciden por pollo con ensalada acompañado por supuesto por un
cabernet. El mozo trae inmediatamente el vino, les sirve y se retira, Pedro aprovecha
la ocasión alzando su copa para brindar “por tu gran triunfo Guillermo, ha sido
una verdadera experiencia observarte, debo confesar que me hiciste sentir
orgulloso de la profesión. Salud” y acercan sus copas ante la mirada de
satisfacción de Guillermo y la emoción de Pedro conjugadas en ese simple gesto.
La
comida llega, y la conversación se instala entre ellos, quien da el pie inicial
es Guillermo “disculpá mi neurosis pero soy así, algunos piensan que soy
complicado otros que soy insoportable pero la realidad es que las cosas me
gustan de una determinada manera y eso suele no ser negociable” trata de
explicar sin muchas vueltas, “bueno, creo todos somos así aunque algunos más
que otros, no creo que sea algo malo significa tener las cosas claras nada más”
le plantea Pedro, “y vos, ¿tenes las cosas claras?” le consulta Guillermo.
Pedro duda un segundo antes de contestar “bueno, no lo sé, supongo que ciertas
cosas si, en relación a mi trabajo sé muy bien lo que quiero. Amo mi profesión,
mi oficio y quisiera poder ayudar a la gente, es por eso que he decidido
cambiar de rumbo. En cuanto a lo personal creo que me encuentro en una
encrucijada” su rostro denotaba preocupación “¿estás en una encrucijada decís?
¿Por qué?” insiste Guillermo confuso “es que mi novia Camila me ha planteado
avanzar, esto quiere decir formalizar, tener hijos y creo que aún no me siento
preparado para la paternidad” confiesa dubitativo “te entiendo, traer un hijo
al mundo es una gran responsabilidad, cuando me sucedió fue un verdadero
sacudón pero la vida te premia, del mismo modo en que te descoloca” trata de
animarlo buscando su mirada, Pedro sonríe y plantea sin dudas “no sé si será la
mujer para mí” se hace silencio entre ellos y Guillermo espera continúe, Pedro
en ese momento se da cuenta de lo que acaba de sugerir “por favor no me
malinterpretes, lo que quiero decir es que la amo, es una buena compañera pero
tiene un carácter terrible, a veces me sorprende con ciertas actitudes” se siente cómodo hablando de estos temas con
Guillermo, nunca los hubiera tocado con sus amigos más cercanos pero siente que
Graziani puede comprender sin juzgarlo “por ejemplo ayer mismo me realizó un
planteo que me dejó helado, no esperaba su reacción. Nunca haría nada que
implicara herirla o poner a nuestra pareja en riesgo en relación al futuro pero
ella actuó como si yo fuera un egoísta, un insensible y eso no me lo esperaba”
al explicar esta situación se lo notaba triste, cabisbajo y Guillermo no podía
dejar de sentir pena por él, de algún modo quería poder aconsejarlo “quizá no
comprendió tus razones, pero dale tiempo y vas a ver que todo mejora. ¿La
querés?, y bueno paciencia hombre” se miraron por unos breves segundos hasta
que el silencio se hizo insostenible “bueno comamos porque se enfría el pollo”
atinó a decir Guillermo. Esa mirada de Pedro lo traspasó como un rayo de luz,
esa dulzura en sus ojos lo aturdía, la sinceridad de sus palabras lo carcomía.
“Y ¿qué pasa si no entiende mis razones?” suelta Pedro sin percatarse de lo que
dijo, busca una respuesta que no sabe a ciencia cierta si quiere recibir “pero
¿cómo no va a entenderte?, si vos estas seguro de lo que estás haciendo, no tengo
dudas de que ella va a saber interpretar lo que queres para tu futuro, para el
futuro de ambos” le explica sin vueltas “Pedro, el amor es un acto de fe” y
esos ojos de nuevo se clavan en su mirada “¿es un acto de fe?” lo interroga
Pedro “claro, en todo caso vos casate, este país es generoso, y si no funciona
te divorcias, también es generoso” le insinúa Guillermo y Pedro no puede evitar
soltar una carcajada “qué fácil lo planteas, pero en la práctica es otra cosa.
