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jueves, 10 de abril de 2014

“ P & G” LA MERCERÍA - Cap 2 - (By Guillermina Pedris)

“ P & G” LA MERCERÍA – Parte II “Celos cruzados”

Pedro sale atrás de él, mira hacia ambos lados de la calle pero no lo ve por ningún lado. “Encima de áspero, calentón”, piensa. Sube al auto, hace una cuadra a baja velocidad buscándolo con la vista, hasta que lo distingue parado en la esquina esperando un taxi. Se detiene frente a él.
 _ Subí._
_¿A mí me hablás? Perdés el tiempo.
_Guille, subí al coche.
_No. Te dije que no.
_Dejate de joder y subí, por favor. ¡Dale Guille, vamos a casa! Fue un día de mierda. Quiero llegar a casa.
_Y andate. ¿Quién te detiene?
_Bueno listo. Si vos no subís bajo yo, te como a besos y te juro que no paro hasta que la gente aplauda.
Lo mira irascible. _ Ni se te ocurra.
_Entonces subí._  Como Guillermo, obstinado como de costumbre ni amaga a subir, Pedro comienza a estacionar el Sonic. “Alerta, Graziani. Lo va a hacer. Últimamente este pendejo está tan asumido y liberado que no me extrañaría que un día aparezca con pestañas postizas. ¡Me toca en plena calle y lo mato!” _ Pedro se baja del auto y como ultimátum le dice_ Venís o voy.
Hecho una furia Guillermo sube al auto._ No golpeés la puerta_ Tarde. Acaba de meterle un portazo para la historia. _ Listo. ¿Querías hacerla giratoria, amor?_ Pedro arranca y le dice_ Ponete el cinturón de seguridad.
No le contesta, pero tampoco se lo pone. Está rabioso. Pedro detiene el coche en el semáforo, se inclina sobre él, busca el cinto y lo cruza sobre su cuerpo para abrocharlo, pero Guillermo se brota en movimientos frenéticos intentando impedírselo. _ ¿Qué haces? ¡A mí no me atás como si fuera un chico porque me bajo!
A pesar del forcejeo Pedro se sale con la suya y abrocha el cinturón. _ ¡Terminala Guillermo!_ Esta vez le habla serio y a punto de enojarse el también. Guille se da cuenta que las soga hizo tope y se queda en el molde.
El trayecto hacia la casa de ambos transcurre en silencio. No se dirigen la palabra pero de tanto en tanto de miran de reojo.
 “¡Como si hubiese sido poco  esa conversación de mierda que escuché accidentalmente entre él y ese pelotudo de Matías en el estudio y que no fuera capaz de contenerme ni un poquito, de darme una mínima explicación, ahora le pega de celos con el pobre Robertino que no hace más que comprarnos en la mercería como nadie! ¡No querido, vos no me vas a manejar la vida!”
“¡Además de haber desaparecido todo el día y de apagarme el celular por esos celos ridículos que le tiene a Matías, cuando finalmente lo encuentro se farolea como un pavo real con esa mariquita que no hace más que avanzarlo! ¡Y como si fuera poco, se lo festeja! ¡No querido, vos de boludo no me agarrás!”
Llegan a la casa y Guillermo que es el primero en entrar se la desquita con los muebles y enciende las luces de muy malos modos.  Pedro entra detrás de él aflojándose la corbata y quitándose el saco. Aún trae puesta la ropa de la mañana. La de abogado. _ ¿Vas a cenar? _ le pregunta serio.
_¡Obvio que voy a cenar! ¡Porque ni siquiera almorcé, y no almorcé porque la personita que me dijo que me buscaba para almorzar desapareció todo el día!
_¡Guardate tus reproces Graziani, que sabés muy bien porque desaparecí! ¡Además te advertí antes de irme que no pensaba volver!
_¡Claro! ¡El señorito se pone celoso porque estoy trabajando en un caso con un colega y no solo desaparece, sino que me apaga el celular!
-¿Un colega?_ Pedro se le acerca irritado y le habla a centímetros de la cara_ ¿Matías, “un colega”? Un colega que si pudiera, ¡te come con fritas! No te hagas el tonto conmigo, Graziani… _Da la vuelta y amaga a irse cuando Guillermo lo detiene por un brazo y lo hace girar para dejarlo de nuevo frente a él.
_¡Dejá de exagerar Pedro! ¡Por una vez que me invitó a su casa te hacés toda esta película!
Pedro se acerca aún más a su rostro y sin usar las cuerdas vocales le dice gesticulando en forma exagerada y cargado de celos. _¡El mismo lo admitió!  
Ah ah ah… Graziani. Pedro y parece tenér bajo la manga una carta que vos desconocías. ­_¿Cuándo te lo admitió? ¿Qué te dijo? _ Ahora su voz suena más amigable. La verdad es que no quiere estar peleado con Pedro.
_ Me dijo que si pudiera “me serrucharía el piso y de mil amores”. _Guillermo se queda paralizado. Eso no debe ser fácil de escuchar._ Matías te tiene unas ganas que se desarma cuando te ve. Y esa charla que escuché, no era muy transparente que digamos.
_Pedro, cielito… _ Intenta un caricia convencido que Pedro la va a rechazar, pero se equivoca. Se queda quietito, hasta se podría decir, disfrutándola.  Él tampoco quiere estar peleado con Guillermo. _No podés ponerte celoso de Matías. Le estaba diciendo que como vos no ibas a buscarme hasta mediodía, teníamos ese tiempo para resolver un acuerdo apropiado para todos.  Pedro, ¿te das cuenta que vos escuchaste lo que quisiste escuchar?
