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miércoles, 2 de abril de 2014

"AUDIENCIA" - Cap 1- ( By Juliana Millan)

Audiencia – Parte I “Guillermo”
Guillermo tiene una nueva audiencia, prepara todo la noche anterior para no olvidarse nada por la mañana. Deja los papeles ordenados dentro del expediente y coloca prolijamente las anotaciones en su agenda. Luego de una cena ligera, se dirige a acostarse. Su cabeza no para, sigue repasando una y otra vez la estrategia armada y las preguntas a los testigos, ya son pasadas las 2 am cuando al fin se queda dormido agotado por el ajetreo del día.
Amanece en Buenos Aires, y Guillermo duerme placenteramente, comienza a sentir el calor del sol en su rostro que se va acentuando, abruptamente se levanta para mirar el reloj, “la puta madre” se le escucha maldecir y sale disparado al baño. Se quedó dormido y esto lo pone de muy mal humor, se ducha rápidamente y se viste apurado y baja la escalera hacia la cocina pero ya no tiene tiempo para desayunar, camino al juzgado comprará algún café por ahí. Es tal la urgencia que tiene que toma descuidadamente el expediente y su agenda desparramando todas las hojas que había ordenado la noche anterior, todos los apuntes están mezclados, putea sistemáticamente a todos los miembros de su familia por su descuido. No tiene tiempo para acomodar nada, así que mete los papeles como puede y sale enfurecido a la calle. Justo un taxi pasa por ahí y lo detiene, le indica la dirección y le sugiere que tome calles menos transitadas a fin de llegar a tiempo a la audiencia. El taxista comienza con la charla típica que realiza con todo pasajero, “que clima loco no?”, “fue al supermercado? No se puede creer lo caro que está todo”, “este país se va a la mierda en cualquier momento”. Guillermo lo que menos quiere es escuchar al taxista, su humor va de mal en peor, trata de ordenar el expediente pero todo está confuso. Al menos algunas hojas de sus anotaciones están juntas y no se mezclaron con el resto.
Llega al juzgado, a paso atropellado entra y se dirige a la sala en la cual ya se encuentran el juez, el fiscal, los testigos, el público, su cliente. Pide disculpas a todos y se sienta tratando de apaciguar su respiración agitada. “Doctor, pensé que no venía” le reclama su cliente con cara de preocupación. Graziani lo mira cansino, era la gota que faltaba para que rebalse el vaso “pero por favor hombre, como puede  pensar que lo voy a dejar pagando” le dice ofuscado. El juez comienza la audiencia informando la causa que se tratará, luego le otorga la palabra al fiscal quien comienza su oratoria. Guillermo escucha mientras aprovecha para acomodar todo el legajo de su expediente y ordena sus ideas. Levanta la vista hacia el auditorio, como siempre hay bastante gente, “quizá hayan venido a deleitarse con una clase magistral del Dr. Guillermo Graziani” piensa para sí y sonríe. Le gusta tener público, lo hace sentir importante y le recuerda aquella etapa de su vida en que se dedicó a dar clases en la universidad, “qué buena época” rememora “debería retomar” se plantea. Deja que sus ojos lo lleven por cada rostro que se encuentra en ese recinto, observa las expresiones y el interés que pueda reflejarse en cada mirada, un rostro en particular le llama la atención, un muchacho joven que “no debe tener más de treinta años” piensa, luce muy prolijo, se le nota que está muy interesado en todo lo que explica el fiscal. “Será un abogado recién recibido” trata de adivinar, no puede quitarle los ojos de encima, le parece extraño el interés que muestra y justo en ese momento el muchacho lo mira directamente. Queda en evidencia ante esos hermosos ojos grandes que lo miran interrogándolo, “Dr Graziani, ¿se encuentra con nosotros? O ¿debemos proceder sin usted?” le reclama el juez, Guillermo desvía la mirada y se percata de que todos están observándolo esperando su oratoria. Se siente como un niño que ha sido descubierto realizando alguna travesura, se recupera rápidamente y se disculpa para dar inicio a una clase de derecho propia de sus conocimientos y su capacidad para expresarse como un verdadero maestro de su oficio. Todos murmuran ante la capacidad y la facilidad que demuestra el Dr. Graziani para desenvolverse en la sala, y Guillermo se siente satisfecho por esto. Cada tanto lanza una mirada hacia los espectadores, en uno en particular que lo observa admirado y hasta casi extasiado. El juez agradece a Guillermo y pasa a cuarto intermedio para analizar las pruebas y toda la documentación a fin de expedirse respecto al caso. Se retomará la audiencia al día siguiente en el mismo horario.