Y ¿vos?” le retruca “yo ¿qué?” le pregunta Guillermo mientras toma un sorbo de
vino “¿aplicas la misma frase en tu vida personal?” y Pedro espera una
respuesta que Guillermo parece no querer soltar, titubea, hace muecas “mi vida
personal es complicada pero no es algo de lo que quiera comentar en un almuerzo
porque me va a caer mal la comida” y se lleva un trozo de pollo a la boca dando
por terminada esa charla.
Siguen
comiendo pero Pedro se revuelve intranquilo en su silla “no quise molestarte
con mis preguntas” le lanza en modo de disculpa a Guillermo “no por favor, no
me molestas al contrario pero hay ciertas facetas de mi vida de las que
prefiero no hablar. Comentáme acerca de la decisión que tomaste, ¿Cuál es?”
tratando de cambiar el tema “renuncié a mi trabajo en la multinacional, me
estaban metiendo en un flor de quilombo. Por suerte me di cuenta a tiempo y
tomé los recaudos necesarios pero era una situación insostenible, justo ayer
mismo los enfrenté a todos los asociados y accionistas y me desligue de todo”
cuando recuerda este momento siente la rabia subir por su cuerpo “lo que no
entiende Camila es que haya renunciado sin tener idea de lo que haré después
pero tengo un plan, tengo algunos clientes con los que puedo solventarme por
algún tiempo, trabajaré en mi departamento hasta que algo nuevo salga, tengo
contactos y amigos que pueden ayudarme” un brillo en la mirada Pedro deja en
estado de contemplación a Guillermo, no puede evitar sentir un magnetismo que
lo envuelve cada vez que hacen contacto visual “¿qué pasa? ¿por qué me miras
así?” le pregunta Pedro sacándolo de la ensoñación “¿pensás que es
irresponsable de mi parte hacer algo así?” desea saber lo que piensa “no, para
nada, me parece que actúas de acuerdo a lo que queres” Guillermo no puede dejar
de verse reflejado en ese muchacho, ese hermoso muchacho, a pesar de demostrar
saber lo que quiere, las dudas lo invaden y van haciendo mella en su voluntad “yo podría ayudarte, justamente con mi socio
Marcos Labrapoulus estábamos hablando de que necesitaríamos a un abogado
penalista que nos dé una mano con la cartera de clientes, hace poco ingresó una
abogada a nuestro estudio Gabriela Soria pero ella trata casos civiles y de
familia, aun así no podemos entre los tres con tanto trabajo y la verdad es que
estamos sobrepasados, vos ¿considerarías la posibilidad de trabajar en mi
estudio?” le propone Guillermo sin vueltas y sólo alcanza a ver que Pedro
esboza una gran sonrisa y esos hoyuelos otra vez se presentan sin piedad generando
una punzada en su corazón, alterando su ritmo cardíaco “en verdad ¿me estas
proponiendo trabajar en tu estudio?” es lo único que puede decir Pedro ante el
asombro que le genera la idea “por supuesto,
hagamos una cosa, si tenes algún currículum a mano dejámelo y lo hablo
con mi socio y mañana te contesto, ¿te parece?” Guillermo lo mira esperando
confirmación, y luego ve a Pedro hurgar entre sus papeles para al fin sacar una
copia y entregársela, “menos mal que imprimí unos cuantos esta mañana” piensa
feliz, Guillermo se la recibe “qué rápido, ¿acaso tenías todo preparado
precioso?” es el único pensamiento que cruza por su mente en ese momento. “Perfecto,
supongo que aquí encuentro tu número ¿no?” Pedro asiente “bien, entonces apenas
tenga una respuesta te llamo” le indica “voy a estar esperando ansioso tu
llamado” le replica Pedro “si mi socio acepta, te venís al estudio así conoces
a todos y te explico bien el manejo de los casos que hacemos” prosigue
Guillermo, se siente avasallado por Pedro por su mirada por sus palabras por su
sonrisa “no Graziani, ni se te ocurra” se dice a sí mismo alertándose de sus
pensamientos.