La reciente mansedumbre de Pedro se pierde con esas palabras. _ ¿Ves que sos un jodido? Esa frase, la que acabás de decir… ¿Por qué no me dijiste eso cuando Matías se fue en lugar de gritarme como un tarado? Y no es como vos decís, que escuché lo que quise escuchar, porque sino Matías no me hubiese llamado para explicarme que él trabaja con vos en el caso Salustiani. _ Pedro se arremanga la camisa, se lava las manos en la pileta de la cocina y comienza a sacar las cosas de la heladera para preparar le cena.
_¡Ahí está! ¡Esta vez me la dejaste picando en el área, Pedro! Si Matías te llamó para explicarte, ¿por qué no bajaste un cambio? ¿Por qué no volviste?
_No era Matías quien me tenía que dar explicaciones, sino vos. Vos. _ Guillermo sabe que algo de razón tiene, pero no va a admitirlo porque está enojado y para él es motivo suficiente. Va en busca de una copa y mientras destapa una botella de vino, le retruca _ ¡Todo un día sin saber nada de vos y cuando te encuentro, me entero que coleccionas “mariposas”!
Pedro comienza a cocinar con un humor de perros.  Al escuchar esta frase explota._ ¡No seas cínico! Estas queriendo tapar el sol con la mano, Robertino es nuestro mejor cliente, nada más.
_¡Mueve el culo más que Sonia, Pedro!
_¡Ahh, estabas espiando!
_¡Obvio que estaba espiando! ¡Cómo no voy a sentir la necesidad de ver con lo que estaba escuchando! “¡Vi ese auto azul divino como el dueño y no pude dejar de entrar!” _ Guillermo imita la voz y la pose de Robertino. Pedro siente muchas ganas de reír, pero se muerde los labios. Ver a Guillermo de saco y corbata quebrando la cintura tal como lo hace Robertino es demasiado. Se hunde dentro de la heladera para que no lo vea. Está tentado de risa. _ “Ese auto que brilla como purpurina” ¿Qué carajo es purpurina, Pedro? “¡Ah y poneme en lista de espera!” ¡Puto de mierda! Lo vuelvo a ver cerca tuyo y lo cago  a trompadas…
_ Ahh si, nosotros somos tan héteros… ¡Ni se te ocurra meterte con Robertino! Le decís una sola palabra y se pudre todo…
Guillermo se acerca a él con la copa de vino entre sus manos, pausado pero más enojado que antes. _ ¿Y porque lo defendés tanto vos?
_ Porque no jode Guille. Compra y no jode. Solo juega._ Se lo dice sereno intentando calmar el clima. Lo mira con esa dulzura que suele ser la trampa Graziani perfecta y le dice suavecito._ Dame un poco de vino._  Guillermo acerca la copa a la boca de Pedro y ve como sus labios se entreabren para dejar entrar el brebaje de los sueños. Observa su perfil maravillado. Sabe que besa el suelo que Pedro pisa y la sola  idea de que alguien lo mire con deseo lo enloquece. Como si pudiera leer sus pensamientos, Pedro lo mira jugando con las tonalidades de su mirada tan particular. La paz comienza a llegar. _ Dejame que te ayude con esto_ Le dice haciéndose cargo de preparar le ensalada. Pedro lo sigue mirando. Guille baja ocho cambios.
_¿Qué me mirás así?_ Le susurra sugestivo
_Evasor.
_Tontín.
Estallan en risas los dos al recordar esas palabras que formaron parte de un pasado doloroso pero ahora distante. Sueltan todo lo que tienen entre las manos y se abrazan.
_¡Al fin, chiquito! Te extrañé tanto hoy. No me hagas esto nunca más Pedro. No vuelvas a desaparecer así. Si te enojás conmigo por algo, gritá, rompé cosas, pero no desaparezcas más. Me trajo malos recuerdos, ya sabés de que te hablo. Me atormentaron los fantasmas del caso Moravia y vos prófugo y escondido en la casa de Laura. Casi me muero amor.
_Está bien. Te tomo la palabra. La próxima vez que lo vea a Matías cerca tuyo les parto una silla en la cabeza a cada uno_ Pedro ríe, tiene una risa única y contagiosa. Guillermo se relaja un poco más, besa su frente, su cabello desordenado, sus ojos maravillosamente tiernos y se detiene en esa boca que le quita la respiración, se sumerge y acciona meneándose con sus labios hasta abrirla a su agrado. Se saborea en ella. Degusta su secreción y su piel.
_ Pedro, ¿te dije alguna vez que te amo?
_ Nunca, miserable. Nunca._ 
La calma ha vuelto al hogar. Se abrazan, se besan, se relajan y preparan la cena juntos mientras comparten la copa de vino. Ha sido un día para olvidar, pero horas de pelea suelen traer horas de reconciliación. Por eso cenan en penumbras mirándose a los ojos, sin televisión, sin música de fondo. Solo el sonido de sus voces y la melodía de las frases que anticipan el postre. El celular de Pedro suena…
_ Si._ Hace una pausa _ Naaaa… ¡Todo bien! ¡Todo arreglado!
_ ¿Quién es?_ Pegunta Guillermo del otro lado de la mesa.
_Robertino… _ responde Pedro en tono muy bajo, tapando el micrófono del teléfono.
El volcán Graziani quiere entrar en erupción cuando ve su mirada maliciosa, sagaz y de atorrante.
_¡Mentira Graziani! _ Mantiene cubierto el micrófono para que del otro lado no se escuche lo que dice. _ Es Laura… ¡Tonto! _ Y se ríe como un chico.
Guillermo se la banca. Acepta la broma como parte de la reconciliación pero le responde con un guiño, que más que un gesto es una promesa. “¡Pendejo y la puta madre! Me tenés comiendo de tu mano, vamos a vivir al borde del divorcio porque tanto amor no es fácil de manejar… Pero te amo, Pedro. Eternamente te amo, Pedro Beggio.”
Fin. ( De un gran enojo y de celos cruzados, pero seguro vendrán más historias de “La Mercería”)