Guillermo habla con su cliente “bien, vamos bien, mañana veremos que decide el juez pero usted tranquilo porque tenemos todo a nuestro favor”, el cliente suspira aliviado y le estrecha la mano antes de retirarse.  Mientras acomoda todo, echa un vistazo a las personas que aún se encontraban allí para ubicar a ese joven que llamó su atención pero no lo encuentra “que desilusión” se dice “me hubiese encantado conocerlo” murmura y sale de la sala para alguna confitería a desayunar.
Llega al barcito de la esquina cercano al juzgado y se ubica en una mesa pegada a la ventana, pide un café negro con tostadas y mermelada. Revisa una vez más el caso, realizando anotaciones en  su agenda, ensimismado está cuando siente la presencia de una persona parada frente a él “¿Dr. Graziani?” le pregunta “disculpe la intromisión pero quería conocerlo personalmente” le explica y cuando Guillermo levanta la vista se encuentra con el rostro del muchacho que había asistido a la audiencia y que lo miraba entusiasmado.
“No quiero molestarlo pero puedo volver en otro momento si lo prefiere” le explica el muchacho, y Guillermo se sorprende “no por favor sentate” alcanza a decirle y le extiende la mano. “Soy Pedro Beggio, y le agradezco por su tiempo” dice al mismo momento que le estrecha la mano. Toma asiento y sonríe, y al hacerlo unos hoyuelos se forman en su rostro, Guillermo lo observa aún desconcertado “bueno, aquí estas” comenta “¿decís que querías conocerme?” le consulta.
Pedro lo mira un poco nervioso “sí, tenía ganas de conocer al gran Guillermo Graziani, es muy popular en tribunales ¿sabía?”, el modo en que Pedro se expresó hizo que Guillermo diera una carcajada, no se esperaba esa clase de confesión “así que popular ¿eh?” expresa divertido. Sí hasta ese momento había tenido un comienzo del día para el olvido, estaba cambiando notablemente “la verdad no me lo imaginaba pero supongo que es algo …. ¿bueno?” agrega en son de pregunta. Pedro se sonroja un poco “supongo que sí pero por favor no lo tome a mal, no me exprese correctamente” se sentía incómodo pero Guillermo inmediatamente le pide disculpas por su reacción “no, discúlpame, no te sientas mal es que tuve un comienzo del día de mierda y la verdad que necesitaba reírme un poco”.
Pedro llama al mozo y pide un café cortado, se relaja un poco y siguen charlando acerca del caso, le interesa en particular el modo en que Graziani logra cautivar a todos con su oratoria “deberías dar clases en la universidad” le dice “seguramente las aulas estarían repletas esperando tu llegada” de a poco se va soltando en la conversación y Guillermo se percata de esto, empezó a tutearlo y ni siquiera se dio cuenta “en realidad, hace unos cuantos años atrás me dediqué a dar clase en la universidad, mi cátedra era el derecho penal” le cuenta ya distendido, “¿derecho penal? Que coincidencia, yo soy abogado penalista” le confiesa Pedro, ambos sonríen “mirá que bien, y ¿trabajas en algún estudio o sos abogado independiente?” continúa Guillermo, ahora está muy interesado en conocer más de Pedro “en realidad trabajo para una multinacional como abogado corporativo pero me gustaría en un futuro no muy lejano cambiar de rumbo, me vendría bien unirme a algún estudio o bien abrir alguna oficina, clientes no me faltan”. Guillermo lo escuchaba entusiasmado, podía percibir un brillo en la mirada de Pedro cuando este hablaba, “discúlpame la pregunta pero ¿Cuántos años tenés?” le dice sin vueltas, “tengo 34 años, ¿por qué?” lo interroga inclusive con la mirada “no, por nada, pareces más joven. No imaginé que ya eras todo un abogado consumado, imaginé que eras recién recibido”.
La charla se había vuelto muy entretenida, ninguno tenía intenciones de marcharse porque estaban muy a gusto hablando de diversos temas, tanto penales como de la vida misma “¿no tenés intenciones de volver a dictar alguna cátedra?” le pregunta Pedro casi espontáneamente, “no lo sé, quizá más adelante, estamos un poco atorados de casos en el estudio y no es momento para pensar en otra cosa fuera de ahí” que fácil le resultaba conversar con Pedro, no sentía la presión de responder a preguntas que quizá provenientes de otras personas le resultarían fuera de lugar. A pesar de la comodidad mira su reloj para notar que habían pasado un par de horas “uy como vuela el tiempo, vas a tener que disculparme pero tengo que volver al estudio sino mi socio me mata” Guillermo comienza a juntar sus cosas y llama al mozo para pagar la cuenta “no dejá, invito yo” le dice Pedro “además te interrumpí y te hice quedar más de lo debido, pero la próxima invitas vos” agrega sonriendo, Guillermo lo mira sorprendido “ah entonces la próxima almorzamos, ¿mañana venís a la audiencia? Podemos arreglar para después y de paso festejamos el fallo a favor de mi cliente” le explica “¿tanta fe te tenés de que va a ser favorable?” le pregunta Pedro divertido “acaso ¿te queda alguna duda? Yo vengo a ganar sino ni me presento” le retruca convencido Guillermo “por supuesto que vengo, no pienso perderme por nada en el mundo ese triunfo” dice Pedro y se levanta para saludarlo.