“¿Te
puedo aconsejar algo?” le consulta Guillermo mientras Pedro mira esperando a
que prosiga “a veces nos cuesta comprender las actitudes y decisiones del otro,
más en una pareja en donde se actúa y resuelve en sociedad ¿no es así? Entonces
no sientas que Camila te ataca o que no confía en vos, quizá sólo quiere
cuidarte y cuidar lo que han construido a lo largo de su relación ya sea ésta
de pocos o muchos años. Es un verdadero privilegio contar con un cómplice que
nos guíe en ciertos casos y en otros nos llame la atención para mantenernos a
raya, ¿no te parece?” Pedro suspira ante lo que expresa Guillermo
“¿complicidad?” piensa pero en cierta forma no siente que entre Camila y él se
haya creado ese espacio de complicidad. Sin embargo casi puede aseverar que
entre Guillermo y él sí se está gestando a pasos acelerados.
Guillermo
observa a Pedro lo nota contrariado pero no quiere insistir ni incomodar a ese
muchacho “gracias por tu consejo” le dice finalmente “ya puedo presentir que va
a ser un verdadero placer trabajar a tu lado” y la electricidad se hace
presente en el aire, se instala en la piel y ésta reacciona generando
escalofríos y sensaciones que Pedro desconoce pero si pudiera quedarse allí
toda la tarde solo para mantenerlas y aletargarlas lo haría.
Guillermo
siente el peligro haciéndose presente y ante el temor de ser descubierto en sus
pensamientos desvía la mirada hacia su reloj pulsera “por favor que tarde se
hizo, discúlpame Pedro pero tengo que ir al estudio para hablar con mi socio y
definir tu ingreso en la sociedad. Te llamo más tarde” y sin darle la
posibilidad a Pedro de reaccionar, se levanta tomando su saco para luego
estrecharle la mano “si querés quedate un rato más, yo pago todo en la caja,
adiós”. Sale apresuradamente del restaurant y las piernas no le dan para
escapar de esos ojos, esa sonrisa. Pedro no logra entender que pasó pero aun
así la felicidad lo embarga.
Guillermo
llega al estudio y se interna en su despacho, se sienta para ahora más
tranquilo contemplar la foto del currículum y sabe que no hay vuelta atrás,
pero también sabe que no puede hacer nada al respecto y no piensa hacer nada
porque ese muchacho solo siente admiración por él.
Pedro
llega a su departamento, se sienta en el sillón y coloca el celular sobre la
mesa. De tanto en tanto lo mira esperando una llamada, no puede negar que los
nervios lo invaden, el tiempo pasa y lo hace sentir ofuscado, confuso, pero por
qué se siente así en realidad no puede darle un nombre, de golpe el celular
suena y como un desesperado lo toma y atiende “vení mañana” alcanza a escuchar
de Guillermo “te espero” concluye antes de dar por terminada la llamada. Pedro
rebosa de felicidad, quiere que el día de mañana llegue cuanto antes. Guillermo
apoya el celular en sus labios, mientras su mirada se posa en esa foto, “¿y
ahora?” le pregunta y se pregunta a sí mismo, “el tiempo dirá”.
Continuará...
Ahora que la historia tomo un rumbo definido, me atrapo de principio a fin. Escribis muy bien y es facil en tu relato, recrear a nuestros amigos tan conocidos en cada uno de sus gestos. Me encanto y espero que ese "continuara" no sea muy largo.... Liliana Farsantes.
ResponderEliminarJuli querida, ese volver a empezar, las llamadas, la foto, las miradas, la sonrisa, nostalgia y belleza pura, gracias por esta hermosura amiga. Besote.
ResponderEliminarJuli siempre es un placer leerte. Ya Guille està perdido por Pedro, ya no hay vuelta atràs. Y Pedro ya se siente atraido por ese hombre, aunque todavia no lo sepa. Espero la continuaciòn.
ResponderEliminarpor favorrrrr julianaaaaa millannn vos y tus relatos me vana matarrrrrrrrr,jajaja que divinos los amo!!!pliosss graciasssssssssss
ResponderEliminar¡Ay Juliana! Como disfruto tu fic!! Que bonita y mágica con este recomenzar.. donde se vislumbra un final feliz. Eternamente agradecida!!!
ResponderEliminarMe encanta esta historia!! Cuando viene la proxima' Gracias!!
ResponderEliminarme gusta mucho como escribes....lo he leido varias veces. esperando la continuación.
ResponderEliminarMe gusta mucho esta historia, Juliana, escribìs fantàstico. Y ya vi que hoy està publicada la continuaciòn...para no sufrir. Marlene Rodrìguez
ResponderEliminarJuliana, un verdadero placer leerte, muchas gracias . Felicitas
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