11 comentarios:

  1. "Tanto amor no es fácil de manejar" ahí caí rendida a tus pies (y los de Guille también!! jaja)

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  2. Me encantan estos relatos de celos y reconciliaciones, son tan reales como la vida misma. Excelente. Ojala pronto nos cuentes otras historias de "La Merceria". Liliana P,

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  3. Nooooo ame la merceria!!! por favor Sandra inspirate y traenos mas historias de estos dos bombones que nos tienen locas a todas.....imposible no imaginar a Guille imitando a Robertino y la risa contenida de Pedro.....y me terminaste de matar con....“¡Pendejo y la puta madre! Me tenés comiendo de tu mano, vamos a vivir al borde del divorcio porque tanto amor no es fácil de manejar… Pero te amo, Pedro. Eternamente te amo, Pedro Beggio.”....ahhhhhh suspiros y mas suspiros espectacular Guillermina Pedris!!!!! Gracias Barby

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  4. "Sabe que besa el suelo que Pedro pisa" ... INSUPERABLE! Cande

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  5. sandrissssssssss desmayada en el teclado por leer esta bellezaaa ame tu fic amiss y espero muchoss mas caps de esta merceria !!!! te quiero con el alma! lo sabessss mariana

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  6. Hay Guillermina querida, Sandris amada, ese te amo eternamente Pedro Beggio, los celos cruzados, esas reconciliaciones, Pedro con pestañas postizas, ja, ja. Divina pluma màgica, tierna historia de vida cotidiana. Una belleza. Una perla. Abrazote y feliz de estar en este espacio contigo y espero que disfrutes de su crecimiento.

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  7. Ay Sandra què manera de disfrutar. Amo los relatos con celos, pero estos celos cruzados me terminaron de matar, jajajaaaa. Amè la parte en la que Pedro lo amenaza a Guille con bajarse del auto y llenarlo de besos en plena calle. Yo hubiera sido una de las que me paraba a aplaudir, jajajaaaaa. Gracias por esta delicia de relato, y por ubicarlos en un nuevo espacio, la merceria, que seguramente al igual que Laura, nos van a dar màs historias nuevas para seguir disfrutando. Gracias!!! ♥

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  8. GENIAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA

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  9. tanto amor no es fácil de manejar… Hermosisismo!! Muchas gracias. Felicitas

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  10. RECIEN DESCUBRO ESTA FIC. DISFRUTE TOTAL, ABSOLUTO, INCREIBLEMENTE DELICIOSA, SIN DESPERDICIO.MONICA DE LANUS

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