“Ha sido un placer escucharte, me preparo para mañana” agrega Pedro “dale, no va a tener desperdicio, te lo prometo” y mientras le dice esto Guillermo le guiña un ojo. Se despiden y sale apresurado con rumbo a su estudio. En el camino, sus pensamientos comienzan a poblarse con la imagen de Pedro, le recuerda en algo a él en su juventud, tan decidido, tan claro en sus ideas. “Es grato encontrarse con personas así” piensa y espera poder conversar con ese muchacho más allá de un almuerzo.

7 comentarios:

  1. ¡Ay Juli! Si supieras la emoción que me provocó el comienzo de tu fic!! Fue como comenzar a ver la novela de nuevo, pero esta vez con la tranquilidad de quien siente que sus sueños están en buenas manos. Me encantó, me encantó, me encantó!! Gracias por compartirla y porfi.. ¡Pronto el cap 2! Un beso gigante y un abrazo Guilledrista!!

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  2. Q hermoso re-comienzo, Juliana!! un encuentro más distendido, relajado, realmente lo disfrutaron ellos tanto como nosotros, creo!! Gracias, y cuanto antes la 2, please!! Carina

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  3. Juli, que bueno encontrarte por aca y escribiendo, una caricia para el alma!! Se te extrañaba mucho!!! Me encanto este comienzo que junto a tu magia estoy segura nos va a traer muchas cosas buenas!! Beso grande y esperando el proximo. Sil.

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  4. Què alegria Juliana que vuelvas a escribir, yo era una de las que te hinchaba en el grupo para que hicieras otra historia, y ahora al fin la tenemos. Hermoso comienzo, en una audiencia como en la novela, pero ahora seguras de que tendremos nuestro final feliz. Espero el dos!!!

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  5. Me encanto tu relato!!! hermosisimo, ansiosa para que lo continues!!! Gracias Liliana Posteraro.

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  6. bienvenida julian este espacio divino , como siempre leerte es un placer!!!! me encanto este nuevo comienzo, segura que con tu pluma vamos a disfrutar afull !!! mariana

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  7. Sublime!! Que bueno leerte nuevamente !! Felíz!! Gracias!!

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